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Los escaños del Congreso de los Diputados

Desde la primera vez que se reunieron las Cortes en el Teatro de la Isla de León (Cádiz) el 24 de septiembre de 1810, se procuró que los espacios para estas reuniones contaran con una serie de condiciones óptimas, como la acústica o la capacidad para la distribución de los asientos. Así fue en las distintas sedes provisionales durante la primera mitad del S. XIX, hasta que en 1841 se decide edificar un nuevo palacio para el Congreso de los Diputados diseñado como sede definitiva.

Las obras se llevaron a cabo entre 1842 y 1850 y el salón de sesiones estaría concebido como la pieza más representativa del edificio. A este respecto el arquitecto de las obras, Narciso Pascual y Colomer, dice en su Informe Facultativo que “Los asientos se han dispuesto en anfiteatro con el objeto de que los S.S. Diputados miren con comodidad al centro en donde se halla la presidencia y la tribuna del orador, tendrán delante su pupitre comodo con escribanía para que puedan hacer las apuntaciones que necesiten y un cajón donde guardar los papeles que no quieran llevar consigo”

El Archivo del Congreso de los Diputados conserva amplia documentación sobre los escaños y sus remodelaciones a lo largo del tiempo, tanto en la serie de Obras de Palacio como en la de Gobierno Interior.

En la documentación conservada en la Serie Obras de Palacio queda constancia del proceso de realización de los escaños de este nuevo palacio encargando la parte de ebanistería y tallado a la empresa de D. Martín Kexel y la parte de tapicería a Orduña e hijos. Los escaños debían ser de caoba maciza de buena calidad y el tapizado en terciopelo carmesí. En el Legajo 28 nº 8 de la misma serie se ofrecen datos en borrador sobre distribución del salón de sesiones, número de diputados (345) y número de senadores(200), además de un dibujo de diputados en sus banquetas y pupitres.

Dibujo para la realización de los escaños en 1850. A.C.D. Legajo 28 nº 8 de Obras de PalacioDibujo para la realización de los escaños en 1850. A.C.D. Legajo 28 nº 8 de Obras de Palacio

En ocasiones hubo que ampliar el número de asientos en función del aumento de diputados. Es el caso de las obras efectuadas en 1871 para dar cumplimiento a la ley electoral de 1870 que ampliaba el número de diputados a 391, sin contar los que habrían de ser elegidos en las provincias de Ultramar. La Comisión de Gobierno Interior encarga al arquitecto de la Cámara, D. Santiago de Angulo, “hacer las reformas convenientes para aumentar hasta donde sea posible el número de asientos”

Buscando la mayor comodidad y eficacia de los asientos, en 1888 se convoca un concurso en cuyo pliego de condiciones se dice “para que puedan utilizarse en invierno con forro de terciopelo y en verano con rejilla de junco”. La reforma consistía en colocar “tanto en sus asientos como en sus respaldos, bastidores de quita y pon, con rejilla de junco los unos y con forro de terciopelo los otros”. El concurso fue adjudicado a la empresa “González e Hijos”. En una de las ofertas presentadas se muestran varios dibujos sobre el modelo de escaños en los que no falta la previsión para colocar el sombrero en cada escaño.

Esta previsión consta también en otro expediente de 1891 sobre la adquisición de cajas para la colocación de los sombreros debajo de los asientos considerando la comisión de Gobierno Interior esta mejora “de verdadera necesidad á fin de evitar el cambio frecuente de sombreros”

A lo largo del siglo XX los escaños del Salón de Sesiones siguieron siendo objeto de reformas o de sustitución por nuevos modelos. En 1911 se firma un contrato con el ebanista y tapicero D. José Suarez especificándose en el expediente todos los pormenores de la reforma. También durante la II República se llevaron a cabo obras en los escaños. En un expediente de 1932 vemos como a la oferta y presupuesto presentado por González e Hijos se acompañan muestras de tela para el tapizado

Durante el periodo franquista los escaños sufrieron también varias reformas. En 1943 se rehace el guarnecido de los asientos y respaldos poniendo lona y cinchas nuevas tapizando con terciopelo verde. Se confeccionan 82 carpetas nuevas en piel con forro moaré. Otra reforma importante se haría en 1971 al sustituir el modelo de banco o diván por asientos individuales y abatibles, ganando así en espacio para un aumento en el número de procuradores. Finalmente, en 1988, se establece el modelo de sillón giratorio que vemos en la actualidad.

Los pupitres que complementan los escaños fueron también objeto de sucesivas remodelaciones. Por ejemplo en 1934 la empresa Berfon presenta una oferta, con sus correspondientes gráficos, para un nuevo sistema de sustentación de los pupitres. Otras veces se trata de reparaciones en sus complementos como el encargo que en 1931 se le hace a la fábrica de artículos de piel de E.Loewe “para la restauración de las cuatrocientas carpetas de los pupitres de los señores Diputados en el salón de sesiones”.

Los tinteros fueron durante mucho tiempo un útil imprescindible en los pupitres de los escaños como podemos ver en este expediente de 1891 que trata de la fundición de un molde para dichos tinteros. Con los años se han ido incorporando nuevas herramientas, como los micrófonos, los sistemas de votación electrónica o las pantallas.

Vista actual de los escaños del HemicicloVista actual de los escaños del Hemiciclo
 

El orden de ocupación de los escaños también ha variado a lo largo de la historia parlamentaria. El primer Reglamento para el Gobierno Interior de las Cortes, de 24 de noviembre de 1810, dice que no habrá preferencia de asientos para los diputados, sin que puedan mudarse de sitio mientras dure la sesión. No será hasta el reglamento de 1956, en el periodo franquista, cuando encontramos mención a la asignación individual de los escaños: “los procuradores tomarán asiento en el salón de sesiones, según el orden alfabético de sus primeros apellidos”. Y ya en el Reglamento provisional de 1977 se regula el orden de ocupación según la adscripción al grupo parlamentario, ocupando cada diputado siempre el mismo escaño.

Por último hemos de mencionar que uno de los hechos más notables en la historia de los escaños del Salón de sesiones ha sido la presencia de mujeres. La primera vez en 1927, cuando aún no tenían derecho a voto, siendo la consecución de este derecho, debatido y aprobado en octubre de 1931, otro de los hitos de la vida parlamentaria.