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DS. Congreso de los Diputados, Comisiones, núm. 666, de 14/11/2018
cve: DSCD-12-CO-666
 


CORTES GENERALES
DIARIO DE SESIONES DEL CONGRESO DE LOS DIPUTADOS
COMISIONES

Año 2018 XII LEGISLATURA Núm. 666
PARA LA AUDITORÍA DE LA CALIDAD DEMOCRÁTICA, LA LUCHA CONTRA LA CORRUPCIÓN Y LAS REFORMAS INSTITUCIONALES Y LEGALES
PRESIDENCIA DEL EXCMO. SR. D. ANTONIO CANTÓ GARCÍA DEL MORAL
Sesión núm. 17
celebrada el miércoles,
14 de noviembre de 2018


ORDEN DEL DÍA:

Comparecencia del señor Rosiñol Lorenzo (presidente de la Sociedad Civil Catalana), para informar sobre las conclusiones del "Tercer Informe sobre déficits de calidad democrática en Cataluña", elaborado por dicha sociedad y exponer la actual situación de fractura social. A petición del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso. (Número de expediente 219/001349) ... (Página2)


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Se abre la sesión a las cinco y treinta y cinco minutos de la tarde.

El señor PRESIDENTE: Buenas tardes, señorías. Se abre la sesión.

Como ustedes saben, en el orden del día figura la comparecencia de don José Rosiñol, presidente de Sociedad Civil Catalana. Ahora explicaré, más o menos, cómo van a ser las intervenciones en la Comisión, pero antes de nada y a título personal, si me lo permiten, y sobre todo si me lo permite el letrado, quería felicitar en nombre de toda la Comisión a Fernando Galindo por su reciente paternidad. Le hemos echado de menos durante unos días, pero fue esa la razón por la que no estuvo con nosotros y dejó un hueco difícil de cubrir.

La sesión comenzará con la intervención del presidente de Sociedad Civil Catalana, y luego intervendrán los grupos de menor a mayor, por un tiempo aproximado de unos diez minutos. Y finalmente, será de nuevo el señor Rosiñol el que, contestando a las preguntas que hayan querido hacer los grupos parlamentarios, cerrará la sesión de hoy. Gracias por estar aquí hoy con nosotros. Sin más, tiene usted la palabra.

El señor ROSIÑOL LORENZO (presidente de la Sociedad Civil Catalana): Muchas gracias, señor presidente.

Gracias a los diputados miembros de la Comisión. Lo cierto es que como ciudadano catalán para mí es un honor estar aquí en el Congreso de los Diputados, la institución de máxima representación de nuestro país y donde está la sede de la soberanía nacional. Estoy emocionado realmente por el hecho de comparecer aquí alguien como nosotros, que creemos profundamente en la democracia representativa y constitucional; sabemos que la democracia constitucional es la base del progreso y de la convivencia cívica. De hecho, ante la ola de demagogia que hemos sufrido, Sociedad Civil Catalana tiene como objetivo defender los valores de una democracia constitucional abierta, basada en la libertad, la igualdad, el Estado de derecho y los derechos de la ciudadanía.

Permítanme comentarles una opinión personal. Antes de venir a esta Comisión, he tenido el placer de visitar el Congreso y he podido repasar la huella catalana en la historia de nuestra democracia. Algunos en Cataluña presentan a España como una realidad impuesta; sin embargo, esta España democrática la hemos hecho y la hemos decidido entre todos y, en primera línea, los catalanes. En el vestíbulo he encontrado un ejemplar de la Constitución de Cádiz, en la que participaron catalanes ilustres; después en la sala constitucional he visto los retratos de los siete padres de la Constitución, dos de ellos catalanes. Entonces, ¿cómo puede decirse que España nos rechaza, que España nos es ajena, que España nos roba, si España la hemos hecho también nosotros los catalanes? Es una pregunta que parece obvia, pero es así, nos lo tenemos que preguntar.

Al ver el retrato de estos catalanes ilustres que hicieron una política responsable y construyeron nuestra democracia, me vino a la cabeza el documental El dilema que vimos hace poco tiempo en la televisión española. No se me va de la memoria escuchar a los líderes independentistas decir ahora a todo el mundo que aquello que hicieron no iba en serio; me sorprende ver a unos líderes políticos, separatistas en este caso, reconociendo que estaban mintiendo. Ante esta gravísima irresponsabilidad, ante este fraude político sin precedentes, este es el mensaje principal de Societat Civil Catalana: el procés se ha demostrado un gran engaño, un engaño que nos ha conducido a una penosa situación de confrontación y fractura social entre catalanes. Este es un momento de cerrar este periodo oscuro y de abrir un tiempo de convivencia, de respeto, de serenidad y de fraternidad dentro de la sociedad catalana y entre catalanes y el resto de españoles. Para eso trabaja Sociedad Civil Catalana. De hecho, el proceso, el procés, ha supuesto un retroceso, en vez de traer más democracia, ha degradado la calidad democrática en Cataluña y ha sido tóxico para los derechos y libertades de todos los ciudadanos catalanes.

Hace un año y medio, más o menos, Rafael Arenas, el anterior presidente de Sociedad Civil Catalana, presentaba a esta Cámara el segundo informe sobre déficits democráticos en Cataluña, un informe muy extenso de doscientas páginas, donde se detallaba cómo el proceso independentista alentado desde el poder, cosa que para mí es lo más remarcable, había supuesto un claro retroceso en los derechos democráticos y de ciudadanía. El segundo informe denunciaba, en primer lugar, cómo la obsesión nacionalista por dominar las esferas de la vida pública había acabado mermando la libertad ideológica. También es cierto que dicho informe recoge todos estos casos, pero tampoco es algo nuevo, no es ninguna novedad; todo lo que ocurre en Cataluña ya estaba escrito desde el año 1990 en un proyecto que se llama Programa 2000, dibujado por el molt honorable Jordi Pujol. Un programa que es contrario a los principios de la democracia ilustrada y que quiere ocupar sistemáticamente el espacio


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público de todos. Quiero comentarles que la libertad personal e individual de mostrar los símbolos que cada uno quiera, en sus solapas, en su casa, se respeta en este país, pero lamentablemente el espacio público, el espacio que debería ser de todos, es ocupado sistemáticamente por una posición partidista. Lamentablemente, la asfixia de todo aquel que no es independentista se soporta en las calles y ciudades catalanas; y quiero hacer especial hincapié en que no es en las grandes urbes como pueden ser Barcelona o Tarragona, sino que me refiero a las pequeñas poblaciones del interior de Cataluña, donde esa presión es muy intensa para todo aquel que no comulga con el independentismo. Nosotros reclamamos que las instituciones y las calles sean de todos; ningún grupo tiene derecho a privatizarlas. Digo esto porque el principio de neutralidad institucional se está vulnerando constantemente en las instituciones públicas catalanas. Es incompatible con la democracia pluralista que la Administración rompa con la neutralidad institucional y haga campaña por una opción; en muchos espacios públicos de Cataluña se han sustituido las banderas comunes por una bandera de parte, la llamada estelada, por una bandera de partido, vulnerando, una vez más, ese principio de neutralidad. Lo hemos vivido en Cataluña también en periodo electoral, y por ello hemos tenido que acudir a la justicia que también nos ha dado la razón. Les anuncio que próximamente volveremos a acudir a la justicia para exigir que los ayuntamientos respeten dicho principio de neutralidad.

En este segundo informe se consignaba también la subordinación de los medios de comunicación y la pauta marcada desde el poder nacionalista y la presión ideológica en las escuelas. En los medios de comunicación catalanes, públicos y subvencionados, no hay neutralidad -solo hay que recordar la entrevista que se hizo a la representante del principal partido de la oposición, doña Inés Arrimadas, por el director de TV3, que fue un ejercicio de propaganda-; no existe neutralidad en los espacios públicos, no existe una pluralidad en los espacios públicos de comunicación. De hecho, el CAC, dependiente de la Generalitat, publicó una estadística que decía que la ANC tuvo una cuota de audiencia en Cataluña Radio de un 48 %, Òmnium Cultural un 43 %, y Sociedad Civil Catalana la bonita cifra del 0 %. Quiero decir que en Cataluña desde los medios de comunicación públicos se ahoga la pluralidad y se esconde esa Cataluña incómoda para el nacionalismo.

En este informe que expuso Rafael Arenas se explicaban detalladamente multitud de casos de bullying ideológico en las escuelas. Pienso en casos terribles como el de Mataró o de Balaguer, que acabaron con familias abandonando dichas poblaciones por la presión social de una parte de los políticos catalanes, de los políticos separatistas, una presión social que les llevó a tener que dejar sus propias poblaciones. Creo que en situaciones de este tipo, de vulneración clara de los derechos de los ciudadanos, todos los grupos deberíamos -cuando digo todos los grupos, digo todos los grupos- estar unidos y condenar el acoso social que han vivido estas personas. Ustedes saben también que sindicatos, organizaciones de padres y profesores y hasta nosotros mismos, hemos denunciado la tergiversación y el sesgo ideológico que predomina en algunos libros de texto en Cataluña. La organización AMES ha publicado recientemente dos informes muy completos al respecto. Ahora bien, en el tema de la educación, quisiera aclarar y puntualizar que Sociedad Civil Catalana no tiene ningún modelo concreto que proponer; señores diputados, eso les pertenece a ustedes. Nosotros creemos en la democracia representativa, nosotros somos una asociación privada, yo solo represento a mi asociación, con lo cual creo que debe haber un gran consenso para que la escuela catalana deje de ser una escuela de adoctrinamiento. Y lo que pedimos, algo que creo que no es demasiado revolucionario, es que el español no sea tratado como una lengua extranjera en las escuelas, y básicamente otra cosa igualmente revolucionaria, que se cumplan las leyes y las sentencias. De hecho, hace no muchos días, el conseller de d'Ensenyament dijo cosas como estas que nosotros estamos denunciando; básicamente que los espacios donde se enseña español son claramente insuficientes. Al señor conseller le han dicho de todo menos bonito; a nosotros por decir cosas así nos llaman fascistas día sí y día también.

Nosotros creemos que lo más importante es superar esa lógica perversa de algunos sectores que consideran que ellos son Cataluña. Cataluña es plural, es diversa, es compleja; nosotros reconocemos a nuestros compatriotas independentistas, los respetamos como iguales; sin embargo, lamentablemente, hay una mayoría no rupturista, que no opta por la vía unilateral que, como mínimo, nos tratan como si fuésemos invisibles, si no como catalanes de segunda. Nosotros exigimos respeto, igualdad respecto al resto de catalanes, sean independentistas o no sean independentistas. Esta lógica perversa de considerar que solo una parte es Cataluña hace que digan que las calles son suyas, que las instituciones son suyas, que las escuelas son suyas y hasta que los grupos parlamentarios, el Parlament, es suyo. Con esa misma lógica, la anterior consellera de Cultura llegó a escribir que en Cataluña hay catalanes y españoles nacidos


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en Cataluña, discriminando en dos por una cuestión ideológica. Esto es gravísimo, señores; yo soy catalán y, por tanto, español y, por tanto, europeo, y nadie nos obligará a renunciar a esa realidad compleja, real y que realmente nos ayuda a crecer como ciudadanos.

Esta lógica de apropiación, teñida de hispanofobia radical, se evidencia claramente en los artículos publicados por el señor Torra. Han pasado los años y el señor Torra sigue hablando, insistiendo y amenazando constantemente en nombre de Cataluña; Cataluña es mucho más que el señor Torra; Cataluña es mucho más que el independentismo; Cataluña es mucho más que lo que representamos nosotros. Creemos que el señor Torra es uno de los principales obstáculos para resolver lo que ocurre en Cataluña, para llegar a un marco de convivencia, para recuperar la serenidad. Vemos al señor president que ha renunciado a ser president de Cataluña y actúa más como un agitador de masas y como un amigo de los CDR. Como bien saben, los CDR son una organización surgida no sabemos muy bien de dónde, que está intentando imponer por la violencia un proyecto político. Y esto lo vimos lamentablemente el 1 de octubre del año pasado cuando treinta y dos policías españoles, treinta y dos mossos d`esquadra fueron heridos por una acción de los CDR, cuando previamente por la mañana el señor Torra estaba alentando a que apretasen más.

Sociedad Civil Catalana nació para romper el esquema de apropiación nacionalista en Cataluña; no se puede seguir confundiendo a los nacionalistas con Cataluña. De hecho, siete de cada diez catalanes nos sentimos catalanes y españoles al mismo tiempo, siete de cada diez. La mayoría de los catalanes consideramos que el bilingüismo es una gran riqueza, por lo que hay que hacer normal en las instituciones catalanas lo que es normal en la calle; no puede ser que las instituciones públicas catalanas solo representen a una parte, que obvien a ese 70 % de personas que únicamente quieren vivir sintiéndose catalanes, españoles y europeos. Se trata básicamente de que la Cataluña oficial se deje impregnar, de una vez por todas, por la Cataluña real; que deje de tener miedo a lo que nosotros representamos, a esa Cataluña incómoda para el nacionalismo, a esa Cataluña que no está por el Programa 2000, a esa Cataluña que está mas preocupada por Europa que por el ensimismamiento provinciano nacionalista; a esa Cataluña que respeta al que no piensa igual, a esa Cataluña que mira a la cara a una persona y le es igual su ideología, primero está el principio de ciudadanía. Nosotros representamos a Cataluña y esa Cataluña incomoda, a esa Cataluña se la estigmatiza, a esa Cataluña se la invisibiliza en los medios de comunicación. No voy a dar ejemplos personales, pero cualquiera que haya tenido el arrojo de decir: Hola, soy catalán y no soy nacionalista, tiene un peaje en Cataluña, en forma de mobbing, en forma de presión social y si estás en la Administración Pública, cosas peores. Me permito añadir que el peligro de apropiación y la tentación de esa visión reduccionista nos puede afectar a todos; también puede haber alguna tentación de reducir España a una idea, a un partido, a una lengua o a una sola concepción de país. Aquí Societat Civil Catalana pide amplitud de miras, sentido de realidad y sentido de Estado. Hagamos de España un cauce amplio, un proyecto atractivo en el que todos quepan y en el que todos, todos, cooperemos.

En síntesis, nuestros informes de déficits democráticos en Cataluña demuestran la paradoja del procés; en vez de percibirlo como un movimiento de liberación, muchos catalanes lo hemos vivido como un tiempo de imposición; y así el procés que se había presentado bajo los ropajes de la radicalidad democrática, casi un oxímoron, ha acabado degradando la democracia en Cataluña. En este y en otros muchos sentidos está claro que el procés ha sido un retroceso en derechos, libertades, el progreso y el futuro de todos los catalanes.

Fíjense, la insurrección de septiembre-octubre es solo la expresión final de cinco años de desprecios a nuestro modelo democrático, cinco años. No hay mejor ejemplo de la degradación democrática que los hechos del pasado otoño, y de esto es lo que trata el tercer informe de Sociedad Civil Catalana. No me alargaré en explicarlo, todos tienen este informe, tampoco quiero hacer una interpretación jurídica del mismo. Yo como ciudadano, como catalán, viví y sufrí cómo de forma coordenada y concertada, con el aliento y la involucración de las instituciones públicas catalanas, se pretendió liquidar el orden constitucional, romper nuestra vida en común y proclamar a la brava un nuevo Estado en contra de todo derecho, legalidad y legitimidad. Recuerden que se declaró abolida la Constitución y se declaró un nuevo Estado sin la mayoría suficiente en el Parlament para cambiar ni una sola coma de la Ley de TV3, sin poder cambiar siquiera la Ley electoral, sin esa mayoría y, sin embargo, con esa mayoría insuficiente para cambiar la Ley de TV3 o para cambiar el Estatut d'Autonomia, pretendieron romper un país. De hecho, estoy convencido de que, de aquí a unos años, muchos de los que animaron aquel movimiento negarán haber tenido nada que ver con ellos. Un movimiento político que ya se había desarrollado con déficit de


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calidad democrática acabó con una embestida sin precedentes al Estado de derecho, a la práctica del pluralismo político y al respeto a los procedimientos democráticos acordados.

El 6 y 7 de septiembre una mayoría parlamentaria independentista, fruto de un 47,2 % de los votos -y recalco esta cifra-, derogó la Constitución, pero sobre todo derogó la democracia constitucional y el Estado de derecho. Se aprobaron unas leyes abiertamente ilegales que suponían, de hecho, la ruptura con el ordenamiento jurídico español, conculcaban incluso el mínimo respeto a la separación de poderes. Se hizo de forma consciente y ostentosa, desatendiendo las advertencias de los letrados y desobedeciendo al Tribunal Constitucional, que reiteradamente advirtió que era un camino impropio, que había caminos de solución, incluso constitucionalmente. Aun así, nos llevaron a todos al abismo. Los diputados separatistas se negaron a consultar al Consejo de Garantías Estatutarias, y cuando éste intervino motu proprio lo desoyeron. Se retorcieron los reglamentos y se vulneraron los derechos de los diputados; éstos conocieron los textos más importantes de la historia de Cataluña unos minutos antes de su debate. Todo ello, insisto, sin la mayoría suficiente para poder cambiar la Ley electoral catalana y con una mayoría parlamentaria fruto de un 47,2 % de los votos. La realidad catalana es esa.

Los que teníamos que ser la Dinamarca de Europa -no sé si lo recuerdan- nos convertimos en una república tan imaginaria como bananera; la reputación y el prestigio de los catalanes, gracias a ese proyecto ha caído en picado a nivel internacional. Estos días he estado en Berlín, en Luxemburgo, en Bruselas, en Londres, en Edimburgo, en Miami y en muchos sitios más, intentando poner razón a toda esta locura, y nuestro prestigio como catalanes ha caído en picado; tardaremos años, gracias al procés, en recuperar un mínimo de estatus de reputación a nivel mundial.

A continuación de estos días 6 y 7 de septiembre, llegamos al infausto 1 de octubre. El 1 de octubre es una fecha para olvidar, una fecha impropia de cualquier democracia. Cabe recordar que el 1 de octubre la actuación policial se basaba en un orden judicial; vimos cómo ciudadanos catalanes pensaban que estaban por encima de la ley; vimos cómo desde la Generalitat se alentaba a impedir la acción judicial tanto del secretario judicial como de las fuerzas de orden y seguridad. Esto no hubiera sucedido si la Policía autonómica hubiese cumplido con su cometido y hubiera cumplido las órdenes judiciales; no hubiera sucedido si el Gobierno de la Generalitat no se hubiese convertido en un órgano de propaganda, porque puso al Estado democrático ante un dilema; o no intervenía y, por tanto, reconocía de facto que Cataluña era un territorio donde no regía la legalidad, o intervenía con las imágenes que vimos y que entraron en el bucle propagandístico durante horas y días. Fíjense que este bucle propagandístico creemos que es el paradigma de las fake news, de la manipulación, del populismo que realmente ha afectado a Cataluña. Creemos que tiempo habrá para pensar si se podía haber actuado antes y mejor desde los poderes del Estado para llegar a este límite, pero no olvidemos que hubo un Gobierno autonómico que, en clara deslealtad a sus responsabilidades institucionales, decidió empujar a todos los catalanes hacia el abismo.

También hay que recordar que el día 3 de octubre, desde la Generalitat de Cataluña, por cierto, desde la Presidencia de Cataluña que es el principal representante del Estado en nuestra comunidad autónoma, se alentó a lo que se llamó una huelga de país; es decir, quisieron parar la economía catalana por un objetivo ideológico. El día 27 de octubre se declaró en sede parlamentaria la independencia y el artículo 155 se activó unas horas más tarde. De hecho, uno se queda absolutamente atónito al pensar en lo que sucedió en nuestra tierra, pero más atónito se queda cuando escucha a los líderes independentistas decir que aquello no era lo que parecía, porque uno ya no sabe qué es peor: o estamos ante un gravísimo quebrantamiento del orden constitucional y ante un intento de proclamar un Estado; o estamos ante un fraude y un engaño político sin precedentes, porque los líderes independentistas hicieron creer a millones de ciudadanos que hacían lo que no hacían y no se puede engañar desde la democracia; los políticos no pueden engañar.

Permítanme hacer una digresión en el tiempo. Yo recuerdo que el 27 de septiembre de 2015 hubo unas elecciones autonómicas, otras más, unas reiteradas elecciones autonómicas en este bucle sin fin, donde el señor Artur Mas, el expresident de Cataluña, convirtió unas elecciones autonómicas en una elecciones autonómicas plebiscitarias, esta perversión del lenguaje habitual. Artur Mas dixit -entrecomillado-: El que no vote a Junts pel Sí, vota no. Se votó, se ganó con un 47,5 % de los votos, y aún así continuaron en esta dinámica, continuaron con la burbuja imaginaria independentista, no se atrevieron a reconocer la realidad; y la realidad catalana es que hay una mayoría de catalanes que no están a favor de la ruptura.


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Desgraciadamente, durante el otoño del año pasado volvió a ser evidente el sometimiento del mundo educativo y de los medios a las tesis nacionalistas. En el tercer informe, que han podido leer, se ve cómo la escuela fue un eje imprescindible para el pseudoreferéndum y se convirtió en una de las principales cajas de resonancia y de propaganda independentista. En el informe que presentamos se pueden ver muchos textos e imágenes que demuestran la clara politización e instrumentalización de los espacios escolares, afectando también a niños pequeños sin capacidad crítica. No hay mejor imagen del dominio del nacionalismo sobre el mundo educativo que el acto de entrega de llaves que Puigdemont hizo a un nutrido grupo de directores de instituto días antes del 1 de octubre, institutos adonde van todos nuestros hijos. La voluntad nacionalista de dominar férreamente el sistema educativo y sus cuadros de dirección, perfectamente expuesta en el Programa 2000, como hemos indicado antes, demostraba ese día su éxito con una imagen de servilismo al poder casi patético. De hecho, la Asamblea por una Escuela Bilingüe acaba de publicar un detalladísimo informe de trescientas páginas sobre la instrumentalización nacionalista de la escuela en torno al 1 de octubre. Es impresionante consignar que el éxito de la estrategia de hegemonía nacionalista trabajada durante cuarenta años -todo un sistema, con sus patronales, direcciones, AMPAS y sindicatos- se puso en bloque al lado de la Administración, que estaba pidiendo realizar este golpe de Estado institucional.

Sin embargo, fíjense en que la peor factura de este procés es la fractura social que se vive en Cataluña. Creo que ningún catalán podrá olvidar aquellos días de octubre. Estuvimos al borde del abismo y vivimos una situación social de enorme tensión. Espero que ya nadie niegue la fractura social, porque este proceso ha segregado y ha partido en dos a los catalanes. Es una irresponsabilidad la de quienes en 2012 decidieron echar toda la leña al fuego para acelerar dicho procés. Lo dicen las encuestas: en unos pocos meses, alentado desde el poder político y mediático, el independentismo se disparó; un procés que ha sido enormemente tóxico para Cataluña. La lógica de la división y la ruptura se ha impuesto en todos lados: ha roto diversos partidos políticos, ha rota la capitalidad empresarial de Barcelona, ha roto inversiones y trabajos -también en términos económicos el procés es un claro retroceso-, pero, sobre todo, ha roto una sociedad que hasta entonces había estado suficientemente cohesionada. La lógica de la división se ha instalado en las familias, en los trabajos y en las amistades. Se lo diré claramente: Alguien que quiere a su tierra no la expone nunca a un trauma de este calibre. Al final, no era España quien robaba a Cataluña. Al final, han sido los ideólogos del procés los que nos han robado tiempo, energías, amistades, recursos e inversiones a todos los catalanes.

Ciertamente, la situación ahora es más tranquila. En Sociedad Civil Catalana estamos firmemente empeñados en recuperar la buena convivencia entre catalanes, firmemente empeñados. Por ello, organizamos diálogos para la convivencia en diversas ciudades de Cataluña, en los que nos gustaría contar con todos ustedes -me refiero a todos los grupos parlamentarios que están en esta sala-. Cataluña somos todos, y entre todos hemos de recuperar la serenidad, la concordia y la amistad civil. Pero si me permiten, responderé a una pregunta. ¿Saben lo que contribuyó a relajar la tensión social en Cataluña en aquellos tiempos, en octubre y noviembre del año pasado? La aplicación concertada del artículo 155. Esa aplicación, junto al mensaje de su majestad el rey llamando al orden constitucional, contribuyó a bajar la tensión social en Cataluña. Pasó aquello que pocos esperaban: la firmeza democrática de las instituciones del Estado pinchó la burbuja de tensión que vivíamos, y lo digo porque es empírico y constatable. Por eso, quiero dar las gracias a todos aquellos que tuvieron sentido de Estado para reestablecer el orden constitucional en Cataluña. Os lo agradecemos de forma muy vehemente. Es una lección de firmeza democrática cuando se aplica en tiempo y con prudencia. Calma más que enerva. No hay más camino que un diálogo constructivo dentro de la ley, acompañado de una clara firmeza democrática, frente a quien se sitúe fuera del Estado democrático de derecho.

Nosotros nos preguntamos qué más podemos hacer para recoser la sociedad catalana. Ustedes lo sabrán mejor que yo, pero, a modo de elenco, primero -fíjense en que las recetas tampoco son nada revolucionarias-, respetémonos profundamente entre catalanes; no solo tolerarnos o ignorarnos, sino respetarnos, en igualdad de condiciones. Segundo, aceptemos que la ley democrática es la premisa de convivencia. Fuera del Estado de derecho solo hay confrontación y populismo. En Sociedad Civil Catalana lo hemos dicho siempre muy claro, como el Constitucional: todas las aspiraciones son legítimas si se encauzan dentro del marco de la ley. Aceptamos las reglas del juego; en política, cuando alguien se salta las reglas de juego, acaba el juego. Y yo una vez más les digo a los independentistas: hablemos, hablemos como el mundo civilizado, en el Estado de derecho y desde el Estado de derecho. Lo hemos reiterado en muchas ocasiones, en muchas organizaciones, muchos partidos políticos, y con todo aquel que nos ha


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querido escuchar hemos hablado. Todo pasa por empezar a hablar dentro del marco de la ley. Tercero, tengamos presente que no existe la solución, sino que debemos ir encontrando pequeñas soluciones a cuestiones concretas, y así irá emergiendo una solución global. Cuarto, tengamos la ética democrática para no decir una cosa en público y otra en privado. Esto me parece fundamental. Las conversaciones que tenemos con líderes independentistas, que en privado nos dicen una cosa y otra en público, no son tolerables; ya está bien de engaño. Reconozcamos la realidad, reconozcámonos a nosotros, reconozcamos que hay un 53 % de catalanes que no está por la ruptura porque no está por la vía unilateral. Hablemos dentro de ese marco. Y fíjense: en tono de optimismo. El año pasado por primera vez en la historia, Sociedad Civil Catalana convocó una manifestación el 28 de octubre con un lema absolutamente revolucionario, que decía: Recuperem el seny, que significa recuperemos la sensatez. Con ese lema de recuperar la sensatez, casi un millón de catalanes acudieron a nuestra manifestación. De hecho, a partir del 8 de octubre del año pasado nadie podrá hablar nunca más en nombre de Cataluña como una sola voz, nunca más se ignorará este 53 % de los catalanes que no están a favor de la ruptura ni de la unilateralidad. Creo que eso ha cambiado el mainstream en Cataluña y en el conjunto de España para el resto de nuestros días.

Señores diputados, quiero hacer hincapié en un tema que para nosotros es fundamental. El problema en Cataluña no es solamente político o jurídico, es un problema social, cultural, emocional y simbólico. Por eso les traslado el deseo de que legislen, gobiernen y tomen iniciativas democráticas adecuadas para facilitar la reconexión de la mayoría de los catalanes con un proyecto común, que es España. Ello requiere una estrategia colectiva a medio y largo plazo, para que los puentes culturales y emocionales venzan los muros y los distanciamientos de todo tipo. Para eso hay que comunicar mucho y comunicar bien. Para eso no solo sirve la técnica política o jurídica, sino que necesitamos una estrategia cultural de largo alcance que reavive esa doble pertenencia que los catalanes siempre hemos vivido con naturalidad. (El señor vicepresidente, Campo Moreno, ocupa la Presidencia). Lo que estoy describiendo básicamente requiere una cierta unidad de fondo entre todos los que queremos mantener un proyecto de convivencia. Sé que no es sencillo, sé que las circunstancias han cambiado, sé que es legítima y buena la competencia entre partidos y las distintas estrategias. Hay distintas maneras legítimas de ver lo que sucede en Cataluña y la mejor forma de afrontarlo, pero, por favor, mantengan la buena comunicación, aunque sea fina y delicada en cuestiones de Estado. No olviden que el presente y el futuro de la nación están en manos de su responsabilidad. Creo que lo merecen las personas que se han dejado la piel durante estos años en Cataluña por defender nuestra libertad común, que es nuestra Constitución.

Termino. El compromiso de tantos catalanes en defensa de la España constitucional tiene mensaje: nuestro proyecto común merece la pena, pero más catalanes todavía tienen que verlo claro. Hay una cosa evidente, y es que quien gana la esperanza, quien gana el futuro domina ya el presente. Por eso nos parece tan importante que entre todos sepamos imaginar y construir una España de futuro. Por eso Sociedad Civil Catalana en el primer semestre de 2019 pondrá en marcha un foro que se denominará España 2050, para pensar a España estratégicamente. Invitemos a los catalanes a liderar y a hacer esa España de futuro. Esa partida la ganaremos siempre por elevación, entre todos podemos lograrlo. Es mucho más lo que nos une que lo que nos separa. Estoy convencido de que los catalanes acabaremos castigando en las urnas a los que prometieron la independencia y luego nos han dicho que era un espejismo, una mentira. La mayoría de los catalanes acabaremos dando la espalda a los responsables de este enorme engaño político y a quienes han jugado con las ilusiones de la gente y solo han dejado una fractura social enorme. Los catalanes volveremos a apostar por la convivencia, por el respeto, por la solidaridad y por la fraternidad.

Muchas gracias. (Prolongados aplausos.-Protestas).

El señor VICEPRESIDENTE (Campo Moreno): Gracias, señor Rosiñol.

Ahora, tal como habíamos acordado, tienen la palabra los portavoces de los grupos, de menor a mayor.

En primer lugar, por el Grupo de Esquerra Republicana, el señor Eritja Ciuró.

El señor ERITJA CIURÓ: Muchas gracias, señor presidente.

Señor Rosiñol, yo formo parte de un CDR, soy CDR. En todo caso, dice usted que su entidad defiende la libertad y la igualdad. Solo le hacía falta decir fraternidad y lo consideraría republicano; en ese sentido, le falta nada para ser republicano. Esfuércese un poco más, por favor.


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Su informe es perfectamente respetable, aunque ya le avanzo que para nosotros tiene el valor de un informe más o memoria presentada por una entidad de entre las más de 78000 entidades que hay en Cataluña. Por lo tanto, tiene ese valor. Por cierto, ¿podemos saber cuál es el número de socios que hoy forman parte de su entidad? Básicamente, para poder valorar el nivel de penetración real de su proyecto en la sociedad catalana.

En todo caso, algunas valoraciones metodológicas que debería tener en cuenta para futuros informes. No sabemos quién es el autor o autores de dicho informe. Es importante saberlo. Detrás siempre hay una autoría; no una entidad, hay una autoría. Ustedes, lejos de contrastar la información estadística y valoraciones de otros organismos públicos, como el propio Defensor del Pueblo o el Síndic de Greuges, que han hecho informes sobre ese periodo, se centran en el hecho anecdótico, elevándolo a categoría, y parten de la hipótesis preconcebida y sesgada de que en Cataluña hay una fractura social, y, por tanto, reducen su informe a un simple documento cualitativo y poco objetivo. Seamos un poco más serios con la metodología de esos informes y más responsables, máxime cuando manejamos información sensible de este tipo.

Por otro lado, me sorprende que ustedes no hagan referencia al incremento sustancial de la violencia de la extrema derecha precisamente durante los meses de otoño de 2017, una información contrastada por el Síndic de Greuges y que les animo a incorporar en futuros informes. Entiendo que les pueda resultar incómodo tratar ese tema, teniendo en cuenta que a sus convocatorias de manifestaciones y concentraciones se adherían grupos de extrema derecha y fascistas. Por poner algún ejemplo, en su manifestación convocada el 8 de octubre de 2018 en Barcelona, entre las organizaciones que se habían adherido a su convocatoria estaban la xenófoba Plataforma per Catalunya, Somos Identitarios -nueva formación islamofóbica de Josep Anglada-, el partido neofascista Democracia Nacional, Somatens, Nosotros -partido liderado por el regidor popular de Palafolls Oscar Bermán-, la Fundación José Antonio, La Falange, Falange Auténtica, Falange Española de las JONS, Alternativa Española, Legión Urbana -organización paralela a las actividades de la Hermandad de Antiguos Caballeros Legionarios de Barcelona-, Generación Identitaria, VOX y la asociación integrista católica Hazte Oír: lo mejor de cada familia. Y la manifestación convocada el 29 de octubre de 2018 también en Barcelona la secundaron organizaciones de extrema derecha como Somatens, Plataforma per Catalunya, Falange Española de las JONS, Generación Identitaria, VOX, Falange Auténtica y Somos Identitarios. Por tanto, lo mejor de cada familia.

¿Qué opinan al respecto? ¿No ven que eso les perjudica, que acaba afectando precisamente a la credibilidad misma de la supuesta objetividad de su informe? ¿Se dan cuenta de la visión sesgada que tienen ustedes sobre la realidad social en Cataluña? En fin, les pedimos que sean un poco más escrupulosos en los próximos informes. Y si lo que pretenden es conocer el nivel de calidad democrática en Cataluña, que es su objetivo principal, quizá sería más fácil encargar informes a organismos de prestigio, como Amnistía Internacional o Human Rights Watch, que sí disponen de una metodología que permite evaluar de forma objetiva los estándares democráticos.

Muchas gracias.

El señor VICEPRESIDENTE (Campo Moreno): Por el Grupo Ciudadanos, tiene la palabra el señor Cantó.

El señor CANTÓ GARCÍA DEL MORAL: Gracias, señor presidente.

Es un clásico si uno va detrás de Esquerra tener que responder a Esquerra antes de hablar al compareciente. No quisiera, pero siento mucho no poder dejar de hacerlo, porque ¿sabe usted cuál es la diferencia fundamental? Que ellos le respetan a usted y ustedes a ellos no, que ellos respetan el espacio público y ustedes no lo respetan, que ustedes se alimentan de los grandísimos y numerosísimos chiringuitos que han creado en Cataluña y ellos no, que ustedes cuentan con una sobrepresentación en los medios públicos o en las calles de la Cataluña secesionista o nacionalista y ellos no, como han explicado ya. Es un clásico su hablar constante del fascismo, etcétera. Precisamente ustedes, que, junto con los de no sé si es Convergència, PDeCAT -tres per cent, para aclararnos-, son los que no tienen otros aliados en Europa que los más fascistas y los más racistas cuando intentan hacer apología. Veo que se suman los de Podemos, que son otros de los palanganeros de todo este grupo y me miran con los ojos abiertos. Pero me parece más alucinante todavía que ustedes se atrevan a hablar... (El señor Yllanes Suárez pronuncia palabras que no se perciben y pide la palabra). Cállese, por favor, y déjeme hablar. Ya sé que no les gustan estas cosas, pero tengo la palabra y puedo usarla.


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El señor VICEPRESIDENTE (Campo Moreno): No está en el uso de la palabra. Déjele terminar. Ya tendrá su turno su grupo.

El señor CANTÓ GARCÍA DEL MORAL: Luego explicaré, porque, claro, siempre que uno espera que Podemos se decante, se decanta por el mismo lado, por el apoyo a estos que tengo aquí detrás.

Y luego una última aclaración. ¿Qué usted habla de violencia? ¡No, no! ¿Respeto a qué? Respeto al violento, respeto al que apoya el terrorismo, respeto a quienes manejan TV3 y permiten que en TV3 aparezcan habitualmente terroristas -por poner dos ejemplos- como Otegi y el señor Sastre. No hace falta hablar del Otegi miembro de ETA que produjo, entre otras lindezas, el atentado de Hipercor y por el que ustedes se pelean para hacerse selfis y cederle espacio en una televisión pública -¡qué vergüenza me daría a mí!-. O a lo mejor hay que aclarar quién es el señor Sastre, que, ni más ni menos, entre otras lindezas, puso una bomba lapa en el pecho al señor Bultó. Estos sí que son sus amigos, junto con los europeos de los que ya he hablado, etcétera. Pero me toca aguantarles cada vez que viene alguien como el presidente de Sociedad Civil Catalana a decir todo lo que ha dicho.

En fin, corto, porque yo quería tener otro espíritu positivo, optimista, porque, a pesar de estos que tengo detrás... (El señor Margall Sastre: ¡Un respeto!). No, respeto según a qué. Creo que hay muchísimas razones para ser muy optimista, porque ellos -si le parece mejor que éstos, que no es una falta de respeto tampoco-, con todos los medios a su disposición, con toda la corrupción del Partido Popular o del Partido Socialista, con todo el avance del populismo, con todas las mejores condiciones, con todo el dinero del separatismo, con todos los medios de comunicación a su disposición, con todo el viento a favor, solo han conseguido un cuarenta y tantos por cien de apoyo, y van a menos. Y creo que es algo de lo que nos tenemos que felicitar los demócratas, porque para mí ustedes son de todo menos demócratas.

Hoy hay que recordar también dos hitos, porque hay hitos de los que no son demócratas que tenemos que criticar fuertemente los demócratas cada día. Hoy mi compañero Carlos Carrizosa ha tenido que aguantar un escrache por su parte, porque ustedes no respetan los espacios públicos y no dejan -ese es su espíritu democrático- que los demás nos manifestemos libremente en nuestra Cataluña -que no es su Cataluña, es nuestra Cataluña también-. Hoy también el señor Llarena ha tenido que aguantar cómo se le amenazaba, cómo se le señalaba, pintando de amarillo -sus CDR, esos que a usted le gustan tanto- su domicilio. El otro día tuvimos que aguantar cómo un director de TV3 que está reprobado hacía una entrevista a la líder de la oposición en Cataluña, Inés Arrimadas, que a mí me daría vergüenza, porque no es ni director de un medio público ni periodista. Estaba haciendo opinión y atacando -repito- a la líder de la oposición en Cataluña.

Pero digo que hay motivos para la esperanza. Los comparto con usted, porque van a menos. ¿Sabe lo bueno de la democracia, del imperio de la ley? Que la ley funciona, que cuando la ley se aplica y cuando éstos o aquéllos dejan de burlarse de las sentencias que reciben y de las citaciones que reciben porque terminan en la cárcel por saltarse la ley, como cualquier otro español que se la salte -y esa es la igualdad que nosotros defendemos-, se demuestra que la cárcel tiene cierto valor terapéutico -no, mejor ejemplarizante- también en el resto -terapéutico, desde luego, para quienes se la saltan y quienes se toman el mundo por montera-, y hay otros de estos que ahora tienen especial cuidado a la hora de hacer algún tipo de movimientos. Así que optimistas, aunque tristes por todo lo que pasó, porque se dio un golpe de Estado, se robó dinero público para hacer cosas que no deberían haber hecho. ¡Pagarán! Esperemos que el PSOE nos aclare de una vez por todas algún día -no hay manera de que lo digan- si no están llegando a un acuerdo vergonzante y si no van a indultar a quienes les están apoyando para presidir este país. Esperemos encontrarnos con un PSOE que se parezca más al PSOE, por ejemplo, de la tribuna que editaba el otro día el señor Nicolás Redondo que al PSOE de Pedro Sánchez, que es aprobado por Torra y compañía. Parece que se está podemizando y que está mucho más al lado de los que tengo aquí detrás que de los que estamos aquí sentados o de quien comparece hoy, es decir, de los constitucionalistas. Pero, bueno, parece que está preso de los votos y de los apoyos a la hora de poder mantenerse en el Gobierno.

Hoy había quien estaba esperando a que el señor Torra se manifestara respecto al ataque, por ejemplo, a Carrizosa o, por ejemplo, respecto al ataque a Llarena. Yo le pido al señor Torra que no se manifieste, porque cada vez que lo hace lo único que pide es que aprieten más los CDR, que tú aprietes más (señalando al señor Eritja Ciuró), y a mí eso me avergüenza. Y espero que pague por amenazar de esa manera a los demócratas españoles y a los demócratas catalanes.


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¿Qué más? ¡Me pierdo! (Protestas).Claro, es que son muchas cosas y tengo muy poco tiempo y no puedo señalar a todas partes. Pero sí quisiera volver a señalar la nula voluntad que uno detecta a veces en el bipartidismo antiguo para acabar con un problema como este, porque, al final, ¿saben quiénes tuvieron que quitar las pintadas de la calle del señor Llarena? Tuvieron que ser dos afiliados de Ciudadanos. ¿No les da vergüenza, señores del Partido Popular, que gobernaban entonces? ¿Quién va a quitar las pintadas de amarillo de la casa del señor Llarena? ¿Van a tener que volver a ser afiliados de Ciudadanos, señores del PSOE? ¿El Estado, que parece que a veces no existe en algunos rincones de Cataluña, seguirá sin hacer nada? ¿Tendremos que ser nosotros, señores del PSOE? ¿Somos nosotros los que crispamos, y no éstos, cuando quitamos lazos amarillos, que, en el fondo, lo que señalan es a quienes no los portan, a quienes no están de acuerdo con ellos, a quienes queremos limpiar el espacio público para garantizar la neutralidad? Estas son otras cosas sobre las que me pregunto y me preocupan especialmente.

Me he saltado todo lo que tenía escrito, pero me gustaría coincidir con ustedes en dos cuestiones fundamentales. La ley, en este caso la aplicación del 155: coincidimos completamente -de manera floja por parte del Partido Popular y el Partido Socialista-, porque creemos que hay cosas que allí ahora mismo no se pueden aguantar, entre ellas, por ejemplo, TV3, cuyo último ejemplo vergonzante es esa entrevista que le hizo el director, reprobado por el Parlament de Cataluña, a la líder -repito- de la oposición, a la ganadora de las elecciones en Cataluña, porque ganamos nosotros. Y la importancia de aplicar la ley, la importancia de la democracia, aunque, señores de Podemos, haya alguien entre ustedes, como, por ejemplo, Colau -que siempre se decanta y siempre cae por el mismo lado, el secesionista-, que diga públicamente que la ley está bien si a uno le gusta; si no le gusta, uno se la salta, y, por supuesto, es la señora Colau quién decidirá qué ley es buena y se debe respetar y cuál no, y -repito- siempre poniéndose del lado secesionista.

Para terminar -porque me he saltado todo el guión-, simplemente quiero preguntar al señor Rosiñol sobre varias cuestiones que me preocupan especialmente. ¿Qué papel desempeña el CDR en Cataluña? ¿Cuál es, a su juicio, el papel que está desempeñando? Para mí es grave. (El señor Margall Sastre pronuncia palabras que no se perciben). No, no quiero que me lo explique usted, quiero que me lo explique él. (El señor Margall Sastre: ¡La cárcel!). Si se saltan la ley, sí, a la cárcel, como yo si me salto la ley o como Pepito si se salta la ley ¿O quién se cree usted, que está por encima de mí? Hoy recuperaba yo una intervención del señor Junqueras -me ha hecho mucha gracia, porque a veces hablamos de supremacismo y solo sacamos a Torra-, y decía que los españoles son incapaces de estimar a la gent. ¡Es alucinante! ¡Esto es racismo y supremacismo! (El señor Margall Sastre: Es un preso político). No es un preso político. En España, una democracia, no hay presos políticos. Hay un político preso, que se saltó la ley y que robó dinero.

El señor VICEPRESIDENTE (Campo Moreno). Señor Cantó, está en el último segundo, para que administre su tiempo.

El señor CANTO GARCÍA DEL MORAL: Acabo.

También quisiera que profundizara un poco más en lo de TV3. ¿Considera que a día de hoy en algunas escuelas públicas o privadas -privadas menos, porque ya sabemos que ellos, también los dirigentes del PSC, los del tres per cent, etcétera, obligan a las escuelas públicas a funcionar de una manera, pero llevan a sus hijos a las escuelas privadas para que estudien más inglés, alemán, etcétera- todavía hay adoctrinamiento de los niños? (El señor Ruiz i Carbonell: Yo no). Sí, el señor Montilla, por ponerle un ejemplo.

¿Usted echó de menos algo más de dureza o algo en especial en la aplicación del 155? Ya ha ahondado en ello y nos ha hecho un encargo. Creo que hay que ser optimistas y seguir trabajando, hay que conseguir lo que hay que conseguir: el Gobierno de la Generalitat, y a partir de ahí empezar a normalizar la situación en Cataluña, que se deje de tensionar, que se empiece a hablar de sanidad, educación, ayudas a la dependencia, modernización, industrialización, vivienda, porque es que todos estos no hacen nada, solamente hablan del monotema, del procés, y de su forma de escapar de lo que en el fondo es el gran escándalo durante estos últimos años en Cataluña, su corrupción.

Por tanto, si usted lo considera interesante, respóndame a estas preguntas. Y, de nuevo, muchísimas gracias. Son ustedes un motivo más -nosotros, humildemente, creo que somos otro- para tener optimismo.

Gracias.


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El señor VICEPRESIDENTE (Campo Moreno): Gracias, señor Cantó.

Por el Grupo Parlamentario Confederal de Unidos Podemos-En Comú Podem-En Marea, tiene la palabra la señora Ramos Jordán.

La señora RAMOS JORDÁN: Buenas tardes, señor Rosiñol.

Me parece bastante curiosa su comparecencia en el Congreso, cuando estamos hablando de no generar fractura social, porque me parece que está siendo más una excusa para generar fractura social que para poder dialogar en torno a alguna de las cuestiones. Asimismo, el título del informe Golpe nacionalista a la democracia me parece que no va encaminado a entablar un diálogo. Mi experiencia no cuadra con ninguno de los bloques que usted comentaba. Yo vengo de El Prat de Llobregat, un pueblo del extrarradio de Barcelona, y mi padre es de Granada y mi madre de Teruel. Llegaron en los años cincuenta a Cataluña, no halan catalán y no han tenido nunca ningún problema por este tema. Han trabajado toda su vida y creo que no es una cuestión que ahora mismo les esté influyendo o les haya causado fractura social ni nada por el estilo. Coincido con el compañero de Esquerra Republicana en que más que un informe lo que nos presenta es un relato más de una de tantas organizaciones sociales que existen en Cataluña, así lo aprecio.

Para ver cómo se está dividiendo, me parece interesante el nombre, que se llame Sociedad Civil Catalana. Y lo mismo digo por el otro tema, porque ellos hablan del poble català y, según nosotras, ustedes son la sociedad civil catalana, o sea, son conceptos que se definen por dejar fuera a otra parte. Entonces, me parece curioso. Tampoco sé exactamente cuántos socios son. Creo que socios inscritos son unos setenta y no sé si colaboradores deben tener quinientos o algo así. No sé cómo se contabilizan -me parece muy bien-, pero llamarse Sociedad Civil Catalana ha sido como una mica abusat. Pero, bueno, cada uno elige el nombre que quiere.

Me gustaría comentar algunos puntos del informe, porque siempre se tiende a dividirlos en dos bloques. Respecto a cuando usted habla de libertad ideológica, se tienen que incluir también, nos gusten o no, todas las ideas, también esas que son independentistas, federalistas, confederalistas, es decir, no solo el nacionalismo español. Cuando se habla de libertad ideológica se tienen que incluir todas, también aquellas que están buscando la independencia u otra forma de encaje en el territorio español, porque esto me suena un poco como la afirmación de la falsa neutralidad identitaria del Estado, sin considerar que cualquier sistema de estructuración política, incluido el español, es en buena parte identitario, o sea, no deja de ser identitaria la idea de España. Sucede igual, por ejemplo, con el axioma que usted decía -yo no considero que sea axioma-: soy catalán y, por tanto, español. Se puede ser o no. Yo puedo ser catalana y, por tanto, catalana y marroquí, o no buscar el proyecto español, es decir, hay más opciones. No es inevitable que si uno es catalán es español o que si uno es catalán no es español. Uno puede querer no ser nada. Hay gente que es anárquica, y ahí están.

Me parece que ayuda poco al diálogo calificar de golpe de Estado acciones de protesta que considero pacíficas y que se apoyan en la justa defensa de derechos conquistados y garantizados constitucionalmente. Yo veía en el informe que se critican como excepcionalidad, pero las entiendo como una forma legítima de protesta. Entonces, creo que a veces, -no usted, muchos grupos políticos- tienen una visión muy reducida de lo que es la cultura democrática. Entiendo que el del 1 de octubre no fuera un referéndum válido, creo que fue una manifestación popular. También participé en el multirreferéndum que hubo en Barcelona. Por cierto, los señores que se quejan de ese referéndum también prohibieron el multirreferéndum. Entonces, considero que esas son manifestaciones de cultura democrática y que no se deben prohibir, sino, todo lo contrario, se deben alentar.

Otra de las cosas es que cuestionar las actuaciones policiales y judiciales no es un delito. A mi entender, es un deber. Y la denuncia de la actuación policial en ningún momento pone en peligro las garantías democráticas. Los policías son profesionales y, como todo profesional, tienen que ver fiscalizada su actuación. Así, a mi entender, en el informe hay algún tipo de laguna, en el sentido de que la actuación de la Policía siempre tiene que ir seguida de los principios de proporcionalidad y oportunidad. Por tanto, en el informe se critica la no intervención en el caso de los Mossos d'Esquadra o se defiende una intervención que en muchos casos podía ser desproporcionada. Pero -repito- creo que la actuación policial tiene que responder siempre, y cuando se fiscaliza, a esos dos principios de proporcionalidad y oportunidad. También entiendo que para ustedes no puede haber oposición alguna entre la legalidad que emana de las instituciones y la legitimidad de esas mismas instituciones. Algunos grupos -yo lo entiendo- tienen una visión de la democracia en la que es imposible justificar la


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desobediencia civil o la resistencia, pero a mi entender la desobediencia civil es una responsabilidad y en algunos casos es un deber. En el conflicto que se ha abierto en Cataluña el referéndum del 1 de octubre, si eso también sirve para diálogo, son pocos los que niegan la legitimidad actualmente del derecho a decidir, entendido como la máxima expresión de autogobierno y vinculado siempre a un incuestionable principio democrático. No hay ninguna duda de que el derecho a decidir es una reivindicación legítima, que se puede ejercer con garantía y si ahora mismo no se puede ejercer con garantías es porque en España el Gobierno central lleva décadas impidiéndolo, tanto en Cataluña como en el País Vasco.

El compañero de Ciudadanos ha mencionado también a Ada Colau cuando dijo "la ley está bien si a uno le gusta, y si no le gusta, uno se la salta". Para nosotros la ley emana de la democracia, las leyes son consensos democráticos y democráticamente se pueden cambiar cuando hay un consenso. Hemos repetido siempre que para nosotros ese referéndum, la vía unilateral, no tenía las garantías y no era un referéndum válido, pero sí pensamos que se tiene que buscar un referéndum que tenga las garantías, con un reconocimiento internacional y que apele a la mayoría, y no al revés, como están buscando desde algunos grupos. En cambio ustedes niegan en este informe el conflicto, al igual que otros grupos parlamentarios, o niegan la legitimidad, obviando que el modelo central cuestionado puede padecer, como es el caso actualmente, de un grave déficit de legitimidad democrática.

Esto mismo ha sido manifestado varias veces tanto por el Defensor del Pueblo como por el Síndic de Greuges. Esto me lleva al siguiente punto. Me pregunto cómo puede ser que su informe no esté de acuerdo en absoluto, aunque no lo contradice, con el informe del Defensor del Pueblo y del Síndic de Greuges. No es por ofender, pero si hablamos de credibilidad o de funciones, yo le daría más credibilidad al informe del Síndic de Greuges que al de una asociación. En este informe se indica que resulta escandaloso que el Tribunal Constitucional pueda someter a control jurisdiccional resoluciones parlamentarias de carácter estrictamente político, pero ahí está. De manera que el 11 octubre es legítimo en una Cataluña a la que se le ha impuesto un estatuto contra su voluntad, a la que se le ha negado la soberanía política, al amparo de una como poco legalidad cuestionable, y a la que se le ha reprimido por varios vías, por ejemplo, recurriendo a la supresión de su autonomía con el artículo 155.

También me parece curioso que cuando ustedes están hablando del déficit democrático en Cataluña no mencionen, por ejemplo, la suspensión de treinta y dos leyes del Parlamento; o la falta de tutela judicial efectiva que han sufrido las personas heridas por las cargas policiales del 1 de octubre, algo que está contemplado en el informe del Síndic de Greuges donde dice que ha habido 257 denuncias y muchos juzgados las han archivado o sobreseído vulnerándose la tutela judicial efectiva; o que no mencionen las actuaciones policiales y judiciales que según este mismo informe están vulnerando los derechos de defensa, del principio de legalidad penal, de imparcialidad judicial, de libertad de expresión, reunión y de manifestación y un largo etcétera.

Tampoco les veo a ustedes denunciando -eso también lo echo a faltar- el abandono que está haciendo el Gobierno de la Generalitat de sus competencias, ni denunciando los recortes que están haciendo en servicios sociales, ni el abandono de sus funciones en vivienda o sanidad. No voy a ser yo la que va defender al Gobierno del señor Torra, que creo que realmente está haciendo una dejadez de que todas sus funciones, pero si estamos hablando de falta de democracia, de fractura social, a mi entender hay una fractura social más importante en la que no se está poniendo el acento porque no está dando rédito electoral. Para mí eso sí que realmente grave.

Cuando usted hablaba de la educación -voy acabando- solo quiero decirle que a lo mejor no coincidimos ni tan siquiera en el concepto que tenemos de democracia, porque para mí la democracia se construye de abajo hacia arriba. Que la calle se llene de gente que quiera un referéndum o quiera la independencia, para mí no es una cuestión de paternalismo o de ser víctimas, sino que es gente que tiene una visión y una idea de la sociedad. En las escuelas sucede lo mismo. Yo tengo dos niños y soy miembro de la AMPA, y cuando algo no me gusta, voy y hablo. No creo que se esté imponiendo, por lo menos en las escuelas donde van mis hijos, desde arriba nada. La democracia se construye desde abajo, yendo a esas asambleas, a esas AMPA a hablar y exponer lo que uno crea necesario.

Muchas gracias por su intervención.

El señor VICEPRESIDENTE (Campo Moreno): Muchas gracias, señora Ramos.

Por el Grupo Parlamentario Socialista, tiene la palabra el señor Ruiz.


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El señor RUIZ I CARBONELL: Gràcies, senyor president.

Quiero decir algo previamente al haber escuchado al señor Cantó, aunque no quería decirlo al final lo tendré que decir porque se me ha ocurrido. Yo si fuese independentista le pagaría una gira de conferencias por Cataluña. (Risas). No soy independentista, evidentemente, así que no se la pagaré. (El señor Cantó García del Moral: Bueno, no lo tengo tan claro.-Rumores). En absoluto.

Señor Rosiñol, le agradezco la exposición del informe de Societat Civil Catalana, la entidad que preside, que lleva por título "Golpe nacionalista a la democracia". Creo que es el tercero, a no ser que haya un cuarto. No sé si lo están haciendo. Lo he leído con detenimiento y creo que es una aportación más, y como todas las demás necesaria, para hacernos una idea más precisa de qué ha sucedido en las instituciones catalanas, las calles y la sociedad en el último trimestre de 2017. No solo lo que sucedió, sino también qué fue lo que sintieron una parte de los ciudadanos y ciudadanas de Cataluña porque como todas las sociedades la catalana, más que otras, es una sociedad diversa, incluso me atrevería a decir que por encima de la media.

Teniendo en cuenta eso, he leído el informe y le he escuchado, en ambos casos, intentando encontrar puntos de coincidencia. Recuerde que nuestro grupo cree y defiende, lo hemos hecho dicho en infinidad de ocasiones durante todos estos años, que solo escuchándonos todos a todos -Miquel Iceta dice "mirándonos a los ojos"- y haciendo un esfuerzo para entender las razones que todos menos o más tenemos, podremos construir un futuro mejor y reconstruir los puentes que en Cataluña se han resquebrajado, y que desgraciadamente en algún caso hemos roto entre todos nosotros. Naturalmente, en un Estado de derecho solo se pueden utilizar los cauces democráticos y legales para reformar las reglas de convivencia, las leyes.

Hablo de presente y del futuro porque aunque para los socialistas es muy importante lo que pasó a finales de 2017, también es muy importante ver cómo ha ido evolucionando la situación desde entonces, y todavía lo es más la respuesta a la pregunta de si existen indicios que muestren que la situación está igual, ha empeorado o tiende a mejorar -nosotros decimos a veces si tiende a desinflamarse-. A nuestro juicio una de las condiciones necesarias e imprescindibles para que se dé un diálogo entre todos los sectores de la sociedad catalana, sin exclusiones, y que sirva para algo, es que nos digamos la verdad. Así que aunque lo que más nos importe es el presente y el futuro, le haré una pregunta sobre octubre de 2017, en general del último trimestre de 2017. Su informe relata desde su punto de vista los hechos que se produjeron el 6 y 7 septiembre, el 20 septiembre, el 1, 2 y 3 de octubre, el 27 octubre, el 21 diciembre, y seguro que me dejo alguna otra fecha de aquel intenso calendario que vivimos. ¿Cree usted que existen ya las condiciones para que nos podamos decir la verdad, o mejor dicho, lo que creemos cada uno que es verdad y que nos la podamos decir sin crispación? Ese sería el primer paso para ponernos de acuerdo en lo que sucedió, que nos lo pudiéramos decir. Estará conmigo en que ahora en la sociedad catalana hay sectores que tienen -que tenemos- visiones muy diferentes, algunas de las cuales son diametralmente opuestas, de lo que sucedió.

Pero yendo a lo que más nos importa a nosotros, que es la evolución de la situación y cómo podemos salir de ella, le haré varias preguntas. Dice su informe que el nacionalismo catalán ha orientado su tremenda campaña propagandística a tratar de situar fuera del marco democrático a quienes no comparten sus postulados. Le tengo que decir que le entiendo, y que no voy a llevarle la contraria, entre otras cosas porque lo he vivido de cerca, y en algún caso lo he tenido que padecer. Pero si hoy un año después tuvieran que actualizar el informe, ¿volverían a utilizarla la misma expresión? ¿Cree que sigue teniendo la misma intensidad, o cree que la intensidad está reduciéndose? El informe acusa al independentismo, al soberanismo, al separatismo de actuar continuamente desde la unilateralidad, siempre se me ha resistido esta palabra. Desde su asociación, ¿creen que algunos sectores hoy están más cerca que hace un año de iniciar un proceso de diálogo dejando de lado la vía unilateral?

Afirman en su informe de que existe una obsesión de determinados poderes públicos por inundar los espacios que son de todos: plazas, fachadas, ayuntamientos, edificios de las consellerias de la Generalitat, todo tipo de centros educativos y sanitarios, entradas y salidas de núcleos urbanos con símbolos independentistas, así como de adherir entidades, universidades, colegios profesionales a sus planteamientos, o instrumentalizar webs de organismos públicos, o instrumentalizar actos públicos. ¿Cree que esta actitud se mantiene con la misma intensidad desde que redactaron el informe, que ha aumentado o que se ha reducido?

Ha citado el artículo 155 y ha dicho que sirvió para pinchar la burbuja del procés. ¿Tienen datos o cifras para afirmar eso, o tienen alguna impresión sobre si los espacios públicos, por ejemplo, estuvieron


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exentos de símbolos independentistas entonces? ¿Dejó de haber esos símbolos en las plazas, en las entradas y salidas de las poblaciones, en los balcones de los ayuntamientos, en los balcones de las consellerias? ¿Se dejó de instrumentalizar webs de organismos públicos o de instrumentalizar actos públicos como, por ejemplo, las fiestas mayores? He estado en una fiesta mayor que, en fin, el pregón fue... ¿Dejó de existir lo que califica como adoctrinamiento en los centros educativos? Respecto a este último punto, y entendiendo que un libro no se puede publicar y cambiar de un mes para otro, pero las actitudes sí, ¿ustedes ven que en este año haya habido algún cambio apreciable de actitud en un sentido u otro entre los responsables educativos?

Como he dicho buena parte del informe es una descripción y un análisis de lo que sucedió en el último trimestre de 2017. Me permitirá que le pida que vaya un poco más allá, puesto que ustedes se han convertido en un actor más del escenario que se desarrolla en la política catalana. Como observadores de lo que ha sucedido en estos últimos años en Cataluña -y repito: como actores por su capacidad de movilización, que demuestra que una parte de la sociedad catalana se siente identificada con su entidad- se habrán encontrado con estas preguntas. Por circunstancias diversas hasta aquí hemos llegado: ¿y ahora qué?, ¿cómo salimos de esta?

Ya sé que las respuestas deben darlas más que ustedes nosotros, los partidos políticos, en parte ya lo ha insinuado, pero ¿lo han reflexionado? De hecho alguna cosa ya nos ha dicho. Ya sabe que para nosotros la solución pasa por el diálogo, la negociación y el pacto y a continuación refrendar ese pacto, que para nosotros ha de ser de convivencia con el resto de España. Ustedes como producto de esta reflexión a la que aludía, ¿tienen respuestas? Le invitó a que las profundice, aprovechando su posterior intervención. Finalmente, quiero decirle que le agradezco sus aportaciones y que puede estar seguro de que mi grupo las tendrá en cuenta.

Gràcies per la seva atenció.

El señor VICEPRESIDENTE (Campo Moreno): Muchas gracias, señor Ruiz.

Tiene la palabra, por el Grupo Parlamentario Popular, el señor Roca.

El señor ROCA MAS: Muchas gracias, señor presidente.

Muchas gracias a Sociedad Civil Catalana por este tercer informe sobre los déficits de calidad democrática que el nacionalismo nos impone en Cataluña. La base de la democracia no es solo votar, mucho menos cuando solo se propone votar aquello que interesa a una de las partes y todavía mucho menos cuando una de esas partes ha bloqueado durante cuarenta años que en Cataluña podamos tener nuestra propia ley electoral. Somos la única comunidad autónoma que no tiene ley electoral. ¡Qué poco democrático! Democracia es sobre todo que un grupo de personas libres tengan la capacidad de oponerse, de forma pacífica, a su Gobierno. Esa es la verdadera esencia de la democracia que se refleja en este informe, un informe que presentan ustedes hoy aquí en esta Comisión.

El procés, conocido como el proceso que pretendía la secesión de Cataluña, no es un procés que haya empezado hace poco ni que haya terminado ya. Empezó hace muchos años y ha tenido diferentes fases. La primera podríamos bautizarla como la fase de la ocupación, aquello a lo que se ha referido como el proyecto Cataluña 2000, que consistía en ocupar todos los puestos, todas las concesiones, todos los contratos, todos los mecanismos con un único criterio: ser nacionalistas. Consistía en dar incentivos positivos, discriminatorios y antidemocráticos, que además violaban los principios de igualdad y no discriminación, de publicidad y transparencia, o de concurrencia, mientras ese criterio se aplicaba para secuestrar las administraciones públicas y eliminar el castellano de todos los ámbitos públicos, violando por cierto la Declaración Universal de los Derechos Lingüísticos, algo profundamente antidemocrático.

Una segunda fase podría ser la fase del resentimiento. Una vez concentrado todo el poder en una estructura política, en un grupo de partidos o en una familia, había que ampliar la base nacionalista a través de la pedagogía del odio, la promoción del resentimiento, el adoctrinamiento, el secuestro de los medios de comunicación para evitar la crítica al Gobierno de la Generalitat por corrupción, ineficiencia y despilfarro -el peor Gobierno autonómico de España- y buscar un único culpable: España. Además, esto se resumía en un eslogan que hizo éxito y ayudó a aumentar el resentimiento de muchos catalanes, pero que luego también ha servido para demostrar lo poco democrático que era el movimiento. Era aquello de "Espanya ens roba", utilizando mentiras que fueron utilizadas como palancas para provocar resentimientos en la gente.

Luego vino una fase sobrevenida que es el viraje populista. A raíz del 15-M, la crisis económica provocada por los Gobiernos tripartito en Cataluña, y de Zapatero en España, y tras el asalto al Parlament,


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el populismo identitario vira e intenta aprovecharse del populismo de clase. Se suma resentimiento de clase y resentimiento de identidad, intentando ampliar la base nacionalista por la extrema izquierda anticapitalista, curiosamente por gente con sueldos de más de 150000 euros -y sus hijos y sus nietos-, pero todo profundamente antidemocrático.

Entonces llegó una etapa muy convulsa, con mucha tensión, pero fuimos testigos de la gran victoria democrática de la historia de Cataluña. Gracias a la convocatoria de una serie de entidades, entre ellas Sociedad Civil Catalana, hubo una manifestación el 8 octubre que llevó a cientos de miles de catalanas a hacer oposición de forma pacífica al Gobierno de la Generalitat. Alzábamos la voz y exigíamos nuestro derecho a ser escuchados después de cuarenta años de hegemonía, prácticamente de monopolio nacionalista, como alternativa a un proyecto político que intenta secuestrar a toda una sociedad, con el objetivo de perpetuarse en el poder.

El procés no ha parado, ahora está en una nueva fase. Roto silencio de los catalanes demócratas, que nos negamos a que sigan difundiendo mentiras contra España con nuestro dinero, el miedo atroz del nacionalismo es que el foco se apunte hacia de la gestión de la Generalitat de Catalunya durante los últimos cuarenta años. Les recuerdo que hace cuarenta años el nacionalismo desembarcó no solo en la región más rica de España -ahora nos han dejado en la cuarta o quinta-, sino que la burocracia, o casi podríamos decir la aristocracia más cara de Europa, tenía un miedo atroz a que los catalanes empezáramos a criticar en libertad al Gobierno de la Generalitat.

Luego pasó a la fase de intimidación. Como ahora les es difícil ampliar la base nacionalista porque ahora la verdad empieza a correr por los foros catalanes y sin mentiras no podían hacer crecer aquello del proyecto Un pueblo, una lengua, un líder, y como además se han quedado sin apoyos internacionales porque decepcionados por el uso y por el engaño masivo de las fake news nadie confía en ellos y sin una mayoría social suficiente, ahora dedican sus esfuerzos a reducir la base de los demócratas, la base social de los demócratas que es contraria a su proyecto totalitario. Y para ello utilizan las prácticas habituales de intimidación, que no son nuevas, pero que ahora han intensificado. La represión contra los que no somos nacionalistas ha pasado a formar una parte sustancial de su proyecto político. Podríamos mencionar un listado muy extenso, una lista de afectos y desafectos, aunque su informe ya recoge algunas. Aquí mismo se ha dicho que no se ha debatido el contenido del informe, sino que se pedía saber quién lo había escrito para poder señalarle, no importaba el contenido. Desde aquí sabemos que no importa quién trasmite el mensaje sino la veracidad o no de ese mensaje.

Hacer mapas de negocios puros, lo hemos visto otras veces. Presión a jueces y fiscales, que ya empezó en los tiempos de Banca Catalana y que ahora ya llega hasta el domicilio particular de los jueces. No sé exactamente qué pensarán las asociaciones o las entidades de defensa de derechos humanos, pero sería bueno que lo dijeran, o qué pensará el Síndic de Greuges, que por cierto es del partido de una persona que defendía su actuación recientemente.

La intimidación en las universidades. No se puede hablar en las universidades, que son los foros de la libertad, de forma pacífica, ni de España ni de Cataluña porque te intimidan y te boicotean los actos. Esto incomoda a la gente que quiere ir a escuchar porque dicen "¿para qué voy a ir allí, para que me den una tunda? Así pues, nadie se acerca. Insultos y amenazas, letreros con Assenyalem-los -señalémoslos- de la CUP. Eso ya lo hemos vivido en Europa y va en in crescendo. Ataques a esas sedes, todo son incentivos negativos y antidemocráticos a aquellos que se oponen a un Gobierno. A los que se someten, todos los incentivos positivos; a los que critican, todos los incentivos negativos. En el fondo toda esa presión y toda esta intimidación buscan que muchos catalanes demócratas se vayan. ¿Por qué? Porque si siguen yéndose catalanes conseguirán no solo una Cataluña más sumisa, la gente tendrá miedo a salir del armario, sino que además les permitirá perpetuarse en el poder, alcanzar esos pequeños porcentajes que les mantienen en el poder, con esa falta de una ley electoral.

La solución pasa por el diálogo, pero no por el diálogo de los nacionalistas en Madrid contra los catalanes demócratas, pasa por el diálogo sincero entre catalanes, sincero y democrático. Los catalanes demócratas exigimos nuestro derecho a ser respetados, nuestro derecho a ser escuchados, nuestro derecho a que ser libre e independiente del Gobierno nacionalista no implique ni castigos ni incentivos negativos.

Acabo ya agradeciendo a Societat Civil Catalana este informe. Nos enfrentamos a un proyecto antidemocrático. Les agradezco la ambición de liderar la normalización política de Cataluña. Muchísimas gracias. (Aplausos).


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El señor VICEPRESIDENTE (Campo Moreno): Muchas gracias, señor Roca.

Para concluir, tiene la palabra el señor Rosiñol.

El señor ROSIÑOL LORENZO (presidente de la Sociedad Civil Catalana): Gracias por las intervenciones. Mis respuestas irán en función de cómo han sido las declaraciones. (El señor vicepresidente, Pérez Aras, ocupa la Presidencia).

Señores de Esquerra Republicana es un placer hablar con ustedes. Me gustaría hablar mucho más a menudo con personas de Esquerra Republicana, de la CUP o de Convergència, hablar como catalanes a nivel de respeto. Para mí es un placer, aunque es un poco extraño tener que venir al Congreso para hablar aquí porque nunca nos han querido recibir. Discúlpenme, pero estas cosas me afectan como ciudadano. En 2014 solicité una reunión, ya que fui el primer presidente de Sociedad Civil Catalana, con todos los grupos parlamentarios del Parlament, con todos, y únicamente no me recibieron Esquerra Republicana e Iniciativa. Así que les agradezco esto. Aun así como dicen que el pasado es lo único que no podemos cambiar, miremos al futuro.

Me dice que usted es un CDR. Pues permítame pedirle un favor como ciudadano. La próxima vez que Sociedad Civil Catalana haga un acto de homenaje al Quijote o a Cervantes en la UB, por favor, que no nos vengan a reventar el acto y que no me señalen con el dedo y digan "¡pim, pam, pum!, que no quede ni uno". Se lo pido, por favor. (Prolongados aplausos). Precisamente por hacer un homenaje al 'revolucionario' Quijote nos señalan, únicamente por hacer esto. Nosotros lo que decimos al independentismo -aprovecho las circunstancias, si quiere después le doy mi teléfono y podemos tomar un café un día de estos, se lo digo sinceramente- es que por decir que yo defiendo que usted defienda su proyecto, únicamente con el respeto y dentro del marco de la ley, nos señalan y nos agreden, nos ningunean y nos silencian.

Además, utilizan una táctica perversa, como ha hecho usted, relacionándonos con cosas que no somos, como es la extrema derecha. Le recuerdo que el 8 octubre yo personalmente dije "a esa manifestación solo son bienvenidos constitucionalistas y demócratas, el resto no son bienvenidos". En esa manifestación le recuerdo que vinieron personas como el señor Jiménez Villarejo, un combatiente de la izquierda y del Estado de derecho, o el señor Paco Frutos -todo el mundo sabe que Paco Frutos es de extrema derecha absoluta-. No se puede estigmatizar al que no es independentista con la extrema derecha, porque no solo es injusto sino que es antidemocrático. A mí me han amenazado grupos, tanto su CDR como grupos de extrema derecha, porque no son bienvenidos. Nosotros estamos respetando el Estado de derecho. Discúlpeme, es que yo lo sufro en mis carnes cuando camino por las calles de Barcelona. Yo no soy político, tengo mi profesión y mi familia, pero por la calle me señalan, me amenazan y me insultan. Puedo decir "oiga, usted defienda su proyecto como yo, con respeto y dentro del marco de la ley". ¿Ustedes creen que en aquellas manifestaciones independentistas donde se queman banderas españolas, donde se queman banderas europeas, donde se queman banderas francesas, donde se queman contenedores, donde se impide el paso, donde están los amigos miembros del Frente Nacional de Le Pen apoyando el independentismo, todos los independentistas son de extrema derecha? Nunca lo hemos dicho. Respeto, respeto y reconocimiento.

¿Hay 78000 entidades? Gracias por las cifras, la desconocía. Siendo todos nosotros voluntarios, llamando a recuperar el seny, la sensatez, vienen centenares de miles de catalanes, reconozcan la realidad; no les asuste, hablemos. Me dice que no hay autoridad. No hay autoridad porque hay miedo. Lo siento, pero es así. No pude ser que en Cataluña, de ninguna de las maneras porque todos somos catalanes, alguien sea señalado con el dedo por pensar diferente, y eso nos ocurre. No puede ser que la Generalitat solo gobierne para una parte de la población, no puede ser de ninguna de las maneras. No puede ser, como decía la portavoz del Grupo de los Comunes, que no se hable de los barracones que hay en los colegios catalanes. Después responderé a ese tema. Yo soy de Ripollet, nací en los años setenta -tengo cuarenta y ocho años-. Son barrios duros donde había sesenta niños en clase. Yo sé lo que es ser de un barrio, pero de eso no se habla. Los recortes que ha habido desde 2012 pasan desapercibidos, pero ha habido unos recortes brutales. Mis amigos del barrio han sufrido recortes brutales, su ascensor social ha sido cortado. ¿Qué hemos dicho? No se ha dicho nada. ¿Nosotros por qué no decimos nada de esto? Porque no somos un partido político.

Si me permiten, cambiaré de tema porque han salido diversos asuntos que son muy importantes. Hablaba usted del tema del confederalismo, de la identidad, y todo eso. Me permito darle un pequeño ejemplo. Recuerdo mi respuesta cuando en un medio de comunicación me preguntaron qué modelo de


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Estado proponía Sociedad Civil Catalana. Yo decía que, en primer lugar, no somos un partido. Sin embargo, dentro de nuestras filas hay confederalistas, federalistas asimétricos, federalistas, autonomistas reforzados, autonomistas, regionalistas y centralistas, que es la pluralidad de Cataluña. En esa panoplia enorme de probabilidad hay que llegar a unos consensos, aunque seguro que no estará usted contento con ellos ni lo estará la otra persona. Esa es la realidad catalana. ¿Qué pasa? Que en ese planteamiento esencialista entre eres blanco o negro, la pluralidad se diluye. Eso es lo que nos preocupa. ¿Usted quiere confederación? Pues hay un sistema constitucional que es reformable, que vaya hacia allí. Nosotros no negamos la diferencia, no negamos que sea federalista, eso nos es igual. Nosotros queremos que se cumpla el Estado de derecho y que se piense en el bien común y en el futuro de nuestros hijos. Yo no quiero una Cataluña fuera de España y fuera de Europa, a lo mejor usted sí y lo respeto, pero que me respeten también nuestra forma de verlo.

El número de socios, esto es algo maravilloso. El número de socios es una cosa recurrente. Les voy a explicar qué es Sociedad Civil Catalana. Sociedad Civil Catalana tiene setenta y cinco socios, tiene más de setenta y cinco mil colaboradores habituales, movilizamos casi un millón de personas dos veces en tres semanas; eso es Sociedad Civil Catalana. ¿Preguntaba que por qué tiene setenta y cinco socios? Porque es el modelo de Greenpeace, porque somos voluntarios y no tenemos tiempo de manejar una organización de centenares de miles de personas. Es una cuestión operativa, pero reconózcanlo, existimos, no pasa nada. Existimos y tenemos que tener respeto en igualdad, únicamente pedimos esto. Señores, no somos de extrema derecha, la extrema derecha está fuera del rango de Sociedad Civil Catalana.

De hecho, fíjense, me estoy emocionado me tendrán que disculpar, señorías, porque no puede ser esto. Recuerdo que en la tercera reunión de la fundación de Sociedad Civil Catalana, cuando éramos siete catalanes que no éramos políticos, yo les dije: "¿Saben cuál es el principal objetivo de Sociedad Civil Catalana? Desaparecer". A mí me gustaría no tener que estar en esta sala, me gustaría estar con mi familia en Barcelona pensando en mis hijos, en mi futuro o en lo que sea. Esto es raro, es extemporáneo, está fuera de rango de la democracia. Por eso, sentémonos, hablemos, reconozcamos lo que somos con respeto porque el problema que hay provocado no es un problema entre Cataluña y el resto de España, se ha creado un problema enorme entre catalanes, entre nosotros. Seguro que nos podemos encontrar por la calle, por el paseo Real nos podemos encontrar. Respeto.

Un tema importante para mí; hablamos del 47,2 %, del 47,5 % de votos que derivan en una mayoría parlamentaria que hace cosas que no puede hacer, ni siquiera en el sistema legal que tanto odian. Tener más de un 47 % es una razón necesaria, pero no suficiente para hacer según qué proyectos; ojo, que estamos jugando con cosas muy graves. Este apunte es: razón necesaria, pero no suficiente.

Señor Toni Cantó, sobre el papel de los CDR, cada acto es un escrache. Significa que yo el 11 de septiembre tendré que ir con cuatro escoltas por la calle, eso es un CDR, cuando yo soy una persona que no me dedico a la política, no tengo sueldo político. Yo tengo mi trabajo y creo que tengo una casa por Barcelona, no lo recuerdo muy bien, pero eso significa un CDR. Por eso digo que si tenemos un CDR aquí, por favor que se manifiesten, libertad de manifestación. Nosotros respetamos que haya un millón, 200000, 5000 personas que pidan la independencia, lo respetamos, pero exigimos el mismo respeto, porque TV3 durante dos días seguidos en el faldón que pasa debajo anunció que Societat Civil Catalana, Democracia Nacional y Falange convocaban una manifestación, y era mentira, absolutamente mentira. Eso es intolerable porque los poderes públicos están señalando a una serie de ciudadanos privados simplemente por disentir. Y oiga, usted puede ser de izquierdas, de derechas, de centro, lo que usted quiera, pero eso es intolerable porque nosotros no lo toleraríamos al contrario; alguien que lleve un lazo amarillo tiene su derecho y yo defenderé que lo tenga, pero al contrario esto no sucede. Lo siento, pero creo que tenemos que dimensionar lo que ocurre en Cataluña, ese es el problema, es un problema de derechos, de reconocimiento y de respeto.

Señor Cantó, TV3 es una máquina de propaganda. Nos llaman nube tóxica, quintacolumnistas, en fin, a ciudadanos privados que simplemente defendemos unas opciones que son defender el Estado de derecho, el imperio de la ley y la Constitución como instrumentos perfectibles, no como puntos de llegada. Y esto pasa por consensos y los consensos democráticos solo generan frustración porque nadie llega al máximo, afortunadamente. Respecto a la dureza y el artículo 155, señorías, son ustedes, nosotros no diremos si hay que aplicar el 155, que espero que no porque ya se haya normalizado la situación en Cataluña; es su responsabilidad, no la nuestra.

Es interesante la intervención del grupo de los comunes. Su portavoz ha dicho que venir aquí con este informe no favorece el diálogo. Entonces, qué hacemos, ¿nos callamos? Nuestra situación hasta hace muy


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poco era o la estigmatización o el silencio; pues nunca más nos vamos a callar; nunca más nos callaremos, pero con respeto. (Aplausos). Lo siento, pero no nos callaremos nunca más. Les decimos esto, ¿por qué? A lo mejor, no están de acuerdo; es normal que no se esté de acuerdo, a mí no me incomoda que no esté de acuerdo con el informe; fantástico, hablemos. Nosotros creemos que lo que tenemos que hacer es aterrizar en el principio de la realidad y, a partir de aquí, construir; no pensar que no existimos; no pensar que nos estigmaticen; no pensar que no somos catalanes, que somos ciudadanos de segunda o invisibles, con lo cual venimos aquí y hablamos de esto. Y no lo digo en broma, el que quiera le doy mi teléfono y después hablamos largo y tendido tras un café, que creo que es un buen método.

Lo del Prat de Llobregat me ha hecho gracia porque estamos en una sintonía muy similar respecto a lo que ocurre allí. En cuanto a nuestras manifestaciones -recordaba antes al señor Villarejo-, ¿en serio podemos ser realmente tachados de ultraderecha? Si hasta al señor Paco Frutos le han llamado fascista. ¡Ya está bien de esta broma! Oiga, que disentir no significa colocarte en algo tan extemporáneo como el fascismo. En cuanto a la proporcionalidad de la acción policial, totalmente de acuerdo, es lo lógico. ¿Pero usted se acuerda de lo que pasó el 15-M en la Plaza de Cataluña, cómo se desalojó a los chavales del 15-M? Eran gente muy joven. (La señora Farré Fidalgo: De todo había). Yo los que vi eran muy jóvenes, discúlpeme, pero vivo al lado y es mi percepción. Bueno, chavales y no tan chavales, ¿mejor así? Es cuestión de matiz. (La señora Ramos Jordán: Sociedad civil). O sociedad civil en minúsculas en este caso. Pero ya le digo que yo vivo al lado, estuve allí el 15-M y se desalojó con una violencia brutal. Entonces, es cierto, de acuerdo, y a partir de aquí todo es criticable, pero hay una cosa con la que creo que no se puede jugar, y es la equidistancia entre quien cumple la ley y quien la hace incumplir. Quien cumple la ley es criticable al cien por cien, mejor, peor, de izquierda o derecha, pero desde nuestra visión con quien no la cumple estamos fuera del marco del Estado de derecho y eso es intolerable.

Respecto a la cuestión del tipo de Estado, tenemos un marco legal que, por ejemplo, permitiría un cambio constitucional para hacer esto que dice de la soberanía catalana. Cataluña no es soberana, oiga, no lo es, pero nuestra Constitución permite hacer cambios constitucionales para que lo sea. Por ejemplo, Francia no, Alemania no, Estados Unidos no, y encima de que tenemos una Constitución que permite el cambio, ¿nos quejamos? ¿No hay mayorías? Pues como cualquier ciudadano uno tiene que aceptar la realidad y trabajar para cambiarla con mayorías suficientes. ¿Es difícil? Sí. ¿Son cambios profundos? También, seamos responsables.

En respuesta a las preguntas del Grupo Parlamentario Socialista, yo he dicho pinchar la burbuja de la tensión social; simbología igual, adulteramiento igual, TV3 igual, es que todo está igual lamentablemente. Lo único que se ha visualizado es que el proyecto independentista no es viable, ha llegado a un muro de sí mismo que es el muro de la realidad. La respuesta a todo esto: yo invito al mundo independentista a bajar al mundo de la realidad, a pinchar ellos su propia burbuja mágica independentista, a reconocer lo que hay desde percepciones de centro, izquierda, derecha, etcétera. Respecto a la solución, decía: ¿Y ahora qué? ¡Bendita pregunta! Pues ese principio de realidad, hablar dentro del marco de la ley, respeto, mayorías y consensos. ¿Nosotros qué pedimos? Únicamente esto porque el resto, si me permiten decirlo de esta manera, es su obligación, no es nuestra obligación.

Por último, los derechos lingüísticos y derechos en general. Lamentablemente, la Generalitat de Catalunya ha renunciado al principio de neutralidad y se ha convertido en una maquinaria para un proyecto político muy concreto. Y con ello se entroniza todo, los derechos lingüísticos, reconocimiento, neutralidad, principio de representación; se ha conculcado todo, es la perversión de la democracia. No puede ser que una institución pública únicamente esté obsesionada con un objetivo político que ni siquiera el 50 % de la población quiere, y obvie todo lo demás. Como les digo, yo no soy parlamentario ni político, pero me parece que en los últimos seis meses se ha aprobado una sola ley a iniciativa de los comunes para legalizar la leche cruda. ¿En serio? ¿Eso es un Parlament? Creo que tenemos que hacer una reflexión muy seria para empezar a gobernar para todos y por todos.

Muchas gracias. (Aplausos).

El señor VICEPRESIDENTE (Pérez Aras): Muchas gracias, señor Rosiñol. En nombre de la Comisión, le agradecemos la aportación de este importante informe que incorporamos a nuestros trabajos, desde la casa de todos los españoles donde, desde el disenso y la discrepancia, pero siempre en libertad, intentamos dar voz a todos, como ha hecho usted esta tarde.

Muchas gracias, señorías. Se levanta la sesión.

Eran las siete y diez minutos de la tarde.

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