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Diputados

Benito María Ramón Hermida Maldonado

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Nacido el 22/04/1736 en Santiago de Compostela (La Coruña).

Fallecido el 01/02/1814 en Madrid.

Profesión jurídica.

En la Real Isla de León, el día 24 de septiembre del presente año de 1810, hallándose el número de Sres. Diputados propietarios de las provincias que están libres del enemigo...

Así comienza el Diario de Sesiones de las Cortes Generales y Extraordinarias en las que Benito Ramón Hermida Maldonado forma parte de la Comisión de cinco diputados cuyos poderes habían sido reconocidos por el Consejo de Regencia. Después de nombrar a los diputados que estaban presentes a las nueve de la mañana en la sala destinada para su recibo en el Real Palacio de la Regencia, se dirigen a la iglesia parroquial para asistir a la misa del Espíritu Santo y al juramento que Casado del Alisal recoge en el cuadro que figura en el testero del Salón de Sesiones del Palacio del Congreso. Finalizados los actos religiosos, los diputados se instalan en la sala de Cortes y se procede al nombramiento de presidente y secretario. Se designa a Benito Ramón Hermida para ocupar el puesto de presidente de forma provisional hasta la elección definitiva.

Ni Lázaro de Dou ni Hermida Maldonado consiguen la mayoría absoluta en la primera elección, por lo que se tiene que proceder a una segunda votación en la que resulta elegido Dou por 50 votos frente a los 45 que obtiene Hermida.

Benito Ramón Hermida había nacido el 1 de octubre de 1736 en Santiago de Compostela (La Coruña). Hijo de Manuel Hermida Porras- oidor que fue de la Audiencia de La Coruña- y Josefa Maldonado y Figueroa, de "notoria y esclarecida nobleza". Bachiller en Leyes y Cánones por la Universidad de Santiago de Compostela, Licenciado y doctor en Cánones por la misma Universidad. Colegial del de Fonseca y catedrático de Decretales de la Universidad de Santiago. En 1760 es nombrado Juez de Imprentas y Librerías del Reino de Galicia. Se encarga del examen de los libros y papeles de los Jesuitas expulsos de la ciudad de Santiago.

El 16 de enero de 1768 fue nombrado alcalde del crimen de la Chancillería de Granada y el 25 de noviembre de 1774 oidor de la misma. Por resolución real de 13 de enero de 1786 ocupa el puesto de regente de la Audiencia de Sevilla. En 1792 adquiere la condición de Consejero de Castilla y fiscal de la Cámara. Fue jubilado el 15 de agosto de 1802 y desterrado a Aragón por su excesivo celo en la defensa de los privilegios e inmunidades eclesiásticas y como consecuencia de su amistad con Jovellanos y su animadversión hacia Godoy.

La Junta Suprema Central Gubernativa le confía la Secretaría de Estado y del Despacho de Gracia y Justicia el 15 de octubre de 1808. Ausentado dos días después, le sustituye interinamente el Secretario de Estado Pedro Ceballos y más tarde el de Hacienda, el marqués de las Hormazas. Ocupó el cargo hasta el 31 de enero de 1810 y fue nombrado consejero efectivo de Estado el 2 de febrero de ese mismo año.

En las elecciones para las Cortes de Cádiz es diputado propietario por el Reino de Galicia por el procedimiento previsto para las provincias libres de los franceses, ya que había sido elegido el 28 de febrero de 1810 por los 21 electores correspondientes a la ciudad de Santiago, según la Instrucción para las elecciones a diputados por el Reino de Galicia.

De entre los debates en los que intervino sobresale el siguiente como miembro de la Comisión sobre la libertad política de la imprenta: "...toda Memoria, plan de administración económica, de ciencias, de asuntos militares o de buen gobierno debían admitirse aunque fuesen anónimos; pero que los papeles que denuncian personas o casos particulares, y que no contienen más que personalidades, temores infundados y cosas semejantes, siendo anónimos, pasasen al Sr. Presidente para que, examinándolos por sí, o haciéndolos examinar por el diputado o diputados que estime conveniente, se vea si contienen cosa que merezca atención...". Estas palabras las pronunció como miembro de la Comisión sobre la libertad política de la imprenta (Sesión de 1 de octubre de 1810).

En el debate sobre la abolición de la tortura intervino Hermida -a quien se escuchaba con dificultad- para afirmar que no cabía la prohibición general del tormento, señalando entre otras, como excepción "cuando se imponía velut in cadavere a los ya condenados a muerte, a fin de que declarasen a los cómplices en el delito...". Concluyó diciendo que éste era un asunto que exigía mucha y muy seria meditación y que en su concepto se había procedido con alguna precipitación en la abolición absoluta e indefinida del tormento. A este argumento, Agustín Argüelles le contesta de forma rotunda: "...bajar a un delincuente del cadalso para atormentarlo es atroz, es inhumano..." (Sesión de 21 de abril de 1811).

En el debate sobre el proyecto de decreto sobre el Tribunal de la Inquisición se leyó un escrito amplio de Hermida a favor de mantener el tribunal. En el asunto sobre renovación de los Regentes, es de los que propone a la Infanta Carlota Joaquina de Brasil, hermana de Fernando VII.

Entre sus obras, podemos señalar la traducción al castellano del "Paradise Lost", esto es, "El Paraíso perdido", de John Milton, epopeya del tema bíblico de la caída de Adán y Eva, publicado por su hija, la Marquesa de Santa Coloma, en Madrid en 1814.

La biografía procede de la publicación "Los presidentes del Congreso de los Diputados, 1810-2010" (2010), coordinada por Sofía Gandarias Alonso de Celis y Mateo Maciá Gómez, y editada por el Departamento de Publicaciones del Congreso de los Diputados. Los textos fueron realizados por ambos coordinadores, con la colaboración de Esperanza Prieto Hernández.

Ver más

Poder de Benito Ramón Hermida Maldonado.

Periodos de presidencia


Elecciones del 01 de Junio de 1810

Legislatura 1810-1813. Cortes Generales Extraordinarias


24/09/1810 al 24/09/1810 (Interino)

Fue designado Presidente de edad.

Elección DS 1 de 24 de septiembre de 1810, p. 2-3.