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DS. Senado, Comisiones, núm. 467, de 08/06/2015
 


COMISIÓN DE ECONOMÍA Y COMPETITIVIDAD

PRESIDENCIA DEL EXCMO. SR. D. OCTAVIO ADOLFO LÓPEZ RODRÍGUEZ

Sesión celebrada el lunes, 8 de junio de 2015

ORDEN DEL DÍA



Comparecencia del Secretario de Estado de Economía y Apoyo a la Empresa, D. Íñigo Fernández de Mesa Vargas, ante la Comisión de Economía y Competitividad, para explicar la política económica del Gobierno en lo que queda de Legislatura. 713/000801 ayuda a las empresas; estrategia económica; política económica GRUPO PARLAMENTARIO CATALÁN EN EL SENADO CONVERGÈNCIA I UNIÓ


Comparecencia del Secretario de Estado de Economía y Apoyo a la Empresa, D. Íñigo Fernández de Mesa Vargas, ante la Comisión de Economía y Competitividad, para informar sobre la situación económica y perspectivas de la economía española y las líneas generales de la Secretaría de Estado. 713/001073 política económica; secretario de Estado; situación económica GOBIERNO


Designar Ponencia

Proyecto de Ley de ordenación, supervisión y solvencia de las entidades aseguradoras y reaseguradoras. 621/000125 Derecho de los seguros; compañía de seguros GOBIERNO


Proyecto de Ley de Auditoría de Cuentas. 621/000127 auditoría; control financiero GOBIERNO

Se abre la sesión a las diecisiete horas.

El señor PRESIDENTE: Buenas tardes. Muchas gracias por su asistencia, señorías. Se abre la sesión.

En primer lugar, proponemos la aprobación del acta de la sesión anterior, celebrada el pasado día 20 de mayo de 2015. ¿Alguna enmienda, modificación o adición? ¿Se puede entender aprobada por unanimidad? (Asentimiento).

Muchas gracias.



COMPARECENCIA DEL SECRETARIO DE ESTADO DE ECONOMÍA Y APOYO A LA EMPRESA, D. ÍÑIGO FERNÁNDEZ DE MESA VARGAS, ANTE LA COMISIÓN DE ECONOMÍA Y COMPETITIVIDAD, PARA EXPLICAR LA POLÍTICA ECONÓMICA DEL GOBIERNO EN LO QUE QUEDA DE LEGISLATURA. 713/000801 GRUPO PARLAMENTARIO CATALÁN EN EL SENADO CONVERGÈNCIA I UNIÓ


COMPARECENCIA DEL SECRETARIO DE ESTADO DE ECONOMÍA Y APOYO A LA EMPRESA, D. ÍÑIGO FERNÁNDEZ DE MESA VARGAS, ANTE LA COMISIÓN DE ECONOMÍA Y COMPETITIVIDAD, PARA INFORMAR SOBRE LA SITUACIÓN ECONÓMICA Y PERSPECTIVAS DE LA ECONOMÍA ESPAÑOLA Y LAS LÍNEAS GENERALES DE LA SECRETARÍA DE ESTADO. 713/001073 GOBIERNO

El señor PRESIDENTE: Pasamos a los dos primeros puntos del orden del día: en primer lugar, comparecencia del señor secretario de Estado de Economía y Apoyo a la Empresa, don Íñigo Fernández de Mesa Vargas, para explicar la política económica del Gobierno en lo que queda de legislatura, a petición del Grupo Parlamentario Catalán en el Senado Convergència i Unió; asimismo, comparecencia del Secretario de Estado de Economía y Apoyo a la Empresa para informar sobre la situación económica y perspectivas de la economía española y las líneas generales de la Secretaría de Estado, a petición propia.

Damos la bienvenida al señor secretario de Estado de Economía, don Íñigo Fernández de Mesa, que fue nombrado, como sus señorías conocen, en el mes de agosto del pasado año en sustitución de don Fernando Jiménez Latorre. Han sido varias las ocasiones, como saben, en las que hemos previsto la comparecencia del señor Fernández de Mesa, pero no ha podido sustanciarse hasta hoy por diferentes razones, algunas de carácter personal. Su anterior responsabilidad y el hecho de ser uno de los colaboradores más directos del ministro De Guindos, sin duda otorgan al señor secretario de Estado un conocimiento muy cercano y atinado de la situación económica, por lo que podrá aportar a esta comisión hoy y en el futuro inmediato datos, valoraciones y propuestas de calado y será también un canal de comunicación e información muy útil para el desempeño de la labor parlamentaria que a esta comisión compete.

Así pues, en nombre de todos, quiero, señor Fernández de Mesa, agradecerle su presencia y desearle que se sienta cómodo en esta su primera comparecencia ante esta comisión, que estoy seguro que será muy útil y valiosa para deliberar, debatir y analizar los datos y el marco en el que se desenvuelve la situación económica de nuestro país.

Y ya, sin más dilación, señor secretario de Estado, suya es la palabra.

El señor SECRETARIO DE ESTADO DE ECONOMÍA Y APOYO A LA EMPRESA (Fernández de Mesa Vargas): Muchas gracias. Buenas tardes, señor presidente, señorías.

Es para mí un honor comparecer como secretario de Estado ante esta Comisión de Economía y Competitividad. En esta comparecencia daré cuenta de la situación actual y de las perspectivas de futuro de la economía española. También informaré acerca de las actuaciones en materia de política económica que está llevando a cabo el Gobierno.

En poco más de dos años la situación de la economía española ha dado un giro de 180 grados. En los últimos datos de contabilidad nacional, publicados por el Instituto Nacional de Estadística hace tan solo dos semanas, pudimos conocer que, en el primer trimestre del año, el producto interior bruto creció un 0,9 % intertrimestral; es el séptimo trimestre consecutivo de crecimiento del PIB y la mayor tasa desde el año 2007. Además, el Instituto Nacional de Estadística nos informó de que, en términos interanuales, el PIB creció un 2,7 %. Como todos ustedes saben, este dato resulta de comparar retrospectivamente el PIB del primer trimestre de 2015 con el PIB del primer trimestre de 2014, pero quizá sea más ilustrativo anualizar la tasa intertrimestral, es decir, el 0,9 %, con el fin de determinar el ritmo de crecimiento actual de la economía española. Este ejercicio nos permite concluir que la actividad económica en España crece actualmente a una velocidad de crucero superior al 3,5 % interanual. Los indicadores adelantados que ya conocemos apuntan a que el segundo trimestre será al menos tan bueno como el primero. Los índices de sentimiento económico, de confianza del consumidor, los índices PMI, y los datos de comercio minorista publicados en las últimas semanas, confirman sin duda alguna el buen tono de actividad de la economía española.

Al igual que en anteriores ocasiones, la previsión de crecimiento del 2,9 % para el conjunto de 2015, publicada por el Gobierno en la actualización del Programa de estabilidad, es prudente, alcanzable y podría incluso superarse. En cualquier caso, de confirmarse la proyección del 2,9 %, entre los años 2013 y 2015 se habrá experimentado un salto de 4,1 puntos en el crecimiento del PIB; es decir, hemos pasado de un decrecimiento del 1,2 a un crecimiento del 2,9. Este ha sido el mayor salto de toda la serie histórica. La progresiva aceleración de crecimiento económico en España también está siendo percibida por analistas y organismos internacionales. Hay consenso entre los analistas. La Comisión Europea y la OCDE han venido realizando continuas revisiones al alza en sus estimaciones acerca de nuestro crecimiento. Hoy mismo, hace apenas unos minutos, el Fondo Monetario Internacional ha vuelto a elevar su previsión de crecimiento para España hasta situarla en un 3,1 % para este año. Es la octava ocasión consecutiva en la que el fondo revisa al alza su previsión para 2015, que en los últimos ocho meses ha aumentado en 1,4 puntos. El Fondo Monetario a su vez reconoce, y creemos que es importante, que la recuperación económica es intensiva en creación de empleo y, por tanto, nuestro crecimiento económico es inclusivo. Además, son las reformas estructurales las que están marcando la diferencia, y apunta como el principal riesgo para revertir el crecimiento económico que se produzca una vuelta atrás en las reformas iniciadas en el año 2012. Creemos que todas ellas son afirmaciones que apoyan la importante labor de reforma acometida en los últimos años y que explican el crecimiento económico de España.

Además, el propio Fondo Monetario Internacional reconoce que España crece a tasas muy por encima de las del resto de las grandes economías europeas. Según la Comisión, en 2015 España crecerá casi un punto más que Alemania, y superaremos aún en mayor medida los crecimientos de Italia y de Francia; duplicaremos la tasa de crecimiento de la zona euro e, incluso, creceremos más que el Reino Unido, una de las economías de la Unión Europea que viene mostrándose más dinámica en los últimos años. España ha pasado de ser uno de los países europeos con mayores desequilibrios a convertirse en el motor de crecimiento europeo.

Un aspecto importante a destacar de la recuperación económica en España es que se sustenta en un crecimiento económico equilibrado. Así se puede deducir del análisis de la composición de este crecimiento. Desde el punto de vista de la demanda, todos los componentes del sector privado tendrán en 2015 una aportación positiva. El consumo de los hogares crecerá cómodamente por encima del 3 %. Actuarán como palancas del consumo, la dinámica positiva del mercado de trabajo, a la que me referiré más adelante, la recuperación del crédito a las familias y la mejora de la confianza de los hogares. Por su parte, la formación bruta de capital fijo alcanzará en 2015 tasas superiores al 6 %. Esta inversión vendrá impulsada tanto por las mejores expectativas y la mayor rentabilidad empresarial, así como por la continua mejora en las condiciones de financiación del sector privado. La inversión en bienes de equipo crecerá en torno al 10 %, tasas similares a las de 2014, lo que demuestra que las empresas españolas siguen apostando por aumentar su capacidad productiva. Adicionalmente, y por primera vez desde el inicio de la crisis, el crecimiento de la inversión también provendrá de la inversión en construcción tanto en su componente residencial como no residencial.

En lo que respecta al sector exterior, este mejorará en 2015 su aportación al crecimiento. Las exportaciones se acelerarán hasta alcanzar tasas de crecimiento cercanas al 5,5 %. La depreciación que experimentó el euro a finales de 2014 comienza a tener efectos en nuestras ventas en el exterior, efectos que se van a acentuar en la segunda mitad del año. Pero sin duda alguna, la solidez de nuestras exportaciones es fruto de la progresiva mejora de la competitividad de las empresas españolas. España exporta a mayor ritmo de lo que crece el comercio internacional, lo que implica que nuestras empresas van ganando cuota de mercado mundialmente.

También las importaciones registrarán este año un componente dinámico. El crecimiento será del 6,7 %, ligeramente superior al de las exportaciones. Destaca el crecimiento de las importaciones de bienes de equipo que entre enero y marzo aumentaron un 14,6 %; dato positivo porque las importaciones de bienes de equipo están directamente relacionadas con la mejora de las expectativas empresariales y contribuyen a impulsar el crecimiento potencial de nuestra economía.

En definitiva, la economía española está en una fase positiva de aceleración del crecimiento. Como ya he dicho, se trata de un crecimiento equilibrado que, además, es sólido y sostenible porque, al contrario de lo que ocurría en anteriores etapas expansivas, España crece a buen ritmo y, a la vez, corrige sus principales desequilibrios macroeconómicos.

En primer lugar, la recuperación económica está siendo intensiva en creación de empleo. España crea empleo prácticamente desde que retornamos a tasas positivas del crecimiento del PIB. Gracias a la reforma laboral, el umbral de crecimiento del PIB necesario para crear empleo se encuentra hoy por debajo del 1 %. En el pasado, España necesitaba crecer a tasas del entorno del 2,5 % para no destruir puestos de trabajo. El comportamiento, por tanto, del mercado de trabajo está siendo muy positivo. Los datos de la encuesta de población activa del mes de marzo nos indicaron que en los últimos doce meses se crearon más de 500 000 empleos y que el número de parados cayó en 490 000 personas. Prevemos que en el conjunto del año 2015 se van a crear más de medio millón de puestos de trabajo, ritmo que continuará en los próximos años si continuamos con el proceso de reformas. En contra de lo que muchas veces se dice, el empleo que se crea es empleo de calidad. De los puestos de trabajo creados en los doce últimos meses, el 93 % proviene del sector privado, el 82 % es empleo a tiempo completo y el 62 % es empleo indefinido. Además, todos los sectores de la economía están creando empleo, a excepción de la agricultura.

Paralelamente a la recuperación de mercado, España crece, corrigiendo su desequilibrio exterior. Señorías, por ponerles en situación, el cambio en el modelo de crecimiento que ha sufrido nuestro país en los últimos años ha sido importante y permítanme que haga una comparación: en 2007 España crecía al 3,8 %, pero sufría un déficit por cuenta corriente de casi el 10 % del PIB. España crecía en aquel momento a un buen ritmo, pero el crecimiento no era sostenible, se basaba fundamentalmente en el sector inmobiliario e importábamos muchísimo más de lo que exportábamos. En el año 2015, es decir, prácticamente una década después, ocho años después, la tasa de crecimiento anualizada será de un 3,5 %, nuestro saldo exterior registrará un superávit corriente del 1,3 % del PIB y la capacidad de financiación será del 1,7 % frente a un déficit, como comentaba anteriormente, del 10 % en el año 2007. Esta transformación estructural tiene su explicación en las reformas acometidas en los últimos años que han permitido recuperar toda la competitividad que España perdió desde que entramos en el euro. España es hoy una economía enfocada al exterior; concretamente, es la segunda economía más abierta entre los grandes países de la zona euro. Desde el año 2009 nuestras exportaciones han pasado de representar el 22 % del PIB al 33 % del PIB, justo el mismo porcentaje en el que la construcción ha disminuido respecto del PIB. En los próximos años este impulso del sector exterior no se parará como consecuencia de la recuperación de la demanda interna, sino todo lo contrario, nuestras exportaciones crecerán a tasas del 6 %, beneficiándonos de un entorno de precios bajos y de un diferencial de inflación favorable con la eurozona; y es que si en la fase anterior de crecimiento, de 2003 al 2007, España prometió un diferencial de inflación desfavorable con la zona euro de casi dos puntos porcentuales, en esta nueva fase crecemos más que en la zona euro y, a la vez, mantenemos un diferencial de inflación favorable para nuestro país de casi un punto porcentual, y esto explica la gran diferencia de comportamiento de nuestro sector exterior.

Otro rasgo diferencial del actual crecimiento económico de España es su compatibilidad con el desapalancamiento del sector privado. Entre 2005 y 2007 se necesitaban 6 puntos de crecimiento en el crédito privado para conseguir un aumento de 1 punto porcentual del PIB. Hoy crecemos a tasas anuales superiores al 3 % y, simultáneamente, el sector privado se desapalanca en unos 10 puntos porcentuales del PIB al año. Partiendo del máximo nivel de endeudamiento que alcanzaron agregadamente hogares y empresas en el 2010, España ha logrado reducirlo en 36 puntos porcentuales del PIB. De proseguir el ritmo actual, a finales del 2015 el endeudamiento del sector privado se habrá reducido hasta niveles ya cercanos a los que se registran en la zona euro. Este proceso de desapalancamiento está siendo posible gracias al buen comportamiento de la economía y, en concreto, del empleo. Los hogares al incrementar su renta disponible pueden repagar con más facilidad su deuda y, al mismo tiempo, mantener el crecimiento del consumo. Las empresas, por su parte, en un entorno económico más favorable en el que aumentan sus beneficios, pueden desapalancarse y, al mismo tiempo, mantener elevadas tasas de inversión.

Señorías, no cabe duda de que existen vientos de cola que suponen un impulso al crecimiento de la zona euro. El programa de compra de activos del Banco central europeo, la depreciación del euro y la caída del precio del petróleo tienen indudables efectos positivos sobre el desempeño económico de la región. Estos factores afectan a todos los países que compartimos la moneda única y, por lo tanto, no explican el crecimiento diferencial de España. Tampoco explican la mejora en los flujos de crédito y la intensiva creación de empleo que acompañan a la recuperación desde sus primeras fases. Señorías, el ambicioso programa de reformas que ha acometido este Gobierno en los últimos tres años y medio son la clave de esta sólida y equilibrada recuperación económica.

Permítanme ahora hacer un breve repaso de las principales reformas estructurales que se han implementado a lo largo de estos últimos años. Cuando comenzó la legislatura fueron tres los grandes ejes que articularon la labor del Gobierno en materia económica. El primero de estos ejes fue la reforma laboral del año 2012. Esta reforma consiguió hacer más flexible el funcionamiento de un mercado de trabajo que presentaba notables distorsiones. Las medidas puestas en marcha tenían como objetivo reducir la dualidad y hacer que la legislación laboral fuese más flexible a las circunstancias particulares de cada empresa. Esta reforma ha permitido que nuestro mercado laboral comience a crear empleo desde prácticamente el mismo momento en el que el país había comenzado a crecer.

El segundo eje de actuación fue el decidido compromiso con la sostenibilidad de nuestras cuentas públicas. Desde 2011 España ha seguido una senda creíble y sostenible de reducción del déficit público. A finales de este año, el déficit del 9 % del 2011 se habrá recortado a menos de la mitad, hasta el 4,2 %. Este compromiso de consolidación ha sido fundamental para que los inversores recuperen la confianza en la sostenibilidad de la deuda pública. El coste medio de la deuda emitida en 2015 se sitúa muy por debajo del 1 %, dato que contrasta con el coste medio de emisión del 4,2 % en el año 2007. El Tesoro ha celebrado subastas de letras de 3, 6, 9 y 12 meses en las que el tipo medio se ha fijado en niveles negativos. En 2015 la ratio de deuda pública sobre el PIB alcanzará su máximo, estará por debajo del 100 %, y a partir del año que viene comenzará la senda descendente de esta deuda respecto del PIB.

El tercer eje inicial de la política económica del Gobierno fue la reestructuración y saneamiento del sector financiero. A lo largo de estos tres años se ha producido una transfusión estructural del sector bancario en España. Los cambios han venido impulsados tanto nacionalmente y en Europa. En España se llevó a cabo un esfuerzo de recapitalización y saneamiento de nuestras entidades sin precedentes; esfuerzo que entre 2012 y 2013 representó más de 20 puntos porcentuales de nuestro PIB; además se realizó una transferencia de activos a la Sareb por más de 100 000 millones de euros. Pero, como ya hemos dicho ya en alguna ocasión, más allá de estas grandes cifras lo verdaderamente importante fue el rigor y la total transparencia que presidió el proceso. Ese saneamiento y recapitalización vino acompañado de necesarias medidas de gobierno corporativo fundamentales para recuperar la confianza en el sector bancario español; se limitó el mandato de los consejeros independientes y los sueldos e indemnizaciones de los directivos de entidades que recibieron ayudas; también se reforzó el papel de los organismos supervisores y se impulsó la profesionalización de las tasas, garantizando su transferencia, rigor e independencia.

Paralelamente a los importantes avances realizados en España, en Europa el desarrollo de la Unión Bancaria ha supuesto también un paso esencial para el fortalecimiento del euro. En un tiempo récord se han transferido las competencias en materia de supervisión bancaria desde las autoridades nacionales al Banco Central Europeo, se ha puesto en marcha el mecanismo único de resolución y se han acordado unas reglas del juego comunes para la reestructuración y resolución de bancos.

El proceso de unión bancaria ya está teniendo efectos positivos en el sector financiero. La supervisión única garantiza la convergencia en las prácticas y estándares supervisores, lo que auspiciará un entorno competitivo más armonizado a nivel europeo. Además, con la unión bancaria se acaba con uno de los grandes problemas que sufrimos en la pasada crisis financiera: el círculo vicioso entre banca y soberano. Las medidas que hemos venido adoptando, en Europa y sobre todo en España, permiten que nuestro sistema financiero disponga de una arquitectura institucional sólida, solvente, saneada y en disposición de hacer fluir el crédito hacia familias y empresas.

En efecto, esta mejoría en los flujos de crédito nuevo es una realidad. Concretamente, el crédito nuevo a los hogares acumula ya un crecimiento del 20 % en los últimos doce meses. Por su parte, el crédito nuevo a pymes lleva creciendo en términos interanuales de forma ininterrumpida los últimos diecinueve meses, y en los últimos doce meses ha crecido un 10 %. España, además, ha sido el país donde el coste de financiación para la pequeña y mediana empresa y para los hogares ha tenido un descenso más pronunciado de entre los países de la zona euro, y en gran medida se debe al éxito de la reforma en el sector financiero.

Sobre estos tres grandes ejes, desarrollados desde el inicio de la legislatura —la reforma del mercado de trabajo, el saneamiento y reestructuración del sistema financiero y el cumplimiento del compromiso de consolidación fiscal—, el Gobierno ha ido posteriormente desarrollando reformas estructurales de segunda generación, medidas destinadas a sectores específicos y que buscan objetivos concretos. Así, una de las actuaciones que han sido prioritarias para la Secretaría de Estado de Economía y Apoyo a la Empresa ha sido el fomento de la financiación empresarial no bancaria. Tradicionalmente las empresas españolas, y muy especialmente las pequeñas y medianas empresas españolas, han sido muy dependientes de la financiación bancaria. En el futuro cabe esperar, con la mejora en los ratios de solvencia y capital y gracias a su capilaridad y conocimiento del cliente, que los bancos continúen siendo la fuente principal de financiación minorista.

Sin embargo, creemos que es clave fomentar mecanismos alternativos de financiación empresarial por varias razones. En primer lugar, estos mecanismos alternativos a la financiación bancaria aportan financiación vía recursos propios, recursos de capital y no de deuda y esto va a contribuir de una forma más eficiente al desapalancamiento de nuestra economía. En segundo lugar, estas fuentes alternativas, al contrario de lo que ocurre con la financiación bancaria, no requieren colateral. Por tanto, es una financiación idónea para promover ideas y proyectos que puedan entrañar mayor riesgo empresarial, pero con un potencial de crecimiento también más elevado. Además, la financiación alternativa ayuda a diversificar el abanico de prestamistas de las empresas más allá del sector bancario y con ello se evita lo ocurrido en la pasada crisis bancaria, donde las pymes, altamente dependientes del canal bancario, sufrieron una fuerte restricción en su financiación. Por último, si esta financiación alternativa se realiza a través del mercado de capitales, se contribuye también a mejorar el gobierno corporativo de las empresas, impulsando su transferencia y su disciplina de mercado.

El Gobierno ha aprobado medidas para mejorar la financiación no bancaria en diferentes ámbitos. Se ha desarrollado un régimen jurídico de las plataformas de financiación cooperativa, conocidas como crowdfunding, que potencia su desarrollo, pero que a la vez garantiza la protección del inversor; se ha mejorado el régimen de titulizaciones y se ha flexibilizado el acceso al mercado de capitales con el fin de facilitar las emisiones desde España. De hecho, hace unos días veíamos la primera emisión en muchos años de titulizaciones en el mercado alternativo de renta fija. También se han impulsado los mercados alternativos, tanto el de renta fija, el MARF, como decía, como los de renta variable, el mercado alternativo bursátil, y se ha modificado el régimen jurídico de las instituciones de inversión colectiva para que los inversores alternativos puedan financiar directamente a las empresas.

Por último, un elemento muy importante para profundizar en la desintervención financiera es el desarrollo del mercado de capital riesgo. Se trata de una financiación especialmente idónea para empresas en fases iniciales de desarrollo o en crecimiento y para fomentar el emprendimiento empresarial. Por un lado, se ha modernizado el marco regulatorio del capital riesgo en España mediante la Ley de capital riesgo. Esta ley crea la figura de las entidades de capital riesgo pyme, que deberán invertir al menos un 70 % de su patrimonio en pymes para poderse beneficiar del régimen financiero más flexible que prevé esta ley. La ley también reduce las cargas regulatorias para la autorización de vehículos de capital riesgo. Además, y lo que es más importante en este sector del capital riesgo, el ICO está teniendo un papel muy importante a través del FOND-ICO global. Este fondo, dotado con 1200 millones de euros, está actuando como catalizador del sector de capital riesgo en España. Desde su creación, el FOND-ICO global ha ayudado a crear 29 nuevos fondos y se ha comprometido a invertir en España un mínimo de 2600 millones de euros. La actividad del FOND-ICO global ha contribuido de manera decisiva a revitalizar el mercado de capital riesgo en España. En los últimos doce meses se han levantado fondos en España por un importe que multiplica por cinco lo que el sector comprometió en promedio en los últimos años.

Junto a estas medidas para promover la financiación empresarial, se han adoptado otras reformas importantes impulsadas por la Secretaría de Estado de Economía y Apoyo a la Empresa. Permítanme comenzar con las reformas que actualmente se encuentran en esta Cámara. En primer lugar, el Proyecto de Ley de auditoría de cuentas va a adaptar la legislación española a la normativa europea en esta materia. Además, reforzará la independencia, la trasparencia y la supervisión del sector y su objetivo último será elevar la calidad de las auditorías para aumentar la confianza en la información económica y financiera de las empresas.

Otro proyecto normativo que se encuentra en esta Cámara es el Proyecto de Ley de ordenación, supervisión y solvencia de entidades aseguradoras y reaseguradoras. Esta ley, con su futuro reglamento, viene a trasponer la Directiva de Solvencia II, directiva que supone un profundo impulso al mercado interior del sector asegurador. La ley establecerá una nueva metodología para el cálculo de solvencia de las entidades aseguradoras. Sigue un enfoque dinámico que tiene en cuenta cómo va evolucionando el balance de cada entidad, el valor real, en función de los riesgos concretos que asume. El sector asegurador español puede afrontar estos cambios metodológicos con total comodidad y confianza, dado que sus niveles de solvencia y capitalización son muy elevados. Además, la ley reforzará los mecanismos de trasparencia y gobierno corporativo de las entidades aseguradoras y establecerá normas específicas sobre la honorabilidad y aptitud de quienes realizan la dirección efectiva.

El Gobierno también ha llevado a cabo una reforma del gobierno corporativo de las sociedades cotizadas a través de la Ley de sociedades de capital. Esta ley ha venido a reforzar el capital de las juntas de accionistas como órgano máximo de representación de la sociedad y recoge, como una de las facultades indelegables del consejo de administración, la aprobación de la política de responsabilidad social corporativa. Con ello, se marca el compromiso en esta materia desde el máximo órgano de gestión empresarial.

También este año se ha aprobado la Ley de desindexación, norma que se completará con el desarrollo de su reglamento. Esta ley contribuye a reducir las sinergias en la fijación de precios, especialmente en el sector público, y fomentará la eficiencia, ya que a la hora de revisar precios únicamente se considerarán las variaciones de costes que respondan a una gestión eficiente.

Otra reforma de enorme calado ha sido la reforma concursal. Como he explicado anteriormente, el sector privado de la economía española se encuentra inmerso en un proceso de desapalancamiento y la reforma concursal va a dinamizar este proceso y, en última instancia, va a mejorar la capitalización de la economía. Esta reforma se ha ido desarrollando en fases sucesivas. En primer lugar, se actuó sobre la fase preconcursal, para que empresas solventes pero muy endeudadas pudieran salir adelante mediante reestructuraciones de sus pasivos. A continuación, se incidió en la fase concursal para mejorar el funcionamiento del concurso y evitar que este proceso abocara en la liquidación de las empresas. Actualmente, se encuentra en trámite de aprobación en el Congreso de los Diputados el Proyecto de Ley de mecanismos de segunda oportunidad. Esta norma facilita el desapalancamiento del sector privado mediante un marco ágil y estable de insolvencia y a la vez amplía la protección a los colectivos más vulnerables. Con estos cambios se pretende ofrecer una verdadera segunda oportunidad que desestigmatice las quiebras y permita a empresarios y profesionales iniciar nuevos proyectos que generen en el futuro más empleo y crecimiento.

Permítame concluir este repaso al programa de reformas económicas del gobierno con la Ley de garantía de unidad de mercado. Esta ley, aprobada a finales de 2013, introduce un ambicioso programa para acabar con la fragmentación del mercado nacional y establecer a todos los niveles de la administración un modelo regulatorio de las sociedades económicas más eficientes. Esta ley se encuentra actualmente en fase de implantación e implementación y ya se han alcanzado una serie de hitos importantes. En enero se constituyó el consejo para la unidad de mercado. En él se reúnen representantes de todas las administraciones públicas para promover la unidad de mercado. Paralelamente, se está desarrollando el plan de racionalización normativa, que examina la normativa contraria a la unidad de mercado. En la Administración General del Estado se han identificado hasta el momento 183 normas, de las cuales ya se han adaptado 95 a la Ley de garantía de unidad de mercado. En el caso de las comunidades autónomas se han identificado 450 normas, de las que 85 ya han sido adoptadas y otras 64 se encuentran en tramitación. Además, se han puesto en marcha los mecanismos de protección de operadores, ventanillas, donde las empresas y asociaciones pueden reclamar. Hasta el momento se han presentado 98 casos y se han finalizado 71. Dos de cada tres casos admitidos a trámite se están solucionando de forma satisfactoria gracias a la implicación de todas las administraciones públicas.

Señorías, voy concluyendo ya. Las reformas llevadas a cabo por este Gobierno están dando sus frutos sin duda alguna. En un período de tiempo muy breve España ha pasado de evitar el colapso económico y financiero a crecer a tasa del 3 % interanual. Además, en esta nueva fase el crecimiento se distingue por tres características que lo hacen especialmente meritorio. En primer lugar, se trata de un crecimiento equilibrado y sólido, con aportación positiva de todos los componentes de la demanda interna y con superávit exterior. En segundo lugar, se trata de un crecimiento que es sostenible en el tiempo porque a la vez que crecemos corregimos los principales desequilibrios de la economía española. Y, por último, algo especialmente importante: el crecimiento económico es intensivo en la creación de empleo.

Somos conscientes de que la tarea más importante que tenemos por delante es recuperar los niveles de empleo previos a la crisis. Pues bien, señorías, podemos afirmar que avanzamos en el buen camino: entre 2014 y 2015, en apenas dos años, el sector privado habrá creado, al menos, un millón de puestos de trabajo, y si perseveramos en las políticas económicas a lo largo de los próximos cuatro años se podrán crear otros dos millones de empleos.

Señorías, sin duda alguna existen retos importantes que debemos afrontar: además del elevado nivel de paro al que ya nos hemos referido, el nivel de endeudamiento tanto público como privado siguen siendo demasiado elevados, pero gracias a las reformas estructurales ya se están corrigiendo a buen ritmo. Señorías, las recetas de política económica aplicadas a lo largo de los últimos tres años y medio están funcionando; a futuro es fundamental continuar con el impulso reformista para terminar de apuntalar ese nuevo modelo de crecimiento económico mucho más sólido y robusto.

Muchas gracias.

El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señor secretario de Estado, por su prolija y clara intervención.

A continuación, y por haber sido solicitada su comparecencia también por el Grupo Parlamentario Convergència i Unió, tiene la palabra el senador Alturo.

El señor ALTURO LLOAN: Muchas gracias, señor presidente. Señorías, muy buenas tardes.

Señor secretario de Estado, nuestro grupo le da la bienvenida a esta comisión y le damos las gracias por explicarnos cuál es la situación económica y el punto de vista del Gobierno al respecto.

Nosotros pedimos su comparecencia justamente cuando usted fue nombrado en el cargo para que nos explicara cuáles eran las líneas generales de su departamento antes de finalizar la legislatura, pero ahora, a tres meses vista de cuando se prevé que se disuelvan las Cortes, hablar del futuro queda un poco desfasado. Por ello, lo que hay que hacer en estos momentos es hablar del balance, es decir, de cómo se ven las cosas, de cómo han ido y de cómo han sido.

Usted nos plantea un panorama idílico basado exclusivamente en indicadores macroeconómicos. Es cierto que en términos macro podemos decir que los principales indicadores apuntan a un crecimiento económico del PIB y, consecuentemente, a un posible mayor crecimiento de empleo. Pero podríamos decirle, por poner un símil meteorológico, que se observan en el horizonte nubarrones que pueden traer lluvia, pero la tierra está muy seca y va a hacer falta mucha lluvia para que esta pueda ser productiva. En consecuencia, ni los ciudadanos, ni las familias, ni las pymes han salido de la crisis, ni mucho menos.

Como ya le he dicho, le reconozco que algunos macronúmeros constituyen indicadores positivos, pero de ahí a dar una imagen de que la crisis ya es historia —como parece que nos está diciendo y como continuamente nos está diciendo el presidente Rajoy— hay un abismo y, evidentemente, creo que esto es un insulto a la inteligencia de las personas cuando tenemos una tasa de paro del 24 % —y en esto sí somos líderes en Europa—, un nivel de paro intolerable e impropio de una economía desarrollada, cuando también el nivel de pobreza ha aumentado de manera tremenda en estos últimos años, cuando la clase media prácticamente ha desaparecido, cuando se vienen produciendo multitud de desahucios de familias vulnerables y cuando la política fiscal ha estado y está asfixiando los tejidos productivos sin ningún tipo de discriminación ni contemplaciones. España empieza a recuperarse, pero lo hace con más de 4,5 millones de personas sin trabajo.

Al igual que usted, quisiera hacer yo un pequeño repaso del marco legislativo, como también lo hizo cuando compareció en el Congreso de los Diputados el día 2 de diciembre —cuando muchos eran proyectos de ley que ahora ya son leyes—. Nuestro grupo ha apoyado aquellas leyes que hemos visto que afectaban y que iban a ser positivas para el tejido productivo, especialmente para pymes, medianas empresas, familias, etcétera. Por citar algún ejemplo, hemos apoyado la de fomento a la financiación empresarial —a la que usted también ha hecho referencia— porque entendemos que las plataformas de financiación participativa son un modelo nuevo que, en definitiva, tiene que mejorar la financiación no convencional para las pymes y, por lo tanto, desde este punto de vista nosotros la apoyamos. También apoyamos la de recuperación y resolución de entidades de crédito y empresas de servicio, fruto de la trasposición de una directiva europea y, evidentemente, fruto de la experiencia en la crisis, por lo que entendemos que es mejor estudiar e intentar paliar determinados defectos que ir luego a los concursos, porque a veces los sistemas jurídicos no resuelven las situaciones. Podríamos hablar también en esta línea de refinanciación y reestructuración de la deuda empresarial, etcétera. Estas no son nuestras leyes pero, en definitiva, entendemos que tienen aportes positivos.

Leyes negativas. Usted ha nombrado una como la gran panacea: la Ley de unidad de mercado. Pues bien, creo que esta ley se aprobó con su única fuerza política y es una ley que atenta contra las comunidades autónomas, contra las competencias legislativas de las comunidades autónomas, es decir, que uniformiza y no fomenta. Que la licencia de origen sea la que cuente para el destino del trabajo supone una intromisión en las competencias de las comunidades autónomas y en su ámbito legislativo; por tanto, es una ley tremendamente mala para el sistema productivo y, además, por la intromisión y laminación de competencias que supone.

Asimismo, ha hablado de la Ley de desindexación de la economía española. Nosotros entendemos que esta ley no es adecuada en este momento; cuando los índices de crecimiento sean muy elevados es probable que pueda ser interesante, pero no ahora, cuando es justamente al contrario.

Y permítame que le hable también de la modificación de la LOFCA y de la estabilidad presupuestaria, puesto que esta ley —y luego lo ligaré con las empresas y las pymes— lo que hace es dejar casi sin competencias al ICF, al Instituto Catalán de Finanzas, que era y es un organismo de ayuda a las pymes al que en estos momentos le han quitado esta función, por no hablar de todo lo que supone en el ámbito sanitario, puesto que en esta ley han introducido un control sobre el gasto que entendemos que es competencia de las comunidades autónomas. En definitiva, usted ha hablado de estas leyes y, desde nuestro punto de vista, algunas pueden estar bien pero otras son tremendamente perjudiciales.

Hablemos de los objetivos de déficit. Para la Administración General del Estado los objetivos de déficit son del 86 % y del 17 % para las autonomías. Entendemos que esto agrava la situación de los últimos años y que, por lo tanto, tiene un efecto perverso puesto que exige un esfuerzo a las comunidades autónomas, que gestionan prioritariamente la sanidad, los servicios sociales y la educación. Consideramos que no hay proporcionalidad y que tampoco favorece el crecimiento para que las comunidades autónomas puedan ser motores y tirar adelante.

En cuanto a la competitividad, a la cual ha hecho referencia, entendemos que para la creación de empleo el gran reto pasa por mejorar la salud y la ayuda al único sector que puede hacerlo, que es el sector productivo; evidentemente, ello requiere que nuestras empresas sean competitivas y que sean capaces de internacionalizarse. Es decir, que hasta ahí estamos totalmente de acuerdo.

Hasta ahora la competitividad ha venido podríamos decir asociada a la moderación salarial y esta, a partir de ahora, tiene que venir por la investigación, el desarrollo y la innovación; por lo tanto, entendemos que es la clave. Pero hay otros factores también que pueden favorecer la competividad o que pueden perjudicar la competitividad: por ejemplo —también hablaré de ello—, la política financiera y fiscal y también la política energética, que tiene sus repercusiones, como luego veremos, en que las empresas puedan funcionar mejor o peor.

Pero hablemos del primero de los aspectos de la competitividad, el I+D+i, pero simplemente haré un pequeño repaso de lo que dicen los presupuestos del Estado de 2015. Es evidente que uno de los instrumentos más potentes que tiene el Ministerio de Economía para potenciar el modelo productivo consiste en las transferencias y préstamos, los capítulos 4, 7 y 8; pues bien, este bloque, que va tanto a empresas públicas como a privadas, cae un 58 %. De estas partidas, ¿quién se puede beneficiar? Infraestructuras científicas tecnológicas, centros de investigaciones energéticas, medioambientales y tecnológicas, el CDTI… Y podemos poner más ejemplos de partidas en este sentido, que bajan con relación al presupuesto de 2014, como pueden ser también las subvenciones de intereses por préstamos de líneas de mediación instrumentadas por el ICO —al final me referiré a ello—, que baja un 41 %, las transferencias corrientes al ICEX también disminuyen un 69 % con relación al 2014, etcétera. En definitiva, podríamos decir que, en concreto, de 2011 a 2013 el programa de promoción comercial e internacionalización de la empresa se ha reducido en un 40,3 % e igual tendencia bajista existe para el Fondo de la internacionalización de la empresa y para la inversión en el exterior, que se ha recortado en este mismo período un 59,6 %.

Por lo tanto, cuando nosotros hablamos de I+D+i en términos generales podemos decir que la inversión ha venido cayendo estos últimos años y nos situamos en un 1,24 % del PIB cuando la media europea se sitúa en el 2 %. Por lo tanto, estamos en la cola de Europa y esto supone un problema muy grave, que es la fuga de cerebros y, en definitiva, de talentos que están abandonando nuestro sistema. Esto es grave y es fruto, evidentemente, de lo que estamos hablando: estamos hablando de presupuestos; por tanto, ahí están los números y aquí no hay ningún tipo de demagogia posible.

También quisiera hablar del sistema financiero y de la fiscalidad. Es evidente que hemos rescatado el sistema financiero, pero no hemos rescatado empresas, no hemos rescatado autónomos, no hemos rescatado emprendedores, ni familias, ni personas, y esta es otra realidad que está ahí, en la calle, es una realidad que está ahí. Luego, si nos da tiempo, hablaremos de las empresas que han desaparecido, en términos generales, por los efectos de la crisis, pero lo que es cierto es que en estos momentos los impuestos que se están aplicando asfixian cada día más a las pequeñas y medianas empresas y también a las familias. No hay ninguna discriminación positiva, ninguna, solo recaudar y nos olvidamos de que las empresas, los autónomos y los emprendedores son los únicos que pueden crear riqueza y, por lo tanto, puestos de trabajo.

Estamos en la cola de Europa en crédito según el Banco Central Europeo: el 81 % de las pymes españolas ha sufrido aumentos del tipo de interés y el 55 % ha tenido que aportar más garantías, frente a la media europea, que son el 52 % y 29 %, respectivamente. El gobernador del Banco de España anunciaba al final del año pasado que las cifras de crédito continúan estando en fase de contracción. En definitiva, podríamos decir que por ahora la financiación prácticamente no está.

En relación con el sistema financiero, según el informe del Banco de España de 4 de mayo, del total de los 61 495 millones de euros que se destinaron para recapitalizar entidades financieras, 53 553 provinieron del FROB —por lo tanto, estamos hablando de dinero público, de los ciudadanos— y el resto lo aportaron distintas entidades financieras a través del Fondo de garantía de depósito, decía que de esa cantidad hasta ahora solo se ha recuperado el 4,33 %, es decir, 2666 millones de euros. Y, claro, cuando se oyen los balances de cuentas de resultados de algunos bancos que presentan los beneficios y que todavía no han devuelto ni el 5 % del dinero público que recibieron, es evidente que tenemos un problema. ¿Cuántas empresas y cuántas pymes se hubieran podido salvar con estos recursos? Nosotros hemos rescatado el sistema financiero, muy bien, pero de ahí a que se haya tenido que hacer una ley para buscar otras formas participativas de financiación del sistema financiero habitual, es algo que nos demuestra que, en fin, está como está.

Por otro lado, también quisiera hablar de la evolución de los ingresos del Estado en los presupuestos generales desde 2012 hasta 2015, cuál ha sido su crecimiento —que hasta el momento se sitúa en unos 30 523 millones de euros— y que de este incremento de ingresos, vía impuestos directos e indirectos, el Estado no ha trasladado la parte proporcional a las comunidades autónomas. Tampoco ha habido la revisión quinquenal del modelo de financiación común de las comunidades autónomas, como prevé la ley, y el señor Montoro alega una falta de ingresos que no parece ajustarse a las liquidaciones presupuestarias: 30 000 millones es mucho dinero, es mucho dinero.

En esta legislatura tampoco se han entregado a las comunidades autónomas, como sí se hizo antes, los anticipos del Fondo de competitividad que Convergència i Unió ha venido reclamando, un Fondo de competitividad previsto en el artículo 23 de la LOFCA que sirve como mecanismo de nivelación y que tiene la finalidad de garantizar la suficiencia de la financiación del conjunto de las competencias autonómicas, reduciendo las desigualdades de financiación per cápita entre comunidades autónomas. Negar estos recursos a las comunidades autónomas ahora, cuando más que nunca necesitan de estos ingresos para garantizar el Estado de bienestar y hacer políticas sociales para reducir las desigualdades, es incomprensible.

Lamentablemente, la realidad es que las comunidades autónomas viven más de un modelo de financiación extraordinaria —vía FLA, Fondo de liquidez autonómico, y Fondo de proveedores que pone en marcha el Estado— que de un modelo de financiación ordinario como es la LOFCA. Y seguramente usted me puede decir aquí que este es un tema del señor Montoro, pero ustedes son Gobierno y, en definitiva, el Gobierno y el Ministerio de Economía son quienes tienen que velar para que esto funcione, porque si no el sistema productivo irá de una manera o de otra.

Voy a hacer un pequeño repaso —y voy terminando— del sistema energético. Hemos hablado también de que tenemos un sistema energético con el recibo de luz más caro dentro de los diferentes países de la Unión Europea y es claro que, como tenemos un problema, nos hemos dedicado a este problema simplemente: a resolver el problema tarifario. Pero aquí tenemos muchas empresas que eran competitivas por unos tipos de energía —por citar alguno, la cogeneración— y en estos momentos esto no funciona porque las reglas del juego han cambiado a mitad del partido, con lo cual se ha perjudicado y perjudica a muchísimas empresas para que puedan ser competitivas tanto a nivel europeo como a nivel internacional.

Finalmente, la internacionalización y las exportaciones. El Pleno pasado tuvimos la oportunidad de hablar de ello en una moción que presentó el Grupo Popular y, simplemente, voy a reiterar unos datos. Según un informe del ICEX, las exportaciones de economía —me voy a referir ahora a Cataluña— han cerrado el 2014 con un crecimiento del 12,3 % respecto del mismo mes del año pasado; esto supone un crecimiento neto de 4761 millones de euros, la cifra más alta alcanzada nunca en el mes de diciembre. Por lo tanto, Cataluña sigue liderando las exportaciones de la economía española ya que suponen un 25,1 % del total. Y digo esto no con ánimo de hacer ver aquí que las cosas en este sentido van muy bien, pero sí para que se den cuenta de que apoyar a las comunidades autónomas en lo que yo le estaba diciendo anteriormente implica que sean motores y que realmente al final se beneficie el conjunto. Por lo tanto, Cataluña en este sentido continúa siendo el motor de exportaciones y, en consecuencia, de internacionalización de empresas y lo que no tienen que hacer es generarle problemas.

No sé si después de ver todo este panorama —y tras su exposición, según la cual todo está maravillosamente bien y las cosas van funcionando—



puede seguir pensando lo mismo; por ello, yo le pregunto si todo esto que yo le he expuesto es pura fantasía o es la realidad que estamos viviendo en estos momentos. En definitiva, las comunidades autónomas tienen que ayudar al sistema para salir de la crisis pero, evidentemente, necesitan más ayuda de la que se les está dando.

En el segundo turno hablaré un poco sobre temas de Europa, que creo que también tienen su interés.

Muchas gracias.

El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, senador Alturo.

Al no estar en la sala los representantes de los Grupos Mixto y Vasco, continuamos.

Por el Grupo Parlamentario Entesa, tiene la palabra el senador Sabaté.

El señor SABATÉ BORRÀS: Gracias, señor presidente.

Gracias por su comparecencia ante esta comisión, señor secretario de Estado, en nombre de nuestro grupo parlamentario.

Ciertamente y como decía el portavoz del Grupo CiU, el senador Alturo, ha dado usted una visión complaciente del estado de la economía española, una visión que sin duda se sustenta en algunos datos positivos e importantes que refleja nuestra economía en este momento, pero por otra parte hablaba usted de aceleración, del crecimiento sólido y equilibrado. Ojalá realmente la economía española estuviese en un momento de crecimiento equilibrado, sólido y sostenible de cara al futuro, pero, señor secretario de Estado, todavía hay una serie de incertidumbres sobre nuestra situación económica que evidentemente hacen que la percepción, no ya de los grupos parlamentarios de la oposición, sino de la sociedad española, no sea tan complaciente. Si bien según los datos demoscópicos el optimismo de la sociedad española está aumentando ligeramente, sigue habiendo un nivel de preocupación e incertidumbre sobre el futuro en la inmensa mayoría de la sociedad española, que refleja las dificultades que esa sociedad, las familias y en definitiva las personas están atravesando.

Y en cuanto a estas incertidumbres —que no es por magnificar los aspectos negativos, pero creo que en sede parlamentaria debemos precisamente contribuir a reflexionar sobre los problemas y a intentar hallar soluciones—, hay algunas advertencias de organizaciones internacionales, como la OCDE o la Comisión Europea, que advierten de que, si bien nuestro país, España, está creciendo a un ritmo importante —y eso es evidente—, se dan unas situaciones preocupantes. Como le decía, incertidumbres como el elevado nivel de la deuda pública, pues estamos en un nivel que de mantenerse dificultará y pondrá en claro riesgo la continuidad del crecimiento; el desempleo, porque, como también decía el senador Alturo, por desgracia estamos en unas tasas de desempleo líderes en la Unión Europea que realmente también ponen en grave riesgo el crecimiento, ya que el desempleo, aparte de afectar evidentemente al consumo, al optimismo de la sociedad y, en definitiva, a la economía, crea un nivel de desafección social que también tiene implicaciones económicas y puede afectar al crecimiento de cara al futuro; asimismo, la OCDE habla también de la gran diferencia entre la situación de las grandes empresas y la de las pymes, porque mientras las grandes empresas son las que realmente están creciendo y pueden exportar, las pequeñas y medianas empresas no pueden hacerlo.

Ante todo ello estos distintos organismos hacen una serie de recomendaciones. Una es, por supuesto, reducir el endeudamiento —esto es fundamental—. También abordar una reforma fiscal, que parece que el Gobierno quiere llevar a cabo, pero que hay que hacerlo con determinadas condiciones, entre otras cosas rebajar la presión fiscal sobre las rentas del trabajo y ver cómo distribuir esa presión fiscal de una manera más acorde con las necesidades de crecimiento económico y que sea más justa, de forma que no suponga una traba para las personas y para las empresas.

Otra recomendación que se hace de forma insistente tiene que ver directamente con el empleo: es precisamente el impulso al empleo con la necesidad de favorecer políticas activas de empleo, algo que no se está haciendo, y sobre todo de mejorar la formación de nuestros trabajadores. En la formación de nuestros trabajadores y sobre todo de nuestros jóvenes sigue siendo necesario el tema eterno de la formación profesional en nuestro país, que sigue siendo la hermana menor del sistema educativo, que sigue sin significar realmente la opción mayoritaria de los jóvenes en educación secundaria y que realmente no tiene los recursos ni los medios como para que sea la garantía de una población laboral cualificada y preparada de forma que realmente el crecimiento se sostenga sobre bases sólidas.

Y por supuesto también existe la necesidad de mejorar la competitividad. Seguimos teniendo una gran asignatura pendiente con el tema de la investigación, y ahí tiene mucho que ver también la financiación de las universidades y todo el papel que estas pueden jugar en colaboración con las empresas para favorecer la necesaria investigación, el desarrollo y la innovación, claves para que el crecimiento, como usted decía, sea sostenible, sólido y equilibrado, algo que todavía no es.

Finalmente, y usted también ha aludido a ello, está también la necesidad de diversificar las fuentes de financiación empresarial. Este sigue siendo un tema pendiente; el Gobierno ha tomado iniciativas en este sentido cuya capacidad de incidencia y eficacia en nuestra economía todavía está por ver, porque realmente nuestras pequeñas y medianas empresas siguen teniendo graves problemas de financiación.

Por tanto, señor secretario de Estado, nos gustaría que el Gobierno moderase su euforia y su optimismo, sin duda preelectoral, que sea consciente de estas incertidumbres que planean sobre la economía de nuestro país, y que realmente, aunque estemos a final de legislatura, tal y como han anunciado algunos miembros del Gobierno, intenten abordar con voluntad de consenso, con voluntad de diálogo los cambios necesarios que, desde luego, habrán de tener continuidad en la próxima legislatura. En cualquier caso, no es cuestión de perder el último semestre de esta legislatura y, por tanto, nuestra opinión es que deberían ponerse manos a la obra, pero, insisto, desde el consenso, desde el diálogo y en colaboración con el resto de grupos parlamentarios para intentar definir realmente las claves para que este crecimiento que se está dando en este momento no sea estrictamente coyuntural, sino que se asiente como un crecimiento estructural y ciertamente sólido y equilibrado, del que usted hablaba.

Nada más, señor secretario de Estado. Gracias, señor presidente.

El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, senador Sabaté.

Por el Grupo Parlamentario Socialista, tiene la palabra el senador Lerma.

El señor LERMA BLASCO: Muchas gracias.

Realmente la solicitud de comparecencia tuvo lugar en el momento de la sustitución, lógicamente. Después nosotros no pensamos que fuera necesario solicitar la comparecencia del nuevo secretario de Estado porque ya teníamos un optimista incurable, que era el señor ministro.

En las últimas ocasiones le planteamos fundamentalmente qué pensaban sobre la permanencia de la situación excepcional que en esos momentos tenía la economía en general, y la española en particular, en relación con cuestiones como el precio del petróleo —que es una cosa evidente y que nos empuja muy definitivamente hacia intentar mejorar nuestra situación económica, y con ello la de toda Europa y la del resto del mundo— o como el tipo de cambio, que obviamente no es algo que haya producido la política de reformas del Gobierno de España, sino fundamentalmente la actuación del Banco Central Europeo, y naturalmente la actuación del Banco Central Europeo ha tenido una importancia decisiva en el abaratamiento de la financiación. Estos son los márgenes con los que está actuando en realidad el Gobierno español, y que yo creo que está desperdiciando, porque en vez de intentar mejorar nuestra situación, se ha relajado un poco y ha adoptado algún tipo de medidas electoralistas que probablemente pueden influir poco o negativamente sobre el sostenimiento del crecimiento español —esto es lo que a mí me parece—. Pero básicamente, la relajación del déficit público, el tema de la compra de activos por parte del BCE, la relajación del tipo de cambio y el precio del petróleo es lo que explica el crecimiento que estamos teniendo en estos momentos. Si bien es verdad que el Gobierno presume de que todo está creciendo, hay un crecimiento diferencial, lógicamente, porque nosotros partimos de una situación peor. Además, hay que pensar que nosotros hemos tenido una devaluación interna muy importante. La reforma laboral que ha perpetrado —diría yo, creo que modestamente— el Gobierno de España, que ni siquiera la patronal esperaba, ha condicionado una parte importante de los salarios, de la negociación colectiva y de la demanda interna. Esa situación es la que justificaría, en teoría, el crecimiento diferencial.

A pesar de todas estas cosas y de las cuestiones favorables, del viento de cola que estamos teniendo, me gustaría empezar por saludar el acuerdo de los interlocutores sociales —que, si mal no recuerdo, firmaban hoy—, porque creo que eso sí forma parte de un crecimiento estable y duradero y no las políticas que ha llevado a cabo el Gobierno español. Además, esta mejora de la situación general también hay que entenderla al amparo de lo que está creciendo de manera bastante sostenida, por desgracia, que es el endeudamiento español. Prácticamente estamos en una senda creciente del endeudamiento español, que supera ya casi el 100 % del PIB y que no parece que vaya a bajar en los próximos tiempos; y si atendemos a lo que dicen los teóricos, aunque se hayan equivocado en algunos pronósticos, parece que este tipo de endeudamiento sería un freno evidente para el futuro crecimiento o la consolidación del crecimiento español.

Por otra parte, el crecimiento del consumo se está produciendo en buena medida —y así lo han dicho bastantes analistas— sobre la base del descenso del ahorro, porque no hay una mejora adquisitiva, fundamentalmente. Entonces, tampoco parece que este tipo de crecimiento del consumo, de la demanda interna, sea muy sostenible. Y aunque es verdad que en el sector exterior hay un tipo de importaciones de bienes de equipo que mejoran, también hay otro tipo de importaciones que deja bastante a las claras que, independientemente de que haya una cierta mejora en el sector de la exportación, cada vez que remontamos un poco la demanda volvemos a caer en el déficit comercial. Y esta es la limitación de siempre del crecimiento español. No hemos aprovechado estos años de grandes reformas para cambiar el funcionamiento de la economía española, siempre tenemos la misma limitación. Es la política de que, al final, cuando empezamos a crecer un poco volvemos a perder capacidad de competir, desaparece el superávit primario... En definitiva, no tenemos capacidad de defender nuestro mercado exterior ni capacidad de penetrar de una manera más significativa en los mercados exteriores, y esta situación se cambia, no solamente con políticas de precios, sino con algo bastante más importante, como vender otro tipo de cuestiones que no sean solo devaluación interna.

No me referiré a las políticas que ha explicado sobre creación de empleo y el umbral de crecimiento en relación con la creación de empleo. Y tampoco desmentiré al secretario de Estado; solo citaré el dato que él ha dado, si lo he entendido bien: ha dicho que el 62 % de los empleos que se crean son indefinidos. Pues nada, yo no lo voy a comentar; que quede para juicio externo.

En definitiva, tenemos una situación complicada, en el sentido de que es difícilmente sostenible porque todas las medidas que ha adoptado el Gobierno y las reformas a que se refiere una y otra vez han sido difícilmente sostenibles en el tiempo, sobre todo porque la base fundamental del crecimiento está siendo ese viento de cola al que nos hemos referido: la relajación de la política de déficit, la bajada del precio del petróleo, la política del Banco Central Europeo y, naturalmente, la rebaja de salarios como un efecto fundamental. Pero eso no puede ser la base del crecimiento futuro de la economía española, por tanto, hay que ser más modesto en los planteamientos y, sobre todo, buscar una situación más sostenible y más a largo plazo, porque todas estas cosas son muy coyunturales, aunque los países de la OPEP hayan dicho que están en la perspectiva de seguir produciendo para ver si se cargan el fracking como competencia, que van a mantener la producción y, por tanto, que los precios no van a crecer. Sin embargo, eso está muy en el aire, porque ustedes saben perfectamente que la situación de los países productores de petróleo es muy compleja; hay muchas guerras de por medio y muchas posibilidades de que esa situación cambie, como hay muchas posibilidades de que la situación cambie, y lo acabamos de ver en la última reunión del G-7, en relación con Ucrania, que es una factor de inestabilidad bastante claro de la política europea, y sobre todo —evidentemente— con el tema de Grecia, una incertidumbre más que nos tiene a todos en vilo respecto de si es sostenible o no la actual situación de crecimiento, que se basa fundamentalmente en factores muy coyunturales y que no ha adoptado el Gobierno.

Creo que hay que insistir en un gran acuerdo nacional para una política sostenible y contar con todos los interlocutores, con los partidos políticos y con los interlocutores sociales. Afortunadamente, los interlocutores sociales tienen interés en eso y, anteponiéndose a las políticas gubernamentales, que no cuentan con ellos para nada, han suscrito un acuerdo. En cualquier caso, creo que el Gobierno debería contar más con la gente e intentar hacer menos esta política de despotismo ilustrado que ratifica en las comparecencias, pero que, como se ve, no da resultado.

No entraré en todas las políticas que ha definido sobre la reestructuración bancaria. Son muchas las cosas que podríamos tocar y que, de hecho, ya hemos tocado en otras ocasiones, pero en lo que respecta a las políticas de crédito podemos decir que están funcionando muy relativamente, en la medida en que si no continuaran, por alguna cuestión, esas compras del Banco Central Europeo el deterioro de activos sería evidente y estaríamos otra vez en una muy mala situación.

Creo que todo esto es muy coyuntural y requiere unas medidas de mayor profundidad y sobre todo contar más con los demás que lo que lo hace el actual Gobierno. No insistiré en la cuestión, solo diré que me ha parecido, como mínimo, difícilmente sostenible la descripción que nos ha hecho el Gobierno, el secretario de Estado, de la actual política económica.

Nada más. Muchas gracias.

El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, senador Lerma.

Por el Grupo Parlamentario Popular, tiene la palabra el senador Utrera.

El señor UTRERA MORA: Muchas gracias, señor presidente.

En primer lugar, quiero señalar que en nuestro grupo parlamentario, el Grupo Popular, no consideramos en modo alguno que la intervención y la exposición detallada que ha hecho el secretario de Estado de Economía sobre la marcha, evolución y perspectivas de la economía española sean ni mucho menos complacientes. Creo que se han dado datos, proyecciones —respaldadas, además, por organismos internacionales—, y se ha hecho un conjunto de reflexiones que encajan suficientemente bien con los datos para explicar cuáles son las fuentes de crecimiento, por qué este crecimiento es estable, ponderado y equilibrado y por qué, además, es sostenible.

Todos los portavoces que han tomado la palabra en esta sesión han venido a decir lo contrario, pero yo me quedo con una idea muy importante y para mí la más significativa: ni uno solo de los portavoces que han intervenido ha dicho, como se decía hasta hace unos meses, que España no crece y no crea empleo. Por tanto, todos estamos ya de acuerdo en que España está creciendo y está creando empleo. Eso está muy bien y, aunque no lo parezca, señor secretario de Estado, es un formidable avance, porque hasta hace unos meses se decía justo lo contrario, o sea, que España no crecía, cuando estábamos creciendo, y que España no creaba empleo, cuando se estaba creando empleo. Después pasamos a la reflexión de que el empleo no era de calidad y que, por tanto, era como si no se creara empleo. Y ahora algunos dicen que el crecimiento tampoco tiene calidad porque, aunque crecemos, en realidad ese macrocrecimiento no se convierte en microsatisfacción, cosa que, en términos de la intervención del portavoz de Convergència i Unió, es bastante decepcionante, con la confusión de datos macros con perspectivas o reflexiones micros, porque no ha hecho ni una cosa ni la otra, ni la macro ni la micro, simplemente se ha limitado a quitar valor a las grandes cifras de la economía española sin aportar ninguna reflexión realmente sectorial o microeconómica relevante.

No voy a repetir los elementos principales de la intervención del secretario de Estado, pero lo cierto es que la economía crece y, lo que es más importante, con independencia de que sea unas décimas por encima o por debajo, ese crecimiento está consolidado, según la opinión de la mayor parte de los organismos internacionales y de los analistas económicos. Por tanto, estamos creciendo, y a una tasa muy significativa, superior a la de la mayor parte de los países de nuestra zona natural, de la zona euro o de la Unión Europea. Y además ese crecimiento es equilibrado, lo que es particularmente importante y anula de alguna manera la reflexión que hacía el portavoz del Grupo Parlamentario Socialista acerca de que no era sostenible en el tiempo, porque sí lo es. Cuando un crecimiento es equilibrado entre las fuentes internas y externas, es decir, demanda interna —ya sea de consumo o inversión— o la aportación al crecimiento por la balanza de pagos —exportaciones e importaciones—, cuando, como digo, todos los factores macroeconómicos están promoviendo el crecimiento, este es equilibrado. Qué duda cabe de que pueden surgir acontecimientos, incertidumbres, riesgos que en todo momento histórico están latentes; podrían devenir, pero con una perspectiva razonable de la situación económica para los próximos años, incluso con riesgos para la zona euro —el de Grecia—, riesgos geopolíticos en Europa —Ucrania—, o incluso riesgos internacionales en materia de petróleo y algún otro, hay que esperar un crecimiento equilibrado, consistente y positivo de la economía española. Y esa es una buena noticia, que, como digo, todos los portavoces reconocen ya, al tiempo que de alguna forma tratan de demostrar su escaso entusiasmo por este crecimiento, que sin duda es positivo para España y los españoles.

Particularmente importante es la segunda parte de la intervención del secretario de Estado, porque nosotros estamos completamente de acuerdo en que el crecimiento no es fruto de la casualidad ni tampoco solo fruto de factores exteriores. Ese viento de cola está soplando, pero está soplando para todos, y a algunos les aprovecha más que a otros, como es el caso de España. Por tanto, tiene que haber un factor diferencial, algo que está distinguiendo la evolución de la economía española de la evolución de las economías de otros países que también se están beneficiando de esos factores externos, y ese algo son las reformas estructurales que se han llevado a cabo durante esta legislatura y que se han descrito con bastante profundidad. Es precisamente la reforma de las relaciones laborales, el mercado de trabajo, la reestructuración del sistema financiero, el esfuerzo en la consolidación del déficit público, la reducción del déficit público, la situación financiera de las cuentas del Estado, lo que nos ha permitido encontrarnos en una situación como la de ahora, que, sin ser complaciente, significa sencillamente que hemos pasado de caer en términos de producto interior bruto a crecer, y a crecer bastante, con más de 4 puntos de diferencia entre lo que caíamos a principio de legislatura y lo que estamos creciendo al final de la legislatura. Eso es muy relevante, como también lo es el hecho de que en estos dos años, 2014 y 2015, se estén creando más de un millón de puestos de trabajo, esencialmente puestos de trabajo indefinidos. Pero es fácil hacer demagogia con los datos. Es cierto que en la contratación mensual —datos del INEM—, el porcentaje mayor de la contratación es siempre —siempre ha sido así, en la serie de los últimos veinte o treinta años— de contratos eventuales. Pero si tomamos en consideración cifras anuales —puesto que los contratos indefinidos son los que permanecen y los otros se van renovando—, año a año, mes a mes, se está comprobando que los contratos indefinidos son los que están prevaleciendo en el mercado de trabajo. No hay más que ver las estadísticas de ese mercado para darse cuenta de que el empleo es consistente y también indefinido, esencialmente indefinido, en un porcentaje —como ha apuntado el secretario de Estado— superior al 60 %.

Lo que ya es sorprendente de la reflexión del señor Lerma —que entiendo, por tanto, que también es la reflexión del Partido Socialista— es que el Gobierno se está relajando. Es decir, nos estamos relajando en el crecimiento, hemos pasado de no crecer a que ahora el Gobierno esté perturbando el natural desarrollo del crecimiento de la economía española. Por lo menos, eso se deriva de sus palabras cuando señala que no estamos poniendo suficiente énfasis en el control del déficit público —cosa que es sorprendente, porque en otros foros están diciendo justo lo contrario— o cuando se dice que desde el Gobierno se está limitando la capacidad de competir en el exterior de las empresas españolas.

Y aquí enlazo con algunas de las reflexiones que han hecho aquí los grupos de la oposición. Por un lado, se pide una especie de gran coalición, un acuerdo nacional, que, con la unión de todos, permita contribuir al crecimiento sostenible de la economía española. Y yo me atrevería a preguntarle: ¿de qué gran acuerdo están hablando? ¿En qué se materializa ese acuerdo, cuando estamos asistiendo justo a lo contrario, a plataformas excluyentes, que poco o nada tienen en cuenta la evolución económica de la nación española y sí mucho intereses particulares, ideológicos en el fondo, pero, en cualquier caso, totalmente desorientados respecto de las necesidades objetivas de la economía española y de los ciudadanos? Por tanto, no entiendo eso del acuerdo nacional, y me gustaría, aunque no soy yo quien ha de pedir explicaciones, que se lo explicara al compareciente. Creo que en el siguiente turno se podría hacer una reflexión sobre ello.

Y con respecto a la intervención del senador Alturo, de Convergència i Unió, no he entendido absolutamente nada, porque, por un lado, se nos dice que los impuestos están alterando profundamente la marcha de la economía y de las empresas españolas. Pero yo pregunto: ¿a qué impuestos se refiere? ¿A qué impuestos, en concreto, se refiere? ¿Ha subido el impuesto sobre sociedades en España? No, se ha reducido. ¿Ha subido el impuesto sobre la renta en España? No. Sí se hizo inicialmente, en los primeros días de Gobierno, porque, efectivamente, en aquellos momentos no solo había que cumplir el objetivo de déficit, sino que también había que demostrar voluntad de cumplirlo. Pero ha bajado: a partir del 1 de enero de este año se ha reducido el impuesto sobre la renta.

En cuanto al crédito, aquí creo que se da una de las mayores paradojas —y quiero llamar la atención del secretario de Estado, porque me gustaría que hablase de ello— que se están produciendo en la reflexión política, en la valoración política respecto de las reformas y actuaciones que se han practicado en los últimos años. ¿Acaso el portavoz de Convergència i Unió nos ha querido decir que las ayudas al sistema financiero no debieron darse nunca, con esa reflexión que ha hecho sobre el informe del pasado mes de mayo del Banco de España? ¿Acaso lo que está diciendo es que el apoyo a las instituciones financieras pretendía simplemente preservar los cargos dirigentes de esas instituciones financieras? ¿No será que esas ayudas financieras se decidieron antes de la entrada de este Gobierno? Porque se decidieron a partir del año 2009, año de creación del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria, con la aportación de su grupo, de Convergència i Unió, que entonces —lo recuerdo— gobernaba de la mano con el Partido Socialista, y también de la mano aprobaban un sistema de financiación de comunidades autónomas que ahora no les gusta. Pero fueron ustedes junto con el Grupo Parlamentario Socialista, con los socialistas, con el Gobierno socialista.

¿Acaso no hemos quedado ya de acuerdo en algunas intervenciones y manifestaciones públicas en que lo que se ha conseguido con el apoyo al sistema financiero ha sido preservar la estabilidad de los depósitos de los españoles en el sistema financiero y que esa era la justificación esencial de esa medida? ¿No ha quedado eso claro? Entonces, ¿qué nos está usted diciendo: que en lugar de apoyar al sistema financiero tendríamos que haber apoyado a las ferreterías? Dígalo claramente, porque ha venido a decir: con esos fondos, la de cosas que podríamos hacer. Pues sí, y se han hecho: apoyar al sistema financiero. Ahora bien, si usted nos dice que ese era un objetivo inferior, es decir, que defender los depósitos, el ahorro, en definitiva, de los españoles acumulado en las entidades financieras era un objetivo menor que haber intervenido favoreciendo o apoyando a otros sectores, diga claramente cuáles son esos sectores y diga claramente cuál es la posición de Convergència i Unió, en lugar de una frase que da a entender que ese apoyo no era el adecuado. Creo que ha llegado el momento de hablar con claridad y no simplemente apuntar posibilidades en un mundo en el que se nos están pidiendo actuaciones.

Concluyo. Creemos que no se ha hecho una reflexión complaciente sobre la economía española, que se está creciendo y creando empleo a un ritmo mayor del previsto, desde luego, y que incluso nos podemos sorprender por la marcha de los próximos meses, porque, en definitiva, se nota una aceleración, no ya solo en estudios sociológicos o encuestas sobre la percepción ciudadana, sino en la propia evolución de los acontecimientos. Se está acelerando el crecimiento, y entendemos que todas las previsiones que hemos manejado hasta ahora y que seguimos manejando son modestas. Por tanto, no hay —repito— complacencia, sino un genuino crecimiento porque las políticas económicas que se han aplicado son las correctas. Así lo manifestamos, y queremos trasladarle al secretario de Estado de Economía nuestra felicitación por las actuaciones que se han desarrollado en los últimos años.

Gracias.

El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, senador Utrera.

Terminado el primer turno de intervenciones de los diferentes grupos parlamentarios, en su turno de réplica tiene la palabra el señor secretario de Estado.

El señor SECRETARIO DE ESTADO DE ECONOMÍA Y APOYO A LA EMPRESA (Fernández de Mesa Vargas): Gracias, presidente.

Siguiendo la invitación del senador Alturo Lloan, y a estas alturas del calendario, quisiera comenzar haciendo una reflexión retrospectiva, sobre dónde estábamos y dónde estamos en la actualidad. Creo que son momentos para hacer también una valoración retrospectiva de los últimos años.

No añado nada nuevo si digo que en el año 2012 la economía española se encontraba en una situación muy delicada, tremendamente delicada. Llevábamos una acumulación de cuatro años consecutivos de recesión económica, se estaban destruyendo 3,5 millones de empleos, las administraciones no pagaban, llevaban acumulados enormes retrasos al pago de autónomos y pequeñas y medianas empresas. Concretamente, hubo que pagar 8 millones de facturas, que tienen nombres y apellidos, hubo que pagar a más de 200 000 proveedores, prácticamente a la totalidad de pequeñas y medianas empresas. Y si no se hubiera pagado a esos proveedores en el año 2012 habrían quebrado. Esta ha sido posiblemente la mayor política de inyección de liquidez a la pequeña y mediana empresa que ha acometido el Gobierno y que se produjo —repito— en el año 2012, y les puedo asegurar que financiar 40 000 millones en el año 2012, cuando había una presión enorme de los mercados hacia el Tesoro, no fue nada fácil. El Gobierno hizo una apuesta clara por apoyar a la pequeña y mediana empresa, que es la clave del crecimiento económico de España, y una de las primeras medidas que acometió fue, como digo, la inyección de liquidez a los proveedores por el retraso en el pago de las administraciones.

También se tomaron medidas importantes. En julio del año 2012 se creó el Fondo de liquidez autonómico. Sin el Fondo de liquidez autonómico no hubiera sido posible que las administraciones hicieran frente al pago de todo el gasto social, al pago del Estado de bienestar. El Fondo de liquidez autonómico, que ha tenido un carácter contracíclico, ha estado ahí, financiando a las comunidades autónomas cuando los mercados estaban cerrados, ahorrando, además, un volumen sustancial de dinero en términos de menores costes de intereses.

Nos encontramos también en el año 2012 con una situación bancaria muy delicada. Los bancos no prestaban, no había préstamo ni a las pequeñas y medianas empresas ni a los individuos porque existían dudas sobre su viabilidad en el medio y el largo plazo. Por tanto, nos encontramos —repito— en una situación delicada, al borde del colapso y al borde del rescate bancario.

En cuanto a la situación en el año 2015, y sin caer en la autocomplacencia —creo que es importante—, España sigue teniendo retos, sigue teniendo desequilibrios que debemos afrontar y reconocer, pero la situación es completamente distinta. España no está en recesión. España crece mucho más que todas las economías grandes de Europa; en concreto, de acuerdo con la Comisión Europea, o de acuerdo con nuestras previsiones de crecimiento —que, como hemos dicho, son conservadoras—, este año va a crecer al 2,9 %, mientras que Alemania crece al 1,9, Francia, al 1,1, Italia, al 0,6, y el Reino Unido —que ha sido una economía dinámica— tiene una previsión de crecimiento del 2,6. Por tanto, en España hemos dado un giro de ciento ochenta grados. Por otro lado, el empleo crece con fuerza. España crea más de medio millón de empleos al año, es el país de Europa que más empleos genera. Y el sector financiero está acometiendo su función social de ser prestador y prestamista. Ha habido, como decía, un giro de ciento ochenta grados en la situación económica del año 2015 respecto del año 2012.

El senador Lerma se preguntaba si esto se debe a los vientos de cola o tendrán algo que ver las reformas del Gobierno. Quiero recordar que no es la primera vez que baja el precio del petróleo. En el año 2008 bajó de 135 a 35 dólares, y en el año 2009 la economía española entró en una profundísima recesión, cayendo el PIB en 3,6. Es decir, que las mismas circunstancias de vientos de cola se producen en dos momentos distintos, y en un momento de tiempo la economía entra en recesión y en el otro la economía española crece mucho más que el resto de países europeos.

Como la mayor parte de las instituciones internacionales reconocen, la combinación de una política de consolidación fiscal, de mejora de la confianza de los inversores y de reformas estructurales encaminadas a mejorar la competitividad de la economía española es la clave que explica este crecimiento diferencial en el tiempo y en comparación con otros países de la zona euro.

Señorías, varios de ustedes me han preguntado, en relación con el sector financiero, sobre la provisión de fondos de financiación al sector privado de la economía. Creemos, como decía en mi intervención inicial, que una de las principales reformas que ha acometido el Gobierno ha sido la del sector financiero. La reforma del sector financiero que se llevó a cabo en el año 2012 tenía varios objetivos: en primer lugar, preservar el valor de los depósitos, que ningún depositante viera mermados sus ahorros y, en segundo lugar, conseguir que los bancos volvieran a prestar. Fue una reforma que tuvo varios componentes: reforma del gobierno corporativo, realización de provisiones por parte de los bancos, mejora de la transparencia de los balances bancarios, etcétera. Y creemos que ambos objetivos han sido alcanzados, es decir, los depósitos han sido, por supuesto, absolutamente preservados y el sector financiero lleva realizando préstamos nuevos desde hace muchísimos meses. Es cierto que el BCE ha implementado su política no convencional de inyección de liquidez a principios de este año, pero los bancos no han esperado a que el Banco Central Europeo lleve a cabo sus actuaciones para empezar a prestar. En concreto, a las pequeñas y medianas empresas los bancos llevan prestando —los nuevos préstamos— los últimos diecinueve meses, y han aumentado un 10 % en el último año, y las familias llevan en positivo dieciséis meses, con un aumento del 20 % en el último año.

Por tanto, la causa fundamental de que los bancos presten no está en la política expansiva del Banco Central Europeo, está en que en el año 2012 se realizó una reforma bancaria seria que dotó a los bancos de capital y de transparencia para poder acometer su función de prestadores. Además —creo que es importante—, no solo los bancos prestan, sino que cada vez lo hacen a un precio más reducido. La fragmentación de los mercados, gracias a la unión bancaria y a las políticas implementadas por España, se ha reducido de forma notable. Además, la reducción del coste de financiación de las pymes ha sido en España mucho más rápida que en el resto de los países europeos, lo que refleja que la reforma del sector bancario ha seguido la dirección adecuada.

Han formulado varias preguntas relativas a la situación de la deuda pública. Desde los años 2012 y 2013, fundamentalmente, se ha producido un aumento muy rápido de la deuda pública en España, aunque la mayor parte de estos aumentos se debieron a compromisos previos al año 2012. En concreto tuvimos que hacer frente al pago de los retrasos a los proveedores, que sumaron 40 000 millones de euros, 4 puntos del PIB; fue necesario hacer frente a la limpieza de los balances bancarios para preservar los depósitos, asegurar que los bancos prestaran y con ello crecer, y todo ello supuso otros 40 000 millones; y hubo que hacer frente al déficit del sistema eléctrico, 10 000 millones de euros del año 2012, que se acumularon también a los volúmenes de deuda pública. Además, había compromisos europeos importantes. En definitiva, se llevaron a cabo actuaciones singulares por un importe de más de 110 000 millones de euros, 13 puntos porcentuales en la ratio de deuda pública/PIB. Obviamente, el déficit público del año 2012 se situaba en 9,1 %, lo cual era otra fuente de generación de deuda pública.

En el año 2015, podemos decir que estas fuentes de aumento de la deuda han sido completamente eliminadas; se está reduciendo el déficit público: lo vamos a reducir del 9,1 al 4,2 %; la economía está creciendo, los precios van a tornarse en positivos y, por tanto, si el denominador aumenta, el ratio deuda pública/PIB va a disminuir. Es decir, reducción del déficit público, mayor crecimiento económico, estabilización de la deuda y una reducción a partir de este y del año próximo. Esta credibilidad de la política económica del Gobierno y esta reducción en el tiempo de la deuda pública, sin duda, está detrás de que los inversores que invierten en deuda pública española cada vez exijan menos intereses por ello.

Algunas de sus preguntas se han centrado en la sostenibilidad del crecimiento económico de España. Creo que ha habido un cambio de modelo en el crecimiento económico español que se caracteriza por tres elementos fundamentales. En primer lugar, España necesita un menor crecimiento para crear empleo. Hace unos años necesitábamos tasas de crecimiento del 2,5 % para empezar a crear empleo, pero ahora, con tasas de crecimiento inferiores al 1 %, se crea empleo, y ese es un elemento muy positivo porque indica que el crecimiento económico es inclusivo. En segundo lugar, España crece y necesita menos crédito para crecer; de hecho, estamos creciendo y estamos reduciendo nuestro nivel de endeudamiento privado, lo que es una novedad respecto de las fases anteriores de crecimiento económico. En tercer lugar, España crece mucho más que el resto de los países europeos y mantiene un superávit exterior; es decir, que la economía de España está cada vez más orientada hacia el exterior y menos dependiente de la construcción. De hecho, como comentaba en mi intervención inicial, la exportación respecto del PIB ha aumentado 10 puntos en los últimos cinco o seis años, mientras que la construcción ha disminuido en la misma proporción. El crecimiento económico del futuro dependerá más de la competitividad de la economía española y menos de la construcción.

Me gustaría hacer algunas reflexiones respecto de la competitividad. Seguramente el gran diferencial que explica por qué ahora España crece mucho más que el resto de los países de Europa y tiene un superávit exterior se debe a que nuestro diferencial de precios es positivo porque mejoramos en competitividad 1 punto del PIB a lo largo de estos años, mientras que en la década de 2000 perdíamos competitividad. En parte, esto refleja que podamos crecer y tener un superávit exterior. En cualquier caso, la competitividad también se ve en numerosas reformas que ha acometido el Gobierno y, precisamente, una de las que mencionaba el senador Alturo Lloan es tremendamente importante: la reforma de la unidad del mercado. Posiblemente sea la reforma acometida por el Gobierno que mayor impacto tenga en el crecimiento del producto interior bruto en el medio y largo plazo y que mayor impacto tenga en la mejora de la eficiencia y la competitividad de la economía española.

Estamos de acuerdo en que hay que reforzar la efectividad de la política de I+D+i. Es un componente importante de crecimiento de la economía española y de otras muchas reformas, como la de la unidad de mercado, que tiene que implementarse para poder acometerla en su totalidad. Por otro lado, una de las reformas más importantes es evitar la fragmentación de los mercados dentro del territorio nacional y contar con una regulación eficiente. En este sentido, todas las instituciones internacionales la reconocen como una de las reformas que más competitividad y crecimiento económico genera.

Haré un comentario final respecto de la creación de empleo. Consideramos que es importante la creación de empleo y, por ello, la política económica del Gobierno ha estado orientada a intensificar esta faceta; además, la creación de empleo está afectando cada vez más, no solo en número sino cualitativamente, a un mayor número de personas, especialmente a los grupos más vulnerables. En concreto, me gustaría compartir algunos datos con ustedes. Así, les diré que no solo el 93 % del empleo se produce en el sector privado sino que el 82 % es a tiempo completo y, como he comentado, el 72 % del empleo que se ha creado durante el último año, de acuerdo con la última EPA, es empleo indefinido. Además, la recuperación del empleo está siendo especialmente intensa en determinados grupos vulnerables: en concreto, los hogares con todos sus miembros activos parados han disminuido en el último año en 185 000 personas; entre las personas de menos de veinticinco años el empleo crece a un ritmo del 4,7 %, más que el crecimiento total del empleo, que es del 3 %; y entre las personas de más de cincuenta y cinco años, que son grupos especialmente vulnerables, el empleo crece al 8,4 %.

También se está produciendo una caída de los parados de larga duración, que es también mayor que el dato agregado. La caída de los parados de larga duración —personas que buscan empleo durante más de un año— ha caído en 327 000 personas, un 8,9 % con carácter anual. Por tanto, la creación de empleo no solo es importante en número —que siempre tiene su importancia porque estamos creando empleo a un ritmo de más de medio millón de empleos por año— sino que cada vez está afectando a un número más amplio de ciudadanos.

En este primer turno de réplica me gustaría insistir en que las reformas económicas acometidas por el Gobierno han sido fundamentales para dar la vuelta a una situación que era delicadísima. Hoy, el propio Fondo Monetario Internacional indica que el principal riesgo para la economía española de cara al futuro es una reversión de estas reformas. Creemos que no hay que caer en la autocomplacencia, que los retos que tenemos delante de nosotros son muy importantes, pero también que las recetas que se han aplicado estos años son las adecuadas y los resultados han sido positivos.

Muchas gracias.

El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señor secretario de Estado.

Terminado el turno de réplica, pasamos al turno de dúplica.

Por el Grupo Parlamentario de Entesa, tiene la palabra el señor Sabaté. (Denegaciones).

Por el Grupo Parlamentario Catalán, tiene la palabra el senador Alturo.

El señor ALTURO LLOAN: Muchas gracias, señor presidente.

Como antes no he podido hacerlo por cuestión de tiempo, me gustaría ahora hablar de Europa. Hay unas cuestiones muy importantes de cara al crecimiento de las pymes y de las empresas españolas, y me gustaría que nos diera una pincelada sobre, por ejemplo, el plan Juncker. A estas alturas, ya en el mes de junio, la Comisión Europea va a plantear algunos proyectos y me gustaría saber cómo está la situación, conocer algunos de los proyectos principales que el Gobierno haya presentado y, en definitiva, si las empresas o pymes han presentado también proyectos de cara a su financiación, que es una cuestión importante.

Seguramente el Tratado de libre comercio con Estados Unidos afectará más a la Secretaría de Estado de Comercio pero, en cualquier caso, es un asunto a tener en cuenta por las empresas españolas. Me gustaría también conocer su opinión sobre el instrumento pyme, que Europa ha puesto en marcha precisamente para el apoyo y el nacimiento de empresas. Desde mi punto de vista, supone una gran ayuda y sería importante que los sectores productivos conocieran la información a tal efecto, especialmente para que los jóvenes talentos y empresas nuevas pudieran acogerse a estas iniciativas.

Señor Utrera, respecto a los impuestos, no sé cómo puede decir lo que hemos oído en esta Cámara. Han subido todos los impuestos y nos quieren dar la impresión de que no hayan subido ninguno. Sin embargo, esto lo saben todos los ciudadanos y, por tanto, no hace falta decir más.



Por ejemplo, en el caso de la subida del IVA ¿es que el IVA cultural no afecta a empresas culturales? Es evidente que quieren hacer ver cosas que los ciudadanos no ven y, en definitiva, están alejados de la realidad.

Finalmente, la percepción de los ciudadanos es que la situación no mejora. Ustedes viven en otro mundo. Da la sensación de que las empresas van bien, que los ciudadanos han salido de la crisis, pero la impresión de la ciudadanía es que se ha ayudado al sistema financiero pero que cuando empresas, pymes, ciudadanos y familias han ido a pedir dinero no lo han conseguido, lo que ha supuesto una asfixia que ha provocado la muerte de muchas pymes, que han desaparecido. Esta es una cuestión que hay que poner de relieve.

Además, si ponemos encima de la mesa los desahucios que han llevado adelante las entidades financieras, que se han incrementado en los últimos años, la percepción del ciudadano es que han ayudado al sistema financiero pero no se ha ayudado a la gente, con lo cual hay un gran descontento. Por tanto, repito, la percepción de la mayoría de los ciudadanos nada tiene que ver con algunas de las afirmaciones que aquí se han hecho.

Muchas gracias.

El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, senador Alturo.

Por el Grupo Parlamentario Socialista, tiene la palabra el senador Lerma.

El señor LERMA BLASCO: Muchas gracias, señor presidente.

Aunque prácticamente está finalizando la legislatura, quiero dar las gracias al secretario de Estado de Economía por su comparecencia.

No voy a entrar ahora en una discusión teórica —no creo que corresponda, además— sobre por qué pasó lo que pasó en 2008 y 2009 y por qué dejamos de crecer, porque carece de sentido en estos momentos. En cualquier caso, es evidente que el problema fue el cierre de los mercados financieros, pero repito que no voy a entrar en ello.

Lo que tenemos que ver es si son demasiado optimistas la política y las previsiones del Gobierno. Sin duda, a mí me gustaría que se cumplieran porque no estoy en desacuerdo con ellas, todo lo contrario, pero demasiadas cosas no son como el Gobierno piensa y además hay aspectos mal atendidos.

Creo que nunca se puede hablar de estabilidad macroeconómica cuando hay más de un 20 % de desempleo; esta situación no es sostenible y no sé cómo los ciudadanos nos perdonan, pero debería ser el primer equilibrio a buscar, por encima de otras cuestiones. Es cierto que la reforma financiera intenta salvar no solo a los accionistas sino fundamentalmente a los impositores y también es verdad que para que fluya el crédito ha de funcionar el sistema financiero pero, repito, el primer equilibrio que debemos buscar es una salida personal a la gente que en estos momentos está sin empleo y que, además, cada vez cuenta con menor cobertura; en este sentido, actualmente los parados sin ayudas al desempleo son algo más del 50 %, de modo que estamos en una muy mala, cada vez peor situación, a pesar del optimismo de las cifras del Gobierno en materia de contratación.

No era difícil hacer frente al pago a proveedores endeudándose más, hasta 300 000 millones, porque eso lo podía hacer cualquier gobierno; lo difícil era afrontar el déficit sin tocar temas claves desde el punto de vista social y del crecimiento económico. Por tanto, nos enfrentamos a una reducción bastante significativa del Estado de bienestar y de lo que con él conseguimos, que es el consenso social para seguir adelante. Desde mi punto de vista, el consenso social en estos momentos está bastante alterado como consecuencia de la crisis y, sobre todo, como consecuencia de determinadas políticas para hacerle frente porque parece que no se reparte adecuadamente la carga.

Por otra parte, es fácil centrarse en la banca; yo me alegro cuando la banca funciona porque si obtiene beneficios puede dar créditos, etcétera, pero varios expertos han cuestionado ya los beneficios futuros de la banca española sobre todo porque se consiguen a costa de la disminución de las dotaciones y no precisamente por la falta de crédito. En este sentido, no han sido muy valientes al tratar esta cuestión y no están aportando demasiado al respecto, aunque lógicamente tendrán que dar crédito porque ese es su negocio para ganar dinero. En cualquier caso, no parece que haya aumentado la concesión de crédito y desde luego no han arriesgado lo suficiente.

No me gusta discutir con el portavoz del Partido Popular porque después se alarga demasiado la cuestión y no le puedo responder adecuadamente, pero tengo que decirle que todo lo que hemos estado diciendo desde hace dos o tres años sobre la demanda efectiva, el gasto público, la reforma financiera, etcétera, resulta que ahora el Gobierno dice que también lo estaba defendido, y nos hemos quedado bastante sorprendidos porque nos acabamos de enterar de que el Gobierno estaba intentando cambiar las funciones del Banco Central Europeo; y nosotros sin saberlo. Pues bien, espero que dentro de unos días todo lo que nosotros proponemos se convierta en la política del Gobierno para que así podamos salir todos beneficiados.

Muchas gracias.

El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, senador Lerma.

Por el Grupo Parlamentario Popular en el Senado, tiene la palabra el senador Utrera.

El señor UTRERA MORA: Muchas gracias, señor presidente.

Solo voy a hacer un par de observaciones respecto de la intervención del secretario de Estado. A nosotros nos gusta su conclusión de que la reversión o simplemente el desánimo y la parálisis a los que en el pasado tanto estuvo acostumbrado el Gobierno de España, en este camino de reformas tendría un efecto grave sobre las perspectivas que actualmente tiene la economía española. Por tanto, hay que animar al Gobierno en este final de legislatura y, al próximo, al comienzo de la siguiente para que se mantenga el esfuerzo inversor, el esfuerzo de reforma estructural porque es lo que efectivamente nos ha permitido salir de una situación complicada.

No estoy de acuerdo con el senador Lerma —ni lo estaré en el futuro— en el sentido de que ya no se habla de 2008 y 2009. ¿Cómo no se va a hablar de ello si es la historia reciente de la economía española, si estamos como estamos precisamente por lo que se hizo en 2007, 2008 y 2009? No se puede dejar de hablar de esto aunque no sea desde una perspectiva política sino simplemente de conocimiento de la realidad económica.

Podría estar de acuerdo con la idea de que no se puede postular la estabilidad macroeconómica, incluso con un cuadro macroeconómico como el de la economía española, mientras la tasa de paro sea superior al 20 %, pero permítame que le afine el razonamiento. Desde luego no se puede estar de acuerdo con la estabilidad presupuestaria y no se puede decir que no hay crisis cuando las tasas de paro son superiores al 20 %, y creciendo, que es lo que pasaba en 2008 y 2009. Repito, teníamos una tasa de paro muy superior al 20 %, que además estaba creciendo, y usted recordará la tensión en aquellos momentos por ver hasta dónde llegábamos, si superábamos o no el 25 %, y lo superamos. Sin embargo, aunque no podamos postular la completa estabilidad macroeconómica porque la tasa de paro es superior al 20 %, se está reduciendo hasta una tasa algo menor del 10 % anual. Por tanto, aunque no haya estabilidad macroeconómica porque la cifra de paro es muy alta, estamos llegando a situaciones similares a las de otros países de la zona.

Por tanto, lo llame usted estabilidad o lo llame desestabilidad, el resultado es el que inicialmente se pretendía. Es decir, que convergemos a tasas de paro más usuales, más normales dentro de la Unión Europea precisamente porque aunque actualmente esté alta, la tasa de paro se está reduciendo muy rápidamente con carácter anual. Ya ha oído usted que en 2014 y 2015 el objetivo de creación de un millón de puestos de trabajo está ya al alcance de la mano y, efectivamente, si proseguimos con reformas estructurales podríamos alcanzar cifras similares al medio millón de nuevos puestos de trabajo cada año en los próximos tres o cuatro años, con lo cual se conseguiría el objetivo de tres millones de puestos de trabajo. ¿Sigue habiendo problemas? Claro que sí. ¿Y que mientras no se reduzca la tasa de paro al 20 % esto será problemático? Sí. Usted dice, además, que no es estable; pues bien, diga lo que quiera, pero se está reduciendo. (El señor Lerma Blasco: Se está repartiendo.) Ese es un elemento muy importante.

Creo que la reflexión sobre las percepciones ciudadanas, los desahucios o el apoyo a los bancos exigiría una reflexión más completa y exhaustiva. No voy a entrar en ello, pero sí quiero decir que se ha hecho mucha demagogia al respecto. Personalmente tuve ocasión de defender algunos de estos proyectos de ley, que son relevantes desde el punto de vista de apoyos bancarios y de tratamiento para las situaciones más difíciles desde el punto de vista de desahucios, etcétera, pero lo que he percibido —siento tener que decirlo— ha sido mucha demagogia incluso por parte de quienes luego en apariencia apoyaron las decisiones que adoptó el Gobierno, mucha demagogia en la presentación del problema, y es que un problema mal presentado nunca va a tener solución. Y plantear la cuestión de los apoyos a la banca como antitético u opuesto a que haya desahucios significa sencillamente desconocer lo que se pretendía con una cosa y lo que se pretende con la otra. Por tanto, esas cosas hay que relacionarlas bien porque si no lo que resultará serán conclusiones demagógicas que dan fruto a la demagogia. (Denegaciones del señor Alturo Lloan). Quizá usted en su propia tierra, en su propia ciudad tendrá ocasión de comprobar lo que le estoy diciendo dentro de muy poco.

Muchas gracias.

El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, senador Utrera.

Para cerrar el turno de intervenciones y para contestar tiene la palabra el secretario de Estado.

El señor SECRETARIO DE ESTADO DE ECONOMÍA Y APOYO A LA EMPRESA (Fernández de Mesa Vargas): Muchas gracias, señor presidente.

En relación con los temas europeos, efectivamente, el plan Juncker es una de las iniciativas más importantes de los últimos meses. Con dicho plan se tratan de movilizar 315 000 millones de euros del sector privado y del público para facilitar la guía de la inversión no solo en Europa sino en España, que es posiblemente una de las consecuencias más importantes de la crisis económica. En España cayó un 45 % de sus niveles de crisis y un 15 % en Europa, pero en España, gracias a la confianza de las empresas, se está mejorando esta inversión rápidamente.

El plan Juncker va a ser importante; está en proceso de negociación y a lo largo de este mes se aprobará el reglamento. En los últimos meses se está trabajando en numerosos proyectos, y se están analizando algunos españoles. Sin embargo, su aprobación no depende del Gobierno sino del propio Banco Europeo de Inversiones y de sus instituciones. Como digo, se está trabajando en varios proyectos, algunos de los cuales son españoles.

Las prioridades son conocidas. La I+D+i es una de ellas y está dentro de las prioridades de España a la hora de presentar proyectos. Asimismo, las pequeñas y medianas empresas y los proyectos transeuropeos también son importantes de cara a la financiación por parte del Banco Europeo de Inversiones, y creemos que podremos ver numerosos proyectos españoles financiados con cargo a esta iniciativa.

En el marco de la pequeña y mediana empresa, como comentaba en mi intervención inicial y en el turno de réplica, creemos que la situación ha mejorado de forma sustancial y nos parece que el sector financiero se ha normalizado. De hecho, el ICO, que ha jugado un papel fundamental con carácter anticíclico, proveyó en 2014 al sector financiero con 24 000 millones de euros, aunque quizá en 2015 disminuya hasta los 14 000 millones. El ICO intermediaba el 11,8 % de los préstamos del sector cuando las cosas iban mal y antes de la crisis en un 5 %. Es decir, que han de tener un carácter procíclico.

¿Qué quiero decir? Que tenemos que centrarnos en aquella parte de la financiación de la pequeña y mediana empresa que es más necesaria. He indicado anteriormente que una de las áreas donde creemos que hay que reforzar nuestras actuaciones más que en los préstamos, que el propio sector financiero está ya empezando a proveer con normalidad, es en otro tipo de financiación, en la financiación de capital a través de capital riesgo, que va a generar que nuestras empresas sean más fuertes, tengan mayor volumen de capital y que se puedan financiar nuevas ideas. Por tanto, estamos fortaleciendo la industria de capital riesgo.

El ICO ha financiado ya 29 nuevos fondos y estamos haciendo especial incidencia en aquellos que financian empresas de nueva creación más que en empresas que cuentan ya con varios años de desarrollo. Creemos que esa es una buena estrategia para complementar lo que el sector privado viene ya organizando.

En relación con el desempleo reconozco que todos estamos en consenso en cuanto a que es el principal desequilibrio de la economía española. Creemos que vamos en la dirección adecuada porque un ritmo de creación de medio millón de empleos al año es significativo, pero tenemos que buscar todas las medidas que sean necesarias para acelerarlo en la medida de lo posible. También es cierto que el Gobierno, desde 2012, siempre ha adoptado medidas para paliar los efectos de la crisis en los grupos de población más vulnerables. El señor Lerma mencionaba las ayudas al subsidio de desempleo y, precisamente, hace pocos meses se aprobó el Plan prepara, un plan importante en el que se aportan 400 euros para parados de larga duración que hayan agotado su prestación, cantidad que se incrementa hasta los 450 euros para aquellos parados que tengan responsabilidades familiares. Ha habido ya 572 000 personas beneficiadas debido a un desembolso de 1390 millones de euros apoyando a estas personas.

Asimismo, citaré la propia reforma fiscal, con la reducción del IRPF, que se produjo en 2014 y tiene ya sus efectos en 2015, que está incidiendo especialmente en las rentas más bajas. Ha habido una reducción del 23,5 % del impuesto para rentas de menos de 24 000 euros cuando la rebaja media ha sido de un 12,5 %, y también se ha aumentado el mínimo exento a 12 000 euros. Es decir, que se ha llevado a cabo una reforma del IRPF que ha incidido especialmente en las rentas más bajas.

Quisiera terminar mi intervención hablando del sector financiero y de los desahucios. El Gobierno, en marzo de 2012, apenas unos meses después del inicio de la legislatura, aprobó numerosas medidas para proteger a aquellos grupos vulnerables que estuvieran en riesgo de perder su vivienda, y a día de hoy puedo decir que ha habido ya 34 000 familias que se han beneficiado de estas medidas; 18 400 se han beneficiado por el código de buenas prácticas, que permitía la reestructuración de la deuda a grupos vulnerables y quitas de esta deuda; casi 2000 viviendas han sido adjudicadas con cargo al Fondo Social de Viviendas; y ha habido 13 700 suspensiones de lanzamientos. Es decir, que en 2012 se adoptaron una serie de medidas porque éramos conscientes del riesgo que la crisis podía ejercer en determinados grupos vulnerables. El Gobierno ha sido siempre sensible a estos grupos y siempre ha adoptado medidas para que la carga del ajuste no recaiga en los grupos de población más vulnerables.

Muchas gracias.

El señor PRESIDENTE: Una vez sustanciada la comparecencia del señor secretario de Estado solo me resta agradecer su presencia, el contenido de sus intervenciones y las formas empleadas por todos los intervinientes. Desde mi punto de vista, han sido una comparecencia y un debate útiles, muy positivos y ajustados a las expectativas de esta comisión.

Quiero aprovechar para poner en valor en este tramo final de la legislatura la vocación, el ánimo y el ímpetu de esta comisión por conocer y valorar la situación de la economía española y sus posibilidades de futuro. Señor secretario de Estado, usted hoy ha contribuido a ello y por eso se lo agradezco, al tiempo que le ofrezco esta comisión para cuando la situación lo requiera y usted tenga a bien así estimarlo. Le pido que nos acompañe unos minutos antes de concluir esta comisión.



DESIGNAR PONENCIA

PROYECTO DE LEY DE ORDENACIÓN, SUPERVISIÓN Y SOLVENCIA DE LAS ENTIDADES ASEGURADORAS Y REASEGURADORAS. 621/000125 GOBIERNO

El señor PRESIDENTE: Pasamos al tercer punto del orden del día: Designación de la ponencia que informe el Proyecto de Ley de ordenación, supervisión y solvencia de las entidades aseguradoras y reaseguradoras. Procede designar ponencia de este proyecto de ley.

Por el Grupo Parlamentario Popular en el Senado, tiene la palabra el señor Utrera.

El señor UTRERA MORA: Los dos ponentes serán José Muñoz Martín y José Luis Vallines Díaz.

El señor PRESIDENTE: Muchas gracias.

Por el Grupo Parlamentario Socialista, tiene la palabra el senador Lerma.

El señor LERMA BLASCO: Por el Grupo Socialista los ponentes serán los senadores Alique y Ortíz.

El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, senador Lerma.

Por lo que se refiere a los demás grupos parlamentarios, se entiende que son miembros de la ponencia sus únicos representantes. En consecuencia, la ponencia queda integrada por los siguientes miembros: Por el Grupo Parlamentario Popular en el Senado, los senadores Muñoz Martín y Vallines Díaz; por el Grupo Parlamentario Socialista, los senadores Alique López y Ortiz Molina; por el Grupo Parlamentario Catalán en el Senado Convergència i Unió, el senador Alturo Lloan; por el Grupo Parlamentario Entesa pel Progrés de Catalunya, el senador Montilla Aguilera; por el Grupo Parlamentario Vasco en el Senado, la senadora Iparragirre Bemposta, y por el Grupo Parlamentario Mixto, el senador Iglesias Fernández.

¿Está de acuerdo la comisión? (Asentimiento).

Se ratifica la ponencia.



PROYECTO DE LEY DE AUDITORÍA DE CUENTAS. 621/000127 GOBIERNO

El señor PRESIDENTE: Continuamos con el cuarto punto del orden del día: Designación de la ponencia que informe el Proyecto de Ley de auditoría de cuentas. Procede designar ponencia.

Por el Grupo Parlamentario Popular en el Senado, senador Utrera, ¿a quién propone?

El señor UTRERA MORA: A José Antonio de las Heras y a Juan Manuel Juncal.

El señor PRESIDENTE: Muchas gracias.

Senador Lerma, ¿a quién propone?

El señor LERMA BLASCO: A los senadores Manchado y Alique.

El señor PRESIDENTE: Gracias, senador Lerma.

En consecuencia, la ponencia queda integrada por los siguientes miembros: Por el Grupo Parlamentario Popular en el Senado, los senadores Juncal Rodríguez y De las Heras Muela; por el Grupo Parlamentario Socialista, los senadores Manchado Lozano y Alique López; por el Grupo Parlamentario Catalán en el Senado Convergència i Unió, el senador Alturo Lloan; por el Grupo Parlamentario Entesa pel Progrés de Catalunya, el senador Montilla Aguilera; por el Grupo Parlamentario Vasco, la senadora Iparragirre Bemposta, y por el Grupo Parlamentario Mixto, el senador Iglesias Fernández.

¿Está de acuerdo la comisión? (Asentimiento).

Muchas gracias.

Se levanta la sesión.

Eran las diecinueve horas y cinco minutos.


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