DS. Congreso de los Diputados, Comisiones, núm. 24, de 07/05/2008
CORTES GENERALES
DIARIO DE SESIONES DEL CONGRESO DE LOS DIPUTADOS
COMISIONES
Año 2008 IX Legislatura Núm. 24
CONSTITUCIONAL
PRESIDENCIA DEL EXCMO. SR. D. ALFONSO GUERRA GONZÁLEZ
Sesión núm. 2
celebrada el miércoles, 7 de mayo de 2008
ORDEN DEL DÍA:
Ratificación de la celebración de las comparecencias acordadas por la Mesa
de la Comisión en su reunión de 5 de mayo de 2008... (Página 2)
Delegación en la Mesa de la Comisión de la competencia de ésta de adopción
de los acuerdos a que se refiere el artículo 44 del Reglamento,
concordante con la resolución de la Presidencia de la Cámara de 2 de
noviembre de 1983. (Número de expediente 042/000001.)... (Página 2)
Comparecencia de la señora vicepresidenta primera del Gobierno, ministra
de la Presidencia y portavoz del Gobierno (Fernández de la Vega Sanz)
para informar sobre:
- Las líneas generales de la política de su departamento. A petición
propia. (Número de expediente 214/000002.)... (Página 2)
Las medidas políticas que adoptará como responsable de su ministerio. A
petición del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso. (Número de
expediente 213/000002.)... (Página 2)
- Las líneas generales de la política de su departamento. A petición del
Grupo Parlamentario Socialista. (Número de expediente 213/000019.)... (Página 2)
- Los objetivos y programas de trabajo del ministerio durante la presente
legislatura. A petición del Grupo Parlamentario Catalán (Convergència i
Unió). (Número de expediente 213/000044.)... (Página 2)
Se abre la sesión a las cuatro y cinco minutos de la tarde.
RATIFICACIÓN DE LA CELEBRACIÓN DE LAS COMPARECENCIAS ACORDADAS POR LA MESA
DE LA COMISIÓN EN SU REUNIÓN DE 5 DE MAYO DE 2008.
El señor PRESIDENTE: Señoras diputadas, señores diputados, procedemos a
abrir la Comisión Constitucional con el orden del día que conocen los
señores y señoras diputados.
En primer lugar, la ratificación de la celebración de las comparecencias
acordadas por la Mesa de la Comisión en su reunión del 5 de mayo. Son
varias comparecencias pero de una única autoridad, la señora
vicepresidenta primera del Gobierno y ministra de la Presidencia. Si no
hay objeción al acuerdo de la Mesa se entiende ratificada la delegación
de las comparecencias a la Mesa. (Pausa.) Queda ratificada.
DELEGACIÓN EN LA MESA DE LA COMISIÓN DE LA COMPETENCIA DE ÉSTA DE ADOPCIÓN
DE LOS ACUERDOS A QUE SE REFIERE EL ARTÍCULO 44 DEL REGLAMENTO,
CONCORDANTE CON LA RESOLUCIÓN DE LA PRESIDENCIA DE LA CÁMARA DE 2 DE
NOVIEMBRE DE 1983. (Número de expediente 042/00001.)
El señor PRESIDENTE: En segundo lugar, como saben ustedes, para todas las
posibles comparecencias que puedan ser solicitadas, según el artículo 44
del Reglamento y la resolución de la Presidencia de la Cámara del 2 de
noviembre de 1983, se procede en todas las comisiones a una delegación
genérica a la Mesa de la Comisión, que decide las comparecencias siempre
y cuando esa decisión sea por unanimidad; si no lo es, vuelve al Pleno de
la Comisión. Si no hay objeciones se entiende aceptada esa delegación en
la Mesa de la Comisión. (Pausa.)
COMPARECENCIA DE LA SEÑORA VICEPRESIDENTA PRIMERA DEL GOBIERNO, MINISTRA
DE LA PRESIDENCIA Y PORTAVOZ DEL GOBIERNO (FERNÁNDEZ DE LA VEGA SANZ),
PARA INFORMAR SOBRE:
- LAS LÍNEAS GENERALES DE LA POLÍTICA DE SU DEPARTAMENTO. A PETICIÓN
PROPIA. (Número de expediente 214/000002.)
- LAS MEDIDAS POLÍTICAS QUE ADOPTARÁ COMO RESPONSABLE DE SU MINISTERIO. A
PETICIÓN DEL GRUPO PARLAMENTARIO POPULAR EN EL CONGRESO. (Número de
expediente 213/000002.)
- LAS LÍNEAS GENERALES DE LA POLÍTICA DE SU DEPARTAMENTO. A PETICIÓN DEL
GRUPO PARLAMENTARIO SOCIALISTA. (Número de expediente 213/0000019.)
- LOS OBJETIVOS Y PROGRAMAS DE TRABAJO DEL MINISTERIO DURANTE LA PRESENTE
LEGISLATURA. A PETICIÓN DEL GRUPO PARLAMENTARIO CATALÁN (CONVERGÈNCIA I
UNIÓ). (Número de expediente 213/000044.)
El señor PRESIDENTE: Procedemos ahora a la celebración de las siguientes
comparecencias. A petición propia de la vicepresidenta primera del
Gobierno, ministra de la Presidencia y portavoz del Gobierno, para
informar sobre las líneas generales de la política de su departamento; de
la vicepresidente primera del Gobierno, ministra de la Presidencia y
portavoz del Gobierno para informar sobre las medidas políticas que
adoptará como responsable de su ministerio, solicitada por el Grupo
Parlamentario Popular; de la vicepresidenta del Gobierno para informar
sobre las líneas generales de la política de su departamento, solicitada
por el Grupo Parlamentario Socialista; y también de la señora
vicepresidenta primera del Gobierno y ministra de la Presidencia para
informar sobre los objetivos y programas de trabajo del ministerio
durante la presente legislatura, solicitada por el Grupo Parlamentario
Catalán (Convergència i Unió). Procederemos
a la comparecencia la señora vicepresidenta primera del Gobierno y
ministra de la Presidencia sumando las cuatro solicitudes, a petición
propia y de los tres grupos parlamentarios mencionados, con lo cual
haremos en una sola intervención la correspondiente a la señora
vicepresidenta primera del Gobierno y ministra de la Presidencia y
portavoz del Gobierno.
La señora vicepresidenta tiene la palabra.
La señora VICEPRESIDENTA PRIMERA DEL GOBIERNO, MINISTRA DE LA PRESIDENCIA
Y PORTAVOZ DEL GOBIERNO (Fernández de la Vega Sanz): Señoras y señores
diputados, hace ahora cuatro años, al inicio de la anterior legislatura,
comencé mi intervención ante esta Comisión, señalando el honor que para
mí suponía ser la primera mujer vicepresidenta del Gobierno de España y
formar parte del primer Gobierno paritario de nuestra historia. Hoy
comparezco de nuevo ante ustedes con la satisfacción de haber dado un
paso más en el camino hacia la plena igualdad. Un paso que significa
mucho para todos, hombres y mujeres, cuantos sentimos la ilusión de
alcanzar esa irrenunciable conquista democrática que es y debe ser la
igualdad. Hoy vuelvo a esta Comisión, orgullosa de formar parte de un
Gobierno en el que por primera vez en nuestra historia hay más ministras
que ministros. Un paso significativo, sí. Un testimonio claro y
contundente de que creemos firmemente en la igualdad y una promesa de que
vamos a perseverar hasta conseguir que se extienda a toda la sociedad. Lo
hemos hecho durante los últimos cuatro años y lo seguiremos haciendo. Y
es que la igualdad constituye uno de los valores que van a significar
toda nuestra acción de gobierno, como así lo subrayó el presidente
Zapatero en su discurso de investidura. En él fijó el presidente del
Gobierno los que serán los ejes de la acción del Gobierno en estos cuatro
años. Un proyecto en el que trabajaré con la ilusión y la responsabilidad
de saber que los ciudadanos nos demandan la tarea de hacer que nuestro
país siga avanzando por la senda de progreso, de desarrollo democrático,
de libertad y de bienestar que se inició hace ahora treinta años. Un
proyecto que ha fijado nuevas metas. Nuevas metas de modernización, de
reforma, de adaptación a una nueva realidad que ya emerge en todos los
espacios de nuestra vida personal y colectiva, y de avance hacia una
democracia más completa, en la que los ciudadanos estén más empoderados.
No quiero pecar de autocomplacencia, pero creo que el balance es realmente
positivo. Avanzamos, crecemos como país, progresamos. Hoy contamos con
nuevas leyes que sin duda han elevado nuestro listón democrático y de
justicia social; leyes de gran calado transformador cuyo potencial hay
que desarrollar y aprovechar al máximo porque son muchas sus
posibilidades. Hoy contamos con un marco jurídico que sin duda va a
seguir perfeccionándose en esta legislatura gracias a SS.SS., pero que ya
nos permite gestionar mucho y gestionar bien. No les quepa duda de que
así va a hacerlo el Gobierno, y yo por supuesto desde mis
responsabilidades, con las mismas herramientas con las que hemos
trabajado en estos años: igualdad, por supuesto, diálogo, respeto,
cooperación, voluntad de acuerdo, vocación de consenso y transparencia.
Con esas señas de identidad, voy a exponerles las líneas generales de la
acción que me propongo llevar a cabo desde la responsabilidad que el
presidente del Gobierno me ha asignado como vicepresidenta primera,
ministra de la Presidencia y portavoz del Gobierno.
Señoras y señores diputados, en los cuatro años ya transcurridos hemos
hecho un gran esfuerzo legislativo. Hemos aprobado leyes para situar a
España entre los países más avanzados en derechos económicos, políticos y
sociales. Se trata de leyes que mejoran la vida de las personas, que nos
hacen ganar calidad democrática y nos van a ayudar a seguir ganando
posiciones en la carrera del progreso. Uno de nuestros objetivos durante
este nuevo periodo debe ser, por tanto, asegurar el pleno desarrollo y
efectividad de esa legislación, porque ello redundará en mayor bienestar,
en más calidad de vida y en más justicia social. Para avanzar hacia ese
horizonte de pleno rendimiento democrático e institucional al que
aspiramos debemos gestionar bien, debemos ganar en eficacia, debemos
profundizar en la coordinación de todos los recursos con que contamos
para llevar adelante nuestros proyectos, porque los grandes proyectos
requieren, señorías, de una acción coordinada de todo el Gobierno. Para
ello se han creado la semana pasada las nuevas comisiones delegadas;
comisiones que tienen el mandato de aunar esfuerzos en materias que van a
ser prioritarias para nuestro país en esta legislatura. A mí, señorías,
me ha correspondido la responsabilidad de presidir cuatro de ellas: las
comisiones delegadas para la política de inmigración, para la lucha
contra el cambio climático, para la política de igualdad y para la
cooperación al desarrollo. Eran cuestiones en las que mi departamento ya
venía ejerciendo, como es lógico, la coordinación política, que
corresponde a la vicepresidencia Primera del Gobierno, pero ahora se hará
de manera más institucional y con un mandato establecido, que sin duda
contribuirá a reforzar los objetivos de esas políticas.
Por otra parte, señorías, y con ese mismo objetivo de avanzar en
eficiencia institucional, quiero aprovechar esta primera intervención
parlamentaria de la legislatura para reiterarles el convencimiento del
Gobierno de la necesidad de llevar a cabo una reforma pactada y limitada
de nuestro texto constitucional en los términos en que ya nos
manifestamos en la pasada legislatura, es decir, una reforma que nos
permita hacer del Senado una verdadera Cámara de representación
territorial, incorporar la denominación de las comunidades autónomas al
texto constitucional, garantizar la igualdad de género en el acceso a la
Jefatura del Estado e incorporar el proceso de integración europea a
nuestra norma suprema. La legislatura pasada el Gobierno inició las
tareas preliminares con la solicitud y emisión del dictamen del Consejo
de Estado, órgano que, como SS.SS. saben, se reformó y al que se
otorgaron
mayores atribuciones precisamente para que pudiera realizar una mayor
contribución a esta tarea. Como todos ustedes conocen, la falta de
consenso impidió que esta reforma pudiera llevarse a cabo. Por eso, en
este nuevo periodo legislativo nos gustaría recabar el consenso necesario
para tratar de alcanzar el acuerdo preciso que nos permita llevar a cabo
la reforma. Quiero, por tanto, reafirmar nuestra voluntad de seguir
buscando los puntos de encuentro que nos permitan avanzar en una reforma
necesaria, justificada y demandada por una nueva realidad política y
social.
Con ese mismo espíritu de buscar acuerdos y fomentar todas aquellas
iniciativas que nos permitan ganar en calidad democrática, hemos ampliado
durante los pasados cuatro años las posibilidades de participación en
política tanto de colectivos con alguna discapacidad como de algunos
otros ciudadanos mediante reformas puntuales de la Ley de Régimen
Electoral General, más allá de la introducción, a través de la Ley de
Igualdad, de la paridad en los procesos electorales. Pues bien, nos
proponemos seguir avanzando en todas aquellas reformas que nos permitan
facilitar la participación ciudadana y aumentar el rendimiento de
nuestras instituciones. Tal y como indicó el presidente del Gobierno en
el debate de investidura, vamos a promover con carácter inmediato la
creación de una subcomisión en el seno de esta Comisión Constitucional
para abordar y evaluar otros posibles cambios en dicha Ley de Régimen
Electoral General, buscando, como siempre, el acuerdo y el mayor consenso
posible, como exige la modificación de una de las normas esenciales de
nuestro sistema político. Les anuncio ya que el Gobierno se propone
solicitar, con carácter inmediato, al Consejo de Estado un informe sobre
las posibles reformas en torno a la Ley del Régimen Electoral General.
Una vez emitido el dictamen correspondiente por este órgano consultivo,
el Gobierno lo remitirá a dicha subcomisión para que lo utilice como una
herramienta de trabajo para enriquecer el debate y la reflexión que aquí
se van a producir.
También promoveremos en estos cuatro años el desarrollo reglamentario de
tres importantes leyes, dos de ellas aprobadas en la anterior
legislatura. La primera es la Ley de asociaciones, en cuyo desarrollo
reglamentario llevamos trabajando tiempo y que se acometerá antes de que
finalice este mismo año para dar respuesta a una demanda de la sociedad
que nos va a permitir enriquecer nuestro tejido cívico, mejorar la
transparencia y el sistema de gestión de las diferentes asociaciones y,
con ello, desde luego, la participación de los ciudadanos en la vida
política y pública. Igualmente, nos proponemos acometer el desarrollo
reglamentario de la ley por la que se reconocen y amplían derechos y se
establecen medidas a favor de quienes sufrieron persecución o violencia
durante la guerra civil y la dictadura y también desarrollaremos el
reglamento de la Ley de restitución o compensación a los partidos
políticos de bienes y derechos incautados en el periodo de 1936 a 1939.
Con ello, señorías, pretendemos dar plena efectividad a los derechos de
los partidos políticos que vieron enajenado su patrimonio y de las
víctimas de ese periodo especialmente doloroso de nuestra historia con
las que tenemos contraída una deuda de justicia y que se reflejó en las
hoy ya leyes que aprobamos durante la anterior legislatura.
Señoras y señores diputados, en estos treinta años de democracia hemos
crecido como país y lo hemos hecho mirando siempre hacia delante,
haciendo bueno el aforismo de Unamuno que aconseja ser padres del
porvenir en lugar de hijos del pasado. Hemos levantado entre todos un
sólido edificio muy bien ahormado por nuestra Carta Magna y
magníficamente cimentado sobre los pilares de la tolerancia, la libertad,
el respeto y la solidaridad. Esos valores son los que nos han traído
hasta aquí, los que nos han guiado por el camino del progreso y nos han
situado a la cabeza de los países más avanzados del mundo. No en vano
somos la octava potencia económica mundial y nos hemos convertido en un
referente de compromiso social y de calidad democrática. Sin duda, el
avance en la conquista de los derechos económicos y sociales junto con la
protección y ampliación de derechos y libertades tanto en el ámbito
público como en el individual forman parte indivisible de ese gran trecho
recorrido y han de continuar siendo vía de acción de los poderes
públicos. A lo largo de este corto pero intenso período democrático hemos
dado pasos de gigante en el ámbito de los derechos económicos y sociales,
entre ellos hemos garantizado, entre otros, el derecho a la educación
libre y gratuita, a la libertad de sindicación y a la negociación
colectiva. Hemos dado pasos decisivos en el capítulo de derechos y
libertades en el ámbito público, ya sea en derechos a la igualdad legal,
de petición, de participación o de acceso a los cargos públicos en
condiciones de igualdad, y por supuesto hemos avanzado mucho en el
capítulo de los llamados derechos individuales como el derecho a la vida,
a la libertad de creencias religiosas, ideológicas, a la igualdad
jurídica a la hora de contraer matrimonio con independencia de la
orientación sexual y también lo hemos hecho en el derecho a la vida
privada y al honor. Sin embargo, algunos hechos y decisiones acontecidos
en los últimos meses han podido venir a mermar las garantías en su
ejercicio de alguno de estos derechos fundamentales e individuales. El
caso de mujeres que vieron peligrar su derecho a la intimidad o la
confidencialidad de sus datos en el ejercicio de otro derecho como es el
de la prestación de la interrupción voluntaria del embarazo en los
términos establecidos en la ley o la suscripción de un convenio por el
que el servicio de asistencia religiosa católica pueda formar parte del
comité de ética de cuidados paliativos de los hospitales públicos en la
Comunidad de Madrid constituyen un buen ejemplo de lo que digo. Como
saben, tanto en un caso como en otro, el Gobierno ha puesto en marcha
distintos mecanismos destinados a garantizar el ejercicio de estos
derechos fundamentales, concretamente el derecho a la intimidad y a la
confidencialidad de los datos, el derecho a la salud y el derecho a la
libertad religiosa, ya que de acuerdo con nuestra Constitución no
pueden tener otros límites que los previstos en el ordenamiento jurídico y
los que se derivan de criterios profesionales. Los correspondientes
ministros les darán cumplida cuenta en su momento de las actuaciones
promovidas en los casos mencionados y su situación actual, pero, en todo
caso, quiero, precisamente en esta Comisión Constitucional, reafirmar hoy
aquí la voluntad del Gobierno de seguir trabajando por preservar y
garantizar el ejercicio de estos derechos fundamentales. Es nuestra
obligación como Gobierno y no escatimaremos esfuerzos para cumplir con
ese objetivo. Decía Platón que la libertad está en ser dueños de la
propia vida. La protección de la intimidad, un espacio personal y
privado, libre de toda injerencia de los poderes, es uno de los
fundamentos mismos de nuestros sistemas democráticos, y vamos a
permanecer siempre atentos a toda vulneración que se pueda producir en
ese ámbito, en el que solo uno mismo es soberano de su propia vida.
Señorías, es mucho lo que hemos avanzado en reconocimiento y garantía de
derechos en la legislatura anterior, pero mientras haya una sola persona
que sufra discriminación, violencia o vea atacados o menoscabados sus
derechos, toda ambición es poca. Por eso vamos a proponer al Parlamento
una ley integral para la igualdad de trato y contra toda discriminación
que sitúe a nuestro país en la vanguardia de la garantía efectiva del
derecho a la igualdad inherente a todo sistema democrático, a la vez que
fomente el reconocimiento de la diversidad como un activo social,
impulsando y completando el marco legislativo europeo. Ninguna sociedad
democrática pone hoy en duda que los derechos humanos son universales, el
gran reto está en conseguir que esos derechos de los que todos somos
titulares alcancen su plena efectividad en la realidad cotidiana de todos
y cada uno de nosotros como ciudadanos libres. Por eso me comprometo ante
ustedes a presentar antes de que finalice este año un plan de derechos
humanos en el que ya hemos venido trabajando a fondo con la colaboración
de la sociedad civil. España es un país que garantiza y protege los
derechos humanos, incluidos los de nueva generación, por lo que la
finalidad de este plan será fundamentalmente sistematizar, vertebrar e
impulsar la actuación de los poderes públicos en todos los aspectos
relacionados con los mismos. Con su aprobación, España celebrará del
mejor modo posible, con el compromiso y con los hechos, el sexagésimo
aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos que se
conmemora este año. Asimismo, quiero decirles que, durante la pasada
legislatura, el Gobierno de España trabajó a fondo en la elaboración de
otro plan, un plan integral de lucha contra la trata internacional de
seres humanos, especialmente de mujeres, niñas y niños que se encuentra
actualmente en una fase muy avanzada de elaboración y que esperamos
también aprobar en breve. El plan, este último, enfrenta este terrible
problema desde el convencimiento de que esta lacra social exige
respuestas desde muy distintos frentes y por ello incorpora entre sus
materias principales las de prevención y sensibilización, educación y
formación, asistencia y protección a las víctimas, y coordinación y
cooperación interior e internacional. Y es que los derechos humanos,
señorías, no deben conocer fronteras y el Gobierno de España está
fuertemente comprometido con ellos no solo a nivel nacional, sino también
a nivel internacional. Por eso firmaremos, en el ámbito del Consejo de
Europa, el Convenio europeo contra la trata de seres humanos y por eso
estamos apoyando decididamente la puesta en funcionamiento, en el seno de
la Unión Europea, de la Agencia Europea de Derechos Fundamentales, con
cuyas tareas de control del respeto a la Carta de derechos colaboraremos
sin fisuras. Como ustedes saben, hemos jugado un importante papel en la
constitución del nuevo Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas,
que sustituye a la antigua comisión. El Gobierno de España quiere que
este consejo se consolide y se convierta en un sólido impulsor de la
agenda de los derechos humanos de las Naciones Unidas, y quiere ser parte
de ello. Por eso hemos presentado la candidatura española para formar
parte de este prometedor organismo y estamos recabando los apoyos
necesarios para que así sea.
Finalmente, y por lo que se refiere a este gran apartado de reconocimiento
y protección de derechos, y con el objetivo de seguir avanzando y
alcanzar la condición de laicidad que la Constitución otorga a nuestro
Estado, nos proponemos revisar la Ley Orgánica de Libertad Religiosa para
adecuarla a las nuevas circunstancias y al pluralismo religioso que
caracteriza a la España de hoy; una ley que también establezca las
garantías sobre el ejercicio del derecho fundamental a la libertad de
conciencia y que incorpore, además de los acuerdos hoy vigentes entre el
Estado y otras confesiones religiosas, lo que ya la jurisprudencia del
Tribunal Constitucional ha declarado durante estos años.
Señoras y señores diputados, no quiero dejar de abordar en esta
comparecencia la que pretendemos sea una tarea importante en el
perfeccionamiento del Estado de las autonomías. Una de las fortalezas de
un país es, sin duda, contar con una cultura política de cooperación. La
red de vínculos, compromisos, interdependencias y responsabilidades que
conforman la sociedad debe tener su fiel reflejo en una actitud y una
disposición permanentemente favorable al diálogo y al entendimiento por
parte de las instituciones que tienen la responsabilidad de dirigir y
gestionar los asuntos públicos. El Gobierno quiere profundizar en esa
gran fortaleza democrática. Pasaron los tiempos de la reivindicación,
pasaron los tiempos de la confrontación. La sociedad, los ciudadanos, los
retos que debemos afrontar entre todos, demandan unos poderes públicos
capaces de entenderse, de llegar a acuerdos y de colaborar en la
resolución de los problemas. Nuestro sistema autonómico cuenta con la
suficiente madurez para que así sea. Por eso vamos a seguir trabajando
para consolidar e institucionalizar la Conferencia de Presidentes y
fomentar el funcionamiento regular y efectivo de las conferencias
sectoriales. También nos proponemos, y así se lo anuncio, revitalizar
la Comisión Delegada de Asuntos Autonómicos, que la hemos adaptado a la
nueva estructura del Gobierno y que queremos que se convierta en un actor
fundamental en lo que afecte al desarrollo de nuestro Estado de las
autonomías y de las reformas estatutarias.
En esa misma línea de mejora del rendimiento de nuestro Estado de las
autonomías, vamos a seguir avanzando en la reducción de los litigios
entre comunidades autónomas y Gobierno. Ya lo hemos reducido mucho en
estos cuatro años, pero aún podemos profundizar más en ese camino hacia
un Estado Autonómico que necesariamente debe apoyarse en la lealtad
institucional y en el espíritu cooperativo. Durante esta legislatura el
Gobierno prestará especial atención a la elaboración de todas sus normas
para asegurar que se ajusten rigurosamente a lo dispuesto en la
Constitución, en los nuevos estatutos de autonomía y en lo declarado por
el Tribunal Constitucional. Con ese fin, vamos a introducir un nuevo
instrumento para mejorar la gestión básica del Estado en su adaptación
constitucional, lo que nos ofrecerá más conocimiento y más seguridad en
la relación de la Administración General del Estado con las
administraciones autonómicas. Para ello, les anuncio que todos los
proyectos normativos incorporarán como garantía adicional un informe de
impacto autonómico, que nos permitirá ponderar desde la más absoluta
objetividad y fiabilidad cómo se ven afectadas nuestras autonomías y
nuestras distintas normas por cada nueva norma o disposición estatal.
Señoras y señores diputados, no quiero cerrar este apartado de mi
intervención sin referirme a algunos importantes eventos que se van a
celebrar en nuestro país y en los que el Gobierno ha tenido y tiene
activa participación e interés. Me refiero a la Presidencia de la Unión
Europea, que, como saben ustedes, corresponde a España en el primer
semestre de 2010; a la Exposición Internacional de Zaragoza, que comienza
el 14 de junio; a la conmemoración, ya en marcha, de los bicentenarios de
la guerra de la Independencia y de las independencias de las repúblicas
iberoamericanas; a la que será la gran conmemoración de los doscientos
años de la Constitución de Cádiz, y a la Copa América en Valencia. La
vida, decía Ortega, no es solamente lo que hemos sido, sino también lo
que deseamos ser. Con estas conmemoraciones recuperamos nuestra memoria,
un pasado compartido que nos identifica como pueblo, pero también
proyectamos, con acontecimientos como la Copa América de Valencia y la
Expo Zaragoza de 2008, nuestro porvenir, nuestra ambición como país.
Celebramos, en definitiva, esa voluntad de futuro que nos une. Como hemos
hecho hasta ahora, vamos a seguir apoyando y poniendo nuestro empeño en
que tales eventos estén a la altura de lo que esperan los españoles y que
tengan la proyección nacional e internacional que merecen.
En lo que respecta a la Presidencia de la Unión Europea, los españoles y
españolas hemos demostrado que llevamos a Europa en el corazón. Dentro de
año y medio, durante unos meses vamos a convertirnos en el verdadero
corazón de Europa. Asumir la Presidencia de la Unión Europea es un reto
colectivo y una gran responsabilidad en la que todos debemos sumar
fuerzas, alcanzar posiciones compartidas y avanzar de común acuerdo. Lo
que está en juego es el prestigio de nuestro país, nuestra proyección en
Europa y el progreso de unas instituciones hacia las que los españoles y
españolas han mostrado, siempre que han sido llamados a pronunciarse, el
mayor de los apegos. Para facilitar esa labor, vamos a contar con la
colaboración de un alto representante que, desde la Presidencia del
Gobierno, se va a ocupar de la coordinación de las cumbres
internacionales y de la Presidencia europea.
Señoras y señores diputados, como ministra de la Presidencia me
corresponde mantener la relación con esta casa, con el Parlamento, y me
propongo seguir haciéndolo como en los últimos cuatro años, de manera
fluida y eficaz, con diálogo y voluntad de acuerdo. Sus señorías saben
muy bien que ya en la anterior legislatura nos propusimos ganar en
calidad democrática y devolver al Parlamento la centralidad que le
corresponde. Estábamos entonces y seguimos estando convencidos hoy de que
el Parlamento debe ser el principal foro del debate político, de control
y de rendición de cuentas, y no cabe duda de que las distintas
iniciativas que hemos venido adoptando en esta línea han proporcionado un
renovado protagonismo a las Cámaras. El presidente Zapatero ha renunciado
a responder preguntas de su propio grupo parlamentario para facilitar con
ello la labor de control del Gobierno por parte de la oposición y, por
supuesto, en esta legislatura vamos a mantener ese compromiso.
Igualmente, el presidente del Gobierno seguirá manteniendo su compromiso
de someterse al control de la oposición también en el Senado.
El Parlamento ha de ser la gran casa del debate político, el lugar donde
se rinden cuentas y desde el cual se piden explicaciones al Gobierno, y
no cabe duda de que hoy lo es más que nunca. Creo que todos debemos
sentirnos satisfechos por ello. Pero también es importante, señorías, la
eficacia -no debemos darnos por satisfechos-, la eficacia política y
parlamentaria y por eso un objetivo común ha de ser la modernización del
Parlamento; una modernización que en la pasada legislatura ha
experimentado un gran avance con la puesta a disposición de la Cámara y
de SS.SS. de importantes recursos telemáticos. El Gobierno ha acompañado
esa modernización. Hemos agilizado y facilitado el ejercicio del control
escrito con la puesta en marcha de distintas medidas telemáticas y así
vamos a seguir haciéndolo. De hecho, en pocas semanas iniciaremos el
sistema de respuesta por medios electrónicos entre Gobierno y Congreso.
La innovación facilitará una comunicación más rápida y eficaz entre
Gobierno y Parlamento. En definitiva, se trata de trabajar mejor para
servir mejor a los ciudadanos.
Señorías, dialogo, consenso y responsabilidad constituyen el frontispicio
sobre el que el Gobierno quiere que transcurra el devenir de la actividad
parlamentaria
en esta legislatura, y precisamente apelando al sentido de la
responsabilidad de los distintos grupos parlamentarios, y muy
especialmente al del principal partido de la oposición, me gustaría
llamar su atención sobre la necesidad de que se lleve a cabo cuanto antes
la renovación de algunos órganos constitucionales. Creo que existen
renovaciones que resultan ya inaplazables o, si lo prefieren, hay
interinidades que resultan ya inexplicables. Ciertamente, el ordenamiento
deja a la prudencia de la Cámara la elección del momento más oportuno
para hacerlo, pero no es menos cierto que nunca previó, porque resultaba
inimaginable, que las situaciones de interinidad pudieran resultar tan
exageradamente prolongadas.
Señoras y señores diputados, no concibo la política si no es
indisolublemente unida a la responsabilidad, y no hay responsabilidad sin
transparencia. Informar, responder y explicar son imperativos básicos que
han de observarse siempre en el ejercicio de la responsabilidad pública.
Por ello quiero manifestar que en mi actuación, en la realización, en el
ejercicio de todas mis funciones, pero en especial como portavoz del
Gobierno, seguiré atendiendo a ese principio de responsabilidad;
responsabilidad ante SS.SS., responsabilidad ante los medios de
comunicación y responsabilidad ante los ciudadanos, y lo haré con total
transparencia, como he procurado hacerlo siempre y en todo momento. Y
aquí también he de hablarles de algo más: de respeto; respeto a las
opiniones, respeto a las posiciones, respeto a la pluralidad que, del
mismo modo que caracteriza a la sociedad a la que servimos, debe
caracterizar al mundo de los medios de comunicación. Queremos medios que
respondan a la multiplicidad de voces de una sociedad como es la
española, avanzada y abierta, pero también medios de comunicación
eficientes, modernos, con la mejor calidad. En la pasada legislatura
promovimos con afán clarificador una nueva ordenación del escenario
audiovisual, sentando bases claras para todos los operadores,
liberalizando sectores, reformando los medios públicos y delimitando su
espacio en el panorama general, además de impulsar decididamente y con
metas precisas el tránsito hacia la televisión digital terrestre.
Quedaron pendientes algunas cuestiones importantes como la Ley General
Audiovisual; una norma sin duda importante que queremos que nazca fruto
de un gran consenso entre todos cuantos operan en este complejo
escenario. Nuestra voluntad es, por tanto, de consenso y así queremos
presentar la norma antes ustedes para someterla a su consideración como
un gran acuerdo del sector. También creamos en esta legislatura el
Consejo Superior de Medios Audiovisuales como mecanismo de garantía de
los derechos que asisten a los ciudadanos, a las instituciones y a los
propios medios de comunicación, y como impulsor de buenas prácticas en un
mundo tan complejo como el que vivimos. Esas buenas prácticas, y en
particular la defensa de los sectores más vulnerables de la sociedad ante
los medios, han sido también, como saben, una preocupación y ocupación
del Gobierno en estos años. Promovimos el Código de protección de la
infancia. También pusimos en marcha algunas iniciativas para luchar mejor
contra la violencia de género. En ambos casos, y en otros que queremos
promover en esta nueva etapa, hay que seguir trabajando, perfeccionando y
haciendo más operativas las iniciativas, pero no cabe duda de que se
trata de un camino fructífero y en el que merece la pena seguir
avanzando. Por eso, en los próximos cuatro años queremos seguir
impulsando este tipo de iniciativas, de modo que alcancen la relevancia y
la eficacia que les corresponde como instrumentos destinados a proteger a
los sectores sociales que presentan mayor vulnerabilidad. Junto a esas
iniciativas, hemos impulsado otras normas que también se han propuesto
incrementar la transparencia y reforzar el carácter de servicio público
de la comunicación del Gobierno con los ciudadanos, como la Ley de
Publicidad y Comunicación Institucional.
Hemos hecho muchas cosas. Yo, personalmente, me siento satisfecha de haber
puesto fin a la televisión pública de partido. Hoy nuestros medios de
titularidad pública estatal caminan solos, sin tutelajes, respondiendo
solo a criterios de eficiencia y de servicio público. Quiero desde aquí
felicitar a todos sus profesionales, porque sin ellos no hubiera sido
posible; una felicitación que también quiero hacer extensiva a los
profesionales de la Agencia EFE y a su presidente, Alex Grijelmo. EFE ha
pasado en estos años de una situación de graves pérdidas económicas a
otra de beneficios y ello gracias a una gestión profesional y eficaz de
sus recursos y de su potencial, que es mucho. Así lo atestiguan los
nuevos proyectos puestos en marcha por la agencia, entre los que quiero
mencionar por su especial importancia la puesta en marcha, junto con
Televisión Española, de un servicio de noticias en formato audiovisual
para el mercado iberoamericano. Y, por supuesto, EFE ha trabajado en
libertad, con total independencia del Gobierno y aplicando siempre
criterios profesionales. Y así queremos que continúe y que quede
garantizado. Por eso nos proponemos aprobar por ley la modernización de
la agencia, inspirándonos para ello en los modelos de otras agencias
internacionales europeas, así como en las recomendaciones que en su día
formuló el llamado comité de sabios para la reforma de los medios de
comunicación de titularidad pública.
Señorías, tenemos grandes retos por delante. El gran reto tecnológico que
tenemos planteado en 2010, con el llamado apagón analógico, es un buen
ejemplo de lo que digo. El impulso a la televisión digital terrestre, que
va a transformar de manera radical el modo de hacer y de ver televisión,
nos ha ocupado también durante los últimos cuatro años. Hemos hecho
avances importantes, que van a convertirse en decisivos en los próximos
dos años. No tengan duda alguna, señorías, de que el Gobierno se empleará
a fondo en ese impulso. También en la misma línea de apertura,
transparencia y fomento de una información de calidad, el Gobierno tiene
previsto poner en marcha el centro internacional de prensa. Un
gran centro de encuentro y de trabajo para todos los periodistas de otros
países y sus asociaciones del que hasta ahora no disponíamos y que, sin
duda, hacía falta en la capital de España. Un espacio para la información
y para la comunicación entre la prensa extranjera y la sociedad española
que, sin duda, también contribuirá al enriquecimiento del debate y de la
opinión pública.
Señorías, antes de finalizar la exposición de lo que serán mis prioridades
en las tareas de Gobierno que tengo encomendadas, quiero referirme
brevemente a los organismos autónomos adscritos al Ministerio de la
Presidencia. Son, como saben, el Centro de Estudios Políticos y
Constitucionales, el Centro de Investigaciones Sociológicas, el Boletín
Oficial del Estado y Patrimonio Nacional. Sobre el Centro para la
Prevención y Lucha contra la Contaminación Marítima y del Litoral,
Cepreco, que se ha integrado en el Ministerio de Medio Ambiente y Medio
Rural y Marino, también les hablaré. Quiero que mis primeras palabras
sean de agradecimiento a quien ha dirigido el centro en estos cuatro
años, Purificación Morandeira, por su eficaz gestión. El organismo creado
por la crisis originada por el vertido del Prestige ha cumplido con el
objetivo que se le encomendó y ahora va a dedicarse de lleno a la que ha
sido también una línea importante de su actividad: la de trabajar con
plena dedicación a la seguridad y prevención de la contaminación marina.
Por ello, el Cepreco mantendrá su estructura y ubicación en A Coruña y,
desde allí, seguirá siendo garantía de nuestra capacidad de respuesta
ante situaciones de emergencia y continuará trabajando para preservar y
reforzar la seguridad frente a los vertidos que se puedan producir en
nuestros mares. Es una tarea en la que nos hemos empleado a fondo en los
cuatro años pasados, y no solo ante situaciones de emergencia en el mar,
sino frente a catástrofes de todo tipo. Como SS.SS. saben, hemos puesto
en marcha la Unidad Militar de Emergencias; hemos dotado de más medios a
Salvamento Marítimo, poniendo en marcha un plan nacional; hemos creado la
Comisión Interministerial de Coordinación para la Prevención y Lucha
contra los Incendios Forestales, y a esta labor va a continuar
contribuyendo también Cepreco en esta legislatura.
En lo que se refiere al Centro de Estudios Políticos y Constitucionales,
quiero también agradecer a José Álvarez Junco su labor como director del
centro. Nos propusimos abrir el centro a la investigación más avanzada,
crear vínculos con todos cuantos trabajan en ese campo, y creo que,
gracias al esfuerzo y al compromiso de su director, podemos estar
satisfechos del resultado. Hemos marcado una línea en la que debemos
seguir profundizando y nuestra intención es consolidar el Cepco como un
centro de referencia nacional e internacional de investigación, formación
e información sobre la realidad social, política y constitucional
española.
También nos comprometimos a implantar nuevas pautas en la relación del
Centro de Investigaciones Sociológicas con el Gobierno, con el Parlamento
y con la sociedad, y lo hemos cumplido. En estos cuatro años el
Parlamento ha tenido acceso completo a los estudios del CIS y el Gobierno
ha eliminado toda interpretación de los mismos. Con ello ha puesto fin al
uso partidista de una institución que solo debe estar al servicio de los
ciudadanos y del conjunto del Estado. También en este caso la
transparencia ha constituido el eje fundamental de nuestra actuación y es
un principio que vamos a mantener los próximos cuatro años.
Igualmente hemos reformado el Boletín Oficial del Estado. En 2007
aprobamos su estatuto y creamos la Agencia Estatal del Boletín Oficial
del Estado, con lo que facilitamos y mejoramos su cometido, estableciendo
un régimen de funcionamiento más flexible y facilitando la gestión
presupuestaria y de personal. Hemos modernizado su presentación y
facilitado el acceso público al boletín a través de su digitalización.
Como saben, en 2009 el Boletín Oficial del Estado solo se editará en
formato digital. Ese será sin duda un paso decisivo en su modernización.
En ella vamos a seguir insistiendo, a la vez que procurando una apertura
a la sociedad de la que son muestra los millones de visitas que recibe su
página web; una cifra que se incrementa cada día.
Finalmente, en lo que respecta a Patrimonio Nacional, quiero destacar que
junto a las obras de rehabilitación de La Granja, El Escorial y Aranjuez,
se han iniciado las obras del que será el Museo de Colecciones Reales en
Madrid, un museo que, junto con las exposiciones nacionales e
internacionales que ha organizado Patrimonio Nacional, cumple con el
objetivo, en el que vamos a perseverar, de que la ciudadanía pueda
disfrutar del tesoro cultural, histórico y artístico que constituye
nuestro patrimonio.
Señorías, decía Chesterton que la idea que no se convierte en palabra es
una mala idea y la palabra que no trata de convertirse en acción es una
mala palabra. En esta casa de la palabra y de las ideas que es el
Parlamento, he querido exponerles las grandes líneas de mi programa como
vicepresidenta primera, ministra de la Presidencia y portavoz del
Gobierno. No me cabe duda de que la experiencia, el compromiso y la
cualificación de todos ustedes, de quienes forman parte de esta Comisión
Constitucional, nos van a ser de una gran ayuda en la tarea -que como ven
no va a ser poca- de convertir estas palabras en acción. (Aplausos.)
El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señora vicepresidenta, por su
intervención.
Corresponde ahora a los grupos parlamentarios plantear en un breve turno
las aclaraciones u observaciones que estimen pertinentes. Procederemos a
efectuar las intervenciones del grupo de menor número de diputados al de
mayor. Aunque no se ha comunicado a la Presidencia ni a la Mesa, debo
entender que la señora Oramas es sustituida en este acto por la señora
Díez.
La señora Díez tiene la palabra.
El señor ESTEBAN BRAVO: Señor presidente, quiero hacer una pequeña
observación. Yo creo que lo
que marcan la costumbre parlamentaria y el Reglamento es que intervengan
primero aquellos que han solicitado la comparecencia y a continuación se
siga con el resto de los grupos, entonces sí, aplicando el criterio que
usted acaba de señalar.
El señor PRESIDENTE: La verdad es que el Reglamento no establece el orden.
En la legislatura anterior, en la que yo tuve también ocasión de ejercer
la Presidencia, lo hicimos de menor a mayor, pero si los grupos quieren
establecer otro orden, podemos hacerlo así.
El señor ESTEBAN BRAVO: Simplemente señalo que me parece lógico y que es
lo que se ha hecho, que yo conozca, en la anterior legislatura. Quizá es
que ha habido alguna excepción en las comisiones que usted ha presidido,
pero la práctica es que quien presenta las comparecencias es quien
primero interviene.
El señor PRESIDENTE: Entendemos que podemos proceder como es habitual.
La señora DÍEZ GONZÁLEZ: En primer lugar, quiero dar las gracias a la
señora vicepresidenta por su intervención, por su comparecencia y por
todas las explicaciones que nos ha dado en este primer turno de palabra.
Me congratulo, como la señora vicepresidenta, de los avances que se han
producido hacia la igualdad. En concreto, la señora vicepresidenta ha
iniciado su intervención hablando de la igualdad desde la perspectiva de
la paridad y, naturalmente, coincido con ella en esa misma apreciación.
Pero sabemos bien que la igualdad no se termina con la paridad entre
hombres y mujeres, por eso quiero llamar la atención sobre algunas de las
cuestiones que ella misma ha planteado, que caminan precisamente hacia la
consecución de esa igualdad plena de derechos que, como digo, supera la
relación hombre mujer, la relación paridad. En ese sentido, acojo bien
-se lo quiero decir, señora vicepresidenta- su anuncio de tratar la
modificación de la Ley Electoral en esa subcomisión que nos ha anunciado
que formará el Gobierno. Es una iniciativa necesaria precisamente desde
la perspectiva de la igualdad. No se trata de que unos partidos políticos
sean perjudicados respecto de otros, sino de que los ciudadanos a la hora
de emitir nuestro voto no tenemos el mismo trato según sea la opción
electoral que elijamos, sea un partido nacional o sea un partido
nacionalista, o según sea la parte de España en la que vivamos. Se trata,
por tanto, de cumplir el artículo 23 de la Constitución, que habla de los
derechos activos y de los derechos pasivos, y en este caso es mucho más
importante el derecho activo, el derecho del ciudadano a que su voto
valga lo mismo que el de otro ciudadano, al margen -insisto- de su opción
política o de la zona de España en la que viva. En ese sentido, saludo
esa iniciativa y veamos si podemos establecer de alguna manera -siempre
será muy positivo el diálogo- un acuerdo en relación con esta
modificación, para mí estrictamente necesaria.
Saludo también todas sus palabras, señora vicepresidenta, en relación con
la defensa de los derechos humanos. Quiero referirme en particular a dos
referencias que ha hecho. Por una parte, a la Ley integral para la
igualdad de trato, que creo que se ha planteado desde la perspectiva de
los derechos humanos o desde una perspectiva amplia, y a la presencia, la
influencia o el trabajo que se va a tomar el Gobierno en la Comisión que
al respecto trabaja en Naciones Unidas. En cuanto a nuestro trabajo en
Naciones Unidas como Gobierno, quería solicitarle a la vicepresidenta una
aclaración. ¿Vamos a defender en Naciones Unidas, va a defender nuestro
presidente en su visita a Marruecos el cumplimiento de las resoluciones
1754 y 1783 en relación con la autodeterminación del Sahara? Porque eso
es defender en concreto los derechos humanos. ¿Va a tener el Gobierno de
la nación un papel activo en la defensa de los derechos humanos, en la
defensa de esas dos resoluciones? ¿El Gobierno español va a reconocer a
la República Árabe Saharaui Democrática en defensa de esa autonomía y en
defensa de esos derechos humanos?
Por último, quisiera referirme a lo que la señora vicepresidenta ha
manifestado en varias ocasiones y que yo comparto. Creo que es muy
importante que nuestro país -todos, pero también el nuestro- se convierta
cada vez más en un referente de calidad democrática. Participo de esa
opinión, señora vicepresidenta, y también de que en esa materia la
calidad democrática esté directamente relacionada con la defensa de los
derechos de los ciudadanos. Precisamente para eso, señora vicepresidenta,
para defender la libertad y los derechos humanos, ¿tiene el Gobierno la
intención de hacer todo lo que la ley le pone en su mano para expulsar a
los terroristas de las instituciones del País Vasco en las que están
gobernando? Se lo planteo desde la perspectiva de los derechos humanos y
no de la lucha contra el terrorismo. Es una indignidad, desde la
perspectiva de la lucha contra el terrorismo, que no estén expulsados.
Pero se lo planteo desde la otra perspectiva, porque estoy segura de que
la vicepresidenta es plenamente consciente de que su presencia dentro de
esos ayuntamientos, además de ser una indignidad en términos
democráticos, pone en riesgo la vida de muchos ciudadanos. Hay que ver la
cantidad de conocimiento, de información y de recursos económicos que
tienen a su disposición los terroristas precisamente para combatir los
derechos humanos. ¿Piensa el Gobierno, en ese sentido, hacer en esta
legislatura una reflexión amplia y un uso absoluto de todos los
instrumentos que la ley pone en su mano?
El señor PRESIDENTE: En nombre del Grupo Parlamentario de Esquerra
Republicana-Izquierda Unida-Iniciativa per Catalunya Verds, tiene la
palabra el señor Ridao.
El señor RIDAO I MARTÍN: Quiero agradecer a la vicepresidenta su
comparecencia y sus explicaciones.
Empezaba usted su intervención haciendo referencia a la composición del
Gobierno y a la paridad del mismo. Evidentemente, nuestro grupo se
felicita también de esa determinación y de ese compromiso del Gobierno
para consagrar la plena igualdad, pero el Gobierno tiene la potestad de
autoorganizarse como le plazca y son otros los aspectos de los que quiero
hablarle, porque esa autoorganización, bajo el principio de dirección de
la Presidencia, es un síntoma de hacia dónde dirige la brújula todo
Gobierno, todo Ejecutivo. Nosotros, de la composición de ese Gobierno -no
solo de la composición orgánica sino de otros aspectos- deducimos dos
cosas. La primera es que la composición de ese Gobierno es la segunda
parte del guión trazado por el presidente del Gobierno durante el debate
de investidura; es decir, nuestra percepción es que hay un cierto giro al
centro, una evidente recentralización política y un relativo interés no
solo por la agenda catalana sino también por algunos temas autonómicos
pendientes. Y le puedo poner como prueba de ello el hecho de que el
antiguo Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales se ha partido en dos, y
ahora se enmascara un tema fundamental, como es la cuarta pata del Estado
del bienestar, en un Ministerio de Educación, lo cual no nos parece
razonable. Tampoco nos parece razonable la continuidad de la ministra de
Fomento, que acumula un auténtico récord mundial no solo de
incompetencias sino también de peticiones de dimisión. Y tampoco nos
parece razonable esa postergación del Ministerio de Medio Ambiente, sobre
todo en un contexto donde adquiere especial trascendencia el cambio
climático, es decir, si Igualdad y Vivienda tienen ministerio propio,
creo que Medio Ambiente también debería tenerlo. La segunda conclusión es
que no nos parece muy austera la configuración de ese Gobierno. De hecho
hay un ministerio más, siete secretarías de Estado más, diecinueve
direcciones generales más, etcétera, y por tanto se incrementa hasta un
15 por ciento el personal del nuevo gabinete; son 3,5 millones de euros
más al año. Teniendo en cuenta que ya en el año 2004 el gasto corriente
se incrementó un 30 por ciento, no nos parece, precisamente en esta
coyuntura, un ejemplo de austeridad y de racionalidad por parte del
Gobierno.
Nos ha hablado de la acción del Gobierno. Usted ha hecho algunos anuncios
que saludamos positivamente, que responden a algunos compromisos ya de la
pasada legislatura. Ha hablado de la Ley General Audiovisual, del
desarrollo reglamentario, de la devolución del patrimonio, de la memoria
histórica o la Ley de Igualdad de Trato, pero hay algunos compromisos de
la pasada legislatura que usted ni siquiera ha mencionado -no sé si se
trata de un olvido-; me refiero a la Ley de Información Pública. Este es
un tema que adquiere trascendencia y oportunidad porque, como usted sabe
mejor que yo, el Gobierno continúa aplicando una ley de secretos
oficiales de los años sesenta que es una norma preconstitucional, y
recientemente, ante un incidente nuclear de extrema gravedad como el de
Vandellós, el Gobierno no ha podido hacer lo que hacen otros gobiernos
democráticos del mundo, por ejemplo en Estados Unidos, donde se publica y
se publicita cualquier incidente, cualquier detalle, en relación a un
accidente de esta naturaleza. Por tanto, me gustaría saber qué intención
tiene el Gobierno sobre ese particular, así como sobre la Ley de Reforma
del CIS, atendiendo a que el compromiso del Gobierno es que la elección
de su director fuera de base parlamentaria.
También, ya que ha hablado insistentemente de derechos humanos, nos
gustaría saber qué opinión le merece la Directiva sobre inmigración de la
Unión Europea, teniendo en cuenta que contempla una simple autorización
administrativa para acordar, incluso, internamientos de hasta dieciocho
meses, lo cual, por cierto, se da de bruces con todo ese detalle o
despliegue que usted ha anunciado de los derechos humanos. Por tanto, me
gustaría saber qué opinión tiene. En ese sentido, quisiera trasladarle
una simple impresión y, como tal, subjetiva. Esa poca ambición en el
desarrollo legislativo y en las iniciativas del Gobierno en su
departamento en particular dan la sensación de que este Gobierno empieza
a ralentizar su ejecutoria, creo que a la espera de ver cómo se dibuja el
escenario político en los próximos meses e incluso las posibles alianzas
en el futuro en esta Casa después de los congresos de los partidos,
después de una eventual sentencia adversa o no del Tribunal
Constitucional sobre el Estatuto catalán o después de una reunión -por
cierto, todavía pendiente- entre el presidente y el lehendakari
Ibarretxe. Lo digo porque ese ralentí afecta a un tema sobre el que usted
ha pasado de puntillas y que me gustaría que pudiera ampliar, como es la
renovación del Consejo General del Poder Judicial. Esto dificulta
también, de forma consiguiente, el desarrollo de la justicia autonómica
prevista, por cierto, en los nuevos estatutos.
Ha hablado usted de litigiosidad entre el Estado y las comunidades
autónomas; también del alcance de una futura reforma constitucional. Por
lo que le hemos escuchado, el alcance de la reforma constitucional es el
mismo que en la pasada legislatura. Por tanto, esa reforma que ya fue
informada favorablemente por el Consejo de Estado a nuestro grupo le
parece una auténtica bagatela. Es decir, si se abre el melón
constitucional debe ser para tratar cuestiones como el título preliminar
y el título VIII, desarrollar algunos aspectos de la Constitución que han
quedado anquilosados después de más de un cuarto de siglo de desarrollo
constitucional. También ha hablado de cooperación; ha mencionado algunos
instrumentos de cooperación entre el Estado y las comunidades autónomas.
Me gustaría saber si esa cooperación también incluye dar más celeridad a
algunos traspasos pendientes. Sinceramente, señora vicepresidenta,
tenemos la sensación de que hay un cierto retraso e incluso una cierta
morosidad a la hora de desplegar los estatutos ya vigentes y que son ley.
También ha hablado del Tribunal Constitucional. Déjeme decirle que sin
renovación este órgano constitucional fundamental -que debe ser un
tribunal plenamente equitativo- no goza, en nuestra opinión, de plena
legitimidad. En este momento el tribunal -lo sabe todo el mundo, es un
secreto a voces- es víctima de la instrumentalización partidista y debe
renovarse en profundidad. Por tanto, si no se produce esa renovación -a
la cual nos unimos y la emplazamos a que la impulse- debemos advertir que
se puede producir, cuando menos, un choque de legitimidades entre, por
ejemplo, el Estatuto catalán promulgado y ya en vigor y una decisión
judicial como una eventual sentencia adversa por parte del Tribunal
Constitucional.
Respecto a la Ley Electoral ha anunciado la creación de una subcomisión.
Nos parece bien, es una cuestión que nos preocupa. No es un tema nuevo
porque cada vez que hay elecciones generales en torno a esas fechas se
incrementan las voces que quieren reducir el panorama y el espectro
político a los dos grandes partidos -PSOE y PP-, incluso ha habido
intentos durante esta campaña electoral de consagrar un cierto
bipartidismo institucional con declaraciones del presidente del Gobierno
y del jefe de la oposición -a las que no me voy a referir- cantando,
entre otras cosas, las excelencias de las mayorías absolutas. En
cualquier caso, lo que me preocupa y a mi grupo le inquieta es que
siempre surge con fuerza el falso axioma de que las minorías están
sobrerrepresentadas y que eso condiciona la política española. Eso es
falso de toda falsedad. Es una línea trazada, llevada al extremo y
dictada por un profundo sentido antidemocrático porque la realidad es que
la actual Ley Electoral beneficia -y lo sabe todo el mundo- a los
partidos mayoritarios. El grado de desproporcionalidad en cuanto a la
representación política de los partidos mayoritarios y los no
mayoritarios es brutal. Hay un reciente estudio sobre los 36 Estados
democráticos del mundo que tienen sistemas electorales proporcionales que
demuestra que el español es el sistema electoral menos proporcional, de
forma que la mayoría de los grupos minoritarios de esta Cámara, empezando
por Izquierda Unida, tendrían mucha más representación que la que hoy
detentan.
Finalmente ha hablado de un tema fundamental como es la laicidad. Ya le
dije durante el debate de investidura al entonces candidato y ahora
presidente del Gobierno que culminar la transición democrática también
quiere decir que el PSOE y el Gobierno dejen de estar neutralizados
ideológicamente por la derecha. Lo digo porque hay temas cerrados en
falso como el de la laicidad. Profundizar en la democracia pluralista
quiere decir avanzar en un Estado laico, en un Estado moderno. Ustedes en
la precampaña electoral anunciaron una reforma del aborto. Usted ha
citado esa cuestión muy rápidamente. Sí ha hablado de una reforma de la
Ley Orgánica de Libertad Religiosa, pero nos gustaría que precisara un
poco más en qué dirección y sobre qué contenidos se basa esa iniciativa;
si va en la línea de garantizar que haya una convivencia entre las
distintas confesiones religiosas; si va en la línea, como nosotros
preconizamos, de poner fin a los privilegios de la Iglesia católica o
derogar el actual Concordato que une la relación del Estado con la Santa
Sede, etcétera.
El señor PRESIDENTE: En nombre del Grupo Parlamentario Vasco (EAJ-PNV)
tiene la palabra el señor Esteban.
El señor ESTEBAN BRAVO: Voy a hacer una referencia no solo a lo que
estrictamente correspondería a la señora vicepresidenta, sino también
teniendo en cuenta que preside una serie de comisiones delegadas, creo
que cinco; usted ha señalado cuatro pero me parece que son cinco las
aprobadas por el Gobierno recientemente.
He repasado su intervención de hace cuatro años ante esta Comisión, y
recuerdo que el inicio fue diciendo que eran conscientes de que les
correspondía articular una mayoría estable de Gobierno. El reto sigue
estando presente para el Gobierno; y sigue estando presente considerando
además que si bien hace cuatro años se consiguió el apoyo de varios
grupos a la investidura, en esta ocasión se ha quedado el grupo
mayoritario absolutamente solo. También hablaba hace cuatro años de un
compromiso de austeridad en la contención del gasto corriente y de lo que
era la propia estructura administrativa. Sinceramente nos parece que lo
que ha sucedido del anterior Gobierno a este es una inflación; una
inflación administrativa, ministerial, creando incluso algunos
ministerios -uno de ellos ya presente en la anterior- con pocas o ninguna
competencia, puesto que en el reparto competencial dentro del Estado no
le corresponden, como puede ser Vivienda, y otros con una entidad que
bien pudiera ser encajable en una medida menor a lo que es un ministerio
y con unos recursos más adecuados.
Ha repetido hoy la señora vicepresidenta -y yo alabo que lo haya hecho
así- que el Parlamento es el centro de la vida política, el foro de
control, de rendición de cuentas, del debate. Me gustaría preguntarle si
el Gobierno tiene la intención de cumplir las resoluciones aprobadas por
este Parlamento. Quiero recordar una muy en concreto, un asunto que ha
estado en los medios de comunicación en estos días. Recuerdo que hubo una
propuesta de resolución en el debate del estado de la Nación que todos
los grupos votaron a favor, excepto el Grupo Socialista, para enviar una
fragata al Índico para proteger a los pescadores españoles. Lo cierto es
que el Gobierno incumplió esa resolución, por lo que el Parlamento dejó
de ser el centro de ese debate político y de tener esa importancia que se
señala. La verdad es que tampoco se hizo nada posteriormente a pesar de
los requerimientos parlamentarios para incluir ese tema de la piratería
en el Índico en la agenda del Consejo. Recuerdo que incluso hubo, por una
parte, comentarios despreciativos sobre la entidad del problema y, por
otra, un comentario sobre que son demasiados los medios que hay que
poner para afrontar un problema que no lo es tanto, que no existe.
Entonces no se hizo caso al Parlamento;
espero que eso se corrija a futuro. Es evidente que lo que sí ha habido
ahora es un gran despliegue mediático ante las cámaras de los medios de
comunicación con la pretensión de transmitir la imagen -en mi opinión
falsa, en este caso- de un Gobierno responsable en este tema. Este
Gobierno ha tenido un comienzo complicado, dificultoso. Hemos tenido el
caso del aceite de girasol, sobre el que el Gobierno del Estado español
ha creado una alarma que al parecer después se ha demostrado infundada;
ha creado confusión en los consumidores. Ha habido episodios que nos han
recordado aquello del en su momento ministro Fraga que se ofrecía a
bañarse en Palomares: aquí ofrecían beberse una botellita de aceite de
girasol a medias con el periodista que estaba haciendo las preguntas. Se
ha armado mucho ruido y la economía del país y de ese sector, no solo los
consumidores, ha podido resultar dañada.
Hay un tema que aunque sectorial es muy importante, y a mi modo de ver
debe tener un impulso político pues entra dentro de las competencias y
del área de la vicepresidenta. Me refiero al ámbito de la justicia sobre,
el que no ha habido ninguna referencia, aunque ya sé que habrá una
comparecencia del ministro. Recuerdo que hace cuatro años se hizo
referencia a temas sectoriales que el Gobierno consideraba fundamentales
a la hora de afrontarlos, por lo que quisiera una reflexión somera sobre
este tema. La reforma legislativa respecto a las normas de procedimiento
en el ámbito de la justicia fue mínima en la legislatura pasada y ahora
nos estamos dando cuenta a través de estadísticas, con los últimos
escándalos, que no se han cumplido 270.000 sentencias y que hay 400.000
casos penales sin resolver. Ha dicho también la vicepresidenta que hay
que hacer efectiva la legislación aprobada por el Parlamento, que hay que
hacer efectivo el ordenamiento jurídico y los pasos en un sentido de
progreso -como ha señalado y yo comparto-, que se pudieron dar en la
legislatura anterior. Tenemos por ejemplo la Ley de Dependencia, que se
está quedando para los ciudadanos del Estado español en muchos casos en
mero papel porque no hay medios, no hay financiación, no hay una
estructuración adecuada. Lo que no podemos hacer en la legislatura que
entra es vender grandes ideas sin que vengan soportadas desde atrás con
lo correspondiente y -muy importante- con la financiación para poder
llevarlas a buen puerto. Por cierto, hay otro asunto en los medios estos
días (y la vicepresidenta hablaba también de transparencia), el asunto
Taguas, una salida del Gobierno a un lobby que alguno ha decidido que no
tiene intereses económicos. ¡Hombre! No sé si eso se puede decir
exactamente de Seopan; pero es un asunto que no está aclarado y sobre el
que el Gobierno tampoco ha marcado su opinión política. Me gustaría saber
también, en este mismo ámbito de la transparencia, de las
incompatibilidades, etcétera, si la vicepresidenta está en condiciones de
asegurar que todos los miembros del Gobierno cumplen perfectamente la Ley
de incompatibilidades de altos cargos.
Se ha hablado de nuevo de la reforma constitucional y de nuevo se ha dicho
lo mismo. En resumen, se han vuelto a repetir esos cuatro puntos. Se
puede pensar que la reforma constitucional estuvo en boca de muchos, pero
la anterior legislatura fue absolutamente infructífera en este tema y uno
se pregunta si no volverá a ser un brindis al sol, porque no se ha
avanzado mucho en la búsqueda de mayorías suficientes. Y en el mismo
sentido que ha señalado el representante de Esquerra, el Gobierno no
puede pretender limitarlo a esos cuatro puntos concretos. La mayoría de
los votos hacen lo que tengan que hacer, pero al abrirse el melón
constitucional estoy convencido de que el debate, tiene que ir y va a ir
más allá de esos cuatro puntos concretos que el Gobierno piensa reformar.
Además, sería bueno porque quizá podríamos buscar soluciones a problemas
muy antiguos del Estado español que hoy día no se encuentran en muchas
ocasiones poniendo a la Constitución como excusa.
Hablaba también de reformas en el ámbito de la Ley Electoral y mi grupo,
desde luego, no se va a oponer a que se discutan ni a que pueda crearse
una subcomisión si así se considera en este ámbito parlamentario; podemos
entrar a discutirlo. Ahora bien ha dicho la vicepresidenta dos cosas con
las que yo estoy de acuerdo. En este ámbito electoral hay que mejorar la
participación de la ciudadanía y creo que los instrumentos de democracia
directa también son útiles, no solo los referéndum, también las consultas
sin vinculación legal, pero hay que mejorar la participación ciudadana y
la expresión de la voluntad ciudadana. Y ha hablado también de aumentar
el rendimiento de nuestras instituciones. Me imagino que se refería al
Congreso en la modificación de la Loreg. Estamos abiertos a discutirlo.
Ahora bien, con algunas de las propuestas que están apareciendo en los
medios de comunicación últimamente, como por ejemplo aumentar a 400 el
número de diputados en el Congreso, no sé si lo que se quiere es mejorar
el rendimiento en nuestras instituciones o aumentar el número de
canonjías; no sé si aumentar el número de diputados en esta Cámara
mejoraría el rendimiento, incluso si habría cauces para la participación
de los mismos, ya que en los grupos mayoritarios al menos algunos
parlamentarios se las ven y se las desean para intentar tomar parte en
esos cauces parlamentarios.
Hay un asunto que no puedo dejar de mencionar, señor presidente, y con
esto concluyo. Decía la señora vicepresidenta que en el ámbito de la
política autonómica -y ella preside la Comisión Delegada del Gobierno
para la Política Autonómica según un acuerdo reciente del Gobierno-
pasaron ya los tiempos de la reivindicación. No lo sé. Supongo que lo
dirán los ciudadanos, aquellas opciones políticas que representen a los
ciudadanos y las mayorías políticas que haya en un momento o en otro,
pero dar por cerrados los tiempos de las reivindicaciones y decretar la
paz autonómica porque sí y unilateralmente puede ser de un voluntarismo
muy grande pero no real. En ese sentido me parece -coincido con ella- que
hay que reforzar mecanismos de diálogo, de encuentro, pero
sinceramente le quiero señalar que la Conferencia de Presidentes en ese
ámbito da poco juego más allá de la foto. Para un debate sereno, para un
debate profundo, se necesitan unos contactos más fluidos y otros cauces.
La Conferencia de Presidentes podrá sancionar, entre comillas, aquello
que se haya podido ir trabajando, pero entiendo que la Conferencia de
Presidentes tampoco excluye los diálogos bilaterales con gobiernos
autonómicos. Alabo la intención de reducir los litigios con las
comunidades autónomas, me parece que es el camino positivo, pero quisiera
recordar a la señora vicepresidenta, por si puede actuar en este ámbito
-y entiendo que sí-, que hoy en día ni siquiera se están utilizando los
cauces legislativos existentes para minimizar esa litigiosidad con las
comunidades autónomas. Ha habido un ejemplo muy reciente. El concierto
económico establece que las administraciones forales y Central, de
Hacienda, se intercambiarán las intenciones de reforma legislativa para
que esas otras puedan estar avisadas y puedan discutir esa legislación o
en su caso preparar su normativa para adecuarla. Esto no se ha cumplido
desde la última reforma del concierto se ha incumplido sistemáticamente,
y yo considero que esos cauces que ya están ahí deberían utilizarse y
ponerse en funcionamiento.
La señora vicepresidenta ha hablado de que todos los proyectos
incorporarán un informe de impacto autonómico. En principio suena bien,
pero no sé si habría que buscarle otro nombre porque dicho así suena a
meteorito que va a colisionar con el planeta tierra y vamos a montar aquí
un conflicto autonómico de grandes dimensiones. Llamémosle no de impacto
autonómico, sino de otra manera, porque además yo entiendo que no debería
haber ningún tipo de impacto si el Gobierno español se ciñe a sus
competencias. Es un paso, está bien, es interesante, pero es un informe
de parte. No sé si podríamos avanzar algo más y hacer que ese informe
fuera de ambas partes.
Por último -ahora sí, señor presidente-, tengo que hacer una referencia a
mi comunidad autónoma en concreto y lamentar nuevamente que parezca que
el Gobierno -al menos en el debate de investidura así se pudo deducir-
tenga un proyecto definido y conocido con respecto a la Comunidad
Autónoma vasca. A pesar de nuestros requerimientos en el debate de
investidura no se pudo concretar nada, más allá de los términos genéricos
de diccionario político que son habituales en el Gobierno en este asunto.
Estamos todos de acuerdo en el diálogo, la igualdad y el respeto al
ordenamiento jurídico, pero habrá que ir concretando las cosas, ponerlas
sobre un papel y decir que hasta aquí esto es respeto al ordenamiento
jurídico, esto no, según tu opinión, vamos a ver, vamos a avanzar. Pero
sabemos que no se concreta y, desde luego, nos sorprende mucho que el
presidente del Gobierno español no tenga tiempo... Solo dos minutos,
señor presidente.
El señor PRESIDENTE: Le doy uno.
El señor ESTEBAN BRAVO: Y le pido algo de tiempo al señor presidente del
Gobierno para reunirse con el máximo representante de una comunidad
autónoma como es el lehendakari de Euskadi. Luego hablará el Gobierno de
diálogo y de encuentro, pero que pasen los meses y que no se produzca la
reunión, sinceramente, parece que la agenda del presidente del Gobierno
está muy ocupada, pero ya nos gustaría que nos explicara exactamente en
qué para no poder tener una reunión de este tipo. En definitiva, tenemos
la sensación de que el Gobierno del Estado se esconde, no existe en estos
temas, no existe con respecto a la cuestión vasca y a la posible búsqueda
de una solución estatutaria dentro del marco del ordenamiento jurídico
más allá de las palabras huecas de rigor que suelen ser habituales. Y nos
gustaría que esa actitud -al final quizá sean los hechos los que cambien
esa actitud-, en la medida de lo posible en la legislatura, y lo antes
posible se viera modificada.
El señor PRESIDENTE: En nombre del Grupo Parlamentario Catalán
(Convergència i Unió) tiene la palabra el señor Xuclà.
El señor XUCLÀ I COSTA: Muchas gracias, señora vicepresidenta, por su muy
pronta comparecencia ante esta Comisión, por la información que nos ha
trasladado y por el debate que estamos manteniendo y que mantendremos
durante los siguientes minutos para la presentación de sus planes en el
inicio de esta IX Legislatura constitucional, en la cual los ciudadanos
les han encargado a ustedes, al Partido Socialista, que gobiernen, y que
gobiernen por ser precisamente la lista más votada. También les han
encargado que gobiernen a partir de una determinada aritmética, que es la
de la mayoría relativa, y les han convocado a ustedes y nos han convocado
a los otros grupos al acuerdo en el ámbito parlamentario. El punto de
partida de este acuerdo en el que se tiene que desarrollar esta IX
Legislatura lo debemos recordar. El presidente del Gobierno fue investido
en segunda vuelta de acuerdo con las previsiones constitucionales y en
esta legislatura aún hay mucho camino que recorrer para conformar
colaboraciones parlamentarias para trabajar durante estos próximos cuatro
años. Quiero reiterar nuestra predisposición al diálogo en los términos
que ya expresó mi portavoz, el señor Duran Lleida, durante el debate de
investidura, pero también a la luz del desarrollo de la anterior
legislatura nuestro voto fue de abstención y, por tanto, el paso a la
segunda vuelta en la investidura.
Usted nos ha planteado, señora vicepresidenta, afrontar otra vez, cuatro
años después, una reforma constitucional y le quiero trasladar en nombre
del Grupo Parlamentario Catalán (Convergència i Unió) nuestra
predisposición, como hace cuatro años, a hablar de estos asuntos. De los
cuatro asuntos que ha planteado hay dos muy importantes. Uno es la
igualdad de acceso a la
jefatura del Estado después de haber aprobado la Ley de Igualdad y después
de anunciarnos una ley de igualdad de trato, tema absolutamente
necesario, y otro es la reforma del Senado. Son estos dos y muchos más.
Coincido con otros grupos parlamentarios. Creo que sin miedo, con lealtad
constitucional, con el mismo espíritu de lealtad de hace treinta años
-este próximo otoño vamos a conmemorar treinta años de Constitución-
podemos discutir estos dos aspectos importantes, así como otros también
importantes.
Nos ha anunciado la voluntad de reflexionar sobre una reforma de la Ley
Electoral a partir de la creación de una subcomisión, pero en todo caso
le corresponde a esta Comisión Constitucional apreciar la conveniencia de
la misma. Le quiero reiterar algo parecido a lo que decía hace un momento
respecto a la reforma constitucional. Necesitamos un acuerdo amplio -esto
también lo ha dicho usted-, un acuerdo como el que se produjo en el
momento de la aprobación de la Constitución y de la Ley Electoral, porque
esa ley forma parte del bloque de constitucionalidad y porque en aquel
momento se contemplaron dos elementos: primero, la proporcionalidad en la
elección de los miembros del Congreso de los Diputados y, segundo, la
demarcación provincial. Revisar estos dos criterios requiere el mismo
grado de consenso. Usted no ha hablado del número de diputados, pero
quiero sumarme a las palabras del portavoz del Grupo Parlamentario
Socialista sobre la labor que desarrollamos 350 diputados. Respecto a
reformas electorales, si repasamos su intervención de hace cuatro años,
usted hacía una mención expresa a la conveniencia de afrontar una reforma
para mejorar la gobernabilidad de los ayuntamientos. Aquel fue un anuncio
que no se concretó durante la anterior legislatura. Usted no ha hecho una
referencia expresa a la mejora de la gobernabilidad en su intervención.
Quiero recordarle su compromiso de hace cuatro años para decirle que
nosotros estamos predispuestos, dentro del marco de reflexión al que
usted nos invitaba sobre reforma electoral, a hablar de una mejor y mayor
estabilidad en los gobiernos municipales. Existía y existe una norma no
escrita de respeto a las listas más votadas en los ayuntamientos que con
el paso de las legislaturas se ha ido degradando, de manera que las
elecciones en los ayuntamientos -sea dicho, de todos los colores
políticos- se han convertido muchas veces en un mercadeo que tendríamos
que reformar a través, por ejemplo -y se lo apunto- de las dos vueltas
electorales, de la segunda vuelta en la conformación de mayorías estables
en los ayuntamientos. Si hablo de mayor estabilidad y de respeto a la
lista más votada en los ayuntamientos, usted también entenderá que para
mi grupo parlamentario sea esta una cuestión primordial, cuestión que no
hace referencia a ninguna reforma legal porque estamos dentro de un
sistema parlamentario en las Cortes Generales y en las comunidades
autónomas. Entenderá perfectamente que forma parte del campo de las
actitudes que se respete la lista más votada en los parlamentos
autonómicos, también en el Parlamento de Cataluña a la hora de afrontar
la conformación del Gobierno catalán. Esto lo digo dentro de estas
reflexiones sobre la Ley Electoral a las que usted nos invitaba. A nadie
se le pasaría por la cabeza, en el ámbito del Congreso de los Diputados,
no respetar la lista más votada a la hora de conformar gobierno.
Señora vicepresidenta, usted también nos ha apuntado aspectos interesantes
sobre desarrollo autonómico. Nos ha hablado de la necesidad de
incrementar la cooperación y de superar la confrontación. Muchas veces
interpretamos mal lo que quizá interpreta usted cuando ha hablado de
confrontación. Cuando el Gobierno habla de confrontación, a veces otras
fuerzas políticas lo entendemos como defensa de las competencias. Un caso
muy evidente de la anterior legislatura es la Ley de Dependencia y la
falta de respeto a las competencias autonómicas. Entenderá también,
señora vicepresidenta, que en este capítulo de la cooperación y del
desarrollo autonómico invite al Gobierno al cumplimiento estricto de una
ley orgánica, que además ha sido refrendada por el pueblo de Cataluña, al
cumplimiento estricto del Estatuto de Autonomía de Cataluña, en vigencia
desde el día 9 de agosto del año 2006 y con un grado de cumplimiento del
traspaso de competencias muy bajo. Usted ha hablado de lealtad
constitucional y yo también invoco esta lealtad constitucional para
pedirle el desarrollo de aquello que aprobaron estas Cortes y que
refrendó el pueblo de Cataluña; y la lealtad no es el tactismo de estar a
la espera de la resolución de los recursos presentados ante el Tribunal
Constitucional. Dentro del desarrollo de este Estatuto de Autonomía, una
singular referencia a la financiación, tampoco porque se tenga que
negociar una nueva financiación autonómica; simplemente se tiene que
respetar lo contemplado en el Estatuto, el principio de bilateralidad y
la concreción del modelo antes del 9 de agosto de este año. Sobre el
impacto autonómico, la expresión es sugerente, básicamente porque, cuando
usted habla de impacto autonómico, no sé si hace referencia al impacto
autonómico respecto a la Administración General del Estado. En todo caso
si buscamos el paralelismo con el impacto medioambiental y a la luz de
estos treinta años de democracia, el medio ambiente, el medio natural a
preservar es el medio autonómico y son las comunidades autónomas; esto es
lo que yo le traslado en nombre del Grupo Parlamentario Catalán.
La señora vicepresidenta también ha hecho referencia al desarrollo
reglamentario de la Ley de Memoria Histórica. Haré una breve referencia a
la misma, porque los debates sobre la Ley de Memoria Histórica ya los
tuvimos en la anterior legislatura. Señora vicepresidenta, le quiero
plantear algo que es de justicia. Durante los últimos años y haciendo
actos de justicia se han hecho leyes para restituir los bienes a los
sindicatos, para restituir los bienes a los partidos políticos. Pues
bien, en honor a este acto de justicia, señora vicepresidenta, le quiero
recordar que durante la guerra civil también se confiscaron depósitos de
moneda, concretamente de moneda republicana, que fue canjeada por un
papel
moneda y que nunca fue restituida. Aquello que ha sido restituido a
sindicatos y a partidos políticos también debe ser restituido a
particulares. Creo que es un acto de justicia y le dejo apuntada esta
iniciativa que este grupo parlamentario desea plantear durante esta
legislatura.
Aunque le parezca secundario o no previsible, le quiero hablar de algo que
usted ha dado por consolidado absolutamente. Ha dicho que durante estos
treinta años hemos consolidado derechos como el derecho de petición.
Señora vicepresidenta, esta es una buena oportunidad para mejorar el
derecho de petición. El derecho de petición es un derecho contemplado en
la Constitución que tiene un cauce, que son las comisiones de Peticiones
del Congreso y del Senado, pero que muchas veces es el derecho a la
frustración, a la respuesta genérica e inconcreta por parte de las
administraciones y de la Administración General del Estado. Podemos y
debemos experimentar fórmulas más abiertas, como, por ejemplo, la
audiencia a las personas que quieren ejercer este derecho o el derecho al
acceso a la información de las administraciones públicas, tal y como
contemplaba el programa electoral del grupo de la mayoría.
No sé si entrar en el siguiente punto, porque usted, señora
vicepresidenta, simplemente ha planeado sobre la invocación del derecho a
la vida y el derecho a la salud, sin entrar en más. Usted no ha entrado
ni ha hecho referencia alguna a la Ley del Aborto; no lo ha hecho y yo
simplemente le digo que, si queremos abrir este debate, lo que sería
apropiado es que se cumpliera la actual Ley del Aborto en cuanto a los
plazos y en cuanto a los casos pasados. Creo que en este punto nos
podríamos poner de acuerdo fácilmente.
Señor presidente, voy terminando con dos consideraciones finales. Usted
también -nos lo ha recordado- tiene la responsabilidad de la relación con
el Parlamento, con las Cortes Generales. Y usted nos ha hablado, señora
vicepresidenta, de la mejora de la calidad democrática y de los esfuerzos
hechos -y que le quiero reconocer- para convertir el Parlamento en el
centro de la vida política. Pues bien, para mejorar en la siguiente
legislatura en estos buenos propósitos, este Grupo Parlamentario Catalán
(Convergència i Unió) considera indispensable que afrontemos finalmente
la creación de la Oficina Presupuestaria. Treinta años de democracia y a
los distintos grupos parlamentarios, los distintos diputados y senadores,
diputadas y senadoras, nos es imposible hacer un control objetivo y
riguroso del grado de ejecución de los Presupuestos Generales del Estado.
No me parece necesario recordarles lo importantísima que es esta ley que
cada año aprueban las Cortes Generales. Es indispensable que se afronte
la creación de una oficina presupuestaria para controlar la ejecución de
los Presupuestos Generales del Estado. Usted me podrá decir que esto
depende de la reforma del Reglamento del Congreso de los Diputados. Yo,
en mi primer turno, y antes de la réplica, le quiero pedir que me diga si
hay voluntad política, porque con voluntad política no debemos remitir
este importante asunto a la reforma del Reglamento parlamentario. Debemos
decidir si España, igual que Francia, igual que Alemania, igual que
Estados Unidos, tiene la capacidad de controlar desde el Parlamento el
grado de ejecución de sus presupuestos.
En el ámbito de política internacional, comparecerá en su momento el
ministro de Asuntos Exteriores, pero usted ha hecho algunas incursiones
muy interesantes, dentro de sus competencias, en la política
internacional. Conviene que la Presidencia española de 2010 tenga muy
bien perfilados algunos asuntos que considere prioritarios plantear
durante los seis meses de Presidencia española. Yo le apunto uno, que es
el Proceso de Barcelona y la política euromediterránea, el gravísimo
peligro de que alguna iniciativa de algún país vecino dé por enterrado el
Proceso de Barcelona con alguna iniciativa no concordada con el conjunto
de socios de la Unión Europea. Le apunto simplemente esto como un aspecto
importante.
Finalmente, usted también ha hecho una referencia relevante a los derechos
humanos. Pues bien, convendría que continuáramos con algo que iniciamos
la anterior legislatura: desarrollar una política de cooperación
vinculada a los derechos humanos. Este grupo parlamentario no cree que es
posible la exportación exprés de la democracia a otras latitudes y a
otras realidades, pero sí creemos que es indispensable que la cooperación
con otros países se haga a partir del fomento del respeto a los derechos
humanos, que es la forma, quizá más lenta pero más segura, de extender
los valores democráticos.
El señor PRESIDENTE: Señor Xuclà, ha hecho usted una observación sobre que
será esta Comisión la que pueda establecer una subcomisión o ponencia
para la Ley Electoral y me parece muy bien que llame la atención, pero yo
le llamaré a usted la atención en cuanto a que ha hablado de una réplica
que no está en el Reglamento y ha sustituido también a la Mesa en la
organización del debate.
Por parte del Grupo Parlamentario Popular tiene la palabra el señor
Trillo.
El señor TRILLO-FIGUEROA MARTÍNEZ-CONDE: Señora vicepresidenta, señoras y
señores comisionados, permítanme en primer lugar que exprese mi
satisfacción -lo diré en términos muy sencillos, con toda humildad- por
el reencuentro de tres grandes amigos políticos: el señor presidente, a
quien el otro día no tuve ocasión de expresarle en nombre personal y de
mi grupo nuestra alegría después del apoyo que le dimos para que ocupara
de nuevo la Presidencia de esta Comisión, Presidencia que en la pasada
legislatura también avalamos como apuesta y en esta decididamente con
confianza; la señora Fernández de la Vega, a quien hace muchos años que
me precio de tener por amiga política; y desde luego todos los señores
comisionados en nombre también de mi grupo. En estos días en que la
amistad política está poco de moda es una satisfacción encontrarse
con amigos políticos en la Comisión Constitucional y hablando de derechos
humanos.
La señora vicepresidenta se ha presentado como tal, como ministra de la
Presidencia y como portavoz del Gobierno, y sobre todo como coordinadora
política del Gobierno. Y yo que me precio de conocerla algo,
efectivamente le agradezco su completud en la presentación de las líneas
generales -como las ha definido-, los objetivos y el programa que
pretende desarrollar en nombre del Gobierno que ha obtenido la confianza
de la Cámara, tras obtener legítima e impecablemente la mayoría de la
voluntad de los españoles. Para eso tiene toda la legitimidad. Pero,
señora vicepresidenta, usted no puede poner el marcador a cero, porque su
señoría no empieza hoy; lleva ya cuatro años. Además de llevar cuatro
años, resulta que lleva 57 días en funciones -casi tres meses-, 37 días
desde la constitución de estas Cortes y 24 días desde su nombramiento, y
compareció por última vez en el Pleno el 19 de diciembre del año 2007,
del año pasado. Por tanto, me va a permitir que yo, en efecto, analice lo
que nos ha contado a la luz de esos cuatro años y de esos días, de esas
semanas y de esos meses. Porque ya, para confianzas, las hasta aquí dadas
y las dadas en la legislatura anterior para emprender unos objetivos que
no han sido cubiertos y, si me lo permite, le diré con toda suavidad que
han sido sencillamente defraudados.
Hace cuatro años, su señoría nos pidió la confianza en nombre del
presidente, que así lo había anunciado en el Pleno de investidura, para
reformar nada menos que la Carta Magna de nuestra vida política, de
nuestras libertades, la Constitución española. Tengo delante las citas
que hizo su señoría, todas ellas avaladas por el mismo verbo que en el
día de hoy. Le confieso que hoy ha estado -haciendo una concesión a las
citas clásicas que ha utilizado la señora vicepresidenta- aún más
convencida -de lo cual me alegro; a ver si es verdad que sacamos provecho
de ello- al citar el diálogo, el consenso, la responsabilidad, el respeto
y la transparencia y, además, al citarnos a Platón. Nada menos que a
Platón; ya se lo agradezco. Precisamente, creo que fue Platón -creo que
sí; yo contrasto cita por cita- el que hablaba de que las palabras son el
espejo de la realidad, y me da la impresión, señora vicepresidenta, de
que su señoría y el Gobierno al que representa hace tiempo que rompieron
el espejo y salieron de la caverna. Hace tiempo que nos han dado con la
realidad -si me permite la vulgaridad de la expresión nada platónica- en
las narices, sobre todo a quienes, como este grupo, le ofrecieron el
apoyo para reformar la Constitución española con muy pocas condiciones,
casi ninguna. En primer lugar, el orden, que supiéramos a dónde íbamos;
en segundo lugar, que empezáramos por ahí y no por los estatutos; y, en
tercer lugar, que supiéramos cuánto nos iba a costar la operación. Para
ello su señoría pidió el aval de una reforma de la Ley Orgánica del
Consejo de Estado, y lo tuvo. Los tres citados inicialmente sabemos muy
bien que lo tuvo y yo estoy muy orgulloso de esa operación legislativa.
Tuvo el respaldo absoluto de mi grupo para reformar el Consejo de Estado
de manera que pudiera hacer su nueva labor de estudio y un informe sobre
la reforma de la Constitución que quería el Gobierno, en cuatro
capítulos. Hoy se reabre eso. El señor presidente el otro día habló solo
de dos. ¿En qué quedamos, en los cuatro que dijo en la otra ocasión? ¿En
los que dijo en el debate de investidura? ¿En los que dice hoy? ¿En los
que ha dicho el Consejo? ¿En los términos del Consejo? ¿En los términos
de lealtad constitucional a la propia Constitución para su reforma?
Porque, si estamos en los términos de lealtad constitucional, yo le tengo
que exhibir la nuestra: el plan Ibarretxe; le dijimos que no entre los
dos grupos mayoritarios, con la misma legitimidad que ustedes lo
presentaron, con la misma. La reforma de la Ley Orgánica del Tribunal
Constitucional, hecha unilateralmente. Ya, ya sé que la han avalado. Ya
sé que la han avalado pero, ¡caramba!, para interinidades la de la señora
presidenta del tribunal. Una reforma hecha ad hoc, a la medida. Por
primera vez una ley orgánica de desarrollo constitucional, no del bloque
de la constitucionalidad, la que define el bloque de la
constitucionalidad, sin contar con el principal partido de la oposición.
¡Vaya! La reforma del Estatuto catalán, en la que se prescindió por
primera vez del principal grupo de la Cámara y en la que estuvimos mes y
medio y a algunos nos dio la oportunidad de conocer a personajes tan
extraordinarios como el señor Ridao, con el que hoy contamos entre
nosotros y entonces representaba al Parlamento de Cataluña en la
ponencia.
No, señora vicepresidenta, no. No empieza hoy, no está el marcador a cero,
no ha habido reciprocidad, no la ha habido, pero se la vuelvo a ofrecer
en nombre del Grupo Parlamentario Popular y de su presidente, en los
términos del dictamen del Consejo de Estado, que reformamos para que les
hicieran a ustedes el dictamen, y en los mismos que están en nuestro
programa electoral, que es verdad que no ha ganado, pero que avalan
10.250.000 españoles, sin los cuales no se puede tocar el texto
constitucional y que están diciéndoles lo mismo que les dice el Consejo
de Estado, lo mismo, y lo mismo que dicen ustedes. Planteemos una reforma
limitada, con unos ejes básicos: estabilidad del Estado de las
autonomías; dotar al Estado de los instrumentos necesarios para
garantizar la igualdad de los españoles y de los mecanismos que aseguren
el consenso, reforzando las mayorías en esta casa entre los que
representamos al 90 por ciento y consensuamos con los que representan,
tan legítimamente como nosotros, a un porcentaje menor. Nuestro programa,
el dictamen del Consejo de Estado y lo que usted quiera, con toda
lealtad, como la tuvimos en el plan Ibarretxe, como la tuvimos en el
Estatuto de Cataluña y como la tendremos ante la sentencia del Tribunal
Constitucional, sin amenazas, acatando lo que se diga, sin intoxicaciones
anticipadas; acatando lo que se diga, sin precipitaciones en la
renovación, que ya vale. (Risas.) Claro, claro. Miren, señorías, este es
un tema muy serio.
Podemos tomarlo a broma a estas horas y, sobre todo, hacerlo con buen
humor.
Yo les voy a decir una cosa. Aquí tengo dos recortes de prensa me parece
que del día de ayer: El PNV -tan brillantemente representado aquí-
prepara una iniciativa para dar cobertura legal a la consulta de
Ibarretxe. Explíquese el Gobierno. (Un señor diputado: ¿Quién lo dice?)
No, no; explíquese el Gobierno. Ustedes son los que gobiernan. Explíquese
un Gobierno que ha ofrecido su primer pacto -aunque no ha sido aceptado-
en la constitución de la Cámara al PNV. Aquí hay otra. Dice: La
Generalitat -que gobierna el partido de su señoría- eliminará los
obstáculos para convocar un referéndum en Cataluña. Podría celebrar una
consulta de autodeterminación con que lo pidan 150.000 personas.
Explíquese el Gobierno, porque eso ya no sería ni lealtad constitucional
ni nada; sería algo que, a mi juicio, ya ha ocurrido con el Estatuto. Su
señoría sabe que la Constitución española prevé un procedimiento de
reforma, pero lo que ustedes han hecho hasta ahora es una mutación
constitucional. El Centro de Estudios Constitucionales, que S.S. ha
mencionado y que hace siempre tan extraordinaria labor, publicó una obra
clásica de Jelinek -y perdón por la cita-, que distingue entre la reforma
y la mutación. Esto es de finales del XIX, pero sigue estando muy de
moda. La mutación es exactamente la modificación que deja indemne el
texto fundamental, sin cambiarlo formalmente, y que se produce por hechos
legislativos que no tienen el mismo rango ni procedimiento. Nosotros a
eso no jugamos.
Segundo bloque, electoral. Nos dice usted que quiere mandarlo de nuevo al
Consejo de Estado, máxima garantía. Adelante, créese la subcomisión,
adelante, pero no nos hagan lo mismo que la otra vez, porque de nuevo
aquí la lealtad tiene que ser recíproca. No se puede sacar en una ley de
paridad el tema electoral, porque el tema electoral es una ley específica
de desarrollo constitucional, y lo ha dicho el Tribunal Constitucional.
¡Hombre! Si se ha de pactar la Ley Electoral, se ha de pactar con el
principal partido de la oposición, y no, so pretexto de algo tan
absolutamente indiscutible como la igualdad de género -como ustedes le
llaman o como quieran llamarlo-, meter una reforma de la Ley Electoral.
¡Hombre, no! Eso no es serio, con todo respeto a la igualdad, a la
susodicha ley y mucho más a la Ley Electoral, a la que ustedes han tenido
poco respeto.
Luego -¡oh!, esto es importantísimo- ha hecho una especie de sinfonía que
me ha encantado, un interludio humanista. Nos ha hablado del desarrollo
de los derechos humanos mirando al futuro. Ha citado a Unamuno: ser
padres del porvenir y no hijos del pasado. ¡Caramba! ¡Ojalá! Luego
hablamos de la Ley de la Memoria Histórica, que parece que no se va a
perder ese mismo ritmo en esta legislatura. Pero voy a lo de los derechos
humanos. ¿Cómo que va a haber un plan de derechos humanos? ¿Un plan? No,
señora vicepresidenta, por favor, no. Plan de derechos humanos, no. El
plan de derechos humanos, señorías, es la Declaración de derechos del
hombre y del ciudadano, de 13 de agosto de 1789, de la Asamblea Nacional
francesa; la Declaración Universal de los Derechos Humanos de Naciones
Unidas; la Declaración de derechos civiles y políticos; la Declaración de
derechos sociales y económicos; la Declaración europea de derechos
humanos y la Constitución española, señora vicepresidenta. No me haga
usted un plan para los derechos humanos. Los derechos humanos se protegen
frente al poder y por tanto que no me haga el poder plan de derecho
humano alguno. Déjennos como estamos. A mí no me tranquiliza nada que
tenga usted que hacer ahora una ley de libertad religiosa. Que yo sepa,
es de 5 de julio de 1980, desarrollando ya la Constitución. Como dirían
en mi pueblo, ¡válgame Dios si tiene usted que amparar mi libertad
religiosa, señora Fernández de la Vega!
Yo me he encontrado mucho más tranquilo con esta ley que con algunas de
las actitudes de su Gobierno en campaña electoral. Se lo digo -ya saben,
además, que yo no lo oculto- como católico. Mucho más tranquilo. Más vale
que dejemos las cosas como están y que no venga usted a hacer una ley de
libertad religiosa y sea el pretexto para hacer una ley contra
determinadas creencias, porque la mía, tan digna como la de los demás, es
además la de la mayoría de los españoles. No me venga con esto del plan
de derechos humanos, por favor, y menos para hablar de la intimidad. Me
cita a Platón como el autor del derecho a la disposición sobre la propia
vida. Mire usted -es literal-, que se lo pregunten a su maestro Sócrates,
porque el que le hizo tomar la cicuta fue el poder. Aquí los derechos
humanos los defiende cada cual. ¿Sabe cómo? Se lo voy a decir. Se
defienden con una justicia que no tenga -y saco La Vanguardia para que
vean cómo estamos de centrados- 270.000 sentencias sin cumplir. Así se
defienden los derechos humanos. Se defienden, como ha dicho la señora
Díez -a quien no me importa nada citar, antes al contrario-, protegiendo
a las víctimas del terrorismo y luchando contra el terrorismo, que atenta
contra las libertades y los derechos básicos de los ciudadanos. Se
defienden, señorías, haciendo que de una vez se cumpla la Constitución
española en algunos derechos básicos, sin tanta retórica, con mucha más
eficacia. Mire, el único plan de derechos humanos que yo recuerdo -pero,
claro, la memoria en el derecho comparado es traicionera; ahí están los
letrados de la casa, que pueden hacer un estudio- es el que hizo la
Procuratura. ¿Saben ustedes lo que es la Procuratura? Sí, lo saben todos.
El tutor de los derechos humanos del régimen soviético. Hizo un plan de
derechos humanos después de la cumbre de Helsinki. Mire, ahí sí que no
cuente con mi grupo. De plan, nada. Ni en derechos humanos, ni
probablemente en nada. Ya pasaron a la historia cuando éramos chiquitos
con los planes de desarrollo. Pero sobre los derechos humanos, garantías
judiciales, independencia judicial, independencia del Fiscal General del
Estado -hoy no ha hablado, en la otra ocasión sí; hoy lo han mantenido;
más vale no mirar hacia atrás, ya lo creo-, independencia
del ministerio fiscal, independencia del Tribunal Constitucional, menos
broncas a su presidenta en público y en privado y garantía de los
derechos fundamentales, señora vicepresidenta. (Aplausos.)
Subcomisión electoral, de acuerdo. Pero -insisto- sin que se afecte por
otras iniciativas un derecho tan fundamental como es el derecho igual de
todos los españoles a ejercer su voto.
Vamos a volver al hilo del discurso. (La señora vicepresidenta primera del
Gobierno, ministra de la Presidencia y portavoz de Gobierno pronuncia
palabras que no se perciben.) Sí, sí, es que he de confesarle que ya no
estoy yo para planes a estas edades. (Risas.) Señora vicepresidenta, me
ha gustado mucho lo del informe del impacto autonómico. ¡La que tienen
que estar preparando! (Risas.) Impacto autonómico. A ver en qué consiste.
Ha citado los eventos, la Copa de América, etcétera. Eso sí, como
ministra de la Presidencia ha hablado de la necesidad de revitalizar la
institución parlamentaria. Vamos a ver el "Diario de Sesiones" de la
primera comparecencia de S.S. ante la Comisión, en mayo ¿Qué decíamos de
la Oficina Presupuestaria? Que estaba el Gobierno deseoso de ponerla en
marcha. Cuatro años. Ya debe ser difícil. Que estaba el Gobierno deseando
acabar con el Reglamento de la Cámara. Pues mire, ya sabe que yo lo
intenté. Me siento muy frustrado por no haberlo conseguido. Se sentirá
Marín, el presidente Marín, muy frustrado; el presidente Pons, magnífico
presidente; la presidenta Rudi. A ver si va a resultar que lo saca el
presidente Bono. ¡Fíjese lo que son las cosas, hasta yo estoy dispuesto a
apoyar eso! Hasta yo. Pero, por favor, seamos serios. Empiecen por poner
los medios, telemáticos, informáticos, los que quieran, pero la Oficina
de Control Presupuestario depende de ustedes, del Gobierno, no de esta
casa; pónganla.
Los órganos constitucionales. Creo que no debo seguir insistiendo, pero
insisto, eso de los intermedios inaplazables y situaciones de
interinidad. ¡Hombre, claro! Si resulta que hacemos las leyes a la
medida, y luego resulta que el Gobierno, por primera vez en la historia
constitucional de Europa, recusa -como Gobierno- a dos magistrados y
compone o intenta componer una mayoría a su medida, responde a cada
recusación que se haga, con toda legitimidad, porque lo ha estimado un
señor -por demás respetabilísimo amigo mío-, un dictamen de la
Generalitat para contribuir a la elaboración de su Estatuto, y nos
responden con tres recusaciones más, no me hable usted de interinidad
inaplazable.
Vamos ya finalizando, señor presidente, con lo que la señora
vicepresidenta ha llamado, como portavoz del Gobierno, la transparencia.
En aquella comparecencia de 10 de mayo de 2004, decía: gobernar con los
ciudadanos significa, en mi opinión -en la suya, en la mía también-
transparencia en la acción de Gobierno, proximidad en la gestión diaria
de los asuntos e incremento de la responsabilidad política. Nada peor
para una buena salud democrática que la opacidad informativa -dice S.S.-
dirigida o condicionada desde el Gobierno. Pues bien, gran ocasión.
Alguno de los portavoces ya se ha referido a ella. Señora vicepresidenta,
en la VII Legislatura, en la que yo regenté un ministerio de los que
tienen que dar cuenta de los gastos reservados, estuvimos aquí los tres
ministros que tenemos gastos reservados el 21 de junio de 2001, el 24 de
junio de 2002, el 10 de diciembre de 2003, el 4 de septiembre de 2005 y,
además, hubo tres comparecencias más del director del CNI desde que su
partido en la oposición y el nuestro en el Gobierno pactó la Ley del CNI.
En la VIII Legislatura, con la transparencia, los tres ministros
comparecieron en una sola ocasión para dar cuenta de los fondos
reservados -materia viscosa esta- el 22 de diciembre de 2004, y nada más.
Luego vino, efectivamente, el director del CNI para hablar, claro está,
de los vuelos de la CIA, que parece que habían ocurrido durante nuestra
etapa y que luego resultó que no; y de los del espía que surgió del frío
del que no hemos vuelto a saber. (Risas.)
Señora vicepresidenta, el control por la llamada comisión de los diputados
que fiscalizan el CNI y la utilización de los fondos reservados por los
ministerios de Exteriores, Interior y Defensa obliga a que venga aquí el
director del CNI a hablar del secuestro del Playa de Bakio; obliga. No
sigan con la opacidad. No sigan con la falta de transparencia. Avancen en
la democracia. Vengan a dar cuenta de sus actos. Yo tuve que oír que el
Ejército español, en la etapa que usted dirige, estaba antes para morir
que para matar. No dije nada entonces, pero le voy a decir una cosa:
desde luego para lo que no está el ejército es para pagar en vez de para
disparar. (Rumores y protestas.) No se escandalicen, no se escandalicen.
El Gobierno de Francia envió allí una fragata y envió un grupo de
operaciones especiales para intervenir, no para exhibir el pabellón.
Porque mire, a los atracadores no se les sitúa al lado un barco de la
Armada con el pabellón de España, ni se les mandan negociadores a Londres
a pagar rescates. La señora vicepresidenta, probablemente, hoy podría ya
contarnos mucho de eso. Porque no me hagan recordar, señorías, que ella
misma, como secretaria de Estado, fue quien nos informó sobre la
operación Laos, Stuart, Paesa y el pago con fondos reservados.
(Aplausos.) Ese es un capítulo cerrado de la democracia española, pero no
me hagan ni nos hagan reabrirlo; no me hagan ni nos hagan reabrirlo.
Vengan a la Comisión, porque para eso hicimos una ley entre nuestro
Gobierno y su grupo en la oposición, déjense ya de retóricas y vayan a la
realidad de la transparencia.
Finalmente, transparencia y responsabilidad política. ¡Vaya, vaya! Real
Decreto de 1 de diciembre de 2006 por el que se nombra director de la
Oficina Económica del presidente del Gobierno a don David Taguas Coejo.
Vengo a nombrar director de la Oficina Económica del presidente del
Gobierno con rango de secretario de Estado a don David Taguas Coejo, a
quien no tengo el gusto de conocer, pero he de decir que sí lo ha
conocido Seopan, la patronal de los grandes constructores. Su señoría
sabe muy bien -qué les voy a contar yo si siguiéramos por este camino-
que la Ley de 10 de abril
de 2006 regula los conflictos de intereses de los miembros del Gobierno y
los altos cargos de la Administración General del Estado. Se consideran
como altos cargos los miembros del Gobierno y los secretarios de Estado
equiparados, y en consecuencia durante los dos años siguientes a la fecha
de su cese en los altos cargos no pueden ejercer en el tráfico o
granjería en el que hubieran intervenido en sesiones de órganos
colegiados en los que se hubiera adoptado algún acuerdo o resolución en
relación con dichas entidades, y así lo es la Comisión delegada de
asuntos económicos y la Seopan. Es verdad, han hecho un dictamen en
Presidencia pero se lo digo para que vaya buscando la réplica. Ha dicho
que no es una entidad con ánimo de lucro. Claro, las patronales y las
asociaciones nunca tienen ánimo de lucro pero los que están en la Seopan
sí; si no, que se lo pregunten al señor Morlán o a la señora Álvarez, a
lo mejor así nos explican por qué continúan.
Señor presidente, señorías, vuelvo por donde comenzamos. Las buenas
palabras sean bienvenidas, los buenos deseos vuelvo a explicitarlos a
pesar de que, comprendan, para nosotros después de cuatro años el
marcador no estaba ni está a cero. Después de estos días de Gobierno, el
presidente de Gobierno ha decidido que en vez de dar cuenta a la Cámara
de estos y otros asuntos que ya han incidido en su gestión, ese amor por
el Parlamento con el que ha terminado la señora vicepresidenta consistía
en negar a la oposición un turno de preguntas orales en el pasado Pleno
de control -que no lo hubo- e irse ese mismo día con toda desfachatez a
59 segundos, es decir a los medios públicos de comunicación. Mientras esa
sea su idea de la revitalización de la Cámara, señora vicepresidenta,
vamos a seguir rompiendo en este y en los demás temas el espejo de
Platón. (Aplausos.)
El señor PRESIDENTE: Gracias, señor Trillo, por su intervención. No puedo
eludir agradecerle sus primeras palabras dirigidas al presidente de la
Comisión, amables y amistosas, que no llamarían la atención a quien
hubiera estado en la anterior legislatura -como nos hemos llevado todos
en esta Comisión- aunque podría llamarla en contraste con todo lo que
vino después en su intervención. (Risas.)
Tiene la palabra en nombre del Grupo Parlamentario Socialista el señor
Quijano.
El señor QUIJANO GONZÁLEZ: Yo quisiera empezar, siendo esta mi primera
intervención en esta Comisión y prácticamente en este Parlamento, por
hacer una expresa afirmación de disponibilidad al resto de los miembros
de la Comisión y a los portavoces de los grupos, teniendo en cuenta que
esta ha sido, es y debe seguir siendo una Comisión un tanto especial, en
el sentido de que los temas que han de pasar por aquí seguramente nos
permitirán recordar de dónde venimos pero también nos deben permitir
acordar adónde vamos. En la medida en que entre todos seamos capaces de
encontrar un equilibrio entre la continuidad de un modelo que ha sido
útil y válido y su evolución prestaremos un buen servicio en conjunto.
Por tanto, para esa tarea cuenten conmigo como portavoz del Grupo
Parlamentario Socialista en esta Comisión.
Yo ya sé que todos podríamos dedicar la intervención a hacer comparación
retroactiva, pero yo no quiero hacerla. Todos tendríamos motivos y
argumentos. Yo desde luego no voy a consumir mi tiempo en esa tarea. Hay
además muchas otras cuestiones concretas que serán objeto de tratamiento
en las comparecencias específicas de las distintas comisiones que se irán
sucediendo, por tanto eso tampoco debiera de ser objeto de mayor
consideración aquí. Quiero decirle en todo caso a la señora
vicepresidenta, en nombre del grupo, que su comparecencia de hoy me ha
parecido comprometida en los compromisos que ha asumido, muy concreta en
el alcance de esos compromisos y valiente en algunas expectativas y
propuestas que ha realizado. Obviamente no haría falta indicarlo pero lo
digo: esos objetivos los asume el Grupo Parlamentario Socialista también
como propios; no en vano compartimos un proyecto que es el que los
ciudadanos han respaldado mayoritariamente en el reciente proceso
electoral. También me gustaría decir que en el desarrollo de ese proyecto
el Grupo Parlamentario debe tener un papel activo. No sé si lo que se
suele esperar del portavoz del Grupo del Gobierno en esta ocasión es la
típica intervención de trámite, pero tampoco quiero que sea así. Quiero
reivindicar este papel activo del grupo parlamentario en relación con
alguno de los objetivos que aquí se han explicitado por parte de la
señora vicepresidenta. Quiero poner en valor, o hacer especial
referencia, a los objetivos que me parecen más significativos.
Reforma de la Constitución. No tengo base para saber qué ocurrió con esta
iniciativa en la pasada legislatura. Tampoco tendría mucho sentido hacer
ese cálculo para obtener consecuencias. Se ha iniciado una nueva
legislatura y este sigue siendo un compromiso explícito. Mi grupo
comparte que la reforma no es una revisión constitucional. Yo creo que
esta tiene que ser una posición de partida claramente afirmada. Un modelo
constitucional que ha garantizado treinta años de pluralismo, de
convivencia y de desarrollo a la sociedad española en su conjunto no debe
ser objeto de revisión global. Me parece que este es un punto de partida
elemental. Por tanto, yo creo que la Constitución merece reformas
puntuales -la señora vicepresidenta habló de reformas pactadas y
limitadas-, y me parece que ese es el marco adecuado para plantear la
cuestión. Obviamente, lo deseable sería que esa reforma de la
Constitución tuviera al menos el mismo grado de consenso que tuvo la
Constitución de 1978, y ojalá pudiera ser así.También hay que decir que
el consenso es cosa al menos de dos; si es posible de más, pero desde
luego de dos. Si aparte de los dos luego hay más consenso, mejor que
mejor, pero desde luego de los dos que son imprescindibles al respecto.
Por eso insisto en que no quiero hacer o usar la estrategia de la
comparación retroactiva porque quizá no
resistiría el análisis. En esto es mejor abrir un nuevo horizonte y volver
a trabajar por este objetivo, si es posible.
En segundo lugar, el estudio -ahí no me atrevo, obviamente, a explicitar
más porque sus resultados habrá que verlos- de la Ley Electoral. Digo
algo similar. La Ley Electoral vigente es probablemente una de las pocas
leyes de la transición que sustancialmente continúa vigente aun con
algunas reformas parciales, pero no en cuanto al modelo electoral que
recoge; ha garantizado un pluralismo representativo y proporcional muy
importante y de hecho ha permitido dar estabilidad a la vida política
española durante todo este tiempo. ¿Necesita algún tipo de reforma? Es
posible. Si compartimos la idea de que hay que poner en marcha una
iniciativa de estudio y análisis es porque al menos algún aspecto vemos
en ese sentido, y me parece bien empezar por pedir un informe al Consejo
de Estado, institución en este sentido prestigiosa y por supuesto nada
sospechosa al respecto, que puede iluminar mucho en la tarea. Por eso
quizá me anticipo a cosas que serán objeto de otros debates, pero lo
digo: creo que las iniciativas parciales que se están produciendo de
reforma de la Ley Electoral vía proposición de ley, y que imagino que van
a ser discutidas en próximos plenos, debieran esperar a este cauce
porque, si no, probablemente no va a ser un buen principio tener que ir
dejando apartadas, como si hubiera un criterio negativo, todas esas
iniciativas, antes de poder discutir con carácter global lo que pueda ser
el alcance del estudio a iniciar sobre la Ley Electoral.
El Plan de derechos humanos. Yo animo a la vicepresidenta y al Gobierno a
continuar en esa tarea. Más allá de lo que pueda ser la frivolidad
nominativa -por algún portavoz ejercida yo creo que en abundancia al
referirse a este asunto-, me parece que es muy necesaria. Ya sé que desde
concepciones caducas sobre lo que son los derechos humanos en la
actualidad habrá quien piense que basta con que el Estado se abstenga
para que esté garantizada la libertad de todos; no. Eso quizá ocurre con
algunas libertades fundamentales clásicas, en absoluto con los derechos
humanos de nueva generación: ni los de contenido económico ni otra larga
lista que yo creo que cualifican a la democracia española probablemente
más que a ninguna otra democracia de países europeos que no tienen en sus
constituciones apuestas tan valientes y tan modernas al respecto. Por
tanto en este asunto seriedad y rigor. Es cierto que hay derechos
fundamentales en este momento, incluso de los clásicos, que están
sometidos a riesgo, porque este no es un asunto solo del poder público;
no. Yo creo que la clave en la sociedad moderna está en que hay derechos
fundamentales afectados por poderes privados y este a veces es el serio
problema del desarrollo de estos derechos. Por eso, tanto para derechos
clásicos sometidos a nuevos riesgos como para derechos de nueva
generación necesitados de afirmación y de contenido exigible, es
necesario hacer una evaluación global. No me importa que se le llame
plan; me parece que eso es secundario. Si ese nombre no gusta, es
probable que haya la posibilidad de encontrar otro que lo explique mejor,
pero no descalifiquemos por una cuestión nominativa lo que considero un
serio problema de fondo en la sociedad moderna.
Relaciones con las comunidades autónomas. Voy terminando, señor
presidente. Me ha sonado muy bien lo del informe de impacto autonómico.
Me parece además una idea útil: que el Estado evalúe su normativa también
desde este punto de vista y por tanto que la calidad legislativa tenga en
cuenta este aspecto, el impacto autonómico. Ningún miedo ni prevención en
relación con el término. Este es un término absolutamente generalizado en
la terminología de la elaboración legislativa actual. Si se hacen
informes de impacto ambiental o de impacto de género, por qué no de
impacto autonómico. Todos sabemos lo que quiere decir y no le busquemos
tres pies al gato porque creo que no los tiene en este caso concreto.
¿Dónde haría yo un añadido? En que quizá no estuviera mal pensar en el
informe de impacto en el sentido recíproco: que también las comunidades
autónomas asuman esta cultura de que cuando legislan hagan valoración de
impacto sobre las competencias del Estado de su propia legislación.
Probablemente, si el principio de lealtad funcionara en este sentido en
ambas direcciones, el informe de impacto autonómico en la doble dirección
sería todavía más útil.
En mi intervención he querido seleccionar simplemente las cosas que me
parecían fundamentales, y muchas de las cuestiones sobre derechos
civiles, libertad religiosa, igualdad, etcétera, creo que están
subsumidas dentro de lo que tiene que ser ese plan de derechos humanos o
de efectividad, desarrollo, etcétera, de los derechos humanos y no hago
ahí distinción. Acabo, haciendo una consideración favorable sobre el
compromiso de mantener, diría yo, e incrementar la puesta en valor del
Parlamento. Me parece que desde esta Comisión no podemos sino
felicitarnos de que este sea un compromiso efectivo. Quizás aquí la
valoración retrospectiva no ofreciera punto de comparación posible con
épocas anteriores, pero tampoco me voy a detener en ese aspecto. Creo que
hubo ningún prsidente del Gobierno que pasara por el Senado a contestar
preguntas de los grupos parlamentarios ni hubo una garantía tan clara
como la ha habido en esta legislatura pasada en el ejercicio de los
instrumentos de control en cada Pleno. Dicho eso, todavía aquí hay
seguramente mucho por hacer, en la centralidad del Parlamento, de lo cual
probablemente esta Comisión tiene que ser el lugar de depósito y testigo
privilegiado de este avance. Que esto esté sin duda en los objetivos
básicos me parece fundamental, y no separo de esos objetivos la cuestión
de la renovación de órganos constitucionales, porque esta es también una
cuestión de centralidad del Parlamento, ya que la legitimidad de esa
renovación deriva de aquí. Precipitaciones ninguna, pero retrasos
excesivos tampoco, y los retrasos excesivos tienen responsabilidad; por
tanto, si ha llegado el momento de avanzar por consenso hacia esa
renovación,
mejor que mejor, pero, si no, también soy de la opinión de que los
retrasos excesivos culpables no se pueden mantener más tiempo en el
inicio de esta legislatura.
Termino como empecé, ofreciéndole a la señora vicepresidenta, y en su
persona al conjunto del Gobierno, el estímulo para desarrollar este
programa, el respaldo en lo que a esta Comisión se refiera en ese
desarrollo y la disponibilidad mía y del conjunto de los miembros del
Grupo Socialista en la Comisión para avanzar en esta tarea con ella, con
el Gobierno y con el resto de los grupos parlamentarios. (Aplausos.)
El señor PRESIDENTE: Ahora, si la señora vicepresidenta quiere contestar,
aclarar algo o hacer una intervención valorativa, es su turno. Tiene la
palabra la señora vicepresidenta.
La señora VICEPRESIDENTA PRIMERA DEL GOBIERNO, MINISTRA DE LA PRESIDENCIA
Y PORTAVOZ DEL GOBIERNO (Fernández de la Vega Sanz): Muchas gracias,
señor presidente y muchas gracias a los portavoces de todos los grupos
parlamentarios por sus intervenciones, por sus aportaciones y por el tono
de las mismas. Voy a procurar contestar a todas las cuestiones y aclarar
las dudas que ha suscitado mi intervención y que ustedes han recogido en
sus planteamientos para tratar de darles respuesta.
Le agradezco la intervención a la señora Díez. Es verdad que la igualdad
no se agota en sí misma en la paridad: Lo que he dicho es que es una
manifestación importante, es un elemento fundamental de la acción
política de este Gobierno, que lo ha sido a lo largo de estos cuatro años
y que lo va a continuar siendo no solo en el ámbito de la igualdad por
razón de género sino en todos los ámbitos, como eje vertebrador y como
uno de los derechos fundamentales que configuran nuestro sistema
democrático. En ese sentido he anunciado la ley, que ya le aclaro que es
una ley integral; no está planteada desde la perspectiva exactamente de
los derechos humanos, sino en un sentido más amplio incluso para abordar
el desarrollo, yendo aun más allá de las dos directivas europeas que
tratan de los temas de discriminación por razón de sexo, de raza, de
ocupación, por temas laborales, en fin en todo su amplio espectro para
tratar de regular y evitar que se produzca ningún tipo de discriminación
en ningún ámbito que afecte a los ciudadanos de nuestro país. Aspiramos,
como decía al inicio de mi intervención, a estar en la vanguardia en la
garantía y en el ejercicio del derecho a la igualdad y a la no
discriminación por cualquier tipo de motivo, por cualquier tipo de
razón.
En ese sentido, ya enlazando con la política de derechos humanos, -luego
me referiré con más precisión a la polémica que ha suscitado el portavoz
del Grupo Popular en relación con el plan de derechos humanos,
probablemente porque no conoce las resoluciones de Naciones Unidas que
recomiendan estos planes de derechos humanos y a qué se refieren los
mismos, quizá sea eso; lo entiendo así porque sé que el señor Trillo es
experto en todos estos temas y supongo que también en derechos humanos y
supongo que conoce la política de Naciones Unidas y la política del Alto
Comisionado de Naciones Unidas en relación con los planes nacionales de
derechos humanos- quería decirle a la señora Díez que por supuesto este
Gobierno ha defendido siempre en el ámbito de Naciones Unidas
sustancialmente el contenido de las resoluciones 1774 y 1773 referidas a
la problemática de los derechos del pueblo saharaui. En ese sentido, como
usted bien sabe, el Gobierno en estos cuatro años ha tratado de impulsar
que hubiera una solución a este conflicto que se eterniza y que tanto
sufrimiento está produciendo a tantas personas. Sabe que nosotros somos
claramente partidarios de que se busque una solución entre las partes,
una solución por supuesto con la mediación de Naciones Unidas, que hemos
intentado volver a reinstaurar cuando ya se acabó el mandato que existía,
y que sea una solución satisfactoria para las partes pero
fundamentalmente satisfactoria para las aspiraciones de autodeterminación
del pueblo saharaui que están reconocidas en esas resoluciones de
Naciones Unidas. Por lo tanto, hemos trabajado, vamos a seguir trabajando
y vamos a seguir impulsando con todos los medios a nuestro alcance que se
pueda llegar efectivamente a una solución definitiva de un terrible
problema que se alarga demasiado en el tiempo y crea mucho sufrimiento.
Tenga la absoluta seguridad del compromiso de este Gobierno en pro de la
defensa de los derechos humanos y de la defensa de las libertades, sobre
todo del derecho a la libertad. Evidentemente, hemos estado trabajando
para aislar a los violentos y para garantizar el derecho que sabemos que
tienen, que a veces no pueden disfrutar y que sufren muchas personas por
razón de la actuación de los violentos y de quienes los apoyan. Tenga la
absoluta tranquilidad y seguridad de que el Gobierno utilizará, como ha
hecho hasta ahora, todos los instrumentos que la ley nos otorga en la
defensa de ese derecho a la libertad y para promover cuantas actuaciones
sean precisas, sabiendo que en muchas ocasiones hablamos de temas
delicados que son difíciles dentro del ámbito de la legalidad; algunos se
han discutido en alguna ocasión en esta Cámara, como el debatido y
siempre difícil y delicado de la disolución de determinadas corporaciones
locales, esa es una preocupación que comparto absolutamente. Como usted
no ignora fue la mayoría de esta Cámara la que consideró que no procedía
en aquel momento disolver los ayuntamientos, y creo que tenemos que ser
prudentes. Vamos a trabajar, como lo hemos hecho por garantizar el
derecho a la libertad, por garantizar los derechos de la persona y por
aislar a quien no tiene cabida en nuestra democracia, que son los
violentos y quienes los amparan. Tenga la absoluta tranquilidad, señora
Díez, de que actuaremos en todos los ámbitos que la ley nos permita, y lo
haremos además con firmeza y con convicción.
En relación con la Ley Electoral vamos a abrir una subcomisión. Debe ser
ella la que establezca el ámbito de los debates que ahí se tienen que
producir. Les ha anunciado que como Gobierno nos comprometemos a tratar
de recabar una opinión del órgano consultivo del Estado, del Consejo de
Estado, que pueda ser aportada para que contribuya a enriquecer,
alimentar y poder ser utilizado como una herramienta de trabajo por
SS.SS. en un debate muy importante, porque es el del desarrollo de una
ley de desarrollo constitucional prioritaria, como es la Ley Orgánica del
Régimen Electoral.
En cuanto a lo que el señor Ridao me planteaba, respeto absolutamente las
posiciones que se puedan mantener, como las que usted ha mantenido, en
orden a la composición adoptada por el presidente en relación con el
Gobierno. El Gobierno se ha dotado de una estructura, que es la que se
considera necesaria para llevar a cabo los proyectos y objetivos que el
presidente y el grupo que le apoya suscribieron con los ciudadanos a
través de nuestro programa electoral y que estos ciudadanos han apoyado
mayoritariamente en las urnas. Es una composición del Gobierno moderna,
es una composición que trata de potenciar desde la acción política los
temas prioritarios que señaló ya también en el debate de investidura y
que tiene en cuenta, evidentemente, el desarrollo de nuestro Estado de
las autonomías. Es evidente que hay ministerios que pierden competencias
pero no poder para realizar lo que incumbe al Gobierno desde el punto de
vista constitucional. En eso vamos a trabajar, así como en impulsar desde
la acción política al más alto nivel la coordinación de políticas que hay
llevar de forma conjunta y acordada. Por tanto, la estructura del
Gobierno obedece a criterios de funcionalidad, de eficiencia y de
optimización de recursos. Sé que ha habido algún otro grupo que también
ha criticado -me parece que ha sido el Grupo Vasco- la composición del
Gobierno. Respeto las posiciones; sé que hay algunos grupos que pueden
defender una posición de un Estado mínimo y a lo mejor una organización
pública más débil. Nosotros consideramos que debe haber un Estado -y ese
es el Gobierno que hemos constituido precisamente para satisfacer esas
necesidades a las que nos hemos comprometido con los ciudadanos- que
garantice derechos de ciudadanía y que facilite una política social
avanzada y de calidad para todos, por supuesto respetando siempre el
marco de convivencia y el marco constitucional, que es el que nuestra
Carta Magna establece. Por tanto esa es la decisión que hemos adoptado.
En cuanto al Ministerio de Educación, va a tener competencias en materia
de coordinación de asuntos sociales y de deportes. Lo mismo le podría
decir respecto al Ministerio de Medio Ambiente; en absoluto considero que
su fusión con las competencias que tenía el antiguo Ministerio de
Agricultura suponga merma alguna de la importancia, sino todo lo
contrario, que este Gobierno le otorga a todo lo que tiene que ver dentro
del ámbito de sus competencias, del medio ambiente y del cambio
climático. Creemos que la estructura adecuada para solventar los
problemas, los retos y los desafíos que tenemos en ese ámbito se van a
llevar de forma más coordinada, con mayor eficacia desde el nuevo
Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino, que trata de promover
políticas que tienen que ver con el entorno y con el desarrollo.
En relación con la transparencia, este es un Gobierno que ha adoptado
multitud de decisiones con relación a la misma. Hicimos un plan completo
de transparencia, que contenía más de cien medidas -que les invito a
repasar y conocer-, muchas de las cuales tienen que ver con medidas
administrativas y otras son de tipo económico. Desde la perspectiva del
funcionamiento de la Administración, hemos mejorado. ¿Qué es mejorable?
También; estoy segura de que todavía podremos mejorar en transparencia,
en acceso a la información y en facilitar más información. Desde luego,
ahí no vamos a escatimar esfuerzos en seguir incrementando la
transparencia y en facilitar a todas SS.SS. toda la información necesaria
para el ejercicio correcto de sus funciones.
Es verdad que en la pasada legislatura me referí en mi intervención al
desarrollo legislativo y que prioricé el calendario legislativo del
Gobierno, cosa que en esta ocasión no he hecho. En esta intervención me
he referido exclusivamente a las iniciativas legislativas que
fundamentalmente corresponden al Ministerio de la Presidencia y sobre
todo a aquellas que tienen que ver con lo que considero corresponde al
Ministerio de la Presidencia, Presidencia del Gobierno y Vicepresidencia
política, que son todas aquellas que tienen que ver con el desarrollo de
derechos fundamentales. Las iniciativas que he mencionado, desde el punto
de vista de desarrollo reglamentario, son: la Ley de Asociaciones y las
dos leyes que aprobamos la pasada legislatura, de reconocimiento de
derechos a las víctimas del franquismo y de la dictadura y la de
devolución de patrimonio a los partidos políticos, así como lo que se
refiere a revisión o promulgación de leyes nuevas que desarrollan
derechos fundamentales: la de igualdad, la de libertad religiosa o todas
aquellas que tienen que ver con el ámbito de mis competencias como
portavoz. No he entrado en otros temas, porque no hay tiempo para
hacerlo. Es verdad que el tema de la justicia es claramente prioritario,
pero sí le digo que podremos ver y ordenar todo el calendario legislativo
del Gobierno cuando se hayan celebrado las comparecencias de todos los
ministros. De todas formas, ustedes tienen la guía fundamental de las
leyes en el discurso de investidura que pronunció el presidente del
Gobierno. Por tanto, tenemos un proyecto ambicioso de promoción
legislativa que, aunque quizá no sea tan amplio como el de la pasada
legislatura, es muy importante, porque afecta a leyes que también son
básicas, que van a desarrollar derechos y que van a mejorar la vida de
los ciudadanos.
Me ha planteado usted también el tema de la inmigración y la directiva. Me
ha preguntado cuál era nuestra opinión sobre la directiva de inmigración.
En esta directiva se viene trabajando desde hace un montón de años,
llevará dos o tres años en el ámbito de la Comisión y nosotros hemos
participado en los trabajos de la misma. En términos generales, la
directiva afecta a la legislación española, a mi juicio, en un tema,
porque en los demás se habla de decisión administrativa o judicial. Aquí
tenemos una Ley de Extranjería que es más garantista. La directiva es un
mínimo y, por tanto, puedes ir a un máximo. En este sentido, tenemos
elementos que se refieren al control de la inmigración irregular, que
está judicializado y va a va a seguir judicializado en nuestro sistema,
más allá de que la directiva abra vías administrativas. En lo que sí
afecta la directiva a nuestra legislación es en cuanto al tiempo de
estancia máximo. Como usted sabe, en muchos países europeos el tiempo es
indefinido. La negociación que se ha llevado a cabo en la Unión Europea
es poner límite a aquellos países -no al nuestro en el que tenemos un
tiempo máximo de seis meses- que tienen un tiempo indefinido. Ahí se
establece un año y medio. Ya veremos porque es una transacción y no sé
cómo quedará al final, porque además estaba pendiente de que pasara por
el Parlamento Europeo y no sé si se llegará a alguna solución o
compromiso de reducir más ese plazo o dejarlo tal y como está. Pero sí
quiero colocarle en la perspectiva y la perspectiva no era ampliar desde
los países que tienen una legislación con un plazo más reducido sino lo
contrario, reducir y acotar tiempos respecto de aquellas legislaciones
que tienen un plazo indefinido.
La reforma constitucional es un tema que ha salido en las intervenciones
de todos los grupos y me gustaría volver a señalar lo que he dicho en mi
intervención inicial. La reforma constitucional se tiene que llevar a
cabo por consenso, es imprescindible ponerse de acuerdo. Hay que
consensuar, hay que hablar, hay que dialogar y hay que pactar y, por
tanto, hay que buscar elementos mínimos o reformas sobre las que exista
un muy alto grado de consenso. Todo se puede debatir. En el ámbito del
debate de las ideas y de las razones todo es admisible, pero hay que
saber hacia dónde vamos y el Gobierno cree -y creyó ya en la pasada
legislatura en lo que presentó- que las cuatro reformas que proponíamos
eran elementos sobre los que podía haber un grado de consenso, además de
ser necesarios. ¿Alguien se opone a la reforma de la Constitución -y aquí
ya se ha dicho; creo que nadie, y es el único elemento en que he oído a
todo el mundo estar de acuerdo- para incorporar la igualdad en el acceso
a la Jefatura del Estado? Creo que esa es una reforma que todo el mundo
considera que es conveniente y necesaria y nadie se opone a ella. Así es
como debemos operar. No podemos abrir una reforma de la Constitución que
no sea pactada, que no sea limitada, que no esté acordada y que no esté
consensuada. Lo propusimos. Además establecimos un procedimiento, señor
Trillo. Claro que ustedes nos apoyaron en el procedimiento, pero ahí se
acabó el apoyo, porque cuando vino la reforma del Consejo de Estado no la
apoyaron en nada. (El señor Trillo-Figueroa Martínez-Conde hace gestos
afirmativos.) No, señor Trillo, no, en nada. (El señor Trillo-Figueroa
Martínez-Conde pronuncia palabras que no se perciben.) En nada. Y nada es
nada. No estaban ustedes de acuerdo en que se llevase; no estaban ni de
acuerdo ni en condiciones. Les trasladamos el informe del Consejo de
Estado, que era el elemento de partida para iniciar un debate y ver si se
podía llegar a algún acuerdo, y no hubo posibilidad. En eso como en
tantas otras cosas, señor Trillo, es así. (El señor Trillo-Figueroa
Martínez-Conde: No es así.) Es así. La prueba está en que no ha habido
acuerdo. Ahí está el trabajo y no ha habido acuerdo. Y no ha habido
acuerdo no porque el Gobierno no quisiera, porque hizo todo el trabajo.
(Rumores.) No, el Gobierno quiso, lo demostró. Hizo la reforma, la
remitió al Consejo de Estado y cuando el Consejo de Estado la devolvió,
la volvió a remitir a los grupos políticos para ver si había alguna
posibilidad. Pregúnteselo a su presidente a ver si opina lo mismo, porque
no hubo posibilidad ninguna de consensuar, señor Trillo. Yo no quiero
mirar al pasado. Es verdad que yo tengo pasado; todos tenemos pasado. ¿O
es que usted no lo tiene, señor Trillo? (Rumores.-El señor
Trillo-Figueroa Martínez-Conde: ¡Ya lo creo!) Claro lo tiene. Todo el
mundo tiene pasado y mucho, afortunadamente. Además yo me siento
absolutamente orgullosa de mi pasado. (El señor Trillo-Figueroa
Martínez-Conde: Y yo del mío.) Y usted supongo que también. Pues ya está.
La cuestión es si queremos o no queremos abordar una reforma
constitucional pactada y limitada a determinados temas. Si queremos,
estamos abiertos a hablar de ello porque creemos que ha de hacerse a
través del consenso, y si no queremos, pues no queremos. No le demos más
vueltas. O queremos o no queremos. Y si queremos, vamos a hablar de
promover una reforma consensuada y limitada. Comprendo que a muchas
personas les puede parecer insatisfactoria porque no se llegue muy lejos,
pero empecemos por algo. Debatir, claro que se puede debatir. ¿Cómo no se
va a poder debatir? Se puede debatir lo que se considere oportuno.
¡Faltaría más!
En cuanto a la renovación de los órganos constitucionales, he hecho una
alusión a ella. Creo que el constituyente no estableció ningún mecanismo
porque nunca pensó -jamás pensó- que se pudieran extender unos plazos de
interinidad de más de un año en algunos casos, como está ocurriendo
actualmente. Es insólito. No lo pensó nunca jamás; nadie pudo imaginarlo.
Eso es un problema de responsabilidad política de todos. Sí, sí, del
principal partido de la oposición también, ¿o no? Es un tema
importantísimo porque la Constitución marca unos límites. Y es verdad,
como he dicho en mi intervención, que deja al sentido de oportunidad de
las Cámaras el tiempo y el momento una vez transcurrido ese plazo, pero
-vuelvo a repetir- nunca llegando a una extemporaneidad tan larga, tan
grande y, a mi juicio, tan absolutamente disfuncional que pone de
manifiesto que el sistema está funcionando mal. Está funcionando mal. Por
tanto, creo que deberíamos hacer un esfuerzo -sé, por supuesto, que hay
disposición de hacerlo- para
solucionar ese problema. Ello va a redundar, sin duda alguna, en la mejora
de la calidad democrática, del funcionamiento de órganos tan importantes
como es el Tribunal Constitucional o como es el Consejo General del Poder
Judicial y, desde luego, en la mejora de los servicios de la democracia
para los ciudadanos.
En relación con el Estatuto catalán quiero dejar muy claro que el Gobierno
y, desde luego, el Grupo Parlamentario Socialista han expresado su
convicción de que el Estatuto de Cataluña aprobado por estas Cortes
Generales se ajusta a la Constitución. Lo hemos dicho una y otra vez
porque lo creemos. En todo caso, creo que debemos respetar, por supuesto,
al Tribunal Constitucional en su exclusiva función de juzgar la
constitucionalidad de las leyes. Y ese respeto pasa, a mi juicio, por no
adelantar pronunciamientos ni hacer conjeturas sobre hipotéticos
contenidos de su sentencia. De nadie. Las resoluciones de los tribunales,
señor Trillo, hay que respetarlas siempre, no solo cuando me convienen.
(El señor Trillo-Figueroa Martínez-Conde pronuncia palabras que no se
perciben.) Sí, usted a lo mejor, pero no todo su entorno. No solo es
usted; es usted y su entorno. (Risas.-Rumores.) De verdad creo que las
resoluciones de los tribunales hay que respetarlas. Le digo, señor
Trillo: autonomía del fiscal, toda; independencia de los jueces,
absoluta; y respeto a las decisiones, siempre. Esa es la posición del
Gobierno, la que siempre ha tenido este Gobierno. Yo no hablo de
independencia fiscal. Nunca he hablado de ella, porque el modelo
constitucional es de fiscal que tiene autonomía en el ejercicio de la
acción, pero no tiene el mismo estatuto de independencia que tiene el
juez, que la tiene absoluta. Este Gobierno la ha respetado siempre, lo
mismo que ha respetado las resoluciones de los tribunales; siempre, nos
sean o no nos sean favorables. Por tanto, creo que tenemos que dejar
trabajar a los tribunales para que lo hagan con tranquilidad, con su
autonomía y con su independencia de criterio, sin establecer ningún
juicio que pueda interpretarse como presión. De verdad creo que lo
sensato, lo responsable y lo maduro desde el punto de vista democrático
es dejar que el Tribunal Constitucional, en sus tiempos y en sus
momentos, dicte la resolución que considere oportuna con arreglo a la
Constitución. Nuestra posición en ese tema está muy clara. Como está muy
clara nuestra posición en relación con el desarrollo de los estatutos;
con el desarrollo del Estatuto de Cataluña y de todos los estatutos.
Nuestra posición en relación con los estatutos está muy clara, señor
Trillo.
Nosotros concurrimos a las elecciones en 2004 con una propuesta de
modificación de los estatutos, porque creíamos que después de veinticinco
años era importante adaptarlos a las circunstancias que se habían dado en
nuestro país y había que llevar a cabo esa reforma. Le diré que no solo
lo creíamos nosotros, lo creían todos los presidentes de todas las
comunidades autónomas a quienes recibió el presidente del Gobierno en La
Moncloa nada más tomar posesión, en 2004. Todos, absolutamente todos
propusieron reformar esos estatutos. El problema es que a ustedes unas
reformas les parecían bien, si el estatuto era de una tierra, y otras les
parecían mal, si el estatuto era de otra tierra. Sí, eso es lo que ha
pasado, ese es el resultado de lo que ha pasado al final. Ustedes no
apoyaron el Estatuto de Cataluña, pero apoyaron muchas cosas que están en
él en el de Andalucía, en el de Valencia, en el de Baleares. (El señor
Trillo-Figueroa Martínez-Conde hace gestos negativos.- Una señora
diputada: No es así, no es así.) Sí, señor Trillo, sí; le guste o no, es
así. (El señor Trillo-Figueroa Martínez-Conde: No, no.) Tengo montañas de
ejemplos. Le daré el listado. ¡Si lo hemos llevado hasta al Tribunal
Constitucional! Lo sabe usted bien. Hay muchos supuestos. Cuando quiera,
le enseño la literalidad de los artículos que ustedes han apoyado en los
estatutos de Valencia, de Baleares, de Andalucía y de Aragón y han
recurrido en el Estatuto de Cataluña. Cuando quiera, lo vemos. Nos
extenderíamos mucho aquí, pero sabe usted que eso es así. Por tanto,
quien ha cambiado de criterio no ha sido este Gobierno, han sido ustedes,
evidentemente. Cuando les ha interesado, han apoyado, y cuando no les ha
interesado, no han apoyado: España se rompe, España se destroza... Ni
España se rompe, ni España se destroza. Tenemos una España más fuerte que
nunca, con un modelo constitucional que está funcionando, con un modelo
de las autonomías que está funcionando, que hemos construido entre todos
y que tenemos que terminar de desarrollar entre todos. Por supuesto que
cada uno puede seguir manteniendo una posición permanentemente
reivindicativa frente al Estado central, es libre de hacerlo. A mi
juicio, hemos llegado a una situación en la que, más allá de las
reivindicaciones que, por supuesto, cada uno pueda ejercer, lo que nos
reclaman los ciudadanos es la resolución de los problemas que les
afectan, sea cual sea la Administración que lo tenga que hacer. Creo que,
con las reformas de los estatutos que estamos llevando a cabo en esta
ocasión, hemos llegado a un nivel de empezar a reforzar la cooperación
-propia de un Estado federal, por otra parte-, estableciendo mecanismos e
instrumentos propios cooperativos. Por eso digo que habría que empezar a
pensar en ir pasando de un modelo más reivindicativo a un Estado más
cooperativo, que es un Estado más maduro, que creo que es el nuestro, ya
que está en condiciones de poder expresar esa madurez con la
cooperación.
Me sorprende que les llame tanto la atención la garantía adicional (El
señor Esteban Bravo: No, no; si está muy bien.) del impacto no ambiental,
autonómico. (El señor Esteban Bravo: ¿Autonómico?) Sí, es una
terminología al uso. Son informes que se utilizan precisamente, desde el
punto de vista del derecho administrativo, para analizar determinados
parámetros en razón de la norma: impacto de género, impacto ambiental,
impacto autonómico. Es una garantía que nos ponemos, porque queremos
desarrollar bien el sistema y hacer que madure, porque acabamos de
aprobar unas normas que no son tan sencillas. La Administración central y
la
Administración autonómica se tienen que acostumbrar a trabajar con el
nuevo modelo. Desde luego, le tomo la palabra, en el sentido de que sea
de ida y vuelta, es decir, que también las autonomías, cuando legislen,
incorporen a su normativa un informe en el que se analicen con mayor
rigor las competencias, porque si eso fuese así, evitaríamos muchos
litigios. Desde luego, lo que es responsabilidad del Gobierno, señor
Ridao, lo vamos a hacer. Creo que esa es una norma de autoexigencia que
además va a venir bien también para los análisis y los conflictos que se
puedan derivar en su caso, porque esos informes siempre aportarán luz.
Mire, a mi juicio, no llevamos retrasos en el desarrollo de las
transferencias del Estatuto de Cataluña. Claro, eso es una cuestión
subjetiva. Creo que se está haciendo una transferencia y traspasos
razonables. Lo que no se están haciendo son traspasos que no están en el
estatuto, es verdad. (El señor Ridao i Martín pronuncia palabras que no
se perciben.) Sí, señor Ridao. Usted sabe muy bien lo que le digo. A
veces se pretende conseguir por la transferencia lo que no se consiguió
en el Estatuto. No, vamos a trabajar seriamente. Estamos trabajando
seriamente y el propósito del Gobierno es trabajar seriamente. Este
Estatuto es de una enorme complejidad: amplía el autogobierno, establece
una forma de actuar distinta de la Generalitat, de las instituciones
autonómicas y establece transferencias, pero muchas menos de las que
estableció el primero. Lo más importante no son solo las transferencias,
sino el ejercicio de determinadas funciones. No todo hay que centrarlo en
las transferencias. Esa es una visión -si me lo permite y con todos los
respetos- un poquito antigua, porque no estamos en un proceso solo de
transferencias, sino de ejercicio de funciones que están en la norma, y
hay que compatibilizar, armonizar ese ejercicio de funciones por parte de
una Administración autonómica y de una Administración central, y eso hay
que hacerlo de mutuo acuerdo, mediante el diálogo y la cooperación, señor
Ridao. Haremos las transferencias que sean necesarias, pero no solo es un
problema de transferencias.
En relación con el último tema que usted me planteaba le diré que he
anunciado que, tras veintiocho años de vigencia de la Ley Orgánica de
Libertad religiosa, nos parece -así nos comprometimos con los ciudadanos
en nuestro programa electoral- que hay que hacer un debate sereno y
pausado que conlleve a actualizar la Ley Orgánica de Libertad Religiosa,
introduciendo cuestiones que en el año 1980 no se introdujeron. Por
ejemplo, nada dice la Ley Orgánica de Libertad Religiosa sobre el derecho
fundamental a la libertad de conciencia. Fue aprobada en una época en
donde todavía no se habían celebrado, como usted sabe, muchos de los
acuerdos que hoy están vigentes entre el Estado y otras confesiones
religiosas distintas de la católica. En los últimos veintiocho años las
transformaciones habidas en la sociedad española como consecuencia de su
apertura al exterior y el establecimiento y consolidación de un régimen
de derechos y libertades son profundas y palmarias, por tanto, señor
Trillo, no me diga usted que en este país está en peligro el ejercicio de
la libertad religiosa de nadie. (El señor Trillo-Figueroa Martínez-Conde:
De momento.) De nadie, señor Trillo. Y no lo ha estado en estos cuatro
años con el Gobierno de España, durante los que hemos promovido una
actuación en este tema respetuosa con la libertad religiosa, respetuosa
con el principio de autonomía y separación, cosa que otros no han hecho
siempre, entre Iglesia y Estado, y con el principio de cooperación con la
Iglesia católica, que es la confesión mayoritaria. Lo hemos hecho con
absoluto respeto, con unas relaciones buenas con la Conferencia Episcopal
y con unas relaciones de cooperación buenas con el Vaticano; buenas de
cooperación; de discrepancia también, y no hay ni un solo español que
pueda pensar ni que se le pase por la cabeza que tiene algún problema
para el ejercicio. Nadie, señor Trillo. (El señor Trillo-Figueroa
Martínez-Conde: No todo es la ley.) No, porque no todo el mundo cree que
su derecho... Hay otras confesiones religiosas, no solo la suya. Usted no
es el único que vive en el mundo, sino que hay otros. Hay pluralidad, hay
otros que también quieren que sus derechos sean garantizados, señor
Trillo. Lo que decimos es: vamos a introducir y recoger ese pluralismo
que existe en la sociedad y que no existía en el año 1980 y vamos a
recoger acuerdos, que usted sabe que se han suscrito entre el Estado y
otras confesiones. Usted lo sabe y, por tanto, no exagere, por favor. Es
una exageración decir: no me traiga nada, no me traiga usted una ley.
Pues sí, se la voy a traer, y la voy a traer con el acuerdo de toda esta
Cámara y seguro que con su acuerdo también, porque es sensato. Como yo sé
que al final usted es sensato, estoy segura de que llegaremos a un
acuerdo también en un tema que afecta a muchos ciudadanos españoles y que
va a mejorar su vida y su libertad. Ese es el sentido del anuncio que les
he hecho y les garantizo que el proyecto de ley que en su día traigamos a
esta Cámara lo hablaremos con ustedes y que buscaremos el máximo acuerdo
posible, el máximo consenso con todos los grupos políticos y con todas
las partes que puedan estar afectadas.
Aborto. Es un tema que también me han suscitado algunos de los portavoces.
No he hablado del compromiso que hemos adquirido porque entiendo que es
un compromiso que desarrollarán los ministros correspondientes. Sí he
hablado de algo que me parecía muy importante, que era que el Gobierno,
en todo caso, va a garantizar -en tanto se aprueba o no una modificación
de la ley- el ejercicio de los derechos de las mujeres y de los
profesionales de la sanidad a poder actuar con arreglo a lo dispuesto en
la ley hoy vigente, cosa que en algunas actuaciones, evidentemente, se ha
puesto en riesgo. Ahí sí que se ha puesto en riesgo el derecho a la
intimidad. Se ha puesto en riesgo, señor Trillo, sí; y de
confidencialidad de los datos. Se lo digo porque como usted decía: me
viene usted con la intimidad. Pues sí, la intimidad es un derecho
fundamental; el de las mujeres también, que también tienen derecho a la
intimidad. (El señor Trillo-Figueroa
Martínez-Conde pronuncia palabras que no se perciben.) Sí, sí, se lo digo
por si acaso; lo digo porque es evidente, señoría, que ha habido
actuaciones en donde determinados derechos se han podido ver vulnerados,
y este Gobierno no lo va a permitir. Derechos en el ejercicio de acceder
a una prestación determinada y a unas condiciones por la ley. A eso es a
lo que me he referido; me he referido a eso, lo quiero aclarar. El
derecho a la intimidad de las personas es un derecho fundamental. ¿Cuál
es nuestro compromiso? Nuestro compromiso, como usted sabe, es que vamos
a constituir un comité de expertos que haga una evaluación completa del
funcionamiento de la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo, y con
sus conclusiones trataremos de consensuar una reforma, la reforma que se
considere mejor para garantizar que se puedan producir interrupciones
voluntarias del embarazo, que siempre son situaciones muy dolorosas y muy
difíciles para las mujeres, en condiciones de garantías y estableciendo,
además, las pautas de los modelos que, en este sentido, existen en las
legislaciones europeas, de los cuales nuestra ley es una ley muy
homologable, aunque probablemente pueda necesitar algunas mejoras; no
cerramos la puerta en absoluto, como usted sabe, a que podamos
desarrollar ese tema de la mejor manera posible, incrementando las
garantías de los derechos de las personas.
Señor Esteban, a algunos de los temas que usted me ha planteado ya le he
ido contestando al hilo de la respuesta a otros portavoces. Sí le quiero
decir, con relación al tema del secuestro del pesquero Playa de Bakio,
que es verdad que aquí hubo una resolución -usted se ha referido a la
resolución que se aprobó aquí en el Parlamento- por la que se establecía
que la fragata debería ir a la zona del Índico durante tres meses:
agosto, septiembre y octubre. Eso fue lo que se acordó. En su momento, en
el mes de octubre, compareció aquí el secretario de Estado de Asuntos
Exteriores para poner de manifiesto los problemas que había en que una
fragata aislada hiciera ese trabajo, y para ofrecerle el seguir
trabajando con nuestros socios en la zona. Esa era una alternativa. Otra
alternativa era prohibir pescar en esas aguas, una zona exclusiva de
Somalia. Y una tercera alternativa era la de colaborar con los gobiernos
limítrofes para tratar de buscar una solución, que es en lo que estamos,
evidentemente. La verdad es que ha sido lamentable que se produjera,
desde luego. (El señor Esteban Bravo: Pero podía pasar y ya lo avisamos.)
Afortunadamente, los mecanismos de la diplomacia han funcionado y han
podido salvarse vidas que han estado en riesgo, es verdad. El Gobierno va
a comparecer para dar todo tipo de detalles sobre todas las gestiones y
todas las actuaciones que ha llevado a cabo la Administración durante el
secuestro. Lo que sí le puedo adelantar -y se lo enviaremos- es que
estamos trabajando en estos momentos con iniciativas en el ámbito de la
Unión Europea, de Naciones Unidas y de los países aliados. En la Unión
Europea en dos líneas, tanto en la Dirección General de Pesca y Asuntos
Exteriores como en el ámbito de la política de seguridad porque es un
tema que afecta a competencias de la Unión Europea en materia de pesca y
en materia de seguridad. Es evidente que en estos momentos ha sido bien
acogida la iniciativa de España, pero nuestro objetivo es tratar de
acelerar gestiones con algunos de los países que tienen intereses en la
zona para tratar de adelantar una actuación que pudiera poner en marcha
un servicio de vigilancia multinacional en la zona y que adelantase
alguna decisión que pudiera ser adoptada luego con un carácter más
estructural por la Unión Europea y, de la misma manera, en el ámbito de
Naciones Unidas. Por tanto, vamos a seguir trabajando con toda la
intensidad en ese tema. Es un asunto que ya hemos puesto en el orden del
día de la Unión Europea y de Naciones Unidas. Por tanto, ¿cumplir las
resoluciones del Parlamento? Sí, sí que cumplimos las resoluciones del
Parlamento; cumplimos las resoluciones que podemos cumplir porque de
verdad en este caso usted sabe bien que dimos todo tipo de explicaciones,
que no había posibilidades de establecer un sistema individual de
vigilancia como país aislado. Se le dieron todo tipo de explicaciones y
se le ofreció la alternativa con respecto a los trabajos que estábamos
haciendo para ser más eficaces. Desgraciadamente nos ha pillado el toro
en el sentido de que hemos tenido un incidente muy grave aunque se ha
resuelto felizmente en relación con las vidas de esas personas, pero es
verdad que allí hay una situación muy difícil de abordar, en un país
además con una situación muy complicada desde el punto de vista
internacional.
La Unión Europea le ha dado la razón al Gobierno español respecto a las
medidas de alerta anunciadas en relación con el problema que hubo con una
partida de aceite de girasol proveniente de Ucrania. Ha habido un
comunicado de la Unión Europea de alerta posterior al primero en el que
se ha dicho que quien lo ha hecho bien es España. Así ha sido, así es la
vida. No es que nos hayamos equivocado, sino que la Unión Europea nos ha
dicho que hemos hecho lo que había que hacer. Eso lo ha dicho la Comisión
cuando estableció el viernes dos recomendaciones en cuanto a la retirada
y en cuanto a la prohibición, y España ya se había adelantado por el
principio de precaución y por las alertas que saltaron en la Agencia
Española de Seguridad Alimentaria. Por tanto, no ha habido una alarma
infundada, sino que se ha actuado con responsabilidad. El ministro de
Sanidad va a comparecer para dar todo tipo de información y para que vea
usted los comunicados de la Unión Europea, el primero y el segundo, que
le recomiendo que lea, y entonces podrá ver que en lugar de levantar una
alarma, lo que ha hecho la Unión Europea ha sido felicitar a España.
Son varias las ocasiones en las que SS.SS. han hecho alusión al tema de la
justicia. Desde luego, el Gobierno es absolutamente consciente de la
situación por la que atraviesa nuestra Administración de Justicia y
creemos que un país como España no puede permitirse una situación
semejante, creemos que no es admisible y que es urgente resolverla. Por
lo tanto, no he hecho alusión a
ello porque va a haber una comparecencia próxima del ministro de Justicia
en donde monográficamente se va a abordar este tema. Creo que hay dos
temas urgentes en el ámbito de la justicia, dos: uno, el tema del
servicio público, y dos, el tema del poder. Desatascar el órgano,
renovarlo y poner medios urgentes, equipos de refuerzo, en la línea de
modernización de la oficina judicial para que el servicio público de la
justicia funcione de otra manera. Esos son, a mi juicio, los dos
elementos más importantes y más urgentes que en estos momentos tiene
pendiente la justicia: el servicio al ciudadano y desatascar el órgano de
gobierno del Poder Judicial porque tienen responsabilidad en eso, porque
hay que poner al frente del órgano a personas que se dediquen a gestionar
y que no estén esperando a ver qué día se van a ir a su casa. Esas dos
cosas son urgentes. Desde luego, por parte del Gobierno no va a faltar
dedicación y esfuerzo ni para lo uno ni para lo otro. Le recuerdo que en
la pasada legislatura este Gobierno creó más de mil plazas de jueces y
fiscales, más de las que se crearon en las dos legislaturas anteriores,
señor Trillo, mil plazas de jueces y fiscales en la pasada legislatura.
Esa es la línea. ¿Tenemos que poner más medios? Sí. ¿Los vamos a poner?
Sí. ¿Tenemos que modernizar? Sí ¿Tenemos que renovar el Consejo? Sí.
Hagámoslo. Yo sé que todo el mundo tiene la mejor disposición y, desde
luego, por parte del Gobierno no va a faltar disposición en ese tema.
No le vuelvo a decir nada en relación con la reforma constitucional. No
es, señor Esteban, un brindis al sol. Le he reiterado que es un tema de
consenso y, por tanto, que el Gobierno cree que hay que avanzar en ese
consenso; y mientras no se avance en ese consenso poco podemos hacer,
pero desde luego vamos a trabajar para que así sea. Vamos a seguir
trabajando, como ya le he dicho, en la búsqueda de elementos para
construir y aproximar la ejecución de las normas que son, en muchas
ocasiones, compartidas. Usted se refería a la Ley de Dependencia. No es
verdad que la Ley de Dependencia no tenga financiación, la tiene en los
Presupuestos Generales del Estado, y usted sabe que esa financiación
tiene que ser compartida y ejecutada entre el Gobierno central y las
comunidades autónomas, que según la ley tienen también competencias y que
en muchas comunidades no se ejercen. Son competencias compartidas. El
Gobierno ha hecho sus deberes y ha puesto en la partida presupuestaria el
dinero correspondiente, lo que pasa es que no en todas las comunidades a
veces hay la diligencia necesaria para hacer las valoraciones, los
reconocimientos y poner en marcha un sistema que es compartido y que
tiene que ser el fruto de la cooperación. Estoy de acuerdo con usted en
que los mecanismos de cooperación son mejorables y estoy de acuerdo en
que en muchas ocasiones no se utilizan todos los instrumentos que las
leyes prevén para aproximar acuerdos y llegar a establecer soluciones
dialogadas. Pero usted sabe que el diálogo es una cuestión de dos.
Siempre es una cuestión de dos y, por tanto, desde luego por nuestra
parte no va a existir ninguna duda en que vamos a seguir trabajando en
relación con ese tema.
Para terminar con los asuntos que me planteaba el señor Esteban, en
relación con el tema del lehendakari Ibarretxe le diré que desde el punto
de vista formal - ha llamado esta mañana el presidente del Gobierno al
lehendakari Ibarretxe, no ha podido hablar con él; esta tarde va a volver
a hacerlo para fijar una fecha en la agenda-, ya lo dije hace unos días,
es una cuestión de agenda.(El señor Esteban Bravo: El diálogo es cosa de
dos.) Efectivamente. No creo que haya habido un presidente en la historia
de la democracia que haya recibido más a los presidentes de las
comunidades autónomas y al lehendakari en Moncloa que el presidente
Zapatero. Por lo tanto, creo que sí ha habido una manifestación de
diálogo en esta pasada legislatura, y en la que empezamos ahora va a
seguir estando la siempre la mano tendida. Repito, desde el punto de
vista formal va a haber reunión. Está pendiente de que esta misma tarde
se cierren las agendas. Desde el punto de vista institucional, las
relaciones del presidente del Gobierno con el lehendakari, como con todos
los presidentes de las comunidades autónomas, son relaciones fluidas,
cordiales, positivas y casi siempre fructíferas, porque se han reunido en
muchas ocasiones y en ocasiones han llegado a acuerdos y en otras no. Y
desde el punto de vista del modelo, en el debate de investidura el
presidente del Gobierno lo dejó bien claro: el Partido Socialista no se
subirá -creo que lo dijo literalmente- a un tren que no se sabe adónde
va, que representa una aventura y en muchas ocasiones una aventura ya
gastada que no ofrece ninguna expectativa para muchos ciudadanos de su
comunidad autónoma. Yo no tengo inconveniente en repetirle lo que hemos
dicho en muchas ocasiones; como el señor Trillo también se refería a
ello, lo repito para que el señor Trillo lo vuelva a oír: cualquier
reforma o cualquier avance de autogobierno tiene que hacerse en el marco
de la Constitución y del ordenamiento jurídico, respetando la voluntad
democrática y las reglas democráticas de nuestro Estado de derecho.
Además es imprescindible que haya el consenso suficiente, porque nadie
puede pretender, señor Esteban, imponer su proyecto a otra parte
importante de ciudadanos. (El señor Esteban Bravo pronuncia palabras que
no se perciben.) Nadie. Así pues, estamos dispuestos al diálogo. (El
señor Esteban Bravo: Sí, pero...) Sí, estamos dispuestos al diálogo, pero
los límites son claros: la Constitución y los procedimientos establecidos
en ella. El consenso necesario para mejorar la convivencia en el País
Vasco que alcance a todos, a nacionalistas y a no nacionalistas, y que
respondan al interés y a la mejora en la calidad de vida de los
ciudadanos. Ese es el marco, señoría, el único que, como les dijo ya el
presidente del Gobierno, ofrece seguridad y certidumbre. Lo hemos dicho
en muchas ocasiones, no tengo ningún inconveniente en volver a repetirlo
y por eso le traigo aquí a colación las palabras del presidente del
Gobierno en relación con su preocupación de si recibía o no recibía
al lehendakari, que por supuesto le ha recibido cuantas veces el
lehendakari ha pedido ser recibido; y una vez más se volverá a encontrar
con él el día que sus agendas lo permitan, tal y como lo hayan acordado
seguramente esta misma tarde.
Señor Xuclà, gracias por su intervención, por su buena predisposición a
hablar de la reforma constitucional. Creo que ha sido usted quien ha
dicho que hay dos temas que son imprescindibles dentro de los cuatro que
yo he mencionado que estaban en el informe del Consejo de Estado, que son
la igualdad y el Senado. La vía es tratar de hablar y ver si podemos
llegar a algún acuerdo. En relación con el tema de la Loreg ya he dicho
cuál es la posición. No voy a entrar ahora en detalles de cuál es la
reforma ni si tiene que haber mayor o menor número de diputados, es un
tema que se tiene que debatir en el ámbito de esta subcomisión; por
tanto, con absoluta libertad, en principio, de criterio lo dejamos al
ámbito parlamentario. Sí quiero recordarle que en la pasada legislatura
el Gobierno presentó un proyecto de ley... mejor dicho, no lo llegó a
presentar porque no alcanzamos el consenso necesario con el principal
grupo de la oposición -nos parece que ese es un tema también de consenso-
sobre la Ley de bases de régimen local. Recordará que teníamos un texto,
que se había avanzado mucho, pero no se pudo seguir avanzando en el mismo
porque no hubo el consenso que tiene que existir en esta materia. En
relación con el tema del desarrollo autonómico creo que ya he dicho cuál
es la posición del Gobierno. Por supuesto que vamos a trabajar en
desarrollo autonómico. Y en relación con la financiación autonómica, es
un tema prioritario para este Gobierno, ya empezamos a trabajar en la
anterior legislatura, el vicepresidente comparecerá mañana en esta Cámara
y podrá extenderse algo más pero yo les puedo reiterar cuál es la
posición del Gobierno. Es evidente que la reforma de la financiación de
las comunidades tiene que hacerse con el máximo consenso y con el respeto
a los principios de igualdad y de solidaridad de los españoles. Yo sé que
va a ser un trabajo intenso lograr el acuerdo entre las comunidades pero
sé que lo vamos a intentar y estoy segura de que lo vamos a lograr.
También le digo que no nos estamos planteando un retraso del sistema de
financiación ni estamos esperando a que haya una sentencia del Tribunal
Constitucional. El Tribunal Constitucional dictará sentencia cuando lo
considere oportuno. La intención del Gobierno es, desde luego, lograr un
acuerdo político antes del mes de agosto, lo dijo ayer el propio
vicepresidente, de manera que la reforma de la Lofca pueda tramitarse
después del verano y entrar en vigor en 2009. Ese es el planteamiento,
ustedes lo saben. Por tanto creemos que hay base para un acuerdo sobre el
sistema, porque en los estatutos aprobados durante la anterior
legislatura creo que son más las coincidencias que las diferencias. Le
recordaré que nuestra intención es que el nuevo sistema de financiación
refuerce la autonomía financiera de las comunidades autónomas, que esa
autonomía se haga depender más de sí mismas y menos del Estado y que a la
vez garantice mecanismos de solidaridad y convergencia regional. Nuestra
opinión es que sobre estas bases es posible llegar a un acuerdo, que no
será fácil pero que estoy segura que terminará beneficiando a todos y,
desde luego, el compromiso del Gobierno es que no habrá perdedores con el
nuevo sistema. Sobre la Ley del aborto ya le he dicho cuál es la posición
del Gobierno. El Gobierno va a estar siempre abierto a poder modificar,
ampliar y mejorar el derecho de petición, a que pueda ampliarse a la
posibilidad de que puedan comparecer las personas que ejercen ese derecho
en esta Cámara; siempre he sido partidaria de la posibilidad de que los
ciudadanos puedan acceder a expresar sus opiniones en el ámbito de esta
Cámara y vamos a trabajar por seguir mejorando la información en el
Parlamento y la transparencia.
Respecto al punto de vista internacional, le digo que por supuesto no he
hablado de las líneas de la política internacional, me he referido única
y exclusivamente a un acontecimiento importante que es la Presidencia
europea porque lo incardinaba en el ámbito de eventos importantes que
desde el punto de vista de la Presidencia del Gobierno van a marcar los
próximos cuatro años. Por supuesto que podemos hablar del tema de Europa,
porque va a estar en la agenda de la política exterior en primera línea.
Queremos consensuar y acordar los objetivos de la Presidencia europea.
Creo que en el ámbito de la Comisión Mixta de la Unión Europea vamos a
poder hablar de todo eso y, desde luego, ya sabe que somos partidarios
del proceso de Barcelona porque es un proceso que nosotros pusimos en
marcha y sabe que se están buscando soluciones que no desvirtúen la
importancia del proceso que pusimos en marcha y que por tanto afecta a
todo el tema del Euromediterráneo, donde sabe que tenemos un compromiso
importante. Desde luego, en el nuevo plan director de la cooperación
española que se pueda aprobar figurará de nuevo la política de
cooperación en materia de derechos humanos y en el plan de derechos
humanos que vamos a promover también figurarán los aspectos desde el
punto de vista del ámbito internacional, no solo de la cooperación, sino
también política de defensa de los derechos humanos como una de las
líneas fundamentales de la política exterior.
Señor Trillo, no voy a reabrir el tema del consenso constitucional y de
los consensos porque usted sabe muy bien que este Gobierno ha tenido una
predisposición absoluta a hablar con ustedes y consensuarlo todo,
absolutamente todo, y no hemos podido. Vamos a intentarlo otra vez, vamos
a intentarlo, le invito a intentarlo otra vez porque nuestra disposición
es absoluta, pero no me diga usted que no ha habido disposición al
diálogo para consensuar todo; lo ha habido en todo, señor Trillo, en
todo, en todos los temas importantes y también en los que no lo son, y la
prueba está que en algunos hemos llegado a acuerdos, claro que sí; cuando
no ha habido problema de que se rompiera un discurso que estaba
predeterminado y predirigido de que si España se rompía o no, cuando no
ha habido ese problema, ha habido
acuerdos, cuando eso lo hemos dejado aparcado ha habido consensos en temas
importantes, pero cuando hemos priorizado otras cosas no lo ha habido.
Claro que no ha habido reciprocidad, lo suscribo, pero al revés: no ha
habido reciprocidad por parte del principal partido de la oposición, no
la ha habido, señor Trillo, claro que no la ha habido. Ya le he dicho lo
del Tribunal Constitucional. No es sensato. A usted le podrá parecer que
es una espera razonable la renovación, a mí me parece de verdad que es
algo realmente imprescindible y además es una manifestación de un mal
funcionamiento del sistema que no se haya producido ya esa renovación
tanto del Consejo General del Poder Judicial como del Tribunal
Constitucional.
Me dice que el Gobierno se explique en el tema Ibarretxe. La verdad es que
ese es el problema; el problema es que nuestra posición es la misma de
siempre en los temas de los estatutos, ha sido siempre la misma, no la
hemos cambiado nunca. Por lo tanto, creo que los ciudadanos tienen muy
clara cuál es la posición del Gobierno con respecto al modelo de Estado,
con respecto a las cuestiones que se pueden promover y no promover por
parte de las autonomías, con respecto a lo que se puede o no consensuar
con el señor Ibarretxe; a lo que le hemos dicho una vez que no le
volveremos a decir que no, y también hemos dicho en otras ocasiones que
no a otras autonomías y luego hemos consensuado aquí, muchas veces con
ustedes, porque ha habido estatutos que han venido de las autonomías
pactados por ustedes en los territorios y que aquí hemos modificado y
hemos llegado a acuerdos. Por lo tanto, de verdad, seamos un poco más
sensatos con este tema. Usted sabe que la posición del Gobierno en esta
materia es la posición que establece y marca los límites de la
Constitución y del ordenamiento jurídico, ni más ni menos ni menos ni
más, esa es; y que en ese marco todo es posible acordarlo, siempre y
cuando beneficie a los ciudadanos y haya consenso previo de los
territorios. Lo demás es seguir intentando hacer un discurso que ha
quedado un poquito antiguo, el de la pasada legislatura, señor Trillo, de
verdad. Que no, que el Estado de las autonomías tiene un estado
importante de salud y lo que tenemos que hacer es tratar de mejorar los
sistemas que hemos creado para que los ciudadanos se vean beneficiados de
las políticas que estamos poniendo en marcha, que en muchas ocasiones no
es posible hacerlo porque falta completarlo con mecanismos de
cooperación. Por lo tanto, señor Trillo, espero que haya reciprocidad, la
misma que ha tenido el Gobierno en la pasada legislatura, espero del
principal partido de la oposición en ésta reciprocidad y
responsabilidad.
El tema de la Ley Electoral tenemos la oportunidad de hablarlo, pactamos
unas reformas muy pequeñitas. Es verdad que el tema de la paridad, de la
igualdad de género no es que le llamemos nosotros igualdad de género,
señor Trillo, es que es igualdad de género. Lo ha dicho en un tono: ¡eso
que llama usted igualdad de género! No, es que es igualdad de género, no
es que lo llame yo así, es que es igualdad de género. De la misma forma
que le digo que el plan de derechos humanos puede no gustarle, pero el
plan de derechos humanos es un plan de derechos humanos establecido por
Naciones Unidas. Son los planes de derechos humanos que efectivamente no
van a garantizar los derechos humanos sobre los que nuestra Constitución
tiene mecanismos de garantía, que están en la Constitución, que están en
la ley, que están en los tratados internacionales de los que formamos
parte, que tienen que garantizar los tribunales, pero es verdad que la
promoción de los derechos humanos existe siempre, aquí y en los países
más avanzados, y los países más avanzados tienen planes de derechos
humanos, casi todos los europeos, planes nacionales de derechos humanos
en donde establecen mecanismos de promoción activa de los derechos de
nueva generación pero también de las libertades individuales, de mejoras.
Es más, si quiere le diré -ya lo hablaremos porque me gustaría consensuar
ese plan, y estoy segura de que estará usted de acuerdo- que hay hasta
recomendaciones del Alto Comisionado de Naciones Unidas al Gobierno
anterior, no al Gobierno socialista sino cuando su grupo político
gobernaba, para que se hiciera un plan de derechos humanos. Por lo tanto,
de verdad, no hagamos tampoco demagogia con un tema que creo que es muy
serio y que es un tema importante, de siempre. Es evidente que los
derechos humanos en nuestro país tienen reconocidos todos los mecanismos,
todavía nos falta firmar algún convenio y ahora mismo tenemos que poner
en marcha hasta en Europa la Agencia de Derechos Fundamentales; siempre
es un tema, señor Trillo, desgraciadamente inacabado. Desde luego, nunca
nos sentiremos totalmente satisfechos porque siempre todo es mejorable,
la actuación de los poderes públicos y la actuación de los particulares.
En cuanto a la libertad religiosa, creo que ya he dicho suficiente. Sé que
S.S. no tiene ninguna preocupación, ni la más mínima, porque no hay ni un
solo motivo para tenerla, sino todo lo contrario, hemos de sentirnos muy
satisfechos del modelo que tenemos y de que podemos seguir avanzando en
el modelo de Estado que entre todos hemos construido.
Señor Trillo, no voy a entrar en las acusaciones procesales, por así
decirlo, porque, de verdad, podríamos escribir un libro entero. Podríamos
escribir un libro entero de los intentos de incursión -no de usted, ¡Dios
me libre!- del entorno en actuaciones procesales entonces en el Tribunal
Constitucional. Mejor corramos un tupido velo. No voy a entrar en eso
porque me parece que por respeto y por responsabilidad y, sobre todo, por
respeto al Tribunal, que es el que tiene que tomar sus decisiones,
deberíamos dejar al Tribunal Constitucional mucho más tranquilo para que
haga su trabajo. Desde luego, por mi parte nunca jamás me habrá oído
decir nada que no sea de respeto absoluto al Tribunal Constitucional y a
todos los tribunales. Por tanto, no quiero entrar más en ese tema.
Finalmente le voy a decir, señor Trillo, que usted ha sido un buen
presidente de esta Cámara, y tuve ocasión además de compartir muchos
buenos momentos y
muchas peleas también, pues tuvimos muchas discusiones, que usted sabe
perfectamente lo que se ha mejorado la participación del Parlamento en la
decisión y en la toma de decisiones políticas; lo sabe: la Ley de Defensa
Nacional, el envío de tropas y los nombramientos. Usted sabe que no ha
habido un presidente que haya contestado a más preguntas parlamentarias
que el señor Zapatero. Usted lo sabe. Hemos hecho el debate de las
autonomías que no se hizo en la pasada legislatura. Hemos mejorado. ¿Que
se puede mejorar más? Por supuesto. ¿Que hay que modernizar más este
Parlamento? Por supuesto. Siempre me encontrará ahí; siempre me
encontrará ahí. Y siempre hemos apoyado a todos los grupos políticos y
seguimos apoyando a todos los grupos políticos para todas las mejoras que
se hagan y para la promoción de los avances que se puedan hacer también
en las reformas reglamentarias que están pendientes.
Para terminar le diré que me siento muy orgullosa de la actuación del
ejército en todos los momentos durante la crisis del pesquero Playa de
Bakio y que no fue ni al alba ni al amanecer. (Aplausos.).-(El señor
Trillo-Figueroa Martínez-Conde pide la palabra.)
El señor PRESIDENTE: Hemos llegado al final de la comparecencia de la
señora vicepresidenta. Señor Trillo, esta es una comparecencia
informativa y está tasado el tiempo sin réplica y con un turno de diez
minutos y saben bien los señores intervinientes que muchos de ellos han
consumido más del doble de lo que el turno establece. Me parece que
podemos dar por terminada la comparecencia. Agradezco a la señora
vicepresidenta las informaciones que nos ha dado y hasta la próxima
sesión.
Eran las siete y treinta minutos de la tarde.
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