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DS. Congreso de los Diputados, Comisiones, núm. 261, de 14/07/1994
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CORTES GENERALES
DIARIO DE SESIONES DEL
CONGRESO DE LOS DIPUTADOS
COMISIONES
Año 1994 V Legislatura Núm. 261
AGRICULTURA, GANADERIA Y PESCA
PRESIDENTE: DON JOSEP PAU I PERNAU
Sesión núm. 15 (extraordinaria)
celebrada el jueves, 14 de julio de 1994



ORDEN DEL DIA:
Declaración institucional sobre los recientes incendios forestales
(Página 7809)
Comparecencia, a petición del Gobierno, del Excmo. Sr. Ministro de
Agricultura, Pesca y Alimentación (Atienza Serna) para informar sobre el
«Programa para la defensa contra los incendios forestales de 1994» y las
medidas adoptadas. (Número de expediente 214/000058) (Página 7810)



Se abre la sesión a las once y cinco minutos de la mañana.




--DECLARACION INSTITUCIONAL.




El señor PRESIDENTE: Buenos días, señorías. Se inicia la sesión.

Antes de entrar en la tramitación del orden del día, propongo a SS. SS.

la siguiente declaración institucional.

En los últimos días, el fuego ha recorrido más de 150.000 hectáreas de
superficie de nuestro país entre montes, sotobosque y cultivos. La
tragedia ecológica se ha visto acompañada desgraciadamente de vidas
humanas. Las 21 víctimas constituyen un balance aún más desolador. Creo
interpretar el sentimiento de todos los grupos



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parlamentarios al trasladar, en nombre de la Comisión de Agricultura,
Ganadería y Pesca del Congreso de los Diputados, nuestro pesar a las
familias y nuestro profundo y sincero respeto. ¿Lo acuerdan SS. SS.?
(Asentimiento.) Muchas gracias. Trasladaremos a todos los familiares de
las víctimas el sentimiento de esta Comisión.




--COMPARECENCIA, A PETICION DEL GOBIERNO, DEL SEÑOR MINISTRO DE
AGRICULTURA, PESCA Y ALIMENTACION PARA INFORMAR SOBRE EL PROGRAMA PARA LA
DEFENSA CONTRA LOS INCENDIOS FORESTALES DE 1994 Y LAS MEDIDAS ADOPTADAS.

(Número de expediente 214/000058.)



El señor PRESIDENTE: El único punto del orden del día es la
comparecencia, a petición del Gobierno, del excelentísimo señor Ministro
de Agricultura, Pesca y Alimentación para informar sobre el Programa para
la defensa contra los incendios forestales de 1994 y las medidas
adoptadas. Tiene la palabra para presentar este informe el señor Ministro
de Agricultura, don Luis Atienza.




El señor MINISTRO DE AGRICULTURA, PESCA Y ALIMENTACION (Atienza Serna):
Señoras y señores Diputados, he formulado esta petición de comparecencia,
que coincide con otras peticiones de diferentes grupos políticos, porque
considero particularmente oportuno realizar un balance sobre cómo está
yendo la campaña contra los incendios forestales de 1994, revisar alguno
de los análisis que se han realizado ya de forma exhaustiva en esta
Cámara y que han reflejado el interés que para la misma ha tenido siempre
el problema de los incendios forestales, manifestado en una Conferencia
sobre incendios forestales en el Congreso en el año 1991 y en una
Ponencia sobre incendios forestales en el Senado, en el período 1991-92,
traducida en unas conclusiones y en unas recomendaciones aprobadas por
unanimidad en el Senado en 1993, y porque considero que éste es un tema
que preocupa a la sociedad española, que nos preocupa a todos. Tenemos
que mirar entre todos qué es lo que no funciona bien, por qué se producen
tantos incendios, por qué se producen más incendios que en otros países,
si son los incendios intencionados, por qué se producen incendios de
tanta dimensión (de los 7.000 incendios que se han producido en España,
desde el 1 de enero de 1994, dieciocho son responsables de más del 80 por
ciento de la superficie quemada); por qué se producen estos grandes
incendios, por qué se producen con una determinada distribución
geográfica, por qué se producen en ciertas comunidades autónomas, qué es
lo que determina que se produzcan en determinadas áreas geográficas en
unas ocasiones y en otras áreas geográficas en otras, en unos períodos y
en otros. Hay un problema de medios. ¿Estamos haciendo todo lo posible en
extinción? ¿Estamos coordinando suficientemente las labores de la
Administración? ¿Están bien delimitadas las competencias y las
responsabilidades? ¿Funcionan suficientemente bien los mecanismos de
coordinación? ¿Qué hacer con las zonas quemadas y con las no quemadas
para preparar a nuestros bosques a defenderse mejor de los incendios
forestales? ¿Estamos invirtiendo suficientemente en prevención?
Me gustaría que esta comparecencia contribuyese a explicar y a aclarar, a
debatir y a compartir con todos ustedes las reflexiones que desde el
Gobierno se realizan sobre qué es lo que está pasando, cómo podemos
mejorar y qué es lo que el Gobierno quiere proponer a las comunidades
autónomas hacia el futuro.

Yo creo que no es oportuno, en absoluto, minimizar un desastre ecológico
como el que se ha producido, que es de primera magnitud y, por tanto,
debemos evitar el buscar alivio en comparaciones de carácter
internacional que nos permitan dar abrigo a un problema que es endémico,
sin duda, para el conjunto de los países mediterráneos, y debemos
intentar encontrar las causas sobre las que podemos actuar, los factores
que podemos corregir, y cómo podemos avanzar para que en períodos
sucesivos se produzcan menos incendios y que éstos representen una
superficie quemada menor.

Decía que no tenemos que minimizar, en absoluto, un impacto que sin duda
es importante, a pesar de que efectivamente es un problema compartido por
todos los países del norte del Mediterráneo (luego tendré oportunidad de
comentar la diferencia entre los países del norte y del sur del
Mediterráneo), de una gravedad compartida por todos los países
mediterráneos y en la que no nos encontramos en la peor situación si
hacemos el balance de la última década. Sin embargo, eso no sirve de
excusa ni, por supuesto, de resignación. Esto no es algo inevitable, o al
menos no es inevitable en las dimensiones en las que se produce. Nuestras
condiciones estructurales nos hacen particularmente vulnerables a los
incendios forestales y a sus consecuencias, pero una parte de estos
incendios son evitables y sus efectos se pueden corregir, por lo que
merece la pena que entre todos debatamos cómo evitar el mayor número de
incendios y corregir sus efectos. Me parece que ni siquiera nos tiene que
servir de consuelo, aunque merece la pena exponerlo, que se haya
producido a lo largo de los últimos años una estabilización, con
tendencia a la reducción, en el número de hectáreas quemadas anualmente,
aunque con fuertes oscilaciones en algunos años; una estabilización con
tendencia a la reducción que, sin embargo, coincide con un incremento
permanente del número de incendios. Es decir, que estamos en una
situación con más medios, mayor eficacia y coordinación, para pelear y
corregir el impacto de una batalla que estamos perdiendo, que es la del
número de incendios. Estamos consiguiendo reducir el número de hectáreas
que se queman por cada incendio y, sin embargo, está creciendo de forma
permanente el número de incendios en España.

Los incendios provocan, sin duda, un impacto notable. Es más, yo diría
que el menor impacto no son las pérdidas de carácter económico, aunque
como sucede en incendios de la gravedad de los últimos días estas
pérdidas económicas son cuantiosas, sino que se produce una pérdida muy
importante de hábitat, de patrimonio natural. Se produce una importante
degradación del suelo, de la cubierta vegetal, de la capacidad de esta
cubierta vegetal para frenar la



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erosión; se produce un deterioro notable en el hábitat de la flora y de
la fauna y se produce una pérdida importante del paisaje que disminuye la
capacidad para la atracción turística y, por tanto, para el desarrollo
económico de muchas zonas rurales.

Me parece oportuno que comencemos realizando un análisis de por qué se
producen tantos incendios. Yo creo que hay algunos factores estructurales
que merece la pena comentar. En primer lugar, los países de la ribera
mediterránea tienen una vegetación cuya composición es de alta
inflamabilidad, pero en contrapartida es una vegetación más resistente al
fuego, es una vegetación que se ha habituado al fuego y, por tanto, tiene
sistemas de reproducción que le permiten una regeneración mayor que la
que se produce en otras zonas en las que la vegetación no está habituada
al fuego. Además, es una vegetación que está habituada a convivir con un
bajo contenido de humedad y, por tanto, es una vegetación que facilita la
propagación del fuego y dificulta las labores de extinción.

El segundo factor es que tenemos unas condiciones climáticas de bajas
precipitaciones, con períodos de sequía muy prolongados --luego comentaré
algunos datos referentes a la evolución del Levante español en el último
año hidráulico--, unas condiciones de altas temperaturas --se alcanzan
altas temperaturas-- y bajos porcentajes de humedad del aire, del suelo y
de la vegetación, con frecuencia fuertes vientos terrales y también con
frecuencia, en algunas zonas, tormentas secas con aparato eléctrico que
contribuyen a generar algunos incendios. Hay que tener en cuenta, además,
que algunas de estas condiciones climáticas no sólo promueven la
propagación de los incendios, sino que dificultan en ocasiones
notablemente las labores de extinción. Por ejemplo, los fuertes vientos
que han existido en algunos momentos de la semana trágica de los primeros
días de julio han dificultado notablemente los vuelos dedicados a tareas
de extinción y, sin duda, también han dificultado las mismas.

El tercer factor estructural que caracteriza a los países del norte del
mediterráneo, y también a España, es el de disponer de prácticas de uso
del fuego muy arraigadas. Se usa el fuego para labores de limpieza de
cunetas, de huertos, para la regeneración de los pastos, para la quema de
rastrojos, para desprenderse de basuras. Aparte del espectáculo dantesco
en el viaje que realicé a las zonas incendiadas, tengo que decir que lo
que más me llamó la atención fue observar cientos y cientos de pequeñas
hogueras que se habían producido para quemar restos de diferente tipo:
basureros, restos agrícolas, quemas en cunetas, en ribazos, en riberas de
los ríos, cientos y cientos. Invito a cualquiera que quiera a realizar un
sobrevuelo de esta zona en helicóptero a comprobar hasta qué punto
estamos habituados a convivir con el uso del fuego en el medio rural en
un país que es muy vulnerable, por razones estructurales, al problema de
los incendios.

Hay un cuarto factor estructural que merece la pena resaltar y que ha
sido objeto de reflexión en múltiples ocasiones en esta Cámara: los
llamados factores socioeconómicos. Se ha producido un despoblamiento en
el medio rural y, por tanto, una disminución de la contribución que los
habitantes del medio rural realizaban a la vigilancia, a la disuasión, al
primer ataque en la lucha contra los incendios forestales. Se ha
producido también, como consecuencia del propio desarrollo socioeconómico
y de la menor población en el medio rural, una disminución del consumo
del combustible forestal y, por tanto, una mayor contribución a la
acumulación del combustible en los montes. Asimismo, se ha producido,
como consecuencia del desarrollo socioeconómico, un incremento importante
en el número de visitantes de las zonas urbanas que lógicamente quieren
disfrutar de la naturaleza, contactar con la naturaleza en sus horas de
esparcimiento y de ocio, lo que está determinando, por ejemplo, que los
incendios estén subiendo de cota. Los nuevos vehículos de transporte, que
permiten adentrarse más en las zonas boscosas, están haciendo que, en
general, los incendios estén aumentando de cota, se produzcan en
altitudes más elevadas y en zonas ecológicamente más sensibles que se
habían salvado anteriormente por sus mejores condiciones de
inaccesibilidad. Por otro lado, se está produciendo también un incremento
importante en el número de urbanizaciones en zonas rurales que a veces no
tienen suficientemente resuelto el problema de sus residuos, y éstos en
demasiadas ocasiones se convierten en basureros clandestinos que son
pasto del fuego.

Estos factores socioeconómicos son la principal explicación de la
diferencia en el comportamiento del fuego en los países del norte y del
sur del Mediterráneo. Las condiciones climatológicas en los países del
sur del Mediterráneo son incluso más severas que las que se producen en
Grecia, Italia, España, Portugal o Francia y, sin embargo, hay menos
incendios y menos superficie quemada precisamente porque siguen teniendo
muchos habitantes en el medio rural, menos habitantes de zonas urbanas
acercándose a las zonas boscosas para disfrutar del ocio y también una
mayor vinculación económica de los habitantes del medio rural a los
rendimientos del bosque y al uso de la madera como combustible.

Me gustaría también hacer una referencia a lo que considero que pueden
ser los agentes causantes de los incendios forestales. Es, sin duda, la
de los agentes causantes una realidad insuficientemente conocida. Los
estudios que se han realizado permiten ir descartando algunos tópicos y
extraer algunas conclusiones, pero el grado de conocimiento de las causas
por las que se producen los incendios es todavía insuficiente. Decía que
permiten descartar algunos tópicos como el de que los incendios se
producen por intereses económicos ocultos como recalificaciones
urbanísticas, intereses madereros, etcétera. Yo tengo que decir muy
claramente que hemos hecho un estudio, siguiendo precisamente la
recomendación de la Ponencia del Senado, sobre eventuales
recalificaciones urbanísticas que se podían haber producido en zonas que
anteriormente habían sido objeto de pasto de las llamas y solamente se ha
encontrado una recalificación, veintinueve años después de producirse un
incendio, sobre la que se podía haber sospechado que, en su momento, pudo
haber sido realizada para obtener una recalificación. En diferentes
comunidades autónomas se han establecido legislaciones que impiden
completamente la recalificación de las zonas quemadas y,



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sin embargo, esto no se ha traducido en una disminución del número de
incendios. Se ha realizado también un estudio sobre este tema,
contrastando opiniones de especialistas del sector maderero, para conocer
si efectivamente podían existir intereses económicos vinculados a un
número significativo de incendios y todas las opiniones de estos expertos
confirman que no existe una razón objetiva referente al aprovechamiento
de la madera, que la madera cuando se quema tiene menor valor para el
industrial y para el propietario porque no se puede utilizar para la
construcción ni para tableros ni para apeas de minas, ni para otros
muchos usos de mayor valor añadido.

Hay otros argumentos que merece la pena desmontar. Me refiero a la idea
de que se están quemando los montes que se reforestaron durante las
últimas décadas porque se generalizó la siembra de nuestra superficie
forestal de auténticas teas, en ese proceso de demonización de las
coníferas que es tan frecuente, en opiniones demasiado alegres, en muchas
ocasiones. La realidad es que solamente el diez por ciento de la
superficie quemada, durante los últimos años, en este país corresponde a
montes reforestados. No se observa ningún sesgo particular en la
superficie forestada que contribuya a destacar que se queman más los
montes reforestados que los montes no reforestados, ni que se queman más
los montes públicos que los montes privados. Quizá en los últimos años se
está notando un mayor riesgo en montes privados porque, como consecuencia
de su baja rentabilidad, han acumulado más combustible pues están más
abandonados. Pero no hay razones de fondo, referentes a los agentes
directamente causantes de los incendios, que permitan extraer
conclusiones de que existen intereses económicos ocultos vinculados a los
incendios. Por tanto, aun excluyendo un comportamiento de este tipo en
muchos de los incendios, tenemos que aceptar que pueden existir algunos
incendios de carácter doloso, con intención de provocar un incendio por
razones de conflictividad personal, de conflictividad local, a veces por
problemas que pueden derivarse de restricciones en algunas prácticas de
pasto, en algunas prácticas cinegéticas o en prácticas tradicionales
vinculadas, en ocasiones --por qué no decirlo--, a planes de protección
de espacios naturales; es decir, existe alguna conflictividad de carácter
local que puede estar en el origen de los incendios. Sin embargo, hay
otros muchos que se producen intencionadamente como consecuencia de
comportamientos desequilibrados (alguno de los incendios de los últimos
días se ha producido por esta razón: alguno de los detenidos tenía
perturbadas sus facultades mentales), en otras ocasiones los provocan los
idiotas, en el sentido más literal de la expresión, personas con retraso
mental, y en otras ocasiones se producen, sin más, por sinvergüenzas o
por criminales. Pero no habiendo razones económicas de fondo para estos
comportamientos, es difícil pensar que por ello tenemos una
siniestralidad más relevante que la de otros países y, por tanto, no me
parece que sea ahí donde tengamos que poner el énfasis, aunque también
hay que hacerlo, con más vigilancia, con el tratamiento penal, con la
disuasión, aplicando penas de carácter ejemplarizante, etcétera.

La realidad es que la mayor parte de los incendios se produce como
consecuencia del uso imprudente del fuego. Son, por tanto, incendios
culposos, incendios que en las estadísticas internacionales siguen siendo
considerados como intencionados. Efectivamente se han producido incendios
para quemar superficies, pero no por provocar incendios. Es decir, la
mayor parte de nuestros incendios se produce como consecuencia del uso
del fuego para quemar una superficie, para quemar una zona de pastos,
para quemar una zona de rastrojos, para limpiar una cuneta o para limpiar
un ribazo y, sin embargo, no tienen como objetivo provocar un incendio.

Son negligencias culpables, son incendios de carácter culposo y tienen
que ser tratados también como negligencia de carácter criminal por el
Código Penal, exactamente igual que conducir en estado de embriaguez. La
gente cuando conduce en estado de embriaguez no tiene como objetivo
provocar un accidente, pero es una irresponsabilidad la que contribuye a
que se produzcan esos accidentes. Hay otro pequeño número de incendios
que se producen como consecuencia de cortocircuitos --en el caso de uno
de los incendios de Valencia por un soldador en un puente--, también por
accidentes de tráfico, etcétera, y otros se producen, como algunos en los
últimos días, como consecuencia del efecto de rayos en tormentas sin
precipitaciones.

Decía que la evolución de los últimos años nos permite constatar que el
número de incendios sigue creciendo, incluso en las zonas en las que el
número de hectáreas ha disminuido de forma más notable y, sin embargo, la
superficie quemada está relativamente estabilizada con una tendencia a
decrecer. Por tanto, el índice de eficiencia en la extinción de incendios
que se utiliza internacionalmente, que es el número de hectáreas que se
quema por cada foco, por cada incendio, tiende a disminuir, lo que
refleja que seguramente estamos avanzando mucho más en extinción que en
prevención. Me gustaría constatar que estas tendencias se ven acompañadas
de evoluciones muy diferentes de unas zonas geográficas a otras y de unos
años a otros y que esta diferente evolución coyuntural respecto de la
tendencia es la que hay que achacar fundamentalmente a la mayor severidad
de las condiciones climatológicas. En 1989, por poner un año
relativamente reciente, se produjeron unas condiciones climatológicas de
carácter excepcional en toda la cornisa cantábrica, que se tradujeron en
un incremento muy importante no tanto en el número de incendios como en
el número de hectáreas quemadas en Galicia, en Asturias, en Cantabria, en
el País Vasco y en Navarra. Por tanto, se reflejó en todas las
comunidades autónomas, cada una en la proporción derivada del número de
incendios que se producían como consecuencia de las causas estructurales
que existen en el comportamiento de esa sociedad. Mil novecientos ochenta
y nueve fue un año de muy buen comportamiento en todo el Levante español.

¿Por qué? Porque las condiciones climatológicas en el Levante español
permitieron que se mantuviesen durante todo el verano unos niveles de
humedad en el suelo, en la vegetación y en el aire que redujeron
notablemente el número de hectáreas quemadas. Sin embargo, en 1994 las
condiciones están siendo radicalmente opuestas, como lo fueron en los
años



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1992 y 1993, en los que el balance general de la superficie quemada en
España fue particularmente bajo. Cuando digo bajo no quiero decir que sea
satisfactorio, sino bajo en relación con la tendencia de los últimos diez
años. En 1992 se quemaron en España 100.000 hectáreas en total, entre
arboladas y no arboladas, en 1993 se quemaron algo más de 90.000
hectáreas entre arboladas y desarboladas y en 1994 se han producido en el
Levante español unas condiciones climatológicas particularmente severas.

Así como en la España húmeda se han producido unos índices pluviométricos
y de humedad normales, en la zona mediterránea se han producido unas
condiciones de sequía particularmente acusadas. Para el conjunto de la
zona, las precipitaciones del último año hidráulico son inferiores al 75
por ciento de la media y en algunas zonas concretas, en Murcia en
particular, las precipitaciones han sido inferiores al 25 por ciento de
la media de un año hidráulico normal.

Este es el primer factor que explica no ya la tendencia, sino el
comportamiento excepcional que se puede producir en un año concreto.

Repito, que nadie entienda que estoy poniendo sobre la mesa estos datos
para intentar exculpar a una comunidad autónoma o a otra y para
considerar que no se puede hacer mejor (luego haré algunos comentarios
sobre la parte competencia de las comunidades autónomas), sino para
explicar que las condiciones naturales este año han sido extraordinarias
en algunas zonas, lo que explica que sea precisamente toda la franja del
Levante español la gravísimamente afectada por los incendios y no otras
zonas de la Península ni, por supuesto, mucho menos la cornisa
cantábrica. Se han alcanzado temperaturas particularmente altas,
superiores a los cuarenta grados. Se han alcanzado porcentajes de humedad
extraordinariamente bajos. En algunas zonas las mediciones de la humedad
del aire han sido inferiores al 15 por ciento y en algunas ocasiones
inferiores al 10 por ciento. Son porcentajes de humedad
extraordinariamente bajos para zonas que pueden tener habitualmente
porcentajes de humedad del 60, el 70 o el 80 por ciento. Entre una visita
que realicé a Cataluña en el momento de los incendios y otra tres días
después, pude comprobar que había una diferencia de más de 50 puntos en
el porcentaje de humedad, solamente en tres días. Unido esto a la
existencia de fuertes vientos de carácter terral que alcanzaron
velocidades superiores a los 50 kilómetros por hora, y en algunas
ocasiones superiores a los 80 y a los 100 kilómetros por hora, generó
unas condiciones climatológicas particularmente severas que se derivan de
una situación de altísimas temperaturas en altura, según dicen los
meteorólogos, temperaturas que han superado los 28 grados a 1.500 metros
de altitud. Estas son las condiciones climatológicas en las que se ha
producido esta catástrofe durante estos días.

Hasta la semana pasada el resultado de la campaña es que ha habido 7.000
incendios. El número de incendios no es particularmente relevante en
relación con el producido hasta la fecha en años anteriores; ha habido
años en los que el número de incendios ha sido superior para estas fechas
y otros en los que había sido ligeramente inferior, pero sí con un
resultado particularmente negativo en superficie quemada. Según las
estimaciones todavía provisionales --en estos momentos se están
realizando las mediciones en algunos de estos grandes incendios--, las
previsiones de superficie recorrida por el fuego superan las 210.000
hectáreas con una relación, siempre provisional, de superficie arbolada y
superficie desarbolada en torno al 45 y 55 por ciento, respectivamente.

En total llevamos 31 grandes incendios; según la estadística
internacional se consideran grandes incendios los que afectan a más de
500 hectáreas. En estas fechas en 1993 no se había producido ningún gran
incendio. Se han producido 31 grandes incendios, 18 de los cuales son
responsables de más del 80 por ciento de la superficie quemada. Ha habido
21 muertos, nueve en tareas de extinción, seis eran pilotos y copilotos
de medios aéreos y otros seis estaban o pasaban por las zonas quemadas.

Por tanto, es un balance trágico desde todos los puntos de vista: desde
el punto de vista de las víctimas --que es seguramente lo más negativo--,
desde el punto de vista del patrimonio natural, desde el punto de vista
económico, desde el punto de vista de la situación económica de muchos
agricultores y ganaderos, de las expectativas económicas de muchas zonas.

Me gustaría hacer algunos comentarios que me parecen relevantes sobre
cómo se distribuyen las competencias y las responsabilidades. Normalmente
distribuir competencias significa distribuir también responsabilidades
entre las diferentes administraciones. El Icona transfirió, en la primera
parte de la década de los ochenta, todas las competencias en materia de
prevención y lucha contra los incendios forestales y todas las
actuaciones sobre montes. Transfirió 8.140 funcionarios, es decir, el 94
por ciento de sus efectivos; el Icona se quedó con el 6 por ciento de los
efectivos que tenía antes de las transferencias. Los decretos de
transferencia reservan para el Icona, para el Estado, la gestión de los
medios aéreos encargados de dar la cobertura nacional, por tanto tampoco
es una gestión exclusiva, y la normalización de material y equipos de
prevención y extinción y, en cooperación con las comunidades autónomas,
coordinación de medios de auxilio, especialmente de comunicación y
aéreos, así como las estadísticas y la coordinación de ayudas entre
comunidades autónomas. No dicen nada los decretos de transferencias sobre
la coordinación de ayudas de carácter internacional, pero se
sobreentiende que ésta es una responsabilidad también del Estado, como de
hecho la ha ejercido requiriendo la cooperación de medios de extinción
franceses o portugueses.

En lo que se refiere a los medios que son responsabilidad del Estado el
Icona moviliza, entre la flota propia y la flota contratada, 90
aeronaves, además de las brigadas en tierra exclusivamente en los
territorios que administra, que son los parques nacionales y dos o tres
fincas adicionales, los únicos medios en tierra de los que dispone en
materia de extinción de incendios el Estado, el Icona, así como cinco
brigadas especiales para apoyar a las comunidades autónomas en la lucha
contra grandes incendios forestales que son helitransportadas. El Icona
moviliza 1.150 personas para los medios aéreos, para las brigadas en
parques nacionales y en algunas otras fincas, y un presupuesto de 8.300
millones de pesetas.




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Las comunidades autónomas movilizan todos los medios terrestres que
fueron transferidos, más los que han ido desarrollando por su cuenta.

Disponen de toda la guardería forestal y son responsables de todos los
trabajos de prevención, de silvicultura, de reforestación, etcétera,
destinando una cifra en torno a 17.000 millones de pesetas para estas
tareas de extinción de incendios.

Las labores de coordinación se realizan en el marco de la directriz
básica de emergencias para incendios forestales que, como ustedes saben,
fue aprobada por el Ministerio del Interior, responsable de protección
civil a nivel general del Estado, con tres niveles de planificación
previstos de emergencia, estatal, autonómica y local, que están en estos
momentos en fase de elaboración. Se han empezado a aplicar algunas de las
medidas previstas en este plan de emergencia: el mapa de previsiones de
peligro de incendios forestales, los sistemas de información
meteorológica, el comité estatal de coordinación para casos de emergencia
por incendios forestales; también se han constituido, para cuando los
incendios alcanzan la situación de alerta 2, los centros de coordinación
en las comunidades autónomas.

En lo que se refiere a la coordinación directa de los técnicos y de los
responsables de extinción del Icona con las comunidades autónomas se ha
avanzado notablemente en materia de normalización de material y equipos.

Hace muy pocos años todavía no eran compatibles los medios de extinción
de algunas comunidades autónomas con los de otras y se había producido la
situación particular de que no se habían podido utilizar coordinadamente
en zonas fronterizas, en zonas pertenecientes a dos comunidades
autónomas, los equipos de extinción de unas y otras comunidades
autónomas. Se ha avanzado notablemente en la homogeneización de los
procesos de selección y de formación del personal; se han establecido por
el Icona cursos de formación para mandos intermedios, para directores de
extinción y para especialistas de grandes incendios, siempre en apoyo de
las comunidades autónomas, siempre, por tanto, a solicitud y de acuerdo
con los criterios, las prioridades y los planes que elaboran las
diferentes comunidades autónomas. Se han establecido protocolos
perfectamente ordenados sobre cómo se movilizan los medios aéreos, los
medios que son responsabilidad del Icona, y también, como decía, se han
constituido los centros de coordinación de protección de incendios. Por
consiguiente, se ha producido un avance notable. ¿Es perfectible? Por
supuesto que sí. Precisamente de la evaluación que realicemos sobre el
comportamiento de los medios de extinción, durante estos últimos días,
seguramente vamos a extraer conclusiones relevantes sobre cómo mejorar
los mecanismos de coordinación y de movilización de los medios.

¿Qué se hace desde la Administración central, además de los medios aéreos
y de las tareas de coordinación con comunidades autónomas? Se realizan
unas campañas de concienciación, algunas dirigidas al público en general,
otras dirigidas a habitantes del medio rural, otras al público infantil y
algunas a través de agentes sociales, organizaciones no gubernamentales
en general, que pueden contribuir a concienciar a la opinión pública del
amor al bosque y de la necesidad de evitar comportamientos de riesgo. Yo
tengo que decir --lo he comentado ya públicamente-- que tengo algunas
dudas sobre si estamos acertando, no solamente en la campaña que
desarrolla el Estado sino en las campañas de las comunidades autónomas en
el tono que se debe utilizar para estas tareas de concienciación. El tono
que ha presidido esas campañas ha sido más bien amable durante los
últimos años y creo que no estamos consiguiendo el impacto suficiente en
la opinión pública española, en las conciencias y comportamientos de los
ciudadanos españoles, porque no estamos consiguiendo reducir los
comportamientos de riesgo que están en la base de una parte muy
importante de lo que podemos corregir en materia de incendios forestales.

Por otro lado, el Estado contribuye a las labores de disuasión. Como ya
he dicho, la guardería forestal es competencia de las comunidades
autónomas, todos sus medios están transferidos. A través de la Guardia
Civil rural y del servicio de protección de la naturaleza se desarrollan
importantes labores en materia de investigación, en materia de denuncias,
en materia de detención de responsables. Tengo los datos del balance de
1993, proporcionados por la Guardia Civil, en los que se destaca que se
han producido 2.352 denuncias de la propia Guardia Civil por mal uso del
fuego que se han traducido en 1.228 expedientes judiciales y en 77
detenidos. Pero tengo que decir que el balance de mayo de 1993 a mayo de
1994 refleja 162 detenidos y un incremento notable en estas labores de
investigación y de persecución de los responsables, en algunos casos
intencionados y en los más negligentes, de estos incendios. He de decir
también que tengo que evaluar con satisfacción que se estén produciendo
algunas condenas de los jueces para responsables de estos incendios que
empiezan a ser particularmente duras, lo que me parece que es bueno. Ha
habido una reciente sentencia del Tribunal de Justicia de Baleares que ha
condenado a un responsable de un incendio forestal a siete años de
cárcel. A mí me parece que estas condenas contribuyen a una labor
ejemplarizante que no tenemos que descuidar. Por ello considero que la
reforma del Código Penal tiene que ser particularmente enérgica en el
castigo a los responsables de los incendios intencionados, pero también
en el castigo a los responsables de las negligencias que conduzcan a que
se produzcan incendios, por lo que creo que estas penas tienen que ser
agravadas.

La Administración central, aunque transfirió todos sus medios, realiza
una labor de apoyo financiero a las comunidades autónomas en la
prevención y la lucha contra los incendios forestales a través del PAPIF
(Plan de actuaciones prioritarias contra los incendios forestales),
siempre basándose en planes elaborados por las comunidades autónomas que
determinan dónde quieren invertir, en qué tipo de actuaciones y dónde
quieren poner el énfasis. Hay muchas actuaciones posibles que se prevén
en este Plan de actuaciones prioritarias: tratamientos de silvicultura,
de limpieza de los bosques, construcción de cortafuegos, de puntos de
agua, infraestructuras para la movilización de los medios de extinción y
apoyo a la limpieza de los bosques. Pusimos el énfasis en el último PAPIF
al conseguir porcentajes de subvención muy elevados para los propietarios



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privados de montes, pues consideramos que están particularmente sucios
como consecuencia de su baja rentabilidad. También se prevén ayudas para
equipos de extinción, equipos de comunicación y equipos de vigilancia,
así como la posibilidad de conceder ayudas al equipamiento de
asociaciones de voluntarios para la lucha contra el fuego. Repito que
éste es un apoyo a las comunidades autónomas en sus planes de prevención
y de lucha contra los incendios forestales. Luego comentaremos hacia el
futuro si las actuaciones que se desarrollan son suficientes y si tenemos
que hacer un esfuerzo adicional. Además, como ya he comentado, se
realizan tareas de formación, de homogeneización en la selección del
personal y en los cursos de formación especiales y generales. Se
desarrolla una cooperación creciente con las comunidades autónomas para
la incorporación de nuevas tecnologías en los mecanismos de predicción
del peligro, en los mecanismos de detección de incendios y en los
mecanismos de predicción del comportamiento del fuego cuando los
incendios se han producido. Se está avanzando también en una técnica que
se utiliza en otros países, y que en este país no se ha utilizado, para
limpiar los bosques, que son las quemas controladas. Se está realizando
por técnicos de la Administración general del Estado en montes propios,
particularmente en montes del Ministerio de Defensa, para ir
desarrollando técnicas que puedan ser utilizadas posteriormente por las
comunidades autónomas para realizar estas limpiezas de los montes.

¿Qué se hace desde las comunidades autónomas? Nuestro sistema autonómico
no atribuye al Estado responsabilidades de tutela ni de inspección ni de
control respecto de las competencias de las comunidades autónomas en
materia de actuaciones forestales y de prevención y extinción de
incendios forestales. Por tanto, no se permite que el Estado diga a
ninguna comunidad autónoma qué es lo que tiene que hacer. Esa es una
responsabilidad, en nuestro sistema autonómico, exclusivo de las
comunidades autónomas. En consecuencia, lo único que puede hacer el
Estado es apoyar financieramente --ni siquiera determinar en qué es
prioritario que se invierta el dinero-- los planes de prevención y de
extinción de incendios de las comunidades autónomas. Por ello me van a
permitir que sea prudente a la hora de evaluar la mayor o menor eficacia
de los planes que puedan desarrollar unas comunidades autónomas y otras.

Me parece oportuno pedir a la Comisión que los juicios sobre la eficacia
de los diferentes planes de prevención y de extinción de incendios en
unas comunidades autónomas y en otras se realicen con una relativa
prudencia. Yo no voy a distinguir que unas comunidades autónomas lo hagan
mejor que otras, pero el análisis gráfico del comportamiento de los
incendios en los últimos años refleja que esto va por barrios y no por
casas. Mil novecientos ochenta y nueve fue un año muy malo para toda la
cornisa cantábrica y se quemaron 200.000 hectáreas en Galicia, 40.000 en
Asturias, 20.000 en Cantabria, 30.000 en el País Vasco. Sin embargo, 1993
fue un año muy bueno en la cornisa cantábrica y se quemaron sólo 7.500
hectáreas en Galicia, 2.500 en Asturias, 1.800 en Cantabria y 480 en el
País Vasco; no tengo el dato de Navarra pero es parecido. Por tanto, no
hagamos unos juicios excesivamente precipitados --yo no pongo en
discusión lo que se hace en unas comunidades autónomas y en otras--,
porque no están suficientemente respaldados por la realidad. Mil
novecientos ochenta y nueve fue un año excelente en Cataluña, en la
Comunidad Valenciana, en Murcia y en una parte de Andalucía; sin embargo,
1994 está siendo un año malo, particularmente malo en Cataluña, en la
Comunidad Valenciana, en Murcia, en el este de Andalucía y en Baleares, y
da la casualidad de que están representados en los gobiernos de las
comunidades autónomas de Levante todos los grupos políticos, con
excepción del Grupo Nacionalista Vasco e Izquierda Unida. Sin duda se
pueden hacer muchas aproximaciones y comentarios sobre si se hace mejor
en unas comunidades autónomas que en otras. Yo he tenido muchas reuniones
de coordinación en mi anterior etapa a la del Ministerio de Agricultura y
he podido ver la puesta en común de los criterios de los expertos y de
los técnicos de las diferentes comunidades autónomas y las controversias
entre ellos sobre qué se estaba haciendo bien y qué se estaba haciendo
mal en cada una de las comunidades autónomas. Seguramente, la reunión que
voy a convocar la semana que viene va a permitir realizar algunos de los
juicios que recuerdo que se emitieron hace dos años, cuando quienes se
proponían como ejemplarizantes para los demás en estos momentos están
teniendo unos datos particularmente negativos. Este tema me gustaría
tratarlo de pasada y, si es oportuno, luego haré algunos comentarios
adicionales.

La segunda apreciación importante que creo que hay que realizar es que en
este país --ya sé que puede resultar un poco provocador-- no hay un
problema de medios en la extinción de incendios forestales. Esta ha sido
una conclusión unánimemente compartida por todos los grupos políticos en
el Senado; unánimemente compartida. Este país tiene unos niveles de gasto
en extinción de incendios superiores a los de todos los países del norte
del Mediterráneo, que tienen unas condiciones y una gravedad de los
incendios forestales similar o mayor que la nuestra. Movilizamos una
flota aérea que es el doble que la italiana, cuatro veces la francesa,
seis veces la griega o la portuguesa. Tenemos unos niveles de gasto en
extinción de incendios por hectáreas, unos módulos de gasto en extinción
por hectárea de los más altos de los países que comparten equivalentes
niveles de riesgo. La comparación internacional en la eficacia en la
extinción de incendios nos indica que estamos en niveles altos de
eficacia y con una eficacia marginal en los incendios adicionales muy
reducida. Esta es una conclusión que no la he expuesto yo, que la ha
expuesto la Ponencia sobre incendios forestales después de dos años de
reuniones con expertos de todos los ámbitos nacionales e internacionales.

Por tanto, me parece que no debemos entrar, en el calor --nunca mejor
dicho-- de estos incendios forestales, en conclusiones precipitadas, en
mi opinión, respecto de la movilización de medios aéreos. Me preocupa
también que se esté produciendo una excesiva confianza por parte de los
servicios de extinción y de la población en general en los medios aéreos.

Se está generalizando el criterio de que los incendios forestales se
apagan con agua y desde el aire, y la mayor parte de los



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expertos dicen que los incendios forestales no se apagan con agua ni
desde el aire. Los medios aéreos realizan labores de apoyo, pero la labor
fundamental hay que realizarla en tierra. Sin duda tenemos una importante
carencia en la prevención. Esa es la conclusión más importante que es
necesario sacar: que no se están realizando suficientes inversiones en
materia de prevención. Prevención quiere decir fundamentalmente la
preparación del bosque para defenderse del fuego con mayor facilidad. En
este sentido tenemos un módulo por hectárea bajo.

¿Qué vamos a hacer desde el Gobierno? En primer lugar, voy a convocar la
próxima semana una reunión con todas las comunidades autónomas, no
solamente con las afectadas, para realizar un análisis de la marcha de la
campaña en este año, para evaluar qué es lo que no está funcionando bien
en materia de prevención, de vigilancia, de detección, de extinción y de
coordinación de incendios. Vamos a poner en común qué es lo que no se
está haciendo bien. En segundo lugar, vamos a proponer a las comunidades
autónomas un programa de apoyo a las tareas de prevención, de
regeneración de áreas, de ecosistemas degradados por restos de incendios
forestales o por otras causas, y de reforestación y lucha contra la
erosión particularmente ambicioso para los próximos años. Vamos a
proponer a las comunidades autónomas un programa de más de 200.000
millones de pesetas para los próximos cinco años, cofinanciado con el
Fondo de Cohesión, destinado a estas tareas de lucha contra la erosión,
forestación, regeneración de ecosistemas degradados, por tanto a la
defensa y promoción de la regeneración natural, al impulso de la cubierta
vegetal protectora y también a la prevención de incendios forestales. Por
tanto, no vamos a hacer ningún énfasis, aunque se puedan destinar --habrá
que esperar a escuchar la opinión de las autoridades autónomas-- algunos
recursos a tareas de extinción, en este sentido, sino que el esfuerzo
fundamental se va a realizar en materia de prevención, de restauración,
de regeneración de las zonas degradadas, de lucha contra la erosión y de
reforestación. Repito que el programa superará los 200.000 millones de
pesetas para los próximos cinco años y va a ser cofinanciado con el Fondo
de Cohesión, destinando a este programa en torno a un tercio de los
recursos que este fondo destina a la protección del medio ambiente, lo
que representará unos recursos de en torno a 30.000 millones de pesetas
del Fondo de Cohesión para los próximos cinco años. Consideramos, además,
que en los próximos meses, es decir en lo que queda de año, podemos
realizar algunas inversiones importantes. Por eso vamos a solicitar a las
comunidades autónomas, en esta próxima reunión, que presenten proyectos
para su cofinanciación por el Fondo de Cohesión con un importe que
oscilará entre los 15.000 y 20.000 millones de pesetas para su inversión,
en los próximos meses, en estas mismas líneas de actuación:
reforestación, regeneración de los ecosistemas degradados, lucha contra
la erosión e inversiones de prevención, tratamientos selvícolas,
equipamiento de los bosques para su mejor defensa contra los incendios
forestales; esto quiere decir limpiezas, cortafuegos, puntos de agua. Por
supuesto, unas tareas de regeneración que permitan frenar la propagación
del fuego; unas tareas de reforestación que tienen que intentar
recomponer la estructura vegetativa en mosaico y no masas boscosas
continuas, de tal forma que se facilite la lucha contra los incendios
forestales frenando la propagación del fuego. Creo que con estas tareas
podemos aspirar a actuar sobre 800.000 hectáreas en los próximos cinco
años.

Me van a permitir que no me extienda en las características de este
programa porque, como decía anteriormente, es una responsabilidad de las
comunidades autónomas, que son las que van a gestionar el programa; no lo
va a hacer el Estado, el Estado va a proponer el apoyo, con fondos
comunitarios y con fondos nacionales, a estas tareas que deben realizar
las comunidades autónomas decidiendo dónde se debe invertir, con qué
técnicas, con qué estructura de recursos y con qué prioridades, pero es
indudable que el Gobierno tiene una grave preocupación por el descenso en
las tareas selvícolas y de reforestación que se han producido en los
últimos años. Hemos alcanzado unos niveles de reforestación y unos
niveles de actuación sobre nuestra masa forestal particularmente bajos.

Por tanto, con este apoyo del Fondo de Cohesión, con algunos recursos
adicionales del Feoga-Orientación y con el esfuerzo presupuestario
adicional que realicen el Estado y las comunidades autónomas, sin duda
vamos a estar en condiciones de dar un importante empujón a las tareas de
promoción, de defensa de nuestra cubierta vegetal contra los incendios.

Me gustaría terminar diciendo que el problema de los incendios forestales
es de todos; que no hay recetas mágicas. Alguien escribía hace unos días
que sólo --me van a permitir la expresión-- los soplagaitas resuelven los
problemas en dos patadas. (Risas.) Este es un problema que requiere una
actuación de todas las administraciones, una concienciación de toda la
sociedad y una actuación continua, con tesón, con firmeza, en unas líneas
que hemos consensuado entre todos de forma reiterada, tanto en el
Congreso como en el Senado. (El señor Pascual Monzo: Llevan doce años en
el Gobierno.) Este es un país con un alto riesgo de incendios; no se debe
permitir que la sociedad se relaje, debemos contribuir todos. No me
preocupa que se critique a este Ministro por lo que dicen de que ha
echado la culpa sobre los ciudadanos. Yo estoy dispuesto a admitir que la
parte de responsabilidad que corresponde a la Administración general del
Estado es mejorable; como seguramente también las comunidades autónomas,
que son las responsables de más del 90 por ciento de las tareas de
prevención y extinción, estarán dispuestas a admitir que sus actuaciones
son mejorables. Pero no debemos utilizar la diatriba política para
permitir que la sociedad se relaje en lo que debe ser una restricción
drástica de los comportamientos de riesgo. No podemos permitir que la
sociedad se libere de la responsabilidad que le corresponde (El señor
Pascual Monzo: Y el Gobierno tampoco.), considerando que éste es un
problema de pirómanos, de madereros, de recalificadores urbanísticos, del
Icona, de los responsables de la extinción, de la Guardia Civil o de los
jueces. Este es un problema que tiene su nudo gordiano en la
concienciación de la sociedad para que evite los comportamientos de
riesgo.




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Por otro lado, me parece que es importante concluir que este país
necesita realizar un esfuerzo en prevención. El Gobierno de la nación
está dispuesto a apoyar --digo a apoyar, no a suplantar-- a las
comunidades autónomas en sus tareas de prevención, de reforestación, de
lucha contra la erosión, de regeneración de nuestro medio natural (El
señor Pascual Monzo: ¡A buenas horas!); que está dispuesto a realizar
esfuerzos adicionales en la concienciación de la sociedad; que está
dispuesto a avanzar en la investigación y en la persecución de los
responsables dolosos o culposos de los incendios forestales; que
considera que es necesario que se refuercen las tareas de vigilancia por
parte de las comunidades autónomas y también de las fuerzas de seguridad
del Estado; que va a proponer a las comunidades autónomas que creen más
plazas de objetores de conciencia para las tareas de vigilancia y para su
contribución no tanto a la extinción de incendios, que requiere gente más
formada y más preparada, sino a las tareas de vigilancia, protección y
limpieza del bosque; que también considera que las comunidades autónomas
deben realizar algún esfuerzo de revisión de algunas de las causas de
conflictividad de carácter local, de carácter comarcal, que pueden estar
en el origen de algunos de los incendios forestales, así como que es
necesario proteger mejor nuestros bosques invirtiendo más en limpieza,
invirtiendo más en reforestación, diseñando las tareas de reforestación,
teniendo en cuenta el riesgo de incendios, lo que afecta a la elección de
las especies de reforestación y a la estructura de la masa a recomponer.

Es necesario invertir en cortafuegos y en infraestructuras. Es necesario
también avanzar en coordinación y formación, lo que requiere reforzar
--es una reflexión que tendrán que analizar las comunidades autónomas--
la estabilidad de la gente que trabaja en las tareas de extinción para
rentabilizar los esfuerzos de formación y la experiencia que adquieren
estos participantes en las brigadas de extinción. Es necesario asimismo
reforzar la organización de los voluntarios en la lucha contra el fuego e
intensificar las tareas de forestación y de lucha contra la agresión,
siguiendo las recomendaciones aprobadas por el Congreso y por el Senado,
siempre con destacable unanimidad.




El señor PRESIDENTE: A continuación, pueden solicitar la palabra los
grupos parlamentarios que deseen intervenir en el debate.

En nombre del Grupo Parlamentario Popular, tiene la palabra la señora
Martínez.




La señora MARTINEZ SAIZ: Antes de comenzar mi intervención, me gustaría
manifestar el más sentido pesar de los miembros del Grupo Popular por esa
pérdida tan importante que para nuestro Parlamento ha supuesto el
fallecimiento de nuestra compañera Carmen García Bloise, una gran mujer y
una gran política responsable. Quisiera ponerlo de manifiesto en esta
primera intervención.

Señor Ministro, nos hubiera gustado oírle en qué se ha fallado. Con todos
los datos de los que ustedes parecen disponer --aunque se esfuerzan en
decir que ustedes no tienen las responsabilidades-- sobre los agentes
provocadores, sobre las causas de los incendios en los últimos años y
sobre esas magníficas intenciones que tiene el Gobierno central, ¿qué es
lo que ha fallado? No le hemos oído decir qué es lo que ha fallado. Yo
quiero decírselo, señor Ministro. Ha fallado la falta de capacidad del
Gobierno para ejercer sus responsabilidades ante un problema tan grande
como el de los incendios forestales que azota a nuestra geografía año
tras año, y ha fallado también algo muy importante, señor Ministro: el
Gobierno socialista ha sido incapaz durante los últimos años de poner en
marcha acuerdos de esta Cámara. Como usted debe saber, aunque acaba de
llegar, desde el 12 de septiembre de 1991 hay un acuerdo tomado por la
mayoría de los grupos de la Cámara como consecuencia de la presentación
de una moción de Izquierda Unida-Iniciativa per Catalunya, en donde está
clarísimo lo que quería esta Cámara que representa a los ciudadanos de
todo el país: una máxima coordinación por parte del Gobierno central de
todas las políticas de las comunidades autónomas en materia de prevención
y extinción de incendios, con unas propuestas muy claras.

¿Qué es lo que ha fallado para que los anteriores ministros de Justicia,
ante la gravedad de estos hechos, no hayan esperado a la modificación
global del Código Penal, a la presentación de la modificación puntual de
los artículos del Código Penal sin esperar a la catástrofe de este año?
¿Qué es lo que ha fallado? Que ustedes son incapaces, que no tienen
sensibilidad ante un problema como este que azota a nuestro país año tras
año. ¡Ya está bien de datos! Esos los conocemos todos. Ya está bien de
intenciones. Ya está bien de estudiar y de profundizar en el estudio.

Estamos haciendo un PPO que nos está costando carísimo. Porque si todo lo
que se ha gastado en estudios ha sido para luego no ponerlos en marcha,
señor Ministro, alguien tiene que ser el responsable. La triste realidad
es que en los últimos días han ardido en España más de 150.000 hectáreas,
como usted ha dicho; han fallecido 21 personas y se han destruido
numerosas explotaciones agrícolas de difícil recuperación, como ha pasado
en Valencia, en Murcia, en Almería y en Cataluña.

Señor Ministro, ¿qué va a pasar con esto? ¿Qué piensa hacer el Gobierno
central? Lo cierto es que los programas de prevención y de extinción de
las distintas comunidades autónomas no han resultado eficaces y, lo que
es peor aún, la obligación de coordinar del Gobierno central al que usted
pertenece ha fracasado rotundamente.

Señor Ministro, no nos sirve que usted nos diga ahora, sobre las
responsabilidades de las comunidades autónomas, que usted va a ser
prudente. Lo que tiene que ser es justo, porque ante un problema tan
grave de nuestro país el Gobierno tiene que tener una política global,
una visión global, que sirva de base para las políticas de las distintas
comunidades autónomas en esta materia. Lo demás son todo clases teóricas,
señor Ministro.

No voy a entrar en la discusión de cuáles han sido este año las
diferentes causas de los siniestros, pero quiero dejar bien claro que el
ejemplo que ha dado usted inculpando a todos los ciudadanos,
especialmente --como usted ha dicho hoy también-- a los que cocinan en el
campo, intentando quedar fuera de toda responsabilidad, no es el mejor



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ejemplo para que nos solidaricemos todos con nuestro futuro.

No nos crea a los españoles tan tontos, señor Ministro. Ningún español lo
es tanto como para atentar deliberadamente contra nuestra naturaleza y
contra nuestro futuro, a no ser, como usted también ha dicho, que esté
trastornado.

Señor Ministro, usted ha tenido la oportunidad de hablar y lo ha hecho
durante una hora. Escúcheme porque la realidad está ahí. La realidad es
que ustedes son unos incapaces, unos auténticos incapaces, porque para
luchar contra el fuego hay que dejarse de tantas palabras y pasar a la
acción. ¿Sabe usted lo que es la acción? No puede usted decir que hay
veinte mil ciudadanos dispuestos a luchar contra los fuegos en las
comunidades autónomas cuando en Andalucía, en la provincia de Cádiz, el
día 8 de julio, los especialistas de los retenes no tenían gafas, ni
monos, ni instrucciones, ni linternas, ni herramientas. Señor Ministro,
eso es como mandar a la guerra a los soldados con tirachinas. ¿Qué me
está usted diciendo? Señor Ministro, no ponga esa cara, que parece usted
que es un observador que acaba de llegar de un país extraño a darnos
lecciones y a decirnos lo que se debe de hacer. Usted debe ser un
ministro de un Gobierno responsable que nos diga en lo que han fallado,
qué cantidad de ese presupuestos del programa se ha utilizado hasta la
fecha y qué se ha hecho hasta ahora para coordinar a los responsables de
estas políticas en las distintas comunidades autónomas. Eso es lo que
tenía que haber dicho en esa rueda de prensa un ministro responsable. Lo
que usted dijo allí está muy claro, pero lo que ha dicho aquí es otra
cosa. Lo que dijo usted en la primera rueda de prensa lo recogieron todos
los medios de comunicación, señor Ministro.

Los incendios se han visto favorecidos durante los últimos años por la
mala política forestal y también como consecuencia de la política agraria
en general. En efecto, como usted ha dicho, tanto por las restricciones
impuestas por la PAC como por la escasa rentabilidad de la profesión
agraria, el abandono del medio rural ha sido progresivo. Los terrenos que
antes se labraban ya no se labran, y los pastos donde antes se pastaba ya
no se utilizan. Esto hace que se produzca una invasión de matorrales y
rastrojos que son el mejor aliado, junto al viento, para propagar el
fuego.

Además de estos factores, señor Ministro, como de todos es conocido, ha
contribuido a aumentar el fenómeno de los incendios forestales el
establecimiento de prohibiciones y restricciones de los usos
tradicionales en áreas declaradas, en las diversas tipologías, de
espacios naturales; el reducido porcentaje de la superficie forestal
ordenada, que alcanza sólo un 15 por ciento; el aumento de movilidad de
los ciudadanos y el incremento de accesibilidad a los terrenos forestales
de una inmensa mayoría de los ciudadanos sin ninguna cultura forestal.

Pretender, señor Ministro, justificarse en plena catástrofe haciendo la
presentación que usted hizo, es una provocación a la inteligencia y a la
paciencia de los españoles.

El Grupo Popular, señor Ministro, entiende que en España la lucha contra
los incendios forestales en su aspecto de prevención, extinción, y
recuperación de la masa forestal deben ser objetivos prioritarios de la
política nacional, sin olvidarnos, por supuesto, de las competencias de
las comunidades autónomas, porque, señor Ministro, esas características
de por qué en nuestro país se producen tantos incendios forestales, como
ha dicho usted --factores estructurales, condiciones climáticas,
prácticas tradicionales en el uso del fuego y factores socioeconómicos--,
no acaban de aparecer, no son nuevas en nuestro país. Puede haber mayores
grados de temperatura, menores grados de humedad, pero las causas a las
que usted ha hecho referencia no acaban de aparecer. Año tras año estamos
esperando a que no salte el viento, a que no haga mucho calor, a que no
haya ningún desaprensivo, para que los fuegos disminuyan, pero siempre
estamos con la espada de Damocles encima de la cabeza porque no sabemos
quién es el responsable de coordinar todas esas políticas; no sabemos
quién va a ser el responsable administrativo y político porque aquí todo
el mundo escurre el bulto. Después de que se han quemado los montes, la
realidad es que los familiares de las víctimas, los que han perdido sus
casas, sus enseres, sus fincas, sus árboles, son los que lo van a padecer
en el futuro, pero no hay absolutamente nada más. Ustedes nos informan de
lo buenos que son, de lo que van a hacer, pero aquí paz --como se suele
decir-- y después gloria.

Señor Ministro, usted ha dicho que se va a reunir la semana que viene con
los representantes de las distintas comunidades autónomas. ¿Cuántas veces
se han reunido los representantes del Gobierno central en los últimos
tres años con dichos representantes? ¿Nos lo puede decir?



El señor MINISTRO DE AGRICULTURA, PESCA Y ALIMENTACION (Atienza Serna):
Muchas.




La señora MARTINEZ SAIZ: ¿Dispone usted, como Ministro, coordinador que
debe tener una visión global del grado de eficacia de las políticas
aplicadas en la prevención en los últimos años por parte de las distintas
comunidades autónomas para aconsejar su cambio en la política como
Gobierno central de la nación? ¿Nos podría decir cuáles han sido los
motivos por los que el Gobierno central, al que usted representa, ha
disminuido desde 1990 los presupuestos de inversión del Icona en medios
de lucha, cuando a todas luces los existentes son totalmente
insuficientes? En 1990 se invirtieron 28.000 millones; en 1991, 21.000;
en 1992, 15.000; en 1993, 16.000; en 1994, 14.000. ¿Cuáles han sido los
motivos, señor Ministro?
Nos ha dado las cantidades que invierten otros países de similares
características a las nuestras dentro de la Unión Europea en la política
de prevención y extinción. A nosotros no nos cuadra porque, según los
datos del Parlamento Europeo de 1993, en prevención Francia gastó 2.775
pesetas por hectárea; Italia, 1.445; Grecia, 681; España, 600 y sólo por
detrás de nosotros está Portugal con 150 pesetas por hectárea. En
extinción, Francia gastó 4.012 pesetas por hectárea; Italia, 1.467;
España, 618; Grecia, 216 y Portugal, 824. En todos los casos, señor
Ministro, nosotros estamos por debajo de la media. Son datos del
Parlamento Europeo.

El problema, como usted decía antes, puede que no sea de medios, pero es
evidente que es un problema de falta de



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eficacia en la gestión y de sensibilidad de los responsables políticos.

El Gobierno socialista no puede seguir usando como coartada las
competencias transferidas en esta materia a las comunidades autónomas.

Ustedes, en materia de prevención y coordinación, tienen la obligación de
disponer de una política global que sirva de base para todas las demás
comunidades autónomas en sus actuaciones.

Como le decía antes, si no son responsables, ¿por qué esas salidas a la
prensa?, ¿qué pretenden ustedes justificar? Para darnos una lección
teórica, señor Ministro, no hace falta que ustedes den una rueda de
prensa ni presenten un programa que debían haber presentado en mayo para
que los ciudadanos conociéramos cuál es el grado de preocupación. Salir a
la prensa el mismo día en que están en ebullición los más importantes
fuegos que se habían producido parece un contrasentido.

Nosotros creemos que es obligación del Gobierno central colaborar de una
manera muy comprometida para evitar los fuegos que se producen en nuestro
país año tras año, porque, si no, ¿para qué, señor Ministro, sirve el
Ministerio de Obras Públicas, Transportes y Medio Ambiente? ¿Para qué
sirve una Secretaría de Estado de Medio Ambiente? ¿Para qué sirve el
Icona si no se fía de los datos que le proporciona? Usted lo ha dicho en
una entrevista en estos últimos días en un medio de comunicación. ¿Para
qué sirve todo eso? Absolutamente para nada, para que cada año, en cuanto
las condiciones metereológicas son adversas, se produzcan las catástrofes
y no sepan ustedes a donde acudir.

Además de las necesarias políticas de prevención y coordinación, en las
que todos estamos de acuerdo (usted tiene la obligación, como he dicho al
principio, de poner en marcha los acuerdos de este Parlamento; por cierto
hace mes y medio este Parlamento debatió una proposición no de ley del
Grupo Popular que insistía en las propuestas de la moción de Izquierda
Unida, dado el grado de incumplimiento de todos los acuerdos que se
tomaron en la Cámara), necesitamos urgentemente una política de
reforestación que en los próximos años reduzca las diferencias abismales
que hay entre la suma de las hectáreas de masa arbolada quemada y la
reforestada. En los últimos diez años, señor Ministro, como debe bien
saber, ha ardido más de un millón de hectáreas de masa forestal, de masa
arbolada, y sólo se han reforestado menos de 450.000 hectáreas,
aproximadamente un 40 por ciento. Si tenemos en cuenta que este millón de
hectáreas representa un diez por ciento de la superficie boscosa de
nuestro país, que es de 11.204.000 hectáreas, no podemos vivir
quedándonos con los brazos cruzados y sólo reforestar, como en los
últimos años, aproximadamente un 40 por ciento de la masa forestal
arrasada por el fuego. Tenemos que procurar, mediante inversiones
adecuadas, que en los próximos años se nivele el desequilibrio existente.

Señor Ministro, habiendo leído las manifestaciones de distintos
responsables del Gobierno, en cuanto al empleo de los fondos de cohesión,
especialmente las del señor Serra --que parece que sabe de todo y luego
nunca sabe de nada--, permítame que le diga que no sé qué van a hacer
ustedes para dividir esos fondos de la Comunidad Europea que esperamos
como agua de mayo: saneamiento, infraestructura, reforestación de las
masas arboladas quemadas..., en qué más, señor Ministro, porque usted
mismo habrá visto que en infraestructuras el Ministerio de Obras Públicas
ha tenido la sensibilidad de reponer nuestro medio ambiente después de
los daños causados por la construcción de las distintas obras públicas.




El señor PRESIDENTE: Señora Martínez Saiz, concluya, por favor.




La señora MARTINEZ SAIZ: Sí, señor Presidente, termino.

Nos gustaría que, a la mayor brevedad posible, el Gobierno nos informara
sobre qué porcentaje de esos fondos de cohesión anuales va a dedicar a
cada una de las políticas medioambientales de este país y si van a ser
capaces de presentar los proyectos. Hablan ustedes mucho de los
resultados y le echan la culpa a los ayuntamientos, a las comunidades
autónomas, al Gobierno central, al empedrado, pero, al final, presentamos
el 30 o el 40 por ciento de los proyectos que deberíamos haber presentado
para podernos acoger a esos fondos de cohesión.

Nosotros esperamos ver los presupuestos para 1995 y comprobar si a
ustedes les queda algo del reparto de la tarta de las dotaciones
presupuestarias destinadas a la prevención y reforestación, de forma que
tenga un reflejo real en dichos presupuestos para hacer frente a las
obligaciones del Gobierno central en una política comprometida con estas
necesidades tanto en relación con la prevención como con la extinción y
la reforestación.

No le quepa la menor duda de que el Grupo Popular va a exigir al Gobierno
que cumpla puntualmente los acuerdos de esta Cámara, tanto los del año
1991 como los últimos de mayo de 1994. Vamos a exigir al Gobierno que
presente lo antes posible la reforma de los artículos correspondientes
del Código Penal. No creo que para ello haya que esperar a un largo
debate sobre la reforma del Código Penal. Si no lo hacen ustedes nosotros
lo haremos muy pronto, en el próximo período de sesiones.

Nosotros vamos a presentar una proposición no de ley básica de montes y
aprovechamientos forestales para desarrollar el artículo 149.23 de
nuestra Constitución, que ustedes han sido incapaces de regular, con todo
lo preocupados que están por este asunto, durante estos últimos años de
mayorías absolutas en el Parlamento, aunque estoy segura de que se habría
conseguido si hubiéramos estado todos de acuerdo. Nosotros no vamos a
dejar que el Gobierno siga escudándose en las competencias de las
comunidades autónomas para que nuestros montes y nuestro medio ambiente
se siga quemando y deteriorando.

Señor Ministro, le rogaría que en su próxima intervención diera respuesta
a alguna de las preguntas que le he formulado. Usted acaba de llegar a
ese Ministerio pero no debe fiarse de los datos que le dan. Compruebe si
disponen de herramientas y si los vehículos están, porque yo le voy a
contar un caso. En Algeciras, en el papel, hay un camión especial para la
lucha contra los fuegos que no existe, le



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llaman el camión fantasma, porque su existencia figura sólo en los
papeles y allí ni hay camión ni nada de nada, señor Ministro. Antes de
hacer manifestaciones en los medios de comunicación excusándose en los
recursos económicos y en los hombres de los que dispone, procure
enterarse más y no siga con la política aplicada por sus antecesores
profundizando en los estudios y ponga manos a la obra, que es su
obligación, señor Ministro.




El señor PRESIDENTE: En nombre del Grupo Parlamentario Izquierda
Unida-Iniciativa per Catalunya, tiene la palabra la señora Rivadulla.




La señora RIVADULLA GRACIA: En nombre del Grupo Izquierda
Unida-Iniciativa per Catalunya, quiero compartir también el pésame
expresado por la portavoz del Grupo Popular por la defunción de la
compañera Diputada Carmen García Bloise.

En relación con su comparecencia, señor Ministro, quiero decirle, en
primer lugar, que le agradezco que nos haya evitado el bochorno que nos
produjo leer alguna de sus afirmaciones vertidas en medios de
comunicación, achacando el origen de los incendios a las paelladas y
parrilladas de la gente, y en las que nos aconsejaba que nos llevásemos
un buen bocadillo de tortilla, canapés de queso, porrón y sandía para
tomarlos bajo los pinos.

Pienso que el tema es suficientemente serio. Estamos hablando de un país,
España, que es el tercer país de la OCDE afectado por incendios, en el
que en los últimos 35 años han ardido cinco millones de hectáreas, lo que
significa el 20 por ciento de la superficie forestal, y en el que en los
últimos días de julio se han quemado 150.000 hectáreas ante el asombro y
el desconcierto de la ciudadanía que ha visto cómo comunidades autónomas
y Gobierno central eran incapaces de atajar esta quema tan bárbara de
bosques.

Ante un desastre ecológico y socioeconómico que ha afectado a la vida de
muchas personas que viven del bosque y de explotaciones agrarias,
esperaba de su comparecencia, señor Ministro, un detalle más minucioso de
los daños causados, de las responsabilidades y de las causas, que no he
encontrado en los argumentos de su comparecencia.

Señor Ministro, tengo que decirle que cuando habla de que la mayor parte
de los incendios son debidos a imprudencias pienso que no está diciendo
la verdad, y lamento decirlo en estos términos. Se lo digo, siendo como
ha sido responsable durante unos años de la Secretaría Nacional de
Estructuras Agrarias, porque, como todo el mundo sabe, usted era el
responsable político del tema de incendios. No puede hablar con esta
ligereza, señor Ministro, cuando todos los estudios técnicos hablan de
que hay un 40 por ciento en los que las causas son desconocidas, lo que
en nuestro país es una vergüenza. ¿Cómo puede ser que con los años que
llevamos de incendios, de hectáreas y hectáreas quemadas, todavía haya un
40 por ciento de incendios cuya causa se desconoce? Las causas naturales
podrían ser un cuatro por ciento y los demás deberíamos entender que son
incendios intencionados. No voy a decir que todos los incendios tengan un
origen económico.

En Cataluña se está hablando --y pienso que la Generalitat tendrá que
hacer un estudio exhaustivo-- de las líneas de tendido eléctrico de Fecsa
por si realmente son responsables, por el abandono en que algunas
compañías eléctricas tienen los tendidos eléctricos de nuestro país. Es
«vox populi», yo lo sé y usted debe saberlo también, señor Ministro, que
hay causas que tienen un origen doloso. Le voy a decir algunas que me han
comunicado movimientos ecologistas y gente que vive en esos parajes. Por
ejemplo, se sabe que en el incendio de Arenas de San Pedro el que compró
la madera estaba alojado en el hotel desde la noche anterior; es una
casualidad. Habrá que investigarlo. ¿Lo han investigado? Yo lo sé y usted
debería saberlo también. Yo sé --y el Gobierno debería saberlo también--
que en Galicia en determinadas épocas había unas tarifas por focos de
incendio. Esto lo saben asociaciones ecologistas y técnicos, se ha dicho
y se ha publicado y yo lo he sacado de esas publicaciones. ¿Usted lo
sabe, señor Ministro?
Hay casos, como el de las Tablas de Daimiel, donde presumiblemente unos
cazadores, para que saliesen los jabalíes, provocaron un incendio que nos
costó la broma de que durante tres meses estuviesen ardiendo las Tablas
de Daimiel, porque la base era turba, y tuvimos que apagarlo con
apisonadoras. Hay fotos de los incendios de Murcia en las que se ve que
al día siguiente del incendio se levanta la corteza de los árboles e
inmediatamente sale madera buena que se paga a menor precio, pero que se
paga. Esto ha salido en reportajes de medios audiovisuales.

Dirá que no y minimizará todas estas causas, pero usted no podría hacer
políticamente un estudio exhaustivo y en profundidad si de entrada ya
está descartando que pueda existir origen doloso, con causa económica, en
algunas fuentes de incendios.

Donde quiero ser más tajante es en la prevención. Ahí pienso que la
responsabilidad es del Gobierno central y de las comunidades autónomas.

El Gobierno del País Valenciano ignoró datos de los técnicos que le
decían que este año se iban a producir unas condiciones climatológicas
gravísimas y que, en consecuencia, se tenía que empezar desde el invierno
con técnicas de prevención, y eso no se hizo. Convergència i Unió,
partido que gobierna la Generalitat de Cataluña, este año 1994, con un
carácter triunfalista absoluto, redujo el presupuesto en materia forestal
y de extinción de incendios, y el Gobierno central en los presupuestos de
este año disminuyó en mil millones el presupuesto de Icona. (El señor
Ministro hace signos negativos.) Sí, es el mismo que el correspondiente
al año pasado, y si descontamos la inflación resulta que aquí hubo una
disminución.

Afirmo que aquí hay responsabilidades políticas muy graves. He tenido
oportunidad de hablar con el anterior director de Icona y por eso digo
que hay motivos graves de responsabilidad del Gobierno, por cuanto Icona
hizo en enero un informe que llegó al Consejo de Ministros pidiendo un
crédito extraordinario para tareas de prevención, tareas que incluyen
todo aquello que es la capacidad posterior de extinguir el fuego desde
tierra, que es limpieza,



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que es vigilancia, que son pistas forestales y que son balsas y depósitos
de agua. Como decía, Icona le pidió al Gobierno en enero un crédito
extraordinario, fue examinado en Consejo de Ministros y se denegó dicho
crédito, por lo cual sus palabras manifestando el énfasis que harán en la
prevención a partir de ahora son a toro pasado, han muerto una serie de
personas, señor Ministro, y las desgracias que ha habido y el desastre
ecológico y socioeconómico ya se ha producido. Por tanto, hay una grave
responsabilidad política que recae sobre el Gobierno porque se hubiesen
podido prever muchas de estas cuestiones.

Un responsable de Icona, el señor Ricardo Vélez --manifestaciones
publicadas en la prensa--, dice: «Ya el 3 de enero tuvimos que enviar
aviones a Valencia. La semana de Pascua fue terrible, y en mayo ya
tuvimos problemas en Levante.» Le pregunto: ¿no es cierto, señor
Ministro, que Icona pidió que se adelantara la temporada de alerta desde
Semana Santa y que no se aceptó? ¿No es cierto que hasta junio hemos
estado solamente con dos aviones con sede en la base de Torrejón para
todo el territorio del Estado? Son preguntas que usted me podrá contestar
posteriormente.

La cuestión se reduce a lo siguiente. Por ahorrarse 300 millones nos
encontramos con que solamente en reforestación, teniendo en cuenta que el
mismo Icona dice que son necesarias 500.000 pesetas por hectárea, tenemos
que correr con unos gastos de 75.000 millones de pesetas ahora, y eso sin
tener en cuenta todo lo que tendremos que contribuir para que se mejoren
las explotaciones agrarias y para atender otras cuestiones.

Efectivamente, tiene razón la representante del Grupo Popular cuando
habla de la diferencia abismal que hay entre países como puede ser
Francia y nosotros, cuando somos el tercer país de la OCDE afectado por
incendios, ya que Francia destina a prevención 2.775 pesetas por
hectárea, a extinción 4.012 y nosotros, como bien ha dicho la
representante del Grupo Popular, destinamos a prevención 600 pesetas por
hectárea y 618 para extinción. Siendo gravísimo la falta de previsión,
pienso que hay otro factor que ha incidido terriblemente en el momento de
la extinción.

Quisiera llamarle la atención, señor Ministro, sobre lo siguiente: por su
intervención me ha dado la impresión de que ignora los principios más
básicos de lo que es la seguridad y por qué razón se producen los
accidentes. No es por casualidad: uno va y quiere hacer una tortilla de
patata y resulta que una chispita provoca el incendio. No; en todo hay
una causa, y actuando sobre las causas podemos evitar que después se
produzca la catástrofe.

Pero es que después, para extinguir un incendio tiene que haber una
detección inmediata y medios que actúen con rapidez, con conocimiento del
terreno y con formación suficiente para poder llevar a cabo estas tareas
de extinción. Ninguno de estos requisitos se ha dado en los incendios que
han afectado nuestro litoral desde Gerona hasta Andalucía. Ninguno. Por
el contrario, nos hemos encontrado con una falta total de coordinación
entre organismos.

Tengo que decir, irónicamente, que hemos avanzado en relación con lo que
sucedía hasta hace dos años en que el ancho de las mangueras de las
comunidades autónomas no estaba homologado y cuando a un incendio le daba
por saltar a otra comunidad autónoma los bomberos no podían ni empalmar.

En esto hemos avanzado. Pero efectivamente la situación con la que se han
encontrado los bomberos, agentes forestales, voluntarios y ayuntamientos,
ha sido absolutamente penosa: bomberos que no podían entrar en contacto
con agentes forestales, que son los que conocían las pistas forestales,
las fuentes de agua, porque no había emisoras que les pudiesen conectar;
bomberos que llegaban desplazados a una zona que desconocen, porque
quienes la conocen son los que se patean continuamente el terreno, y
resulta que no había manera de poder conectar.

Desinformación sobre competencias. Desde un mismo territorio pueden
llegar solicitudes de ayuda de 17 entidades, tres de las cuales proclaman
que son las que han de coordinar, y hay una total falta de información
sobre de quién es competencia la solicitud de un medio de refuerzo aéreo.

En Valencia se ha producido, además de esta situación, un cambio en la
cuestión de las competencias de bomberos urbanos y rurales. Como decía
aquel otro señor, los experimentos, con gaseosa y en casa. La verdad es
que esos procesos requieren tiempo, no se pueden hacer de un año para
otro y nos hemos encontrado como nos hemos encontrado.

Yo quiero preguntar cuánto tardó Icona en enviar los refuerzos
solicitados por la Comunidad de Murcia, desde que se detectó y se intentó
extinguir con medios propios hasta que se pidió. ¿Cuánto tiempo tardó
Icona en reaccionar? Porque ahí está la causa de la extensión terrible
del incendio.

Es cierto que ya que estamos intentando mejorar, y, desde luego, yo
espero que a partir de ahora haya una actitud más decidida por parte de
todo el mundo, podríamos copiar algunas cuestiones.

Izquierda Unida-Iniciativa per Catalunya, desde nuestra vocación
municipalista, pensamos que los ayuntamientos han de tener más
competencias sobre la defensa de los montes.

Aprovecho para adelantarle, señor Ministro, que consideramos
absolutamente erróneo y nos opondremos a que se utilicen objetores para
un tema que tiene que ser de creación de puestos de trabajo a través de
planes del Inem, porque si algo se requiere es una población destinada a
estas tareas con voluntad de permanencia y con formación. Por tanto, no
han de ser los objetores de conciencia los que lleven a cabo estos temas,
ni de vigilancia ni de extinción.

Le estoy hablando de ejemplos que podíamos adoptar de actuaciones en
Francia, porque desde 1971, por lo que he podido saber, los municipios
coordinan comités de voluntarios, cosa que es muy importante, porque
debemos integrar a la población rural en la defensa del monte. No tiene
que llegar gente de fuera, señor Ministro, tiene que ser la propia
población rural la que defienda sus montes, que en los casos de espacios
protegidos no haya desconfianza por parte de la gente porque se piense
que recursos económicos de los que hasta ese momento disfrutaban no los
van a poder disfrutar. A la población rural hay que integrarla con
incentivación y con formación, para que pueda haber una vigilancia en los
montes durante las 24 horas del día y así se puedan detectar los
incendios.




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El señor PRESIDENTE: Señora Rivadulla, le ruego concluya.




La señora RIVADULLA GRACIA: Estoy a punto de acabar, señor Presidente.

Yo quisiera hacer unas preguntas muy concretas: ¿Por qué no se han puesto
en práctica las medidas que se acordaron en el dictamen de la Ponencia
del Senado? ¿Qué tareas de coordinación ha habido para que eso se pudiese
llevar a término?
También querría hacer un comentario que es una muestra de desconfianza en
relación con los fondos de cohesión. La verdad, señor Ministro, es que no
es de recibo que cuando ustedes presentaban los programas para los fondos
de cohesión el tema de repoblación de zonas incendiadas no constara y que
ustedes lo hayan añadido después de la catástrofe. Después. No está
concedido y ustedes ya lo tienen publicado aquí: 15.000 millones. La
verdad es que tengo que dudar, tenemos que dudar, puesto que se ha
manifestado a lo largo de los años una gran insensibilidad del Gobierno
hacia estos asuntos.

Para empezar, usted ha paralizado el Plan Nacional de biodiversidad.

Usted lo ha paralizado. En segundo lugar, el programa de reforestación de
cuencas hidrológicas no se puede llevar a término, señor Ministro, porque
el Gobierno español no aportó la cofinanciación necesaria para ese
programa.

También le quiero preguntar qué previsiones presupuestarias tiene
programadas para 1995, en materia de política forestal.

Y un tema que a mí me preocupa y que nos preocupa socialmente es el de
los plantones. ¿Con qué vamos a reforestar?
Nuestro Grupo, Izquierda Unida-Iniciativa per Catalunya, piensa que sería
muy conveniente y, por tanto, propone la creación de una comisión, no
permanente, mixta, Congreso-Senado, para el seguimiento de todos los
asuntos sobre planes de reforestación, de incendios, consecuencias de los
incendios, causas y responsabilidades respecto a éstas.

No quiero acabar sin comentar nuestra proposición no de ley, que
presentamos el día 8 de julio, que incluye muchos de los puntos que he
ido avanzando: más recursos a Icona, más recursos para Seprona,
utilización adecuada de los fondos de cohesión, reforma del Código Penal,
elaboración de un plan integral en coordinación con las comunidades
autónomas para todo lo que es política forestal y de prevención de
incendios, la elaboración de un plan nacional de reforestación que
incluya la plantación de especies autóctonas que sean más resistentes al
fuego y que comprenda el objetivo fundamental, recuperar cubierta
vegetal. Esta proposición no de ley contiene once puntos, que no voy a
explicar ahora, pero tendremos oportunidad de debatirla en el próximo
período de sesiones.

Termino diciendo, señor Ministro, que nos tenemos que poner todos manos a
la obra, que situaciones como ésta no se pueden permitir, que no vale con
buenas intenciones, que necesitaremos dedicar presupuesto, que usted dice
que ya tenemos muchos medios de extinción pero nos falta mucho
presupuesto para prevención y nos falta mucha coordinación, y todo ello
si no queremos ver el próximo verano, o antes de que acabe este verano,
cómo la población civil, la que vive cerca de los bosques, se encuentra
otra vez ante situaciones dantescas, en las cuales, a lo mejor, tendrían
que abandonar cualquier esperanza.




El señor PRESIDENTE: En nombre del Grupo Parlamentario Catalán
(Convergència i Unió), tiene la palabra el señor Vidal.




El señor VIDAL I SARDO: Señor Presidente, en nombre de Convergència i
Unió, quiero expresar también el pésame por el fallecimiento de la
compañera Diputada, doña Carmen García Bloise.

Me alegro, señor Ministro, de que con su comparecencia en esta Comisión
haya propiciado la realización de un debate sobre incendios forestales.

Usted nos ha informado y ha analizado en profundidad --pienso-- toda la
problemática en la que, en líneas generales, todos los Diputados de esta
Cámara, todos los grupos parlamentarios, hemos coincidido más de una vez.

La verdad es que el motivo de la comparecencia es la catástrofe pública
que constituyen los incendios forestales de este verano, de un verano
recién iniciado, y saber si, para lo que resta de este período crítico,
piensa el Ministerio adoptar algunas medidas suplementarias.

Vaya por delante el agradecimiento de nuestro Grupo por su comparecencia
y por la visita tan inmediata que realizó en el área del siniestro,
concretamente en Cataluña, porque, ciertamente, a Cataluña, en esta
ruleta macabra del fuego forestal, este año le ha tocado la peor parte;
no solamente a Cataluña, sino al conjunto del área mediterránea; pero
Cataluña, que tiene unas 40.000 hectáreas calcinadas, de las que dos
terceras partes corresponden a frondosas masas forestales abrasadas, creo
que habla de la importancia del siniestro. Se han arruinado, señor
Ministro, muchos agricultores, muchos forestales, muchos ganaderos; se
han destruido granjas, viviendas y masías, y hay que lamentar con pesar,
con dolor, la muerte injusta de demasiadas personas. Se diría que media
Cataluña estaba ardiendo. Y ha calado en la ciudadanía, además de un gran
sentimiento de solidaridad y de participación del voluntariado, que
deberíamos agradecer y alentar, un cierto sentimiento de frustración, de
impotencia, especialmente porque existía en Cataluña el convencimiento
generalizado de que el conjunto de la problemática de los incendios
forestales en esta comunidad autónoma se había tratado con una alta
eficacia y se estaba preparado para hacer frente a cualquier emergencia.

Todo ello avalado por los éxitos alcanzados en los últimos años, éxitos
que aparecieron después de que se abordara la problemática del incendio
forestal de una manera científica, tanto su causalidad, su prevención, su
vigilancia continua, específica, su extinción mediante una intervención
rápida e inmediata, hasta tal punto que tanto la profesionalización del
personal, la constitución de agrupaciones de defensa forestal y la
planificación del operativo de extinción habían sido copiados por otras
comunidades autónomas. El hecho, señorías, es que, a pesar de todo ello,



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se ha producido en Cataluña, en la Comunidad Valenciana y en otras
comunidades y otras áreas con menor importancia, pero todas ellas en el
litoral español, una auténtica catástrofe pública desde la perspectiva
humana, ecológica y económica, y hay que ayudar urgentemente desde las
instituciones del Estado y desde la Unión Europea, porque la magnitud del
desastre sobrepasa, señor Ministro, la capacidad de las comunidades
autónomas afectadas.

La solidaridad que en las última sesión del Congreso hacíamos llegar a
los damnificados por la sequía debe llegar también a los damnificados por
los incendios forestales para garantizar la continuidad de muchas
explotaciones agrarias y forestales en las que muchos agricultores han
perdido todo o casi todo.

En Cataluña se está analizando a estas horas las causas de estos daños,
algunas de las cuales coinciden con las que usted ha expresado; se está
analizando los hechos, los fallos, por si los ha habido, que expliquen la
magnitud de este desastre.

Quisiera que SS. SS. retuvieran un par de datos. Desde el 30 de junio
hasta el 9 de julio en Cataluña se produjeron 904 incendios forestales, y
en estos días, en ciertas áreas, la humedad ambiente era parecida a la
que existe en el Sahara, entre un 8 de mínima y un 12 de máximo, con un
viento de más de 50 kilómetros/hora; ello transformó nuestros bosques en
un auténtico polvorín produciéndose lo que el Vicepresidente del Gobierno
ha calificado como catástrofe nacional.

Señorías, estamos en el Parlamento del Estado, en el principio del verano
y nuestra preocupación, junto con la de paliar estos daños ya causados,
debe ir dirigida a evitar los que puedan producirse de inmediato en otras
áreas, si persisten las condiciones propicias que han dado lugar a estos
siniestros.

No queremos aceptar, señorías, de ninguna manera, que el incendio
forestal sea un hecho habitual, periódico o inevitable, como también ha
dicho el señor Ministro. Ni este país ni la Unión Europea pueden seguir
viendo impasiblemente cómo se continúa perdiendo una masa forestal del
sur de Europa, avanzando su erosión y su desertización, poniendo en
riesgo también poblaciones enteras. Hace falta una actuación pienso que
decidida, eficaz, coordinada antes de que sea demasiado tarde. En primer
lugar, y usted también lo ha dicho, hay causas estructurales, con un
régimen de propiedad forestal excesivamente parcelado, con una
rentabilidad económica y una fiscalidad exagerada que prescinde de los
beneficios sociales que produce y que ignora la ausencia de beneficios
para los propietarios y, como consecuencia, un bosque abandonado, con
matorrales que, en muchas ocasiones, sobrepasan en altura a los propios
árboles.

Tenemos una causalidad climática contra la que es difícil actuar pero que
es obligatorio conocer y prever. El país tiene muchos microclimas que, en
un momento dado, pueden generar un alto riesgo de incendio en cualquier
comarca, en cualquier zona del territorio nacional. Se debe actuar, señor
Ministro, sobre la vialidad forestal para facilitar el acceso de los
medios terrestres en extinción. Usted dice no masas grandes, cuadrículas.

Pero esto hay que hacerlo.

Elección de las especies de reforestación. Menos inflamables, más
autorregenerables, y también aspectos de política general agraria que
eviten el despoblamiento rural que se da en la actualidad.

Debemos actuar en aspectos legislativos. Se han propuesto y algunos ya se
han acordado. El incremento de las penas a los incendiarios, que, según
parece, son los provocadores de más del 60 por ciento de los incendios.

Y también habrá que legislar, habrá que reglamentar de alguna forma, que
se impida, en épocas de máximo riesgo, la penetración en el bosque a
personas ajenas a las actividades profesionales forestales.

Yo quisiera hablarles de una experiencia propia. De noche, ustedes habrán
visto correr por rutas forestales motos de moto-cross y ven lo que
despiden los tubos de escape. Es una casualidad que no haya muchos más
incendios forestales. El acceso a estas rutas, señor Ministro, debería
estar prohibido a las personas que no tienen actividad forestal.

Se debe incentivar la colaboración ciudadana y concienciación del riesgo
de las colillas, de los arroces, de las barbacoas en el campo. La
legislación europea tolera en áreas restringidas y vigiladas estas
actividades. Hará falta un gran esfuerzo de información y educación para
cambiar estos hábitos, pero el compromiso de los ciudadanos es una medida
de prevención imprescindible.

En cuanto a extinción, señorías, nuestro Grupo, reconociendo todo lo que
se ha avanzado en cuanto a profesionalización y cualificación del
personal terrestre y la gran inversión realizada en medios terrestres y
aéreos por parte de muchas comunidades autónomas, aunque seguramente es
mejorable, seguramente es ampliable, ha insistido siempre --y aquí existe
discrepancia con el señor Ministro-- en denunciar la insuficiencia de
medios aéreos, especialmente pesados, tanto de aviones como de
helicópteros bombarderos. Nosotros pensamos, señor Ministro, y aquí viene
la discrepancia seria, que ése es el único medio capaz y eficaz para
controlar y extinguir los incendios de envergadura, los grandes
incendios.

Usted ha afirmado rotundamente que no hay un problema de medios, que los
medios aéreos, estos grandes medios son de apoyo a los terrestres.

Nosotros pensamos que es al revés. Donde se apaga el fuego y se permite a
partir de entonces la entrada de los medios terrestres es por estos
medios aéreos. ¿En realidad, cuántos de estos medios aéreos pesados tiene
España? Usted dice, en conjunto, que existen 90. Le suplico, señor
Ministro, que me aclare cuántos medios de estos son pesados. Si es el
número que existía hace dos años, pensamos que habría que duplicarlo.

Icona tiene distribuidos sus efectivos aéreos por comunidades autónomas,
de acuerdo con mapas de zonas de riesgo propuestas por las propias
comunidades autónomas y por períodos que tal vez convendría revisar. Su
asignación suele respetar todo el período de riesgo, pero no siempre. Por
ejemplo, en plena emergencia en estos días en Cataluña, dentro de lo que
era ya una auténtica catástrofe de fuego, Icona retira de Cataluña varias
unidades aéreas de las asignadas como fijas y les da otro destino en unas
horas



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determinadas, a pesar de la coordinación entre las administraciones
autonómica y periférica del Estado.

Le suplicaría, señor Ministro, que nos diera una explicación, que nos
desmintiera o confirmara este dato, porque, en todo caso, tampoco
coincidiría con lo que ha dicho usted acerca de que hay medios aéreos
suficientes. Si se tienen que retirar de donde existe una necesidad
urgente de que permanezcan, no hay sobrada cantidad de estos medios.

La otra pregunta es: ¿Existe o no un operativo aéreo de Icona de reserva
para atender y reforzar emergencias como éstas que se han producido, a
las que no se puede hacer frente con los medios aéreos asignados a cada
una de las comunidades autónomas? Este operativo aéreo de Icona debería
poder cubrir, en un momento dado, varios puntos del territorio nacional
en casos de emergencia.

Señor Ministro, sólo pretendo constatar hechos, no buscar
responsabilidades. Pienso que ahora sólo es el momento de seguir luchando
todos contra el fuego y no de cometer errores, si es que los ha habido.

En fin, señorías, en el Grupo Parlamentario Catalán pensamos que combatir
con más y mejores medios los incendios forestales y proceder a paliar los
daños ya causados y a una urgente reforestación para evitar una
progresiva erosión y desertización debe ser un objetivo prioritario para
todos, para las fuerzas políticas y también para el conjunto de la
sociedad. Hay que intensificar esta lucha desde ahora mismo, porque nos
queda mucho verano por delante, muchos otros veranos, con idénticos altos
riesgos de catástrofes, como los actuales, que deberían ser controlados,
entre todos, sin buscar responsables, señor Ministro, con más eficacia
pero también con más celeridad.




El señor PRESIDENTE: En nombre del Grupo de Coalición Canaria el señor
Mardones tiene la palabra.




El señor MARDONES SEVILLA: Señor Presidente, quiero sumarme, como han
hecho los portavoces anteriores, al sentimiento por la pérdida de nuestra
compañera en las labores parlamentarias de este Congreso doña Carmen
García Bloise. Para ella mi mejor recuerdo y para sus familiares y el
Grupo Parlamentario Socialista, mi condo-lencia.

Señor Ministro, en primer lugar, gracias por su comparecencia ante esta
Comisión y por la amplia información que nos ha dado del punto de vista
de su Departamento, y del Icona, en concreto, sobre la catástrofe que nos
viene asolando este año, aunque también en el pasado ha habido en mayor o
menor medida este problema de los incendios forestales.

Señor Ministro, usted sabe, porque lo dicen los teóricos, que la lucha
contra incendios forestales tiene fundamentalmente dos grandes apartados,
sobre los que tiene que basarse la estrategia: la prevención y la
extinción, y en esa situación técnica, vamos a llamarla así, o
estratégica. En España nos encontramos con una situación jurídica legal,
que es el marco competencial y sobre ese marco competencial tenemos que
trabajar y tener el máximo respeto a las competencias de las comunidades
autónomas y a las competencias del Gobierno central.

Espero que, al final del verano, el debate que hoy estamos teniendo aquí
se pueda ver enriquecido, para este Diputado al menos, con el
conocimiento de los debates que en los respectivos parlamentos
autonómicos de las comunidades donde se hayan producido incendios hayan
expresado democrática y responsablemente todas las fuerzas políticas,
viendo también la respuesta de los responsables políticos administrativos
de las respectivas consejerías de las comunidades autónomas, para tener,
digamos, todo el debate en el marco competencial que tenemos.

Refiriéndome ahora al campo competencial del Gobierno central, el que
usted ostenta y que ejerce técnicamente a través del Icona, quisiera
hacer las siguientes reflexiones, la mayoría de ellas, señor Ministro,
por razones de la representación política, Coalición Canaria, referidas
al marco específico del archipiélago canario, donde usted sabe la alta
sensibilidad que tiene toda la opinión pública, las fuerzas políticas y
la administración autonómica. No en balde un Consejero de la Comunidad
Autónoma Canaria, don José Miguel González, ha sido director general del
Icona, es doctor ingeniero de montes y conocedor sensible de esta
problemática.

Señor Ministro, quiero hacer unas reflexiones sobre la problemática
canaria, por el papel que juega su masa forestal en cuanto a su riqueza
botánica en sí misma, de la región canaria y de toda la región
macaronésica y, en segundo lugar, por el efecto que tiene en fijar las
nubes de los vientos alisios como el gran reservorio para el agua que se
obtiene en el interior de la tierra. Es obvio hacer ningún panegírico más
de la importancia de lo que hay allí.

¿A qué nos lleva la situación actual? A que nosotros entendemos que hay
que llegar --y sirva esta lamentable experiencia de acicate-- a un mayor
entendimiento entre la administración del Estado y la comunidad autónoma
respectiva, sobre todo en el caso insular. El Canario puede ser el más
parecido al caso balear, más independiente el canario porque no tenemos
la aproximación del territorio peninsular, que tiene el archipiélago
balear, a los medios logísticos de apoyo, sobre todo hidroaviones, para
la extinción.

Comparto con el señor Ministro lo que ha dicho de que el fuego se
extingue desde tierra y que las unidades aeronáuticas, aviones o
helicópteros, son, en verdad, unidades de apoyo logístico, que coadyuvan,
por supuesto, a la extinción del fuego.

Y quisiera hacer, con respecto al archipiélago canario, la primera
reflexión al hilo de la información que usted ha tenido a bien
facilitarnos.

Resulta que, en Canarias, en el plan de emplazamiento de medios aéreos
del Icona previsto para 1994 se establece una base o un avión anfibio en
Los Rodeos. La verdad, señor Ministro, es que la seguridad de carga de
este avión es desde tierra, del agua suministrada desde la propia
instalación aeroportuaria, porque nosotros no tenemos lagos ni
superficies de lámina acuosa que permitan operar a los hidroaviones de
carga en vuelo y en amerizaje. Por tanto, aquí hay una primera
observación: dotar al archipiélago canario de aquellos medios que no
tienen por qué ser aviones anfibios, porque no tienen ni la superficie,
ya que el



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mar no lo permite; pero cuando se puede utilizar el mar, señor Ministro,
hay que tener cuidado de utilizar grandes masas volumétricas de agua
salada que puede llevar una sobrecarga de sal que impida después el
crecimiento de las especies combustibles, que son precisamente muy
susceptibles a la existencia de sal en la tierra.

En segundo lugar, señor Ministro, hay que pensar que tal vez haya llegado
el momento de crear dentro del seno del Icona, para ofrecérselo a las
comunidades autónomas, una especie de agencia o de gran organismo
especializado, porque hay que evitar aquí una confrontación jurídica de
competencias Icona-Ministerio de Agricultura-comunidades autónomas.

En el mejor sentido constructivo, señor Ministro, quiero hacerle unas
aportaciones sobre lo que se nos ocurre. Cuando hablan ustedes en su
informe de la vigilancia, en el apartado 1.1.d), de confirmación del
estudio sobre motivaciones de los incendios intencionados, se refieren a
las limitaciones de uso en espacios naturales y protegidos. Aquí sí que
convendría introducir iniciativas en la legislación, de acuerdo con la
titularidad del monte, ya sea de titularidad pública o de titularidad
privada, para buscar compromisos de los propietarios de esa titularidad
en su implicación técnica de seguridad, incluso presupuestaria, en la
prevención, sobre todo en la prevención, estoy separando en este momento
la técnica de la extinción, de los incendios forestales.

Señor Ministro, en el punto 1.4.2, cuando habla del mantenimiento de la
red meteorológica de Canarias, me gustaría saber qué valor da usted a
estas redes meteorológicas, dado que están en la predicción de peligro.

En este momento, no sé cómo están funcionando las de la Península, pero
nosotros consideramos, desde luego, que debe haber un convenio entre el
Ministerio de Agricultura y los responsables de la red meteorológica de
Canarias para su reforzamiento.

En cuanto al punto 1.4.3, señor Ministro, de su plan del Icona, de
defensa contra incendios forestales en este presente año, en lo que se
refiere a normalización y comunicaciones ustedes hablan del mantenimiento
de cinco centrales de operaciones: Madrid, Valencia, Sevilla, Santiago y
Canarias. Me gustaría que el señor Ministro, si es posible, nos
concretara esta referencia a Canarias para 1994 en cuanto al
mantenimiento de esta central de operaciones y qué grado de implicación
tiene entre lo que es Icona y lo que es comunidad autónoma, porque no se
deduce, señor Ministro, de la aportación que ustedes han hecho aquí.

Para terminar, señor Ministro, paso a desarrollar esta idea que le he
comentado de una posible agencia dentro del Icona, un gran centro de
apoyo a las comunidades autónomas, que estaría basado fundamentalmente en
los aspectos de extinción. Por supuesto, nosotros apoyamos, en la línea
de la prevención, todo uso racional del bosque. El señor Ministro ha
expuesto como una de las causas de la vulnerabilidad que tenemos en este
momento la facilidad que tienen las personas particulares, por los medios
mecánicos de que disponen, coches todoterreno, motos de trial, etcétera,
de acceder al bosque. Esto hay que regularlo con una legislación tan
draconiana y rigurosa como la que tienen, por ejemplo, los parques
nacionales norteamericanos. Se accede con vehículos privados a una
determinada zona del parque o anterior a la misma, pero, desde luego, en
las grandes zonas boscosas y en los parques nacionales debería estar
totalmente prohibido el uso de medios mecánicos particulares; debería
estar prohibido el acceso al interior del bosque, sobre todo cuando se
está propiciando una política que me parece muy acertada de Icona y de
muchas comunidades autónomas de lo que se llaman las pistas forestales,
los caminos, para que se haga una visita turística pero a pie, sin ningún
riesgo.

Señor Ministro, en esta línea usted comprende que la casuística del
incendio forestal desborda la mayoría de las veces la capacidad técnica
de las comunidades autónomas. Nosotros propondríamos que el Gobierno
central habilitara no sólo este centro de estudios y asesoramiento
técnico a las comunidades autónomas, sino la creación de dos unidades
fundamentales: una económica, de créditos y subvenciones finalistas. El
señor Ministro ha dicho una cosa importante, y es que él no puede indicar
a las comunidades autónomas cómo utilizan sus medios, es su competencia
legal. De acuerdo. Pero sí pueden ustedes influir, como en tantas
actividades económicas, con el crédito finalista: dar créditos o
subvenciones con una finalidad determinada. Por ejemplo, en las imágenes
de televisión relativas a la lucha contra incendios forestales, junto a
la moderna imagen de un hidroavión lanzando una masa volumétrica de agua
sobre el foco de un incendio, se ve la actuación de las cuadrillas, y,
señor Ministro, aquí tenemos que llevar esto a un máximo grado de
profesionalidad y de rigor.

La lucha contra los incendios urbanos ha llevado a una identificación de
los cuerpos de bomberos dotados cada uno de sus miembros de los medios
materiales --cascos, mascarillas, trajes ignífugos, etcétera-- para la
lucha contra el fuego, y las escenas de ese público abigarrado que se ve
en la lucha contra incendios forestales, apagando con ramajes focos de
fuego, eso, señor Ministro, indica una falta de dotación de medios
personales adecuados o una improvisación o un tercermundismo en la lucha
contra incendios forestales. Hay que tener un equipamiento amplio, y eso
lo pondrán las comunidades autónomas si tienen créditos o subvenciones
finalistas para esos medios dados por la propia Administración central
del Estado.

En tercer lugar está la dotación que yo creo que hace falta, señor
Ministro, de un mando de apoyo logístico. No puede haber ese albur de
solicitar las aportaciones militares, cuando incluso nos estamos
encontrando con un problema: que la distribución o reubicación de las
unidades militares ha llevado, como es el caso de Canarias, a una pérdida
incluso de unidades de zapadores, que eran las unidades más
especializadas en la lucha y extinción de incendios forestales, la
aplicación de cortafuegos y la disciplina de estos propios efectivos.

Usted sabe, señor Ministro, que por la mañana, a determinadas horas, hay
muchos voluntarios y la provindencia nos libre de las buenas voluntades
de los voluntarios --valga la redundancia-- en la extinción de los
incendios forestales; por eso vuelvo a insistir en la



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profesionalización. Pero, al final, por la noche y al tercer día de
incendio, los únicos que aguantan en las trochas son o el personal
militar, bajo mando militar y disciplina por supuesto, o el personal muy
especializado que puede tener unas brigadas de bomberos de la propia
comunidad autónoma y algunas unidades ya menores de la Administración
civil del Estado.

Termino, señor Presidente, señor Ministro, proponiéndole dinamizar la
línea de convenios con el Ministerio de Agricultura y con las comunidades
autónomas; reorganización de los servicios centrales, algunos estudiando
las posibilidades de estos mandos de apoyo logístico que yo le hablo,
donde estén representantes de las Fuerzas Armadas, del Ejército de Tierra
y del Aire, fundamentalmente, para que haya esta unidad de criterio,
porque ese ejército exige unas competencias que no son trasmisibles a las
comunidades autónomas y hay que ordenar su aplicación sobre el terreno, y
la habilitación de una política de crédito y de subvenciones finalistas
dirigidas por el Gobierno central con la información que tenga de todo el
análisis estadístico de la casuística que hay, sobre todo, cuando se
producen víctimas humanas. Pero no un análisis, señor Ministro, muy
generalizado de que han muerto 18 ó 20 personas, sino sobre quiénes son
los que han muerto y cómo han muerto, quitando ese excursionista que se
queda en una casa o en una trocha o en una cueva desconociendo cuál es la
dinámica del fuego, de las llamas o de los humos y perezca asfixiado; un
análisis de todos los que mueren pertenecientes a las brigadas de
extinción. Sobre eso hay que trazar una norma correctora y un plan de
actuación.

Por todo lo demás, señor Ministro, nosotros queremos en esta sensibilidad
y por las razones obvias que he dicho al principio, sumarnos a una lucha
general y mostrar nuestro apoyo y preocupación al mismo tiempo y también
nuestra colaboración con el Icona, por entender que de ésta saldrá una
eficacia en la lucha y extinción de los incendios forestales.

Nada más y muchas gracias, señor Ministro.




El señor PRESIDENTE: Tiene la palabra, a continuación, el señor González
Lizondo, en nombre del Grupo Parlamentario Mixto.

Ha solicitado también la palabra, en nombre del Grupo Parlamentario
Mixto, la señora Rahola. Entiendo que se repartan el tiempo.




El señor GONZALEZ LIZONDO: Iba a decir precisamente que una parte de la
intervención la culminará la señora Rahola.

En primer lugar, quiero decir que me sumo desde Unión Valenciana a la
condolencia mostrada por el resto de los portavoces de la defunción de
nuestra compañera en las tareas parlamentarias doña Carmen García Bloise.

En segundo lugar, a efectos de acta, señor Presidente, me gustaría que
constara que lamento que determinados Diputados --Diputadas en este
caso-- mantengan sin pudor de ningún tipo denominaciones extrañas para
territorios como en este caso es la Comunidad Autónoma Valenciana, sin
importarles un pito la Constitución...




El señor PRESIDENTE: Señor González Lizondo, a la cuestión, por favor.




El señor GONZALEZ LIZONDO: A la cuestión, señor Presidente, pero esto
también es importante. La Constitución la tenemos que hacer cumplir, y
estamos aquí los que teóricamente mejor la debemos cumplir.

Quiero agradecer al señor Ministro su asistencia a esta reunión,
imprescindible por otra parte, y tengo que decirle que hemos recibido con
veinticuatro horas de tiempo el plan de prevención, de acciones, de
actuaciones, de programas del Icona para 1994, que lógicamente no hemos
tenido tiempo prácticamente ni de leer. Sin embargo, dentro del mismo,
señor Ministro, donde se habla de la relación de los incendios y el total
dentro de este «dossier», calculan ustedes 36.000 hectáreas cuando en la
Comunidad Valenciana este año las arrasadas han sido 120.000 hectáreas.

Unicamente en los siete días del 2 al 9 de julio han sido 93.000
hectáreas, y la situación en la Comunidad Valenciana, campeones en esta
carrera de los incendios (no nos gustaría serlo ni mucho menos),
lamentablemente es caótica. en un patrimonio forestal de 1.200.000
hectáreas tenemos una superficie arrasada de 447.000 en los últimos
quince años, en las que se suman las 120.000 que ya llevamos en 1994,
aparte señor Ministro --y preste atención de 200.000 hectáreas más, que
están destrozadas, de bosque perdido por la lluvia ácida, en la que creo
que algo tendrá usted que decir como Ministro de Agricultura.

Señor Ministro, hemos estado estudiando lo que hemos podido y le hemos
escuchado a usted. En definitiva, nos ha dicho que o hay causa de
recalificación, que no hay aprovechamiento de la madera, que no hay
intereses económicos. Nos ha estado usted hablando de que invertimos más
que otros países. Por tanto, sólo hay una conclusión clara, se lo han
dicho y se lo repito: el sistema no funciona y no funcionan ustedes.

Naturalmente, esto es lo que se tiene que corregir.

Está claro que no han aprendido aún lo que dicen en los pueblos las
personas mayores cuando recuerdan que los incendios del bosque se apagan
en invierno, y naturalmente no nos puede descubrir ahora nada que haya
que prevenir. Está claro que hace muchos años que se ha hecho.

Usted dice que no se recoge la cantidad de leña que se recogía antes,
pero sí es porque prohíben que lo haga la gente que en ocasiones va a
recoger la leña; es que no dejan entrar en muchos sitios el ganado para
que haga un consumo de matorral bajo, que podría evitarlo; si es que la
propia Icona prohíbe, en determinados momentos, hasta el cultivo. Sí,
señor Ministro, no se extrañe, se lo puedo demostrar y le cito nombres
concretos. En Lliria, donde hay una masa boscosa extraordinaria, porque
han aparecido tres pimpollos en una serie de bancales, Icona dice que
allí ya no se puede volver a cultivar, cuando precisamente los
cortafuegos más naturales son aquellos que se derivan del cultivo de la
tierra. Y lo que sí está claro --vuelvo a repetir-- es que el problema
está sin solucionar y que el responsable es el Gobierno, que por otra
parte mantiene actitudes que no entiendo.




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Respecto al señor Serra, tendría que decir que practica el cinismo cuando
hace dos días manifestaba que la totalidad de los fondos de cohesión se
deberían haber destinado al medio ambiente, mientras usted está hablando
de que el 30 por ciento de los fondos de medio ambiente se tendrían que
destinar ahí. Se sabe que el 50 por ciento de esos fondos son para
infraestructuras y el otro 50 por ciento para medio ambiente, y que
inclusive en Europa se nos ha dicho: «Señores, están ustedes a punto de
perder 70.000 millones de pesetas porque no están presentando proyectos.»
Entonces, lo que lamento verdaderamente es que esto esté funcionando de
tal manera.

Señor Ministro, hacen falta muchas medidas, pero yo le quiero recordar a
usted que quizá nos hemos olvidado de algo respecto a lo que significa el
fuego. Lamentablemente, una de las vergüenzas más importantes de todo
este país es la rotura de la Presa de Tous, que en estos momentos aún
está sin solucionar para los damnificados. ¿Sabe usted que una parte muy
importante se produce a causa de la desertización provocada por los
incendios que había habido con anterioridad en todo el Valle de Ayora?
¿Qué va a suceder en Valencia en estos momentos, cuando tenemos
totalmente destrozado el territorio y estamos prácticamente acostumbrados
ya a que cada equis tiempo, casi todos los años, nos aparezca una gota
fría con esta desertización que tenemos en los terrenos? Vamos a tener
una nueva catástrofe que ya en estos momentos viene dada por la propia
agua, de la que también usted es responsable, porque inclusive se nos
está diciendo en Valencia: «no cultiven ustedes porque no van a poder
regar». Es un tema del que tendrá que preocuparse porque es muy
importante. Esto lo ha dicho la Confederación Hidrográfica del Júcar, no
me lo he inventado yo.

Señor Ministro, las causas se deben a que no funciona el sistema, a la
incompetencia. A mí me hubiera gustado escuchar de usted algunas
soluciones que no he oído. Le voy a dar un proyecto que mi Partido va a
presentar al inicio de la legislatura en el mes de septiembre. Se lo digo
porque no me importaría que el Gobierno se adelantara. Efectivamente,
usted ha dicho que el problema es de todos y de todos es. Nosotros vamos
a proponer que dentro de la declaración del Impuesto sobre la Renta de
las Personas Físicas, en el capítulo que habla de asistencia social o
religión, a la que va destinada una parte de los impuestos, figure
también el tema de la repoblación forestal. Le brindo la idea porque yo
la voy a presentar, y si el problema es de todos, no estaría mal que se
nos permitiera al resto de los españoles, si lo consideramos oportuno, el
hacer una aportación en este tema, porque a la vista de los presupuestos
y como los tiene no creo que sea verdaderamente importante lo que se
destina.

Hay otra cuestión muy importante también, señor Ministro, que es la de la
descoordinación. Se ha apuntado aquí algo. Yo le puedo dar datos, porque
usted sabe que en estos momentos hay contenciosos de alcaldes valencianos
con la Generalidad que posiblemente lleguen al Gobierno porque la
descoordinación ha sido total. No se pueden tener dieciocho formas de
mando distintas en las que nadie sabe lo que manda. No se puede tener una
base aérea en Siete Aguas, concretamente, donde se ha destrozado todo,
hasta inclusive urbanizaciones enteras y parte del pueblo; no se pueden
tener, repito, ocho aviones que están allí parados porque no hay nadie
que diga cómo se tienen que mover ni en qué forma. La descoordinación,
insisto, ha sido total. ¿Que es culpa de la comunidad autónoma en una
parte? Seguro. ¿Que otra parte importante también es del Gobierno
central? Por supuesto. Pero de alguna forma tendrán ustedes que
coordinarse ya.

En la Comunidad Valenciana hemos descubierto una patrulla verde muy
bonita, con unos vehículos extraordinarios, pero que no sirve
absolutamente para nada. Si es culpa de la comunidad autónoma le
recuerdo, aunque me imagino que lo sabrá, que el Gobierno allí es del
mismo color político que el Gobierno central. Por tanto, será mucho más
fácil ponerse de acuerdo.

En definitiva, señor Ministro, tómeselo usted muy en serio porque el
tema, especial y desgraciadamente para Alicante, Castellón y Valencia, ya
es vital, puesto que la desertización es un hecho y no sabemos de qué
forma vamos a poder continuar.




El señor PRESIDENTE: Por el Grupo Mixto, tiene la palabra la señora
Rahola.




La señora RAHOLA I MARTINEZ: Brevemente por el tiempo. Primero, un
recuerdo, como mujer y como político, a esa mujer honesta y valiente que
fue Carmen García Bloise.

Señor Ministro, tengo que decirle que a mí personalmente no me ha
defraudado. Estaba segura de que la culpa se la llevarían los vientos, el
clima, la temperatura, la idiosincrasia mediterránea; es decir, que
padecemos una especie de castigo divino contra el cual nos defendemos lo
mejor que podemos.

Los fuegos forestales son ciertamente un fenómeno muy habitual en la zona
mediterránea desde muy antiguo, pero ello no evita de ninguna manera las
responsabilidades políticas sobre su prevención y su lucha.

¿Hay suficiente pedagogía? Nos parece que no, de ninguna manera. No se ha
priorizado la pedagogía en este tema y se han hecho sólo pequeños
intentos.

¿Hay suficiente infraestructura? Nos parece que de ninguna manera; en
absoluto. ¿Es también por los bosques? Yo creo que en este sentido
debíamos hacer un amplio debate precisamente sobre cómo están los
bosques, tanto los que están en manos privadas como en públicas.

¿Hay suficientes hidroaviones? Usted ha hecho un análisis en su
comparecencia diciendo que los expertos aseguran que a través del aire,
de los hidroaviones, no se apagan los fuegos. Yo estaba en Sant Miquel
del Fai cuando veíamos, en una punta de los Cingles del Bertí, cómo
empezaba el fuego. Mirábamos al cielo y esperábamos un hidroavión. Ese
pequeño incendio que vimos empezar en su momento después se convirtió en
3.000 hectáreas quemadas. No llegó ningún hidroavión, y en ese momento
era fundamental que lo hubiera. No nos digan que hay suficientes
hidroaviones ni que, al fin y al cabo, desde el cielo no es manera de
apagar el fuego. En los fuegos que ha



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habido en Cataluña y también en el País Valenciano los hidroaviones
hubieran sido muy necesarios. Estábamos también en Balsareny cuando
veíamos un fuego al que no se podía llegar de ninguna manera, y los
hidroaviones hubieran sido absolutamente fundamentales; estamos hablando
de miles de hectáreas quemadas que habrían podido atajarse en el primer
momento si esos hidroaviones hubieran llegado.

¿Sabe cómo está el tendido eléctrico? Usted no ha hablado nada del
tendido eléctrico, que es responsabilidad de Fecsa, no estamos hablando
de comunidades autónomas aquí.

Hoy la prensa catalana dice: «La Guardia Civil asegura que la red
eléctrica causó tres fuegos. La policía reúne testimonios...» (El señor
Ministro hace signos de no oír a la oradora.) ¿No me escucha, señor
Ministro? ¿Hay mala audición?



El señor PRESIDENTE: Señora Rahola cada uno habla como quiere, pero quizá
habla un poco rápido y el nivel de audición impide a la Mesa escucharla.




La señora RAHOLA I MARTINEZ: Siempre padecemos la audición de esta sala,
aunque siempre hablo de prisa por premura de tiempo.

Decía, señor Ministro, que no estamos ante un castigo divino, sino ante
unas circunstancias --las mediterráneas y las de toda la zona-- que
ciertamente facilitan muy mucho los fuegos desde época antigua, pero
también estamos ante unas claras responsabilidades políticas. Le
preguntaba si hay suficientes hidroaviones, ¿están controladas todas las
urbanizaciones? ¿Cómo está el tendido eléctrico? Y quiero recordar que es
responsabilidad de Fecsa.

Hoy mismo, la prensa de Cataluña, el periódico «La Vanguardia», habla de
cómo la policía reúne testimonios y fotos que confirman el origen
eléctrico de tres fuegos. La Guardia Civil asegura que la red eléctrica
causó tres fuegos. En unas informaciones publicadas hace ya seis años se
hablaba de que la red eléctrica había provocado fuegos y Fecsa entonces
prometió unos informes internos que nunca hizo, y nos estamos remitiendo
a informes de hace seis años.

Expertos como Josep Garriga... (Por deficiencias de megafonía no se
perciben las palabras que pronuncia el orador.) resumía de esta manera el
mantenimiento de las redes eléctricas: no es que los palos aguanten los
cables, sino que muchas veces los cables aguantan los palos.

Estamos hablando de responsabilidad política, de capacidad de intervenir
en la prevención y también después en la lucha, y no sólo de castigos
divinos. Estamos diciendo que se ha quemado el 65 por ciento de la masa
forestal del País Valenciano en cinco días o que en Cataluña han
desaparecido casi 40.000 hectáreas, ¿y ustedes lo han hecho todo bien? En
todo el Estado se han quemado 157.000 hectáreas en lo que va de año, diez
veces más que en el año 1993 según datos del Icona, ¿y ustedes dicen que
lo han hecho bien? Tengo la sensación de que se despiertan a toro pasado.

Si me permite, como estamos en verano, les contaré un chiste. Un médico
salía de asistir a un parto muy difícil diciendo: yo lo siento, el parto
ha ido muy mal, pero hemos conseguido salvar al padre. Dan ustedes esa
misma impresión, señorías.

No se puede venir aquí y apelar a las circunstancias. Las circunstancias
eran conocidas. Lo importante es el compromiso y la prioridad política.

Pero como estamos al principio del verano, lo importante en estos
momentos es tomar medidas suficientes para que no vuelva a ocurrir una
catástrofe de esta naturaleza, porque a nadie le puede hacer ilusión
realizar un debate político de esta catástrofe. Por tanto, insisto, como
estamos al comienzo del verano, yo plantearía las propuestas que haríamos
desde Esquerra Republicana para que no vuelva a ocurrir una catástrofe de
esta naturaleza.




El señor PRESIDENTE: Señora Rahola, muy brevemente, por favor.




La señora RAHOLA I MARTINEZ: Las propuestas serían las siguientes.

Incrementar el número de efectivos aéreos que puedan trabajar en las
tareas de extinción de incendios, hidroaviones, helicópteros, etcétera.

Hay que realizar una auténtica priorización presupuestaria en este tema.

En este sentido tengo que decirle que desde la perspectiva de Esquerra
entendemos que Icona tendría que traspasar hidroaviones a las comunidades
autónomas, y como mínimo tendría que hacer bases en las mismas. Los
hidroaviones que han llegado de Torrejón de Ardoz han llegado tardísimo o
incluso han llegado averiados; son necesarias unas bases en Cataluña,
bases en el País Valenciano, bases en las comunidades autónomas y en su
momento traspaso de los hidroaviones. Sería necesario establecer un
comando único para la prevención, extinción y coordinación de todos los
efectivos materiales y humanos en la lucha contra el fuego, un comando
único bajo el mandato de la Generalitat, la valenciana y la catalana,
porque entendemos que estará mejor formado y coordinado. En caso de
incendios, los cuerpos de bomberos, Mossos dÕEsquadra, protección civil,
Guardia Civil y Policía Nacional que emitan con la misma frecuencia de
radio, creemos que ello sería de gran efectividad. Se debería aplicar un
plan de medidas relativas a los incendios forestales en las
urbanizaciones y, sobre todo, controlar todas las necesidades.

Concluyo, señor Presidente. Le pedimos, señor Ministro que Fecsa abra una
seria investigación interna sobre el estado de las líneas eléctricas y
los tendidos eléctricos, puesto que entendemos que son responsables
directos de muchos de los fuegos y de la catástrofe que se ha producido.

También sería necesario exigir a las compañías eléctricas que hicieran
una revisión permanente del estado de las líneas eléctricas, tomando las
medidas pertinentes, por supuesto.

Finalmente, señor Ministro, creo que se debería celebrar una conferencia
internacional de países de clima mediterráneo, puesto que entendemos que
se podría coordinar tanto la problemática como la capacidad de reacción y
de lucha contra estas situaciones. Desde Esquerra le solicitamos, señor
Ministro, la declaración de zona catastrófica --eso no impide que los
fondos de cohesión y ayudas



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paralelas lleguen a las zonas afectadas--, pero que se ponga en marcha la
declaración de zona catastrófica para comarcas como el Vallés o el
Berguedá, por ejemplo, y las comarcas valencianas afectadas.

Señor Ministro, le ruego, una vez más, que luchemos, en la medida que
podamos, haciendo piña contra el fuego, y no nos vengan como Boabdil a
llorar porque se ha perdido Granada. Conocemos las circunstancias de
nuestro país, sabemos la facilidad que existe para los fuegos, pero
entendemos que hay una grave responsabilidad política, ha habido dejación
y desde luego no hay priorización en la lucha contra el fuego.




El señor PRESIDENTE: En nombre del Grupo Parlamentario Socialista, el
señor Roncero tiene la palabra.




El señor RONCERO RODRIGUEZ: En primer lugar, y en nombre del Grupo
Socialista, quiero agradecer al resto de los grupos el sentimiento de
pesar que han manifestado por la muerte de nuestra compañera Camen García
Bloise, que, desde luego, nuestro Grupo no necesita exponer. Quiero
agradecerles muy sinceramente a todos su manifestación por esta pérdida
que para nosotros, la familia socialista, es irreparable.

También, señor Presidente y señor Ministro, quiero manifestar un cierto
pesar por parte del Grupo Socialista por algunos de los análisis que se
han hecho en esta comparecencia del señor Ministro sobre los incendios
forestales y sobre la situación de los mismos en nuestro país en estos
últimos días, en estas últimas semanas. Creemos que algunos de estos
análisis han sido poco rigurosos y en algún caso se han dejado llevar por
cierto histerismo, por ciertas prisas, por cierta simplificación y por
buscar un único culpable en el Gobierno, en la Administración central.

Creo que no hay que buscar culpables en las administraciones públicas,
sino que hay que reflexionar sobre las causas y estudiar las posibles
actuaciones, como el señor Ministro se ha referido, creo que muy
claramente, en su exposición. También ha expuesto algo que desde nuestro
Grupo consideramos muy importante, que es huir de tópicos y lugares
comunes. Esto es algo importantísimo que todos deberíamos tener en cuenta
y reflexionar sobre ello.

Voy a recordar, aunque sea salirse un poco de la cuestión en estos
momentos, pero que tiene que ver con el tema, algo que ya comenté en
alguna ocasión en un debate en esta Cámara sobre otro tema, que eran los
accidentes de tráfico, y que tiene cierta similitud. Había un estudio del
Instituto del Transporte que reflejaba que existe un aserto sociológico
que dice más o menos que si se quiere que algo, sin ser real, se
convierta en la realidad social aparentemente aceptada, sólo hay que
repetirlo suficientemente y en los medios adecuados. Esto se produjo en
nuestro país con los accidentes de tráfico durante una temporada, y
recurrentemente teníamos la sensación en tertulias de medios de
comunicación de simplificación, de hablar de un único culpable --también
del Gobierno en ese caso-- por la carencia de infraestructuras, por el
mal estado de las carreteras, etcétera. Toda la culpa era de las
carreteras, de las infraestructuras, de la falta de actuación y capacidad
del Gobierno, en contra de todos los análisis rigurosos y técnicos que
decían que la principal vía de actuación en los tres factores que
intervienen en los accidentes, el conductor, el vehículo y la vía, era el
conductor, la sensibilización de los conductores, y así se ha demostrado
técnicamente no sólo en España, sino en todos los países del mundo. Eso
se ha convertido en la realidad y, de hecho, han mejorado las
infraesctructuras, aunque desgraciadamente siguen produciéndose
accidentes, y si se produce alguna disminución, desgraciadamente tampoco
muy sensible, es por la sensibilización, por la actuación que se está
produciendo sobre la conciencia social, sobre los conductores.

Aquí, en este momento, también podemos estar cayendo en algo similar,
podemos estar asistiendo a algo similar en el tema de los incendios
forestales. Hay que hacer análisis realistas --creo que el señor Ministro
lo ha hecho así--, sin minimizar los hechos --como también lo ha hecho--,
pero, desde luego, sin simplificar esos hechos, esas causas y esas
circunstancias, y mucho menos siendo maximalistas cuando se hacen esas
simplificaciones.

Hay que trabajar sobre todo en alguno de los tres elementos que han sido
puestos de manifiesto a lo largo de la mayoría de las intervenciones. Hay
que insistir en algunas de las actuaciones que se están llevando a cabo
sobre esos elementos. Se han manejado elementos de prevención, de
extinción y de restauración o regeneración de lo quemado. Creo que el
sentir de nuestro Grupo y de la mayoría de los expertos, casi diría de la
unanimidad de los expertos como ha puesto de manifiesto el señor
Ministro, es que en medios de extinción hemos progresado muchísimo en
estos años y que estamos en niveles que son quizás los adecuados para
nuestro país y sus circunstancias, teniendo en cuenta los niveles de
riesgo y los análisis que hay que hacer, en esta como en cualquier
catástrofe natural, de riesgo y de coste-beneficio de las inversiones y
de los medios en función de esos riesgos. Por consiguiente, creemos que
los medios técnicos, los medios aéreos y las brigadas de intervención con
los que contamos en estos momentos son los adecuados a la situación del
país y a ese análisis de riesgos y de costes-beneficios.

En consecuencia, se ha avanzado bastante, consideramos que es una
situación aceptable y que no es ése el problema sobre el que hay que
actuar. Teniendo en cuenta esas mismas cifras que se ponían de
manifiesto, del análisis de los datos históricos se deduce el
mantenimiento, incluso la tendencia a la baja del número de hectáreas
quemadas en estos últimos diez o doce años. Estos datos ponen de
manifiesto que se ha aumentado la eficacia en la extinción al disminuir
las hectáreas, y quizá esté fallando --también se ha puesto de relieve--
la prevención, puesto que ha aumentado el número de conatos en
comparación con años anteriores, pero hay una tendencia bastante continua
en el número de incendios.

Por tanto, si uno hace análisis objetivos, rigurosos y con justicia
tendrá que partir de esos datos concretos y llegar a la conclusión de que
donde podemos estar cometiendo fallos o realizando actuaciones no
adecuadas puede ser en la prevención de los incendios y en la
sensibilización. Hay varios campos de actuación en la prevención a los
que se



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ha referido el señor Ministro, pero hay factores estructurales en los que
se puede actuar muy poco; no podemos dominar los factores climatológicos.

En unos años esos factores climatológicos negativos se producen en la
cornisa cantábrica, otros en Levante, otros en el Sur, otros en el Oeste
español y en otras zonas del Mediterráneo. Sí podemos actuar en otro tipo
de factores, repito, de prevención, como las infraestructuras preventivas
de cortafuegos, de medios o tipos de repoblaciones o de regeneración de
la estructura de la propia masa arbórea.

El señor Ministro ha expresado sus dudas, y yo también quiero mostrar
nuestro acuerdo con sus palabras en nombre del Grupo Socialista, en que
quizás no estemos acertando en las campañas de concienciación social, de
sensibilización, de que sintamos que evitar el fuego es una labor de
todos y que debermos ser rigurosamente preventivos en cualquier actuación
que hagamos en nuestros bosques y en nuestras zonas rurales. Debemos
reflexionar y entre todos encontrar actuaciones de consenso para procurar
mejorar dichas campañas. La que mejor resultado está dando es la
destinada al público infantil; los niños y los adolescentes son los que
están adquiriendo más conciencia de estos problemas. Los usos, las
costumbres de nuestro mundo rural están siendo relativamente impermeables
al mensaje de concienciación de cambiar esas prácticas tan ancestrales en
muchas zonas. Por supuesto, hay que trabajar en la regeneración de la
cubierta vegetal para que tenga efectos preventivos, y para ello hay que
llevar a cabo la misma de forma natural, o hacerla con repoblaciones que
tengan una estructura de su masa arbórea que técnicamente sirva para
prevenir los incendios, afirmación realizada por el señor Ministro.

Deberemos mejorar las actuaciones y nuestras exigencias a la Unión
Europea para que podamos participar en los fondos de cohesión destinados
a la regeneración y a la mejora de nuestra cubierta vegetal.

En lo demás deberíamos retomar entre todos el consenso que tuvimos en la
Ponencia del Senado, el consenso que hemos tenido en las propuestas que
se han debatido en esta Cámara y trabajar todos por buscar las medidas
más eficaces en los campos donde podemos actuar y donde estamos haciendo
análisis realistas, dándonos cuenta de que pueden existir posibilidades
de actuación que podemos haber dejado abiertas o en las que no hemos
insistido suficientemente. Nuestro Grupo está en disposición de ofrecer
esa colaboración para insistir en la prevención y en la mejora de
inversión en la regeneración y la restauración con esos fines
preventivos.

También creemos que se puede mejorar la coordinación entre las
administraciones. Como algún portavoz ha dicho, tenemos el sistema de
competencias que tenemos. No es por consolarse ni por minimizar el
asunto, pero hay que recordar --y esa Ponencia del Senado lo puso de
manifiesto-- que los Estados Unidos, que fue uno de los modelos
estudiados en este campo de la lucha contra los incendios forestales,
llevaban más de 25 años mejorando la coordinación sin conseguir todavía
estar satisfechos de esa coordinación entre las cuatro administraciones
allí operantes de autoridades locales, condados, gobiernos de estados y
gobierno federal.

Sin que eso sirva de consuelo sí debe servirnos debe servirnos de
reflexión y de acicate para trabajar en esa mejor coordinación y en
superar esos posibles fallos que se puedan producir en la coordinación,
para trabajar conjuntamente con las comunidades autónomas con intensidad
en mejorar la situación. Hacemos un llamamiento a todos los grupos de que
los análisis --como también algún grupo ha dicho-- han de hacerse con
justicia, con realismo y que veamos las cosas tal como son, con los datos
objetivos, sin buscar culpables sino buscando la mejor forma de actuar
sobre las causas y sobre los factores sobre los que podemos actuar, que
en la exposición del Ministro han quedado claros y en la exposición de
nuestro Grupo también hemos pretendido dejar claros.

Nada más.




El señor PRESIDENTE: Para contestar las preguntas y observaciones que se
han formulado, tiene la palabra el señor Ministro.




El señor MINISTRO DE AGRICULTURA, PESCA Y ALIMENTACION (Atienza Serna):
Quiero agradecer las intervenciones y las opiniones que se han expresado,
algunas sin duda muy ponderadas y rigurosas; otras, en mi opinión, un
poco demagógicas, que contribuyen muy poco a ilustrar a la sociedad sobre
las responsabilidades las causas de los incendios y cómo combatirlos.

Me van a permitir que considere irresponsable esa forma de ejercer la
política que desplaza todas las responsabilidades a la Administración y
nada a la sociedad. Lo digo con total sinceridad. Es un comportamiento
político irresponsable. Me parece bien que se exija a las
administraciones las tareas que les corresponden en prevención y en
extinción, pero no nos subamos a la ola, no digamos a la gente lo que la
gente quiere oír. Hay una parte importante de la lucha contra los
incendios que depende de la concienciación de la sociedad española y de
que todos y cada uno de los ciudadanos españoles reduzcan los
comportamientos de riesgo. Es tan irresponsable decir que el problema es
de la Administración y que es irresponsable el Ministro cuando está
echando la culpa a los ciudadanos, como decir --acudiendo al símil de los
accidentes de tráfico-- que como el problema es de las carreteras no hay
que achacar a los ciudadanos comportamientos imprudentes por conducir
demasiado deprisa. ¡Pues no, señor! Esa es una forma errónea de hacer
política y yo estoy convencido de que los ciudadanos no lo entienden.

En segundo lugar, tengo que rechazar rotundamente algunas
descalificaciones que se realizan sobre la incompetencia del Gobierno, la
falta de capacidad, y la falta de sensibilidad. Yo ya le he expresado en
más de una ocasión que sería por mi parte tremendamente injusto decir que
en Castilla y León, en 1989, cuando el señor Aznar era Presidente de
Gobierno, se quemaron cinco veces más en superficie arbolada que cuando
entró en el Gobierno. Yo considero que sería irresponsable por mi parte e
injusto, sin duda, decir que ha sido incompetencia, falta de
sensibilidad, falta de coordinación o falta de medios. (Un señor
Diputado: ¡Ya lo está diciendo!) Han sido cinco veces más. En 1987



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se quemaron 3.721 hectáreas; en 1989, 19.927 y en 1990, 17.707. La de
1989 ha sido un récord histórico en Castilla y León con la de 1978. No
hagamos tanta demagogia sobre la responsabilidad. Ese Presidente de
Comunidad autónoma era el competente ya que tenía todos los medios de
guardería forestal, todas las responsabilidades de prevención y de
extinción de incendios. Por consiguiente, señorías, que cada palo aguante
su vela.

Hay otros elementos importantes. Algunas intervenciones se han producido
aquí, previstas inicialmente en función de lo que consideraban que iba a
ser el tono autoexculpatorio por parte de la Administración de sus
responsabilidades. Yo creo haber hecho una intervención ponderada. Cuando
era responsable de la Secretaría General de Estructuras Agrarias fui muy
prudente a la hora de analizar y de evaluar los resultados de campañas
anteriores que se han traducido en mínimos históricos desde cuando
existen estadísticas razonables y comparables en superficie quemada. En
1992 y 1993 el balance fue muy favorable y, desde luego, yo me privé muy
mucho de hacer una lectura triunfalista o de atribuirle un mérito a la
Administración general del Estado por aquel balance y menos a mi gestión.

Y ahora considero que hay que hacer una evaluación razonable con las
comunidades autónomas, que son las que tienen los medios, las que conocen
el terreno, las que realizan las actuaciones forestales. El Icona no
tiene medios en las comunidades autónomas, no tiene medios más allá de
los que tiene directamente en los parques nacionales. No le corresponde
ni siquiera evaluar los daños, mucho menos decir cómo hay que corregir
esos daños, cómo hay que prevenirlos, o cómo hay que combatir los
incendios forestales. Hay que ser respetuosos con nuestro Estado
autonómico, que cuando atribuye competencias, atribuye responsabilidades.

Tengo que decir que las comunidades autónomas, seguramente con una cierta
lógica son tremendamente celosas del ejercicio de sus competencias
respecto de que los expertos del Ministerio de Agricultura, del Icona o
de cualquier otro organismo de la Administración general del Estado
pretenda decirles lo que hay que hacer; son tremendamente celosos y,
seguramente, es correcto. Hay que hacer una labor de coordinación, de
contacto, de puesta en común de criterios, de objetivos, de prioridades,
fundamentalmente basándose en los expertos y no en los políticos, y eso
es lo que yo he propugnado siempre.

Me preguntan si se han producido reuniones de coordinación con las
comunidades autónomas. Todos los años. En mi responsabilidad como
Secretario General de Estructuras Agrarias, me he reunido todos los años
varias veces con los responsables de las comunidades autónomas intentando
aportar mi mejor criterio a un debate que, sin duda, era más técnico y
que me superaba, pero intentando avanzar conjuntamente en los mecanismos
de coordinación y en el intercambio mutuo de experiencias en la política
de prevención y de extinción de incendios forestales.

Se me ha preguntado: Si no es usted responsable, competente, por qué sale
a la prensa. Porque considero que es importante contribuir a la
concienciación de la sociedad sobre el problema de los comportamientos de
riesgo. Y yo he dado la cara seguramente con el riesgo de quedarme
chamuscado, como consecuencia de una ola de incendios, sobre cuya
actuación tengo muy limitada capacidad, porque tengo muy limitadas
competencias y muy limitados medios que han sido transferidos. Pero
consideraba que era importante transmitir a la sociedad española que,
además de lo que hiciesen las administraciones, tenía que arrimar el
hombro, tenía que poner un poco por mi parte y tenía que evitar al máximo
comportamientos de riesgo en unas condiciones climatológicas, que si son
adversas todos los veranos, eran particularmente adversas en esta época.

También se hablaba sobre si el Icona ha tenido inversiones decrecientes
en materia de extinción de incendios. No. También tengo que negarlo. Las
razones por las cuales la evolución del presupuesto del Incona ha tenido
una evolución descendente se debe exclusivamente a la renovación de la
flota de aviones. Esa renovación se hizo en el año 1990 y se pagó una
parte importante en 1990 y otra parte en los años siguientes. Eso ha
hecho que, sin detrimento de los recursos destinados a las tareas de
extinción, el presupuesto destinado a pagar la renovación de la flota
aérea que se había producido, disminuía unos años respecto de otros.

Debe existir una política global, una política concertada con las
comunidades autónomas y yo sigo creyendo sobre las prioridades que
determinen las comunidades autónomas. No creo que la Administración
general del Estado tenga la fórmula mágica, ni tenga la verdad, que sean
los técnicos del Icona los buenos y los de las comunidades autónomas los
malos. Tiene que existir una definición de la política fundamentalmente a
propuesta de las comunidades autónomas, que son las responsables y que
son las que tienen el 95 por ciento de los medios de los que disponía el
antiguo Icona o el antiguo Patrimonio Forestal del Estado.

También me gustaría comentar algunas cosas sobre el balance forestal. A
mí me gustaría que no se interpretase lo que voy a decir como una
minimización del impacto de los incendios sobre nuestra superficie
forestal. Cuando se habla de balance forestal hay que tener presente que
a veces el balance no se realiza manejando correctamente las cifras. Es
cierto que se han quemado un millón de hectáreas arboladas en los últimos
diez años, se han reforestado en torno a 450.000 y, sin embargo, la
superficie arbolada ha aumentado, de acuerdo con el inventario forestal,
en torno a un 10 por ciento. Es, ya lo sé, una paradoja, pero porque el
balance no está teniendo en cuenta la capacidad de la propia naturaleza
para regenerar la parte de la superficie que se reforesta y la capacidad
de la propia naturaleza para recuperar para el bosque tierras
abandonadas, tierras de monte bajo o tierras agrícolas abandonadas.

Cuando se tiene en cuenta este balance la realidad es que la superficie
arbolada española está aumentando. ¿Esto quiere decir que tenemos que
minimizar el impacto de los incendios? En ningún caso. Los incendios
están contribuyendo a que ese balance no sea más favorable, como sería
deseable, además se están produciendo en muchas ocasiones de forma
reiterada sobre las mismas superficies, contribuyendo a una degradación
del suelo y a un fomento de la erosión porque no se le da a la naturaleza
el tiempo suficiente para



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regenerarse ni para cubrir ese suelo con una cubierta vegetal que le
proteja del efecto de la erosión.

Yo sigo creyendo que hay que luchar denodadamente contra los incendios,
que hay que intentar que disminuya al máximo el número de hectáreas
arboladas y que hay que intentar reforestar a mayor ritmo del que se
reforesta. Hemos puesto en marcha un programa de reforestación en tierras
agrarias, al que no he hecho ninguna referencia, con cofinanciación del
Feoga-garantía, para reforestar a una velocidad de crucero de 200.000
hectáreas al año. Ha habido ya 300.000 hectáreas de solicitudes. Yo no
espero que se alcance esta velocidad de crucero en el primer año de
funcionamiento, pero lo que sí creo es que ese programa de reforestación
de tierras agrarias se él plantea sólo como objetivo una reforestación
del doble del máximo histórico de reforestación en España. Si además lo
acompañamos ahora con un programa de apoyo a las comunidades autónomas
para reforestación en superficies forestales, para tratamiento silvícolas
en las superficies ya arboladas, para dotar a esas masas boscosas de
infraestructuras para prevenir los incendios forestales, para realizar
tratamientos de limpieza, para crear puntos de agua, etcétera, vamos, sin
duda, a dar un salto importantísimo en el desarrollo de nuestra política
de promoción de lucha contra la erosión, de reforestación, de
potenciación de nuestro patrimonio natural.

Tengo que decirle a la señora Rivadulla que no le han dicho cosas
demasiado ciertas en los consejos que ha solicitado. No he paralizado la
estrategia nacional de conservación de la naturaleza. No solamente no la
he paralizado, sino que sigo avanzando en ella, tanto en lo que se
refiere a su lucha contra la erosión como en lo que se refiere a la
promoción de la biodiversidad. Yo espero que este programa que vamos a
proponer a las comunidades autónomas, y que les corresponderá a ellas
decidir en qué medida desean embarcarse en esta tarea, este programa de
200.000 millones de pesetas adicionales en los próximos cinco años, va a
formar parte de esa estrategia nacional de conservación de la naturaleza.

Quiero decir también que esta estrategia se va a integrar en la
estrategia nacional para el medio ambiente. Va a asignar un tercio de los
recursos del fondo de cohesión en su objetivo medioambiental, por dejarlo
bien claro. El fondo de cohesión efectivamente tiene unos fondos
destinados a infraestructuras y otros a medio ambiente. En materia de
medio ambiente hay muchas cosas que realizar: depuración de aguas,
corrección hidrológico-forestal, reforestación y prevención de incendios,
y vamos a considerar, en concertación con las comunidades autónomas, el
destino de un tercio de estos recursos del fondo de cohesión en el marco
de la estrategia nacional de medio ambiente. Perfectamente coordinados
con el Ministerio de Obras Públicas, Transporte y Medio Ambiente, vamos a
considerar prioritaria esta tarea.

Hasta ahora sí ha habido algunos recursos de reforestación que se
presentaron en Bruselas en 1993 y que se han estado ejecutando entre 1993
y 1994. Pero consideramos que es importante programar a 5 años, porque no
es fácil en estos trabajos de reforestación realizar fuertes proyectos de
inversión de un mes para otro, ni siquiera de un trimestre para el
siguiente. Es necesaria una programación que dé estabilidad a los
trabajos de prevención y de reforestación para los próximos cinco años.

Sobre los daños causados, tengo que considerar que las comunidades
autónomas son quienes están realizando esa evaluación y, sin duda, los
pondremos en común cuando hagamos esta reunión que vamos a convocar en
breve.

Tengo que decirle a la representante de Izquierda Unida que tampoco le ha
dicho la verdad el antiguo Director General del Icona si le ha contado
que el Icona remitió un proyecto de crédito extraordinario y que se
presentó al Consejo de Ministros. Puedo decirle radicalmente que el Icona
no remitió un proyecto de crédito extraordinario ni, por supuesto --como
no lo remitió y no se presentó al Consejo de Ministros--, fue rechazado
por él. No le ha dicho la verdad. Siento mucho que en ésa como en otras
muchas cosas esté faltando a la verdad de forma reiterada.

En lo que se refiere a las causas, es cierto que una parte importante son
desconocidas, en España y en la mayor parte de los países, y se va
avanzando progresivamente. Lo que sí podemos hacer es descartar la
entidad de algunas causas, y eso es lo que yo he pretendido hacer.

El representante de Unión Valenciana sabe que en la Comunidad Valenciana
ya se ha modificado la ley para que no se puedan realizar
recalificaciones. Esa modificación legal se ha producido. ¿Ha sido
relevante para esta campaña contra incendios? Yo creo que no. Ya le he
dicho que hemos realizado esa revisión de los últimos años para ver si
efectivamente podía haber casos que permitiesen avalar ese argumento, y
la realidad es que no hemos encontrado casos que permitan avalarlo. Me
gustaría que alguien me contradijese mencionándome casos concretos para
no estar alimentando lugares comunes permanentemente que permiten liberar
de responsabilidad a los ciudadanos, porque siempre es un problema de
intereses ocultos.

Desconozco que existieran tarifas de incendios en Galicia. Lo que sí le
puedo decir es que el resultado es que las hectáreas quemadas han
disminuido notablemente, como han disminuido en toda la cornisa
cantábrica, pero el número de incendios, no. No estoy atribuyendo ninguna
responsabilidad. Es para reflejar que el número de incendios sigue siendo
muy alto. En 1989 se produjeron 8.000 incendios, creo recordar, y en
1992, otros 8.000. Estamos hablando del problema de un excesivo número de
incendios que si se diesen las condiciones climatológicas que ha habido
en el Levante, nos darían un resultado muy preocupante en toda la cornisa
cantábrica en cuanto a hectárea quemada.

También se ha comentado si destinamos medios a extinción superiores o
inferiores a otros países. Quiero decirle que, lamentándolo mucho, estas
estadísticas que han manejado, aunque provengan de un informe del
Parlamento Europeo, no son correctas. (Rumores.) Le voy a hacer un
cálculo muy rápido y fácil. En los presupuestos del Icona, que, como he
dicho, solamente tiene responsabilidad de los medios aéreos, hay 8.300
millones de pesetas dedicados a incendios forestales, dividido por los 12
millones de hectáreas arboladas, da un gasto de seiscientas y



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pico pesetas sólo del Icona. Si añadimos lo que destinan las comunidades
autónomas, estaríamos superando las 2.000 pesetas por hectárea. Lo siento
mucho pero esos datos no son correctos y el hecho de que vengan de un
informe del Parlamento Europeo no los avala, porque son perfectamente
contrastables con los datos de nuestros presupuestos y de los
presupuestos de las comunidades autónomas.

Tengo que reiterar que se han realizado múltiples reuniones de
coordinación. Seguramente tenemos que mejorar en muchas cosas. Ya he
comentado que no tenemos tanto un problema de medios cuanto un problema
de utilizacion de los mismos. Tenemos que conseguir ser más eficaces,
mejorando los niveles de formación de los especialistas y de los que
participan en las brigadas, coordinando mejor el despliegue de los medios
y tenemos, sobre todo, que invertir mucho más en prevención.

Tenemos, efectivamente, un problema de despoblamiento del medio rural y
creo que la política agrícola común, sobre todo en las zonas fuertemente
despobladas y en las zonas de montaña, tiene que garantizar la presencia
en el territorio de estos agricultores y tiene que tener mecanismos de
apoyo al ejercicio de esta agricultura en estas zonas desfavorecidas.

Esta es la orientación que tiene la reforma de la política agrícola común
y en esto se tiene que avanzar en el futuro.

Tengo que decir, porque no me importa hacer afirmaciones que puedan ser
impopulares, que las comunidades autónomas, que son las competentes,
debieran plantearse el problema de la accesibilidad a ciertas zonas
forestales en épocas de máximo riesgo, que debiera plantearse la
restricción de la accesibilidad a determinadas zonas en momentos de
altísimo riesgo. Pero, de nuevo, ésta es una competencia de las
comunidades autónomas que es a las que les corresponderá tomar las
decisiones oportunas, que no siempre son fáciles.

Quiero decir también que no coincido con el criterio de si deben existir
más medios aéreos. En España se han movilizado este año 175 aeronaves,
entre aviones y helicópteros; en Italia, 88; en Francia, 45; en Portugal,
27, y en Grecia, 33. Insisto que corremos el riesgo de otorgar un poder
de extinción de incendios de carácter taumatúrgico a la presencia de los
aviones y de los helicópteros porque la realidad es que tienen una
eficacia muy limitada. Sin embargo, es necesario, en algunas zonas en las
que se ha perdido completamente, mejorar el nivel de formación para
volver a recuperar prácticas de lucha contra el fuego mediante
contrafuegos. Esta es una práctica (no lo digo yo, sino los expertos; yo
no soy un experto en lucha contra los incendios forestales) que se ha
abandonado casi totalmente. Los expertos están seriamente preocupados por
el abandono de esta política de contrafuegos que se debe fundamentalmente
al pánico que tienen los responsables de la extinción de incendios ante
el impacto que puede tener en la opinión pública que cuando se está
produciendo un incendio alguien les vea prendiendo fuego al bosque y al
riesgo indudablemente de responsabilidad que se les puede achacar si ese
confrafuego se va fuera de control y, por tanto, produce un efecto
indeseado. Este es un elemento de reflexión. Lo expongo haciéndome eco de
opiniones que he recogido por parte de expertos, pero creo que les
corresponde a las comunidades autónomas en conjunto reflexionar sobre
ellos.

Los medios disponibles durante esta última semana han estado desbordados
por la acumulación de un elevadísimo número de incendios forestales en
unas condiciones climatológicas particularmente extremas para las cuales
todos los medios --no los que había, ésos y cinco veces más-- hubiesen
sido insuficientes. Eso lo dicen también los expertos. Las opiniones que
he tenido oportunidad de recoger por parte no sólo de los responsables de
extinción de incendios, sino de los alcaldes y de gente que participó,
que colaboró en las tareas de extinción, ha puesto de manifiesto que la
velocidad de propagación del fuego y las temperaturas que se alcanzaron
estuvieron completamente fuera de lo habitual incluso en estos grandes
incendios.

Yo he tenido oportunidad de ver cómo el fuego ha superado cortafuegos de
50 y 60 metros sin que los cortafuegos se hayan incendiado; es decir, el
fuego ha pasado de un lado a otro del cortafuegos a través de piñas que
han volado o a través del calor, fundamentalmente. También he podido
observar zonas de mayor vegetación en zonas de cultivo que han resultado
pasto de las llamas sin que se haya quemado su anillo alrededor. Se han
producido unas condiciones climatológicas completamente extraordinarias
que han hecho que la lucha contra estos grandes incendios durante estos
días haya sido una tarea casi imposible.

Tomo nota del comentario que realiza el representante de Coalición
Canaria sobre el problema del avión anfibio existente en Los Rodeos con
los helicópteros que allí se encuentran y se lo pasaré a los responsables
técnicos del despliegue de nuestros medios.

Efectivamente, es necesario avanzar en compromisos con los propietarios
de bosques para que se invierta más en prevención, con altos porcentajes
de subvención, porque la rentabilidad de estos bosques es muy baja.

Respecto a la rentabilidad maderera de los incendios, vuelvo a insistir
en que se quema nuestra superficie boscosa en la proporción prácticamente
en la que se encuentra. La mayor parte de nuestra superficie boscosa no
tiene ningún valor maderero, ni antes ni después de quemarse; la mayor
parte de la superficie que se quema no tiene ninguna rentabilidad
económica, ni antes ni después. Puede haber algunos casos concretos, pero
no son, en absoluto, relevantes.

Quiero decir también que comparto que el Icona tiene algunos técnicos que
pueden realizar labores de apoyo, asesoramiento, etcétera, a las
comunidades autónomas, pero no debiéramos caer en la tentación de
recuperar competencias que han sido ya transferidas y desarrollar un
organismo que tiene un sentido perfectamente adelgazado, redimensionado
para las tareas que le corresponden. Es cierto que en la medida en que lo
permita nuestro Estado autonómico, el programa que vamos a poner sobre la
mesa de las comunidades autónomas para su concertación va,
indudablemente, a establecer unas orientaciones sobre el destino de esos
fondos, pero en un proceso de concertación con las comunidades autónomas,
porque es dudoso que



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tengamos capacidad legal para establecer créditos de carácter finalista
por parte de las comunidades autónomas y tenemos que hacerlo en un
proceso de concertación con ellas.

En la central de operaciones de Canarias existe un hidroavión y un
helicóptero, además de las brigadas y medios de tierra. Se me ha
preguntado también, en lo que se refiere al incendio de Murcia, cuánto
tardaron los aviones. Se recibió una llamada a las dos y media de la
tarde e inmediatamente salieron un avión anfibio y dos helicópteros de la
base de San Javier. A las siete de la tarde se incorporó un segundo
anfibio que estaba entonces actuando en Teruel. El día 5 ya actuaron tres
anfibios y dos aviones de carga en tierra, así como dos helicópteros y la
brigada especial de apoyo para grandes incendios forestales con base en
Cuenca. El día 6 estaban actuando los mismos medios y el día 7 cuatro
aviones anfibios y las brigadas especiales de lucha contra incendios
forestales con base en Cuenca y en Daroca. Han sido importantes los
medios aéreos que ha desplazado el Icona dentro de los que se disponen y
de la coincidencia en el tiempo de muchos grandes incendios forestales.

Respecto a los comentarios que ha realizado el representante de Unión
Valenciana, también tengo que decir que el Icona no puede prohibir nada
en los usos del bosque porque ni tiene competencias para hacerlo. Por
tanto, no ha podido prohibirle ni pastos ni caza, ni prender fuego ni
nada. El Icona no tiene ya administración periférica; tienen que
metérselo en la cabeza todos aquellos que están permanentemente diciendo
que es el Icona el que hace o deshace. El Icona no tiene administración
periférica, no tiene más allá de la que le corresponde para administrar
los territorios, los parques nacionales y las dos fincas adicionales, y
solamente realiza, en el marco de las direcciones provinciales de
agricultura, algunas de las tareas de apoyo a las comunidades autónomas
en lo que se refiere a movilización de medios aéreos, mantenimiento de
los aviones, aprovisionamiento de combustible, etcétera.

¿Se han desplegado los medios a lo largo de la campaña? Los medios
propios han estado disponibles durante todo el año. Se movilizaron
prácticamente en su totalidad durante la Semana Santa, que fue una época
particularmente adversa, de nuevo porque es la época en la que los
ciudadanos van al campo, en la que los ciudadanos van a disfrutar de la
naturaleza. Se produjeron en Semana Santa muchos incendios forestales;
fue una época particularmente adversa que obligó a movilizar la práctica
totalidad de la flota disponible. El resto de la flota --la que no es
propia sino contratada-- se va desplegando a lo largo de la primavera
para estarlo completamente en el mes de junio, y se va reorietando y
redistribuyendo por el territorio en función de los mapas de riesgo.

Tengo que decir también a la representante de Esquerra Republicana de
Catalunya que existe una base en Cataluña, la de Reus, en la que
permanentemente hay medios aéreos propios del Icona cuyo objetivo es la
cobertura no sólo de Cataluña sino de otras zonas, porque todos los
medios propiedad del Estado tienen una cobertura de carácter nacional y
se mueven entre las diferentes comunidades autónomas en función de los
mapas de riegos. Como consecuencia de la petición que realizó el Gobierno
a Francia y a Portugal para que desplazasen medios aéreos, se
redistribuyeron los de Cataluña porque estaban utilizándose algunos de
los medios que puso a nuestra disposición el Gobierno francés.

Quiero también decir, sobre el comentario de la imágenes en las que
algunas brigadas se ven insuficientemente equipadas que de nuevo es una
materia en la que no tenemos ninguna capacidad para decir a las
comunidades autónomas si sus brigadas están mejor o peor equipadas; no
tenemos ninguna capacidad y ninguna responsabilidad, aunque con el PAPIF
contribuimos a la financiación de algunos de estos equipamientos.

Ahora bien, sobre si resulta extemporáneo ver todavía brigadas forestales
o voluntarios apagando incendios con ramas, yo tengo que decir que,
aparte de haber apagado incendios todos los veranos desde mi época
infantil con ramas, los expertos siguen diciendo que es una de las
herramientas más importantes y útiles para apagar los incendios
forestales en tierra. No es que lo diga gente que tiene una experiencia
directa, como yo creo que tengo, y se puede contrastar verano tras
verano, sino todos aquellos que desarrollan estas labores de extinción de
incendios. Creo que es necesario avanzar en la profesionalización de la
gente que trabaja en las tareas de extinción de incendios y, por tanto,
en la estabilización, combinando seguramente tareas de prevención en
invierno con tareas de extinción en verano. Por tanto, soy partidario de
dinamizar los convenios, y eso es lo que vamos a hacer con este programa
especial que vamos proponer a las comunidades autónomas.

Sobre reorganizar los servicios centrales existe, como he comentado
antes, una comisión de coordinación para casos de emergencia por
incendios forestales en la Administración general del Estado, en la que
participan los ministerios de Agricultura, Defensa, Interior, Obras
Públicas, Transporte y Medio Ambiente y Presidencia del Gobierno.

Seguramente tiene razón la señora Rahola cuando dice que tenemos que
avanzar en las labores pedagógicas; lo comparto plenamente. No comparto
el criterio de que no existan suficientes hidroaviones. Se puede discutir
si es necesario conseguir alguna dotación adicional o no. La mayor parte
de los expertos con los que he podido contrastar opiniones no ponen
ningún énfasis en esa tarea, aunque sí en las infraestructuras y en los
gastos de prevención.

Creo que de nuevo son las comunidades autónomas las que tienen que
controlar las urbanizaciones y sobre todo el destino de sus residuos. Yo
creo que ahí está habiendo algunos focos de incendios que a veces están
poniendo en peligro las propias urbanizaciones como consecuencia de no
tener suficientemente bien organizada la recogida de estos residuos.

Seguramente es cierto, aunque no hay conclusiones definitivas, que
algunos de los incendios se han podido producir como consecuencia de
cortacircuitos en las redes de distribución eléctrica; que en
circunstancias normales seguramente sería muy difícil que se tradujesen
en un



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incendio, pero en condiciones de tanta sequedad, de tan baja humedad en
el suelo, en la vegetación y en el aire pueden muy fácilmente provocar un
incendio, desde el tubo de escape de un vehículo o de una moto hasta unas
chispas que salgan de los tendidos eléctricos o las colillas arrojadas
desde la ventanilla del coche; una colilla que en condiciones de humedad
no es muy probable que pueda producir un incendio, en las condiciones
climatológicas de estos días sin duda genera un alto riesgo de incendio.

Por consiguiente, no he querido, en absoluto, o por lo menos he intentado
rehuir el argumento de apelar a las circunstancias para explicar lo que
considero que es una catástrofe ecológica y sobre todo una catástrofe
humana, porque ha costado veintiuna vidas, que éstas sí que son
completamente irrecuperables. Yo no he querido apelar a las
circunstancias. Me parece que hay unas razones de carácter coyuntural que
explican por qué en unos determinados momentos se pruduce un número de
incendios tan elevado respecto del comportamiento otros años, con los
mismos medios, con los mismos especialistas, con los mismos sistemas de
funcionamiento. Pero en absoluto pienso que tengamos que resignarnos y
considerar que esto es una maldición de nuestra naturaleza y que, por
tanto, estamos predestinados a convivir con los incendios y con estas
elevadas temperaturas. Yo creo que si somos capaces de adecuar nuestros
comportamientos sociales para reducir los niveles de riesgo en un país
que tiene un alto peligro de incendios todos los veranos; si somos
capaces de avanzar en la investigación y en la persecución de los
responsables de incendios de carácter intencionado; si somos capaces de
concienciar a la sociedad, pero también de vigilar y de disuadir a tantos
negligentes con todos los medios, desde la guardería forestal a la
fuerzas de seguridad del Estado y a las actuaciones de los jueces; si
somos capaces de avanzar, pues yo creo que todavía tenemos mucho que
mejorar en la coordinación de los medios de extinción y en el nivel de
formación de la gente que trabaja en estos medios; y sobre todo si somos
capaces de destinar más recursos para las tareas de prevención, para
preparar a nuestros bosques a que se defiendan mejor contra el fuego,
estoy convencido de que podemos avanzar, aunque sigamos teniendo algunas
puntas y algunos valles, para conseguir que la tendencia de los incendios
forestales en España suponga cada vez un menor lastre y un menor problema
para nuestro patrimonio natural, para nuestro patrimonio económico y para
nuestras propias vidas. (Varios señores Diputados piden la palabra.)



El señor PRESIDENTE: Algunos señores Diputados me han solicitado la
palabra, pero saben perfectamente que este turno está tasado. No creo que
en la intervención del señor Ministro se hayan producido, en absoluto,
alusiones. Se pueden haber producido, como es normal en todos los
debates, algunas contradicciones. Por tanto, si algún grupo,
exclusivamente para aclaraciones o precisiones, no para reabrir el
debate, quiere hacer uso de este turno, le ruego que utilice un minuto.

La señora Martínez Saiz tiene la palabra, con la máxima brevedad, dada la
hora.




La señora MARTINEZ SAIZ: Solamente, señor Presidente, para decir al señor
Ministro que en mi intervención no he hablado para nada de las
comunidades autónomas ni de las responsabilidades de los dirigentes de
las comunidades autónomas. Pero ya que usted ha dado unos datos, sí me
gustaría que quedase constancia de que en los últimos 35 años han ardido
en nuestro país 5 millones de hectáreas. Qué casualidad, en los últimos
diez años han ardido 2.378.000 hectáreas. ¿Quién tiene la culpa? ¿Quién
es el responsable, según su teoría, señor Ministro? (Rumores.)



El señor PRESIDENTE: Tiene la palabra la señora Rivadulla.




La señora RIVADULLA GRACIA: Sólo quiero hacer unas precisiones.

No podemos hablar de análisis riguroso cuando hay un 40 por ciento de
incendios por causas desconocidas.

Respecto a la incidencia del factor humano, negligencia en la provocación
de los incendios, ¿tendríamos que pensar que los ciudadanos de la
Comunidad de Madrid son menos negligentes que los ciudadanos del Pais
Valenciá o de Catalunya? Pienso que domingueros, domingueros, en la
Comunidad de Madrid hay muchos los fines de semana. También le tengo que
decir, como le he comunicado anteriormente, que el fuego de Catalunya se
produjo un lunes; no era un sábado ni un domingo.

En relación con el informe que Icona presentó al Consejo de Ministros,
señor Ministro, es su palabra contra la del ex Director General de Icona,
nombrado por el Gobierno al cual usted pertenece; no me he referido a una
persona anónima, sino a un ex alto cargo de la Administración. Supongo
que el señor Humberto da Cruz podrá presentar la documentación necesaria
para confirmar su aseveración, que yo hoy he puesto en su conocimiento.

En relación con el Programa de biodiversidad, me gustaría saber qué
actuaciones, desde que usted está en el Gobierno, ha llevado a cabo.

Si bien es cierto que las competencias son de las comunidades autónomas,
también es cierto que alguien deberá efectuar el impulso de coordinación,
y ese impulso de coordinación creo que le corresponde al Gobierno por
cuanto tiene mayores posibilidades de poner en coordinación a las
comunidades autónomas.




El señor PRESIDENTE: Tiene la palabra el señor González Lizondo,
brevemente, por favor.




El señor GONZALEZ LIZONDO: Muy rápidamente, y sin entrar en
consideraciones filocatalanoides, quiero hacerle al señor Ministro unas
puntualizaciones muy claras.

Yo no le contradigo. Tiene usted razón. Esos elementos exógenos no son
los causantes. Yo insisto en que no funciona el tema, no funcionan las
formas, no funcionan las personas.

Hay una cosa que me gustaría que me puntualizara. Usted dice que la
superficie arbolada de España está aumentando. En la Comunidad Valenciana
se ha perdido el 63 por ciento de la superficie boscosa. Me gustaría
saber dónde



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aumenta porque, por supuesto, en mi tierra no está aumentando
absolutamente nada.




El señor PRESIDENTE: Tiene la palabra la señora Rahola.




La señora RAHOLA I MARTINEZ: Quiero decir al señor Ministro que no
estamos hablando de la posibilidad de que una chispita en algún cable
haya podido provocar algún incendio. Estamos hablando de que la Guardia
Civil ha remitido informes muy contundentes a la juez de Berga
atribuyendo los principales incendios en el Bergueda, que han provocado
29.000 hectáreas quemadas, posiblemente a causa del tendido eléctrico.

Estamos hablando de centenares de kilómetros de tendido eléctrico que
pueden estar en situación deficitaria. Estamos hablando de que esta
situación del tendido eléctrico ya había sido denunciada anteriormente en
incendios de incluso hace seis años.




El señor PRESIDENTE: Señora Rahola, le he dado la palabra no para
insistir en lo mismo.




La señora RAHOLA I MARTINEZ: No es que insista, señor Presidente, y aquí
acabo, es que no estamos hablando de una casualidad pequeña, sino de la
responsabilidad directa que tiene Fecsa en su tendido eléctrico y de que
no está en buenas condiciones. Por tanto, no es la colilla que se puede
tirar desde un coche, sino el alto riesgo de incendio en todo el tendido
eléctrico. Pedimos de nuevo una investigación interna de Fecsa para saber
exactamente qué causas han provocado los incendios en toda la zona.




El señor PRESIDENTE: Tiene la palabra el señor Ministro.




El señor MINISTRO DE AGRICULTURA, PESCA Y ALIMENTACION (Atienza Serna):
Respecto a la apreciación de la representante del Grupo Popular quiero
decir que, en los últimos diez años, la media de hectáreas quemadas
disminuyó respecto de la etapa del Gobierno de la UCD. (Risas.--Un señor
Diputado: ¡Qué consuelo!) Es contrastable, pero sin duda la eficacia
media en el proceso de extinción ha mejorado y no lo atribuyo al
Gobierno, sino a las comunidades autónomas; exactamente igual que digo
que la responsabilidad es suya, el mérito también es suyo. Yo creo que
hemos mejorado en extinción de incendios y estamos consiguiendo reducir
el número de hectáreas que se queman en cada incendio. Lo que no estamos
consiguiendo, desgraciadamente, es que cada vez se produzcan menos
incendios por las razones estructurales que he comentado antes.

Respecto a dónde está aumentando la superficie forestal, con mucho gusto
le podré dar los datos disponibles del inventario forestal que realiza el
Icona y que le permitirán contrastar las estimaciones que yo le he
adelantado.

En cuanto a lo que he realizado desde que estoy en mi responsabilidad con
referencia a la estrategia de conservación de la biodiversidad, he
presentado al Gobierno y ha sido aprobado para su presentación al
Parlamento de un proyecto ley de vías pecuarias que me parece que, aparte
de rescatar un patrimonio público de indudable valor, va a contribuir a
que se constituyan corredores ecológicos que comuniquen espacios
naturales protegidos y que, por tanto, colaboren a mantener y promover
nuestra biodiversidad. Pero además estamos trabajando en una estrategia
nacional de conservación de la naturaleza, tanto en materia de
biodiversidad como de lucha contra la erosión, en la que se va a enmarcar
este programa que vamos a presentar a las comunidades autónomas en los
próximos días.

Sobre las líneas eléctricas quiero decir que no estoy excluyendo que
efectivamente hayan podido ser la causa de algunos de los incendios. De
nuevo he de decirles --y lo siento-- que la distribución eléctrica es una
competencia de las comunidades autónomas, que son las que tienen que
realizar las inspecciones y garantizar que están en condiciones adecuadas
de seguridad. Por tanto, tampoco puedo dar una respuesta concreta sobre
el estado de la red de distribución, a pesar de mi anterior
responsabilidad como Secretario General de la Energía en el Ministerio de
Industria.

Muchas gracias.




El señor PRESIDENTE: Gracias, señor Ministro.

Agotado el orden del día, deseamos a SS. SS. buenas vacaciones y, sobre
todo, que no se produzcan las circunstancias que han motivado la
comparecencia del día de hoy.

Muchas gracias.

Se levanta la sesión.




Eran las dos y veinticinco minutos de la tarde.