Ruta de navegación

Publicaciones

DS. Cortes Generales, Comisiones Mixtas, núm. 27, de 20/11/2008
PDF




DIARIO DE SESIONES DE LAS CORTES GENERALES


COMISIONES MIXTAS


Año 2008 IX Legislatura Núm. 27

PARA EL ESTUDIO DEL CAMBIO CLIMÁTICO

PRESIDENCIA DEL EXCMO. SR. D. JORDI SEVILLA SEGURA

Sesión núm. 7

celebrada el jueves, 20 de noviembre de 2008

en el Palacio del Congreso de los Diputados



ORDEN DEL DÍA:


Comparecencia de don Luis Jiménez Herrero, director del Observatorio de la Sostenibilidad. Por acuerdo de la Comisión Mixta. (Número de expediente del Congreso 219/000061 y número de expediente del Senado 713/000146.)...
href='#(Página2)'>(Página 2)


Página 2



Se abre la sesión a las cuatro y treinta y cinco minutos de la tarde.



El señor PRESIDENTE: Señorías, se abre la sesión agradeciendo la comparecencia de la personalidad que nos acompaña hoy, Luis Jiménez Herrero. Muchas cosas tiene en su currículo, y por casi cualquiera de ellas sería merecedor de estar hoy
aquí, pero querría destacar el carácter que hoy tiene de responsable, de director ejecutivo del Observatorio de Sostenibilidad en España. Saben SS.SS que hemos planificado las comparecencias para ir centrando cada vez más el problema del cambio
climático en nuestro país y, con independencia de que es obvio que el compareciente tiene libertad para hablar de lo que estime oportuno, espero que hoy sea una de las sesiones más monográficamente centradas en el problema del cambio climático en
nuestro país. El resto de la sesión será como ya conocen. Tiene la palabra don Luis Jiménez.



El señor DIRECTOR DEL OBSERVATORIO DE LA SOSTENIBILIDAD (Jiménez Herrero): Es un honor para mí estar aquí, compartiendo con ustedes, señorías, estos análisis e indicadores que el Observatorio de la Sostenibilidad en España presenta en
distintas materias de medio ambiente; también en la dimensión económica y social de la sostenibilidad, pero, en particular, sobre el cambio climático. Si me permiten, les presento algunas transparencias con los resultados de estos análisis que
estamos elaborando en el observatorio desde hace ya algún tiempo.



Antes que nada, me gustaría decirles que el Observatorio de la Sostenibilidad en España nace porque hay una necesidad objetiva de medir y evaluar los procesos de sostenibilidad. Es cierto que durante mucho tiempo se ha hablado, se han
analizado y se han tratado los temas de medio ambiente, pero no así el tema en su conjunto, los aspectos económicos, ambientales y sociales que, en definitiva, configuran lo que es el nuevo planteamiento de la sostenibilidad. Por eso, actuamos como
un organismo independiente, que tiene el apoyo del Ministerio de Medio Ambiente, y Medio Rural y Marino, la Fundación Biodiversidad y la Universidad de Alcalá. Tenemos una misión concreta, que es la de estimular el cambio social hacia la
sostenibilidad, proporcionando la mejor información disponible, presentándola en forma de indicadores y haciendo una serie de informes para uso público, para prestar un servicio público, que es nuestra función básica. Lo que planteamos siempre es
pensar estos procesos de desarrollo sostenible desde muchas dimensiones, no solamente la ambiental, que quizás es la básica y fundamental, sino desde una perspectiva mucho más transversal. Nuestros informes de los años 2005, 2006 y 2007, están ahí;
ahora presentaremos, a finales de este año, el correspondiente a 2008. En informes temáticos, hemos elaborado uno sobre cambio y ocupación del suelo en España, otro sobre calidad del aire en las ciudades, el de agua y sostenibilidad que presentamos
en la Expo de Zaragoza y finalmente uno que está en imprenta y que saldrá dentro de unos diez días, que es un informe sobre sostenibilidad local, una aproximación urbana y rural. Es un planteamiento más ceñido a las necesidades de los ciudadanos y,
en ese sentido, creo que es un avance en nuestra metodología.



En cuanto al cambio climático hemos hecho una serie de análisis a través de los distintos informes y hemos estudiado los efectos del fenómeno; pero sobre todo hemos intentado medir cómo son los impactos, los riesgos y la vulnerabilidad de
este conjunto de procesos de desarrollo más o menos sostenible en nuestro país. Hay muchas cuestiones que habría que estudiar en cuanto a la gestión del planeta, pero una de ellas es fundamentalmente la gestión del cambio climático. Saben ustedes,
porque se dice muchas veces, que el cambio climático es una de las principales amenazas para la sostenibilidad y el desarrollo mundial; representan un gran reto sus efectos en la economía global, en la salud y en el bienestar social y, sobre todo,
tiene un gran impacto en España porque aquí habrá mayores riesgos de vulnerabilidad y también mayores presiones de ciertos sectores que son fundamentales para nuestro país. Entre los datos generales estoy convencido de que ya tienen ustedes
suficiente información y no voy a insistir mucho más, hemos hecho observaciones directas de los cambios climáticos que se han venido sucediendo y en ese sentido hay previsiones poco halagüeñas en cuanto al aumento del nivel del mar, la extinción de
especies, etcétera. En definitiva, hay observaciones bien claras del aumento de temperatura de 0,74 grados a nivel mundial; en la Unión Europea el aumento es de un grado centígrado en los últimos cien años, y en España el aumento ha sido todavía
mayor, 1,3 grados centígrados.



El cambio climático afecta de forma más concreta a Europa, es una de las áreas más vulnerables, y en especial a la cuenca mediterránea. Ahí tenemos que decir que además de la cuenca mediterránea aparecen también ciertas zonas de montaña,
por ejemplo, los Alpes, como zonas críticas en este fenómeno del cambio climático; también las zonas costeras, por la subida del nivel del mar y los riesgos crecientes de temporales, y las llanuras aluviales, donde se concentra la mayor parte de la
población.
Los datos recientes que se ofrecen por parte de la Unión Europea -este es un informe que acaba de salir hace muy poco tiempo de la Unión Europea- siguen insistiendo en que los impactos pasados y los proyectados para el futuro van a ser
de especial incidencia para la región mediterránea, donde se prevén menores lluvias, una disminución de los cauces de los ríos, mayores incendios forestales, menor producción de cultivos, mayor demanda de agua para la agricultura, mayor
desertificación, menos energía hidroeléctrica, más muertes por olas de calor, mayor transmisión de enfermedades infecciosas, importantes cambios en el turismo, como de alguna forma trataré de presentar seguidamente,


Página 3



y fundamentalmente habrá importantes impactos sobre la diversidad biológica. Los sectores más afectados, sin duda ninguna, están bien definidos: sanidad, agricultura, selvicultura y pesca. El turismo también es un sector vulnerable, tanto
el turismo de playa como el de esquí, y en el área mediterránea se concentran, como digo, los mayores riesgos; ya hay previsiones de desplazamiento de turistas al norte, obviamente por razones de temperatura. El problema del agua cada vez va a ser
más preocupante; se generará de mayor estrés hídrico que afectará a los bosques; la intensidad de los fenómenos extremos provocará fuertes impactos en las infraestructuras y en el transporte; habrá repercusiones de interés en el sector
financiero, tanto en el bancario como en el de seguros, que son sectores que aparentemente no están relacionados con el cambio climático pero que tienen una especial incidencia en la medida en que van a recibir grandes impactos.



Los modelos que se presentan en la Unión Europea, como digo, siguen insistiendo en la evolución de la temperatura hasta final de siglo, con aumentos crecientes sobre todo en la zona mediterránea, y la península y baleares, son quizás las que
tienen mayor riesgo, mayor incidencia. En cuanto a la evolución de las precipitaciones anuales -se ve claramente-, habrá un aumento en las zonas del norte, pero la disminución será palpable en las zonas del sur. En cualquier caso, también se ve
que en todos los modelos que se han ido confeccionando en la Unión Europea la disminución de precipitaciones es evidente. Habrá un aumento de precipitaciones, como digo, en el norte de Europa, pero en el sur mediterráneo, está claro, habrá
disminución de las precipitaciones, así como variaciones en los caudales fluviales como se observa en los distintos modelos que se han ido confeccionando.



¿Qué perspectivas hay en España partiendo de la situación actual? Los impactos en los sectores ya están comentados. Está claro que hay que empezar a tener políticas activas y proactivas de mitigación, así como políticas de adaptación
porque el cambio climático ya está aquí. Respecto a los indicadores en los que nosotros trabajamos, el aumento de la temperatura del aire en la España peninsular es un hecho histórico y en los últimos quince años se han acumulado los cinco años con
mayor temperatura media anual, y hay un aumento de temperatura media diurna de 0,48 grados por década Los cambios en superficie del aire también tienen efectos y se ve claramente cómo para las distintas estaciones a lo largo del año hay también
previsiones claras. En invierno temperaturas más frías, en verano temperaturas más cálidas, en invierno del orden de dos grados centígrados y más cálidas en verano, del orden de tres a cinco grados, y en primavera y otoño temperaturas similares.
Los cambios de precipitación también son patentes, la tendencia a la reducción en los últimos 75 años es clara y hay un descenso promedio del 8 por ciento acumulado. En el mapa general, en cuanto a impactos y vulnerabilidad, está claro que hay una
distribución de climas mediterráneos y templados; asistimos a lo que se llama un proceso de mediterraneización del norte peninsular y a un proceso de aridificación del sur, como respuesta al calentamiento y a la reducción de los recursos hídricos.
He traído una fotografía que no tiene ningún rigor científico, pero me tomado la licencia de traerla. ¿Cómo nos podemos imaginar el cambio climático? No sé, pero para la subida del nivel del mar hay una foto de La Manga del Mar Menor que podía
estar sumergida en las aguas. Lo que sí es importante para España no solamente es el cambio climático como tal sino el cambio global, que es un fenómeno que comporta el propio cambio climático y además la desertificación y la pérdida de diversidad
biológica y de los usos del suelo. España es un país que tiene grandes riesgos, en cuanto a cambio global, en relación con los tres elementos fundamentales en su conjunto; diría que habría que plantear todos los análisis en relación con el cambio
global y no solamente con el cambio climático.



Daré datos sobre la desertificación. España es un país árido, ya tiene un 37 por ciento de suelo, de la península y de las islas, desertificado o con alto riesgo de desertificación -este es un dato muy reciente-, hay zonas con evidente
riesgo, como es la zona de las islas Canarias, también del sureste peninsular y el levante, como Alicante, Murcia, Almería y Granada. También es cierto que nosotros somos el país que tiene la mayor riqueza biológica del continente europeo, pero se
asiste continuamente a una pérdida de diversidad biológica, de ese gran capital natural del que disponemos; se pierden especies por distintas regiones, en distinto grado y tipo, pero hay zonas como Cantabria, Rioja, País Vasco y Comunidad de Madrid
que presentan una alta densidad de especies amenazadas, de especies endémicas, de especies emblemáticas y también de pérdida de hábitat. Hay datos que muestran que hay un número de especies de fauna amenazada que ha aumentado del orden de un 34 por
ciento; los vertebrados siguen siendo el grupo animal más amenazado, un 93 por ciento del total.



En los modelos que se están realizando hay una previsión sobre la reducción de la productividad primaria neta potencial de los ecosistemas, que, en definitiva, es la capacidad que tienen esos ecosistemas de producir bienes y servicios para
las actividades y el bienestar humano, y está claro que tanto en el modelo llamado A2, como en el B2 hay tendencias similares. Hay una disminución seria de esta productividad primaria neta y hay regiones a las que les afecta mucho más, como es el
caso de Andalucía, Baleares, Extremadura y Galicia. Respecto a la pérdida de ciertas especies importantes en España, como las relacionadas con los sistemas forestales, los bosques ibéricos, en los distintos modelos se puede ver una drástica
reducción del área de especies forestales, de bosques ibéricos representativos desde lo que es la situación actual hasta el año 2080. Los puntos que están en verde representan la situación actual de distintas especies como el pino silvestre, la
haya, el rebollo, la


Página 4



encina, y lo que queda en rojo son las posibles previsiones de estas mismas masas forestales en el año 2080; pueden ver que en algunas especies puede haber una reducción importante, hasta de un 90 por ciento.



¿Cómo afecta a nuestro patrimonio natural? El cambio climático, con estas variaciones, tiene una gran incidencia sobre un patrimonio natural que quizá todavía no está suficientemente reconocido ni revalorizado ni seguramente tampoco
suficientemente regulado por una normativa específica, aunque ahora ya contamos con una Ley de patrimonio natural y biodiversidad. Aquí tenemos parques nacionales, reservas de la biosfera, espacios naturales protegidos, la Red Natura 2000,
etcétera. Como pueden ver por este indicador hay mucha cantidad de espacio reservado o protegido para otros usos no productivos. También hay un gran patrimonio cultural que se puede ver afectado por las incidencias del cambio climático;
patrimonio que quizás está insuficientemente protegido ante estos riesgos. También hay un gran potencial en el paisaje. Tenemos un gran patrimonio paisajístico y cuando hablamos de paisaje a veces lo entendemos solamente desde un punto de vista
estético, de belleza o no belleza, pero tiene un sentido de valor intrínseco muy importante. El paisaje tiene un verdadero carácter patrimonial como vertebrador del patrimonio. Esta riqueza paisajística sigue corriendo ahora mismo riesgos y
amenazas, todavía falta una sistematización para ponerlo en valor de la forma adecuada.



Respecto a las interacciones de los procesos de España sobre insostenibilidad o sostenibilidad, en los análisis del observatorio ya detectamos que había tres variables que eran críticas en el modelo español que son las tres tes: el
territorio y sus ciudades, el transporte y el turismo. Cuando hablamos de los aspectos de cambio global, cambio climático, biodiversidad y desertificación, por las interacciones que tienen todos estos procesos, el transporte es uno de los más
claros. El transporte aumenta mucho más de lo que ha aumentado la población y el PIB en los últimos años, es decir, que el impacto del transporte es mucho más que proporcional al crecimiento poblacional y al crecimiento económico.
Se sigue
manteniendo un sistema de transporte por carretera que no permite de alguna manera que el ferrocarril pueda ganar una cuota de mercado en ese sentido para tener opciones más sostenibles y el transporte aéreo va aumentando pero tampoco de forma
significativa para la reducción de gases de efecto invernadero. Las tendencias en Europa son de disminución sistemática de las emisiones de óxidos de nitrógeno debidas al transporte y en cambio en España todavía mantenemos una cierta constancia y
con resistencia al cambio para disminuir en la misma línea en que lo vienen haciendo los países del entorno europeo. Otras interacciones del territorio, de las ciudades e incluso del turismo y el patrimonio son interacciones importantes que hay que
poner de manifiesto cuando hablamos de procesos de desarrollo sostenible en España. Hoy día sin duda ninguna los grandes problemas se concentran en las ciudades y también las grandes soluciones, sobre todo porque el gran desafío es que si la
sostenibilidad tiene que ser global, en las ciudades, donde se concentra la mayor parte de la población, tenemos grandes oportunidades; no solamente hay problemas concentrados, sino también soluciones. El proceso urbanizador es así de claro en
todo el mundo. En la Unión Europea el 80 por ciento estamos calificados como urbanitas; en España también seguimos una tendencia parecida, un poco menor, pero ahí están las cifras de concentración urbana, y el cambio climático tiene que tener una
respuesta en clave ciudadana -me refiero de las ciudades- porque hay una gran oportunidad en cuanto a la reducción de emisiones ya que las ciudades concentran un 75 por ciento del consumo de energía total. Lo que quizá todavía falta por ver es que
tenemos que hacer políticas integradas de cambio climático y otras políticas de control de la contaminación atmosférica, y eso en las ciudades tiene una incidencia especialmente relevante. Los costes externos de contaminación atmosférica que se dan
en España están entre el 1,7 por ciento y el 4,7 por ciento del PIB y ese es un coste externo importante. Los ahorros que se pueden hacer con políticas de prevención de contaminación pueden ser hasta seis veces superiores a los costes directos y,
como se dice en la Unión Europea, cuando se combinan políticas de contaminación atmosférica con políticas de control de cambio climático se pueden reducir las inversiones en un 20 por ciento. Así que, de alguna manera, el cambio climático también
habría que verlo dentro de otros aspectos ligados a la contaminación de las ciudades.



También hemos estudiado la contaminación por emisiones de óxidos de nitrógeno motivadas por el transporte. Está claro que a medida que pasan las horas, durante el día, se van concentrando las emisiones y este es un problema que afecta sobre
todo al tráfico viario. Hay que analizar estas cuestiones porque hay que plantear también el modelo de movilidad y los sistemas de transporte, que están basados muy concentradamente en el sector del automóvil. Las ciudades crecen de forma difusa y
además se concentra el transporte privado. Este modelo es importante. Tenemos ya una cifra de 2,15 habitantes por turismo; tenemos ya casi 28 millones de vehículos, ha habido un proceso de dieselización y los coches diésel ahora suponen casi el
42 por ciento del total cuando hace menos de quince años tenían solamente una participación del 18 por ciento. Esto es lo que genera mayor cantidad de partículas atmosféricas que son las que provocan mayores problemas de contaminación del aire. En
ese sentido, simplemente la reducción de las emisiones tóxicas y de las partículas puede prevenir muchas muertes, tanto en Europa como también en España. Como digo, las políticas preventivas y además políticas integradas de control de la
contaminación atmosférica con control y lucha contra el cambio climático pueden ser muy efectivas y sobre todo muy eficientes porque se reducirían muchos costes y se podrían prevenir muchos daños externos ambientales.



Página 5



En cuanto a nuestras emisiones, ya conocen ustedes que tenemos aquí un problema de difícil solución. Frente al 15 por ciento que nos permite el Protocolo de Kioto, estamos sobrepasados actualmente en un 50 por ciento.
Hubo un cambio de
tendencia en el año 2006 de reducción de las emisiones, ahora hay un repunte; aunque todavía no hay cifras oficiales de 2007 parece ser que estaremos en un repunte del 1,8 por ciento en cuanto a las emisiones y el objetivo es alcanzar lo marcado
por Kioto que es un 15 por ciento, con lo cual los posibles escenarios no son fáciles de conseguir en ningún caso. Bien es verdad que tenemos unas emisiones per cápita inferiores a la media de la Unión Europea -estamos en 9,6 toneladas de CO2
equivalente por habitante frente a las 11 toneladas de la Unión Europea- pero, en cualquier caso, está claro que reducir el 37 por ciento como objetivo intermedio previsto va a ser difícil y no solo con el segundo plan de asignaciones sino que esto
requiere esfuerzos adicionales en cualquier caso.



Un tema interesante que creo que no es solamente ambiental sino puramente de competitividad es el tema de la intensidad energética de la economía.
Nuestro modelo económico es un modelo altamente intensivo en materiales, en energía y también
en el uso del territorio, pero en particular en la energía lo importante no es solamente que haya que disminuir esa intensidad sino que hay que hacerlo por razones no solo ambientales o de ahorro de costes, de combustible o de emisiones sino por
ahorros y eficiencia competitiva. Nuestros competidores europeos, por cada unidad de producto puesto en el mercado, consumen mucha menos energía que nosotros y esto no es ya solo una cuestión ambiental, de que haya que reducir emisiones para que
tengamos menos impacto ambiental y que ahorremos factura de petróleo, se trata en definitiva de competitividad en los mercados internacionales, así que mantenemos todavía una cierta desventaja porque aunque es verdad que la tendencia en España ha
bajado en 2006, que se puede mantener seguramente en 2007 y 2008 porque si hay menor actividad productiva seguramente también habrá menor intensidad energética, sería importante ver cómo nos acercamos a las pautas europeas que tienen una tendencia
clarísima a reducir permanentemente su intensidad energética en el proceso económico.



Nuestras energías renovables son cada vez más importantes. Todavía no son suficientes porque estamos hablando de un 6 a un 7 por ciento de energías renovables y de un 20 por ciento de energía en el sector eléctrico de carácter renovable,
quizás hace falta aún un importante empujón para que las energías renovables puedan tomar un papel protagonista.



Hay muchos riesgos también sobre todo en ciertas zonas como las costeras y también implicaciones para el turismo que me gustaría poner de manifiesto. Es verdad que en España hemos hecho en los últimos años un consumo importante de
territorio. Hay un proceso de litoralización frente a un vaciamiento interior mesetario; hay un proceso de concentración de actividad económica, de actividad turística y de población en el litoral, fundamentalmente en el litoral mediterráneo, y en
nuestras costas y en nuestras islas vive casi un 60 por ciento de la población total. Respecto al incremento de áreas artificiales en los últimos años -ahora estamos esperando a tener datos ya oficiales de los años 2000 a 2005 con el proyecto
Corine Land Cover que es un proyecto europeo basándose en los satélites Spot y Landsat para medir exactamente las variaciones de uso de un territorio-, los datos ya acumulados hasta el año 2000 reflejaban un aumento importante de la superficie
artificial y sobre todo concentrado en las zonas costeras. Con esto se consigue efectivamente una intensificación en el uso del territorio pero también, con los aumentos de las infraestructuras viarias y de comunicación, una fragmentación
importante de todos los hábitats. Es sabido ya que el 34 por ciento del primer kilómetro de costa está ocupado por superficies artificiales; hay provincias que tienen mayor ocupación que otras, pero la preocupación no solamente está en que la
ocupación se hace en el primer kilómetro de costa sino que ya va en toda la franja prelitoral entre el primero y el décimo kilómetro de costa. En ese sentido hay indicadores bastante claros. En todas las costas e incluso en las zonas interiores
hay aumentos importantes de superficie artificial. Algunos modelos dejan entrever muy claramente cómo se ha aumentado en los últimos años la superficie artificial en las zonas costeras.



El turismo tiene muchas implicaciones e interrelaciones y, sin duda, para España es un sector estratégico. Hay un conflicto también del turismo de negocio tradicional frente al nuevo turismo llamado residencial. El turismo residencial,
sobre todo en las costas, está compitiendo con el turismo convencional, por lo que hay un planteamiento de sostenibilidad en el conjunto del sector turístico. En cualquier caso, es un sector que requiere una estrategia de sostenibilidad turística a
largo plazo. Eso también responde a ciertas demandas que están ahí, por ejemplo, la residencia de extranjeros, es decir la demanda de extranjeros que concentran sus segundas residencias para la jubilación en las zonas costeras y también las
segundas residencias a nivel nacional, donde tiene una mayor incidencia en las zonas central y mediterránea. Hay ciertas tendencias que se pueden ir viendo en algunos análisis ortofotográficos.
En las ortofotos pueden ver como la ocupación de la
costa sigue unas pautas poco sostenibles de ocupación en zonas que no solamente están alejadas, sino que están muy cerca de esos 100 metros de la costa que cubre la legislación española. En ese sentido, hay alteraciones importantes de uso del
territorio en las zonas costeras.



En cuanto al turismo, no solamente es importante el turismo de sol y de playa, nuestro modelo convencional, sino también el turismo interior, por ejemplo, turismo de naturaleza en muchas modalidades: turismo activo, agroturismo, ecoturismo,
turismo de esparcimiento. Eso genera una cantidad también de flujos de turistas muy importantes, del orden de 40 millones de turistas de flujo


Página 6



interior, frente a los 60 millones de turistas que vienen del extranjero, que sobre todo se concentran en ciertos espacios naturales de alto valor, como es el caso de parques nacionales. En los parque nacionales hay del orden de 13 millones
de turistas anuales, 4 de ellos se concentran en el Teide y otros casi 2 millones se concentran en el parque de Timanfaya, en las islas Canarias. Con esto quiero decir que al alteración climática en cualquiera de estos espacios también pueden poner
en riesgo estas actividades turísticas que se basan fundamentalmente en esa riqueza biológica, en ese patrimonio natural de estas zonas.



También quiero poner de manifiesto que para que estas actividades de turismo rural y estos usos de los espacios rurales se puedan poner en valor hay que atender a un nuevo concepto de desarrollo rural sostenible.
En el mundo rural hay un
cambio de tendencia y una cierta revitalización de ciertas economías, donde hay también una demanda de productos de calidad ecológicos o que tengan denominación de origen. También hay unas nuevas formas de consumo de naturaleza y de ocio, sería el
caso de ese turismo rural, e incluso también hay una relocalización de actividades residenciales con una nueva ocupación del territorio. De ahí que haya muchos valores que también están en riesgo. Por ejemplo, muchas zonas de denominación de
origen, que tienen sobre todo condiciones climáticas propias, con las alteraciones del cambio climático, podrían dejar de ser denominación de origen. Hay datos que dicen que los productores de vino de La Rioja y de Burdeos están comprando tierras
en las Islas Británicas porque dentro de unos años prevén que la producción de vino en esas zonas será lo que permitirá seguir manteniendo las denominaciones no de origen en este caso, pero sí similares a las que producen ahora en La Rioja y en
Burdeos. Hay mucho turismo rural ligado a la naturaleza, es el caso de las vías verdes. Hay muchas segundas residencias, residencias no habituales en el ámbito rural. Por ejemplo, este que les muestro es un mapa espectacular que permite ver la
cantidad de segundas residencias que se van concentrando en todas las partes del territorio peninsular e insular, sobre todo en las proximidades de Madrid y en las zonas litorales. Los alojamientos rurales también son un bum turístico importante.
A todo esto le afecta cualquier variación climática y cualquier cambio en la pérdida de riqueza biológica o proceso de desertificación, en definitiva, del cambio global.



Para terminar, quiero poner de manifiesto que hacen nuevas potencialidades para esta sostenibilidad del mundo rural, revalorizar más el patrimonio como vertebrador de la sostenibilidad y de las relaciones campo-ciudad, un nuevo diálogo
estratégico entre el campo y la ciudad, la puesta en valor de esos bienes y servicios generados por los ecosistemas y plantear que la sostenibilidad de los ecosistemas urbanos no puede construirse a costa de la insostenibilidad de los ecosistemas
rurales, por lo que hay que plantear nuevas compensaciones del mundo urbano al mundo rural, como es el llamado pago de servicios ambientales, que es un mecanismo de los más analizados ahora y uno de los más sugerentes.



El último dato que quiero señalar es que actuar ahora es más barato que actuar en el futuro, así lo pone de manifiesto el informe Stern, del que ustedes ya tienen conocimiento. Hay datos que son bien evidentes, por ejemplo, los daños por la
subida del nivel del mar, sin adaptación, pueden ser cuatro veces superiores a los costes que supone no crear defensas preventivas. Es evidente que el coste de no actuar es mucho mayor que el de actuar ahora. Si hubiera que preguntarse cuál es la
mejor arma para luchar contra el cambio climático global, si habría alguna receta para hacerlo, tengo que contestar que en el observatorio estamos convencidos de que sí y esa receta o arma se llama simplemente desarrollo sostenible.



El señor PRESIDENTE: Pasamos ahora a dar la palabra a los representantes de los grupos parlamentarios presentes empezando por el Grupo Parlamentario Catalán (Convergència i Unió).



La señora CANDINI I PUIG: En primer lugar, quiero dar la bienvenida al director del Observatorio de la Sostenibilidad. Quisiéramos plantearle dos cuestiones. Siempre que se menciona el tema del cambio climático no se habla de los costes
que representa. Usted mismo acaba de hacer una referencia al informe Stern. Quisiéramos preguntarle si han realizado un balance de lo que representaría para la economía española que no se mitigara el cambio climático, más allá de las cuestiones
medioambientales, repito, desde el punto de vista de la economía española.



Otra cuestión que me gustaría plantearle es si en el área de economía que corresponde al observatorio comparten la idea de que, ante una crisis como esta, puede ser una oportunidad también para lo que se denomina la nueva economía verde.
¿Desde el observatorio se estudian, se identifican las principales oportunidades que pueden surgir en un futuro próximo? También nos gustaría que nos dijera cómo son los consumidores de hoy y cómo pueden ser los consumidores dentro de diez o quince
años.



El señor PRESIDENTE: Por el Grupo Parlamentario Popular tiene la palabra la señora De Lara.



La señora DE LARA CARBÓ: Muchas gracias, señor Jiménez Herrero, por sus explicaciones, que como todas las que estamos teniendo estos días, nos sirven para afianzar una serie de conocimientos que vamos adquiriendo, pese a que algunos de
ellos ya los poseíamos, pero siempre se aprende en estas comparecencias. Tengo el enorme defecto de que me leo todo lo que llega a mis manos y a mis manos llegó la semana pasada el informe elaborado por ustedes de agua y sostenibilidad. Este
informe me ha suscitado algunas dudas, relativas a que


Página 7



tal vez en los informes que ustedes elaboran solo tienen en cuenta un aspecto de las cosas. Me explico. En el informe referente al agua y sostenibilidad, en su página 70, dice que entre los impactos del cambio climático se prevé una
intensificación de sequías y la disminución de las disponibilidades del recurso. Casualmente ayer cayó en mis manos un informe de la Agencia Europea de Medio Ambiente que, hablando de lo mismo, dice: En España habrá alternancia entre periodos de
sequía y precipitaciones torrenciales y, por ello, mayor riesgo de inundaciones.
Su informe y el que viene de Naciones Unidas dicen lo mismo, pero el de Naciones Unidas añade algo positivo, porque el hecho de que haya alternancia entre periodos de
sequía y precipitaciones torrenciales permite a lo mejor la toma de decisiones sobre qué se puede hacer para aprovechar el agua en la época de precipitaciones torrenciales, y esto no lo he visto en su informe. Lo digo porque lo inmediato que se nos
ocurre, a la vista de lo que está sucediendo en España en las épocas de sequía, en las que si no fuera por los embalses que tenemos ni se bebería ni se regaría, a lo mejor sería conveniente, y no sé si se ha planteado en algún foro o en algún lugar,
que si se prevé que haya alternancia entre periodos de sequía y precipitaciones torrenciales, tal vez sería necesario hacer nuevas presas para aprovechar el agua y poderla utilizar en los periodos de sequía. Esta es una pregunta que me gustaría
hacerle, porque en su informe se olvidan de hablar de las precipitaciones torrenciales, hablan solamente de sequía y de que disminuye el recurso.



En su informe, en el que no se habla de las precipitaciones torrenciales, dicen que para adaptarse hay que potenciar los recursos no convencionales. Me imagino que se refiere a la desalación y a las aguas subterráneas, pero en cuanto a la
desalación, ha habido una serie de debates sobre el agua en el Congreso de los Diputados y parece que desde el propio ministerio se admite que la desalación ya no es la panacea. Por consiguiente no se me ocurre, fuera de la desalación, qué otros
recursos no convencionales puede haber aparte de las aguas desaladas y subterráneas. Esto me refuerza en mi idea de que a lo mejor habría que almacenar el agua en estas épocas de lluvias torrenciales.



Por otro lado, cuando se habla de la desalación -también hay una página entera y un capítulo dedicado a la desalación en el que se habla del agua desalada que se puede obtener así como dónde y los hectómetros cúbicos que se pueden obtener-
tampoco veo en su informe que se hable del consumo energético de la desalación, lo cual me deja un poco extrañada, porque las críticas fundamentales a la desalación, que como tales si no no lo serían, vienen dadas por su consumo energético, pero,
como digo, el consumo energético de la desalación ni siquiera viene nombrado en el informe de sostenibilidad que nos ha entregado.



Hablan también de la energía hidroeléctrica y del impacto de las minicentrales hidráulicas, con lo cual puedo estar de acuerdo, pero también me extraña que en este informe no se hable en absoluto del impacto de los parques eólicos ni del
impacto de los parques eólicos marinos, que por lo visto es enorme. De hecho hay varias empresas que quieren llevarlo a cabo y tienen problemas porque en las zonas donde se podrían implantar los parques eólicos marinos, que en España son aquellas
en las que tenemos plataforma continental -en nuestro país la plataforma continental es escasa-, no los quieren. Me gustaría que me contestara si cree que tiene más impacto una minicentral que un parque eólico o que un parque eólico marino, de lo
que, por cierto, aquí tampoco se habla.



Analizando el libro resumen -no el libro que nos ha entregado- he consultado los cuadros de la misma fecha del año 2007 y se ve que efectivamente en el año 2006 hay un descenso de emisiones, pero el descenso de emisiones fue del 1,7 por
ciento según los datos que presentó el Ministerio de Medio Ambiente a la Unión Europea y aquí el descenso de emisiones parece que es el del 4 por ciento aquel famoso que se dijo durante un tiempo y que luego se comprobó que no era tal. Lo cierto es
que las emisiones efectivamente disminuyeron en 2006 por una serie de factores, pero están volviendo a aumentar en el año 2007, y ayer una nota de Naciones Unidas decía que somos el país industrializado que más se aleja del cumplimiento del
Protocolo de Kioto. Por tanto, sería bueno que en esta Comisión, cuando pasemos el periodo de información con gente eminente como usted y todos los que le han antecedido, viéramos las propuestas que podemos hacer entre todos para cumplir realmente
este protocolo, ya que no es que tengamos que cumplirlo, sino que todo lo que no cumplamos, todo lo que nos alejemos de su cumplimiento supone millones y millones de euros para todos los españoles.



También ha hablado usted de los distintos indicadores, y al menos en el resumen -no he visto el otro- se habla de los indicadores de energías renovables, pero si estamos hablando de sostenibilidad y de cambio climático, a lo mejor sería
bueno también saber cómo van evolucionando los indicadores energéticos de consumo de carbón o de petróleo. Echo en falta -igual me estoy equivocando- un informe de sostenibilidad no tan orientado a lo que se promovía desde el Gobierno en la pasada
legislatura. Aquí tendría que haber indicadores de consumo de petróleo o de otro tipo de energía, por ejemplo de energía nuclear, etcétera, porque todo ello incide en el cambio climático, y también echo esto en falta.



Asimismo usted ha dicho que la temperatura media en los últimos cien años había subido 0,74 grados. Indudablemente no soy quien para rebatirlo porque no tengo ni idea, pero al anterior compareciente le preguntaba por su opinión acerca de lo
publicado por la NASA sobre que en todo en el siglo XXI la temperatura del planeta ha subido 0,02 grados en verano y nada en invierno, y se dijo que no era significativo por el escaso número de años tenidos en cuenta. Me gustaría conocer su opinión
al respecto y que nos dijera cuál es la fiabilidad que


Página 8



puede tener aquello de que la temperatura media del planeta haya subido 0,74 grados. Finalmente también me gustaría preguntarle qué opina del hecho de que la NASA, a través del Instituto Goddard, especializado en el registro de temperaturas
de los Estados Unidos, reconociera un error en una aplicación informática que decía que el año más caluroso del pasado siglo no había sido el que se decía sino el año 1934. Parece ser que el dato se hizo público sin grandes alharacas porque echaba
por tierra una serie de teorías que decían que los años más calurosos estaban comprendidos dentro del siglo XXI. Me gustaría saber su opinión al respecto si es que conoce este informe.



El señor PRESIDENTE: A continuación tiene la palabra el señor Valín.



El señor VALÍN ALONSO: Quiero plantear dos cuestiones concretas. La primera es si, puesto que el abuso del consumo de energía es el causante del problema del cambio climático -o puede serlo-, desde el observatorio se propugna de alguna
manera que en todas las evaluaciones de impacto ambiental, bien realizadas explícitamente o bien de forma indirecta pero con criterios de evaluación de impacto ambiental, el eje o el paradigma de análisis de las evaluaciones sea para todos los
proyectos públicos y privados el de consumo de energía o el mal consumo de energía. La segunda es si el observatorio tiene alguna idea sobre cómo se prevé que evolucione la producción agropecuaria en los sistemas de secano de la península Ibérica.



El señor PRESIDENTE: Por el Grupo Socialista tiene la palabra el señor Moraleda.



El señor MORALEDA QUÍLEZ: Bienvenido, don Luis, y enhorabuena por los trabajos que vienen desarrollando, que para el Grupo Socialista tienen una relevancia especial, primero por el carácter pionero que tienen. No en balde es la primera
ocasión donde se introducen parámetros cuantificables para establecer indicadores de sostenibilidad a las distintas ramas del crecimiento económico español, pero sobre todo y lo más importante es el carácter homogéneo de medición y la posibilidad de
comparación que se establece a lo largo del tiempo. Nuestra opinión es que deben proseguir esta tarea, que es útil y quizá todavía no suficientemente comprendida, y en este caso, dado que se ha producido una intervención al respecto, he podido
encontrar bastante más información no tanto en el librito resumen -ni siquiera en este resumen ejecutivo- sino en la edición completa que ustedes realizan, donde, ya lo anuncio, pueden encontrar de manera desagregada todo el consumo interno por
energía y por tipo de combustible que se produce en España. La información es prolija, está cuantificada y se puede comparar.



Hay otro aspecto relevante que quisiera destacar ya que es un objetivo prioritario para esta Comisión y es que habla de nuestro país. Respecto al cambio climático, independientemente de ser un fenómeno que pueda estar sujeto a una cierta
controversia científica -aunque aquí en la Comisión no hemos entrado en ella sino que damos por hecho su existencia-, es mucho más útil para llevarlo a la ciudadanía tener un elemento pedagógico que haga comprender de la manera más cotidiana posible
cuáles son los efectos que está produciendo en esa cotidianeidad.
Mi pregunta, como consecuencia de esta reflexión, sería si tienen ustedes pensado el establecimiento de algún módulo educativo que pudiera ser trasladado a la educación infantil o a
la educación primaria. Entiendo que esta publicación tiene el nivel que tiene, pero mi pregunta sería si se puede trasladar a un conocimiento más práctico para las poblaciones más jóvenes.



Segunda consideración, ¿tienen ustedes contactos con el IPCC sobre las investigaciones que se están produciendo? Ya veo que son ustedes una red de investigadores y me gustaría saber qué grado de relación tienen con el organismo que en estos
momentos ostenta mayor relevancia y también, por qué no decirlo, mayor reputación científica.



Por último, al Grupo Socialista nos gustaría que desde su punto de vista pudiera establecer algunas recomendaciones para nuestro país; sobre la base del conocimiento que usted ha adquirido como coordinador de los trabajos que se han
producido, qué recomendaría a nuestro país a la hora de afrontar algunos de los aspectos que usted ha señalado a lo largo de toda su intervención.



El señor PRESIDENTE: Tiene la palabra de nuevo el señor Jiménez.



El señor DIRECTOR DEL OBSERVATORIO DE LA SOSTENIBILIDAD (Jiménez Herrero): Agradezco todas las preguntas, tan interesantes; algunas quizá no tenga capacidad de contestarlas. Tratando de resumir las posibles respuestas, al Grupo Catalán le
diré que no tenemos todavía una evaluación de los costes del cambio climático. Sería demasiado pretencioso tratar de medir esto con los niveles de investigación y de capacidad investigadora que tenemos en el observatorio en estos momentos. Yo creo
que sería algo verdaderamente significativo empezar a medir, como hace el informe Stern, los costes de oportunidad, los costes de no acción o los costes de acción, sobre todo con un dato que sí he dado antes, relacionándolo con otros costes que
están ahí, que ya se conocen y se tienen identificados, por ejemplo, los costes externos de la contaminación atmosférica o con los costes externos de las infraestructuras del transporte. Los costes externos de las infraestructuras del transporte
están valorados en alrededor del 8 por ciento del PIB, que es un coste muy alto. Si sumamos a eso los costes de la contaminación atmosférica, entre 1,7 y 4,3 del PIB, y si sumáramos otros costes del cambio climático,


Página 9



podríamos tener una idea mucho más aproximada de lo que estamos haciendo o no haciendo para minimizar ese impacto económico del cambio climático, pero no tenemos ninguna capacidad en ese sentido.



En cuanto a la oportunidad para la nueva economía, creo que hay que pretender una economía baja en carbono pero también baja en materiales y baja en energía. Las energías renovables que se pueden plantear como una opción quizá todavía no
están suficientemente desarrolladas y los consumidores, como S.S. apuntaba, quizá tampoco son conscientes de cómo pueden plantear unos modelos que incidan menos en el consumo de energías fósiles, sobre todo planteando otras pautas de comportamiento
que mejoren aspectos de movilidad y, en cualquier caso, de incidencia del consumo de recursos fósiles.



A doña María Teresa, representante del Partido Popular, tengo que decirle que el informe de agua y sostenibilidad, como habrá podido apreciar -se dice reiteradamente-, hace sobre todo un planteamiento metodológico.
Hemos hecho un
planteamiento metodológico y además se dice ahí, con un subtítulo que está claro, que es funcionalidad de las cuencas. Hemos tratado de hacer una aproximación metodológica para decir cómo los ecosistemas fluviales tienen que suministrar bienes y
servicios, como verdaderas fábricas de agua, para que realmente se puedan mantener las constantes vitales de los ciclos hidrológicos, pero hay muchos aspectos de los temas de agua que no hemos abordado, y si hay ahí algunas cosas manifestadas, se
hace con un carácter no digo marginal, pero sí colateral. Por ejemplo, cuando se habla de sequías, alternancias o precipitaciones, o si puede haber una mayor regulación por presas, creo que en el estudio no se profundiza en esa dirección, ni mucho
menos, y tampoco se plantean análisis más detallados del tema de la desalación. Es verdad que la desalación puede que no sea la panacea, pero sí que hay recursos alternativos como puede ser, por ejemplo, la reutilización.
Podríamos pensar que hay
mucha eficiencia en el consumo del agua que todavía no se ha puesto de manifiesto. Los procesos de coeficientes y en ese sentido todas las capacidades para poder buscar recursos alternativos creo que son absolutamente prioritarios. En cuanto a los
consumos energéticos, yo creo que el estudio del agua no pretendía dar ningún dato exhaustivo, tampoco sobre energía hidroeléctrica ni sobre los impactos de los parques eólicos o de los parques marinos. Como digo, no hemos hecho ningún análisis
detallado de muchos temas del agua, que estaban centrados solamente en la funcionalidad de las cuencas.



Respecto al descenso de emisiones, es verdad que en 2006 ha habido una disminución -eso nos lleva a pensar que dicho año puede haber marcado un punto de inflexión-, pero es verdad también -yo creo que se reconoce- que España sigue estando en
una situación difícil y que puede ser el país que más se aleja del cumplimiento del Protocolo de Kioto. Algunos aspectos de los indicadores de energía no estaban totalmente desarrollados, se podía haber incluido alguno más, pero en el informe
detallado lo tienen de una manera mucho más desglosada porque hacemos muchos indicadores y muchos subindicadores. Hay muchos aspectos que en los resúmenes no podemos incluir por problemas de espacio, pero sí que están detallados en el informe
general. Respecto a la temperatura, son datos oficiales que están contrastados tanto por Naciones Unidas como por la propia Unión Europea.
Los datos que yo tengo como oficiales y más representativos de estos escenarios son: 0,74 grados de aumento
de temperatura mundial, un grado en la Unión Europea y 1,3 de aumento en España. En cuanto a lo de la NASA y ese dato del año 1934 no tengo ninguna referencia y no me atrevo a darle ninguna contestación en ese sentido.



Señor Valín, el consumo de energía es lo más importante, sin duda. Se dice que el 80 por ciento del impacto sobre el cambio climático se debe a los combustibles, pero también es verdad que hay un 20 por ciento que se debe a los procesos de
usos y cambios del suelo, entre ellos puede ser la deforestación, así que la energía es fundamental, pero no es la única responsable entre los impactos de cambio climático. Me pregunta si nosotros aconsejaríamos utilizar el consumo de energía como
fundamento básico. En esa misma línea yo creo que sí, pero sin olvidar otros aspectos importantes como es la ocupación del territorio y la ocupación del territorio tiene muchos aspectos y muchas interacciones, como he intentado poner de manifiesto
con algunas transparencias. La ciudad difusa, que aumenta en extensión, que aumenta la movilidad, las mayores emisiones de gases de efecto invernadero, las emisiones tóxicas del transporte privado, el aumento de las infraestructuras, el
abastecimiento, los servicios, el propio modelo de ciudad difusa, en vez de ir hacia una mayor sostenibilidad, va hacia una menor sostenibilidad en la medida en que va en contra del modelo de ciudad compacta de la ciudad mediterránea, que es mucho
más sostenible. Eso tiene que ver con los usos del suelo y con las nuevas modalidades de ocupación del territorio, o sea que, por responderle, la energía es fundamental, sí, pero no única, sino teniendo en cuenta también otras interacciones como la
de usos del suelo, que tiene una especial relevancia en el caso de España por los temas de diversidad biológica y de desertificación.
Respecto a la variación agropecuaria de la península Ibérica, no tengo datos. Yo creo que no, pero no tengo
suficiente información.



Señor Moraleda, le agradezco sus palabras de ánimo por los trabajos del observatorio. Es cierto que la medición de los procesos de sostenibilidad requiere un tratamiento continuado de información periódica, comparable y homogénea para saber
realmente que estamos analizando procesos en el tiempo, que podemos tener una cierta comparabilidad de los datos, saber si nos estamos alejando de los objetivos o nos estamos acercando y, en ese sentido, poner la información a disposición de la
opinión pública y de los agentes económicos y sociales


Página 10



para que puedan tomar sus propias decisiones al respecto. No es una tarea fácil porque los indicadores son difíciles de elaborar, a veces las fuentes de datos no son comparables u homogéneas, no hay todavía una metodología muy avanzada de
indicadores y menos todavía una metodología de integración de indicadores buscando índices sintéticos. En fin, esto de la sostenibilidad tiene una historia corta y todavía no se ha avanzado mucho, pero hay una información más exhaustiva porque
vamos aprendiendo según vamos teniendo más contactos con otros investigadores nacionales e internacionales que están en esta línea.



Ya nos gustaría tener un módulo educativo, sobre todo para la educación primaria, pero no está contemplado en los objetivos del observatorio. En todo caso, tomo buena nota de esa sugerencia, ya que nosotros tenemos que hacer, sobre todo,
pedagogía de la sostenibilidad. Estaría muy bien hacer esa pedagogía en cualquier sitio, incluidas las Cortes Generales, también en los colegios, en la educación primaria, para que las nuevas generaciones pudieran desde el principio ir tomando
conciencia de la insostenibilidad y de las acciones hacia la sostenibilidad. Los contactos con el IPCC no son en ese sentido todavía formales. Lo que sí hay es una red de observatorios; tenemos alrededor de 25 observatorios, que están integrados
en la red de observatorios de sostenibilidad en España.
Tenemos observatorios de carácter municipal, vinculados a la Agenda 21 de los municipios, observatorios temáticos, observatorios territoriales.
Estamos constituyendo una red para intercambiar
fuentes de información, metodologías de indicadores, trabajos en común, experiencias positivas, de buenas prácticas. Es una buena línea de actuación para compartir métodos de trabajo y desarrollo de investigaciones. A su vez, también tenemos en
marcha una red de capacidades de investigación, que llamamos la red de capacidades científicas para la sostenibilidad, que es el conjunto de centros de investigación, de universidades, de departamentos vinculados a la sostenibilidad de distintas
universidades nacionales, europeas y ya algunas iberoamericanas, que quieren plantearse investigar más sobre procesos de desarrollo sostenible. Esta investigación siempre es compleja, porque integramos aspectos económicos, ambientales, sociales,
culturales e institucionales, muchas cosas, pero estamos tratando de plantear, con el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, un mapa de capacidades científicas en materia de sostenibilidad, para saber quién es quién en materia de
desarrollo sostenible y poder utilizar sus capacidades para que se incorpore a los proyectos de investigación del observatorio y poder tener la mejor información disponible. Estamos tratando de potenciar esas capacidades.



No sé si me dejo alguna pregunta sin contestar. (El señor Moraleda Quílez: Recomendaciones.) Sí, las recomendaciones. Es muy difícil, pero hay algo que podemos hacer. En nuestros informes incluso planteamos un apartado que hemos llamado
señales para la esperanza, porque en ellos abundan caritas tristes, en vez de caritas neutrales o caritas risueñas; nos gustaría que hubiera muchas caritas risueñas, pero a veces no es fácil, sobre todo hablan de muchos aspectos ambientales,
sociales y también económicos. Queremos destacar siempre este aspecto, estas señales para la esperanza. Hay muchas cosas positivas que se están haciendo bien desde el Gobierno central, desde los gobiernos autonómicos, desde los municipios, desde
la sociedad civil. Hay muchas cosas que hay que potenciar. Merece la pena poner en valor esas iniciativas y, sobre todo, eso que siempre se dice, tratar de buscar las nuevas oportunidades en estas bases más críticas. Por ejemplo, ¿el cambio
climático tiene posibilidades y oportunidades? Yo creo que sí. ¿Dónde las tiene? ¿En el desarrollo de energías renovables? Seguro, es evidente. ¿Y en el empleo rural? Pues también, y en desarrollo rural sostenible, en virtud de ese tipo de
nuevas tecnologías; y otras muchas cosas de recuperación de espacios y de apuesta por luchar contra el cambio climático, pero en clave de oportunidad. Hay mucha parte, por ejemplo, del desarrollo rural que, para que sea sostenible, tiene que ser
una consecuencia de esas medidas de lucha contra el cambio climático. Hay que poner en valor esas potencialidades, pero hay algo que a veces se nos olvida, y es que, cuando el cambio climático afecta a los ecosistemas, lo fundamental es que esos
ecosistemas, que están en el mundo rural, prestan bienes y servicios para todo el mundo, también para los urbanitas. Hay que buscar esas potencialidades de revalorización de esos patrimonios paisajísticos naturales, culturales. Es una gran
oportunidad. Si aprovechamos la coyuntura, porque vamos a luchar contra el cambio climático, bienvenido sea eso para decir que vamos a rescatar capacidades endógenas, sobre todo de territorios que están ahora desfavorecidos pero que pueden tener
ventajas competitivas, incluso comparativas, cuando aplicamos políticas de cambio climático.



El señor PRESIDENTE: Tiene la palabra de nuevo la señora De Lara, del Grupo Popular.



La señora DE LARA CARBÓ: Muy brevemente. Quiero decir a don Luis Jiménez que, efectivamente, entiendo que aquí no se pueden abarcar todos los aspectos. Solo le he comentado aspectos puntuales y sobre los que hemos debatido mucho y que
aquí no tenían reflejo, que es lo que me ha extrañado. Decía usted que la reutilización es un medio alternativo de agua. Por supuesto que sí, estamos de acuerdo. Simplemente quiero que quede constancia en el'Diario de Sesiones' de que parece que
en esta legislatura el Ministerio de Medio Ambiente, y Medio Rural y Marino ya no considera que la desalación sea tan buena como antes.



Decía usted que en 2006 habían disminuido las emisiones y que esperaba que fuera un punto de inflexión. Pero el punto de inflexión no se ha producido, porque


Página 11



en 2007 se han incrementado; no sabemos todavía el porcentaje real en que se ha producido este incremento, pero ha habido un incremento. Cuando seguramente disminuirán las emisiones es en el año 2008, porque el descenso de actividad
económica, el descenso de consumo de productos petrolíferos, el descenso de la demanda de energía final, indudablemente harán que bajen las emisiones. Pero este no es el objetivo que perseguimos. Al menos desde mi grupo creemos que hay que hacer
políticas activas para que desciendan las emisiones y no conseguir este descenso con una crisis económica como la que padecemos.



El señor PRESIDENTE: Señor Moraleda, del Grupo Socialista.



El señor MORALEDA QUÍLEZ: Solo voy a hacer un comentario, utilizando, por qué no, la ironía: No está usted obligado a contestar sin la presencia de su abogado, sobre todo cuando le hacen preguntas en relación con el Gobierno. Lo digo,
repito, en tono irónico.



Quiero reiterar, para que también conste en el'Diario de Sesiones' -sinceramente no sé qué sentido tiene en la práctica parlamentaria repetir las cosas para que consten en el'Diario de Sesiones', porque con una sola vez parece que es
suficiente- que la cifra oficial de emisiones no la tenemos ni la vamos a tener a corto plazo. Lo relevante, como se demuestra en la página 50 de este resumen ejecutivo -está mucho más explicado y detallado en el informe anual que ustedes hacen-,
para que nos acerquemos a Europa, es que hemos disminuido por primera vez la intensidad energética. Se ve perfectamente en la evolución de la gráfica; lo ha señalado también el power point que usted ha puesto. Esto es el cambio estructural y
tendremos que esperar a ver si de verdad la reducción de la intensidad energética se mantiene en el tiempo o no. Le adelanto una cosa, desde el punto de vista del Grupo Socialista, nos interesa mucho más la disminución de la intensidad energética
que incluso la disminución en términos absolutos de las emisiones. Porque en la disminución en términos absolutos de las emisiones, sobre todo cuando se establece un objetivo -por cierto, el objetivo lo negoció la señora Tocino- de emisiones,
cuando se hace con una previsión de crecimiento como con la que se hizo, que nada tiene que ver con el crecimiento real de la economía del país en estos últimos años, cuando se hace con una evolución y una previsión de población que se ve
incrementada en bastantes millones como consecuencia de la presencia de una población inmigrante en nuestro país, cuando se hace en previsión del crecimiento del parque automovilístico, que nada tiene que ver con el incremento real que ha tenido el
país, etcétera, etcétera, lógicamente, la realidad produce al final la disociación que se produce. Pero -insisto- ni siquiera podemos hacer uso de los datos oficiales.



Por último, quisiera hacerle una consideración. Esta Comisión está comenzando su andadora, es una andadora de legislatura. A medida que vayamos adquiriendo experiencia, nuestra responsabilidad, como responsables políticos y representantes
de los ciudadanos, es ofrecer alternativas, ayudar a encontrarlas y buscar la complicidad social para poder desarrollarlas, y no es descartable que tengamos que volver a requerir de su trabajo y de su profesionalidad.



Lo que sí quiero hacer, en nombre del Grupo Socialista, de mis compañeros y de mis compañeras, es animarles, ya que es una materia novedosa en la que ustedes han empezado a trabajar y de la que se había hablado y se habla mucho como
objetivo, pero que se había cuantificado muy poco. Yo creo que todo el mundo está de acuerdo en que debemos anticipar el futuro mediante un desarrollo sostenible, pero seguramente, y este es el enorme valor de su aportación, hay pocas ocasiones en
las que podemos desagregar ese objetivo genérico y, sobre todo, evaluar cuál es esfuerzo que podemos hacer y su resultado.



El señor PRESIDENTE: Señora De Lara, un minuto.



La señora DE LARA CARBÓ: Simplemente, señor presidente, quiero decir al señor Moraleda y a todos los diputados presentes que, efectivamente, el Protocolo de Kioto lo firmó la señora Tocino, pero fue ratificado por unanimidad por el Congreso
de los Diputados.



El señor PRESIDENTE: Muy bien.



Tiene la palabra el señor Jiménez.



El señor DIRECTOR DEL OBSERVATORIO DE LA SOSTENIBILIDAD (Jiménez Herrero): Si me lo permiten, respondo a las dos preguntas a la vez, porque están muy relacionadas.



La bajada de 2006 se presumía que iba a ser un cambio de tendencia.
Efectivamente, hubo un repunte en 2007 y no sabemos muy bien lo que pasará en 2008, quizás vuelva a haber otra bajada; en parte puede ser porque haya una disminución de
actividad productiva, pero se supone también que va a ser porque se han puesto en marcha procesos más ecoeficientes en toda la industria española. La empresa española afortunadamente está ya inmersa en procesos de ecoeficiencia, porque la
ecoeficiencia es de competitividad internacional, como ya han aprendido los empresarios, y el ahorro de materias primas, de agua, de energía y de más cosas está introduciendo una variable estratégica en las empresas.
Esos precisamente son los
indicadores que están vinculados al uso de materiales, a la intensidad total de materiales y a la productividad del uso del medio ambiente. Hay una serie de indicadores que pueden ver en el informe y que señalan cómo la productividad del uso del
medio ambiente está mejorando, porque la economía en ese sentido es más eficiente, con menos uso de recursos y con menos intensidad energética.



Página 12



Y eso ya es algo que tiene que ver, no con una coyuntura o con una situación de bajada de producción, sino con que hay una ganancia competitiva por el menor uso de materia y energía.



Esto me parece que es todo lo que tenía que manifestarles.



El señor PRESIDENTE: Muchísimas gracias, señor Jiménez por su comparecencia. Muchísimas gracias también a todas SS.SS., que estarán recibiendo en este mismo momento la próxima convocatoria para la semana que viene; tendremos a la
secretaria de Estado de Cambio Climático y espero que allí sí sea animado el debate político, ya que SS.SS. tienen cierta querencia a introducirlo también en este tipo de comparecencias, quizás más técnicas.



Se levanta la sesión


Eran las cinco y cuarenta y cinco minutos de la tarde.