Año 2006 VIII Legislatura
Comisiones. Núm. 370
COMISIÓN DE ASUNTOS EXTERIORES
PRESIDENCIA DEL EXCMO. SR. D. SEGUNDO BRU PARRA
celebrada el jueves, 5 de octubre de 2006
ORDEN DEL DÍA:
Comparecencia del Ministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación, D.
Miguel Ángel Moratinos Cuyaubé:
-- A petición del Grupo Parlamentario de Coalición Canaria, para informar
sobre los resultados de las gestiones realizadas por su departamento con
la Unión Europea (UE) y los países del noroeste africano con respecto al
control de la inmigración irregular. (Número de expediente 711/000349).
-- A petición del Grupo Parlamentario Catalán de Convergencia i Unió,
para informar de los asuntos fronterizos internacionales que afectan a la
comarca de la Cerdanya, en las provincias de Lleida y Girona. (Número de
expediente 711/000351).
-- A petición propia, para informar de la Asamblea General de la
Organización de las Naciones Unidas (ONU). (Número de expediente
711/000355).
-- A petición del Grupo Parlamentario Popular en el Senado, para informar
sobre la primera reunión ministerial del Foro de Diálogo sobre Gibraltar.
(Número de expediente 711/000368).
Dictaminar la Proposición de ley reguladora de la gestión de la deuda
externa. (Número de expediente 624/000013).
Se abre la sesión a las diez horas y cinco minutos.
El señor PRESIDENTE: Señorías, se abre la sesión.
Comprobadas las asistencias por parte del señor letrado, como punto
primero del orden del día tenemos la aprobación del acta de la sesión
anterior, que previamente obra en poder de sus señorías. Por tanto, si no
existe ninguna objeción a la misma, ¿puede entenderse aprobada por
asentimiento? (Asentimiento.)
Queda aprobada por asentimiento.
COMPARECENCIA DEL MINISTRO DE ASUNTOS EXTERIORES Y DE COOPERACIÓN, DON
MIGUEL ÁNGEL MORATINOS CUYAUBÉ.
-- A PETICIÓN DEL GRUPO PARLAMENTARIO DE COALICIÓN CANARIA, PARA INFORMAR
SOBRE LOS RESULTADOS DE LAS GESTIONES REALIZADAS POR SU DEPARTAMENTO CON
LA UNIÓN EUROPEA (UE) Y LOS PAÍSES DEL NOROESTE AFRICANO CON RESPECTO AL
CONTROL DE LA INMIGRACIÓN IRREGULAR (711/000349).
El señor PRESIDENTE: Respecto al primer punto del orden del día tengo que
solicitar el consentimiento de la comisión puesto que el portavoz de
Coalición Canaria ha solicitado el aplazamiento de la misma.
¿Tengo el consentimiento de la comisión para que quede aplazada esta
comparecencia, solicitada por el Grupo Parlamentario de Coalición
Canaria? (Pausa.)
Queda aprobada por asentimiento esta modificación del orden del día.
-- A PETICIÓN DEL GRUPO PARLAMENTARIO CATALÁN DE CONVERGENCIA I UNIÓ,
PARA INFORMAR DE LOS ASUNTOS FRONTERIZOS INTERNACIONALES QUE AFECTAN A LA
COMARCA DE LA CERDANYA, EN LAS PROVINCIAS DE LLEIDA Y GIRONA
(711/000351).
-- A PETICIÓN PROPIA, PARA INFORMAR DE LA ASAMBLEA GENERAL DE LA
ORGANIZACIÓN DE LAS NACIONES UNIDAS (ONU) (711/000355).
-- A PETICIÓN DEL GRUPO PARLAMENTARIO POPULAR EN EL SENADO, PARA INFORMAR
SOBRE LA PRIMERA REUNIÓN MINISTERIAL DEL FORO DE DIÁLOGO SOBRE GIBRALTAR
(711/000368).
El señor PRESIDENTE: Por lo que respecta al desarrollo de la sesión,
consultados los portavoces, se va a proceder por parte del señor ministro
a efectuar una amplia intervención acerca de las comparecencias motivo de
su presencia hoy en esta comisión, que le agradecemos, como siempre, con
independencia de que posteriormente, en el turno de portavoces, cada
punto concreto de los que van a integrar esta intervención general pueda
ser objeto, a juicio y petición de sus señorías, de un debate separado en
los términos reglamentarios oportunos.
Tiene la palabra el señor ministro.
El señor MINISTRO DE ASUNTOS EXTERIORES Y DE COOPERACIÓN (Moratinos
Cuyaubé): Muchas gracias, señor presidente.
Señorías, es para mí motivo de satisfacción comparecer nuevamente, a
petición propia, ante esta comisión de Asuntos Exteriores para informar a
sus señorías sobre distintos asuntos. El primero, mi participación en la
apertura del período de sesiones de la Asamblea General de Naciones
Unidas, que tradicionalmente se denomina Semana Ministerial.
Durante mi estancia en Nueva York, del 18 al 22 de septiembre pasado, la
delegación española ha mantenido una apretada agenda de reuniones y
encuentros bilaterales en los márgenes de la Asamblea General, que nos ha
permitido abordar numerosos temas de especial interés para nuestro país.
En este sentido, cuatro fueron los objetivos de la delegación española.
En primer lugar, continuar impulsando y apoyando la reforma de Naciones
Unidas; en segundo lugar, avanzar en una política global migratoria y
defender la problemática migratoria en relación con nuestro país; en
tercer lugar, relanzar el proceso de paz en Oriente Próximo, y en cuarto
y último lugar, mantener y desarrollar los encuentros bilaterales
habituales en este foro, especialmente con los países iberoamericanos, no
solo el tradicional almuerzo con los cancilleres iberoamericanos sino
que, por primera vez, debo subrayar la presencia de nuestra comunidad en
Nueva York. En ese sentido, ofrecí una cena para 250 personas con la
participación de las principales personalidades hispanas iberoamericanas
presentes en Nueva York, a la que asistieron cuatro secretarios generales
de distintas organizaciones internacionales.
Señorías, deseo referirme, en primer lugar, a la intervención del
secretario general de las Naciones Unidas, Kofi Annan, pronunciada el día
19 de septiembre y que tuvo una especial significación dado que cesará en
su cargo el 31 de diciembre próximo.
Haciendo un balance de sus diez años de mandato, y a pesar de los
indiscutibles avances que se han producido en los ámbitos de
mantenimiento de la paz y la seguridad, del desarrollo y de los derechos
humanos, Kofi Annan constató que no se han resuelto sino que se han
acuciado tres graves problemas. En primer lugar, la persistencia de una
economía mundial claramente injusta; en segundo lugar, una situación de
desorden global, y en tercer lugar, un desprecio generalizado por los
derechos humanos y el Estado de derecho. Como resultado de todo ello --y
cito textualmente-- nos encontramos ante un mundo cuyas divisiones
amenazan la propia noción de Comunidad Internacional sobre la que se
fundamenta esta institución, la Organización de las Naciones Unidas.
Debido a la globalización, muchos de los problemas a los que se enfrenta
la Comunidad Internacional son globales
y exigen respuestas globales, y
estas respuestas solo las pueden proporcionar unas verdaderas Naciones
Unidas. El secretario general nos quiso así transmitir el mensaje de que
la organización es hoy más necesaria que nunca y que su peso específico y
su legitimidad siguen intactas, como se ha podido demostrar recientemente
con el papel que ha jugado para devolver y garantizar la paz en el
Líbano.
En relación con el primer asunto, objetivo de la presencia de mi
delegación en Naciones Unidas, la reforma de Naciones Unidas, en esta
cuestión y en las reuniones que he mantenido, tanto con el Grupo de
Amigos de la Reforma de Naciones Unidas como con el grupo de países
denominado Unidos por el Consenso, he podido comprobar el alto grado de
aprecio que han recibido las contribuciones españolas. España está
decidida a impulsar y apoyar el desarrollo del proceso de reforma y a
promover el diálogo y la negociación, como única vía para lograr el mayor
grado de consenso posible en torno a la reforma del Consejo de Seguridad.
Motivo de especial satisfacción fue para todos nosotros la participación,
por vez primera, de la Conferencia Iberoamericana como observadora en los
trabajos de la Asamblea General y la participación en la misma del
secretario general Iberoamericano, Enrique Iglesias. Debo señalar que el
secretario general agradeció el apoyo que el Grupo de Países
Iberoamericanos había manifestado masivamente a su propuesta de
establecer un mecanismo de seguimiento para las cuestiones relacionadas
con la migración internacional y el desarrollo. Mecanismo que en nuestra
opinión podría consistir en un foro permanente dotado de una pequeña
unidad de apoyo, que sería financiada de forma voluntaria por los países
más interesados en esta importante cuestión.
Deseo mencionar con especial interés la reunión que mantuvo la Asamblea
General a nivel ministerial para dar publicidad a la recientemente
adoptada Estrategia Global de las Naciones Unidas contra el Terrorismo.
Como conocen sus señorías, el secretario general de las Naciones Unidas
esbozó las grandes líneas de esta estrategia durante su intervención en
la Cumbre sobre Democracia y Terrorismo organizada por el Club de Madrid,
y que tuvo lugar en esta capital en marzo del pasado año. En este punto
debo elogiar la labor de los representantes permanentes de Singapur y de
España, quienes en su calidad de facilitadores y copresidentes de las
consultas informales sobre esta cuestión lograron alcanzar un total
consenso. Espero y confío en que este gran paso adelante en nuestra lucha
común contra el cáncer terrorista sirva para desbloquear y conseguir un
acuerdo definitivo en torno al contenido del proyecto de Convención
Global de Naciones Unidas contra el Terrorismo, que urge finalizar y
adoptar en este nuevo período de sesiones.
Por otra parte, no quiero dejar de lado la celebración de la tradicional
reunión de los ministros de Asuntos Exteriores de la Unión Europea, así
como los encuentros con la secretaria de Estado norteamericana y con el
ministro de Asuntos Exteriores de la Federación de Rusia. Además, como
novedad de este año ha tenido lugar una reunión informal extraordinaria,
fuera del ciclo habitual de reuniones, del ministro de Asuntos Exteriores
de la OTAN con objeto de preparar la próxima reunión de jefes de Estado y
de Gobierno de la organización, que se celebrará en Riga, Letonia, los
días 28 y 29 de noviembre de este año.
Por lo que se refiere a la iniciativa Alianza de Civilizaciones, como
conocen sus señorías, el panel de alto nivel establecido por el
secretario general sigue trabajando, y esperamos que en el transcurso de
este mes de octubre o a principios de noviembre próximo pueda presentar
al secretario general un informe con propuestas y recomendaciones
concretas para poner en práctica y dar continuidad a esta importante
iniciativa, que hoy consideramos más necesaria que nunca. Lo pudimos
comprobar con ocasión del incidente de las caricaturas del profeta Mahoma
y lo seguimos comprobando con la reacción del mundo musulmán ante las
palabras de Su Santidad el Papa.
Una de las prioridades más urgentes de la agenda internacional y de
nuestro país en este momento, y que se plasmó en todos los actos de
encuentro y reuniones en la Asamblea General, es encontrar los medios
para relanzar el proceso de paz en Oriente Próximo. La delegación
española participó activamente en los encuentros entre la Unión Europea y
Estados Unidos, entre la Unión Europea y la Autoridad Palestina,
encabezada por el presidente, Abu Mazen. Y de manera bilateral pude
entrevistarme con todos los actores directamente implicados o que siguen
con especial interés la situación de la región, destacando en este
sentido distintas entrevistas con la ministra de Asuntos Exteriores de
Israel, el ministro sirio de Asuntos Exteriores, el secretario general de
la Liga Árabe, así como con miembros del Consejo de Cooperación del
Golfo.
En el marco de la Asamblea General hay que subrayar también la
participación española en dos reuniones de alto nivel: los días 14 y 15
de septiembre se celebró el Diálogo sobre Migración Internacional y
Desarrollo, en el que participó en representación de España la secretaria
de Estado de Inmigración, Consuelo Rumí, y la reunión para la revisión de
la aplicación del Programa de Acción de los Países Menos Adelantados para
la Década 2001-2010, a la que asistió la secretaria de Estado de
Cooperación Internacional. El Diálogo sobre Migración constituyó una
oportunidad única para intercambiar ideas sobre el fenómeno migratorio
internacional y los retos que plantea para el desarrollo. Esta cuestión,
que tanta importancia tiene para nuestro país y que ha sido abordada por
primera vez en el ámbito de Naciones Unidas, precisa de seguimiento y,
por ello, la propuesta del secretario general de crear un foro permanente
sobre esta cuestión mereció el apoyo mayoritario de las delegaciones
participantes en el diálogo de alto nivel. Por mi parte, tuve una serie
de reuniones bilaterales con los países africanos prioritarios para
España, entre ellos, Senegal, Guinea-Conakry, Gabón y Cabo Verde.
Asimismo, en la reunión preparatoria para la Cumbre Iberoamericana de
Montevideo de los cancilleres iberoamericanos, los problemas migratorios
fueron una prioridad de la agenda.
Para resumir, además de la agenda descrita, he aprovechado mi estancia en
Nueva York para celebrar más de 45 encuentros bilaterales con mis
homólogos de otros países, así como con el director general de la
Organización Internacional
del Trabajo y el secretario general de la Liga
Árabe. Igualmente mantuve un encuentro con los representantes de las
organizaciones judías, a los que tuve ocasión de informar sobre las
actividades que se celebraron este año en España en conmemoración del
Holocausto y la próxima apertura de la Casa Sefarad en Madrid. Especial
motivo de orgullo es la participación de la SGIB, Secretaría General
Iberoamericana, por primera vez en la Asamblea General de Naciones Unidas
como observadora, como antes he señalado.
Concluyo aquí esta breve exposición sobre mi participación en la Semana
Ministerial de Naciones Unidas, y en el turno de réplica podré abordar
con mayor detalle el contenido de mis encuentros bilaterales o de los
debates que se produjeron en esa llamada Semana Ministerial.
A continuación, paso a informar a sus señorías sobre la primera reunión
ministerial del Foro de Diálogo sobre Gibraltar. Quisiera comenzar mi
exposición sobre esta cuestión enlazándola con la información de la
Asamblea General de Naciones Unidas. Con motivo de mi intervención ante
la Asamblea General el 21 de septiembre pasado tuve la oportunidad de
explicar el contenido de los acuerdos alcanzados el día 18 de septiembre
en Córdoba en el marco del Foro Trilateral de Diálogo, de acuerdo con el
espíritu de las resoluciones pertinentes de las Naciones Unidas. Quise
dejar bien claro que estos acuerdos mantienen intactas las aspiraciones
españolas en materia de soberanía y que, como establece la propia
Asamblea General de Naciones Unidas, las negociaciones sobre la soberanía
deben continuar entre España y el Reino Unido. Así pues, las posiciones
de España acerca del contencioso no han cambiado. Los sucesivos Gobiernos
de España en el ejercicio de sus responsabilidades en materia exterior
han contado siempre con el respaldo de este Parlamento para la defensa de
las posiciones de España sobre Gibraltar, lo que implica un gran apoyo en
la mesa de negociaciones. Hago, pues, un llamamiento a los distintos
grupos políticos para continuar con el pleno respaldo de las Cortes a
esta política de Estado.
A juicio del Gobierno, los acuerdos de la reunión de Córdoba son
plenamente satisfactorios tanto desde el punto de vista de nuestra
política exterior como de los intereses del Campo de Gibraltar. En estos
acuerdos nuestra posición tradicional en lo que se refiere a la soberanía
ha salido reforzada. Los textos no tienen ninguna repercusión, en
absoluto, en lo que atañe a la soberanía y a la jurisdicción y no
prejuzgan las respectivas posiciones al respecto. Al mismo tiempo, y aún
más importante, el Gobierno de Gibraltar entiende y acepta de manera
explicita que la referencia a la soberanía es solo una cuestión bilateral
que compete al Reino Unido y a España. Con firmeza en el mantenimiento de
nuestra posición sobre la cuestión de fondo con estos acuerdos, sin
embargo, hemos abierto el camino para un clima de diálogo que nos
conducirá a más resultados permitiéndonos abordar en el momento oportuno
las cuestiones de soberanía.
Señorías, permítanme volver por un momento atrás, al 19 de mayo de 2004.
Al comparecer entonces ante la Comisión de Asuntos Exteriores del
Congreso declaré que el Gobierno tenía el firme propósito de recuperar e
impulsar el diálogo y la negociación en el contexto del proceso de
Bruselas. Al día siguiente, al reunirme con el entonces secretario de
Estado del Foreign Commonwealth Office, Jack Straw, abordé la cuestión de
Gibraltar desde sus dos aspectos más relevantes: soberanía y cooperación.
Hoy al igual que entonces sigo estando convencido de que mediante el
diálogo podremos avanzar en el proceso negociador y conseguir beneficios
para todas las partes implicadas.
Tras comprobar la imposibilidad de continuar con las conversaciones de
cosoberanía, tal como quedaron en julio de 2002, y con las celebraciones
en 2004 del 300º aniversario de la ocupación británica de Gibraltar se
nos ofreció una alternativa: o continuábamos gestionando esa
confrontación o abríamos una vía de diálogo para abordar la solución de
problemas concretos. Por todo ello, elegimos la segunda posibilidad, y
junto con mi colega británico decidimos crear el 27 de octubre de 2004 el
Foro de Diálogo a tres bandas, cuyos primeros frutos son los acuerdos de
Córdoba.
Antes de pasar a presentarles a grandes rasgos en qué consisten los
acuerdos de Córdoba, permítanme únicamente mencionar dos resultados
positivos que, aunque no han sido negociados en el Foro de Diálogo
propiamente dicho, han sido propiciados por la existencia del mismo: la
obtención de garantías escritas sobre las reparaciones futuras de
submarinos nucleares y la conclusión satisfactoria para nuestros
intereses de la reforma constitucional de Gibraltar. Si sus señorías lo
consideran oportuno, en el turno de réplica me podré extender sobre estas
dos cuestiones.
Señorías, los acuerdos alcanzados en la reunión ministerial del Foro de
Diálogo sobre Gibraltar el pasado día 18 en Córdoba representan sin lugar
a dudas una buena noticia para nuestra política exterior y para los
habitantes del Campo de Gibraltar; nos brindan una oportunidad para poner
fin a situaciones, como la de las pensiones de nuestros antiguos
trabajadores en Gibraltar, que llevaban demasiado tiempo sin solución, y
que afectaban de lleno a su existencia cotidiana, y suponen también un
magnífico instrumento para impulsar el desarrollo económico y social del
Campo de Gibraltar, como ya han reconocido los agentes económicos.
Sus señorías conocen ya los textos, por lo que me limitará a subrayar
algunos aspectos. La declaración ministerial sobre el aeropuerto de
Gibraltar nos ofrece un acuerdo que potenciará la economía de la zona y
favorecerá al mismo tiempo una mayor integración entre las economías del
Campo de Gibraltar y Gibraltar. Este nuevo acuerdo sobre el aeropuerto
sustituirá, cuando esté plenamente aplicado, al acuerdo conjunto sobre el
aeropuerto de 2 de diciembre del año 1987, suscrito por España y el Reino
Unido, y que los gibraltareños rechazaron.
El acuerdo contiene una cláusula de salvaguarda de las respectivas
posiciones en relación con la soberanía del istmo, de modo que nada de lo
que se haga como consecuencia de la misma podrá aducirse como
modificación de las posturas de cualquiera de las partes.
En el plazo máximo de 24 meses el aeropuerto dispondrá de un único
edificio terminal situado al sur de la verja pero con acceso directo
desde el norte, en el que se prestarán todos los servicios al pasajero,
incluidos seguridad aeroportuaria, control aduanero a los pasajeros y a
sus equipajes.
Los vuelos entre aeropuertos españoles y el de Gibraltar tendrán la
consideración de vuelos internos y los pasajeros y sus equipajes que
provengan o se dirijan al norte de la Verja no serán sometidos por tanto
a controles, ni por parte de las autoridades españolas ni por el de las
gibraltareñas.
El acuerdo sobre las pensiones de los antiguos españoles trabajadores de
Gibraltar afectados por el cierre de la verja en 1969 nos permitirá
concluir este expediente doloroso, que ha sido una preocupación
prioritaria del Gobierno desde que comenzaron los trabajos del Foro de
Diálogo. Este problema aqueja a un colectivo de alrededor de 5.700
pensionistas aún vivos y que han visto sus pensiones congeladas desde
1989.
La solución acordada permitirá compensar a estos pensionistas con una
cantidad a tanto alzado, que aportará el Reino Unido, equivalente a lo
que han dejado de percibir por la no revalorización; para una pensión
media, esta cantidad será de aproximadamente 6.200 euros y, al mismo
tiempo, el Reino Unido se compromete a actualizar sus pensiones a partir
de abril de 2007 y hasta el fallecimiento del último de los
pensionistas.
Dada la avanzada edad de las personas implicadas en este acuerdo y el
hecho de que el Reino Unido no pueda abonar la cantidad a tanto alzado en
abril de 2007 de una sola vez, sino que parte será abonada en abril de
2008, el Gobierno está considerando anticipar una parte de los fondos
necesarios que le sería devuelta posteriormente por el Tesoro británico.
La solución acordada será propuesta de modo individual en una carta del
Gobierno británico a cada uno de los pensionistas afectados antes de tres
meses; los pensionistas que suscriban la propuesta abandonarán
voluntariamente el sistema de pensiones gibraltareño y pasarán a cobrar
sus pensiones de un plan creado y financiado a tal efecto por el Reino
Unido.
Quiero atraer la atención de sus señorías hacia la importancia económica
del acuerdo alcanzado, que representará para el Reino Unido un desembolso
financiero de 122 millones de libras, 171 millones de euros de los que 73
millones de libras, es decir, 108 millones de euros, son fruto exclusivo
del acuerdo alcanzado en el Foro de Diálogo.
Una consecuencia no desdeñable de esta solución será que los actuales
trabajadores españoles en Gibraltar, cerca de 4000, podrán también mirar
con tranquilidad hacia su futura jubilación, ya que el acuerdo alcanzado
permitirá al Gobierno de Gibraltar revalorizar desde abril de 2007 en
adelante las pensiones de todos los trabajadores.
Señorías, una de las tradicionales reivindicaciones de Gibraltar ha sido
la relativa escasez de números de teléfonos disponibles en la colonia
para sus comunicaciones con España. Actualmente Gibraltar dispone de
30.000 números concedidos por España en 1986, de los que sigue
disfrutando en estos momentos, y unos 100.000 adicionales asignados en
2001 y ofrecidos por el entonces ministro Piqué, que nunca fueron puestos
en servicio.
En el acuerdo alcanzado en Córdoba se ha pretendido lograr un equilibrio,
por un lado, en el plazo de aproximadamente cuatro meses, se podrán
cursar llamadas entre España y Gibraltar, utilizando los procedimientos
técnicos recomendados por la Unión Internacional de Telecomunicaciones
para todos los Estados y territorios y la consiguiente posibilidad de
acuerdos de itinerancia en telefonía móvil y, por otro, durante las
negociaciones del Foro de Diálogo se ha logrado que la parte gibraltareña
haya transpuesto a su legislación la normativa europea que regula las
telecomunicaciones, lo que permitirá que surjan oportunidades para
operadores españoles en este territorio.
Quiero subrayar que la asignación por la UIT de un prefijo internacional
a un territorio como Gibraltar no tiene consecuencia alguna para el
estatuto jurídico internacional de ese territorio ni supone
reconocimiento político alguno; de hecho, la UIT asigna códigos a
territorios reconocidos por Naciones Unidas como colonias, por ejemplo,
las Islas Malvinas, que tiene el código 500, a territorios que forman
parte integrante de un Estado soberano, como es el caso de Hong Kong,
código 852; con prefijo distinto la República Popular China, código 86; o
asigna el mismo código, el código 1, a varios Estados soberanos: Canadá,
Estados Unidos de América y República Dominica.
Por lo que al cruce de la Verja se refiere, hemos querido examinarlo en
el Foro de Diálogo teniendo en cuenta dos factores: uno, que los
controles de los más de 7 millones de tránsitos anuales que cruzan la
Verja seguirán teniendo que ser rigurosos, debido a la no pertenencia de
Gibraltar a la Unión Aduanera y al espacio Schengen, y, dos, no hay que
olvidar que diariamente cruzan la Verja más de 4.000 compatriotas
nuestros y 3.000 gibraltareños residentes en España.
Con este acuerdo, tanto España como el Gobierno de Gibraltar contemplan
acabar antes de final de año una serie de mejoras en las instalaciones
del puesto de control de la Verja, que aumentarán la fluidez del tráfico;
algunas de estas medidas, como la instauración de un canal de circulación
rojo y verde estaban contempladas ya en el acuerdo del aeropuerto del año
1987.
Por último, no quisiera dejar de mencionar otro resultado de la reunión
ministerial que revestirá una gran importancia a largo plazo: la apertura
de un instituto Cervantes en Gibraltar. La lengua española, aunque
hablada mayoritariamente por los gibraltareños, va perdiendo terreno,
especialmente entre las nuevas generaciones. Un Instituto Cervantes en
Gibraltar ayudará a acercar a los habitantes del Peñón a sus vecinos del
norte, facilitando al mismo tiempo la integración al entorno inmediato.
La visibilidad que tendrá una institución como esta en Gibraltar en un
edificio con bandera española puesto a disposición por el Gobierno
gibraltareño, será grande y producirá efectos a largo plazo como, por
ejemplo, el que los jóvenes puedan considerar la posibilidad de seguir
sus estudios en universidades y centros de enseñanza secundaria en
España, cerca de su hogar en lugar de trasladarse para ello al Reino
Unido.
Señorías, la reunión de Córdoba es solo el comienzo de un proceso. En los
meses y años venideros nos tendremos que volcar en la puesta en práctica
de estos acuerdos y al mismo tiempo en profundizar nuestras relaciones en
nuevas áreas, como puedan ser las de educación, medio ambiente,
colaboración económica, etcétera, lo que nos permitirá ir creando el
clima de confianza mutua y cooperación del que les hablaba al principio,
y resolver definitivamente la cuestión de la soberanía.
Muchísimas gracias.
Paso ahora a comentar la comparecencia referida a los asuntos fronterizos
internacionales de la comarca de la Cerdanya en las provincias de Lleida
y Girona.
Señorías, en el Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación, cuando
se trata de abordar cuestiones de interés para España no hay asuntos
menudos, y en este espíritu, después de haber tratado aspectos referentes
a Naciones Unidas y a Gibraltar, me ocuparé de dar respuesta en esta
misma comparecencia a la demanda del Grupo Parlamentario Catalán en el
Senado de Convergència i Unió sobre la comarca de la Cerdanya.
En primer lugar, quiero agradecer al señor Macias el completo informe que
sobre la comarca de la Cerdanya ha remitido a este ministerio, informe
que ha sido estudiado por los servicios competentes.
Las reuniones celebradas por las delegaciones de España y Francia en el
marco del Tratado de Bayona, de cooperación transfronteriza, han
permitido alcanzar logros significativos. Prueba de ello son los acuerdos
o declaraciones firmadas en el transcurso de la reunión de alto nivel
sobre cooperación transfronteriza celebrada el pasado 13 de octubre en
Barcelona. En esta reunión se firmaron dos acuerdos en materia sanitaria
de especial interés para Cataluña. El primero establece el compromiso de
construir un hospital transfronterizo en Puigcerdá para atender, por
tanto, las necesidades sanitarias de los habitantes de ambos lados de la
frontera. El segundo, de más largo alcance, se refiere al compromiso de
ambos Estados de establecer un convenio de cooperación sanitaria
transfronterizo. En este campo de las infraestructuras podemos añadir que
en la reunión ministerial mantenida el día 26 de juno en París por la
ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, con su homólogo francés, el señor
Dominique Perben, se reiteró el compromiso alcanzado en Barcelona y se
desmintieron las informaciones aparecidas en la prensa catalana sobre un
eventual retraso en la puesta en marcha de las inversiones en
infraestructuras transfronterizas hispano-francesas, en particular en la
zona de la Cerdanya.
En el terreno de los transportes terrestres, el ministro francés de
Transportes, en la mencionada reunión de 26 de junio, indicó en rueda de
prensa que su Gobierno va a lanzar un estudio para la construcción de una
línea de tren de alta velocidad Nîmes-Perpignan que conectaría con el AVE
Madrid-Zaragoza-Barcelona-frontera francesa con la idea de empezar las
obras en el horizonte del 2015. Precisó que, según sus planes, la línea
del tren de alta velocidad Nîmes-Perpignan debería ser objeto de un
debate público en 2008,y dejó abierta la fecha de conclusión de las obras
de esta infraestructura. También recordó que su Gobierno pretende
invertir 150 millones de euros en la mejora de la línea convencional
actual entre Montpellier y Perpignan y que de aquí a finales de año se
espera el lanzamiento de una licitación pública para la realización de
las circunvalaciones ferroviarias de Nîmes y Montpellier.
Nuestra ministra de Fomento aprovechó esa ocasión para reiterar en
presencia de su colega francés el compromiso de ambos Gobiernos para que
la línea internacional de alta velocidad entre Perpignan y Figueras,
actualmente en obras, entre en servicio en el año 2009.
Asimismo puedo informarles de la reunión que ha tenido lugar en mi
ministerio el pasado 2 de octubre, a la que acudió el alcalde de Llívia,
don José Pous y Rodríguez. En dicha reunión se repasaron los puntos más
candentes a que se enfrenta el enclave de Llívia en estos momentos: en
primer lugar, el deseo por parte francesa de construir una nueva rotonda
en la carretera neutra que une Llívia con Puigcerdá, lo que supondría
abrir un nuevo cruce en dicha carretera, a lo que se opone rotundamente
el Ayuntamiento de Llívia, y cuya ejecución por parte francesa supondría,
si no existe consenso bilateral, una violación del Tratado de Bayona.
La oposición de ese ayuntamiento se basa en los perjuicios que ello
supondría para el libre paso por la carretera neutra mencionada y en los
de tipo medioambiental y económico que implicarían para ese municipio. El
alcalde de Llívia ha quedado en enviar un detallado informe sobre la
posición del ayuntamiento para mejor apoyar su posición de cara a
insertarlo en la agenda en la próxima reunión de la Comisión
Internacional de los Pirineos, que tendrá lugar en París a lo largo de
los próximos meses.
Asimismo, se trató del abastecimiento de agua potable a Llívia y de la
restitución de las aguas captadas para el abastecimiento de varias
poblaciones francesas en el río Er. Hubo un convenio que se firmó hace ya
30 años y que nunca ha sido implementado por parte francesa en detrimento
de Llívia, población que no solo perdió gran parte de su caudal de agua
potable sino que también perdió sus aguas de regadío, convirtiéndose en
secano gran parte de sus tierras. La solución pasaría por la canalización
del agua a un kilómetro y medio hasta un depósito y por un desembolso de
unos 90.000 euros por parte francesa.
Con todo ello, doy respuesta a la petición del Grupo Parlamentario
Catalán en el Senado de Convergència i Unió y concluyo así mi fase
introductoria.
Muchísimas gracias.
El señor PRESIDENTE: Gracias, señor ministro.
Tal y como hemos acordado, abrimos, a continuación, un turno de
portavoces específico para cada una de las comparecencias que han
integrado la intervención general del señor ministro. Y asimismo, tal
como hemos acordado, vamos a comenzar por la referente a la primera
reunión ministerial del Foro de diálogo sobre Gibraltar.
Tiene la palabra el señor Mur por el Grupo Parlamentario Mixto.
El señor MUR BERNAD: Muchas gracias, señor presidente.
Aunque nosotros no hemos pedido ninguna de las comparecencias que se han
sustanciado, y dada la ordenación del debate, quiero decir que aunque
para nuestro grupo no es del máximo interés el tema de Gibraltar, quiero
agradecer en primer lugar al señor ministro las informaciones que nos ha
dado. Creo que en todo caso suponen un avance. He visto un intento
permanente de aclarar que el pacto no suponía renuncia alguna respecto de
nuestras aspiraciones sobre la soberanía. Sabe el señor ministro que la
opinión pública está muy concienciada sobre este tema, y que todo avance
--usted ha explicado algunas cosas que suponen un avance, por ejemplo lo
de las pensiones y el aeropuerto-- es bueno para los habitantes de la
zona, aunque es evidente que lo de la soberanía, como usted sabe, es una
cuestión que toca con mucha profundidad algo histórico en nuestro país,
por lo que esa reticencia siempre la vamos a tener. Por tanto, me parece
importante que usted insista constantemente, como ha hecho, en que ningún
pacto y ningún compromiso suponían renuncia alguna.
Me ha gustado lo del Instituto Cervantes. Me parece que esa es una puerta
abierta importantísima a medio plazo. Si los gibraltareños al final
entienden que la lengua española es tan importante como el universal
inglés --y es un camino en el que habría que profundizar--, podrían
seguir después cursando sus estudios superiores en España con algún tipo
de facilidades. Por esa vía podríamos acabar logrando bastante en el tema
fundamental que nos ocupa.
La única pregunta que quisiera hacerle se refiere a la utilización
abierta del aeropuerto, por supuesto un sistema mucho mejor que el
actual. Ha dicho que se van a hacer una serie de obras en la nueva
terminal, pero desearía saber cómo se van a financiar esas inversiones y
si hay algún procedimiento establecido o si no hay todavía una idea
concreta.
Por lo demás, creo que todo ello significa un avance. Señor ministro, en
todos esos pasos tiene usted que poner la coletilla de: sin renunciar a
nuestros derechos sobre la soberanía de Gibraltar.
Muchas gracias.
El señor PRESIDENTE: Gracias, senador Mur.
Por el Grupo Parlamentario Catalán en el Senado de Convergència i Unió
tiene la palabra el senador Macias.
El señor MACIAS I ARAU: Quiero agradecer la comparecencia del señor
ministro, y de forma más específica sus informaciones complementarias a
lo que ya es conocido por parte de la opinión pública en relación a
Gibraltar.
Como usted sabe, Convergència i Unió ha venido siempre reclamando en este
tema el mantenimiento de las posiciones españolas y que se pueda atender
a todos aquellos aspectos que afectan a los ciudadanos españoles y a los
habitantes de Gibraltar, evidentemente. En este sentido hay unos cuantos
avances que me parecen sustanciales en lo que hace referencia a la mejora
de las condiciones de vida de los ciudadanos que, siendo españoles,
tienen que atravesar diariamente la verja, ciudadanos que incluso tienen
derechos pasivos, y también las de aquellos que puedan utilizar una
infraestructura como es el aeropuerto.
Nos parece, por tanto, que los avances que se producen son significativos
y tan solo hay que redundar en algunas cuestiones para que lo acordado en
Córdoba no sea una flor en el desierto. Me parece recordar, por ejemplo,
que usted ha hablado del compromiso de las 100.000 líneas telefónicas y
creo que no ha sido llevado a efecto.
Está bien que se alcancen estos acuerdos, pero también son muy
importantes las cuestiones del día a día. Es decir, los ciudadanos que
tienen esta especial circunstancia de residir en una parte de la verja y
trabajar en la otra o tienen oportunidad de cruzar la frontera no deben
ser sometidos a desventajas adicionales. Por lo tanto, bienvenidos sean
estos acuerdos pero no olviden el día a día, el seguimiento y la
implementación.
Ojalá haya un Córdoba dos a corto plazo, porque significaría que estamos
contribuyendo a facilitar las condiciones de vida de esos ciudadanos.
Muchas gracias.
El señor PRESIDENTE: Gracias, senador Macias.
Por el Grupo Parlamentario de Senadores Nacionalistas Vascos, tiene la
palabra el senador Anasagasti.
El señor ANASAGASTI OLABEAGA: Muchas gracias, señor presidente.
Muchas gracias, señor ministro. Voy a hacer una intervención muy breve.
En tiempos del franquismo se decía que España limitaba al sur con la
vergüenza y que Gibraltar caería como fruta madura. Nosotros preferimos
que España limite al sur con un proyecto de convivencia civilizado y
creemos que estos acuerdos y, sobre todo, la utilización del aeropuerto
quitan crispación a la situación.
Así como la política del general Franco consistía en que la gente viviera
lo más incomoda posible en Gibraltar y al otro lado de la verja, nosotros
consideramos que este tipo de avances sustanciales pueden ir quitando
crispación y propiciando que con el tiempo, como fruta madura, se
resuelva la situación de Gibraltar.
Muchas gracias, señor presidente.
El señor PRESIDENTE: Gracias, senador Anasagasti.
Por parte del Grupo Parlamentario Socialista, tiene la palabra el senador
Carracao.
El señor CARRACAO GUTIÉRREZ: Muchas gracias, señor presidente.
Señor ministro, nuestro grupo parlamentario va a ser más entusiasta en
sus manifestaciones.
Antes de nada, queremos felicitar muy sinceramente a su señoría y al
director general de Política Exterior para Europa y América, el señor
Pons, así como a todo su equipo, porque tenemos la prueba fehaciente de
que han abordado estas cuestiones con inteligencia y tenacidad pero
teniendo muy presente también la sensibilidad de los ciudadanos de un
lado y otro de la verja.
Nos parece admirable que, sin renunciar al tema de la soberanía de
Gibraltar, el actual Gobierno haya tenido presente los problemas de los
ciudadanos y, en primer lugar, haya querido intentar resolver --y lo ha
conseguido-- cuestiones con una gran dimensión humana, como las
pensiones; un problema que colea desde hace más de 16 años y que afecta a
un colectivo de más de 5.700 pensionistas, como su señoría ha comentado.
En 1994 un Gobierno, también socialista, y el entonces ministro Javier
Solana consiguieron hacer capitular al Reino Unido para que se
restableciese el sistema de pensiones, pero luego hubo un paréntesis de
ocho años porque el Gobierno anterior no consiguió avance alguno. Yo no
le afeo al anterior Gobierno que no consiguiese resolver este problema
que entraña enormes dificultades, pero sí el hecho de que no le
concediese el carácter preferente y prioritario que le ha dado el actual
Gobierno.
Pongo el ejemplo de los pensionistas por su dimensión humana y por el
carácter preferente que le ha sido otorgado desde el primer encuentro que
mantuvieron el señor Moratinos y su homólogo británico, el señor Straw.
Cuando con un saludo le dijo que quería hablar con usted del tema de los
cruceros, su respuesta fue que también quería hacerlo pero del tema de
las pensiones, y de este modo su señoría fijó la prioridad del Gobierno
de España en este asunto de enorme dimensión humana. Por ello, por haber
tomado esa decisión tenaz, valiente e inteligente, ha sido aplaudido en
el Campo de Gibraltar y debe ser felicitado con entusiasmo por todos los
grupos parlamentarios; yo, señor ministro, sin ningún pudor aplaudo hoy
en sede parlamentaria su actuación.
Su señoría, ha explicado perfectamente el contenido de ese acuerdo y la
repercusión que tiene sobre ese colectivo. Sin embargo, no se ha
referido, aunque sí lo hizo hace solo dos días en el Campo de Gibraltar,
al fleco pendiente que quedaba, una aspiración humana y legítima de ese
colectivo. Al parecer esa ayuda iba a estar fraccionada en dos pagos, el
primero en abril de 2007 y el segundo en abril del 2008, pero el Gobierno
de España se ha comprometido con este colectivo a anticipar la parte
correspondiente al año 2008 a fin de que la perciban en un pago único.
Asimismo, es justo subrayar la labor del presidente del Gobierno de la
Junta de Andalucía en todo este proceso, cuya intervención ha sido
enormemente discreta pero de extraordinaria ayuda y eficacia, no solo en
el último momento con motivo de la reunión del foro tripartito de
diálogo, sino durante todo el contencioso de Gibraltar. Creo que la
posición del Gobierno de Andalucía ha sido impecable en todo el proceso,
de hecho ya anticipó 3.000 millones de las antiguas pesetas cuando se
disolvió el fondo de pensiones para que los pensionistas no sufriesen
quebranto económico alguno. Ahora, nuevamente, el señor presidente del
Gobierno de Andalucía se ha comprometido con los herederos de los
fallecidos --por cierto, asunto que no contempla el acuerdo-- a
indemnizarles con la cuantía que corresponda.
Estos eran los dos flecos pendientes y el compromiso anunciado al
respecto por su señoría y el presidente del Gobierno de la Junta ha sido
altamente acogido por este colectivo y por todos los sectores económicos
y sociales del Campo de Gibraltar. Los medios de comunicación también se
han hecho eco del éxito de este encuentro que mantuvo su señoría el
martes pasado en el Campo de Gibraltar.
Creo que es justo y necesario que aquí, en sede parlamentaria, se conozca
la reacción de la sociedad campogibraltareña. Sin exclusión alguna,
alcaldes de todo tipo --también el de la ciudad de La Línea, del Partido
Popular-- han felicitado y acogido el acuerdo con enorme entusiasmo y se
han mostrado dispuestos a prestar la colaboración necesaria para que
estos acuerdos se implementen de la manera más eficaz y rápida posible.
Desde siempre he vivido de cerca el tema de Gibraltar porque he tenido la
responsabilidad de ser el presidente de la Mancomunidad de Municipios del
Campo de Gibraltar, institución en la que los gobiernos de Felipe
González residenciaron la interlocución sobre los temas domésticos. Como
desde siempre he vivido esta cuestión en primera línea de combate, quiero
felicitar también al Gobierno por la oportunidad que nos brinda de
recuperar el acuerdo de diciembre de 1987 y mantener la cláusula de
salvaguardia de la controversia existente sobre la soberanía del istmo
que contemplaba el acuerdo firmado por Geoffrey Howe y Francisco
Fernández Ordóñez. Por cierto, el actual ministro ha aplicado con
tenacidad e inteligencia lo de la paciencia activa, y creo que eso va a
ser lo que realmente permita obtener el fruto.
Señor ministro, creo que los acuerdos actuales supondrán la piedra
angular sobre la que podrá asentarse ese ofrecimiento que siempre puse en
cuestión y que hizo el Reino Unido al señor Piqué, anterior ministro del
Gobierno de España, sobre compartir la soberanía de Gibraltar. En aquel
momento no existían las condiciones ni el clima de confianza necesario
para abordar una cuestión como la soberanía, pero hoy, que sí se ha
creado ese ambiente de confianza, no sería tan rechazado por la sociedad
gibraltareña. Seguramente, cuando su señoría aborde esta cuestión con su
colega británico tendrá el camino bastante más allanado.
El Gobierno, como no podía ser de otra manera, considera irrenunciable la
retrocesión de la soberanía y el Reino Unido está demostrando con hechos
que tampoco quiere crear conflicto con el Gobierno de España por el
asunto de Gibraltar. Pero, sin duda, los temas que afectan a los
ciudadanos tenían que ser abordados previamente, como su señoría ha hecho
de manera tan inteligente.
Señor ministro, del grupo que dio apoyo al anterior Gobierno, el Grupo
Parlamentario Popular, cabe esperar su felicitación por el acuerdo
alcanzado y su ofrecimiento leal a todo aquello que su señoría necesite
para que este éxito de España sea de todos y no de ningún gobierno en
particular ni de ningún grupo parlamentario. Nosotros nos situamos en esa
línea y esperamos el apoyo de todos los grupos parlamentarios.
Señor ministro, le reitero mi sincera felicitación y le pido que la haga
extensiva al señor Pons y a todo su equipo, que han abordado esta
cuestión de una manera francamente admirable.
Nada más y muchas gracias.
El señor PRESIDENTE: Gracias, senador Carracao.
Por último, tiene la palabra el senador Piqué.
El señor PIQUÉ I CAMPS: Muchas gracias, señor presidente. Gracias también
por la flexibilidad mostrada por la Mesa y por los portavoces para poder
intervenir al principio. Ruego al señor ministro que me disculpe porque,
una vez termine mi intervención, tendré que salir; no se lo tome como una
descortesía, sino como un caso de fuerza mayor por obligaciones políticas
derivadas de las elecciones en Cataluña, en las que sabe que tengo alguna
responsabilidad.
También muchas gracias por su información en general sobre el desarrollo
de la Asamblea General Anual de Naciones Unidas y por lo que ha comentado
sobre la comarca de la Cerdanya. Yo la conozco muy bien y todo lo que ha
planteado me parece muy puesto en razón.
He visto una gran sensibilidad hacia la problemática de Llívia y yo se lo
agradezco porque Llívia tiene temas importantes por resolver; ha
mencionado usted el del agua --que me parece el más claro-- y todo lo que
implique la carretera neutral. Nuevamente se lo agradezco.
Es muy importante seguir insistiendo sobre Francia --y estoy seguro de
que el Gobierno lo está haciendo-- en todo lo que signifique incrementar
las interconexiones de todo tipo, porque normalmente siempre hay buenas
palabras pero después a la hora de la verdad Francia acaba teniendo una
actitud renuente a interconectarse con España. Pero estoy seguro de que
va a seguir siendo así y, por lo tanto, no quiero alargar mi
comparecencia por esos motivos.
Respecto a Gibraltar, usted ha pedido el apoyo de todos los grupos
parlamentarios, como lo han tenido de hecho siempre todos los Gobiernos
españoles a lo largo de la historia y como lo tuvo el Gobierno del
Partido Popular por parte de todos los grupos parlamentarios, incluido el
del principal grupo de la oposición, en ese contencioso que tiene ya,
efectivamente, más de 300 años y que constituye y sigue sintiéndose como
un anacronismo irresponsable a estas alturas del siglo XXI. No es
concebible que un país que es socio, que es amigo, que es miembro de la
Unión Europea --somos socios y aliados en la Alianza Atlántica-- mantenga
una situación colonial en el continente europeo a estas alturas del siglo
XXI. Por lo tanto hay que seguir avanzando con constancia y con
perseverancia en esa reivindicación y ser muy cuidadosos --como lo han
sido todos y cada uno de los Gobiernos españoles en los últimos 300
años-- en no sobrepasar lo que han sido las tradicionales líneas rojas
del contencioso, y ahí tenemos una larga historia de dos diplomacias que
han hecho muy bien su trabajo: la diplomacia española sin ceder jamás en
nada de lo fundamental y la diplomacia británica --hay que decirlo
también--, sosteniendo sus posiciones en una especie de empate técnico
histórico que algún día habrá que resolver por la vía no de la victoria
de uno sobre otro, sino por la vía de lo que tendría que ser natural y
normal, que es la desaparición de una situación colonial, insisto,
absolutamente anacrónica.
Por lo tanto, voy a empezar con una afirmación muy clara: en la medida en
que además hemos estado informados a lo largo de todo el proceso, el
Gobierno tiene el apoyo del principal grupo de la oposición en este tema,
lo tiene en general; otra cosa es que no manifestemos nuestras
preocupaciones y nuestras inquietudes en función de cómo se puedan ir
desarrollando las cosas. Por lo tanto, le puedo decir que los acuerdos,
tal y como se han planteado, en general nos parecen buenos desde el punto
de vista de su repercusión sobre los ciudadanos y desde el punto de vista
de sus contenidos concretos. Es verdad que subsisten algunas dudas
respecto a su aplicación, que van ligadas a temas concretos, pero también
a la reivindicación de carácter general.
Yo le he escuchado --como no podía ser de otra forma-- con muchísima
atención y ha querido dejar el señor ministro muy claro --y yo lo
celebro-- que en ningún caso habrá la más mínima modificación de la
posición histórica de España respecto a la soberanía, respecto al
necesario cumplimiento del Tratado de Utrech, que dice con toda claridad
que en caso de que el Reino Unido cediera la soberanía sobre la colonia,
inmediatamente esa soberanía debería pasar a manos españolas; no hay
caminos intermedios. Eso ha fijado lo que hemos llamado siempre las
famosas líneas rojas del contencioso, en el sentido de que hay que
cumplir con el tratado, pero también que cualquier ejercicio de un
pretendido derecho a la autodeterminación por parte de los ciudadanos
gibraltareños no puede entrar en contradicción con lo que establece el
propio tratado y, además, no puede ser reconocido como tal ejercicio de
derecho de autodeterminación por parte del Estado español.
Sí que hay una cosa que produce una cierta inquietud, señor ministro, y
honradamente se lo tengo que decir. Siempre habíamos defendido la
estricta bilateralidad en los temas de Gibraltar y habíamos entendido que
todo lo que se pudiera negociar debía hacerse entre dos Estados soberanos
y, por lo tanto, el famoso debate sobre si dos banderas/tres voces,
etcétera, hasta ahora siempre se había establecido en términos de dos
banderas aunque dentro de una bandera podría haber dos voces
efectivamente, y que cualquier representación de los intereses de los
gibraltareños tenía que estar incluida en la delegación británica. Ahora
esto, por lo menos desde el punto de vista formal --y sé que no se han
tratado cuestiones de soberanía--, sí que se ha roto. La trilateralidad
ha puesto en pie de igualdad a dos Gobiernos soberanos y al Gobierno de
la colonia, y debo decir que a mí esa fotografía en términos de igualdad
a tres me genera una cierta preocupación, porque se puede estar dando la
imagen de que en algún momento esa trilateralidad en términos de igualdad
se puede trasladar a otras cuestiones.
En cualquier caso, sabe el señor ministro que yo entiendo que hasta ahora
la voluntad del Gobierno español no ha sido el introducir ese tipo de
dudas, pero creo que todos debemos ser muy conscientes de los riesgos que
van asociados a ese tipo de cuestiones. Ahora tenemos uno, y estoy seguro
de que el señor ministro está muy encima de él; puede parecer baladí,
pero Gibraltar pretende estar en la UEFA en condiciones de igualdad y
eso, que puede parecer algo anecdótico, sí que puede tener sucesivos
reflejos en términos de reconocimiento de facto de un estatus
internacional
por parte de la colonia, lo cual nos parece que debemos
cuidar con muchísimo detenimiento.
Es verdad también que en el tema de Gibraltar ha habido siempre dos
posiciones encontradas que han ido cambiando a lo largo de la historia,
no solo durante el franquismo, sino también durante la democracia, en el
sentido de quién debe tener la responsabilidad de convencer a los
gibraltareños de que vale la pena que sean españoles. La posición
tradicional del Reino Unido siempre fue: Ustedes, los españoles, a base
de portarse bien con los gibraltareños y darles todo lo que piden, tienen
la responsabilidad de convencerles de que les merece la pena cambiar de
soberanía. Eso no siempre ha sido así, efectivamente, muchas veces por
parte de diversos Gobiernos españoles se ha entendido que no se podía
facilitarles la vida en exceso para que se acomodaran a una situación en
la que podrían continuar indefinidamente y, por lo tanto, en algún
momento también se le planteó al Gobierno del Reino Unido --en particular
entre los años 2000 y 2002, cuando yo ejercí la responsabilidad del
Ministerio de Asuntos Exteriores-- que debía ser también responsabilidad
del Reino Unido decirles a los gibraltareños que la continuidad de esa
situación al final iba a redundar en su perjuicio.
Eso va ligado al modo de vida de los gibraltareños. Durante muchísimos
años Gibraltar ha vivido de las bases militares; después ha vivido de una
situación privilegiada desde el punto de vista comercial y desde el punto
de vista impositivo, y ahora tenemos que ser muy conscientes de que el
modus vivendi de Gibraltar y de sus ciudadanos va muy ligado a las
posibilidades que se le ofrecen como paraíso fiscal con la existencia de
muchísimas sociedades. Hay muchísimas más sociedades que habitantes en
Gibraltar y de ahí esa persistencia, esa insistencia en disponer de más
líneas telefónicas. Los ciudadanos de Gibraltar en tanto que ciudadanos
no necesitan más líneas telefónicas, sí que necesitan líneas telefónicas
las empresas que están residenciadas en Gibraltar y que hacen sus
negocios desde ahí. Por otra parte, como sabe muy bien el señor ministro,
cada vez hay más ciudadanos de Gibraltar que no viven en Gibraltar, que
viven estupendamente en urbanizaciones próximas como Sotogrande, que es
un sitio en el que, evidentemente, no se vive mal.
Por eso creo que todo lo que se avance en los temas de cooperación --y es
lo que se ha hecho con estos acuerdos-- tiene que tener muy en cuenta
todas estas cosas, en el sentido de que si al final lo que se consolida
es una especie de situación privilegiada para los ciudadanos de Gibraltar
con el «statu quo» actual probablemente nos quedemos indefinidamente en
la misma posición que hemos estado siempre y no vamos a avanzar en la
dirección que nos interesa, que es el debate sobre la soberanía y la
continuidad y la vigencia del proceso de Bruselas. Por tanto, los
comentarios que ahora le puedo añadir serían ya respecto a lo que puedan
implicar en estos términos los acuerdos conseguidos.
En cuanto al aeropuerto, es verdad que se ha resucitado el espíritu del
acuerdo de 1987, que no se aplicó, por cierto, porque lo impidió el
Gobierno de Gibraltar, no por la falta de deseo de los dos Gobiernos
soberanos, y yo creo que se ha encontrado un equilibrio razonable. Sí que
es verdad que tiene que quedar permanentemente muy claro que el
aeropuerto está en territorio español, otra cosa es que haya un «statu
quo» y que no lo tengamos que afrontar desde la confrontación, pero el
aeropuerto está en territorio español. España nunca ha reconocido la
soberanía del Reino Unido más allá de la estricta colonia y, por tanto,
jamás ha reconocido y jamás debe reconocer la ocupación ilegal, que se
produjo en determinadas circunstancias históricas, del istmo y la
posterior construcción del aeropuerto.
Respecto de las líneas telefónicas, le he hecho ya un comentario. Es
verdad que en el año 2002 se llegó al acuerdo de ampliar el número de
líneas telefónicas como apoyo a lo que fue un compromiso del entonces
ministro Straw de participar activamente en la labor de querer convencer
a los ciudadanos de Gibraltar de que les interesaba entrar en la dinámica
que habíamos abierto los dos gobiernos avanzando hacia la cosoberanía.
Después, como las conversaciones se estancaron y prácticamente se
rompieron, ese compromiso no pudo llegar al final; pero sí es verdad que
se hizo con la intención de ayudar al propio ministro Straw, que estuvo
presente, y con gran coraje político, por cierto, en la colonia en un par
de ocasiones en situaciones y en circunstancias que no eran precisamente
fáciles.
Otra cuestión que también quiero comentar al señor ministro es --sé que
es así-- que se sigue insistiendo en que Gibraltar debe cumplir
escrupulosamente las directivas comunitarias, sobre todo, las directivas
relativas a las transacciones financieras. Eso es responsabilidad única y
exclusiva del Reino Unido, porque estamos hablando del cumplimiento de
una directiva comunitaria en un territorio bajo la soberanía del Reino
Unido.
Y quiero hacerle un último comentario sobre el Instituto Cervantes.
Entiendo perfectamente los argumentos que ha dado el señor ministro, pero
tengo la obligación de expresarle una cierta inquietud. El Instituto
Cervantes abre en otros países que no son de habla española y, por tanto,
lo que ha sucedido desde el punto de vista conceptual puede ser algo
discutible, porque estoy absolutamente de acuerdo en apoyar el
conocimiento y la difusión de la lengua española en cualquier parte, pero
abrir un Instituto Cervantes en Gibraltar le da un cierto estatus de país
soberano que probablemente no sea lo más adecuado desde el punto de vista
de la reivindicación global de la soberanía.
En cualquier caso, señor ministro, le tengo que dar la enhorabuena a
usted y a todo su equipo porque los acuerdos que se han firmado en
términos generales me parecen provechosos. Es verdad que podemos tener,
como he expresado, alguna reticencia respecto de algunas cuestiones, y es
muy importante reiterarle que ese apoyo desde el Grupo Parlamentario
Popular siempre va a estar, evidentemente, condicionado y determinado por
el no traspaso de esas famosas líneas rojas relativas tanto al
cumplimiento del tratado como al no reconocimiento de ningún derecho a la
autodeterminación por parte de la población gibraltareña. Y, sobre todo
--este, señor ministro, me parece el punto clave--, no abandonemos, desde
el punto de vista de la reclamación de la soberanía, el principio de la
bilateralidad.
En la discusión sobre la soberanía solo hay posibilidad de
dos partes: el Gobierno del Reino Unido y el Gobierno español, con el
respaldo de sus respectivos parlamentos.
Muchas gracias.
El señor PRESIDENTE: Gracias, senador Piqué.
Para contestar a los portavoces, tiene la palabra el señor ministro.
El señor MINISTRO DE ASUNTOS EXTERIORES Y DE COOPERACIÓN (Moratinos
Cuyaubé): Muchas gracias.
Agradezco a todos los portavoces sus expresiones de satisfacción y apoyo
en lo que a Gibraltar se refiere. Me imagino que algunos de ustedes
querrán hacer posteriormente comentarios sobre mis intervenciones en
relación con la semana ministerial de Naciones Unidas y a petición de
Convergència i Unió, la comarca de la Cerdanya.
Voy a concentrarme ahora en Gibraltar, para ir contestando a cada uno de
los portavoces. Al portavoz del Grupo Parlamentario Mixto le agradezco el
reconocimiento de ese sentimiento de avance, que es indudable. Vuelvo a
subrayar como primera premisa que, como no podía ser de otra manera, en
ningún momento se podía renunciar a la soberanía; y no se ha renunciado,
sino todo lo contrario: se ha dejado reforzado en los textos, en los
acuerdos, de manera explícita, muy clara, para que no haya la menor duda.
Esa es la posición española, y esa es la posición del Gobierno español.
Incluso en los acuerdos concretos, prácticos, cuando hay una mínima
referencia en la que la cuestión de la soberanía se pudiera ver afectada,
no hay una coletilla --no se trata de coletillas, la coletilla es lo
adjetivo--, hay una máxima; y esa máxima es que, lógicamente, España, el
Gobierno español, sigue reivindicando la recuperación de la soberanía
sobre Gibraltar.
Por lo tanto, en ese sentido, hay que tener plena serenidad y confianza.
Ayer mismo por la noche, hora española, nuestro representante en Naciones
Unidas hizo la tradicional posición de defensa que a lo largo de los años
han ido expresando todo embajador y toda representación en Naciones
Unidas sobre la cuestión de la soberanía sobre Gibraltar.
En cuanto a la pregunta concreta sobre las obras de la terminal, serán
financiadas prácticamente en su totalidad por el Gobierno de Gibraltar,
excepto el acceso a la parte norte de la verja. Lógicamente, las
infraestructuras de acceso a la zona norte de la verja serán financiadas
bien por el Ayuntamiento de La Línea, bien por la comunidad autónoma,
bien por el esfuerzo de la Administración del Estado; pero se trata solo
de los accesos, ya que el conjunto de la terminal, lo que consideramos el
conjunto físico del aeropuerto, será financiado, como digo, por el
Gobierno gibraltareño.
También agradezco el apoyo que ha dado a la apertura del Instituto
Cervantes --posteriormente trataré de tranquilizar al señor Piqué y al
Grupo Parlamentario Popular sobre lo que supone esa apertura--. Comparto
plenamente su visión, es decir, su forma de entender la difusión de la
lengua y la cultura y de acercar a los ciudadanos, al entorno cultural,
lingüístico, y, en definitiva, político español.
Al señor Macias también quiero agradecerle su apoyo, que es muy
importante. Señoría, ha puesto el dedo en la llaga, en el sentido de que
lo que importa son los ciudadanos, que estaban reclamando resultados
prácticos. En el siglo XXI quieren ver cómo se desarrolla su vida día a
día y, por tanto, quieren que haya acuerdos y soluciones a los problemas
que tienen que afrontar de forma cotidiana. Ese fue uno de los elementos
que nos llevó a insistir desde el primer día en obtener resultados
específicos en los temas pendientes, entre ellos, el de las pensiones,
que era el más sangrante y perjudicaba a un colectivo muy importante de
ciudadanos del entorno del Campo de Gibraltar, que llevaban 18 años sin
cobrar las pensiones y sin ver que estas se actualizasen.
Los acuerdos están para cumplirse, y lógicamente se van a cumplir. Yo les
puedo trasladar mi convicción de que en esta ocasión todos los acuerdos
se van a cumplir, y se van a cumplir de forma rápida. Se va a construir
el aeropuerto. Va a haber nuevos accesos telefónicos y, por tanto, una
telefonía y unas telecomunicaciones mucho más ágiles; y no se trata ya
simplemente de las empresas, porque eso ha obligado --recuerden que el
senador Piqué preguntaba sobre la transposición de directivas europeas--
al Gobierno de Gibraltar a transponer una directiva europea. En
definitiva, hablamos de una nueva dinámica que va a llevar a cambiar.
Así, los operadores españoles y empresas españolas en telefonía quizá
puedan estar interesados en llevar a cabo operaciones para la
implantación de sus negocios en Gibraltar. Se trata, pues, de toda una
red de intervenciones que no solamente va a mejorar las comunicaciones,
sino que también va a desarrollar y facilitar todo ese aspecto de la
comunicación.
En cuanto al señor Anasagasti, quiero agradecerle su intervención, que ha
sido corta, pero contundente, y con la que coincido plenamente. Esa es la
filosofía de este Gobierno. Este Gobierno no está para cerrar verjas y,
por tanto, enfrentarse a los ciudadanos y a los interlocutores, sino para
tender puentes y buscar soluciones a través del diálogo. Eso es lo que da
resultado; si otro tipo de política los hubiese dado hoy no estaríamos
aquí hablando del problema de Gibraltar. Se han probado distintas
políticas, distintos enfoques, y repito que no todos han dado resultado.
Por lo tanto, demos una oportunidad a un nuevo enfoque político, en el
que las posiciones de principio, las posiciones determinantes de la
política española no varían, pero sí el método, la manera y los
mecanismos para alcanzar los objetivos; y el ejemplo que ha puesto el
senador Anasagasti es claro y contundente. Se lo agradezco.
Agradezco también las palabras del señor Carracao. Tanto él como sus
compañeros del Congreso de los Diputados, nos han acompañado durante todo
este largo período de negociaciones, que nos ha ayudado a entender mejor
las preocupaciones e interrogantes que se vivían en el Campo de Gibraltar
y, al mismo tiempo, avanzar, creando confianza y logrando obtener
resultados. Como puede imaginar, senador, yo no pido ser aplaudido ni en
el Senado ni el
Campo de Gibraltar, aunque sí me siento muy gratificado.
Un representante de las asociaciones de pensionistas, cuando anteayer
estábamos en La Línea, nos decía que habíamos llegado con una bandeja de
euros. Yo le dije que no, que habíamos llegado con una bandeja de
derechos y de respeto a la dignidad de las personas, lo cual nos llenaba
de satisfacción y nos hacía sentirnos positivos en relación con los
acuerdos. En ese sentido, para que no crean que hay un doble lenguaje,
uno en el Campo de Gibraltar y otro en sede parlamentaria, quiero
manifestar en el Senado la plena ratificación de lo que expresé en
relación con las pensiones. Con el colectivo de pensionistas existían
tres dudas o cuestiones pendientes. En primer lugar, la relacionada con
los eventuales fallecimientos que se pudiesen producir después del 18 de
septiembre, es decir, después de la adopción de los acuerdos de Córdoba.
Pues bien, hemos obtenido la garantía británica de que todo fallecimiento
acaecido después del 18 de septiembre será atendido de igual manera que
para el caso de los restantes pensionistas. La segunda cuestión era el
adelanto a los pensionistas del pago de una cantidad a tanto alzado, en
lugar de esperar a que se hiciera en dos tramos por parte del Gobierno
británico, ya que, por problemas de tesorería, no era capaz de ofrecer
todo de una sola vez en abril de 2007 y, por tanto, quedaba dividido
entre 2007 y 2008. El Gobierno español se compromete a pagar todo el
adelanto del dinero en abril de 2007, y el Reino Unido nos reintegrará la
segunda parte de su compromiso, que, repito, pensaban pagar en 2008. En
tercer lugar, está la cuestión de los herederos. Como saben, el
presidente de la Junta de Andalucía se ha comprometido a resolver el
tema. Ha dicho que todo problema económico se resolverá y que el único
asunto pendiente es la elaboración de un estudio jurídico que determine
con todas garantías quiénes son los herederos. Por lo tanto, creo que el
colectivo de los pensionistas quedó muy satisfecho a la vista de las
explicaciones y compromisos expresados.
Coincido también con el senador Carracao en que este nuevo enfoque
permitirá crear confianza en los interlocutores, para establecer redes e
intereses compartidos, lo cual nos llevará a abordar la cuestión de la
soberanía en el momento más oportuno. En ese sentido, quiero señalar que,
para que podamos abordar el tema de la soberanía con mayores garantías de
éxito, tenemos que aplicar esos acuerdos cuanto antes y demostrar que con
ellos se crea el tejido de confianza mutua e interés compartido necesario
para abordar una de las cuestiones más sensibles y relevantes para
España: el retorno de la soberanía sobre Gibraltar.
Concluyo refiriéndome a la intervención del senador Piqué --comprendo que
haya tenido que marcharse, pero en el acta de la sesión tendrá la
oportunidad de leer mi respuesta a su intervención--. Quiero agradecerle,
de manera pública y muy solemne, el apoyo expresado hoy a la posición
general sobre un tema de Estado como es el de Gibraltar. Creo que por
primera vez se subraya este apoyo, porque todavía existían
manifestaciones contradictorias de distintos miembros de su partido. Por
lo tanto, interpreto su manifestación como el apoyo positivo del grupo
principal de la oposición a una política de Estado, como no podía ser de
otra manera. Porque es cierto que todo el mundo está preocupado por la
cuestión de la coletilla de la soberanía y sobre si se ha renunciado a
ella o no. Pero, ¿cómo se va a renunciar a la soberanía? El Gobierno ha
informado puntualmente de todos los movimientos, avances y conversaciones
a los distintos grupos políticos, en particular, al Grupo Parlamentario
Popular y a los que han tenido alguna responsabilidad en el tema de
Gibraltar, especialmente al señor Piqué, con el que yo mantuve distintas
reuniones y en quien me inspiré para definir mi línea de actuación,
porque me explicó las dificultades que tuvo para poder seguir avanzando.
Todos los grupos, incluido el Grupo Parlamentario Socialista, apoyaron en
su día la propuesta de cosoberanía del señor Piqué, que significa
compartir la soberanía, y nadie gritó entonces que España o Gibraltar se
estuvieran vendiendo por compartir la soberanía, sino todo lo contrario:
le ofrecimos todo nuestro apoyo y confianza. Por eso, cuando ni siquiera
se ha hablado de cosoberanía, ni se ha renunciado a un milímetro de
soberanía, no entendemos que empiece a haber dudas e interrogantes. Por
lo tanto, insisto en que tengo que agradecer al senador Piqué que hoy,
por primera vez, hayamos escuchado oficialmente el apoyo del Partido
Popular a una política de Estado que, lógicamente, tiene que recibir el
apoyo de todos los grupos políticos. Y ese es el caso del Reino Unido,
donde existe una unidad absoluta y total en temas de Estado. Solamente
por eso hoy es un buena día para seguir trabajando de manera conjunta en
la defensa de una reivindicación que afecta y preocupa a todos los
españoles.
El senador Piqué también ha dicho que habían sido muy cuidadosos en
mantener las líneas rojas, tal como hemos hecho nosotros, y que se había
llegado a una especie de empate técnico. Pues sí, habíamos llegado a un
empate técnico; y cuando hay empate hay que ir a la prórroga, tirar
penaltis, o buscar una salida. Y este Gobierno ha buscado una fórmula
para salir del empate técnico e ir avanzando en la defensa de nuestros
intereses, protegiendo nuestra portería para que no nos metiesen ningún
gol, y así se ha protegido en la reforma constitucional, en asuntos como
el aeropuerto, las telecomunicaciones o el Instituto Cervantes, pero, al
mismo tiempo, avanzando en temas de fondo, incluido el de la soberanía.
Por lo tanto, si hay empate técnico ¿vamos a estar toda la historia
empatados, cuando el mundo está cambiando y los ciudadanos están pidiendo
resultados, cambios, soluciones? El Gobierno consideró que había que
intentar desarrollar una nueva filosofía y un nuevo enfoque. Y eso es lo
que hemos hecho.
Después de mostrar su apoyo en general y su apoyo expreso a los acuerdos,
que también le parecen buenos en general, ha manifestado una serie de
preocupaciones. Es lógico introducir matices, y respeto que se expresen.
El principal, que es el que ha dado lugar a esta polémica y a los
debates, es el de bilateralidad: por qué se daba entrada a los
representantes de Gibraltar en el denominado foro. Vuelvo a señalar al
Grupo Parlamentario Popular que se respeta plenamente la bilateralidad
en el comunicado de constitución del foro de diálogo de1 6 de
diciembre, que establece que, sin perjuicio de su respectivo estatus
constitucional,
que
incluye el hecho de que Gibraltar no es un Estado soberano independiente,
cada una de las partes tendrá voz propia y separada. En este sentido,
Gibraltar no tiene el mismo estatus en el foro que los otros dos
participantes, pero, por motivos prácticos, tiene voz propia y separada y
adopta cualquier decisión o acuerdo con los otros participantes en las
materias en que tiene competencia, aunque no en materia de soberanía, por
ejemplo, puesto que se reconoce expresamente como propia la del Reino
Unido y España.
Quiero expresarles mi reconocimiento, y recordar al Grupo Parlamentario
Popular y al propio señor Piqué que el equipo Moratinos --el señor Pons y
demás-- no lo constituyen un grupo de magos de la diplomacia. Lo que
hicimos en este asunto desde el principio fue escuchar a todos los que
tuvieron algo que ver con el problema de Gibraltar: a todos los ministros
y a todos los equipos; leernos los acuerdos, las declaraciones, los
comunicados. Por ejemplo, en el comunicado de la reunión ministerial
Piqué-Straw en Barcelona, el 20 de noviembre de 2001, se decía, y cito
literalmente: Hemos convenido que el Gobierno de Gibraltar tiene una
contribución importante que realizar a nuestras discusiones. La voz de
Gibraltar debe ser oída. Hemos reiterado la invitación que cursamos al
ministro principal de Gibraltar cuando nos reunimos en Londres el 26 de
julio, para que asista a las reuniones ministeriales futuras del proceso
de Bruselas. Su papel será plenamente respetado, y tendrá la oportunidad
de contribuir plenamente a las discusiones. El proceso se beneficiará
ampliamente con las opiniones directas del Gobierno de Gibraltar y, a
través de él, de la asamblea parlamentaria de la opinión pública de
Gibraltar en su conjunto.
La única novedad es que con el foro eso se ha conseguido, y ahora los
gibraltareños participan y los acuerdos son viables. En aquel momento,
por otras razones, por el cambio de Gobierno y de cartera, el señor Piqué
dejó de ser ministro y no pudo llevar a cabo lo que había suscrito con su
colega Straw. De modo que no estamos inventando nada nuevo, sino que
estamos recuperando lo que fue una suma de intentos, de buenos intentos,
de varios ministros de Asuntos Exteriores del Partido Popular y del
Partido Socialista para avanzar en la solución del problema de Gibraltar.
Así que estamos avanzando, y no retrocediendo. Le pido, pues, al Grupo
Parlamentario Popular que entienda la importancia de estos esfuerzos.
Sobre la UEFA, se ha decidido esta mañana aplazar la toma de una
decisión. Por razones deportiva no se han pronunciado, pero, como pueden
imaginar, el Gobierno no va a bajar la guardia, y seguirá trabajando para
que se apliquen los estatutos de la UEFA de modo claro y contundente.
Estamos tranquilos en este aspecto.
Hay otras preocupaciones que ha expresado con legitimidad el señor Piqué,
por ejemplo, cómo lograr convencer a los gibraltareños de que sean más
favorables a la reivindicación española. Demos tiempo al tiempo. Lo
importando es crear confianza, contactos, y llevar a cabo una serie de
medidas que faciliten una nueva percepción mutua que no sea de rechazo ni
de enfrentamiento sino de cooperación y diálogo. Esa es la única manera.
Con rechazo y enfrentamiento, como en el caso del acuerdo de 1987 sobre
el aeropuerto, no se va a ninguna parte. El acuerdo de 1987, que nos ha
servido de inspiración para el acuerdo de Córdoba, fue rechazado, como el
senador Piqué ha mencionado, por decisión del Gobierno de Gibraltar. Pero
ahora tenemos el apoyo del Gobierno de Gibraltar, y no hay duda sobre lo
que esto supone en cuanto al istmo. Hemos sido escrupulosos en la
redacción de la declaración sobre el establecimiento del aeropuerto, y
hemos recogido la cláusula que recoge las mismas salvaguardas, e incluso
la misma redacción, del acuerdo de 1987 sobre el aeropuerto. Por eso
entenderíamos la crítica a la declaración de Córdoba, cuando se alabó la
de 1987 y esta contiene las mismas cláusulas, palabra por palabra. Es
más, la declaración de Córdoba es mucho más favorable que la de 1987 a
los intereses españoles, porque nos permitirá la construcción de un
edificio al norte de la verja. Eso nos da un papel en la terminal que
está al sur de la verja y, por tanto, situada en un territorio sobre el
que tenemos una reivindicación pero sobre el que no ejercemos ningún
control ni influencia en la práctica. Además, si el presidente del
Partido Popular, don Mariano Rajoy, dice que lo que necesita la región
son infraestructuras, bienvenida sea esta, que dará un impulso económico,
social y laboral a la zona.
En relación con las telecomunicaciones, ya le he dicho al señor Piqué que
esta oferta ha permitido que Gibraltar transponga esa directiva
comunitaria. En cuanto a su mayor preocupación, el paraíso fiscal de
Gibraltar --una preocupación que tenemos todos-- y el cumplimiento de las
normas de la Unión Europea, precisamente uno de los objetivos de mayor
importancia consiste en que, en la medida que haya avances en los
distintos sectores de cooperación, el cumplimiento del derecho
comunitario se hará absolutamente indispensable. Es la mejor manera de ir
atrayendo a Gibraltar el acervo comunitario.
Y sobre el Instituto Cervantes ha expresado su inquietud. No sé si es la
misma que tiene el señor Bossano; si es así, paradójicamente, podríamos
identificar la postura del Partido Popular con la de él. El señor Bossano
dice: No vemos razón de por qué el Gobierno gibraltareño tiene que dar
facilidades a este instituto, que es un órgano del Estado español en el
que podrá ondear la bandera española. Además, se recordó que la
presidencia de honor la ostenta el Rey y la presidencia ejecutiva, el
presidente del Gobierno. Es un intento equivocado de incrementar la
influencia española en Gibraltar y asistir a un proceso de ósmosis que
allane el camino para que futuras generaciones estén menos identificadas
con el Reino Unido, sean menos probritánicas y se sientan más
identificadas con España y más proespañolas, advirtió el señor Bossano.
Yo creo que esta respuesta deja sin argumentos las preocupaciones del
Partido Popular. Además, la manifestación de que el Instituto Cervantes
solo abre sedes en el exterior no es cierta. Les invito a que se paseen
por la calle de Alcalá, y no creo que haya calle más representativa de la
españolidad, y verán el edificio llamado de las Cariátides --el del
Instituto Cervantes--, que va a abrir sus puertas a la enseñanza del
español en la capital de España. Si podemos dar clases de español en la
capital de España, ¿por qué
no podemos hacerlo en Gibraltar? No sé qué
miedos o qué recelos pueden existir por la apertura del Instituto
Cervantes en Gibraltar.
Concluyo, agradeciendo el apoyo de todos los grupos parlamentarios y
manifestando mi satisfacción al ver que vamos avanzando en la creación de
una línea de actuación que nos permita abordar los temas más sensibles y
esenciales, como los de soberanía. Y el método y la manera de hacerlo es
crear confianza mutua y respeto entre los interlocutores. Creo que en ese
sentido las próximas fases del foro serán extremadamente útiles, como
también lo serán, lógicamente, las futuras conversaciones que el Reino
Unido y España mantengan sobre el futuro de Gibraltar.
Gracias.
El señor PRESIDENTE: Gracias, señor ministro.
¿Algún portavoz desea intervenir en el turno de réplica? (Pausa.)
En tal caso se abre un nuevo turno de portavoces sobre la petición de
comparecencia del señor ministro para informar sobre los asuntos
fronterizos internacionales que afectan a la comarca de la Cerdanya.
Tiene la palabra el senador Macias, del Grupo Parlamentario Catalán en el
Senado de Convergència i Unió, solicitante de la comparecencia.
El señor MACIAS I ARAU: Gracias, señor presidente.
Agradezco al señor ministro su interés en este tema, especialmente cuando
dice que no hay asuntos menudos. El objetivo de solicitar su
comparecencia era hacerle llegar una preocupación que, desde el punto de
vista del ciudadano --que no desde otros puntos de vista--, tiene algo en
común con la de quienes deben cruzar la frontera con Gibraltar. Aquí los
problemas fronterizos son mucho menores, pero existen una serie de
inconvenientes que nuestros ciudadanos, que cada vez hacen una vida más
integrada en el territorio francés, deben soportar día a día.
Como usted sabe --le hemos hecho llegar un dosier que refleja una de
estas problemáticas en la que ahora no voy a incidir-- algunas de estas
situaciones están relacionadas con el nacimiento y con la muerte. Así,
cuando se implementen los últimos acuerdos de cooperación transfronteriza
a los que usted hacía referencia, como, por ejemplo, la puesta en
funcionamiento del hospital transfronterizo, vamos a tener que resolver
aspectos como, por ejemplo, la nacionalidad de quien nazca en el mismo,
así como la situación de quien, por desgracia, muera en él.
Creo, pues, que todos ellos son aspectos importantes, y el dosier que le
he hecho llegar, y que antes mencionaba, recoge una propuesta que, como
todas, tiene lógicamente la característica de ser algo osada: que se
estudie conjuntamente con las instituciones locales la posibilidad de
crear una oficina de atención transfronteriza en la que se puedan
resolver de alguna manera estos aspectos más cotidianos. Insisto en esta
petición porque me parece que con ello se podría contribuir a la
resolución de alguno de estos problemas.
Con todo sabe usted perfectamente --lo ha dejado muy claro en su
intervención, y se lo agradezco--, que a nosotros nos interesa focalizar
el interés de la Administración del Estado en cuestiones que afectan a
ciudadanos del Estado español, cuestiones, además, que a veces resultan
complejas debido a la especial consideración que de ellas tiene el Estado
francés. Así sucede, por ejemplo, cuando se plantea un tema que en
Francia es competencia del Estado, en tanto que en España la competencia
es de las comunidades autónomas; en tales casos al Estado vecino le
cuesta comprenderlo y reclama la asistencia de algún representante del
Estado español.
Nosotros consideramos que es necesario avanzar y aprovechar las actuales
buenas relaciones entre España y Francia para que esta tome conciencia de
la estructura del Estado español, y pueda tener como interlocutores a
otros representantes. En este sentido sabe usted perfectamente que el
nuevo Estatut de Cataluña prevé la asistencia a estos contactos
internacionales de quien realmente ostenta la competencia, que son en
muchos casos las comunidades autónomas --lo que digo vale para la comarca
de la Cerdanya, pero también puede valer para otros territorios
fronterizos--, y creo que ello debe ser tenido en cuenta.
Una última anotación. El tema de la telefonía es también una fuente de
problemas para los habitantes de la Cerdanya. Las ondas no conocen de
líneas fronterizas, y muchas veces los receptores y emisores franceses
captan nuestra señal, lo que hace que paguemos un «roaming» que
lógicamente no nos corresponde. Ya sé que estos son temas de un cierto
alcance técnico, pero considero que también deben ser tratados, y si es
posible resueltos, en los intercambios que tengan lugar.
Señor ministro, agradezco su comparecencia y le ruego que el interés que
ha demostrado tenga su continuidad en la actuación de su ministerio para
que todos estos temas que, insisto, considero importantes porque forman
parte de la vida cotidiana de los ciudadanos, puedan ser resueltos.
Muchas gracias.
El señor PRESIDENTE: Gracias, señoría.
Tiene la palabra el senador Mur.
El señor MUR BERNAD: Gracias, señor presidente.
Si antes decía que a los aragoneses nos caía un poco lejos el asunto de
Gibraltar, el que ahora ha traído el Grupo Parlamentario Catalán en el
Senado de Convergència i Unió nos cae mucho más cerca, y yo les agradezco
que hayan solicitado esta comparecencia porque me ha permitido conocer
una serie de actuaciones estupendas, y por las que felicito al ministerio
de Asuntos Exteriores.
Se ha puesto de manifiesto que sigue habiendo problemas en cuanto a los
asuntos de cooperación transfronteriza Francia-España, concretamente en
el caso puntual que aquí se ha expuesto, pero debo decir a sus señorías
--el señor ministro bien lo sabe-- que estos problemas aumentan bastante
cuando avanzamos un poquito hacia la parte aragonesa.
Siempre estamos basculando sobre el famoso tratado de Bayona referido a
cooperación transfronteriza, un tratado, señor ministro, en el que
deberíamos insistir para que se cumpliera, pues tengo la sensación de que
el Gobierno
francés no siempre lo hace. Me refiero concretamente al
famoso ferrocarril de Canfrac, que usted sabe muy bien cómo se gestó,
cuáles fueron los acuerdos que propiciaron su construcción, y que, a
nuestro juicio, Francia está incumpliendo desde 1973. Un firmante de un
convenio tan importante basado en el tratado de Bayona, como fue el de la
construcción del ferrocarril de Canfranc, no puede incumplirlo, no puede
dejar --y lo digo de la forma más suave que puedo-- que se caiga un
puente en la zona francesa para tener la justificación de que la línea
está interrumpida.
Como usted ve, el tema es de una absoluta actualidad e interés para los
aragoneses, y en definitiva para la cooperación transfronteriza, pues
trasciende del mero interés local de los pueblos o de las comunidades
autónomas directamente afectadas; yo diría que es un asunto de interés
estatal.
En este sentido me parece estupendo lo que ha contado el señor ministro
sobre la Cerdanya; me parece estupendo que se haya acordado ya la puesta
en marcha de un hospital que sirva a los intereses de los habitantes más
próximos de los dos países. ¡Cuánto hubiéramos dado en algunas zonas del
Pirineo, de donde soy nativo, por contar con una infraestructura de esa
naturaleza en vez de tener que recorrer 150 kilómetros por malas
carreteras para poder recibir asistencia sanitaria! Me alegra mucho este
avance, ya que supongo que cuando se encuentra un modelo de solución para
un problema, si ese problema se da en otro sitio, el modelo sigue siendo
válido.
También ha dado una información, supongo que delegada, entre comillas,
del Ministerio de Fomento, sobre el asunto de las infraestructuras en
ambos lados. Ha desmentido o al menos nos ha tranquilizado sobre el
retraso de las obras de infraestructuras; comprenderá el señor ministro
que esa intranquilidad también nos agobie a los aragoneses, porque el
retraso...
El señor PRESIDENTE: Senador Mur, yo le rogaría que se ciñese al asunto
concreto, y si tiene algo que decir de la comarca de la Cerdanya, que es
el motivo de la comparecencia, lo diga. Comprenderá usted que de Portbou
a Biarritz no podemos repasar toda la frontera española con Francia.
Cíñase, por favor, a la cuestión: problemas fronterizos que afectan a la
comarca de la Cerdanya.
El señor MUR BERNAD: Lo procuraré, señor presidente, pero comprenderá
usted que donde dice Cerdanya podría decir Canfranc...
El señor PRESIDENTE: Pero no lo dice, senador Mur. Por tanto, le ruego
que se ciña al punto del orden del día.
El señor MUR BERNAD: Voy a intentar ceñirme, señor presidente, aunque me
va usted a permitir que le solicite al señor ministro alguna cosa, que no
hace referencia a la Cerdanya: que siga siendo el gran valedor de los
problemas transfronterizos con Francia; que lleve a la práctica aquello
tan estupendo que dijo, que nos sentó tan bien, cuando visitó en el
verano de 2005 Castejón de Sos, cuando nos comunicó que se convertía en
el valedor de la comunidad aragonesa, de los problemas transfronterizos
con Francia porque así lo ha hecho con la comunidad catalana, lo cual nos
parece estupendo. Y como yo sé que usted es el ministro de Asuntos
Exteriores de toda España, simplemente le recuerdo aquello y espero que
en una próxima comparecencia, que pediré para que nos informe de los
asuntos específicos de Aragón, ya que este no parece el momento procesal
oportuno, nos pueda dar a los aragoneses tan buenas noticias como ha dado
usted ahora a los catalanes.
Nada más y muchas gracias.
El señor PRESIDENTE: Gracias, senador Mur.
¿Hay alguna intervención más? (Pausa.) En ese caso, tiene la palabra el
señor ministro para réplica.
El señor MINISTROS DE ASUNTOS EXTERIORES Y DE COOPERACIÓN (Moratinos
Cuyaubè): Muchas gracias, señor presidente.
Gracias, senador Macias. Yo creo que en mi intervención le daba cuenta de
los esfuerzos y de los avances que se han logrado en la materia que
suscitaba su petición de comparecencia, la región de Cerdanya. Le puedo
garantizar que es la misma preocupación que tiene el Gobierno de España:
atender la situación de los ciudadanos, mejorarla, llevar a cabo
políticas de proximidad que faciliten el mejor entendimiento y que,
lógicamente, están incluidas, de manera muy clara, en todo lo que es la
cooperación transfronteriza, sobre todo con Francia.
Es verdad que se ha avanzado de forma sustancial en relación con esa
región; que quedan todavía cuestiones pendientes, y se trata de que el
seguimiento se haga con determinación y con resultados prácticos, pero le
puedo garantizar que en el curso de los próximos meses se hará. Hoy mismo
a mediodía tendré ocasión de entrevistarme con el ministro de Asuntos
Exteriores de Francia, Douste-Blazy, que viene para mantener consultas
bilaterales con nuestro Gobierno, y aprovecharé la ocasión para incluir
en la agenda todo lo relativo a la cooperación tansfronteriza y la
necesidad de avanzar de forma sustancial en todos los puntos a que nos
hemos referido.
En ese sentido, quiero tranquilizar al senador Mur porque, desde luego,
la preocupación del Gobierno es seguir avanzando en esa cooperación
tansfronteriza. Yo mismo, como bien ha señalado el senador, estuve en
Castejón de Sos, comprobé in situ las dificultades y las legítimas
aspiraciones de toda esa zona para mejorar su conexión y su interconexión
con sus vecinos franceses, y el Gobierno es sensible a todos los
esfuerzos que hay que desarrollar en esa zona.
Les diré que la cooperación transfronteriza con nuestros países vecinos
ha sido quizá de las cuestiones en que este Gobierno ha puesto más
énfasis, y es el caso de Portugal o el caso de Francia. En el caso de
Francia, había prevista una reunión de cooperación tansfronteriza que,
desgraciadamente no se ha llevado a efecto, no por falta de voluntad del
Gobierno central, porque yo insistí en varias ocasiones. Incluso le diré
que no he llegado a comprender
el retraso; se había fijado una fecha en
presencia de los dos ministros de Asuntos Exteriores, el ministro francés
y el ministro español, para el 26 de junio en San Sebastián, atendiendo
siempre al interés de nuestros amigos vascos para que llevásemos
reuniones importantes a Euskadi, y a pesar de todos los esfuerzos, de la
insistencia, de solicitar a mis colaboradores que reuniésemos esa reunión
transfronteriza, no se pudo lograr. No tengo datos, pero parece que había
problemas del Gobierno vasco, porque no se habían reunido las comisiones
sectoriales. En definitiva, no tuvo lugar la reunión, y estamos todavía
pendientes de fijar la fecha para celebrarla.
Vamos a tener la cumbre bilateral hispano-francesa el 16 de noviembre, en
Gerona, y previamente está pendiente esa reunión de cooperación
tansfronteriza, que creo que es muy importante, sobre todo después de la
primera que tuvo lugar en Barcelona y que permitió crear una nueva
dinámica de entendimiento y de compromisos en temas de interconexión de
infraestructuras, de proyectos como el del hospital, miles de nuevas
cooperaciones que, ya en el caso de Portugal lo hemos superado, y ahora
hablamos más que de cooperación transfronteriza de cooperación de
proximidad, porque ya la frontera ha desaparecido. Es verdad que los
Pirineos son más imponentes que la frontera con Portugal, porque tenemos
alguna barrera física mayor, pero en el siglo XXI creo que el concepto de
cooperación transfronteriza, de proximidad, de ciudadanías y de
poblaciones tiene que superarse.
Por tanto, hay plena disponibilidad por parte del Gobierno; seguiremos
insistiendo en poder llevar a cabo esa reunión ministerial de cooperación
transfronteriza en San Sebastián lo más rápidamente posible. Nos gustaría
que fuese en San Sebastián, porque así se había fijado, y esperamos
contar con el apoyo y con la colaboración de las comunidades autónomas
para poder impulsar todos estos proyectos.
Nada más y muchas gracias.
El señor PRESIDENTE: Gracias, señor ministro.
Por último, abrimos el turno de portavoces correspondiente a la tercera
comparecencia, que integraba la información general del señor ministro
sobre la Asamblea General de la Organizaciones de las Naciones Unidas.
Siendo una comparecencia a petición propia, abrimos el turno de
portavoces de menor a mayor.
Por parte del Grupo Parlamentario Mixto tiene la palabra el senador Mur.
El señor MUR BERNAD: Muchas gracias, señor presidente.
Con mucha brevedad, pero no quiero dejar pasar la oportunidad, dada la
importancia del tema y lo exhaustivo del informe del señor ministro, para
agradecerle lo que aquí nos ha contado, y las múltiples actividades,
reuniones bilaterales y multilaterales, que han tenido lugar,
aprovechando esta asamblea general. (El señor vicepresidente, Rodríguez
Bolaños, ocupa la Presidencia.)
Tuvimos la oportunidad de conocer el funcionamiento y la problemática de
Naciones Unidas en un viaje de esta comisión, en enero del año pasado,
con un frío que aún recordamos algunos de los que estuvimos allí, y
pudimos comprobar el esfuerzo que hay que hacer en ese foro tan
gigantesco, tan «multitodo», para que las tesis en política internacional
del Gobierno español tengan algún protagonismo y algún éxito. Vemos que
poco a poco se están consiguiendo algunas cosas, en un ámbito en el que
yo creo que se percibe un claro cambio de futuro, primero, por la
aplazada --espero que no sine díe-- reforma de las Naciones Unidas, que
creo que le dará un nuevo sentido y la adecuará a las necesidades de un
organismo multinacional para el siglo XXI, y, por otra parte, también
influirá, qué duda cabe, el próximo relevo del secretario general.
Yo creo que son dos factores que tendremos que tener en cuenta; estoy
seguro de que el ministro y sus colaboradores estarán preparados ya para
la nueva etapa que sin duda se tiene que abrir; esperemos que sea mucho
más eficaz, mucho más rápida, aunque no hay que desconocer las
dificultades de un organismo de esa naturaleza.
Por eso le insto a seguir en la misma línea; les agradezco el esfuerzo
que me consta está haciendo todo el equipo, porque cuando a veces vemos
que no estamos obteniendo ese protagonismo en Naciones Unidas, hay que
sentarse allí y ver el panorama para comprobar que no resulta una tarea
fácil.
El señor ministro ha mencionado la Alianza de Civilizaciones como un
instrumento que pretende ser útil en este momento y precisamente en esa
gran tarea de la lucha contra el terrorismo, por lo menos para distender
un poco los climas de confrontación que tanto nos preocupan. El señor
ministro sabe que este es un asunto complicado, aquí hay una ponencia que
está trabajando y creo que hay que empezar por aceptar un diálogo abierto
entre todas las partes, que es el primer paso para poder concertar algún
tipo de acuerdo, pero es algo que tampoco va a tener efectos inmediatos.
Me parece que no hay que fijarse grandes objetivos para que luego no
tengamos grandes desengaños, es una de esas labores que hay que hacer con
persistencia, como la lluvia fina que, a la larga, dará sus resultados.
Por último, quiero decirle que me parece una buena noticia la presencia
como observador de la Secretaría General Iberoamericana. Entiendo que ha
sido un acierto la conformación de esa secretaría y todo lo que se ha
venido realizando. Desde luego, España y el ministerio se han apuntado
ahí un tanto muy positivo, cuyos frutos también los veremos con el tiempo
porque son cosas que no son de hoy para mañana, pero me parece que era
muy necesaria y ese acierto quiero ponerlo aquí de manifiesto. Y reitero
el agradecimiento al señor ministro por la información que sobre esta
temática nos ha dado.
Muchas gracias.
El señor VICEPRESIDENTE (Rodríguez Bolaños): Muchas gracias, señor Mur.
Tiene la palabra, en nombre del Grupo Parlamentario de Senadores
Nacionalistas Vascos, el señor Anasagasti.
El señor ANASAGASTI OLABEAGA: Muchas gracias, señor presidente y señor
ministro.
De una forma breve y esquemática y habida cuenta que usted nos ha
informado sobre su presencia en Naciones Unidas, le diré que yo no soy
Federico Jiménez Losantos, ni soy Pedro J. Ramírez, ni soy Ángel Acebes,
pero si lo fuera, me agarraría como un clavo ardiendo a la resolución del
famoso Consejo de Seguridad sobre que el desgraciado atentado del 11 de
marzo fue obra de ETA. Esta es una cuestión que sigue sin dilucidarse y
que también afecta a las Naciones Unidas. Entiendo que España no podrá
tomar la iniciativa para cambiar ese acuerdo, y no estoy por defender
bajo ningún concepto a ETA, pero ese es un acuerdo absolutamente nefasto
y que de alguna manera distorsiona muchísimas cosas. Se lo pongo encima
de la mesa una vez más.
Segundo, me gustaría conocer, habida cuenta que usted ha tenido
relaciones con los países iberoamericanos, qué hay de las iniciativas de
Venezuela en relación a que tanto Venezuela como algún otro país pudieran
estar presentes en el Consejo de Seguridad. Usted sabe que en este
momento el presidente Hugo Chávez, con el precio del petróleo tan alto,
está influyendo de una manera determinante en la política exterior de
muchos países. El señor Chávez estuvo en ese pódium de Naciones Unidas
diciendo que por ahí había pasado el diablo y ha logrado una cosa
fantástica, y es que demócratas y republicanos defiendan al presidente
Bush. Aunque no creo que en este momento las actuaciones internacionales
del presidente Chávez estén en su mejor momento por ese tipo de
histrionismo político, indudablemente él tiene mucho interés en que un
país, y sobre todo a ser posible Venezuela o Cuba o Bolivia o alguna
tripleta de esas, pueda tener una mayor presencia en este importante
foro.
En tercer lugar, usted ha hablado de uno de los temas que se han tratado,
y es la inmigración. Usted sabe mejor que nadie que nosotros venimos de
participar en una iniciativa que tanto el Ministerio de Asuntos
Exteriores como Cortes Generales han tenido en Uruguay y así como el año
pasado en Salamanca, después de la reunión en Bilbao del Foro
Iberoamericano, el presidente de Cortes Generales no tuvo presencia en la
reunión de jefes de Estado y de Gobierno, me gustaría saber si ustedes
tienen previsto, como consecuencia del Foro Iberoamericano de Uruguay,
que en la próxima reunión de jefes de Estado y de Gobierno el mes de
noviembre se pueda instaurar la costumbre de que el presidente de la
Asamblea Parlamentaria de Uruguay pueda exponer lo que en estos dos días
se habló en ese foro que, por cierto, estuvo bien organizado, consolida
el impulso de Bilbao y lo traslada al año que viene a Chile. Creo que
empieza a tomar cuerpo, que las cosas que se están haciendo son
interesantes y que se logran cosas novedosas y llamativas, por ejemplo,
que el Partido Popular y el Partido Socialista cuando están en el
exterior colaboren y lleguen a acuerdos conjuntos, aprueben documentos y
se haga una política con sensatez y con criterio.
Se habló allí de la inmigración, en primer lugar, como que es un problema
que hay que abordarlo de forma integral. No se puede ser bombero y andar
siempre a remolque de los cayucos o de unas situaciones de tragedia
personal. En segundo lugar, que son los dos intereses que hay que
conciliar, fundamentalmente la integración del país receptor y los
propios derechos de los inmigrantes. Y, en tercer lugar, el criterio de
que los inmigrantes son personas, no son delincuentes y que de una forma
muy cínica alguien había dicho que habían ido a buscar en esos países
mano de obra barata y se habían encontrado con seres humanos con
derechos.
Todo esto requiere cada vez más eso que usted ha apuntado en su primera
intervención, un foro en Naciones Unidas para hacer un seguimiento mucho
más exhaustivo y más global sobre estas cuestiones. Nosotros hemos
aprobado en Uruguay un documento fundamentalmente referido a
Iberoamérica. No es lo mismo la inmigración latinoamericana que la
inmigración subsahariana que la inmigración de los países islámicos, no
tiene nada que ver y, por tanto, cada asunto se tiene que tratar con un
criterio si no diferente, por lo menos propio.
Nos gustaría saber si ustedes van a impulsar de una forma contundente
este foro, de qué forma lo van a poder hacer, qué incidencia va a poder
tener en la política española porque es un debate diario el que tenemos
sobre este asunto, pero no es un debate de España, es un debate de
Europa, del mundo y sobre todo hay que contemplar una cuestión, de la que
se hablaba allí también y que puede parecer colateral pero tiene su
importancia para los inmigrantes, y son las remesas que ellos envían, que
muchas veces están mediatizadas por mafias, por usureros y por gente que
se queda casi con la mitad del beneficio de ese trabajo de estos
inmigrantes y la posibilidad de que estos inmigrantes puedan volver a su
país. En España o en Europa se les pueda adiestrar en algún tipo de
técnicas de trabajo para que puedan llevar sus experiencias europeas o
española a su país, incluso con acuerdos económicos para que puedan ir
creando esas pequeñas empresas que eviten esa inmigración y el
desarraigo.
Señor ministro, vuelvo a repetir, insisto en lo de Uruguay porque
nosotros consideramos que ha tenido su interés, que quizás en esta
legislatura del Senado es una de las cosas más importantes que se han
puesto en marcha y que ojalá se siga por ese camino.
Muchas gracias, señor presidente.
El señor VICEPRESIDENTE (Rodríguez Bolaños): Muchas gracias, señor
Anasagasti.
Por el Grupo Parlamentario Socialista, tiene la palabra el señor Castro
Rabadán.
El señor CASTRO RABADÁN: Gracias, señor presidente.
Señor ministro, después de haber oído sus datos sobre la intervención del
Gobierno a través de su persona y su equipo en las Naciones Unidas, me
referiré a las cuestiones fundamentales que ha planteado: la reforma de
la Naciones Unidas, el terrorismo y la paz y la política inmigratoria y
el desarrollo sostenible, que lo ha tratado menos pero está incluido en
la exposición.
En cuanto a la reforma de las Naciones Unidas, diré que solo a través del
diálogo, del consenso y la negociación, que es una bandera del Gobierno
socialista y de su política,
así se ha manifestado en esta Cámara
infinidad de veces, se llegará a tener éxito y España impulsa este camino
--como he dicho antes--, lo que nos parece una acción política positiva a
nivel internacional. Solo estableciendo la confianza mutua entre los
países se podrá conseguir que las Naciones Unidas se conviertan en un
instrumento para resolver los problemas de nuestro tiempo. Las
actuaciones, reuniones y contribuciones que ha realizado para conseguir
la paz en el mundo y contra el terrorismo en las reuniones que ha
mantenido, tanto colectivas como bilaterales, este grupo en el día de hoy
las considera prioritarias. Naciones Unidas debe ser un instrumento
eficaz, como he dicho, en la lucha contra el terrorismo, por lo que
esperamos que el acuerdo definitivo en torno al contenido del proyecto de
la convención global contra el terrorismo se consiga de inmediato, así
como que se pongan en marcha y en práctica las propuestas y
recomendaciones de la iniciativa Alianza de Civilizaciones, de la que
España fue protagonista inicialmente y hoy desarrolla el panel de alto
nivel dirigido por el secretario general de las Naciones Unidas
El Grupo Socialista reconoce los esfuerzos realizados por el señor
ministro respecto al proceso de paz, como ya he dicho, a través de las
reuniones mantenidas con la Autoridad Palestina y los representantes de
Israel y de Siria. (El señor presidente ocupa la presidencia.)
Sobre la participación de la política inmigratoria y de desarrollo, hay
que ver lo positivo de la misma al ser propuesto crear un foro permanente
sobre esta cuestión por parte del secretario general. Hay que buscar
soluciones globales a problemas que afectan a todos los países y al
desarrollo sostenible que se debe mantener entre todos. Quiero resaltar,
por tanto, la necesidad de avanzar en los objetivos del desarrollo del
milenio, pues la pobreza, la lucha social y los conflictos militares,
verdaderos efectos de huida hacia los países desarrollados, exigen
mayores recursos por parte de la organización de las Naciones Unidas para
mantener la paz y la ayuda humanitaria.
Para terminar, agradezco su información y le animo a seguir el rumbo
marcado en su trabajo y también quiero felicitar de nuevo a usted y a su
equipo por el trabajo realizado tanto en las Naciones Unidas como en
Gibraltar.
Muchas gracias.
El señor PRESIDENTE: Gracias, senador Castro.
Por el Grupo Parlamentario Popular, tiene la palabra la senadora
Becerril.
La señora BECERRIL BUSTAMANTE: Gracias, señor presidente.
Solo quiero dejar constancia de que no son pertinentes las alusiones del
portavoz del Partido Nacionalista Vasco sobre el secretario general del
Partido Popular; es decir, son impertinentes y quiero dejar constancia de
ello, aunque sea con cortesía.
El señor PRESIDENTE: Gracias.
Tiene la palabra el señor ministro.
El señor MINISTRO DE ASUNTOS EXTERIORES Y DE COOPERACIÓN (Moratinos
Cuyaubé): Muchas gracias a todos los portavoces por sus comentarios.
Voy a empezar respondiendo al senador Mur. Es cierto que las semanas
ministeriales de Naciones Unidas cuentan con una intensa agenda. Sin
duda, se trata de una buena ocasión para medir el estado de las
relaciones internacionales, de las preocupaciones y los mayores desafíos
que afectan a la estabilidad y seguridad de la paz mundiales y que, por
tanto, no sirven simplemente para defender las posiciones nacionales sino
también para comprender mejor la complejidad de la comunidad
internacional. De ahí que en mi intervención haya subrayado el último
discurso del señor secretario general, que fue realmente emocionante y
con un gran contenido por lo que representaba como legado de sus diez
años al frente de Naciones Unidas y como reflexión personal y política
ante los retos del siglo XXI. En este sentido, el sentimiento general
--casi unánime--, de los 192 Estados que configuran Naciones Unidas
--incluyendo a Montenegro--, es que necesitamos a Naciones Unidas, que es
necesario el multilateralismo eficaz, así como tener capacidad de
respuesta ante los desafíos del siglo XXI y contar con instrumentos y
mecanismos en los que la mayoría de los Estados miembros puedan
participar para contribuir a la formación de consensos y políticas que
favorezcan la solución de los distintos conflictos y crisis.
Es grato comprobar que la participación de nuestro país en los nuevos
mecanismos e iniciativas surgidas a raíz de la reforma de Naciones Unidas
y, por lo tanto, agradezco sus comentarios y sus elogios. Sin tratar de
realizar un análisis autocomplaciente, es verdad que la diplomacia, las
tesis y las preocupaciones españolas se ven reflejadas en los grandes
documentos o iniciativas que hoy en día se están discutiendo en el marco
esencial de la diplomacia, en Naciones Unidas.
Gracias al enfoque político de este Gobierno y a la enorme habilidad,
experiencia y capacidad diplomática de nuestro representante permanente,
el señor Yañez-Barnuevo, se ha logrado --y también se consiguió en la
cumbre de Barcelona-- lo que parecía imposible: un código de conducta de
lucha antiterrorista. Se trata de un asunto importante porque era muy
difícil compaginar las posiciones de los países árabes y musulmanes, y lo
mismo ha ocurrido con la aprobación de la estrategia global de Naciones
Unidas sobre el terrorismo, que cuenta con una enorme impronta española.
Por ejemplo, la protección a las víctimas del terrorismo es un concepto
muy español que se deriva, desgraciadamente, de que hemos sufrido la
lacra del terrorismo, pero no estaba dentro de la lógica presentación de
los distintos ponentes a la hora de definir esa estrategia.
No voy a hablar ahora sobre la Alianza de Civilizaciones --ya volveré
sobre eso--, porque parece que les irrita el que se recoja en los textos
de Naciones Unidas, pero es que hay una lógica expectación y demanda para
que así sea. En cualquier caso, en áreas como el terrorismo, la Alianza
de Civilizaciones --ese gran desafío cultural--, y los objetivos del
milenio, España fue elogiada porque en este año, gracias a la generosidad
y el entendimiento del
Ministerio de Economía y Hacienda hemos aumentado
en un 400 por ciento nuestras contribuciones a los organismos y agencias
multilaterales; en definitiva, hemos sido muy activos en la lucha contra
la pobreza y en la reducción de los desequilibrios económicos y sociales.
En este sentido, hay que destacar la presencia como observadora de la
Secretaría General Iberoamericana.
En relación con la Alianza de Civilizaciones, no es que creamos que va a
resolver todos los problemas, pero sí puede ser un instrumento
importante. En este sentido, sé que el Senado ha designado una Ponencia
de estudio sobre el islam y occidente que, lógicamente, facilitará el
debate teórico y político sobre la relación entre el mundo occidental, el
mundo árabe-musulmán y la Alianza de Civilizaciones. Sin duda, el diálogo
es una condición sine qua non, pero no es suficiente; es necesario
aliarse contra los extremistas, porque la Alianza de Civilizaciones es
eso, una alianza contra los extremistas que permita establecer un plan de
acción en temas esenciales, con programas específicos en materia de
educación, de juventud y de cultura, así como económicos y sociales. En
definitiva, es necesario que los Gobiernos, los Estados y las sociedades
se comprometan todas ellas de la misma manera para establecer mecanismos
de mejor entendimiento y, sobre todo, de lucha conjunta contra los
extremistas y radicales.
Quiero indicar al senador Anasagasti que ya contesté en su momento a una
pregunta de control en el Senado sobre el 11-M y la resolución del
Consejo de Seguridad sobre ETA que, como saben ustedes, se saldó con una
declaración del propio presidente del Consejo de Seguridad, dejando el
tema zanjado. El Gobierno no puede modificar las decisiones del Consejo
de Seguridad; además, en este momento no somos miembros del citado
Consejo pero, en cualquier caso, no existe precedente en este sentido. Lo
único que podemos hacer y me comprometí a ello, es remitir las
conclusiones judiciales y las de la comisión de investigación del
Congreso de los Diputados, una vez que estén listas, al Consejo de
Seguridad. Eso es lo único a lo que me puedo comprometer, pero no podemos
modificar las decisiones del Consejo de Seguridad ni las decisiones del
entonces presidente del mismo, que dio por zanjado el debate.
En relación con la presencia de países latinoamericanos en el Consejo de
Seguridad, como sabe su señoría, además de los cinco miembros
permanentes, los otros diez son elegidos de manera rotatoria cada dos
años por parte de los diferentes grupos regionales. En el caso de
Latinoamerica, el Grula es el grupo que, en principio, logra un consenso
para presentar un candidato al Consejo de Seguridad. Lo que sabemos por
el momento es que Venezuela está aspirando a ser elegido como miembro, al
igual que Guatemala, y son dos candidaturas que tendrán que ser primero
objeto de discusión dentro del propio grupo latinoamericano. Al Gobierno
español le gustaría que hubiese consenso y, por tanto, que no hubiese
división, pero, a partir de las decisiones que tome el Grula, el Gobierno
español examinará las dos candidaturas y tomará su decisión en el momento
oportuno.
En relación con la inmigración, coincidimos plenamente con su valoración,
en el sentido de que se trata de un fenómeno global, multidimensional,
con expresión de distintas sensibilidades según la inmigración sea
iberoamericana, subsahariana o asiática, y, por tanto, aunque hace falta
un enfoque global para comprender la complejidad de la situación y del
fenómeno --de ahí la importancia del diálogo a alto nivel celebrado en
Naciones Unidas y la posibilidad de crear un foro en esta organización a
tal fin que el Gobierno español apoya plenamente--, estamos de acuerdo en
que cada instancia regional o sub regional merece un tratamiento
específico.
De ahí la importancia que hemos dado dentro de la familia iberoamericana
al hecho de que en esta Cumbre de Montevideo del próximo día 3 de
noviembre se considere como agenda prioritaria la emigración y el
desarrollo; de ahí que se preparase adecuadamente la conferencia de alto
nivel que se celebró en Madrid y la satisfacción de que en el foro
parlamentario iberoamericano que acaba de concluir en Montevideo --y
agradezco las palabras manifestando la satisfacción por este foro,
después de Bilbao-- los parlamentarios iberoamericanos hayan logrado
dinamizar la cooperación y el diálogo, para consolidarse como una
instancia esencial en lo que se refiere al esfuerzo político
iberoamericano que se viene realizando.
Como sabe su señoría, es intención del Gobierno español facilitar que el
presidente de la asamblea parlamentaria uruguaya pueda intervenir en
nombre del foro iberoamericano en la sesión plenaria y explicar sus
conclusiones. Se ha utilizado el modelo de los consejos europeos, donde
el presidente del Parlamento Europeo interviene al comienzo de las
sesiones, antes del debate entre jefes de Estado y de Gobierno, para
informar y precisar acerca de la preocupación y la posición del
Parlamento Europeo. Por tanto, creo que sería muy satisfactorio poder
contar con la presencia del presidente de la asamblea parlamentaria
uruguaya, para que hablase en nombre de este foro. Desde luego, vamos a
hacer las gestiones diplomáticas necesarias para que en la sesión
plenaria inaugural pueda tener lugar esa intervención.
Con esto creo que respondo acerca de las tres preocupaciones expresadas
por el senador Anasagasti.
Concluyo agradeciendo al senador Castro sus palabras. Quiero resaltar que
lo que refleja Naciones Unidas es la victoria del diálogo y la
cooperación. Es el marco esencial donde los Estados dirimen sus
diferencias y conflictos a través del diálogo, la negociación y la
cooperación.
No obstante, Naciones Unidas necesita hoy día adaptarse y, por lo tanto,
prepararse para hacer frente a múltiples retos y desafíos. El mundo
avanza y la reforma de Naciones Unidas no está detenida. Desde la cumbre
de jefes de Estado y de Gobierno de septiembre de 2005 se han logrado
avances sustanciales. Se ha creado el Consejo de Derechos Humanos, la
Comisión de Consolidación de la Paz, se ha aprobado la estrategia global
de lucha contra el terrorismo y se está empezando a abordar con voluntad
de consenso y diálogo la reforma del Consejo de Seguridad. En las
discusiones de los distintos grupos e instancias de Naciones Unidas: en
el Grupo de Amigos de la Reforma de
Naciones Unidas, en el grupo Unidos
por el Consenso, se empieza a lanzar el mensaje político de que hace
falta reformar el Consejo de Seguridad y que la única manera es a través
del diálogo y el consenso.
Por tanto, señorías, gracias por sus intervenciones. Hay que considerar
que Naciones Unidas y la defensa de la multilateralidad eficaz son
elementos esenciales de una política exterior del siglo XXI y que nuestro
país, nuestra sociedad, nuestra ciudadanía cada vez más tienen que
acostumbrarse a estar mucho más integrados e involucrados en los
mecanismos multilaterales para defender mejor los intereses que afectan
al futuro de los españoles.
El señor PRESIDENTE: Gracias, señor ministro.
¿Algún portavoz quiere hacer uso de la palabra para una breve réplica?
(Pausa.)
Tiene la palabra el senador Anasagasti.
El señor ANASAGASTI OLABEAGA: Gracias, señor presidente.
Señor ministro, yo no he dicho que el Gobierno español tome la
iniciativa, porque sé que no la puede tomar, pero lo puede hacer
cualquier país que forme parte del Consejo de Seguridad, aunque
efectivamente no hay precedentes. Pero este no es un tema menor.
Yo no estoy aquí defendiendo a ETA. Ojalá el presidente del Gobierno,
señor Zapatero, dentro de poco tiempo haga lo que ayer el señor Blair
diciendo que el IRA ha desaparecido y no va a volver a atentar. Pero
todos los días se viene informando sobre el atentado de ETA, el del 11-M
y poco menos que poniendo en cuestión incluso la legitimidad del actual
Gobierno español. Por tanto, es un tema que sigue estando sobre la mesa,
no es un tema cualquiera.
Y si usted ha leído el libro que escribió el embajador de Chile en
Naciones Unidas y el representante del Estado español, señor Inocencio
Arias, conoce cómo la ministra Ana de Palacio presionó de una manera
inconveniente, por utilizar un término suave, para que se acordara en el
Consejo de Seguridad que había sido ETA. Y así consta para la historia,
que el atentado del 11 de marzo en Madrid fue obra de ETA.
Todos los días tenemos esa información en los medios de comunicación. Y
yo simplemente lo que he hecho ha sido recordar esto. Es un hecho que
está ahí. Usted ha hablado de Naciones Unidas.
Se me dice que es una intervención impertinente. A mí me parece mucho más
impertinente la postura actual del Partido Popular informando todos los
días y tratando de demostrar que el atentado del 11-M es obra de ETA. Por
tanto, no es un tema cualquiera, ni es un tema neutro.
Muchas gracias, señor presidente.
El señor PRESIDENTE: Gracias, senador Anasagasti.
¿Algún portavoz más desea hacer uso de la palabra? (Pausa.)
Tiene la palabra el señor ministro.
El señor MINISTRO DE ASUNTOS EXTERIORES Y DE COOPERACIÓN (Moratinos
Cuyaubé): Doy por concluido el debate. Gracias.
El señor PRESIDENTE: Señorías, vamos a suspender por cinco minutos la
sesión para despedir al señor ministro y posteriormente daremos comienzo
al debate de la proposición de ley.
Por tanto, ruego aprovechen esta breve pausa los portavoces para entregar
al señor letrado las sustituciones, a efectos de la posterior votación.
(Pausa.)
-- DICTAMINAR LA PROPOSICIÓN DE LEY REGULADORA DE LA GESTIÓN DE LA DEUDA
EXTERNA (624/000013).
El señor PRESIDENTE: : Pasamos al último punto del orden del día:
Dictamen de la proposición de ley reguladora de la gestión de la deuda
externa.
En primer lugar, debate de las enmiendas. Turno de defensa de las
enmiendas presentadas.
Para la defensa de las enmiendas números 1 a 18 del Grupo Parlamentario
Mixto, tiene la palabra el senador Mur.
El señor MUR BERNAD: Muchas gracias, señor presidente.
Señorías, intervengo brevemente para hablar de las enmiendas números 1 a
18, que ha presentado el compañero del Grupo Parlamentario Mixto, don
Eduardo Cuenca Cañizares. Las doy por defendidas en sus justos términos y
reservaré para su defensa en el Pleno aquellas que al finalizar la sesión
de hoy no hayan podido ser incorporadas al dictamen.
Nada más y muchas gracias.
El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, senador Mur.
Para la defensa de la enmienda número 42 del Grupo Parlamentario Catalán
en el Senado de Convergència i Unió, tiene la palabra el senador Macias.
El señor MACIAS I ARAU: Muchas gracias, señor presidente.
Mantenemos esta enmienda, puesto que estamos convencidos de que se podrá
llegar a una transacción, aunque sea junto con otras enmiendas de otros
grupos, concretamente una del Grupo Parlamentario Popular, otra de Entesa
y otra del Grupo Parlamentario Mixto. En cualquier caso, si no fuera
aprobada e incorporada al dictamen, nosotros la mantenemos para el Pleno,
aunque ya anuncio nuestra disposición a llegar a una transacción con los
distintos grupos.
Nada más y muchas gracias.
El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, senador Macias.
Para la defensa de las enmiendas números 40 a 41 del Grupo Parlamentario
Entesa Catalana de Progrés, tiene la palabra el senador Bonet.
El señor BONET I REVÉS: Muchas gracias, señor presidente.
El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, senador Bonet.
Para la defensa de las enmiendas números 43 a 45 del Grupo Parlamentario
Socialista, tiene la palabra el senador Carracao.
El señor CARRACAO GUTIÉRREZ: Muchas gracias, señor presidente.
También seré breve. El Grupo Parlamentario Socialista quiere profundizar
en el debate de esta ley e ir más allá en el alcance de la misma, tal y
como reza nuestra enmienda número 44. Por esta razón la hemos presentado
para incrementar la dotación del Estado al Fondo de Ayuda al Desarrollo
en 528 millones de euros.
Damos por defendidas las demás enmiendas. En el siguiente turno haremos
pública la aceptación de algunas enmiendas y las transacciones propuestas
a algunas de ellas.
Nada más y muchas gracias.
El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señoría.
Para la defensa de la enmienda número 19 del Grupo Parlamentario Popular,
tiene la palabra la senadora Becerril.
La señora BECERRIL BUSTAMANTE: Muchas gracias, señor presidente.
Esta enmienda trata de una de las cuestiones más importantes de esta ley
y coincide con una enmienda del Grupo Parlamentario Catalán en el Senado
de Convergència i Unió y en parte también con otra de Izquierda Unida. Ha
manifestado el portavoz del Grupo Parlamentario Socialista su afán e
interés en poder llegar a un acuerdo sobre esta enmienda, que trata de
las operaciones relacionadas con la cancelación de la deuda. Si, como ha
manifestado el portavoz de Convergència, se presenta una transaccional
para el Pleno, en ese momento con mucho gusto haremos todo lo posible por
aceptar una transacción y aunar voluntades, pero ahora vamos a mantener
la enmienda.
El señor PRESIDENTE: Gracias, senadora.
¿Algún grupo desea consumir el turno en contra? (Pausa.)
Pasamos al turno de portavoces. ¿Algún portavoz desea hacer uso del turno
de portavoces? (Pausa.)
Tiene la palabra el senador Carracao, por el Grupo Parlamentario
Socialista.
El señor CARRACAO GUTIÉRREZ: Muchas gracias, señor presidente.
Mi grupo acepta las enmiendas números 12 y 13, del Grupo Parlamentario
Mixto, Izquierda Unida, que son idénticas a las números 32 y 33, del
Grupo Parlamentario Entesa Catalana de Progrés, que, por consiguiente,
también son aceptadas.
La enmienda número 14 es idéntica a la número 34, de Entesa Catalana de
Progrés, que aceptamos parcialmente y hemos ofrecido una transacción que
ha sido aceptada por Entesa. Esperamos que en el trámite que queda hasta
el Pleno pueda ser también aceptada por el Grupo Parlamentario Mixto.
La enmienda número 19, del Grupo Parlamentario Popular, es idéntica a la
número 42, de Convergència i Unió. Mi grupo no las acepta porque, como
principio general, las cancelaciones de deuda deben ser computadas como
ayuda oficial al desarrollo. Hemos ofrecido una transacción que ambos
grupos parlamentarios están estudiando. Hasta el momento no hemos sido
capaces de llegar a una redacción conjunta aunque estamos de acuerdo en
el fondo. Por falta de tiempo no hemos podido presentar el último texto y
nos hemos comprometido a hacerlo de cara al Pleno. Lo digo para que
conste en acta, señor presidente.
El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, senador Carracao.
¿Algún otro grupo desea consumir el turno de portavoces? (Pausa.)
Concluido el turno de portavoces, vamos a proceder a las votaciones. (El
señor Carracao Gutiérrez pide la palabra.)
Tiene la palabra el senador Carracao.
El señor CARRACAO GUTIÉRREZ: ¿Podemos votar los portavoces en
representación de todos?
El señor PRESIDENTE: La votación, senador Carracao, es absolutamente
individual.
Procedemos a la votación de las enmiendas números 1 a 18 del Grupo
Parlamentario Mixto.
El señor CARRACAO GUTIÉRREZ: Pido votación separada de las enmiendas 12 y
13, que se pueden votar conjuntamente.
El señor PRESIDENTE: ¿Alguien desea que alguna otra enmienda se vote por
separado?
La señora BECERRIL BUSTAMANTE: Sí, las números 14 y 17, que se pueden
votar conjuntamente.
El señor PRESIDENTE: ¿Alguien desea que se vote por separado alguna otra
enmienda? (Pausa.)
Ruego a los portavoces que antes de las votaciones indiquen a la
Presidencia qué enmiendas desean que se voten por separado para no tener
que estar interrumpiendo la votación continuamente. Faciliten un poco la
labor a esta Presidencia, por favor.
Vamos a proceder a la votación de las enmiendas números 12 y 13, del
Grupo Parlamentario Mixto.
Efectuada la votación, fue aprobada por unanimidad.
El señor PRESIDENTE: Quedan aprobadas.
Pasamos a votar las enmiendas números 14 y 17, del Grupo Parlamentario
Mixto.
Efectuada la votación, dio el siguiente resultado: Votos a favor, siete;
en contra, nueve; abstenciones, una.
El señor PRESIDENTE: Quedan rechazadas.
Pasamos a votar el resto de las enmiendas del Grupo Parlamentario Mixto.
Efectuada la votación, dio el siguiente resultado: Votos en contra, 16;
abstenciones, una.
El señor PRESIDENTE: Quedan rechazadas.
Procedemos a la votación de la enmienda número 42, del Grupo
Parlamentario Catalán en el Senado de Convergència i Unió.
Efectuada la votación, dio el siguiente resultado: Votos a favor, siete;
en contra, nueve; abstenciones, una.
El señor PRESIDENTE: Queda rechazada.
Enmiendas números 20 a 41, del Grupo Parlamentario Entesa Catalana de
Progrés.
El señor CARRACAO GUTIÉRREZ: Señor presidente, pido votación separada de
las enmiendas números 32 y 33, que se pueden votar conjuntamente.
La señora BECERRIL BUSTAMANTE: Pido votación separada de las enmiendas
números 35 y 38, que se pueden votar conjuntamente.
El señor PRESIDENTE: Procedemos, en primer lugar, a votar las enmiendas
números 32 y 33, del Grupo Parlamentario Entesa Catalana de Progrés.
Efectuada la votación fueron aprobadas por unanimidad.
El señor PRESIDENTE: Quedan aprobadas.
Procedemos a continuación a la votación de las enmiendas números 35 y
38.
Efectuada la votación, dio el siguiente resultado: Votos a favor, siete;
en contra, nueve; abstenciones, una.
El señor PRESIDENTE: Quedan rechazadas.
Pasamos, a continuación, a votar el resto de las enmiendas del Grupo
Parlamentario Entesa Catalana de Progrés, todas, excepto las números 32,
33, 35 y 38.
Efectuada la votación, dio el siguiente resultado: Votos en contra, 15;
abstenciones, dos.
El señor PRESIDENTE: Quedan rechazadas.
Pasamos a votar las enmiendas números 43 a 45 del Grupo Parlamentario
Socialista.
Efectuada la votación, dio el siguiente resultado: Votos a favor; 15
abstenciones, dos.
El señor PRESIDENTE: Quedan aprobadas.
Votamos ahora la enmienda número 19 del Grupo Parlamentario Popular.
Efectuada la votación, dio el siguiente resultado: Votos a favor, siete;
en contra, nueve; abstenciones, una.
El señor PRESIDENTE: Queda rechazada.
No habiendo transaccionales, vamos a proceder a votar ahora el texto
remitido por el Congreso de los Diputados en todo aquello que no ha sido
afectado por las enmiendas que se acaban de aprobar.
Efectuada la votación, fue aprobado por unanimidad.
El señor PRESIDENTE: Queda aprobado por unanimidad.
Por último, hay que designar a la persona que presentará el dictamen ante
el Pleno. (Varios señores senadores: El presidente.)
Muchas gracias, acepto el encargo.
Les recuerdo a sus señorías que aquellos que deseen presentar votos
particulares antes del debate en el Pleno tienen 24 horas para hacerlo.
Señorías, no habiendo más puntos que tratar, se levanta la sesión.
Eran las doce horas y cuarenta y cinco minutos.
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