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DS. Congreso de los Diputados, Pleno y Dip. Perm., núm. 300, de 18/08/2015
cve: DSCD-10-PL-300
 


CORTES GENERALES
DIARIO DE SESIONES DEL CONGRESO DE LOS DIPUTADOS
PLENO Y DIPUTACIÓN PERMANENTE

Año 2015 X LEGISLATURA Núm. 300
PRESIDENCIA DEL EXCMO. SR. D. JESÚS POSADA MORENO
Sesión plenaria núm. 281 (extraordinaria)
celebrada el martes,
18 de agosto de 2015


ORDEN DEL DÍA:

Comunicación del Gobierno:

- Comunicación del Gobierno en la que solicita la celebración de un debate sobre la contribución española ante un tercer programa de ayuda a Grecia. (Número de expediente 200/000004) ... (Página3)

Juramento o promesa de acatamiento de la Constitución por nuevos señores diputados ... (Página43)

Declaración institucional ... (Página43)

Comunicación del Gobierno. (Votación) ... (Página44)


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SUMARIO

Se abre la sesión a las doce y cinco minutos del mediodía.

Comunicación del Gobierno ... (Página3)

Comunicación del Gobierno en la que solicita la celebración de un debate sobre la contribución española ante un tercer programa de ayuda a Grecia... (Página3)

El señor ministro de Economía y Competitividad (De Guindos Jurado) presenta a la Cámara la comunicación del Gobierno sobre la contribución española ante un tercer programa de ayuda a Grecia.

Intervienen los señores Moscoso del Prado Hernández, del Grupo Parlamentario Socialista; Macias i Arau y Sánchez i Llibre, del Grupo Parlamentario Catalán de Convergència i d'Unió; y Garzón Espinosa y Coscubiela Conesa, del Grupo Parlamentario de IU, ICV-EUiA, CHA: La Izquierda Plural; la señora Díez González, del Grupo Parlamentario de Unión Progreso y Democracia, y el señor Azpiazu Uriarte, del Grupo Parlamentario Vasco (EAJ-PNV). Asimismo intervienen, incluyendo el turno de réplica, los señores Larreina Valderrama y Tardà i Coma, las señoras Fernández Davila y Oramas González-Moro, y los señores Baldoví Roda, Álvarez Sostres, Salvador Armendáriz y Serrano Izko, del Grupo Parlamentario Mixto. Por último, interviene el señor Martínez-Pujalte López, del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso.

Vuelve a hacer uso de la palabra el señor ministro de Economía y Competitividad.

Replican los señores Moscoso del Prado Hernández, Macias i Arau, Garzón Espinosa y Martínez-Pujalte López, y duplica el señor ministro de Economía y Competitividad.

Se suspende la sesión a las tres y veinte minutos de la tarde.

Se reanuda la sesión a las cuatro y veinte minutos de la tarde.

En defensa de las propuestas de resolución intervienen el señor Baldoví Roda, la señora Fernández Davila y los señores Tardà i Coma y Larreina Valderrama, del Grupo Parlamentario Mixto; el señor Azpiazu Uriarte, del Grupo Parlamentario Vasco (EAJ-PNV); la señora Díez González, del Grupo Parlamentario de Unión Progreso y Democracia; y los señores Garzón Espinosa, del Grupo Parlamentario de IU, ICV-EUiA, CHA: La Izquierda Plural; Macias i Arau y Picó i Azanza, del Grupo Parlamentario Catalán de Convergència i d'Unió; Moscoso del Prado Hernández, del Grupo Parlamentario Socialista, y Floriano Corrales, del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso.

Juramento o promesa de acatamiento a la Constitución por nuevos señores diputados ... (Página43)

Declaración institucional ... (Página43)

El señor secretario (Gil Lázaro) da lectura a la declaración institucional, firmada por todos los grupos, contra la violencia de género.

Comunicación del Gobierno. (Votación) ... (Página44)

Se someten a votación separada las propuestas de resolución presentadas por los grupos parlamentarios.

Se levanta la sesión a las cinco y veinticinco minutos de la tarde.


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Se abre la sesión a las doce y cinco minutos del mediodía.

COMUNICACIÓN DEL GOBIERNO:

- COMUNICACIÓN DEL GOBIERNO EN LA QUE SOLICITA LA CELEBRACIÓN DE UN DEBATE SOBRE LA CONTRIBUCIÓN ESPAÑOLA ANTE UN TERCER PROGRAMA DE AYUDA A GRECIA. (Número de expediente 200/000004).

El señor PRESIDENTE: Se abre la sesión.

Comunicación del Gobierno ante el Pleno de la Cámara en la que solicita la celebración de un debate sobre la contribución española ante un tercer programa de ayuda a Grecia. Este debate se ajustará a lo que hemos acordado en la Junta de Portavoces que hemos tenido a las once.

Tiene la palabra en nombre del Gobierno el señor ministro de Economía y Competitividad.

El señor MINISTRO DE ECONOMÍA Y COMPETITIVIDAD (De Guindos Jurado): Muchas gracias, presidente.

Señorías, comparezco ante este Pleno del Congreso de los Diputados para solicitar su apoyo y aprobación al tercer programa de rescate de Grecia. Como saben, ha sido voluntad del Gobierno traer a debate de la Cámara este tercer paquete de ayuda por dos razones fundamentales: por un lado, la trascendencia de lo sucedido con el país heleno en los últimos meses para el conjunto de la unión económica y monetaria; por otro, la considerable contribución de España que, en conjunto y con este tercer paquete, se acercará a los 34.000 millones de euros. Todo ello hace preciso analizar en profundidad y aprobar, si así lo consideran sus señorías, la posición de España ante este tercer programa.

Este Gobierno siempre ha sido solidario con Grecia. Siempre hemos sido favorables a un tercer programa y, sobre todo, hemos sido partidarios de la permanencia de Grecia en el euro. Hemos acudido a todas las negociaciones al respecto con espíritu abierto y constructivo. Alcanzar el acuerdo que hoy tienen ante ustedes no ha sido fácil. Las instituciones europeas y el Gobierno heleno han recorrido un largo camino que no ha estado exento de dificultades, pero lo fundamental es que con este programa Grecia permanece en el euro y que ahora podemos confiar en que el país pueda dejar atrás este largo periodo de crisis. Con el programa se cumplen además las reglas de la unión monetaria y la estricta condicionalidad sobre la implementación de reformas.

En mi intervención recordaré brevemente, en primer lugar, los antecedentes de este tercer programa de ayuda, tanto los dos rescates anteriores, como el acuerdo de los jefes de Estado y de Gobierno del 12 julio que sirvió de preámbulo a esta nueva ayuda. En segundo lugar, les detallaré el contenido de este paquete deteniéndome especialmente en el memorando de entendimiento y en las condiciones de la asistencia financiera. Por último, me referiré a la exposición total de España a Grecia en el conjunto de estos tres programas de rescate.

El primer programa de rescate se concedió en mayo del año 2010 ante la deteriorada situación de las finanzas públicas y la pérdida de acceso a los mercados del país heleno. La asistencia financiera concedida ascendió a 110.000 millones de euros; de ellos 80.000 fueron préstamos bilaterales de los países de la zona euro y 30.000 millones procedieron del Fondo Monetario Internacional. Como saben, este paquete no fue suficiente y en marzo de 2012 se concedió un segundo programa por un total de 172.500 millones de euros; 28.000 millones de ellos los aportó el Fondo Monetario Internacional, mientras que la Facilidad financiera aportó el resto.

Señorías, las condiciones de estos préstamos no solo fueron muy ventajosas, sino que durante estos años fueron flexibilizadas significativamente para reducir la carga financiera del Estado griego. En el caso del primer rescate, los vencimientos se alargaron a treinta años con diez de carencia. El margen de tipos de interés se redujo más de un 80 % hasta los 50 puntos básicos. En el caso del segundo programa, el vencimiento medio casi se duplicó, pasando a treinta y dos años y medio. El alivio proporcionado por estas medidas ha sido bastante significativo. En total se estima que con ellas se ha reducido la deuda griega en una cuantía equivalente a 50 puntos del PIB heleno y también han permitido que la carga de intereses de Grecia sea muy inferior a la de otros países europeos. Además, como condición para dar luz verde al segundo programa, Grecia llevó a cabo una reestructuración de deuda en manos del sector privado, con una quita nominal de más del 50 %. Esto le permitió reducir su deuda en más de 100.000 millones de euros.

Señorías, gracias a estos programas y a las reformas implementadas, la economía griega empezó a experimentar a mediados del año 2014 una progresiva mejora. El PIB volvió a crecer tras muchos años


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de contracción, el empleo y la inversión empezaron a dinamizarse y las cuentas públicas registraron un superávit primario. Les recuerdo también que sus previsiones de crecimiento se situaban entonces entre las más elevadas de la zona euro, cerca del 3 % para 2015 y un 3,7 % para 2016. Además, en 2014 Grecia volvió a los mercados de deuda con emisiones de bonos a tres y cinco años, un signo de que la confianza de los inversores estaba mejorando, e incluso se llegó a hablar de una salida limpia del segundo programa de rescate. Sin embargo, señorías, ya conocen las dificultades que rodearon el cierre de este programa, sobre todo tras constatarse la aspiración del nuevo Gobierno de Alexis Tsipras de cambiar sus condiciones. Por ello, en febrero pasado, la asistencia fue prorrogada hasta finales de junio para dar tiempo a finalizar la última revisión de la misma.

Tras meses de discusiones, las negociaciones se interrumpieron cuando a finales de junio el primer ministro Tsipras decidió convocar unilateralmente un referéndum pidiendo el no para la última propuesta de las instituciones, una propuesta que todavía estaba en fase de negociación. A partir de ahí, los acontecimientos se sucedieron rápidamente. El segundo programa expiró el 30 de junio sin haber concluido y, por tanto, alrededor de 13.000 millones de euros comprometidos se quedaron sin utilizar. Ese mismo día Grecia incurrió en impago al Fondo Monetario Internacional entrando en mora con dicho organismo. Al no existir el paraguas de un programa, el BCE congeló la liquidez de emergencia que venía suministrando. Ante las elevadas salidas de depósitos, el Gobierno heleno decretó un corralito financiero que duró más de veinte días. De hecho, aún continúan algunas restricciones de capital cuyos efectos son todavía difíciles de calcular.

Llegamos así, señorías, al 8 de julio, cuando el Gobierno heleno pide al Mecanismo europeo de estabilidad una nueva ayuda financiera. La solicitud se produce tras el resultado del referéndum que todos conocemos, en un momento de enorme incertidumbre sobre la situación económica de Grecia y su futuro en la unión monetaria. En este contexto, las reuniones del Eurogrupo y de la Cumbre del Euro que tuvieron lugar el 11 y el 12 de julio fueron fundamentales. Ahí se decidió el marco general para este tercer programa que mantiene al país heleno en el euro. Como condición previa para el inicio de las negociaciones del nuevo programa, el Gobierno griego tuvo que aprobar un conjunto ambicioso de medidas para restablecer la confianza y como señal de compromiso. Entre ellas me gustaría destacar las siguientes. En primer lugar, la reforma del IVA, con el objetivo de aumentar la recaudación, simplificar tipos impositivos y ampliar las bases eliminando exenciones. La nueva estructura reduce los tipos a tres, fijando el general en el 23 %. Esto ha supuesto un incremento significativo para muchos productos. Por ejemplo, restauración y transporte público, que antes tributaban al 13 %, ahora lo hacen al tipo general del 23 %. Además, se eliminan gradualmente los descuentos en las islas. Es importante recordar que esta reforma del IVA se suma a otras medidas impositivas adoptadas recientemente por el Gobierno heleno para aumentar los ingresos, como el incremento del impuesto sobre sociedades del 26 % al 29 %, el aumento de las retenciones del impuesto sobre la renta de las personas físicas, la subida del impuesto de lujo o la del recargo de solidaridad.

Una primera fase de la reforma del sistema de pensiones fue la segunda reforma importante que llevaron a cabo, con medidas para mejorar la sostenibilidad del sistema, entre otras, el aumento de la edad de jubilación a sesenta y siete años, la eliminación de las jubilaciones anticipadas, el incremento de las contribuciones y la congelación de los umbrales actuales de las pensiones hasta el año 2021. A su vez se tomaron medidas para asegurar la independencia de los organismos estadísticos; por otro lado, una aplicación efectiva de las normas del llamado Pacto fiscal europeo, el tratado que suscribimos en 2012 para mejorar la coordinación fiscal; también, una reforma en profundidad de la Ley de Enjuiciamiento Civil y una completa trasposición de la Directiva de resolución bancaria. Todas estas medidas, a las que solo me he referido en parte, facilitaron la concesión urgente de un préstamo puente de 7.000 millones del Mecanismo europeo de estabilidad financiera, el fondo de rescate del presupuesto comunitario. Con ello se permitía a Grecia hacer frente a sus vencimientos más inmediatos con el Banco Central Europeo y subsanar la situación de mora con el Fondo Monetario Internacional en tanto se ponía en marcha el nuevo programa.

Señorías, paso a referirme ahora al tercer programa. Este paquete fue presentado al Eurogrupo el viernes pasado tras intensas negociaciones entre las tres instituciones y Grecia en las últimas semanas. Ha obtenido luz verde preliminar del Eurogrupo, aunque no se someterá a aprobación definitiva hasta mañana, una vez se hayan cumplido los requisitos parlamentarios. Este tercer rescate se produce en un escenario económico mucho más difícil que el que teníamos a finales del año 2014. Se ha perdido mucho tiempo, lo que ha supuesto un importante deterioro para la situación económica de Grecia. Pese a los


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resultados de crecimiento del segundo trimestre, los análisis de las instituciones apuntan a que la economía helena podría contraerse este año cerca del 2 %. Hoy existe preocupación por la sostenibilidad de la deuda griega, una deuda que, según el Fondo Monetario Internacional, a mediados del año 2014 era sostenible. Por ello, la asistencia financiera es ahora mucho mayor de la que se hubiera necesitado a finales del año pasado. En concreto, estamos ante un préstamo de tres años de duración por un importe total de 86.000 millones de euros. En esta cifra se incluye una reserva de hasta 25.000 millones de euros para recapitalizar y sanear la banca griega. Esta asistencia está asociada a un programa de ajuste macroeconómico con una condicionalidad estricta que se recoge en un memorándum de entendimiento pactado entre las autoridades griegas y las instituciones. Se trata de un conjunto ambicioso de más de 250 medidas en las distintas áreas de la economía y que gira en torno a cuatro pilares fundamentales.

El primero lo constituyen las reformas para restaurar la sostenibilidad fiscal. Grecia debe alcanzar un superávit público primario -la diferencia entre el saldo presupuestario y el pago de intereses- a medio plazo del 3,5 % del PIB, con una senda de saltos primarios de un déficit del primer año del menos 0,25 %, de un 0,5 % de superávit primario en 2016, del 1,75 % en 2017 y del 3,5 % de 2018 en adelante. Para ello, además de las medidas que he comentado anteriormente, llevará a cabo, en primer lugar, un conjunto amplio de reformas impositivas; en segundo lugar, completará la reforma profunda del sistema de pensiones; en tercer lugar, mejorará la gestión de sus finanzas públicas y, por último, adoptará medidas para asegurar el pago de impuestos y luchar contra la evasión fiscal.

El segundo pilar son las reformas para asegurar la estabilidad financiera. Grecia debe adoptar medidas inmediatas para hacer frente al problema de la morosidad en el sector bancario, reforzar el marco de insolvencias y mejorar de forma significativa el gobierno corporativo de los bancos griegos y el fondo helénico de recapitalización. Asimismo, tras el análisis del Mecanismo único de supervisión se procederá, antes de final de año, a la recapitalización de los bancos que se determine necesaria. Para ello se contempla la posibilidad de aplicar quitas a los tenedores de deuda senior, pero se excluyen totalmente las quitas de los depósitos.

El tercer pilar está formado por un amplio programa de reformas estructurales en los mercados de trabajo, bienes y servicios. En el mercado de trabajo, por ejemplo, expertos independientes llevarán a cabo una revisión en profundidad de toda la legislación laboral, incluyendo la regulación del despido y la negociación colectiva, y antes de diciembre se aprobará un nuevo código laboral. Asimismo Grecia debe adoptar medidas en materias de educación y las recomendaciones de la OCDE en materias de competencia. Debe liberalizar profesiones reguladas, reducir cargas administrativas y acometer reformas importantes en sectores de energía, agua y transportes. También se ha previsto un importante proceso de privatizaciones. Para asegurar la ambición del proceso Grecia pondrá en marcha, antes de fin de año, un fondo independiente que evaluará los activos y gestionará las privatizaciones bajo la supervisión de las autoridades comunitarias. Se contempla que el fondo genere 50.000 millones de euros en los próximos tres años, un dinero que Grecia debe dedicar al programa de ajuste. Una mitad deberá usarla para amortizar la recapitalización de los bancos y otros activos y la otra mitad destinarla, en partes idénticas, a inversiones y a reducir su ratio de deuda.

El último pilar son las reformas para aumentar la eficiencia de las administraciones públicas. Aquí se incluyen medidas contra la corrupción para reforzar el funcionamiento del sistema judicial y para asegurar la independencia de instituciones claves como la Agencia Tributaria y el Instituto de Estadística. Además, el Gobierno heleno pondrá en marcha, junto con la Comisión, un programa para la capacitación técnica y la despolitización de la Administración. Como ven, se trata de una condicionalidad muy ambiciosa, será actualizada cada trimestre y su cumplimiento objeto de una estricta supervisión por parte de las instituciones. Con ello se espera que Grecia pueda superar los desequilibrios acumulados y recuperar una senda sostenible de crecimiento y de generación de empleo.

La asistencia financiera se concede en unos términos y condiciones favorables. Así, los préstamos tendrán un vencimiento medio máximo de treinta y dos años y un tipo de interés equivalente al coste de financiación del MEDE más 10 puntos básicos. Son unos intereses muy reducidos si tenemos en cuenta que hoy la financiación del MEDE está en torno al 1 %. Como saben, los desembolsos se producen de forma escalonada, condicionados al cumplimiento de las medidas descritas. El primer desembolso ascenderá a 26.000 millones de euros e incluye dos tramos. El primero, de 10.000 millones, se pondrá a disposición de forma inmediata en una cuenta segregada del MEDE para la recapitalización y saneamiento de los bancos. El segundo se producirá en varios subtramos, comenzando con 13.000 millones el próximo 20 de agosto. Como condiciones previas para el primer desembolso se han establecido alrededor


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de 50 acciones, incluyendo la completa eliminación de las medidas legislativas introducidas recientemente por el Gobierno heleno para revertir compromisos del programa anterior. La Comisión estima que estas condiciones previas han sido ampliamente satisfechas con la legislación aprobada por el Gobierno griego durante julio y el pasado 14 de agosto.

Señorías, la situación de Grecia ha generado un intenso debate en torno a la fiabilidad de los programas de la Unión Europea. Sin embargo, tenemos ante nosotros ejemplos, como el de Irlanda o Portugal, que muestran que cuando estos programas se implementan con rigor los mismos funcionan. Es evidente que existen riesgos importantes en torno al caso griego. El principal es el riesgo de ejecución, dado el complejo escenario político griego. No basta con acordar una serie de medidas sino que estas deben llevarse a cabo con determinación para que la economía helena pueda volver a crecer. Para ello es fundamental que las autoridades griegas hagan suyas dichas reformas, lo que en Europa se denomina ownership. Es preciso que el Gobierno griego ponga en marcha, en tiempo y forma, todas y cada una de ellas; si no es así, se corre el riesgo de fracasar y volver a la casilla de salida.

En segundo lugar, es imprescindible integrar en el programa tres elementos cuya compatibilidad resulta, señorías, ciertamente compleja: en primer lugar, la participación del Fondo Monetario Internacional en el tercer programa; en segundo lugar, asegurar la sostenibilidad de la deuda griega y, por último, hacerlo sin quitas nominales, condición esta última que ha sido reiterada tanto por el Eurogrupo como por los líderes del euro. Dicho esto, el Eurogrupo está preparado para considerar, si fuera necesario, otras medidas para asegurar que el endeudamiento de Grecia se mantiene en niveles sostenibles, como posibles ampliaciones de los periodos de gracia y de amortización. Esto se decidirá tras la primera revisión del programa, siempre que la misma se haya completado con éxito. Además, el Eurogrupo espera que en ese momento el Fondo Monetario Internacional pueda confirmar su participación en este nuevo rescate a través de un programa.

Paso ya a referirme a la contribución de España a Grecia. Como saben ustedes, señorías, España ha sido un socio comprometido y solidario con Grecia. Hemos participado de manera activa en los tres programas del rescate griego. Lo hemos hecho a pesar de que la exposición española al país heleno era muy reducida y cuando nuestra economía atravesaba enormes dificultades. Sin duda es algo que debemos poner en valor. En el primer programa de rescate a Grecia, España concedió un préstamo bilateral de 6.700 millones, lo que convirtió a Grecia en nuestro principal deudor. Ya he aludido a las condiciones ventajosas de este préstamo. De hecho, los intereses que nos está pagando Grecia en estos momentos se sitúan en torno al 0,5 %. Esto contrasta, señorías, con el coste medio del Tesoro español cuando se otorgó esta financiación, en el año 2010, que estaba ligeramente por debajo del 4 %. En el segundo rescate, España ha aportado finalmente avales por 17.000 millones de euros. Es una cantidad inferior a los 19.000 millones de euros inicialmente comprometidos porque, como ya he indicado anteriormente, no se culminó el segundo programa. En este tercer programa que es hoy objeto de debate, la contribución de España estará cercana a los 10.150 millones de euros. Es lo que resulta si tenemos en cuenta que nuestra cuota de participación en el MEDE está próxima al 12 %. Todo ello hace que en conjunto la exposición total de España a Grecia se sitúe en cerca de los 34.000 millones de euros. Es una cifra importante, señorías. Por ello debemos poner de manifiesto nuestra solidaridad con Grecia. Este último periodo también ha sido complicado y difícil para nosotros y, a pesar de ello, hemos mostrado nuestro compromiso con la unión económica y monetaria y también con aquellos que precisaban de nuestra ayuda.

Señorías, concluyo ya. Hoy debemos mostrar una vez más nuestra solidaridad con el país heleno como lo hemos hecho a lo largo de estos seis años y en circunstancias no siempre propicias. En coherencia pedimos el voto favorable de la Cámara a este tercer rescate. Quiero insistir en que este tercer rescate respeta las reglas de la zona euro que todos nos hemos dado. El no hacerlo pondría en riesgo la moneda única. Además, exige por parte griega la implementación de una condicionalidad muy estricta para dinamizar su economía y superar sus problemas. El Gobierno heleno ya ha dado un paso importante adoptando las medidas previas para el inicio de las negociaciones y el primer desembolso, pero no hay duda de que todavía queda un camino largo y complejo por recorrer. Lo fundamental ahora es que Grecia vuelva a crecer y a generar empleo. Por ello, es necesario que lleve a cabo las reformas a las que se ha comprometido.

Señorías, creo que hay tres lecciones de lo que hemos vivido en los últimos ocho meses que no debemos olvidar. La primera es que no existen atajos. En la zona euro solo caben las políticas fiscalmente responsables y las que aseguran la competitividad y el crecimiento a largo plazo. Esto es lo que garantiza la prosperidad de un país y el futuro del proyecto del euro. La segunda lección es que los cantos de sirena


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del populismo acaban generando únicamente espejismos. Al final, lo que dejan son expectativas incumplidas, frustración y descontento social. La tercera lección, señorías, es que las políticas irresponsables tienen un coste, especialmente para los más vulnerables. Hace solo seis meses el importe del programa griego hubiera sido sustancialmente menor y su condicionalidad mucho menos estricta. Las políticas del Gobierno griego han tenido un impacto muy negativo. Según algunos servicios de estudios, podrían haber detraído al menos 5 puntos del PIB.

Por otro lado, tanto la crisis griega como la sufrida por la zona euro en estos últimos años han puesto de manifiesto las carencias en la arquitectura de la unión económica y monetaria. Desde entonces se han hecho importantes esfuerzos por mejorar este marco, como la creación de los fondos de rescate, la unión bancaria, la mejora de los mecanismos de cooperación y supervisión económica. Sin embargo, como todos sabemos, todavía queda trabajo para conseguir un verdadero gobierno de la zona euro. Es necesario estrechar aún más la coordinación de políticas económicas con mecanismos que permitan identificar y corregir los desfases de competitividad y tenemos que avanzar hacia la unión fiscal y en definitiva hacia una mayor unión política. Por último, señorías, no podemos olvidar que formar parte de la unión monetaria comporta importantes beneficios, pero también exige responsabilidades. El respeto a las reglas que nos hemos dado entre todos supone sin duda la principal garantía de éxito de este histórico proyecto.

Muchas gracias. (Aplausos).

El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señor ministro.

Van a intervenir a continuación los grupos parlamentarios de mayor a menor. Comenzará, por el Grupo Socialista, el señor Moscoso del Prado.

El señor MOSCOSO DEL PRADO HERNÁNDEZ: Gracias, señor presidente, señorías.

Señor ministro, quiero comenzar agradeciendo su explicación, extensa, y también la convocatoria de este Pleno, un Pleno convocado para debatir sobre el tercer rescate griego, un debate que no tuvo lugar cuando los rescatados fuimos nosotros, en 2012, porque ustedes no quisieron convocar aquel Pleno, y, hay que recordar, un rescate precipitado por la entonces negligente gestión de Bankia y el pánico que el Gobierno -este Gobierno- generó en sus primeros meses de Gobierno. Por ello celebramos lo que ustedes transmiten en su comunicación de convocatoria de este Pleno: la voluntad de transparencia, diálogo, solidaridad con los valores europeos, compromiso con los ciudadanos, desde luego objetivos que nosotros siempre hemos compartido.

Señorías, como el ministro ha explicado, han hecho falta nueve meses de largas negociaciones, desde diciembre, para completar este acuerdo con Grecia; un acuerdo que pasó por su peor momento a finales de junio cuando no se renovó el segundo rescate y cuando se convocó el referéndum del 5 de julio. Todo ello se ha resuelto en la reunión del Eurogrupo del 12 de julio y ha dado lugar al préstamo del MEDE de 86.000 millones de euros, de los cuales España, como ya se ha dicho, participará con un 11,8 %, esto es, 10.148 millones de euros para ayudar financieramente a Grecia.

Señorías, mi grupo respalda el acuerdo financiero con Grecia y también la participación española en él, pero -lo adelanto ya- va a hacer falta mucho más que lo que este acuerdo contempla para que no solo Grecia sino el conjunto de la zona euro vuelvan a crecer con vigor y sostenibilidad; van a hacer falta muchos más acuerdos y reformas como las que nosotros propondremos más adelante y que forman parte de la resolución que vamos a presentar esta tarde a esta Cámara. Es un acuerdo, el que hoy debatimos, que sin duda evita la ruptura del euro y tiene muchos detalles, algunos discutibles. No se puede estar de acuerdo con todo, señor ministro: con todos los detalles financieros, con toda la condicionalidad y con todo el calendario que está pactado. Es un acuerdo que debemos apoyar. Hay que recordar que el Parlamento griego ya lo ha aprobado, y si no hubiese habido acuerdo Grecia estaría fuera del euro. El acuerdo se produjo en ese contexto, entre la salida posible de Grecia del euro, la ruptura de la moneda única y el acuerdo. Hay que recordar lo que dijo el 12 de julio el presidente Alexis Tsipras: la alternativa era claramente peor.

Señor ministro, hay acuerdo, sí, pero Grecia, el euro y la eurozona están peor ahora que hace nueve meses. Por eso, tanto en el acuerdo como en nuestro discurso, creemos que hay que hablar mucho de la recuperación de la confianza: en las instituciones europeas, entre socios y también en el acuerdo. La situación en Grecia es mucho peor que hace seis meses. La economía crecía al 3 % y este año caerá al 2 % -veremos, usted lo ha dicho-, aunque los datos que conocimos ayer del segundo trimestre del 2015 eran contradictorios. Por eso, para una economía cuyo PIB ya ha caído un 25 % creemos que este acuerdo debe ser complementado con un plan especial de ayuda humanitaria, que mitigue las


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consecuencias sociales de la crisis; un plan, que la Comisión anunció ya en marzo, que debería ser de 2.000 millones de euros, pero que todavía no se ha puesto en marcha. Hay que recordar que la tasa de desempleo griego supera el 25 %, uno de cada cinco griegos se encuentra en una situación de severa privación, hay 4 millones de griegos en situación de exclusión social y Grecia, por ejemplo -lo debatíamos hace poco-, es el país de la Unión Europea que más refugiados está acogiendo de Oriente Medio sin ningún tipo de solidaridad y apoyo, sobre todo de países como el nuestro. En Grecia, evidentemente, está peor el sistema bancario y, como consecuencia del corralito y de estos seis meses de incertidumbre, va a haber que reforzarlo con 25.000 millones de euros. También -usted lo ha dicho, y esto nos preocupa en particular- la deuda pública griega se ha hecho insostenible. Esta es quizá la principal duda e incertidumbre del acuerdo, la cuestión de la sostenibilidad de la deuda griega. En esto mantenemos dos posiciones distintas: por un lado, la del Fondo Monetario Internacional, que condiciona su participación en el acuerdo a aclarar totalmente cuál es la situación, porque no quiere acuerdos que sean insostenibles o de medias tintas; y, por otro lado, las propias instituciones comunitarias, que en su análisis y en el MOU hablan de seria preocupación y de sostenibilidad solo condicionada a la aplicación de reformas profundas. En Grecia los errores se remontan a muchos Gobiernos, tanto el de Syriza como los anteriores, y por supuesto hay también errores en el marco europeo. Creo que Tsipras se equivocó creyendo que podía actuar solo, sin buscar el apoyo de la socialdemocracia europea, que estuvo siempre ahí dispuesta a dar ese apoyo y que es la única que puede garantizar el cambio que Europa necesita. Grecia, sin duda, ha cometido muchos errores, pero también Europa, que ha insistido tanto en la austeridad; unas instituciones comunitarias que no rectificaron desde antes en su senda de austeridad y, desde luego, desde cuando Grecia se incorporó a las comunidades. Lleva treinta y cinco años en Europa sin que hasta ahora se hayan producido reformas profundas. Por eso, para garantizar el crecimiento, la inversión y la creación de empleo, hace falta mucho más que este acuerdo. No solo hace falta, como hemos exigido siempre, acabar con la austeridad -hasta ahora el fin de la austeridad era la clave del giro político que exigíamos en Europa- sino también reformas políticas profundas. Hace falta unión fiscal, un presupuesto europeo y, desde luego, acuerdos, que no pueden ser ya objeto exclusivo del debate de los europeístas sino realidades sobre la mesa.

Señorías, sobre el MOU el ministro se ha extendido, y no tengo tiempo de entrar en grandes detalles, pero hay cuestiones que nos gustaría destacar. La senda que establece para obtener un superávit primario es estricta, rigurosa. Veremos lo que ocurre. La reforma de las pensiones se justifica, pero por ello nosotros proponemos en nuestro documento que se debe armonizar en Europa el modelo general de pensiones; no puede ser que unos países, con unos sistemas, impongan a otros condiciones más duras que las propias. Respecto a la creación de un fondo independiente, tenemos serias dudas sobre su viabilidad. Hay que recordar que este fondo debe recaudar una cantidad de dinero equivalente a la cuarta parte del PIB griego en poco tiempo, 50.000 millones de euros, y que hasta ahora en declaraciones solo se han recaudado 5.000 millones de euros. Además, para este fondo, la inversión productiva sería su última prioridad. En la eurozona la situación es peor. El informe del Fondo Monetario Internacional de este verano recuerda de nuevo, señor ministro, las grandes vulnerabilidades de la economía europea: crecimiento potencial bajo, el 1,5 %; no crecerá por encima del 2 % hasta después de 2020. En España, la situación es incluso peor: un crecimiento potencial del 1 %, unas expectativas de crecimiento bajísimas, un desempleo esperado siempre superior al 15 % hasta 2020 y una falta total de medidas que apoyen la mejora de la productividad, se mire como se mire, y también el aumento del capital fijo. Por ello, exigimos aprovechar la capacidad fiscal allí donde existe, en los países del norte, que tienen cuentas saneadas, y, por supuesto, reducir los excesivos excedentes de balanza de pagos. Señor ministro, ayer conocimos que España está de nuevo en déficit por balanza de pagos -el primer semestre de 2015 ha sido tremendo-. Ya sé que los datos de junio que ha publicado hoy son distintos a los europeos, pero eso es así, como debatimos en la Comisión de Economía. Hay que reforzar el Plan Juncker, hay que mantener el impulso monetario del BCE y, como decía antes, apoyar medidas que mejoren la productividad, para no distanciarnos de países como los Estados Unidos. Todo esto lo saben los mercados, por eso la prima de riesgo aumenta.

Señorías, Europa también está peor; Grecia, eurozona y Europa. Sin duda, la negociación fue durísima. Las cosas que se dijeron en el Eurogrupo y en el Consejo Europeo han dejado heridas que van a tardar mucho tiempo en curarse. Fue inaceptable el efecto que provocó la propuesta del señor Schäuble, ministro de Hacienda alemán, para permitir una salida temporal de Grecia del euro. Tampoco fue razonable cómo se negoció. No se puede negociar partiendo de planteamientos entre acreedores y deudores o entre norte y sur. Europa es poner en valor lo común y no destacar las diferencias. De nuevo, la política de austeridad


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se ha impuesto. Un año perdido cuando las prioridades son otras. En Atenas muchos hicieron promesas imposibles, en Bruselas se cometieron errores in vigilando y muchas capitales europeas, como la nuestra, no hicieron nada por cambiar la ruta de los acontecimientos. Se evitó la ruptura del euro, el objetivo principal, pero seguimos sin un proyecto de medio y largo plazo. Por eso, señorías, nos preguntamos cuál ha sido su papel, qué ha hecho este Gobierno, con quién o con quiénes se posicionaron. No lo sabemos, y nos tememos que no hubo nada. Ha habido una ausencia total de ideas del Partido Popular. Su escasa aportación al informe de los cinco presidentes demuestra su escasa voluntad de influir en nada que pudiera desorientar o molestar a la señora Merkel. Ni siquiera han consultado entre ustedes el informe de los cinco presidentes, ni ha sido presentado nunca en sede parlamentaria el papel que han enviado a Bruselas. En medio de este proceso, sin proyecto del Gobierno y sin ideas, ustedes se lanzaron a la aventura de la Presidencia del Eurogrupo -repito, sin proyecto alguno-, mostrando que no habían contribuido, nada o muy poco, al debate sobre la posición europea y que tampoco sabían cómo mejorar el funcionamiento de Europa; ni debate sobre construcción europea ni conocimiento sobre Europa.

Señorías, nosotros no obstaculizamos ni nos opusimos nunca al nombramiento del señor De Guindos, lo dijimos muchas veces y lo repetí yo en la Comisión de Economía en sucesivas ocasiones. Habría estado muy bien que usted hubiera presidido el Eurogrupo, aunque el debate era otro. El debate era con qué proyecto y cómo cambiar las políticas del Eurogrupo, y ustedes no lo hicieron. No se puede pelear por una candidatura sin proyecto. Ustedes creyeron que la Presidencia del Eurogrupo se podía obtener como premio por obediencia debida; su única baza era la devolución de lealtades y favores a Gobiernos del centro de Europa. Ustedes creían, equivocadamente, que se podía nombrar al presidente del Eurogrupo como este Gobierno nombra a algunos embajadores, y no es así, señorías. ¿Y ahora qué? Ya tenemos el acuerdo, pero Europa debe merecer la pena, y no hay nada en lo acordado que recoja el cambio que Europa necesita de verdad.

Por ello, nuestra propuesta de resolución incluye una ambiciosa propuesta de reforma de la Agencia, de la Unión y del euro; propuestas que aunque en un primer momento se pueden alcanzar utilizando el actual marco legislativo, sin embargo a medio plazo exigirán una reforma de los tratados de la Unión Europea. Proponemos, entre otras cosas que veremos más adelante, por ejemplo, construir la unión fiscal creando un verdadero presupuesto para la zona euro que sea capaz de financiar las políticas de la Unión, políticas contracíclicas y, desde luego, bienes públicos europeos e impulsar el crecimiento, así como llevar a cabo intervenciones contracíclicas de política económica cuando sea necesario. Es lo contrario de lo ocurrido hasta ahora en la crisis del euro y, desde luego, de lo que se ha hecho con Grecia. Proponemos armonizar la tributación de los Estados miembros en sociedades armonizando la base imponible y los tipos fiscales y, por supuesto, simplificar la gobernanza fiscal y el semestre europeo, impulsar el crecimiento y la competitividad y reforzar todos los instrumentos de solidaridad macroeconómica -como he dicho antes- para los países que tienen margen fiscal y de política exterior, además de crear una verdadera unión económica y social que armonice el funcionamiento de los mercados de trabajo, creando un salario mínimo europeo, completando los salarios nacionales mediante un complemento europeo calculado sobre la base de la mediana de los salarios, así como crear también un complemento a los subsidios de desempleo nacionales y, por supuesto, avanzar en las cuestiones relacionadas con la legitimidad democrática de Europa.

Señor ministro, la economía española atraviesa también por momentos complicados. Usted hace una lectura y una interpretación del acuerdo excesivamente contable, calculando lo que hemos aportado y lo que hemos dejado de aportar. Esas cifras podrían ser comparadas con otro volumen de datos importantes. Por ejemplo, en esta legislatura, la deuda pública española ha aumentado en 300.000 millones de euros. El Fondo de reserva se ha visto reducido en 46.000 millones de euros. Obtuvimos un rescate de Europa de 40.000 millones de euros que no vamos a recuperar nunca y que tendremos que devolver a Europa. También, por ejemplo, hemos avalado 50.000 millones de euros de la Sareb y este año hemos regalado a las rentas más altas 1.500 millones de euros. Esto lo digo para poner en contexto sus cifras sobre la aportación española al rescate de Grecia. Hay que recordar que si sumamos las aportaciones de España a Grecia, aparte de las de Irlanda y Portugal y la de Chipre -que usted no ha mencionado- más o menos nos quedamos como estábamos. Eso es Europa, eso es solidaridad y nunca se habría producido este acuerdo ni esta estabilización sin la existencia de mecanismos que hay que mejorar.

Hasta ahora exigíamos un cambio en la política económica, pero eso ya no basta para garantizar el crecimiento a medio plazo ni, desde luego, la conservación del modelo europeo. Hace falta otra Europa con unas instituciones diferentes. Hay que recordar que en Europa este debate lo han liderado líderes


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como el presidente francés François Hollande, el presidente italiano Mateo Renzi, y usted, señor Rajoy -lo sentimos mucho- no ha destacado en esta cuestión; en otras sí, pero en esta desde luego no. Desconocemos cuál ha sido el planteamiento de España en el debate sobre la reforma europea. Desde luego, en septiembre los partidos socialistas, los partidos socialdemócratas, vamos a coger este testigo y vamos a liderar este cambio porque, si no, cuando vuelva a haber una crisis como la de Grecia, se romperá el euro o no podremos alcanzar un cuarto rescate en esas condiciones.

El euro, señorías -con esto termino-, es una realidad tan poderosa que no puede vivir mucho más tiempo sin la democracia, y debemos entre todos modificarlo. Este rumbo, el que proponemos en nuestra resolución, es el mejor para España, para Europa y para todos. Creo, sinceramente, que deberíamos ir todos juntos en él.

Muchas gracias. (Aplausos).

El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señor Moscoso del Prado.

Por el Grupo Catalán de Convergència i d'Unió tiene, en primer lugar, la palabra del señor Macias.

El señor MACIAS I ARAU: Muchas gracias, señor presidente.

Señoras y señores diputados, señor ministro, como usted fácilmente puede imaginar el Grupo de Convergència Democràtica está de acuerdo con este tercer programa de asistencia financiera y con la participación del Estado español en ella. Por tanto, el sentido de nuestro voto va a ir por aquí. Señor ministro, para nosotros se ha producido un acuerdo que reúne una serie de circunstancias que lo hacen especialmente valioso. En primer lugar, es un acuerdo difícil, complejo. La complejidad de un acuerdo siempre tiene una medida que es el nivel de relativo desacuerdo o de tensiones entre las partes firmantes, no entre ellas sino en el interior de cada una. Usted sabe perfectamente los desacuerdos que para llegar a este acuerdo ha tenido que vencer el propio Gobierno griego -el partido de Gobierno griego- y los importantes desacuerdos que ha habido también en el seno de la Unión Europea, especialmente en el seno de alguna de las más importantes naciones europeas. Es, por tanto, un acuerdo que nos parece especialmente positivo por su complejidad. Es un acuerdo que, como los grandes acuerdos, no acaba cuando se firma. Se puede firmar esta semana a partir de las ratificaciones de unos y otros; sin embargo el acuerdo debe llevarse a cabo, debe implementarse y nos debe tener a todos vigilantes para protegerlo y cumplirlo. De hecho, si me permite, señor ministro señoras y señores diputados, este es un acuerdo en línea con el espíritu europeísta.

Hace sesenta y cinco años Robert Schuman, el 9 de mayo de 1950, decía aquello tan famoso, que ha sido repetido tantas veces, de que Europa no va a hacerse de golpe; no es una construcción de conjunto sino a través de realizaciones concretas, creando solidaridades de hecho. Sesenta y cinco años y esta frase, este deseo, este objetivo de Schuman sigue vigente y acaso todos los que hemos participado en este acuerdo estamos construyendo un poco más esta Europa. Señor ministro, siempre hemos creído que Europa se construye no presentándola como aquella Europa que nos tiene que subsidiar, que ayudar y que cuando estamos perdidos nos tiene que sacar del atolladero. No. Europa debemos construirla entre todos, sobre todo cuando más difíciles son las circunstancias. Esto es lo que se está haciendo en estos momentos, por eso queremos dar un valor especial a este acuerdo.

Señor ministro, estamos preocupados, como lo están muchas de las fuerzas políticas presentes en este hemiciclo, por el antieuropeísmo creciente de la extrema derecha y de la extrema izquierda -a veces se tocan-, así como porque se quiera interpretar este acuerdo para dar lecciones y no para aprender. Desde este punto de vista para nosotros tiene mucho valor este debate parlamentario y quisiéramos formular algunas aportaciones. En primer lugar, en relación con los contenidos del acuerdo nos parece que se han conseguido acompasar los ritmos de forma adecuada, sensata. El plazo parece prudente -tres años-, los pagos acompasados al ritmo de las obligaciones también parece algo que quien quiere construir un acuerdo lo tiene que hacer. Desde esta perspectiva este acuerdo puede resultar francamente positivo. Sin embargo, señor ministro, para nosotros hay algunos aspectos que incluso más allá de lo que está escrito en el acuerdo deberíamos tener en cuenta. Para ello nosotros no podemos olvidar nunca los objetivos. Para salir de este atolladero en que se encuentra Grecia creemos que hay dos objetivos que no podemos abandonar. A uno de ellos usted ha hecho referencia, el fomento de la economía productiva. Sin fomentar economía productiva no hacemos nada. Sin que Grecia sea capaz de producir y así repartir y pagar aquello que debe nada es posible. Por tanto, señor ministro, obsesión por la economía productiva. Esto tiene una doble lectura, que es la obsesión también por el plan de estímulos. Debemos ser capaces de poner en valor perfectamente y en cada momento. todos los estímulos a la economía productiva


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griega. El otro gran objetivo para nosotros, señor ministro, es la obsesión por la justicia social. Una parte importante de la población griega puede pasarlo mal, por lo cual hay que poner en valor también todos aquellos mecanismos de que disponen las instituciones europeas para que quienes pueden verse perjudicados por los inevitables efectos negativos de este plan puedan ser compensados de alguna manera. Obsesión, pues, por la economía productiva y obsesión por la justicia social; en este sentido, por nuestra parte -permítame decirlo, señor ministro-, aversión a la insensibilidad y a la insolidaridad, así como a la culpabilización de los pueblos. Ellos no tienen ninguna culpa; los que podemos tener culpa a veces somos los gobernantes. Por tanto, una de las lecciones que hay que aprender en estos momentos es que -repito- la justicia social debe estar presente en todas las decisiones que vayamos tomando.

Señor ministro, a nosotros esta Europa, que ha sido capaz de llegar a este acuerdo, que no ha querido abandonar a los ciudadanos griegos, a pesar de las contradicciones, titubeos, errores e incapacidades de sus gobernantes, esta Europa -repito- nos gusta; la razón es que este es un proyecto inclusivo, más abocado a proteger que a expulsar. La salida de Grecia del euro era en cierto modo una expulsión, un paso atrás. No nos hubiera gustado. Nos gusta esta Europa inclusiva. Señor ministro, tomamos buena nota -nos gustaría que todos ustedes también lo hicieran- de que cuando se esgrimen las instituciones europeas como una especie de ángel justiciero que castiga a sus hijos pródigos a vagar en el espacio sideral no es esta Europa. Europa es todo lo contario, y lo ha demostrado a pesar de la severidad de esta crisis. A nosotros, a la gente de Convergència, nos gusta esta Europa y estamos convencidos de que la nación catalana -europeísta antes que nadie y más que nadie- se siente hoy más amparada que nunca por las instituciones de la Unión.

Señor ministro, señoras y señores diputados, hace veinte años Jacques Delors recibió un premio prestigioso, el Premio Internacional Cataluña. Jacques Delors dijo textualmente algo que creo que hoy tenemos que recordar: Europa necesita un alma, nadie se enamora de un mercado. Creo que esta petición de Jacques Delors de hace veinte años es absolutamente necesaria. Grecia vive una de las crisis europeas -no solamente europeas sino mediterráneas- con mayor intensidad que nadie. Por tanto, al margen de resolver todos los mecanismos de financiación de Grecia, Europa tiene también esta asignatura pendiente. Hoy podemos demostrar, señorías, que a pesar de todas las tentaciones, de todo lo que ha sucedido, en esta crisis ha triunfado el alma europea, al menos en algún aspecto. Me gustaría pensar, señor ministro, señores diputados, que esta alma europea, que, como decía Robert Schuman, se construye con la solidaridad, va a ser capaz también de ser reconstruida en tiempos de tantas dificultades como el actual.

Muchas gracias, señor presidente. Muchas gracias, señoras y señores diputados. (Aplausos).

El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señor Macias.

Por el mismo grupo, de Convergència i d'Unió, tiene la palabra el señor Sánchez i Llibre.

El señor SÁNCHEZ I LLIBRE: Muchas gracias, señor presidente.

Señoras y señores diputados, el Grupo Parlamentario de Unió Democràtica va a votar favorablemente, sin complejos, la contribución de España al tercer rescate a Grecia, su programa de ayuda. Lo va a hacer básicamente por las siguientes razones. En primer lugar, porque este tercer rescate no deja de ser un gran ejemplo de solidaridad europea. Partiendo de la base de que mi formación política, Unió Democràtica, es un partido con gran vocación europeísta desde 1950, vamos a votar favorablemente dicha actuación. En segundo lugar, el Parlamento griego votó el pasado jueves por el euro, decidiendo así no volver al dracma. Conviene recordar, señorías, que el presidente Tsipras en esa sesión del pasado jueves dijo una frase a la que damos muchísima importancia. Manifestó: Tuve que elegir entre el suicidio o seguir con vida. Pues bien, desde esta perspectiva entendemos que seguir con vida es seguir en Europa y en el euro; en definitiva, fortalecer la Unión Europea. Por estas consideraciones creemos que vale la pena votar favorablemente.

Hay otras connotaciones político-económicas que también favorecen el voto positivo en esta sesión plenaria. El Gobierno de Tsipras y el Parlamento griego se han comprometido a un programa económico realista: reformas estructurales importantes y cruciales que pretenden incrementar la inversión, el crecimiento económico y la posibilidad de generación de puestos de trabajo. Supone un cierto respiro para la economía de Grecia y de la Unión Europea, pues pretende la reestructuración del sistema financiero griego. Otra cuestión que valoramos positivamente es que los ahorradores griegos no van a perder ni un euro de sus depósitos. En definitiva, van a conseguir con este programa económico más realista un incremento de inversión considerable, un incremento del PIB, que lógicamente les va a permitir aumentar el consumo y asegurarse a medio y largo plazo la creación de puestos de trabajo. Finalmente, tras estos


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últimos años, al darse hoy luz verde a este tercer rescate, Grecia podría conseguir a medio plazo ser una economía competitiva. Unió Democràtica está convencida de que este rescate va a proporcionar seguridad y de que Grecia va a tener futuro en la Europa del euro.

Señorías, esta cuestión va a plantear una red de seguridad para que fracasen en su intento aquellos que siempre están pregonando el fin de la idea de Europa. Este es un primer planteamiento: que han fracasado y que Europa se rompe. Pues no se rompe. Seguimos manteniendo planteamientos europeístas e implementando que Grecia no haya tenido que salir del euro. Todos los aspectos que no provoquen los aplausos de la extrema derecha francesa, el euroescepticismo británico y el antieuropeísmo de la extrema izquierda o de algunos partidos de izquierda no tan extremos son buenas noticias, y así lo acoge Unió desde su perspectiva. De la misma manera, todas aquellas fuerzas extremistas, o no tan extremistas, que aplaudieron a Tsipras el día siguiente al referéndum, hoy no aplauden el rescate del pueblo griego, con lo cual, señorías, esto quiere decir que vamos por el buen camino. En cualquier caso -lo dijo también nuestro portavoz, el señor Duran i Lleida, en la última intervención en la sesión de Pleno sobre la última cumbre europea- debemos ser conscientes de que hay fibras del cuerpo europeo que en estos sucesivos rescates de Grecia se han roto o han quedado finalmente dañadas y hay que recuperarlas de nuevo. Para ello, nosotros creemos necesario que los griegos hagan muy bien sus deberes y que la Unión Europea fortalezca a Grecia y todas aquellas políticas económicas y sociales que puedan dar un cuerpo más importante y solvente a la Unión Europea; esta es una perspectiva que nosotros definimos siempre como más Europa. Además, señorías, interesa implementar todos aquellos mecanismos económicos, políticos y sociales que vayan en la dirección de fortalecer y crear un planteamiento de más Europa.

¿Qué entendemos nosotros por más Europa? Para ser breve, y no pasarme del tiempo que me ha cedido la Presidencia, podríamos decir que desde Unió consideramos que más Europa -lo ha explicado perfectamente el señor Moscoso en su intervención- son todos aquellos planteamientos que van en la dirección de dar más mecanismos, más utilidades, más competencias a la Unión Europea; esto es lo que nosotros consideramos como apostar por más Europa. Por lo tanto, entendemos que el Gobierno español tendría que tomar nota de estas iniciativas para poderlas defender en el seno de la Comisión Europea y en el seno del Eurogrupo.

Hay algunos aspectos que nosotros consideramos débiles y que conforman la situación económica y financiera de la política griega. Es cierto que todas estas cuestiones se han de basar en la confianza de que los mecanismos implementados a través de las mociones que vamos a aprobar hoy por la mayoría de los grupos parlamentarios van en la dirección de generar más actividad económica, generar más inversión en el empleo, pero esto depende de la confianza, y hoy lamentablemente el entorno de la política griega no está en un clima de confianza. Veremos cómo resuelve el señor Tsipras todos aquellos aspectos relacionados con una futura moción de confianza que se tendrá que plantear en los próximos días. Las futuras elecciones que se puedan celebrar en Grecia no dejan de ser un aspecto negativo de cara a esta confianza. Lógicamente nosotros queremos que Grecia recupere esta confianza para que pueda salir de este atolladero y finalmente se puedan implementar más medidas para fortalecer la Unión Europea, para fortalecer esta más Europa que desde Unió también planteamos a fin y efecto de que finalmente podamos dar esta seguridad de un euro más fuerte y más solvente de cara a los próximos años.

Muchas gracias, señor presidente. (Aplausos).

El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señor Sánchez i Llibre.

Por el Grupo Parlamentario de La Izquierda Plural, tiene la palabra, en primer lugar, el señor Garzón.

El señor GARZÓN ESPINOSA: Muchas gracias, señor presidente.

Señor ministro, estamos debatiendo aquí un acuerdo fundamental para el futuro de la economía griega, para el futuro del pueblo griego, pero a nuestro juicio también para el futuro de España y de los ciudadanos que vivimos en este país y en este Estado. Porque entendemos que hay que ver este acuerdo desde dos puntos de vista: desde el punto de vista de la eficacia técnica y desde el punto de vista de la filosofía política, es decir, los fundamentos y cómo esto afecta a la historia de la Unión Europea.

En primer lugar, y porque tenemos poco tiempo, lo cierto es que este acuerdo, a nuestro juicio, es absolutamente perjudicial para la economía griega, para el pueblo griego, pero también para la Unión Europea, porque observe usted -seguro que lo ha hecho, igual que el resto de diputados y diputadas- que tras seis años aplicando políticas de austeridad no ha mejorado la economía griega hasta la llegada del Gobierno de Syriza, y que tampoco lo ha hecho después porque las mismas políticas son las que se


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han seguido aplicando. Las predicciones del Fondo Monetario Internacional que promovían ese tipo de políticas han fallado año tras año desde 2009. Al final tenemos un tercer acuerdo llamado curiosamente de rescate, aunque habría que preguntar de rescate a quién. Tercer acuerdo significa que ha habido dos ya y los dos han fracasado. Creo que implica ponerse a pensar por qué se aprueba un tercer acuerdo de la misma naturaleza que los dos anteriores, que ya se reconoce que han fallado. Si durante seis años se ha aplicado una receta que ha resultado no ser bondadosa ni beneficiosa para la economía, sino más bien veneno, ¿por qué seguir aplicando las mismas políticas que lógicamente llevan a los mismos resultados? Estas políticas de austeridad inspiradas en el neoliberalismo ahogan la demanda interna e impiden la capacidad de recuperar la economía, y por eso van a seguir fallando. Pero vamos a bajar a ver el acuerdo que se ha firmado.

Señor De Guindos, tenemos un acuerdo en el que se espera que se reciban 80.000 millones de euros, que es una cantidad muy considerable. Lo que ocurre es que cuando vamos a mirar de dónde proceden, encontramos que hasta 50.000 millones de euros proceden de lo que se ha llamado fondo de privatización, es decir, lo que va a ser el desmantelamiento del patrimonio de los griegos. Los griegos van a tener que verse obligados a desprenderse de sus empresas públicas, las que les queden después de seis años aplicando estas políticas, e incluso de algo tan simbólico como son sus islas: privatizar sus islas para obtener un beneficio con el que poder devolver o pagar este rescate. Hasta 50.000 millones de euros proceden de esta circunstancia, el desmantelamiento del Estado, que es poner un mercadillo para vender a precio de saldo lo que es público -la filosofía de Milton Friedman-. En definitiva, algo que corresponde a una contraparte que será la que compre, que probablemente sean los fondos de inversión, que están esperando a ver dónde van a poder encontrar a precio de saldo activos que lógicamente no deberían ser vendidos por ese precio tan reducido: solo 12.500 millones de euros van a ser destinados a inversión económica, a planes de estímulo, para que nos entendamos. Es decir, simplemente el 15 % del rescate total es lo que se va a destinar para intentar generar empleo, para intentar recuperar la economía. Parece una cifra muy reducida como para poder rescatar a una economía que ha perdido en los últimos años hasta el 25 % del producto interior bruto -perder el 25 % del producto interior bruto no es una mera cuestión estadística; esto no había ocurrido en ningún otro país en tiempos de paz-, un 25 % de producto interior bruto en los últimos años que se va a intentar recuperar simplemente con un rescate donde solo 12.500 millones de euros son para estimular el crecimiento económico.

Al final, hemos insistido muchas veces en estos debates en esta Cámara, en cuanto a la circunstancia actual y de los últimos años, en que hay que elegir entre dos opciones: la opción de que Grecia recupere su economía o la opción de humillarla para que siga pagando las deudas contraídas en años anteriores. Es una circunstancia muy parecida a la de 1919 en el Pacto de Versalles, que ya hemos comentado también, porque si uno elige la opción de humillar a Grecia y obligarla a que pague hasta la última gota de sangre de los intereses financieros, su economía no se va a recuperar, y como no se va recuperar su economía, no se va a recuperar su gente que sigue luchando por sobrevivir en las calles y va a optar por otras posiciones. Ahí está el riesgo clarísimo del posible crecimiento del fascismo, que ya es una realidad presente en el caso de Amanecer Dorado. Si uno coge el camino de humillar a Grecia está en realidad firmando el principio del fin de la Unión Europea, tal y como se postula en los tratados teóricos. Si, por el contrario, se hubiera optado por la vía de la recuperación económica, por planes de estímulo, por un alivio de la deuda para que no pese tanto sobre la economía y sobre los procesos de recuperación, estaríamos hablando de otras cosas y estaríamos hablando del apoyo de nuestro grupo parlamentario. Sin embargo, para lo único que va a servir este acuerdo es para que haya un cuarto acuerdo de rescate, que esperemos que no sea de la misma naturaleza que este. Porque al final, si hay algo positivo para algunos sujetos económicos son los acreedores que durante este tiempo han visto cómo se les ha generado un tablero a beneficio de sus propios intereses.

Señor ministro, en el año 2009, usted lo sabe, todos los acreedores de la deuda pública griega eran entidades privadas. Eran bancos, sobre todo alemanes y franceses, que tenían por encima de 180.000 millones de euros invertidos en la deuda pública griega. Es evidente que fueron préstamos arriesgados. Hemos visto, a continuación, cómo no se podía devolver. Sin embargo, en este tiempo, el Banco Central Europeo, las políticas europeas han estado destinadas a transferir el riesgo y las pérdidas de lo privado a lo público, porque en este mismo momento, desde 2009, donde toda la deuda la tenían las entidades financieras privadas, la inmensa mayoría de los riesgos son de entidades públicas, incluidos los propios Estados. Al final, hemos visto una gran estafa desde 2009 hasta la actualidad, donde lo único que ha sucedido en positivo ha sido que algunos sujetos, los bancos franceses y alemanes especialmente a la


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cabeza del pelotón, han visto cómo se podían desprender de sus riesgos y de sus pérdidas en beneficio -para las pérdidas y los riesgos- de las entidades públicas. Eso es lo único que ha ocurrido y lo único que ocurrirá con este rescate.

Señor ministro, el Fondo Monetario Internacional todavía no ha decidido si va a participar en este acuerdo; cree que es necesaria una reestructuración de la deuda. Nuestro grupo también cree, y lo llevamos defendiendo en este Congreso varios años, que es necesario un acuerdo europeo de la deuda para aliviar esos procesos, una deuda que no se puede pagar ni en términos técnicos ni en términos morales. Es decir, en términos técnicos es imposible poder pagar esta deuda dada la situación económica y en términos morales no se debe porque quienes van a tener que pagar esa deuda son los ciudadanos de a pie, la gente sencilla, la gente común que no ha tenido nada que ver con el incremento y el despilfarro de Gobiernos anteriores siendo, por cierto, uno de ellos Nueva Democracia, socio y homólogo del Partido Popular que da soporte al Gobierno de este país. Ustedes saben, señor ministro, que va a haber una quita. Tarde o temprano va a haber una reestructuración de la deuda; de hecho, no va a ser la primera, ya ha habido otras. ¿Por qué se está esperando tanto a esa quita? ¿Por qué se está esperando tanto a quitarle el lastre a una economía que necesita poder respirar, tomar oxigeno para poder salir adelante, pero no por una cuestión estadística, sino porque eso afecta a la gente de la calle? Por eso nuestro grupo en nuestra resolución va a instar a este Gobierno a que luche por un nuevo acuerdo en el que se incluya la reestructuración de la deuda.

Quedan breves minutos, señor De Guindos, pero no nos podemos ir sin recordar el aspecto político de la cuestión, el aspecto que tiene que ver esencialmente con el futuro de la Unión Europea. No se puede construir una comunidad política en contra de la gente que forma parte de esa comunidad política, y por eso fue absolutamente aberrante la respuesta de los líderes internacionales europeos al resultado del referéndum griego. No se puede construir en contra de la gente; sin embargo, esta Unión Europea ha sido diseñada desde el principio con un diseño perverso en términos políticos y económicos. Políticos porque ha sido un diseño oligárquico, elitista, ¿o no recordamos acaso el referéndum sobre la Constitución europea fracasada, ese referéndum que en Francia y en Países Bajos salió que no y que se aprobó por los parlamentos nacionales, desoyendo así a la ciudadanía de esos países? Es decir, una élite europea, una oligarquía europea que construye un diseño institucional desoyendo a la gente en la calle. Después sucedió en Irlanda; después el propio contenido se traspasó al Tratado de Lisboa y ahora tenemos un nuevo ejemplo con el referéndum griego, un referéndum donde la gente de Grecia dijo claramente que no quería más políticas de austeridad. No que no quisiera el euro, no que no quisiera la Unión Europea. Lo que no quería era seguir sufriendo con las mismas recetas venenosas de los últimos seis años. Pero también es un diseño europeo, el diseño de esta Unión, que no es bueno para la economía de ninguno de los países, pero sí lo es para algunos sujetos políticos y económicos de algunos de esos países. Porque es una Unión Europea que crea dos Europas, crea un centro y una periferia; porque los problemas reales de la Unión Europea tienen que ver con la estructura productiva, tienen que ver con que Alemania es un país desarrollado, con una estructura productiva de alto valor añadido mientras que España, Grecia, Portugal son países subdesarrollados relativamente y que no tienen esas capacidades. Pues bien, siendo ese el núcleo del problema, en este acuerdo que se supone que tiene que pretender responder a esos problemas no se hace ni una mínima mención a la necesaria reestructuración productiva en el marco de la Unión Europea.

Empobrecer la economía griega, como empobrecer la economía española, con moderación salarial, con reformas estructurales destinadas a seguir alimentando las burbujas inmobiliarias, las burbujas financieras, solo va a servir para empeorar las cosas; empeorar las cosas significa empeorar la vida de la gente, en Grecia, en España, en Portugal. Por eso este acuerdo -insistimos en lo que dijimos al principio- es negativo; es negativo para la ciudadanía de Grecia; es negativo para el proyecto político europeo, tal y como lo concebimos nosotros, y es negativo para la ciudadanía de España. Por eso creemos que hay que hacer una reflexión adecuada.

Señor De Guindos, usted ha sacado a pasear en su intervención el fantasma del comunismo, pero lo cierto es que esta crisis es responsabilidad de un modelo económico que es el capitalista. Esta crisis es responsabilidad y se enmarca en un diseño concreto de políticas neoliberales en el marco de una Unión Europea muy determinada. Creo que hay que hacer la reflexión de forma adecuada, con esas características, para dirigir y que este Gobierno construya, representando al pueblo español y representando de esa forma a los pueblos de Europa del sur, un nuevo acuerdo para Grecia; un nuevo acuerdo para el sur de Europa; un nuevo acuerdo que consista en aliviar las deudas, en reestructurar esas deudas imposibles de pagar y, desde luego, en reformular absoluta y totalmente el proyecto político de la Unión Europea.

Muchas gracias. (Aplausos).


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El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señor Garzón.

Dentro del Grupo de La Izquierda Plural, tiene la palabra ahora el señor Coscubiela.

El señor COSCUBIELA CONESA: Gracias, señor presidente.

Señor Rajoy, ¡menuda faena de aliño le ha encargado hoy usted al señor De Guindos! La verdad es que tiene guasa que este Congreso, que se ha negado a discutir sobre los diferentes rescates de los bancos españoles, discuta hoy sobre el rescate de Grecia. Debería usted explicar por qué. En todo caso, complementando la intervención de mi compañero Garzón, quiero aprovechar esta oportunidad para situar el debate que creo que este Congreso debe hacer de una vez por todas, que es el debate de la pérdida de soberanía de las sociedades y sus instituciones democráticas en relación con el poder de los mercados financieros. El memorándum griego, como antes el español, son episodios de una batalla en la que está en juego la soberanía de las sociedades. Esta soberanía, por cierto, con la que el PP se llena siempre tanto la boca y que en los momentos importantes tan poco defiende.

La crisis está siendo aprovechada para imponer unas políticas que la ciudadanía no ha votado y que rechaza. Quiero recordar que así sucedió en mayo de 2010, cuando el Gobierno de Zapatero aplicó la reforma laboral exigida por la troika; que volvió a suceder en agosto de 2011, cuando el Banco Central Europeo exigió por carta a Zapatero recortes sociales bajo la amenaza de chantaje, un chantaje muy parecido al que ahora le ha hecho a Grecia, o con la reforma del artículo 135 de la Constitución española, pactada por el Partido Socialista y el Partido Popular sin someterla a referéndum de los ciudadanos. Y también con el memorándum firmado por Rajoy en julio de 2012 con más desregulación laboral, bajada de salarios, reducción de la cobertura del desempleo, caída de la protección social y privatización de los servicios públicos. Todos estos episodios deberían estar presentes hoy en este debate porque tienen en común con la realidad de Grecia que se trata de episodios de sometimiento de las instituciones democráticas al dictado de los mercados. Y es falso, como se explica, que esa pérdida de soberanía obedezca a la situación de endeudamiento de los Estados. No al menos, y usted lo sabe, señor De Guindos, en el caso español. Cuando la crisis comienza, España tiene un superávit presupuestario y una deuda por debajo del 35 % del PIB. El endeudamiento español no ha servido para rescatar ciudadanos sino para rescatar bancos y cajas sin coste alguno para el sector financiero, ni el español ni el internacional, un sector financiero que luego ha impuesto políticas antisociales a cambio de que se financie su propio rescate bancario.

Este es el debate que debe hacerse hoy en Europa y que, por cierto, tiene en el caso de España, y específicamente en Cataluña, algunos elementos significativos, porque el mismo Partido Popular que de manera reiterada niega la soberanía y el derecho a decidir a Cataluña, en nombre de esa misma soberanía no tiene ningún inconveniente en pisotear -cuando hace falta- la soberanía para someterla a los mercados de capitales, y aunque pueda parecer que no comparten esa actitud, en la práctica el Gobierno español y el Gobierno catalán han votado dos de las expresiones más evidentes de esa pérdida de soberanía: la reforma laboral de 2012 y la Ley de Estabilidad Presupuestaria que ha permitido al señor Montoro ser de facto el conseller d'Economia i Finances de la Generalitat de Catalunya, y también, por ejemplo, en estos momentos, defienden el Tratado de libre comercio e inversión, que es la máxima expresión de esa cesión de soberanía de los mercados.

Termino. Puede parecer curioso, pero en un debate como este estamos discutiendo la soberanía en el siglo XXI y estamos discutiendo la soberanía para ejercerla en nombre de los ciudadanos, y aquí, desgraciadamente, déjeme decírselo como diputado catalán, Rajoy y Mas defienden el mismo concepto de lo que entienden por soberanía. Rajoy quiere continuar siendo el aparcero en exclusiva de los intereses económicos de los mercados financieros; a eso se limita y nunca se contrapone. Y, mientras, el señor Mas quiere ser el masover que les gestione esos intereses en Cataluña. En definitiva: aparceros unos, masovers otros, no ponen en duda ¡nunca! las reglas del juego ni las políticas que imponen. Por eso pensamos que ese es el debate que debería hacer de una vez por todas este país, y nosotros al menos lo vamos a intentar aprovechando las elecciones del 27 de septiembre. Porque, en definitiva, lo que está en juego es cómo los ciudadanos recuperan la soberanía en el siglo XXI, pero la soberanía de verdad, no la soberanía del aparcero, no la soberanía del masover.

Muchas gracias. (Aplausos).

El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señor Coscubiela.

Por el Grupo Parlamentario de Unión Progreso y Democracia, tiene la palabra la señora Díez.


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La señora DÍEZ GONZÁLEZ: Gracias, presidente.

Señorías, señores del Gobierno, señor De Guindos, yo también le agradezco en nombre de mi grupo su intervención, aunque quiero empezar por plantear la cuestión desde otra perspectiva. Naturalmente que volveré al acuerdo, pero quiero plantear la cuestión como a nuestro grupo le gustaría que se hubiera planteado o que se planteara este debate, que no es responsabilidad únicamente de nosotros, de quienes estamos aquí, sino de cómo se está planteando esta cuestión en el conjunto de la sociedad española; no me atrevo a hacer la misma afirmación respecto de los europeos en su conjunto, pero sí en España.

Fíjense que estamos en un debate que ha parecido hasta el momento presente, y fundamentalmente con su intervención, señor ministro -pero también con los debates que lo han precedido en los medios de comunicación en general, en las tertulias, en lo que te dicen los ciudadanos cuando te plantean esta cuestión-, un debate ni siquiera económico, un debate economicista. Yo creo que este es el verdadero problema. Este no es un debate económico ni es un debate sobre Grecia. Es un debate político y es un debate sobre Europa: sobre la Europa política que venimos construyendo, que queremos construir y que algunos aspiramos y soñamos todavía con construir. Si la cuestión se plantea tal y como he escuchado por parte de algunos intervinientes, no solamente por parte del ministro, en términos económicos, economicistas, contables, yo creo que no abordaremos bien el problema y creo que ahí es donde reside fundamentalmente la cuestión fundamental.

No se trata de que cuantifiquemos nuestra solidaridad con Grecia; no es el problema griego, es el problema europeo que tiene consecuencias económicas y que las tiene directamente en Grecia, es un problema político de Europa. Fíjense que cuando hablamos de solidaridad con y cuando escucho a gente que se pregunta qué podríamos hacer con estos 35.000 millones de nuestra solidaridad -usted, ministro, insistía mucho en eso, en que hemos sido muy solidarios-, recuerdo aquellos debates, afortunadamente del pasado, cuando los españoles íbamos a las instituciones europeas a pedir ayuda para acabar con el terrorismo y nos empeñábamos en explicar que el terrorismo no era un problema de España, que era un problema de la democracia europea, que España tenía un drama, vivía un drama, pero que el problema era de Europa, era europeo y del conjunto de las instituciones europeas. Bueno, pues con esto de Grecia -permítanme que lo diga así, coloquialmente- pasa lo mismo: esto que está ocurriendo en Grecia, este tercer rescate que hoy vamos a votar -nuestro grupo va a apoyarlo sin ningún tipo de problema o de reminiscencia negativa- no ha ocurrido sin más, ha ocurrido porque ha fracasado la unión política, porque no hay una unión política europea que dé una respuesta política a un problema político.

Es verdad que ha habido una crisis del euro, la primera gran crisis del euro, pero es una crisis de consecuencias, carácter y antecedentes políticos. Me explicaré. El acuerdo del 14 de agosto, probablemente, señor ministro, es el mejor de los posibles, el que podíamos tomar en este momento dadas las circunstancias, pero persiste en repetir errores de los dos acuerdos anteriores, acuerdos a los que usted ha hecho referencia y ha explicado, porque es un acuerdo que se basa exactamente en el mismo diagnóstico, en la misma forma de enfrentar el problema. Cuando se implementó el primer programa del que usted hablaba, el de 2010, la deuda de Grecia ya era excesiva y, por tanto, si bien es cierto que Grecia no podía salir por sí misma y por eso Europa -permítanme que lo diga de esa manera- le ayudó, es también cierto que la austeridad impuesta no era la única salida; diré más, como ya hemos dicho desde esta tribuna, no solo no era la única sino que, como se ha demostrado, no era la mejor salida. Ha dicho usted en su intervención que fue muy generoso, que todo fue muy bien, ¡pues menos mal que fue bien porque hemos ido de derrota en derrota -a lo mejor hasta la victoria final-!: el primero fracasó, el segundo fracasó y respecto a este tercero, que se ha hecho de la misma manera, vamos a ver qué ocurre con él.

El nuevo acuerdo, como digo, repite diagnóstico y receta y me temo que las consecuencias también se van a repetir. Una vez más se aplica el mantra de la no reestructuración de la deuda, sí a la contracción fiscal, que tan buenos, entre comillas, resultados nos ha dado. Es más, de manera bastante perversa -creo que se ha aplicado un correctivo de castigo a Grecia- se insiste en que el programa ha fallado por culpa de Grecia. ¡Ojo!, los griegos, los sucesivos Gobiernos griegos y no solo el último, han sido responsables, pero no solo han sido los Gobiernos griegos los responsables de lo que ha ocurrido. No tengo duda de que tienen responsabilidad, pero tampoco la tengo de que un plan que no puede funcionar sencillamente no funciona y ni el primer plan ni el segundo y me temo que tampoco el tercero podían funcionar -luego explicaré por qué- y por eso no han funcionado.

Se ha recordado que los préstamos dados a Grecia tras los dos primeros programas ascienden aproximadamente al 125 % del PIB griego y parece muy generoso, efectivamente, pero, ministro, usted lo


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sabe bien, solo el 11 % de todo ese dinero se ha dedicado a financiar los servicios e inversiones del Gobierno griego, solo el 11 % de todo ese dinero ha llegado a los ciudadanos griegos y la mayor parte, el resto, el 89 % restante, se ha dedicado a rescatar a los bancos y a los inversores internacionales, a los acreedores internacionales; o sea, como en España: se han rescatado los bancos pero no se ha rescatado a los ciudadanos. Dicho coloquialmente, hubiera sido mejor darles directamente el dinero a los bancos y a los acreedores extranjeros -pero, claro, eso hubiera sido muy embarazoso, muy difícil de explicar-, porque a los griegos les hubiera llegado exactamente la misma cantidad, el 11 %, una cantidad absolutamente ridícula.

¿Y ahora qué? En esta en la que estamos no es que me quiera poner negativa ni mi grupo se quiere poner negativo tampoco, ministro, y ojalá nos equivoquemos en lo que estoy diciendo, ojalá nos equivoquemos. No me quiero poner negativa pero, visto lo visto, es de temer que las condiciones exigidas a Grecia no se cumplirán tampoco, simplemente porque son imposibles de cumplir. Así las cosas no es descartable que el programa se revise, que se llegue a la conclusión de que Grecia no ha cumplido con sus compromisos y que se suspenda la ayuda financiera. Lo siguiente sería un nuevo episodio de Grexit, seguramente el definitivo. Mientras tanto los ciudadanos griegos sufrirán todavía más: desaparecerá cualquier atisbo de Estado del bienestar, los servicios públicos se desmantelarán y con ello cualquier oportunidad de cobertura social. Como dije, el acuerdo deja a Grecia dentro del euro, pero me temo que a los ciudadanos griegos les deja fuera de Europa.

Pareciera como si en la agenda ya estuviera escrita la salida de Grecia del euro. Me va a decir usted, ministro, que no, que al contrario, que todos se han empeñado en que Grecia no salga, pero si revisamos algunas cosas parece que esa agenda estuviera ya escrita y calculado el coste. De hecho esa posibilidad aparece en el informe del Consejo alemán de expertos económicos dado a conocer recientemente, y en el que se propone que un país -leo textualmente- que de forma continua no coopere puede quedar fuera del euro. Señor ministro, ¿qué significa exactamente no cooperar? ¿Incumplir condiciones que no se pueden cumplir significa no cooperar? Porque hay algunas condiciones que no se pueden cumplir. De hecho hay algunas condiciones que no cumple ningún país de la Unión del memorándum que le estamos pidiendo a Grecia que cumpla -hablaré de eso luego-. Por ello si hay condiciones que no se pueden cumplir, pero los expertos alemanes dicen que si no se cumplen reiteradamente o se incumplen se puede quedar fuera, ¿qué significa esto? ¿Que está escrita ya la salida de Grecia del euro, y por tanto la salida de la Unión Europea? Que el Consejo alemán de expertos económicos considere como cierta la posibilidad de que un país de la zona euro sea expulsado es, a nuestro juicio, una gran irresponsabilidad. En primer lugar, Grecia no puede soportar más dudas y más incertidumbres, y Europa tampoco. En segundo lugar, y usted lo sabe bien, la salida de cualquier país, con independencia de su tamaño, dejaría a la zona euro en la peor de las situaciones. Por un lado, ya no disponemos de los mecanismos esenciales para estabilizar la economía, la política monetaria independiente, un tipo de cambio flexible, pero tampoco tendríamos los beneficios de una unión monetaria que consiste en la estabilidad cambiaria y la disciplina monetaria que proporciona cuando los acuerdos monetarios son creíbles -y la palabra creíble en este caso es importante-. Precisamente la salida de un país, aunque sea un país pequeño, cuestionaría la credibilidad del conjunto del sistema.

A juicio de mi grupo esta crisis, como decía antes, la más importante que hemos tenido como zona monetaria, está a punto de liquidar, si no lo ha hecho ya, el motor de la integración europea, que no es otra cosa que la confianza entre los Estados. Recapitulando: los problemas de Grecia no se han tratado como lo que son, problemas políticos que ponen en entredicho la voluntad de convertir a la Unión Europea en una verdadera unión política con futuro. Dicho de otra manera, ministro, para que nos entendamos entre españoles: al final lo que se ha producido en Europa es nuevamente un choque entre nacionalismos; en este caso entre nacionalismos de Estado, pero entre nacionalismos, eso de lo que tantas veces hemos hablado en el ámbito de España. Cuando el Gobierno de España renuncia a ser el Gobierno de España y se limita a ser el coordinador de diecisiete comunidades autónomas triunfan las pulsiones nacionalistas, porque el Estado renuncia a comportarse como Estado. En Europa triunfan las pulsiones nacionalistas de los Gobiernos respectivos de los países respectivos porque el Estado, la nación europea, no existe. Eso es muy malo para todos, y en particular para las personas que más necesitan de la presencia del Estado.

Antes de que yo tomara la palabra alguien ha hablado en esta tribuna de soberanía. Yo también quiero hablar de soberanía. Nuestro grupo reivindica la soberanía, la soberanía europea. No es posible la soberanía en términos individuales, que es la libertad y la ciudadanía de cada uno de los europeos, si no hay soberanía europea, si no hay una unión política y una instancia con capacidad para tomar decisiones políticas. Lo hemos dicho muchas veces: se trata de ceder competencias para ganar en competencia, para que exista la


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potencia europea en términos políticos. El euro no puede aparecer como una cárcel o como una camisa de fuerza para todos nosotros. Los Estados renuncian a su soberanía monetaria y a las ventajas de devaluación, de las que hablaba antes, y a cambio no reciben compensación de solidaridad obligada, de esa que se llama solidaridad en una soberanía compartida, como la de los Estados federales. De eso se trata, de soberanía compartida, como la que hay en los Estados federales, y no esa de: voy a ser solidario contigo y te voy a echar una mano, sino que es nuestro problema y lo entendemos como nuestro problema.

No se ha hecho nada por corregir los defectos del diseño del euro, como una moneda común para países que partían de situaciones bien diferentes, como todos sabemos. Se culpa a Grecia por su mal gobierno económico, que por supuesto tiene una enorme y añeja responsabilidad, no solo el último Gobierno, no solo el referéndum, no solo lo que está haciendo el Gobierno actual; los Gobiernos sucesivos también han tenido responsabilidad. Pero no se ha hecho nada serio a nivel europeo para corregir la mala política económica europea, responsable del fracaso de los rescates anteriores, como ya había dicho.

Señor ministro, un país como Grecia -y usted lo sabe- tiene un PIB del 1,5 del de Madrid, es decir, el PIB de la Comunidad de Madrid más medio; ¿eso es lo que estamos salvando? ¿Toda una unión económica tiene tantísimas dificultades para sacar de la crisis a una economía tan pequeña, que es la mitad más que la economía de una de nuestras comunidades autónomas? ¿No significa eso mismo que tenemos un problema, en términos políticos, de diseño de Europa, no solo de diseño de política fiscal y de política económica, sino de diseño de Europa, de diseño político? Yo creo que con decir eso es suficiente.

Acabo, señorías, señores del Gobierno, como comencé. Hemos de ser conscientes de que el problema es doble; que es un problema político; que una política fiscal y económica equivocada nos ha llevado a la situación en la que estamos, y que la renuncia de Europa, de las instituciones europeas a aprovechar la crisis del euro para progresar hacia una mayor integración política de la Unión, capaz de considerar a Grecia como una parte de la Unión necesitada de ayuda, y no solo como un socio comercial incumplidor y retrasado, es lo que nos ha traído hasta aquí. Todos los españoles tendríamos que recordarlo. ¿Se acuerdan de cuando se puso en marcha a nivel europeo el Fondo de cohesión? El Fondo de cohesión se puso en marcha en Europa porque nuestro Gobierno -el Gobierno español de entonces- convenció a los socios europeos de que la cohesión de Europa era muy buena para Alemania, muy buena para los países ricos; que no solamente era un gesto de solidaridad con los países del sur, sino que era muy buena para el progreso de Europa; que la cohesión era una ventaja para todos los europeos; en el corto plazo era una ayuda a los países que acabábamos de entrar, pero políticamente una ventaja para los países más importantes, para las economías más importantes de Europa. Pues ahora debiéramos de aprovechar la oportunidad para eso mismo, para hacer un discurso europeo y unas propuestas europeas; aprovechar la crisis para salir de la crisis renovados, reformados y crecidos en términos políticos, y no solo con políticas fiscales o con políticas económicas.

El memorándum de entendimiento, como se ha dicho antes -usted lo ha dicho por encima, pero voy a insistir un poco en ello, porque en nuestra propuesta de resolución iremos también por ahí-, impone a Grecia una serie de reformas para impulsar su competitividad; unas reformas por cierto, señor ministro, que otros países miembros -España entre otros- se niegan a adoptar internamente, o que en realidad para que tengan éxito requieren de reformas a nivel comunitario, para que sean de verdad eficaces y para que tengan éxito en Grecia y en toda Europa. Es preciso un renovado impulso reformista en toda la Unión que genere esas externalidades positivas para el conjunto, y una revisión -como he dicho- de las políticas de solidaridad, de las políticas europeas.

El señor PRESIDENTE: Señora Díez, tiene que ir usted terminando.

La señora DÍEZ GONZÁLEZ: Termino. Defenderé después, entonces, las propuestas que queremos hacer en este Pleno. Confirmo que nuestro grupo parlamentario dará el apoyo al rescate, dará el apoyo a la participación española, y lo dará desde la perspectiva que acabo de explicar, no porque creamos que haya que ayudar a Grecia, sino porque es nuestro problema. Lo que ocurre en Grecia ocurre en Europa. Es nuestro problema. No es nuestro problema ser solidarios, sino resolver los problemas que tenemos los europeos; y lo que está ocurriendo en Grecia es responsabilidad de todos los europeos -también de los griegos, pero también de todos los europeos-, y por tanto apoyamos la posición del Gobierno, apoyamos el tercer rescate, y no nos preguntamos cuánto nos cuesta ni que podríamos hacer con ese dinero. Nos preguntamos cuánto nos costaría no tener una unión política y una unión económica en Europa. Eso es lo que queremos que nos preguntemos y que se pregunten todos los ciudadanos; cuánto nos costaría que no existiera Europa; cuánto nos costaría en términos democráticos y en términos políticos. Por eso


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plantearemos algunas propuestas, además de apoyar al Gobierno, para que el Gobierno a nivel europeo, en las instituciones europeas refuerce el proyecto común europeo e introduzca y promueva medidas positivas, impulse la lucha contra el fraude fiscal, impulse alguna de las medidas para el mejor gobierno que nos recomienda a todos y que se recomienda en el memorándum a los griegos, como por ejemplo la inclusión de una ley de segunda oportunidad en los créditos públicos o la puesta en marcha de una estrategia nacional para una renta mínima garantizada.

El señor PRESIDENTE: Señora Díez, tiene usted que acabar, por favor.

La señora DÍEZ GONZÁLEZ: Acabo, presidente. Esas cosas que les pedimos a los griegos que hagan y que en esta Cámara se votan negativamente hay que hacerlas a nivel de toda Europa y hay que hacerlas también en España.

Gracias, presidente, por su generosidad. (Aplausos).

El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señora Díez.

Por el Grupo Vasco PNV tiene la palabra el señor Azpiazu.

El señor AZPIAZU URIARTE: Señor presidente, señoras diputadas, señores diputados, señora vicepresidenta, señor ministro de Economía, señor ministro de Sanidad, hoy estamos aquí en el Pleno de la Cámara para dar cumplimiento a un compromiso o mejor dicho para dar satisfacción -diría yo- al presidente del Gobierno, que hace poco más de un mes, cuando compareció para informar sobre el Consejo Europeo de los días 25 y 26 de junio, así como sobre el preacuerdo con Grecia del 12 de julio, nos convocó para que ratificáramos el acuerdo que se alcanzase entre el Gobierno griego, la Comisión Europea, el Banco Central Europeo, el Mecanismo de estabilidad y el Fondo Monetario Internacional. Pues bien, afortunadamente ha habido acuerdo entre las partes. Además lo ha habido antes del famoso día 20, que hubiera sido más problemático, y podemos decir que si nada se tuerce -que parece que no- el tercer rescate para Grecia está en marcha.

Para algunos parlamentos la ratificación del compromiso adquirido por parte del Gobierno griego, por los acreedores y por el Parlamento griego es obligatoria, pero no es el caso del Congreso de los Diputados; aquí no es obligatorio ni en nuestra opinión era necesario. No quiero con ello decir que el rescate griego no sea importante ni deba ser debatido, consideramos que ya fijamos nuestra posición y opinión al respecto cuando compareció el presidente del Gobierno, y hoy pocos elementos más tenemos para poder decir algo al respecto. Responde en nuestra opinión, pues, más a un acto electoralista y a un publirreportaje del Grupo Popular -a los que estamos sometidos desde hace un tiempo- que a una necesidad real de apoyar el rescate a Grecia, que según pudimos comprobar goza y gozará afortunadamente del beneplácito de la inmensa mayoría de esta Cámara. Pero una vez suscitado el debate y encontrándonos en este Pleno nuestro grupo parlamentario sí quiere fijar su postura sobre la delicada situación de la economía griega, de la sociedad griega y sobre el acuerdo alcanzado para librar a Gracia los recursos económicos necesarios con el fin de que puedan salir del agujero en el que se encuentran. Ojalá sea así y que con este tercer rescate se solvente definitivamente el problema griego, que es también un problema nuestro, un problema europeo. Por lo tanto creemos que el acuerdo es positivo y lo apoyaremos. Los propios griegos lo han aceptado a pesar de las grandes y difíciles contrapartidas que para ello les exigen, y no nos corresponde por lo tanto a nosotros poner muchos peros al respecto.

Grecia sigue en el euro y en la Unión Europea y esperemos que lo haga de forma definitiva. Sin embargo hemos de ser conscientes de que el camino ni ha sido ni va a ser fácil. Hay voces cualificadas, como por ejemplo la del profesor de Berkeley Bradford DeLong, que consideran que Grecia tenía que haber salido del euro en el año 2010, y que incluso hacerlo en estos momentos es más beneficioso para Grecia a largo plazo. Lo que quiero decir es que ni está todo hecho ni todos los implicados en el proyecto europeo están trabajando en la misma dirección para facilitar el éxito de una empresa tan complicada. Como usted sabe, señor ministro, el exministro Varufakis -que seguro que conoce perfectamente la situación de la economía griega- dijo hace unos días que el tercer rescate a Grecia no iba a funcionar. Y señaló además algo que es también preocupante, que los ministros de Finanzas griego y alemán, el señor Tsakalotos y el señor Schäuble, piensan también. Lo que no sabemos muy bien es si usted piensa también esto, señor ministro, porque si al igual que Varufakis y los demás considera que el tercer rescate va a fracasar, debería decírnoslo y proponernos no apoyarlo. Pedir dinero y sacrificios a los ciudadanos para que no sirva de nada sería una irresponsabilidad, porque si el rescate fracasa es como tirar los dineros a la basura. A priori y con la


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información actual nuestro grupo parlamentario, el Grupo Vasco, no tiene dudas: está a favor de realizar el esfuerzo necesario, puesto que queremos una Grecia en el euro y una Europa más fuerte y europeísta. Hay que intentarlo por todos los medios. Esperemos que su Gobierno no utilice, señor De Guindos, nuestro apoyo parlamentario para compartir el posible fracaso que eventualmente pudiera producirse.

El mes pasado el portavoz de mi grupo se manifestaba en este sentido. Fue crítico con el papel de las instituciones europeas por el exceso de garantías, por las exigencias, por las medidas, por todas las reformas exigidas a los griegos y que podían dar al traste con el acuerdo, con la economía griega y con el euro. Y fue igualmente crítico con los responsables griegos, cuya actitud y comportamiento era en muchas ocasiones incomprensible. A todos -al menos he de reconocer que a mí sí- nos sorprendió aquel famoso referéndum del 5 de julio, en el que no sabíamos ni lo que se preguntaba ni lo que iban a hacer en función del resultado. Ganó el no, y una semana más tarde aceptaban los griegos unas condiciones más duras que las que teóricamente habían rechazado. Eso sí, con el apoyo de la oposición al nuevo acuerdo y con el voto negativo de numerosos diputados de Syriza; un despropósito afortunadamente que ya es agua pasada. Desde que los responsables griegos decidieron que era mejor adoptar medidas internas, aunque fueran duras -y sabemos lo difícil que es hacer sacrificios cuando estás en una situación extrema con elevadas tasas de paro, con precariedad, pobreza, etcétera-, desde que decidieron hacer los esfuerzos y mantenerse dentro de la Unión Europea tengo la sensación de que las cosas han ido rodando mejor. Adoptar posturas responsables, aunque sea difícil hacerlo, es reflejo de mayor madurez que con las posiciones populistas, cuyo resultado final es impredecible y seguramente indeseable. Las negociaciones entre los acreedores y el nuevo ministro de Finanzas, Euclides Tsakalotos, se han llevado con discreción y seriedad, y se ha vendido el acuerdo tan solo cuando lo habían alcanzado. Seguramente si se hubiera transmitido el día a día de los trabajos todo habría sido más difícil. Si se hubieran producido declaraciones en un sentido o en otro seguramente se habría dificultado el camino.

Reconocemos también como positivos algunos avances facilitados por la troika, ampliada por el MEDE. La reducción del superávit fiscal en un 11 % del PIB durante los próximos tres años facilitará sin duda alguna el esfuerzo presupuestario que de todas formas los griegos han de realizar. Es positiva esta flexibilización de las condiciones fiscales, aunque es previsible, señor ministro, que una mayor flexibilización en el futuro será también necesaria. A pesar de ello y de que serán los acreedores los que harán frente a parte de la deuda de los bancos, garantizándose que no se recortarán los depósitos de hasta 100.000 euros, los griegos han aceptado un memorándum de entendimiento cuya aplicación les va a exigir grandes esfuerzos y sacrificios: eliminar jubilaciones anticipadas, revisar el sistema de pensiones, cambios tributarios, liberalizar el sector energético, modificar el régimen fiscal agrario y crear un fondo para privatizar bienes públicos hasta un importe de 50.000 millones, entre otras medidas, y no va a ser nada fácil. Por ello hay que solicitar a los responsables griegos, a las instituciones europeas y al Fondo Monetario Internacional la mayor responsabilidad y compromiso con esta situación, pero a la vez también hay que exigirles la flexibilidad necesaria para que el caso griego acabe bien y no nos estalle a todos, porque además del futuro de los griegos, que es muy importante, nos estamos jugando el futuro de la Unión Europea y hemos de ser conscientes de ello.

Hemos hablado en multitud de ocasiones en otros debates -hoy mismo otros portavoces se han referido a ello- de la falta de institucionalización, de la falta de cohesión a nivel europeo, de la falta de dar pasos hacia una unión política más consistente, que afronte con más garantías problemas como el de Grecia. No voy a entrar en esta cuestión, que es absolutamente imprescindible, pero quiero señalar que es importante que se conozca el importe que tenemos que aportar y el esfuerzo que tenemos que realizar, para que se sepa que detrás de esto no solo hay palabras, sino también considerables recursos que salen del bolsillo de todos, una aportación considerable que hay que interpretar en términos de necesidad, pero también de solidaridad. El tercer rescate alcanza a los 86.000 millones de euros, tal como ha señalado el señor ministro. Los ciudadanos a través de las instituciones aportamos o avalamos en este caso en torno a 10.000 millones de euros -creo que lo ha cifrado en 10.150 millones-, que sumados a los anteriores suponen 34.000 millones, una cifra muy relevante. Habrá que darlos por bien empleados si con ellos se arregla el problema y para que esto sea posible todos, todos, tenemos que poner de nuestra parte. Como decía antes, no está todo conseguido; es difícil la tarea, pero tenemos la responsabilidad de intentarlo.

El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señor Azpiazu.

Por el Grupo Mixto va a haber intervenciones prácticamente de todos los componentes, y este turno incluye el de réplica. En primer lugar, tiene la palabra el señor Larreina.


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El señor LARREINA VALDERRAMA: Muchas gracias, señor presidente.

Señorías, señor ministro, ha subido usted a esta tribuna con su convencimiento habitual, defendiendo unas tesis que cada vez que las oímos hacen que nos reafirmemos en la necesidad de plantear una alternativa. No vamos a apoyar el proceso que ha llevado a este rescate, y decir no a este proceso y a este rescate es decir sí a la solidaridad con la ciudadanía de Grecia, a la Europa social, a una Europa que tenemos que construir entre todos de forma diferente, y decir no al fracaso de unas políticas ultraliberales que están conduciendo al incremento de la pobreza en el seno de la Unión Europea, y en el caso de Grecia es especialmente significativo lo que se ha producido. Otros portavoces ya se han referido al fracaso de las políticas que se han llevado hasta ahora, pero es que ese fracaso se está produciendo a lo largo y ancho de toda la Unión Europea. Ustedes están muy convencidos de unas políticas ultraliberales que están negando la esencia de la Unión Europea. Estamos dando pasos hacia atrás en la construcción europea, estamos volviendo a una Europa del puro mercado en vez de a una Europa de la ciudadanía, de los ciudadanos y ciudadanas. Estamos construyendo -o más bien destruyendo- una Europa que cada vez es más la Europa de los mercados, y que está dando la espalda a la ciudadanía, porque al final el rescate que ustedes han planteado a Grecia no es un rescate a la ciudadanía griega. Si analizamos qué parte de esos 85.000 millones van a ir a la economía real de Grecia, a los ciudadanos y ciudadanas, se trata de una parte mínima. La mayor parte de ese rescate es a las empresas de armamento francesas, alemanas y también españolas, que están detrás de una parte muy importante de la deuda griega. Además estamos dando rescate a la banca, una banca usurera de Alemania, de Francia y de otros Estados de la Unión Europea. Estamos dando también rescate a unas políticas neoliberales -ultraliberales diría yo- que han centrado precisamente muchas veces su actuación en la propia Grecia, en esos macroproyectos del cemento, como fue todo el desastre de los Juegos Olímpicos en Grecia, es decir, que está también detrás de una parte importante de esa deuda, y finalmente estamos dando apoyo a una campaña que a nosotros nos parece muy peligrosa, que es una campaña ideológica. Ahora mismo también se está cuestionando el derecho de la ciudadanía griega a elegir su propio Gobierno, a elegir su propia política, a elegir sus propias formas de construir su sociedad, porque al final detrás de todo este proceso ha habido un intento claro de apartar al Gobierno griego, como se hizo con el Gobierno italiano y con el Gobierno portugués, para imponer otro modelo ideológico de gobierno, es decir, para imponer el modelo ideológico de un partido conservador que está en la base del desastre griego, que está en la base del engaño que se hizo a la Unión Europea desde el comienzo con los datos griegos, que está en la base de ese desastre económico griego que ha privilegiado a muy pocos y ha dado la espalda a la mayoría de la ciudadanía de Grecia.

Nosotros vamos a decir no a este rescate. Además lo decimos desde el convencimiento de que tenemos la obligación y el derecho a propugnar un modelo europeo diferente, a propugnar la necesidad de acabar con esa especie de nuevo imperialismo económico que se está imponiendo desde Alemania, desde los sectores económicos fundamentalmente, y que está dando la espalda a la construcción de una Europa de la ciudadanía, a una Europa de los pueblos, a una Europa más cohesionada. Porque, insisto, este acuerdo que ustedes nos han traído aquí va en contra de la gente, va en contra de la gente de a pie y va a favor de esa economía especulativa que atenta a la dignidad de las personas y que todo lo somete a esas grandes cifras económicas que al final no son tan grandes, son pequeñas, son al final la negación de la propia realidad de Grecia, de la propia realidad de la Unión Europea. Por eso nosotros, desde nuestra concepción soberanista, reivindicamos el derecho que tienen los ciudadanos griegos a elegir su propio Gobierno y a tomar sus propias decisiones. Reivindicamos también la necesidad de construir esa Europa diferente, una Europa social, una Europa que acabe con el déficit democrático actual. Uno de los problemas que tiene Europa en toda esta crisis económica mundial que ha sufrido ha sido precisamente que estamos en una pseudoeuropa, estamos con un banco europeo que no es un banco europeo; estamos con un parlamento europeo que no es un auténtico parlamento europeo; estamos con una comisión europea que no es un gobierno europeo; estamos con un eurogrupo que no se sabe lo que es, y que incluso no tiene base legal para tomar sus decisiones, y las está tomando con un déficit democrático importante. Nosotros pensamos que es hora de decir no a todo este proceso de desmembración, de desmantelamiento de la Unión Europea; es hora de decir no a toda esa imposición de unas políticas ultraliberales que están a favor de la economía especulativa y que dan la espalda a la economía real, que dan la espalda a la ciudadanía europea. Estamos convencidos de que precisamente nuestra concepción soberanista de recuperar la soberanía de la ciudadanía, la soberanía de los pueblos de Europa, es lo que contribuirá a hacer una Europa más sólida, una Europa consolidada, una Europa cohesionada, una


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Europa social y una Europa que esté al servicio de los ciudadanos y no de los mercados. Por eso nuestro apoyo solidario al pueblo griego, nuestro apoyo solidario a todos los pueblos de Europa que quieren contribuir a construir esa nueva Europa social, y nuestro convencimiento de que solo desde el ejercicio de la soberanía ciudadana podemos conseguir esa Europa más justa, más social.

Muchas gracias.

El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señor Larreina.

Tiene la palabra el señor Tardà.

El señor TARDÀ I COMA: Gracias, señor presidente.

Señorías, que quede claro, el pueblo griego no habría alcanzado el grado de sufrimiento actual si no hubiera sido víctima de la miseria política y de la corrupción de la derecha griega y del Partido Socialista griego en años anteriores, verdaderos sátrapas que nunca se enfrentaron a los chantajes económicos de la troika. Al contrario, se convirtieron en sus monaguillos, cómplices interesados de quienes provocaron la crisis, de quienes la están gestionando y de quienes saldrán todavía más enriquecidos de ella, aun cuando el precio a pagar sea poner en jaque el bienestar de millones de personas, dinamitar la Europa social y desequilibrar todavía más nuestro mundo democrático. Que quede claro que nos sentimos fraternalmente solidarios con el pueblo griego y manifestamos nuestro reconocimiento con el Gobierno griego, un Gobierno que les dio una lección a ustedes convocando el referéndum en el mes de julio, dando una lección de democracia al señor De Guindos, por cuanto ustedes no han tenido ningún inconveniente en reconocer que 40.000 de los 56.000 millones inyectados al sistema financiero no serán devueltos y no han cuestionado en ningún momento la necesidad de preguntar a la ciudadanía qué opina de todo ello, y también lección al Partido Socialista Obrero Español, que en su momento promovió la reforma exprés de la Constitución para anteponer el pago de la deuda al gasto social.

Que quede claro, pues, que vamos a votar en contra de este rescate que ustedes proponen porque no queremos legitimar a los chantajistas, cuyos representantes aquí hoy, ustedes, han dado muestras de no respetar en lo más mínimo la soberanía del pueblo griego, imponiendo un rescate mucho más duro del que rechazaron en el referéndum, lo cual les obliga a ellos a malvender a precio de saldo su país, además sin ninguna garantía de poder superar esta recesión, porque buena parte de los 86.000 millones son destinados solo al pago de los intereses de la deuda. Que quede claro, pues, que son ustedes políticamente muy hipócritas, porque ustedes no hacen los deberes. Usted, señor De Guindos, a pesar de desguazarnos el Estado social, a pesar de fracturar la sociedad, a pesar de consolidar grandes bolsas de pobreza, a pesar de todo ello, está provocando todavía mayor deuda en el Estado español. Ya estamos rondando el cien por cien del producto interior bruto, una deuda que convierte al Estado español en un Estado fallido. Hoy aquí nos traen una fórmula que es la píldora griega, porque sabe -o debería saber- que cuando suban los intereses y cuando España no pueda pagar la deuda, no pueda financiar la deuda, nos van a endosar esta fórmula que hoy aquí acuñamos, la fórmula griega, es decir, el desguace total del Estado social, la selva y el no futuro.

Entenderán, pues, señorías, que nosotros los republicanos no validemos este patrón que aquí hoy se acuña, y debemos decirle además que es falso que seamos solidarios con el pueblo griego. Aquí de lo que se trata no es de donar, no es de prestar sin intereses, sino de ganar dinero, porque es evidente que, a no ser que la capacidad de sufrimiento del pueblo griego sobrepase lo humano,...

El señor PRESIDENTE: Señor Tardà, tiene que terminar.

El señor TARDÀ I COMA: ... ustedes saben perfectamente que no hay ninguna posibilidad de que con este rescate el pueblo griego pueda salir hacia delante. Debería recordarles -termino, señor presidente- que buena parte de esta deuda, por ejemplo -termino con este ejemplo-, viene endosada al dictado de Francia y Alemania, que en el primer rescate impusieron la compra de armamento, cosa que explica los altos presupuestos del Ministerio de Defensa griego. Es decir, el mismo gasto militar que tanto se ha cuestionado ha venido al dictado de los intereses de Alemania y Francia, razón por la cual nosotros nos oponemos a este nuevo rescate.

Muchas gracias.

El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señor Tardà.

Señora Fernández Davila.


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La señora FERNÁNDEZ DAVILA: Gracias, señor presidente.

Compartiendo la necesidad de apoyar a Grecia, no podemos compartir el acuerdo que hoy nos trae a debate el Gobierno del Estado español, porque este acuerdo no solo es humillante para los griegos, sino que es la plasmación de un modelo europeo con el que el Bloque Nacionalista Galego está frontalmente en contra. Un modelo de capitalismo voraz, incansable, como lo está demostrando en su lucha titánica, por cierto, por eliminar los logros sociales alcanzados en tantos años de esfuerzo y sufrimiento. Señor De Guindos, nos atrevemos a decir que las condiciones en las que se produce el acuerdo le resta cualquier atisbo de legitimidad democrática. Y nos atrevemos a decirlo porque las condiciones fueron todo un ejemplo de prepotencia y de imposición por parte de los Gobiernos que dictan las políticas de la Unión Europea. No faltaron las amenazas y el Gobierno heleno se vio obligado a aceptar bajo el chantaje de un bloqueo financiero extremo. El Gobierno de Grecia no fue realmente libre para firmar este acuerdo que humilla a todo un pueblo, además de suponer, de hecho, la supresión de su soberanía, dejando en la práctica a la nación griega bajo un protectorado de Alemania y de la UE. Las condiciones que se recogen en el memorándum inciden en las mismas políticas fracasadas que han abocado a Grecia a la situación que propicia este tercer rescate. Se niegan ustedes, señor ministro, los defensores de este documento, no solo a perdonar parte de la deuda griega, sino ni siquiera a una reestructuración parcial de la misma y optan, como han hecho, por profundizar en su endeudamiento. Las exigencias establecidas supondrán más sacrificio y sufrimiento a las clases populares y trabajadoras.

Señorías, no podemos manifestarnos a favor de estos acuerdos porque también estamos en desacuerdo con el austericidio impuesto no solo en Grecia, sino por el Gobierno de Mariano Rajoy en el Estado español a sus ciudadanos, y porque, además, estamos preocupados en este momento por que el Gobierno del Estado español pueda seguir haciendo más reformas laborales, subidas de impuestos directos o más recortes sociales, como le está indicando en este momento el Fondo Monetario Internacional. Decir no desde el Bloque Nacionalista Galego a estos acuerdos es decir no a una Europa empeñada en garantizar el sobre enriquecimiento de una minoría condenando a la mayoría al empobrecimiento; una Europa que sigue empeñada en garantizar que el capital especulativo no vea minorizados sus grandes y cuantiosos beneficios, aunque eso signifique dejar al capital productivo sometido a una crisis brutal. Sí es posible otra Europa. Le preguntaría hoy, señor De Guindos y representantes del Gobierno del Estado español, qué ha pasado con ese cambio de modelo productivo que todos han dicho...

El señor PRESIDENTE: Señora Fernández, tiene que acabar.

La señora FERNÁNDEZ DAVILA: Finalizo, señor presidente.

...que había que trabajar para poder superar la crisis. No hemos visto que ni este Gobierno ni la Unión Europea hayan hecho algo al respecto. Lo que sí hemos visto es que se han esforzado, y mucho, en garantizar el dominio de la economía especulativa. Le pregunto, señor ministro, ¿puede explicarle la Unión Europea a los ciudadanos griegos que gracias a la crisis griega la banca alemana se ahorrara 100.000 millones de euros? Esto, señores que defienden el modelo europeo actual, es lo que representa: empobrecimiento de las mayorías sociales y enriquecimiento de las minorías, como está total y absolutamente demostrado.

Muchas gracias.

El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señora Fernández Davila.

Señora Oramas.

La señora ORAMAS GONZÁLEZ-MORO: Gracias, señor presidente.

Mi compañero, Pedro Quevedo, y yo -Coalición Canaria y Nueva Canarias- vamos a apoyar este rescate a Grecia y esta aportación del Gobierno y de España por varias razones. La primera, porque creemos que Grecia tiene que estar en la Comunidad Europea; que Grecia es importante en el euro y que la alternativa era la salida, como muy bien han dicho portavoces anteriores y el ministro. Creemos, además, que en este momento esa situación que vive Grecia crea dudas de que al final todo este rescate, todas estas medidas, puedan ayudar al pueblo griego a salir y a hacer asumibles las nuevas deudas que asume Grecia. Y no lo dice la portavoz de Coalición Canaria-Nueva Canarias, lo dice el propio Gobierno griego cuando afirma que el fondo de 50.000 millones de euros que calcula la Comisión Europea no existe. Lo dice el Fondo Monetario Internacional, que tiene dudas de la sostenibilidad y la capacidad de la deuda griega. Lo dice el ministro de Economía alemán, que dice que hubiera sido mejor que hubiera habido una quita a Grecia y que Grecia hubiera salido. En ese sentido, yo creo que el retraso en la decisión del Fondo


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Monetario Internacional de entrar en este momento y retrasar la misma dos meses no inspira confianza en la decisión que se está tomando. Pero, así y todo, nosotros vamos a apoyar esta propuesta porque, como muy bien han dicho el portavoz socialista y el portavoz de Convergència i Unió, al final esto es un plato de lentejas: las tomas o las dejas. Al final, es la única solución en este momento para salvar la permanencia de Grecia y nosotros estamos convencidos de que eso es necesario.

También quiero aprovechar este momento para volver a hacer un llamamiento con respecto a la inmigración en el Mediterráneo; esa situación de Grecia con más de 150.000 personas que han llegado este año; esas islas a las que están llegando miles de seres humanos que huyen de la guerra, que huyen del hambre; unas islas en las que no se quieren quedar esos refugiados sino que usan para llegar a Europa, como vivimos en Canarias en el año 2006. Desde la Comisión Europea no puede responderse a un país que está en una situación económica, de inmigración y de refugiados desbordada, con 400 millones de euros; no se puede resolver con cupos miserables. Al final, esta gente viene a Europa; al final, los españoles, que tuvimos esta experiencia, tenemos que hacer real el discurso que hicimos en el año 2006. Esto no era un problema español, ahora no es un problema griego y, como digo siempre, nosotros tenemos que estar en el problema de la inmigración al lado de Italia y de Grecia y no de Alemania, de Inglaterra, de Francia y de otros, porque llegan a Europa y son seres humanos. Cuando uno se lanza al mar y no tiene...

El señor PRESIDENTE: Señora Oramas, tiene usted que terminar.

La señora ORAMAS GONZÁLEZ-MORO: Termino.

...y no tiene nada que perder, eso no se para ni con 400 millones ni con dos barcos; se para con una política europea decidida en las zonas de conflicto y en África.

Gracias, señor presidente.

El señor PRESIDENTE: Gracias, señora Oramas.

Señor Baldoví.

El señor BALDOVÍ RODA: Hay dos declaraciones que explican realmente lo que hoy discutimos aquí y la verdadera y cruda realidad, más allá de ampulosas declaraciones retóricas. La primera son las declaraciones de una persona tan poco sospechosa de veleidades izquierdistas como la directora del Fondo Monetario Internacional, que afirma que la deuda de Grecia se ha vuelto insostenible y que el país no podrá restaurar la sostenibilidad de la deuda solo a través de acciones propias. La segunda es una declaración, una línea solamente, que figura en el anexo II que nos han facilitado como documentación, y es de la declaración de la Cumbre del euro de 12 de julio. Dice esa escueta línea: La cumbre del euro insiste en que no pueden llevarse a cabo quitas nominales de la deuda. Entonces, si la deuda griega es insostenible, si no se piensa hacer ninguna quita, ¿qué estamos haciendo? Estamos aprobando un rescate de 86.000 millones que en gran parte no irá a los ciudadanos, a cambio de toda una serie de medidas draconianas contra el pueblo griego que la propia directora del Fondo Monetario Internacional afirma que no servirán para nada: subidas del IVA, recortes en pensiones, privatizaciones. Recordemos que el mismo Fondo Monetario Internacional ya reconoció por escrito, el 25 de marzo de 2010, que el rescate a Grecia deprimiría salarios, pensiones y el PIB y dispararía la deuda pública. Al final, lo que se está jugando aquí no es lo que nos dice el Gobierno en esa comunicación llena de buenas palabras -el compromiso del pueblo español con el proyecto de construcción europea, la estabilidad del euro como moneda única y la solidaridad con el pueblo griego-, aquí, hoy, lo que menos importa es la solidaridad con el pueblo griego, al final, lo que se juega en esta partida es mucho más simple: el poder financiero no tolera que ningún Gobierno le discuta su supremacía. Esto no es un rescate. Esto es un chantaje con premeditación, con alevosía, ejecutado estos últimos meses con una precisión de cirujano. Un escarmiento a todos los que se atreven a cuestionar su poder. Esa es la realidad y, como afirmó el primer ministro Tsipras en el Parlamento griego el viernes pasado: Hemos tomado la decisión de permanecer vivos en lugar de suicidarnos protestando por la injusticia cometida.

Estas medidas no van a ayudar al pueblo griego a salir del agujero como no lo hicieron los dos primeros rescates, solo dan aire; dan aire al Gobierno para ganar tiempo. Acabo. Solo cuando afrontemos realmente el quid de la cuestión, es decir, la reestructuración de la deuda, estaremos hablando de soluciones, estaremos hablando de un verdadero rescate, y en esto, señor ministro, nosotros nos jugamos mucho a juzgar por el éxito que tienen sus políticas en la contención de nuestra propia deuda.

Muchas gracias, señor presidente.


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El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señor Baldoví.

Señor Álvarez Sostres.

El señor ÁLVAREZ SOSTRES: Muchas gracias, señor presidente.

Señorías, señor De Guindos, subo a esta tribuna a aportar nuestra opinión y nuestra posición sobre el programa de asistencia o rescate griego por un importe de 86.000 millones de euros y la contribución española al mismo, que asciende aproximadamente a 10.000 millones de euros. Esa es la cifra que está sobre la mesa para pagar las deudas contraídas con el FMI, el BCE y refinanciar la banca griega.

Todo se desarrolló rápidamente en el aspecto técnico, yo lo confieso, y en lo político en el ámbito del Eurogrupo. La intervención en Grecia pasará por serios recortes en precios agrícolas, prejubilaciones, jubilaciones e impuestos. Es, por tanto, una dura política de ajuste la que tienen que hacer en Grecia para tratar de evitar el famoso Grexit, es decir, la salida del euro. Estamos de acuerdo en que cuando se está en un círculo de socios hay que cumplir y no valen operaciones de gran bonismo populachero. El 'yo no pago porque le pregunto a los ciudadanos si quieren pagar o seguir como hasta ahora por libre y que cumplan los demás' está muy bien, pero lo malo de los faroles es saber qué plazo tienen y hasta dónde se pueden sostener. Como entre griegos anda el juego, están involucrados Agamenón o el ministro Varufakis, cualquiera de ellos. A la sociedad griega hay que ayudarla, porque delante de la burocracia política está la propia sociedad griega, a la que se ha liderado con engaños electorales continuados y metas utópicas inalcanzables y, además, porque mayoritariamente esta sociedad quiere seguir en el euro. Como sucede con otras sociedades, creemos que el principio de solidaridad nacional es clave en la construcción de Europa, pero no más clave que la convivencia de la sociedad española, porque resulta muy educativo mirar al abismo para observar y contrastar lo que uno va dejando atrás para lanzarse a lo desconocido en aventuras políticas que solo sirven a egoísmos muy bastardos, por cierto.

Ahora pintamos el dinero en la cuota correspondiente con el sacrificio de la sociedad española, y no importa que nos llamen rácanos si el objetivo es una Europa unida, pero esto también, señor De Guindos, resulta muy educativo para nuestra propia sociedad de puertas adentro. Tenemos alguna duda, el rescate tendrá una vigencia de tres años y después -la mayoría de los analistas consideran que no habrá una quita sobre esa deuda- ¿qué pasará?, ¿puede haber un cuarto rescate, acaso un quinto rescate que nos exija nuevas aportaciones cuando ya superan los tres rescates precedentes, como usted nos ha citado, los 34.000 millones de euros? Eso significa un gran sacrificio por nuestra parte. El presente político de Grecia y los problemas de estabilidad del propio Gobierno, ¿hasta qué punto nos permiten ser optimistas en este sentido? Yo no rechazaré la ayuda a Grecia y la implicación financiera de nuestro país, pero tampoco -se lo confirmo- veo claro el futuro de Grecia si no logran cambios estructurales en su economía. Es un sí pero. Parece que con este tercer rescate y sus políticas de sacrificio se ve la luz del túnel, pero no sé si al final del túnel es otro tren el que viene con más deudas y con un default. En todo caso, en Foro no seremos ambiguos ni cicateros con la corresponsabilidad en la ayuda al pueblo griego, porque se demuestra, en definitiva, que las sociedades siempre suelen estar por delante de los engañadores y falsificadores de la verdad.

Muchas gracias, señor presidente.

El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señor Álvarez Sostres.

Señor Salvador.

El señor SALVADOR ARMENDÁRIZ: Gracias, señor presidente.

Señor ministro, en mi partido valoramos positivamente que tengamos este debate en sede parlamentaria y también que se den explicaciones de por qué, cómo y para qué ayudar a Grecia una vez más y, además, para que cada cual exprese su opinión, sus reproches, sus reservas y sus dudas. Se trata -y no es la primera vez- de ayudar de forma solidaria con mucho dinero y lo cierto es que no nos sobra precisamente, aunque también es verdad que si estamos en condiciones de volver a ayudar a Grecia es precisamente una buena noticia, porque eso supone una cierta fortaleza y una buena salud de nuestra economía, y esa también puede ser una de las buenas noticias de este debate.

Es verdad, señorías, que todas las decisiones sobre políticas públicas requieren o comprometen recursos públicos -esa es una verdad innegable- y, por tanto, saber cuánto se puede gastar, conocer cuánto dinero público se va a comprometer en ellas, saber si se pueden costear con financiación propia o no y decidir si pedir o no prestado para financiarlas es una decisión muy importante. Creo que el principal recordatorio de este debate es que vivir de prestado limita la libertad, el poder para tomar decisiones y, en


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definitiva, la soberanía de un país; una lección que requiere permanecer siempre en estado de alerta, señor ministro, que es además una lección aplicable tanto a Grecia como a España. Además, es mejor tomarla como una lección que como un epitafio y nos recuerda algo muy sencillo, y es que las grandes decisiones políticas no difieren tanto de las que cada uno tomamos en nuestras vidas privadas y, por tanto, conviene no gastar más de lo que uno tiene. Es verdad que el memorando de entendimiento es un auténtico catálogo de compromisos para los próximos tres años en un sinfín de materias y sectores, una auténtica enmienda a la totalidad de las políticas públicas y privadas griegas: amplio, exigente, con reformas calendarizadas y condicionalidad. El acuerdo de asistencia financiera estará escalonado y sujeto al cumplimiento de una condicionalidad que lo hace más creíble y riguroso. Entiendo que la izquierda más dogmática no quiera aprobar un acuerdo que contiene, entre otras muchas, ayudas financieras a los bancos y un duro programa de privatizaciones, actuaciones estas que critican duramente en nuestra política doméstica; si votaran sí caerían en una notable incoherencia, aunque es verdad que, parafraseando al presidente Rodríguez Zapatero, podrían dar hoy un sí no positivo, igual que aquel no no negativo de Rodríguez Zapatero. Como no tengo tiempo para extenderme, permítame tres recordatorios exprés: uno, que lo que afecta a uno afecta a todos. Dos, que hay unos principios básicos de gestión pública que son de común observancia, ni de izquierdas ni de derechas; es decir, veracidad, transparencia, rigor, legalidad, eficiencia. Tres, que obviamente -creo que lo han dicho muchos-, la alternativa a este plan era y es mucho peor.

Termino. Debemos confiar en que cumplan el calendario y sus compromisos. Tiempo e instrumentos tenemos para evaluar si la palabra que empeñan los políticos griegos se cumple y si los nuevos sacrificios que tendrá que asumir el pueblo griego dan su fruto, como todos esperamos, lo antes posible. Unión del Pueblo Navarro quiere acompañar su compromiso, el del pueblo griego, con nuestro voto favorable a ayudarles. Es lo que nos reclama hoy la intrahistoria de la construcción europea, la unidad y la solidaridad con el pueblo de Grecia.

Muchas gracias.

El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señor Salvador.

Señor Serrano, como último interviniente del Grupo Mixto.

El señor SERRANO IZKO: Señor ministro, nebulosa, tecnocrática y deshumanizada exposición la suya. Grecia legó a la civilización occidental una concepción del cosmos y del arte a la medida del ser humano, y ustedes han dado, verdaderamente, la medida de lo que el ser humano, demasiado humano, que diría Nietzsche, es capaz de hacer: ahogar a la sociedad griega sometiéndola a los dictados de quienes consideran que las gentes que no pueden subsistir ante sus efectos son esos individuos superfluos que definió Hannah Arendt. Todo por parar los pies a un Gobierno aupado por un pueblo que no quiere ni puede, ni moral ni físicamente, someterse a esos dictados, que necesita otras alternativas a la medida del ser humano de la filosofía griega, alternativas que las hay, por mucho que ustedes se nieguen a considerarlas.

Desgarradora, señor ministro, su capacidad, la de ustedes, para utilizar el sufrimiento del pueblo griego como parte de su campaña electoral. Mientras ustedes aplican medidas de inmisericorde austeridad en sanidad, educación, dependencia, asistencia a las víctimas del paro estructural, etcétera, no les importa tirar del erario público en viajes y dietas de diputados y en gastos del personal del Congreso para un Pleno extraordinario y electoralista. Les daría igual que toda la oposición hubiese votado en contra de su juego, ya tienen su mayoría suficiente; el Congreso como tal es el que le aplaude. Este Pleno extraordinario es innecesario y, por tanto, despilfarrador, señor ministro. Está planteado en beneficio exclusivo de sus intereses electoralistas. Geroa Bai no acepta su juego. Votaré no a un acuerdo que usted sabe bien que no va a funcionar, porque ya está advertido de que no va a solucionar el problema de Grecia, como no funcionaron los dos planes anteriores. Lo único que hará será prorrogar y aumentar su sufrimiento. Grecia nos legó, además, otros dos grandes valores a Europa: la democracia y la tragedia. Ustedes, gentil reciprocidad la suya, aplican a la sociedad griega una democracia reinterpretada bajo el peso de sus panzer financieros y devuelven la tragedia a las vidas cotidianas de sus gentes.

Muchas gracias.

El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señor Serrano.

Por el Grupo Popular, tiene la palabra el señor Martínez-Pujalte.


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El señor MARTÍNEZ-PUJALTE LÓPEZ: Muchísimas gracias, presidente.

Aunque salga sin corbata, voy a votar a favor de apoyar al Gobierno para que acepte el tercer plan de rescate, porque aquí parece que ha habido dos tipos de personas, los que salían con corbata, que decían que sí, y los que salían sin corbata y decían que no. Aunque salga sin corbata, mi grupo va a decir que sí.

De entrada, lo que quiero plantear es -porque estaba perplejo en mi escaño- qué vamos a votar, qué es lo que hoy se está sustanciando aquí. El último interviniente ha hablado de la democracia griega. No puedo estar más de acuerdo en el legado aristotélico y platónico del pensamiento, pero ayer, en Grecia, 222 diputados de todos los partidos políticos votaron que sí a este acuerdo, mientras que solo 64 -una ínfima minoría- votó que no, 11 se abstuvieron y 3 decidieron no asistir al debate, porque tendrían cosas mejores que hacer. ¿Qué estamos votando hoy aquí o qué estamos sometiendo a debate? Estamos sometiendo a debate, señorías -y, a lo mejor, mi argumento es muy simple-, que Grecia no puede hacer frente a sus compromisos de pago. Estamos sometiendo a debate que Grecia no tiene viabilidad económica para salir adelante y va a las instituciones europeas a decirles: ¿me ayudan? No estamos sometiendo a debate que las instituciones estemos deseosas de darle 86.000 millones a Grecia. Lo que estamos sometiendo a debate es que los griegos, a través de sus representantes democráticos y de la soberanía nacional, dicen: No puedo hacer frente a mis compromisos de pago y, por tanto, necesito la ayuda. Estamos sometiendo a debate que después de que un Gobierno en Grecia que no ha sabido cumplir con sus deberes no ha podido hacer frente a sus compromisos; no le ha valido el segundo plan de rescate y porque ellos, que son soberanos, ellos, que son responsables de sus acciones, lo han hecho mal, acuden a las instituciones para que nosotros -el conjunto de los ciudadanos europeos- lo apoyemos para que Grecia salga adelante. Eso es lo que estamos votando.

Señor Moscoso, no estamos hablando de la forma de elección de embajadores; no estamos votando eso ni hablando de eso, independientemente de que me parezca muy bien el nombramiento de Rafael Estrella, de Cristina Narbona y de otros políticos. No estamos hablando de ningún plan de austeridad o no plan de austeridad. No estamos hablando tampoco de la política económica española ni de la burbuja financiera del señor Garzón, que es su discurso único. Hablamos de Grecia, burbuja financiera; hablamos del gobernador del Banco de España, burbuja financiera. Luego, la segunda parte del discurso del señor Garzón es, por cierto, den ustedes más crédito. No, estamos hablando de ayudar a Grecia para salir adelante.

Mi grupo va a votar que sí, primero, porque creemos en Europa. Vamos a votar que sí a participar en el tercer plan de rescate porque nosotros creemos en Europa como un espacio de paz, de libertad y de progreso en el que no sobra nadie. Creemos en la Europa donde la persona -hoy, que han hablado de diversos autores, yo digo como Maritain- debe ser el centro de la actuación pública; porque creemos en la Europa del Estado del bienestar; porque creemos en esa Europa, hoy queremos ser solidarios con Grecia. Por eso, vamos a votar que sí. Vamos a votar que sí porque creemos en la Europa de derechos y deberes, porque creemos en una Europa donde no sobra nadie y donde todos, para participar, tenemos obligaciones y responsabilidades. Creemos en la Europa donde todos somos más. Creemos en la Europa donde juntos sumamos más, donde juntos se crece más que proporcionalmente; porque creemos en esa Europa de derechos y obligaciones, vamos a votar que sí. Y porque creemos en esa Europa de derechos y obligaciones, cuando un país lo ha hecho mal porque un Gobierno, no los ciudadanos, lo ha hecho mal -alguien hablaba de que culpabilizamos a los ciudadanos y no, la culpa no la tienen los ciudadanos griegos, sino un Gobierno que lo ha hecho mal-, y tenemos que salir en su ayuda hay que decirle que hay que hablar de derechos y de obligaciones. Se le da un dinero, una ayuda financiera, para que pueda cumplir con sus obligaciones de pago, para que los depositantes de los bancos griegos no pierdan sus depósitos, para que haya un plan de crecimiento y de empleo en Grecia. Por eso, vamos a votar que sí. Y vamos a votar que sí, señorías, porque creemos en el euro como espacio de progreso, bienestar y oportunidades. Vamos a votar que sí porque creemos que la moneda única tiene ventajas innegables para el conjunto de ciudadanos, porque creemos que la moneda única es un espacio donde si hay entrada y no hay salida cumpliendo cada uno con las obligaciones que tiene se construyen oportunidades para los ciudadanos. Porque creemos que el euro trae progreso, trae bienestar, trae empleo y es muy bueno consolidar el espacio del euro y decir que la moneda única es irreversible. Por eso, vamos a votar que sí.

Pero que nadie se equivoque, señorías, el euro acentúa los deberes. Cuando construimos un espacio con moneda única, los países que forman parte de ese, entre comillas, club adquieren deberes para con los otros. Porque lo que uno hace afecta a los otros, porque lo que uno 'malhace' -perdón por la expresión porque no sé si es gramaticalmente correcta- también influye negativamente en los otros. Por eso, en el


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club del euro hay obligaciones que cumplir. Cuando uno pone su política monetaria en manos del Banco Central Europeo, cuando uno une su destino o su viabilidad futura con una moneda única que te da garantías, que te permite crecer más, que te permite conformar un espacio mejor para la solidaridad y el crecimiento también se adquieren deberes. Nosotros creemos en ese euro. Cuando uno pertenece al euro no se trata de que solo se tienen derechos, se tienen obligaciones. Por eso, los partidos políticos que se presentan en campañas electorales prometiendo con argumentos como los que hoy han empleado algunos aquí en esta tribuna están engañando a los ciudadanos. Por eso, cuando algunos se suben en los mítines en campaña electoral a prometer que no van a cumplir con sus obligaciones en el euro, que no van a hacer frente a sus compromisos con la deuda pública, cuando dicen que van a someter a su país a un déficit fiscal elevado, lo que están haciendo es engañar a los ciudadanos. Porque en el euro hay obligaciones que se cumplen y cuando se engaña a los ciudadanos pasa lo que le ha pasado al Gobierno del señor Tsipras, que prometía cosas que no podía cumplir y ha llevado a los ciudadanos a que tengan que hacer cola en los cajeros para poder sacar sesenta euros al mes. Porque lo que ha pasado en el euro es que las obligaciones se cumplen y, cuando no se cumplen, los Gobiernos llevan a los ciudadanos a la ruina. Por eso, no se puede decir según qué cosas. Es muy fácil prometer, es muy fácil hablar, es muy fácil dialogar con grupos sociales prometiendo el oro y el moro, pero luego hay que cumplir las obligaciones, porque lo que se hace en cualquier rincón de Europa con moneda única afecta al conjunto de la población.

Nosotros vamos a apoyarlo también sabiendo que las medidas que contempla el MOU no son medidas de castigo a nadie. Son medidas para hacer que Grecia sea un país viable, son medidas para que los griegos vivan mejor, son medidas para que Grecia se convierta en un país donde haya progreso, donde haya crecimiento, donde la gente pueda sacar su dinero del banco y no tenga que hacer colas en los cajeros, donde tenga oportunidades de empleo. Eso es lo que contempla el MOU y eso es lo que vamos a aprobar. Lo que vamos a aprobar, o lo que van a aprobar los países del Eurogrupo de acuerdo con Grecia, es un modelo económico de éxito, porque el modelo económico del señor Tsipras era un modelo económico de fracaso. Cuando se hacen comentarios en esta tribuna, hay que saber de lo que se está hablando, señorías, hay que saber que solo la estabilidad, la consolidación fiscal, las reformas estructurales y las políticas de apoyo a la oferta son las que hacen crecer a los países, y las políticas de más deuda pública, de deslizarse por senderos del gasto público desmedido, las políticas de contrarreformas económicas y las políticas de demanda y no de oferta son las que llevan a los países a la ruina, como le ha pasado al señor Tsipras.

Hoy tenemos que estar aquí, señorías, pero me gustaría que este Pleno no se tuviera que celebrar. Este Pleno no es un Pleno agradable. Decía un señor diputado que este era un Pleno electoralista; no, aquí en este Pleno lo que estamos diciendo a los españoles es que de su dinero tienen que poner un 11,6 % -creo, me puedo equivocar- de los 86.000 millones de euros. Lo que estamos diciendo a los españoles es que tienen que poner casi 10.000 millones de euros -200 por cada español- porque Tsipras lo ha hecho mal. Lo que estamos diciendo a los españoles hoy en este Pleno es que tienen que poner dinero porque un país se ha deslizado por políticas incorrectas y fracasadas. Y los españoles, que ya tenían comprometidos casi 700 euros -cada españolito, el que está en la fila del paro, el que está en la fila de Cáritas, el que acaba de nacer, ya tenía comprometidos 700 euros-, ahora se tienen que comprometer con 200 más porque se ha hecho mal. Nosotros estamos celebrando este Pleno porque Grecia ha fracasado con el Gobierno de Tsipras. Yo hubiera preferido que el segundo plan de rescate fuera un éxito, yo hubiera preferido que en lugar de poner 10.000 millones de euros no los tuviéramos que poner, yo hubiera preferido que esto no sucediera. Lo que está pasando en Grecia es dramático por una mala política de un Gobierno en un país que hace un año, como decía muy bien el señor ministro, estaba con una deuda sostenible y hoy está con una deuda insostenible; hace un año estaba con posibilidades de crecer y hoy está en recesión clara; hace un año estaba con posibilidades de crear empleo y hoy está destruyendo empleo, y por eso hoy estamos aquí. Los europeos salimos al rescate de Grecia con solidaridad y damos dinero no para imponer castigos a nadie, no para imponer penitencias a nadie, sino para crecer, garantizar el euro y facilitar el Estado del bienestar en Grecia; para eso estamos hoy aquí. Pero estamos aquí también para decirles a los ciudadanos que junto con el dinero que les pedimos vamos a hacer que se garantice el bienestar, el progreso, el crecimiento en Grecia y vamos a hacer que se pueda devolver el dinero que hoy los griegos van a asumir.

Lo que creo, señorías -y acabo-, es que hoy estamos en una situación penosa a la que ha llevado un Gobierno que prometía cosas que no podía cumplir, y lo sabía; y los europeos estamos siendo solidarios con Grecia, vamos a seguir siéndolo, pero vamos a exigir que el dinero se emplee para el progreso de


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Grecia y no para las ensoñaciones de ningún político -perdónenme la expresión, a lo mejor no es cierta- que quiera hacer demagogia.

Muchísimas gracias. (Aplausos).

El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señor Martínez-Pujalte.

Tiene ahora la palabra el señor ministro de Economía y Competitividad.

El señor MINISTRO DE ECONOMÍA Y COMPETITIVIDAD (De Guindos Jurado): Muchas gracias, señor presidente.

Señorías, voy a contestar a cada uno de los portavoces de los grupos parlamentarios. Ha habido cuestiones que se han planteado en común, por lo que intentaré agruparlas para hacerlo lo más breve posible. (La señora vicepresidenta, Villalobos Talero, ocupa la Presidencia).

En primer lugar, el señor Moscoso y creo que también el señor Coscubiela han preguntado por qué traemos este tercer programa de Grecia cuando no trajimos el programa de asistencia financiera de España. La razón es muy simple. Si nos fijamos en qué ha ocurrido con los anteriores, este programa ha tenido un coste. Por lo que se refiere al primer préstamo bilateral que España hizo a Grecia, de 6.700 millones de euros, si tenemos en cuenta que en estos momentos tiene treinta años de vida, con diez de carencia, con un tipo de interés del 0,5 %, España tuvo que levantar ese dinero, esos 6.700 millones de euros, con un coste de financiación que aproximadamente estaba ligeramente por debajo del 4 %. Si uno hace un simple cálculo financiero, se pone de manifiesto que hay una pérdida implícita de unos 1.500 millones de euros. Por el contrario, el programa de asistencia financiera de España con el préstamo del MEDE tiene unos costes de financiación muy inferiores a los que tenía España en el momento de petición del mismo, en el año 2012. Eso ha supuesto que hasta el momento ese préstamo haya ahorrado al contribuyente español 2.000 millones de euros al año como consecuencia fundamentalmente de la diferencia. Esa es la razón fundamental.

En segundo lugar, el señor Moscoso ha hecho referencia al programa humanitario, algo que hay que resaltar y a lo que también se han referido otros portavoces. La Comisión Europea está preparando un programa humanitario de 35.000 millones de euros. Es fundamentalmente una muestra de la solidaridad, porque no son solo los 86.000 millones, sino que también se van a establecer, vía fondos estructurales y presupuesto comunitario, 35.000 millones de euros, ya que Grecia, como todos sabemos -la señora Oramas hacía referencia a ello-, en estos momentos tiene un problema dentro de un problema: la crisis de la inmigración, que le está afectando. Como decía el primer ministro Tsipras, es una crisis dentro de una propia crisis.

Se han hecho referencias conjuntas a todo lo que tiene que ver con la sostenibilidad de la deuda. La sostenibilidad de la deuda, sin duda, es una de las cuestiones más relevantes y controvertidas del actual programa, incluso de la situación macroeconómica de Grecia. Una primera consideración es que ya se han hecho varias modificaciones de las condiciones de los préstamos, que en términos de valor presente son equivalentes a una reestructuración; lo que ocurre es que no implica una quita nominal en absoluto, pero son equivalentes desde el punto de vista del alivio. He comentado cómo en relación con los préstamos bilaterales, por ejemplo, se modificaron las condiciones financieras en tres ocasiones, con reducciones importantes de los tipos de interés y con alargamiento tanto del periodo de gracia como de la vida media. Y también, en el segundo programa que otorgó el fondo de rescate, lo que en siglas inglesas se conoce como el FSF. Estas modificaciones de las condiciones financieras de estos préstamos supusieron un alivio de la ratio deuda pública/PIB de Grecia de aproximadamente 50 puntos, como comentaba anteriormente. Asimismo -a veces se olvida-, hubo una quita en el año 2012 para los tenedores de deuda pública griega en manos del sector privado -los deudores privados- de 100.000 millones de euros. Por tanto, no es cierto que nos hayamos negado a discutir el tema de la sostenibilidad de la deuda, no es cierto que nos hayamos negado a hablarlo. Se han hecho numerosas operaciones que han supuesto reducciones del peso de la deuda griega. La cuestión es que hay un límite y es que no se va a aceptar, como se puso de manifiesto en el acuerdo de los jefes de Gobierno y de Estado, una quita nominal, una quita del valor facial de la deuda, pero, efectivamente, medidas de alivio han existido.

Otra cuestión importante y que es necesario que la Cámara tenga en consideración es el papel del Fondo Monetario Internacional. Se establece que el papel del Fondo Monetario Internacional tiene que estar involucrado en el tercer programa de Grecia; estuvo en dos programas anteriores, su segundo programa tenía un plazo distinto, unos horizontes temporales distintos que el Fondo de rescate europeo, pero en estos momentos la comunicación que nos han hecho, lo que nos ha indicado el Fondo Monetario


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Internacional, lo que nos dijo su directora gerente, Christine Lagarde, en el ultimo Eurogrupo es que se tienen que cumplir dos condiciones. La primera condición es que tienen que estar convencidos de que efectivamente existe un compromiso real por parte del Gobierno griego, y eso se verá en octubre. En segundo lugar, la deuda tiene que ser sostenible, y eso me lleva al punto anterior, es decir, qué se entiende por sostenibilidad de la deuda.

En el informe, en la documentación que hemos remitido -y que continuaremos remitiendo a esta Cámara, porque hay papeles que de alguna forma se van actualizando continuamente- se indica cómo en un breve plazo de tiempo la deuda griega puede llegar al 200 % del PIB, lo que sin duda es un nivel insostenible. Lo fundamental aquí es que efectivamente se consiga superávit primario y se consiga a su vez que el programa de privatización -que no es de 50.000 millones de euros, señor Garzón, es de 6.000 millones de euros en estos tres años- reduzca lo que son las necesidades de aportación de fondos por parte del Fondo de rescate y que efectivamente y de forma simultánea empiece a haber un crecimiento de la economía griega, que no se va a producir, de acuerdo con las proyecciones de la Comisión Europea, del Fondo Monetario Internacional y del BCE, en los próximos dos años, pero sí se puede producir a partir del año 2018.

Paso a entrar en la cuestión más política, porque yo creo que la señora Díez y varios diputados lo han comentado, y este es un tema fundamental. Aquí hay unas bases de cálculos económico-financieros, macroeconómicos, pero el tercer rescate de Grecia es un rescate en el cual la política tiene muchísimo que ver, es decir, aquí ha habido un planteamiento de sustrato político que es fundamental. Les puedo decir que durante las negociaciones del Eurogrupo básicamente han existido dos puntos o dos visiones diferentes: por un lado, aquellos que decían que Grecia era un Estado fallido -y no era el Gobierno alemán, sino a lo mejor algún Gobierno socialdemócrata que seguro que el señor Moscoso conoce bien-, que no tenía sentido que lo mantuviéramos, que tuviéramos una transferencia continua de renta del resto de la zona euro a un país como Grecia después de dos planes de rescate y la necesidad de este tercero y, por otro lado, aquellos que considerábamos -y ahí estaba España- que lo importante era mantener la integridad y la irreversibilidad del proyecto del euro, que la salida de Grecia del euro sería terrorífica, y no solamente para la población griega, sino que también tendría consecuencias negativas desde el punto de vista de lo que es el proyecto político-económico de la unión monetaria; y esta última es la que ha triunfado.

Anteriormente el señor Moscoso comentaba cuál ha sido el papel de España. Yo le puedo decir que el papel de España, gracias a la intervención del Gobierno de España, dejó claro que no iba a haber quitas sobre los depósitos. Había Gobiernos que decían: no, vamos a establecer quitas en la reestructuración de la banca griega sobre los depósitos, y al final ha quedado claro que no va a haber ningún tipo de quitas. El error que cometimos en algún otro caso y que después se solucionó no se ha vuelto a repetir aquí. Sí lo habrá sobre la deuda senior, pero ese es ya un planteamiento que afecta fundamentalmente a inversores institucionales. Lo mismo sucede desde el punto de vista de lo que ha sido todo lo que tenía que ver, por ejemplo, con el funcionamiento del Fondo de inversiones que se va a crear al respecto.

Por último, hay una cuestión, un planteamiento que de alguna forma se repite en el tiempo, y es que Europa siempre avanza ante situaciones de crisis. Cuando uno analiza cómo se ha llevado a cabo la creación de los fondos de rescate, la unión bancaria, la unión de los mercados de capitales, se pone clarísimo de manifiesto que en Europa, en la zona euro, muchas veces exploramos todas las alternativas hasta que encontramos la mejor. Lo hicimos, por ejemplo, en el caso concreto, como comentaba anteriormente, de la unión bancaria. La unión bancaria se inició en el año 2012, y creo que es un avance importantísimo desde el punto de vista de lo que es nuestra construcción del entramado de la moneda única. Yo estoy completamente de acuerdo -lo he dicho en mi exposición inicial- con todos aquellos que ponen de manifiesto que ahora tenemos otra oportunidad. En la zona euro, el proyecto económico-financiero-político más importante de integración que tenemos en Europa, se han cometido errores desde el punto de vista de que existían elementos de dicho entramado que no estaban completos. Uno de ellos fue, por ejemplo, la unión bancaria. Teníamos una política monetaria única, un tipo de cambio único, pero no nos dábamos cuenta de que la política monetaria surte sus efectos en la economía a través del canal bancario y, si no existe una unión bancaria, es imposible que dicha política monetaria produzca sus efectos de forma homogénea y uniforme en el conjunto de la Unión. Por eso fuimos a la unión bancaria. Por eso también fuimos a la creación de los fondos de rescate desde el punto de vista de lo que es la muestra de la necesidad de hacer frente a aquellos países que tenían un problema de endeudamiento.

Pero yo creo que el futuro de la Unión, más allá de lo que es el programa de los cinco presidentes, más allá de lo que son las aportaciones del Gobierno francés o del Gobierno italiano -si me permite


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usted, señor Moscoso, el Gobierno francés ha indicado que quiere pactarlo con el Gobierno alemán, como siempre hace, porque todas estas cosas siempre se hacen pactando-, hay dos pasos importantísimos en los próximos meses: el primero es tener un presupuesto no del conjunto de la unión económica, sino de la zona euro, que daría lugar a la posibilidad de una actuación anticíclica desde el punto de vista global; en segundo lugar, un parlamento para la zona euro. Esto tiene dificultades, requiere modificación de tratados, puede generar tensiones con algún miembro, como es el caso por ejemplo del Reino Unido, pero yo creo que esa es la solución. A partir de ahí, puede ir surgiendo todo lo demás. No es sencillo.

En el plan de los cinco presidentes se establecen diferentes fases, que fundamentalmente se diferencian como consecuencia de que en algunos casos hay algunas modificaciones que requieren modificación del tratado y otras que no, pero ese es el futuro para que en los próximos años la unión monetaria se consolide. Yo creo que ese puede ser un corolario muy importante de la crisis griega, tal vez el más importante. Comentaba algún portavoz que es un tercer programa, que tenemos ya dos programas anteriores que han fracasado, que a veces estábamos repitiendo los mismos planteamientos que se habían hecho en los dos primeros programas y, por tanto, que este tercero estaba condenado, como decía anteriormente, al fracaso. Sin embargo, yo creo que hay una cuestión que sí se ha modificado, y es que somos conscientes de que el entramado institucional hay que modificarlo. Por eso ya no es solamente una cuestión macroeconómica, financiera o de contables, es cuestión fundamentalmente de una voluntad política, y les puedo asegurar que el Gobierno español siempre estará detrás de esa voluntad política.

Muchísimas gracias. (Aplausos).

La señora VICEPRESIDENTA (Villalobos Talero): Gracias, señor ministro.

¿Portavoces que quieran intervenir? (Pausa). Señor Moscoso.

El señor MOSCOSO DEL PRADO HERNÁNDEZ: Señor ministro, compruebo con satisfacción que al final del debate se viene usted un poco a nuestras posiciones, porque parecía que se había cuestionado desde algún grupo la oportunidad de plantear esa reforma complementaria de la Unión que creemos que debe adherirse al acuerdo en Grecia y usted acaba de reconocer que esa reforma profunda de la Unión debe ser el corolario de la crisis griega y ha reconocido que la idea de un parlamento para la zona del euro y un presupuesto no es descabellada. Por supuesto que el presidente Hollande quiere pactar esto con Alemania y con ustedes. Yo sé que han hablado con usted. No sé si le va a dar tiempo a este Gobierno a pactarlo o seremos nosotros. Desde luego esto hay que hacerlo de manera pactada.

Está bien saber que se peleó un poco por la cuestión de la quita de los depósitos. Es verdad que en el MOU aparece claramente explicado que la deuda senior será objeto de quita cuando en el mes de octubre se culmine el análisis del test de estrés y la calidad de activos y que entonces se podrá hacer alguna quita de bonos senior y alguna cuestión del fondo de inversiones; modestas, pero aportaciones.

Quería hacer algunos comentarios sobre otras cuestiones. El plan de emergencia humanitaria tiene que ser un plan específico para paliar las consecuencias sociales de la crisis en Grecia, no esa movilización de los 35.000 millones de fondos estructurales que la Unión Europea tiene previsto invertir en Grecia hasta 2020, que forman parte del actual marco financiero y que deben ser utilizados con eficiencia, al cien por cien, para no perder fondos, como ocurrió en el anterior periodo, y dedicarlos al crecimiento, a la inversión y al fomento del empleo.

Con respecto a la sostenibilidad de la deuda, es verdad que hay análisis que sostienen que los periodos de carencia y los plazos hacen que la deuda pública griega probablemente tenga un valor actual en torno al 150 % del PIB y no el 202 % que alcanzará en algún escenario el año que viene, tal y como explica el MOU. Pero no quiero que eso lo utilice de manera tramposa para hacer ese cálculo sobre las posibles pérdidas de España en la parte del rescate de 2010 comparando el tipo de interés al que se financiaba el Tesoro con el tipo de interés al que paga Grecia esa deuda. No estamos hablando aquí de las pérdidas de capital que se pueden producir cuando alguien compra o vende bonos en los mercados secundarios, sino que estamos hablando de una deuda emitida a plazo y que van a pagar a su vencimiento. En cuanto al papel del fondo, por supuesto que tiene que entrar. Es evidente que el fondo tiene que ser el que dirima esta cuestión sobre la sostenibilidad de la deuda.

Termino. Creo que es muy importante que hoy se concluya que el rescate de Grecia no va a ser suficiente para garantizar el crecimiento de la economía griega y la estabilidad de la zona euro en el futuro. Hemos visto cómo en los últimos seis meses la situación en Grecia, en la eurozona y también en España es inestable. El Fondo Monetario Internacional alerta sobre las inestabilidades del crecimiento, sobre su vulnerabilidad. Para cambiar esta ruta marcada, que no es muy optimista, hace falta algo más que


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abandonar la austeridad, algo más que lo que ya se ha hecho en este año con el Plan Juncker y también con la presión que los socialistas hacemos en el Parlamento Europeo, por ejemplo, con el nuevo programa de la nueva Comisión. Ese cambio exige un nuevo proyecto, proyecto con el que, según su última intervención, parece que no está tan en desacuerdo como decía su portavoz. Es un proyecto claramente europeísta, un proyecto que exige un gran consenso en nuestro país y en el que debemos caminar de la mano de líderes como el presidente francés, el italiano y, por supuesto, el Gobierno alemán y todos aquellos que crean que solo con más Europa, una Europa de ciudadanos y no una Europa corporativista de Estados, podamos cumplir el sueño europeo y seguir siendo el área de más estabilidad, prosperidad y bienestar del mundo.

Muchas gracias. (Aplausos).

La señora VICEPRESIDENTA (Villalobos Talero): Gracias, señor Moscoso.

Señor Macias.

El señor MACIAS I ARAU: Gracias, señora presidenta.

Señoras y señores diputados, señor ministro, decía en mi intervención que, con respecto a todo este proceso, valía la pena dedicarse más a aprender que a dar lecciones. De hecho, hemos escuchado muchas lecciones, pero yo querría incidir en alguna cuestión que va en la línea del aprendizaje. Primero, todos debemos aprender desde el punto de vista de la calidad democrática. Si el Parlamento griego aprueba por una amplia mayoría un plan que supone para los griegos importantes sacrificios y que presenta dudas importantes, creo que por respeto a los griegos debemos tener en cuenta aquello que ellos democráticamente han votado. Calidad democrática es respetar la voluntad de los ciudadanos, de los pueblos, en este caso del pueblo griego, además de forma muy clara porque la mayoría ha sido clara. Esto nos permite otra reflexión sobre lo que podría denominarse la tragedia griega del propio señor Tsipras, que habiendo iniciado su vida gubernamental creyéndose unas propuestas maximalistas -voy a utilizar esta palabra para no herir a nadie-, unas propuestas seguramente teóricas, al final, en el momento de la verdad, él y 221 diputados griegos más aceptan una propuesta y llegan a un acuerdo. Es importante tener esto en cuenta, porque si no a veces alguien nos quiere dar lecciones diciendo que habla en nombre del pueblo, alguien que se dedica a hablar aquí del presidente de Cataluña con más o menos empatía y luego no entiende ni respeta la voluntad de los ciudadanos. En estos momentos lo que quieren los griegos es lo que ha votado su Parlamento. ¿Quién puede interpretar a los griegos? Yo no sabría hacerlo de otra manera. Igual que quien interpreta a los catalanes son las instituciones catalanas. Yo creo que esto vale la pena ponerlo en valor porque si no realmente no vamos a sacar nada de este aprendizaje.

Señor ministro, creo que en estos momentos -y usted lo ha reconocido en su réplica- la clave es que Grecia sea capaz de generar riqueza. Por lo tanto, nuestro grupo le pide -y esta tarde lo vamos a defender en nuestra propuesta de resolución- que ponga un gran énfasis en todos los instrumentos de apoyo a la economía productiva. Esta es una gran obsesión porque sin que funcione esto no vamos a poder solucionar nada y al final sí que daríamos la razón a aquellos que simplemente nos dicen que esto es un aplazamiento más. También -y lo he dicho en mi primera intervención- me gustaría que usted y su Gobierno fueran conscientes de que en este caso hay un problema social, que cuando hay un plan duro como este hay efectos sociales indeseables y que todos debemos hacer políticas -también las políticas europeas- dedicadas a taponar, en la medida de lo posible, estos efectos sociales. Esto es lo que al final nos va a dar fuerza moral para decirles a los que piensan como en su día Tsipras, cuando predicaba algo que le llevó al Gobierno y que luego no ha podido cumplir, que hay que ser responsables en todo momento. La responsabilidad que en estos momentos se ha asumido plenamente desde el Gobierno y el Parlamento griegos, que en otro momento a lo mejor no se asumió suficientemente, creo que es una buena lección para que, repito, nosotros pongamos el acento en el crecimiento económico, en la economía productiva y, sobre todo, en la justicia social.

Muchas gracias, señora presidenta. (Aplausos).

La señora VICEPRESIDENTA (Villalobos Talero): Muchas gracias, señor Macias.

Señor Garzón.

El señor GARZÓN ESPINOSA: Muchas gracias.

En respuesta a la réplica del ministro, quiero apuntar que para nosotros la política de la Unión Europea es lo que en términos futbolísticos sería una patada hacia delante, seguir corriendo. Es verdad que gana


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tiempo pero, ¿para qué?, ¿hacia dónde vamos?, ¿qué va a ocurrir después de todo esto? Porque, al final, cuando analizamos el acuerdo concreto -y lo hemos visto en la intervención inicial-, si resulta que nos encontramos con que del total de los 80.000 millones de euros del llamado rescate el 75 % proviene de los propios griegos, no parece tampoco un rescate internacional. Si le sumamos lo que van a tener que obtener por el superávit primario que se espera, si le sumamos el Fondo de privatizaciones y otras cuestiones, al final el 75 % corresponde a los propios griegos. Si del total de los 80.000 millones solo el 15 % va a dedicarse a crecimiento económico, parece que es perfectamente plausible que estemos hablando de una patada hacia delante.

Usted, señor ministro, ha dicho que nota alguna diferencia con respecto a los anteriores acuerdos, ante el primer y el segundo plan de rescate, y es el aspecto institucional. Pues lo cierto es que ni con las mejores de las gobernanzas posibles encajan los datos macroeconómicos ni las políticas de austeridad continua, por lo que a nosotros nos parece que es un plan erróneo y perjudicial. Pero también ha añadido una cosa que nos parece interesante, la reestructuración de la deuda. Nosotros no hemos dicho que la restructuración de la deuda sea la solución; hemos dicho que es una de las medidas necesarias para producir un alivio necesario para dedicar esos recursos precisamente al estímulo del crecimiento económico y no a la devolución de las deudas. En definitiva, creemos que lo esencial es cambiar la estructura productiva de los países del sur y particularmente de Grecia, de España y de Portugal, porque es esa la cuestión central que está en el núcleo de las contradicciones de esta Unión Europea actual. La cuestión que nosotros lanzamos es: ¿Le interesa eso al capital financiero alemán, le interesa que Grecia se modernice, tenga industria de alto valor añadido que permita a su vez salarios altos y unas condiciones del Estado social mucho mejores, le interesa eso sabiendo que significa competencia en esos sectores económicos? ¿O le interesa, por el contrario, lo que a nosotros nos parece que le interesa, que Grecia sea una nueva maquila en Europa, como también parece que está en el horizonte de las perspectivas del resto de Europa del sur? Ese es el dilema central, porque si resulta que Alemania ha optado por esa segunda vía, entonces la Unión Europea está destinada al fracaso, y lo está porque será imposible mantener una comunidad política con esas divergencias tan importantes. Vemos que no se ponen condiciones excesivas a la cuestión del gasto militar griego, un gasto militar que explica una cuarta parte del incremento del total de la deuda griega, un gasto militar que se dedica a comprar armamento y otra serie de bienes de la industria francesa y también alemana; vemos que Alemania se ha beneficiado durante esta crisis sencillamente por el arbitraje que hay en los tipos de interés en el mercado de deuda pública, porque al final si nadie quería invertir en Grecia o en España se iba a Alemania y eso significa beneficios fiscales muy importantes. A lo anterior hay que sumar las privatizaciones, ¿cuáles son ahora las empresas alemanas, francesas, rusas, chinas, que van a ir a la compra del mercadillo que ha montado Grecia a instancias del acuerdo europeo? Porque esa es la realidad concreta que está sucediendo en este momento, hay un mercadillo, y usted sabe perfectamente como economista que cuando quieres vender las cosas con esas prisas al final lo único que consigues es malvenderlas y dar un espacio de beneficio al comprador, un comprador que además probablemente utilice los fondos de inversión en paraísos fiscales y huya del necesario pago de impuestos para mantener el Estado social. En definitiva, este acuerdo es un despropósito global por sus consecuencias concretas macroeconómicas, sociales y políticas.

Pero en la perspectiva del Partido Popular, y yo creo que lo ha representado muy bien el señor Pujalte en su intervención, hay una hipocresía descomunal porque pretende echarle la culpa al Gobierno de Syriza, que gobierna desde enero de 2014, de todos los males y todo el despilfarro económico y de la situación macroeconómica generada por gobiernos anteriores, los de Nueva Democracia -insistimos, aliado y homólogo del Partido Popular- y del Pasok. Ahora bien, nos encontramos también con una perversión fatídica de las palabras. Han hablado ustedes aquí de solidaridad y de ayuda, y usted ha dicho, además de forma bastante demagógica, por cierto, que la gente que está ahora mismo en los comedores de Cáritas va a pagar 200 euros para que en Grecia se puedan pagar los sueldos. Algo así ha venido a decir. Es un verdadero despropósito, porque usted sabe perfectamente que no es una ayuda lo que hace España. España concede un aval para que una empresa financiera le haga un préstamo a Grecia -es decir: negocio- con un tipo de interés. Si las cosas salen bien, esa empresa financiera se queda con el beneficio. Y si las cosas salen mal, pagamos nosotros y nosotras. Eso, que es una estafa y un beneficio a entidades privadas, es lo que han hecho ustedes: no están ayudando a Grecia; están permitiendo con su dinero que un negocio sea redondo para una minoría social que es la que tiene capacidad de prestar a Grecia. Eso es lo que han hecho ustedes, el Partido Popular. Eso es en esencia este acuerdo.

Muchas gracias. (Aplausos).


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La señora VICEPRESIDENTA (Villalobos Talero): Gracias, señor Garzón.

Señor Martínez-Pujalte.

El señor MARTÍNEZ-PUJALTE LÓPEZ: Solo medio minuto, señora presidenta, desde el escaño.

El único motivo por el que el Grupo Parlamentario Popular apoya este acuerdo es porque estamos comprometidos con el euro y con que Grecia siga en el euro. Efectivamente, señorías, el tercer rescate no garantiza nada. Permítanme solo una anécdota de Juana de Arco. Cuando llamaba a la guerra contra los ingleses, la llaman a capítulo y le dicen: oiga, usted está llamando a una guerra santa contra los ingleses en nombre de Dios. ¿Dios no es todopoderoso? Ella responde que sí y entonces le repreguntan: oiga, si es todopoderoso, ¿para qué vamos a la guerra? Ya saldrá lo que él quiere. Y ella respondió: Dios solo ayuda a quien se ayuda. El tercer rescate es condición necesaria para que Grecia salga adelante pero no es condición suficiente, tiene que hacer los deberes la propia Grecia, tiene que hacer los deberes con un Gobierno responsable.

Me decía el señor Garzón -y acabo, señora presidenta- que yo hacía una intervención llena de hipocresía. Mire, 222 diputados, la más amplia mayoría en Grecia, apoyan el acuerdo, solo la extrema izquierda de la extrema izquierda y la extrema derecha votaron que no. Este acuerdo lo apoya la gran mayoría del Parlamento y la gran mayoría de este Parlamento. Con todo cariño y con todo respeto, señor Garzón, me parece que hipocresía es mantener un discurso permanente que no cabe en la zona euro. Como nosotros sí queremos el progreso que supone la zona euro, vamos a apoyar a Grecia y no lo hacemos porque nos parezca fenomenal que no se sabe quién hace negocios o que se paguen vacaciones de 4.000 euros la semana. No es por eso, no tiene nada que ver con eso. (El señor Sixto Iglesias pronuncia palabras que no se perciben).

La señora VICEPRESIDENTA (Villalobos Talero): Señor Sixto, guarde silencio.

El señor MARTÍNEZ-PUJALTE LÓPEZ: Tiene que ver, señorías, con la responsabilidad de sacar un país adelante. Lo que hoy vamos a votar aquí tiene que ver con la necesidad de blindar el bienestar de todos los ciudadanos europeos, y por eso lo vamos a votar. Creo que ustedes, desmarcándose y situándose en la extrema izquierda de la extrema izquierda o en la extrema derecha, están equivocándose en el discurso.

Muchísimas gracias. (Aplausos).

La señora VICEPRESIDENTA (Villalobos Talero): Gracias, señor Martínez-Pujalte.

Señor ministro.

El señor MINISTRO DE ECONOMÍA Y COMPETITIVIDAD (De Guindos Jurado): Muchas gracias, señora presidenta.

En primer lugar, quiero dar las gracias a todos los portavoces que van a mostrar su apoyo, también a los que no lo van a hacer, por supuesto, pero especialmente a aquellos que van a apoyar el tercer programa de rescate, la propuesta del Gobierno español. (El señor presidente ocupa la Presidencia).

En segundo lugar, quiero resaltar que vamos a tener dificultades, esto no es sencillo, el camino que queda por delante es largo y complejo. Hay dudas, como comentaba anteriormente, sobre la situación política en Grecia, votos de confianza, potenciales elecciones anticipadas, etcétera. Por tanto, tenemos que ir analizando dicha situación y también todo lo que tiene que ver con el papel del Fondo Monetario Internacional y la sostenibilidad de la deuda pública.

En tercer lugar, señor Garzón, mírese usted los números, no están bien porque los 50.000 millones no forman parte de los 86.000 millones. Lo único que se ha considerado desde el punto de vista de privatizaciones son 6.000 millones de euros durante los próximos tres años. Por otro lado, señor Garzón, mírese usted en el espejo de su contradicción en el sentido de que el Gobierno de Tsipras va a votar a favor -con dificultad pero a favor- y ustedes en ocasiones se han autodenominado el partido hermano de Syriza y deben considerar por qué, ya que efectivamente a veces en la vida, señor Garzón -esto se lo puedo decir por experiencia personal-, uno se tiene que mover en las alternativas del mal menor y sin duda el mal menor en el caso de Grecia, con mucho, es aceptar este tercer programa de rescate y echar marcha atrás en muchas de las políticas que habían prometido anteriormente.

Por último, la unión monetaria tiene ventajas pero también tiene obligaciones y creo que el caso griego es seguramente el ejemplo más claro, el ejemplo más apropiado de cómo hay que cumplir esas obligaciones, independientemente de lo que pueden ser, como decía anteriormente, los cantos de sirena o los atajos que a veces se han puesto de manifiesto por un potencial grupo parlamentario, un partido político que no tiene todavía la responsabilidad de gobierno. Una cosa es predicar y otra dar trigo. (Aplausos).


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El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señor ministro.

Vamos a suspender ahora el Pleno. Les comunico a los portavoces que los grupos tienen treinta minutos, hasta las cuatro menos cuarto, para presentar sus propuestas; a las cuatro se reunirá la Mesa, después de haberlas visto técnicamente para calificarlas, y a las cuatro y cuarto reanudaremos el Pleno.

Se suspende la sesión a las tres y veinte minutos de la tarde.

Se reanuda la sesión a las cuatro y veinte minutos de la tarde.

El señor PRESIDENTE: Se reanuda la sesión.

Han sido presentadas las propuestas de resolución por los grupos parlamentarios. Como hemos decidido en Junta de Portavoces, se irán viendo de menor a mayor. Por el Grupo Parlamentario Mixto ha habido una propuesta y para defenderla tiene la palabra, en primer lugar, el señor Baldoví.

El señor BALDOVÍ RODA: Muchas gracias, señor presidente.

El comportamiento de nuestro ministro de Economía en las negociaciones de este tercer rescate, a nuestro modo de ver, ha sido un comportamiento absolutamente vergonzoso, seguidista del dictado de los países que estaban marcando el austericidio. Nosotros entendemos que el Estado español comparte con Grecia muchas cosas, entre otras, que formamos parte de esos Estados endeudados del sur de Europa. Por eso, en lugar de esforzarnos en castigar, en mantener posiciones junto a los países partidarios de aplicar políticas neoliberales y austericidas, entendemos que el Estado español tendría que haber sido capaz de tender puentes y de tejer alianzas con esos países, especialmente con Grecia, y entender que Grecia es nuestro aliado y no un país apestado o nuestro enemigo. Hemos visto que han fracasado los dos anteriores rescates, en Grecia no se vive mejor que antes de los rescates. Se han aplicado políticas liberales y se quieren seguir aplicando; es decir, se quieren reiterar las recetas que no han solucionado nada. Me remito a las dudas que tiene el mismo Fondo Monetario Internacional a la hora de participar o no en los rescates.

Nosotros proponemos, junto con los otros miembros del Grupo Mixto, un cambio en las políticas económicas, un cambio en nuestra política económica exterior que vaya en beneficio del pueblo griego, porque ese cambio de políticas sería un cambio que afectaría también a nuestro pueblo, al pueblo portugués, al pueblo italiano y al pueblo europeo en general. Proponemos respeto a las decisiones soberanas de los ciudadanos griegos. Por último, proponemos que esta deje de ser la Europa de los mercaderes y comience a ser de una vez por todas la Europa de los ciudadanos.

Muchas gracias, señor presidente.

El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señor Baldoví.

En esta misma propuesta, tiene ahora la palabra la señora Fernández Davila.

La señora FERNÁNDEZ DAVILA: Gracias, señor presidente.

Desde el Bloque Nacionalista Galego y en consecuencia con la intervención que tuvimos esta mañana, donde manifestamos nuestro posicionamiento en relación con los acuerdos del tercer rescate a Grecia, presentamos esta propuesta de resolución porque no solamente nos sentimos solidarios con el pueblo griego y, por lo tanto, reclamamos el derecho a ejercer su soberanía para que no estén supeditados, que es lo que conlleva el acuerdo alcanzado, a la soberanía de Alemania y de la Unión Europea, sino también porque en estos últimos años, concretamente en esta legislatura en la que gobierna el Partido Popular, también sufrimos en el Estado español toda esa política de recortes que se le exige también al Estado griego. A pesar de que en repetidísimas ocasiones el presidente del Gobierno dice que España no fue rescatada, esa política, ese austericidio que el Gobierno de Rajoy imprimió al trabajo del Gobierno en esta legislatura indica que el Estado español también fue rescatado y, por eso, tuvimos las imposiciones de la Unión Europea en relación con estos recortes que todos y todas conocemos. Por eso, nosotros reclamamos en nuestra resolución una Europa distinta, una Europa social, una Europa de los pueblos, una Europa que no trate de usurpar la soberanía de las naciones que la componen y que no sirva para garantizar que la economía especulativa sea el motor único de la Unión Europea. Queremos una Europa social y queremos que la economía esté al servicio del bienestar de las personas. Por eso, defendemos la resolución.

Gracias.

El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señora Fernández Davila.

Señor Tardà.


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El señor TARDÀ I COMA: Gracias, señor presidente.

Señorías, Esquerra Republicana de Catalunya presenta una propuesta de resolución que se sitúa frente a la divisa que creo que hoy ha quedado consolidada, una divisa acuñada por los mercados que no es otra que la siguiente: pueblos de Europa, vuestro bienestar, vuestro futuro nunca puede entrar en conflicto con nuestros intereses. Esta es la divisa de los mercados.

Frente a esta divisa, que además queda blindada con el actual rescate que hoy, al parecer, aquí se va a aprobar, presentamos una propuesta de resolución que tiene tres pies. Primer pie, apoyo a la ciudadanía griega; segundo pie, los pueblos tienen derecho a decidir su futuro, y tercer pie, las personas son mucho más importantes que los negocios y que la acumulación de capitales. Estas son las tres patas sobre las cuales se fundamenta nuestra resolución, que a nuestro entender tiene todo el sentido y debería ser contemplado por ustedes en la medida en que se aleja de radicalidades y pretende hacer justicia, no solamente respecto al pueblo griego sino también respecto a todos los pueblos de Europa, puesto que si algo tiene este rescate de importante para nosotros es que es un aviso para navegantes porque lo que hoy ocurre en Grecia quizá mañana, posiblemente y, por desgracia, pronto, puede ocurrirles a otros pueblos de Europa. Pedimos, pues, vuestro voto favorable a nuestra propuesta de resolución, que además viene compartida por los compañeros de Compromís, del Bloque Nacionalista Galego y de Amaiur.

Muchas gracias.

El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señor Tardà.

Tiene la palabra el señor Larreina.

El señor LARREINA VALDERRAMA: Muchas gracias, señor presidente.

Señorías, señor ministro, nosotros los soberanistas de Euskal Herria, junto con los soberanistas de otras naciones que componen ahora mismo el Estado, hemos presentado esta propuesta de resolución en clave claramente positiva. Es una propuesta de resolución que dice sí manifestando nuestro apoyo a la ciudadanía griega, defendiendo que al igual que la ciudadanía del resto de los pueblos de Europa tienen derecho a decidir su propio futuro, sin ningún tipo de injerencias, presiones o imposiciones externas, precisamente porque esas imposiciones van en contra de su soberanía y de los principios básicos de la democracia. Al mismo tiempo expresamos nuestro rechazo a la imposición de medidas que en vez de ayudar a la población atentan contra la dignidad de las personas, porque están poniendo por encima del ser humano los intereses de la economía especulativa, porque se están promoviendo e impulsando políticas de austeridad que dan la espalda al objetivo fundamental de una Europa social, que es servir a la ciudadanía, y al mismo tiempo están dificultando -y la experiencia así lo confirma- un crecimiento socialmente sostenible, están incrementando la desigualdad, están recortando derechos sociales y están atentando contra el Estado de bienestar y al mismo tiempo socavando la cohesión social en Grecia y en el conjunto de la Unión Europea. Por eso, nuestra propuesta de resolución tiene ese doble carácter: positivo, de solidaridad con la ciudadanía griega, de solidaridad con el resto de la ciudadanía de Europa que tiene derecho a una Europa social y a una Europa del bienestar, y al mismo tiempo de rechazo de una serie de políticas ultraliberales que lo único que han demostrado hasta la fecha es que incrementan la desigualdad, que imponen criterios antisociales y que al final van en contra de la propia ciudadanía.

Muchas gracias.

El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señor Larreina.

Para defender la resolución que ha presentado el Grupo Vasco, PNV, tiene la palabra el señor Azpiazu.

El señor AZPIAZU URIARTE: Gracias, señor presidente.

Como en nuestra resolución -algunos parecen que tienen un empeño en meter auténticos manifiestos en lugar de cuestiones nítidas- nuestro grupo lo que ha pretendido es recoger de una forma sencilla lo esencial del apoyo al rescate a Grecia, simplemente nos solidarizamos con el pueblo griego apoyando el rescate e instando al Gobierno del señor Rajoy a que trabaje en el sentido de facilitar el éxito del mismo de manera que Grecia crezca y prospere en el seno de una Europa más solidaria y también en el seno del euro. Creemos además que el éxito del rescate depende de los comportamientos de los responsables de los Gobiernos europeos y de las propias instituciones europeas y también de ese éxito depende el propio futuro de la Unión Europea.

No voy a repetir los argumentos de esta mañana. Lo esencial del debate ya se ha producido. Conocemos perfectamente las posiciones de cada uno. Solo intervengo para pedirles el apoyo a nuestra


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propuesta de resolución. La hemos elaborado, insisto, de una manera que se entienda y pueda ser apoyada por todos los grupos de la Cámara. Entrar en mezclar contenidos e incorporar elementos dificultaría el consenso y el máximo apoyo que según el Grupo Vasco es deseable. Desde nuestro grupo también avanzamos que no tendremos inconveniente en apoyar otras propuestas o al menos otros puntos de las propuestas de otros grupos parlamentarios, siempre y cuando vayan en la línea de lo que nosotros proponemos.

Muchas gracias.

El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señor Azpiazu, por su concisión.

Por el Grupo de Unión Progreso y Democracia, tiene la palabra la señora Díez.

La señora DÍEZ GONZÁLEZ: Gracias, presidente.

De manera breve pero en coherencia con nuestra intervención de esta mañana, también nuestro grupo parlamentario quiere dividir -y así lo ha hecho- esta propuesta que sometemos a su consideración y a su votación en dos partes: por una parte y con toda nitidez, apoyar el tercer acuerdo, el tercer rescate para Grecia y, por otra, apoyarlo con medidas positivas, institucionales, colectivas para la Unión Europea en su conjunto, porque nos parece que solo si se toman medidas estructurales en Europa, tal y como ha anunciado el ministro De Guindos en su réplica, donde ha dicho expresamente que es consciente el Gobierno y son conscientes -espero- las instituciones europeas de que hay que reformar el entramado institucional europeo, solo si se hace esa transformación y se toman esas medidas para transformar el entramado institucional europeo este tercer rescate tendrá éxito. Es decir, que el éxito del tercer rescate no solamente depende de una voluntad escrita, de una voluntad deseada para los griegos y para los europeos, sino de que en Europa, además de las medidas que se tienen que tomar en Grecia, se adopten medidas estructurales, esas que el ministro De Guindos, en respuesta a esta portavoz y entiendo que a otros portavoces, ha asumido como el verdadero reto de la Unión Europea en este momento. Efectivamente, hay una unión monetaria, pero no hay una unión fiscal, no hay una unión económica, y eso lastra el desarrollo de Europa como potencia política. Somos una potencia económica, se dice muchas veces, pero no somos una potencia política, no tenemos los resortes políticos, y por eso ese discurso, por ejemplo, respecto de la unidad fiscal que se acepta para Europa pero no se acepta para España siempre termina conllevando un fracaso o al menos un riesgo de fracaso, tal y como mi grupo piensa respecto de este tercer rescate.

En perspectiva histórica repetiré lo dicho. Al final, si triunfa el nacionalismo de los Estados miembros, fracasará Europa, y Europa se empezó a construir precisamente para superar el nacionalismo de dos de los Estados miembros de entonces, de Francia y de Alemania. Ese es el reto, superar ese nacionalismo que lastra el crecimiento de la unión política. Por eso en nuestra resolución queremos insistir en un aspecto que citaba en mi intervención de esta mañana, que en el memorándum de entendimiento se impone a Grecia una serie de reformas para mejorar la competitividad; reformas que otros países miembros se han negado o se niegan a adoptar internamente o que en realidad, señor ministro, requerirían de reformas a nivel comunitario para que fueran eficaces. No vale que Grecia las asuma. Si no se asumen a nivel europeo, no hay eficacia. Es preciso un renovado impulso reformista en toda la Unión Europea que genere externalidades positivas para el conjunto y una revisión de las políticas de solidaridad que entren en acción para ayudar a los ciudadanos griegos y a los del conjunto de Europa.

Se ha hablado mucho aquí de los pueblos. A mí me gusta la referencia a los pueblos en el sentido francés, le peuple, en el sentido de la ciudadanía: la ciudadanía europea, la ciudadanía griega, la ciudadanía española. Por eso nuestra propuesta de resolución la dividimos en dos partes. Por un lado, exacta y nítidamente, damos el apoyo al acuerdo alcanzado en la reunión del Eurogrupo el 14 de agosto, el apoyo que hoy nos pedía el ministro De Guindos en su presentación. Sin ningún tipo de duda, apoyamos desde nuestro grupo parlamentario, desde Unión Progreso y Democracia, este tercer rescate a Grecia, este tercer acuerdo que esta misma tarde o mañana se concretará definitivamente. Por otro lado, en coherencia con el discurso, con la reflexión y con el diagnóstico que hemos hecho, para que ese acuerdo, ese rescate sea un éxito y no fracase como los dos anteriores, instamos al Gobierno a reforzar el proyecto común europeo e impulsar la ciudadanía europea efectiva, garantizando determinados derechos sociales básicos a todos los ciudadanos de la Unión Europea, independientemente de la situación fiscal de su país de residencia, creando un fondo directamente administrado por la Comisión Europea cuando los Estados miembros no puedan asumir sus compromisos de inversión en servicios sociales básicos. No es este un fondo de ayuda humanitaria. Quiero que quede claro, señor ministro, porque algunos grupos parlamentarios


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han planteado un fondo de ayuda humanitaria. No, no es un fondo de ayuda humanitaria. Es un fondo para que no tenga que haber un fondo de ayuda humanitaria. Se trata de un fondo de política social y económica gestionado directamente por la Comisión que ataje esos problemas y que garantice la cohesión social, la política social y los derechos sociales efectivos, los que proclamamos para todos los europeos, para los ciudadanos griegos.

En segundo lugar, pedimos al Gobierno que promueva que la Unión Europea participe directamente en la financiación de los gastos de desempleo que afectan de manera cíclica y asimétrica a los distintos países de la Unión Europea, a Grecia en este momento, pero también a los distintos países de la Unión Europea, y para España lo del desempleo, que nos afecta de forma cíclica y asimétrica, incluso cuando nuestra economía va bien, es un ejemplo del que podemos tomar buena nota.

En tercer lugar, pedimos que se introduzca un control político periódico de la ejecución del acuerdo en el Parlamento Europeo, así como que haya un compromiso del Gobierno de España de traer aquí esos debates futuros antes de que se sustancien en las instituciones europeas. Usted ha dicho en su intervención de réplica, señor ministro, contestando a alguien que se lo había preguntado, que han traído aquí este debate porque tiene un coste económico. Lo ha explicado. Ha explicado lo que nos costaba este y lo que nos habían costado los anteriores. No, no es porque tiene un coste económico, sino porque es un problema político que nos afecta en primer orden. Nosotros planteamos que venga siempre, pero no porque nos cueste equis, sino porque lo que nos cuesta nos cuesta en términos políticos y nos cuesta como europeos. Queremos que ese debate político se plantee antes de que el Gobierno de turno vaya a las instituciones europeas a expresar la posición del Gobierno de España. Usted decía que el Gobierno de España ha sido muy sensible a la particularidad política y que, efectivamente, no solo es un tema económico, que tiene naturalmente consecuencias económicas, pero es un asunto que el Gobierno de España ha visto siempre desde la perspectiva política. Por eso solicitamos que venga aquí antes de sustanciarse a nivel europeo, no por lo que nos cuesta en términos económicos, sino porque es un debate político en primer lugar.

En cuarto lugar, pedimos que el Gobierno de España impulse la lucha contra el fraude y la evasión fiscal a nivel comunitario para contribuir al reparto equitativo de las cargas fiscales a nivel nacional, erradicando los paraísos fiscales, aumentando la transparencia e información entre agencias tributarias nacionales y acordando una base imponible europea del impuesto sobre sociedades para evitar la evasión fiscal de las multinacionales. Queremos que esa cuestión se proponga y se discuta en Europa y que se impulse por parte del Gobierno de España.

Por último, señor ministro, en relación con la cuestión sobre la que le he llamado antes la atención respecto de las cosas que se les piden en el memorándum a los griegos, pero que no se aplican los países europeos, pedimos que España asuma y defienda en Europa las mejores prácticas enumeradas por la Comisión Europea en el memorando de entendimiento con Grecia, que aún no se han introducido en nuestro país, como la inclusión de la ley de segunda oportunidad de los créditos públicos o la puesta en marcha de una estrategia nacional para una renta mínima garantizada que racionalice de manera coherente todas las ayudas no contributivas existentes en nuestro país para que lleguen a todas las personas con necesidades de la forma más justa y al margen de la comunidad autónoma en la que residan, esto es, que ese diagnóstico que hacemos para España lo hacemos también para Europa, y eso que pedimos al Gobierno de España para España le pedimos que lo impulse también a nivel europeo, porque, como digo -y además creo que en coherencia con lo que el ministro ha planteado en la réplica-, si nos limitamos a apoyar el rescate pero no somos conscientes de que el éxito del mismo depende de medidas estructurales que tiene que tomar Europa para toda Europa y no solo Grecia para los griegos, lo que estaremos haciendo hoy es predecir la fecha del fracaso del tercer rescate para Grecia y, por tanto, del fracaso de las decisiones comunitarias europeas.

Gracias, señor presidente.

El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señora Díez.

Por el Grupo Parlamentario de La Izquierda Plural, tiene en primer lugar la palabra el señor Garzón.

El señor GARZÓN ESPINOSA: Muchas gracias, señor presidente.

Intervengo con brevedad desde el escaño porque nuestra resolución es la conclusión natural de los debates que hemos tenido esta mañana y de las dos intervenciones en las que nuestro grupo ha defendido la posición que aparece reflejada en la resolución. Nuestro grupo también mantiene la coherencia en el tiempo. Fuimos uno de los grupos que se mantuvo firme en la convicción de que la Europa que se estaba construyendo en los años noventa era una Unión Europea dirigida única y exclusivamente a satisfacer los


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intereses de las empresas financieras. Llamamos entonces a ese proceso la construcción de la Europa de los mercaderes, porque creíamos que había una gran falla, que era construir un espacio común para los capitales y, sin embargo, dejar la política fiscal, la política en mayúsculas al margen. Creíamos que ese era un error fundamental y consideramos que el tiempo nos ha dado la razón. Las contradicciones fundamentales del acuerdo griego están enraizadas en esa forma de diseñar las instituciones tanto políticas como económicas y esas fallas tan importantes se han cristalizado en la crisis actual en dos modelos diferentes: una Europa del centro, con estructuras productivas de alto valor añadido, y una Europa de la periferia, entre la que también nos encontramos nosotros, la economía española, con estructuras productivas de bajo valor añadido. Sin embargo, siendo esta una de las principales contradicciones, ningún acuerdo reciente en el marco de la Unión Europea ha intentado resolverlo. Creemos que significa insistir en los errores continuar con acuerdos como este, en el que no se va a la raíz del problema. Por eso en nuestra resolución hablamos de ser solidarios, pero a juicio de nuestro grupo la solidaridad es compartir, no es dar préstamos con tipos de interés para hacer negocio para las entidades financieras.

Por lo tanto, entendemos que hay que darle una vuelta absoluta al acuerdo, un tercer acuerdo que será un fracaso, porque está fundamentado en las mismas razones que el acuerdo primero y el acuerdo segundo, ambos ya fracasados y reconocidos oficialmente. En consecuencia, entendemos que este tercer acuerdo es la puerta para un cuarto acuerdo. Creemos que hay que instar a este Gobierno a que defienda una tesis de la solidaridad absolutamente diferente, fundamentada en otros principios, en principios de la reestructuración productiva de Grecia, igual que la del resto de países de la Unión Europea del sur. Este Gobierno debería defender esa posición añadiendo la reestructuración necesaria de la deuda pública para que de esa forma se consiga liberar un lastre que ahora mismo es un peso pesadísimo sobre la economía griega, que significa un peso pesadísimo sobre las espaldas de los ciudadanos de Grecia, igual que ocurre en nuestra economía. Esa resolución apunta mucho mejor que cualquier acuerdo pactado, por encima además de la voluntad de los ciudadanos, en la medida en la que en aquel referéndum los griegos dejaron muy claro que no querían políticas de austeridad, que sí querían un proyecto europeo pero de una forma y una naturaleza diferente. Hay que oír ese llamamiento y hay que reconocer los esfuerzos del Gobierno de Syriza y de Alexis Tsipras, pero este acuerdo, tal y como ha reconocido el Gobierno de Grecia y como han reconocido también instituciones internacionales, no es ni mucho menos positivo para la economía de Grecia ni para la Unión Europea.

Muchas gracias. (Aplausos).

El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señor Garzón.

En defensa de la misma proposición, tiene la palabra, creo, el señor Coscubiela. (Denegación).

Entonces pasamos al Grupo Catalán de Convergència i d'Unió. Tiene la palabra el señor Macias.

El señor MACIAS I ARAU: Gracias, señor presidente.

Muy brevemente, intervendré en nombre de Convergència Democràtica para explicar a las señoras y señores diputados que hemos presentado una propuesta de resolución recogiendo el espíritu de lo que esta mañana se ha debatido: tomar buena nota del acuerdo, entender que el programa es fruto del diálogo y del acuerdo, elemento muy importante para nosotros, que contiene unas prioridades que son el crecimiento económico y por tanto la creación de empleo, así como el mantenimiento del Estado del bienestar en Grecia.

Una tercera cuestión para nosotros muy relevante es que se pueda proceder a la aprobación y a la implementación de todo el programa y que desde la Cámara podamos efectuar un cumplido seguimiento de todo el proceso. Por ello pedimos que el Gobierno informe semestralmente al Congreso de los Diputados de la implementación de dicho programa. También instamos al Gobierno a que impulse la participación del Fondo Monetario Internacional en el acuerdo, lo cual garantiza plenamente la validez de este, y finalmente algo que para nosotros es muy relevante -se ha hablado también esta mañana-, y es que procedamos a aprender de todo aquello que no ha funcionado, que de alguna manera es la gobernanza. Por tanto, instamos al Gobierno a proceder en el seno de las instituciones de la Unión a perfeccionar estos mecanismos de gobernanza, especialmente aquellos dedicados a impulsar la convergencia en el espacio europeo de máxima integración política, económica, fiscal y social.

Muchas gracias, señor presidente.

El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señor Macias.

Señor Picó, por el mismo grupo.


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El señor PICÓ I AZANZA: Gracias, presidente.

La propuesta de resolución conjunta que hemos presentado Unió Democràtica de Catalunya y los diputados de Convergència Democràtica de Catalunya pone de manifiesto la voluntad y compromiso europeísta de Unió Democràtica de Catalunya, no de ahora sino desde el inicio del proceso de integración europea. Ahora, en este momento crucial, es cuando las fuerzas europeístas hemos de demostrar que creemos en esta Europa que defendemos, en más Europa, como decía el señor Sánchez i Llibre en el debate de esta mañana.

Para Unió Democràtica de Catalunya es un acuerdo necesario para avanzar en medidas para paliar la grave situación económica, presupuestaria y social en que se encuentra incursa Grecia, pero también es un paso necesario para asegurar la estabilidad de la zona euro. El programa de asistencia es fruto del diálogo y del acuerdo entre la Unión Europea y Grecia ratificado por el Parlamento heleno y creemos que el acuerdo se basa en la responsabilidad y la solidaridad. La integración europea supone soberanía compartida, señorías, entre la Unión Europea y los Estados miembros. Esa soberanía compartida europea implica una responsabilidad colectiva que da pie a una solidaridad entre los socios: solidaridad compartida, responsabilidad colectiva, solidaridad entre los socios. El señor Sánchez i Llibre decía en el debate que estamos ante un gran ejemplo de solidaridad europea. Efectivamente, de solidaridad entre los miembros de la Unión Europea desde la responsabilidad mutua.

Creemos también los diputados de Unió Democràtica de Catalunya que es un acuerdo que debe tener como objetivos el crecimiento económico de Grecia, la creación de empleo y el mantenimiento y sostenibilidad del Estado del bienestar en Grecia. El acuerdo debe suponer romper con la Grecia de los últimos cuarenta años para alcanzar un crecimiento sostenible, un acuerdo que busque ayudar a Grecia a impulsar el crecimiento sostenible y la creación de empleo. Grecia debe tener futuro como economía competitiva dentro de la Unión Europea. También debe ser un acuerdo que no debe olvidar la situación que están viviendo los ciudadanos griegos. No podemos olvidar que la Unión Europea es económica, naturalmente, pero también y sobre todo es y debe ser la Europa social. (Rumores).

Unas últimas consideraciones que finalmente recoge la propuesta de resolución formulada, como han puesto de manifiesto otros Estados miembros de la Unión Europea...

El señor PRESIDENTE: Perdón, señor Picó.

Ruego silencio.

Siga, señor Picó.

El señor PICÓ I AZANZA: Como decía, como han puesto de manifiesto otros Estados miembros de la Unión Europea, el Gobierno debe adoptar una posición activa en el seno de la Unión Europea para buscar la participación del Fondo Monetario Internacional en el acuerdo alcanzado. También creemos que es necesario que el Gobierno informe semestralmente sobre la implementación del acuerdo. Si hoy celebramos un debate sobre el acuerdo, también debe trascender este debate en el tiempo para que el Congreso tome en cuenta el desarrollo y la implementación del acuerdo. El señor ministro nos decía este mediodía que es un cambio largo y complejo. Por tanto, si el camino es largo y complejo y hoy debatimos sobre el acuerdo alcanzado, también debe debatirse en el futuro sobre el desarrollo y la implementación del acuerdo.

Desde estas perspectivas y basándonos en estas consideraciones, los diputados y las diputadas de Unión Democràtica de Catalunya vamos a dar apoyo al acuerdo alcanzado creyendo que debe procederse a su ejecución como garantía para impulsar como instrumento para generar más economía, más empleo, pero también para apostar por más Europa. El ejercicio que hoy realizamos en este acto es de más Europa. Hoy, más Europa significa más Grecia. Damos nuestro apoyo al acuerdo alcanzado confiando en que los mecanismos que se implementarán generen estabilidad, generen crecimiento y den una oportunidad de esperanza a los ciudadanos griegos, pero también que sea una oportunidad para impulsar una Europa de más integración política, de más integración económica, de más integración social, en definitiva, de más Europa.

Muchas gracias, señor presidente. (Aplausos).

El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señor Picó.

Por el Grupo Socialista y para defender su propuesta, tiene la palabra el señor Moscoso del Prado.


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El señor MOSCOSO DEL PRADO HERNÁNDEZ: Señor presidente, señorías, paso a relatar el contenido de nuestra resolución que comienza destacando cómo la crisis griega ha puesto en evidencia las debilidades de la unión económica y monetaria y que pese a los avances registrados en los últimos tiempos hace falta reforzar la política económica de la zona euro. Para que Europa crezca y mejore la calidad de su crecimiento y su productividad y para que aumente el empleo hace falta mucho más que lo ya aprobado, por supuesto, reforzar el Plan Juncker y también debe avanzarse aprovechando esta crisis como una oportunidad. Es un acuerdo que, recordamos, ha evitado la salida del euro, eso justifica nuestro respaldo, y que ha sido alcanzado gracias al impulso de muchos líderes europeos entre los que destacamos a líderes socialistas europeos como François Hollande. También tomamos nota de la actitud del Gobierno español, que ha sido una aportación modesta, a pesar de que nuestra economía ha padecido particularmente las consecuencias de la austeridad y que, además, hoy padece una evidente vulnerabilidad a la hora de crecer a medio plazo.

Proponemos la aprobación de un plan especial de ayuda humanitaria para Grecia en los términos del debate, no la utilización de los fondos estructurales sino un plan comunitario específico. También argumentamos sobre la preocupación que nos genera el elevado nivel de endeudamiento griego y la sostenibilidad de la deuda griega pública. Por tanto, instamos a que Grecia y el resto de Europa aborden cuanto antes el problema de la sostenibilidad de la deuda helena con responsabilidad, solidaridad y visión a largo plazo, donde se enmarca la cuestión de la participación del Fondo Monetario Internacional en el rescate, como hemos visto.

Instamos a culminar la unión bancaria, la unión fiscal, la unión económico-social y la unión política. Para ello hacemos una serie de propuestas que aparecen relatadas de manera correlativa. También instamos a que se cuente con el máximo apoyo de todas las fuerzas políticas del espectro parlamentario. Unión bancaria y financiera, completar la unión bancaria para evitar que el contribuyente financie futuros rescates, para cortar el círculo vicioso entre deuda pública y privada, para reducir el coste de potenciales crisis bancarias futuras y para erradicar el riesgo moral en el que han incurrido los gestores financieros en los últimos años. Hay que recordar que se han privatizado beneficios y se han socializado pérdidas. (Rumores).

El señor PRESIDENTE: Por favor, ruego un poco de silencio para atender al orador.

El señor MOSCOSO DEL PRADO HERNÁNDEZ: Gracias, señor presidente.

Proponemos también que el fondo único de resolución pueda acceder al MEDE para reforzar su capacidad como verdadero cortafuegos a la hora de resolver crisis bancarias. Proponemos la creación de un fondo europeo de garantía de depósitos y también aumentar la dotación del fondo único de resolución. Respecto al mercado de capitales unificado, proponemos su creación para aumentar la capacidad de encaje de futuras crisis europeas y ampliar los canales de financiación hacia las empresas.

Unión fiscal. Proponemos la creación de un marco presupuestario y financiero real en el marco de la zona euro que complemente fiscalmente las políticas que instrumenta el Banco Central Europeo, un presupuesto para financiar bienes públicos europeos para llevar a cabo políticas a favor del crecimiento, inversiones productivas para intervenir de manera anticíclica cuando la coyuntura así lo requiera y también para financiar bienes públicos como la energía o la lucha contra el cambio climático.

Proponemos crear un seguro de empleo o desempleo que complemente los sistemas nacionales para reducir la carga fiscal en los países más castigados por la crisis y que sirva como ayuda contracíclica en países con diferencias estructurales profundas. Proponemos armonizar el sistema fiscal en materia societaria y de IRPF, porque las diferencias fiscales provocan la percepción de que el esfuerzo es distinto en unos países y en otros y eso complica, por ejemplo, aprobar rescates. Proponemos que se apruebe ya la directiva para armonizar la base consolidada común del impuesto sobre sociedades y avanzar hacia la armonización del tipo mínimo de sociedades. Proponemos establecer verdaderos impuestos europeos sobre emisiones de CO2, que el impuesto sobre transacciones financieras sea una realidad más potente y dedicar al presupuesto europeo una fracción del impuesto sobre sociedades armonizado y la creación de un Tesoro europeo para reforzar la estabilidad financiera de la Unión y financiar inversiones anticíclicas, que contribuya a gestionar la pesada carga de la deuda pública europea. El Tesoro europeo, creado a partir del MEDE, tendrá capacidad para emitir eurobonos y mutualizar parcialmente la deuda pública europea según algunas reglas que deberán ser pactadas.

Unión económica y social. La convergencia macroeconómica y productiva es fundamental para corregir los desequilibrios macroeconómicos. Por eso proponemos acometer conjuntamente los


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desequilibrios de las balanzas de pago y las diferencias de productividad, así como aprovechar de manera eficiente la capacidad fiscal disponible en los países que cuentan con ella. Proponemos crear agencias nacionales de competitividad coordinadas por la Comisión, impulsar el mercado único y ampliar el Plan Juncker centrándolo en los países con nivel de desempleo más elevado. También proponemos modificar el sistema de gobernanza fiscal y económica simplificando las reglas de funcionamiento del semestre europeo y estableciendo una posición macroeconómica consolidada europea para aprovechar tanto el margen disponible en balanza exterior como en fiscal y para evitar la descompensación que supone que hay países con superávit gigantesco, como Alemania, y otros como España que están ya en déficit. Proponemos también mantener una política monetaria expansiva mientras se modifica el mandato del BCE para incluir el crecimiento y el empleo entre sus objetivos. En cuanto a la Unión social, proponemos crear un mercado de trabajo integrado con un salario mínimo para la zona euro calculado a través de la mediana del salario medio de cada Estado, armonizar la edad de jubilación y el sistema europeo de negociación colectiva y, por supuesto, el seguro de desempleo europeo al que ya he hecho referencia.

Respecto a la Unión política, reformaremos la Presidencia del Eurogrupo juntándola con la del comisario de Economía. Dentro del Parlamento Europeo se creará un comité del euro con competencias para gestionar estas políticas con mayor coordinación con los parlamentos nacionales, con representación única del euro en los organismos financieros internacionales y con una reforma de los tratados a medio plazo que incorpore el MEDE y que consolide todos estos cambios en la gobernanza económica y del euro.

En el segundo punto de nuestra resolución, en la última página, acordamos respaldar el programa de asistencia financiera y la participación española en el mismo.

Muchas gracias. (Aplausos).

El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señor Moscoso del Prado.

Por el Grupo Popular, tiene la palabra el señor Floriano.

El señor FLORIANO CORRALES: Señor presidente, señoras y señores diputados, la eurozona ha acordado la puesta a disposición de 86.000 millones de euros para el rescate de Grecia a través de un nuevo programa del mecanismo de estabilidad europeo; de ellos, 25.000 millones de euros se destinarán a la recapitalización del sistema financiero griego. El Gobierno nos pregunta si apoyamos este tercer rescate a Grecia, y la respuesta del Grupo Parlamentario Popular es sí, inequívocamente sí. Creemos que es lo mejor para los ciudadanos europeos, para el futuro de la Unión Europea y para la credibilidad de la unión monetaria.

Este es el debate al que hemos sido convocados, señorías, y este es el debate que el grupo parlamentario no va a eludir. ¿Cuál sería la cara con la que se miraría a Europa si ante la posibilidad o la imposibilidad de que parte de sus ciudadanos pudiesen sacar dinero en los cajeros automáticos de sus bancos, en lugar de una solución les dijésemos, como ha hecho hoy el Grupo Parlamentario Socialista, esperen que vamos a ver si nos ponemos de acuerdo en crear un tesoro europeo? ¿Cuál sería la cara con la que se miraría a Europa si ante la imposibilidad de que parte de sus pensionistas pudiesen cobrar sus pensiones, en lugar de contestarles, con euros, asegurándoles su devolución, les hubiéramos dicho, como ha hecho hoy el Grupo Parlamentario Socialista... (Rumores).

El señor PRESIDENTE: Perdón, señor Floriano.

Por favor, ocupen sus escaños y atiendan al orador.

Continúe.

El señor FLORIANO CORRALES: Gracias, señor presidente.

Imagínense si ante la imposibilidad de que los pensionistas pudiesen cobrar sus pensiones, les hubiésemos dicho, como el Grupo Parlamentario Socialista dice hoy: espérense, vamos a reformar en profundidad la Unión Europea y luego ya les decimos algo. Por eso si lo que se quiere es el avance de la Unión, si lo que se quiere es prestar el mejor servicio a Europa, conviene no equivocar los debates a los que nos enfrentamos; conviene no evitar los debates que corresponden en cada momento. Este no es el debate sobre el futuro de la Unión Europea. Este es el debate sobre el presente de ciudadanos europeos que lo están pasando mal. Si lo que queremos es prestarle el mejor servicio a la Unión Europea, conviene que España no sea un problema para Europa como fue cuando gobernaba el Partido Socialista, sino que sea el país que más crece, como sucede cuando gobierna el Partido Popular. Si lo que queremos es


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prestarle el mejor servicio a la Unión Europea, conviene que España no sea el país que más empleo destruye, sino más bien que sea el país que más empleo crea, como sucede cuando gobierna el Partido Popular. Si lo que queremos es prestarle el mejor servicio a la Unión Europea, conviene que España traslade seguridad y confianza aprobando, por ejemplo, unos presupuestos, que es lo que sucede cuando gobierna el Partido Popular, en vez de tener un gobierno que sale corriendo abandonando a los conciudadanos a la suerte de un rescate, que es lo que sucede cuando gobierna el Partido Socialista.

Señorías, cuando los resultados electorales anunciaron después de las últimas elecciones griegas la victoria de Syriza, todos los líderes de la izquierda española querían ser Tsipras. Hoy el PSOE vota con el señor Tsipras hasta la refinanciación de las entidades financieras griegas, y eso está bien (Aplausos), e Izquierda Unida ya no quiere ser Tsipras y quiere para Grecia lo que no quieren ni siquiera los griegos. Ha quedado claro que no es lo mismo estar instalados en el populismo de las pancartas o en la demagogia de los platós de televisión que al frente de la toma de decisiones que afectan a la vida de la gente y que los visionarios de los grandes cambios sociales que están por venir son incapaces de ver los cambios que se producen ante sus ojos en las puertas de sus casas.

Para concluir, permítanme una última reflexión en la que me gustaría destacar lo que nos une a una inmensa mayoría de esta Cámara tras este debate. Al margen de los matices que se puedan incluir en los discursos o incluso en las propuestas de resolución, probablemente más con ánimo de remarcar perfiles propios en esta antesala de la precampaña electoral, en este Congreso de los Diputados existe hoy un gran consenso; existe hoy un gran acuerdo, un acuerdo mayoritario. Hoy, los españoles, a través de sus legítimos representantes, dicen sí a ayudar a conciudadanos europeos que lo están pasando mal; dicen sí al proyecto europeo; decimos sí los representantes del pueblo extremeño -del pueblo español, también del extremeño- (Risas) a la solidaridad; decimos sí, señorías, a la responsabilidad. Los españoles decimos mayoritariamente que sí porque es Europa el espacio público de libertad y de solidaridad que queremos compartir; decimos sí porque las reformas puestas en marcha nos permiten ser solidarios y un ejemplo para países de la Unión que atraviesan por dificultades. Decimos sí, señorías, los representantes del pueblo español porque creemos en el cumplimiento de los compromisos y en el cumplimiento de la palabra dada. Con este sí que damos mayoritariamente todos los diputados de esta Cámara nos comportamos como lo que somos, como los representantes de una gran nación. Nos comportamos como los representantes de una nación de ciudadanos libres e iguales; como representantes de una nación plural que ve en la libertad, en la solidaridad y en la responsabilidad la mejora del bienestar de los ciudadanos a los que representamos. Por eso, nada mejor que, a la conclusión de este debate, quiero destacar el gran consenso que nos une a favor del futuro de España que es también el futuro de la Unión Europea.

Muchas gracias. (Aplausos).

El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señor Floriano.

En unos minutos vamos a votar. (Pausa).

JURAMENTO O PROMESA DE ACATAMIENTO DE LA CONSTITUCIÓN POR NUEVOS SEÑORES DIPUTADOS.

El señor PRESIDENTE: Vamos a proceder al juramento o promesa de acatamiento de la Constitución, conforme al artículo 20.1.3 del Reglamento. En sustitución de doña Gracia Fernández Moya, pregunto a don Antonio López Olmo si jura o promete acatar la Constitución.

El señor LÓPEZ OLMO: Sí, prometo.

El señor PRESIDENTE: Don Antonio López Olmo ha adquirido la condición plena de diputado. Enhorabuena. (Aplausos).

DECLARACIÓN INSTITUCIONAL. (Número de expediente 140/000031).

El señor PRESIDENTE: Firmada por todos los grupos, se ha hecho llegar a esta Presidencia una declaración institucional contra la violencia de género que va a leer el secretario primero.

El señor SECRETARIO (Gil Lázaro): Con la venia, señor presidente.

Declaración institucional contra la violencia de género. Ante el encadenamiento de muertes violentas y otros gravísimos delitos contra mujeres y menores, que han tenido lugar en nuestro país durante este


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verano, el Congreso de los Diputados quiere manifestar su repulsa más firme y su solidaridad con los hijos e hijas de las víctimas y con sus familias, así como con aquellas otras que han sido asesinadas en este año y en momentos anteriores.

Queremos hacer un llamamiento al Gobierno de España y a las administraciones autonómicas y locales para que redoblen sus esfuerzos por prevenir estos hechos y apoyar a las víctimas, mostrando a la vez su total desprecio hacia los maltratadores, que deben sentir el rechazo social por su actitud machista y delictiva. Cada caso conocido debe ser atendido de manera inmediata, proporcionando todos los recursos posibles y adecuados a la situación de cada mujer y de sus hijos e hijas si los tienen. De la misma manera, queremos también pedir a la Administración de Justicia la mayor atención y sensibilidad hacia este fenómeno, con el fin de dar más amparo a las mujeres y conseguir que un mayor número denuncien la situación que padecen. Solicitamos firmeza en el castigo de los maltratadores, que no tienen cabida en una sociedad democrática y avanzada. De manera particular el Congreso de los Diputados quiere manifestar que es consciente de que los hijos e hijas de las madres víctimas están en el epicentro del fenómeno y sufren directamente su impacto, siendo con frecuencia el instrumento para el más brutal de los chantajes y venganzas. Por ello, resaltamos la importancia de que niños y niñas vivan en un entorno seguro alejado del abuso y del maltrato. Confiamos en que la entrada en vigor, hoy mismo, de la legislación de protección a la infancia contribuya a evitar estos casos que tanta alarma generan. Animamos a toda persona conocedora de un caso de violencia de género a que lo ponga en conocimiento de la Administración más próxima para saber, de inmediato, qué es lo que conviene hacer y proteger eficazmente a las mujeres parando, de una vez por todas, esta espiral de violencia que no cesa. Queremos rendir homenaje también a las víctimas indirectas de la violencia de género: aquellas amigas, hermanos, hermanas, padres, madres, que sufrieron la brutalidad de una violencia que también quiere acabar con la solidaridad y el apoyo a las victimas.

España es un ejemplo para la comunidad internacional en su lucha contra este terrible problema. Debemos seguir avanzando en su completa eliminación, y para ello se precisa de la colaboración de toda la ciudadanía. Todos y todas desde nuestros respectivos cometidos personales, familiares o profesionales debemos comprometernos en esta tarea. Por ello, pedimos a todos los poderes del Estado y a la sociedad ese compromiso y esa colaboración que -tenemos la completa seguridad- obtendremos para la total desaparición de la violencia de género. Firmado: Todos los grupos parlamentarios. (Aplausos).

El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señor secretario primero.

COMUNICACIÓN DEL GOBIERNO. (VOTACIÓN).

- COMUNICACIÓN DEL GOBIERNO EN LA QUE SOLICITA LA CELEBRACIÓN DE UN DEBATE SOBRE LA CONTRIBUCIÓN ESPAÑOLA ANTE UN TERCER PROGRAMA DE AYUDA A GRECIA. (Número de expediente 200/000004).

El señor PRESIDENTE: Vamos a proceder a las votaciones. En primer lugar, propuesta de resolución del Grupo Mixto (del señor Larreina, del señor Tardà, de la señora Fernández Davila y del señor Baldoví). Se vota en sus términos.

Comienza la votación. (Pausa).

Efectuada la votación, dio el siguiente resultado: votos emitidos, 320; a favor, 21; en contra, 288; abstenciones, 11.

El señor PRESIDENTE: Queda rechazada.

Propuesta de resolución del Grupo Vasco, PNV, que se vota también en sus términos.

Comienza la votación. (Pausa).

Efectuada la votación, dio el siguiente resultado: votos emitidos, 322; a favor, 302; en contra, 9; abstenciones, 11.

El señor PRESIDENTE: Queda aprobada.

Propuesta de resolución del Grupo Unión Progreso y Democracia. Votamos, en primer lugar, el punto 1.

Comienza la votación. (Pausa).

Efectuada la votación, dio el siguiente resultado: votos emitidos, 322; a favor, 298; en contra, 17; abstenciones, 7.


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El señor PRESIDENTE: Queda aprobado.

Ahora el punto 2.

Comienza la votación. (Pausa).

Efectuada la votación, dio el siguiente resultado: votos emitidos, 320; a favor, 100; en contra, 190; abstenciones, 30.

El señor PRESIDENTE: Queda rechazado.

Propuesta de resolución de La Izquierda Plural. Se vota en sus términos.

Comienza la votación. (Pausa).

Efectuada la votación, dio el siguiente resultado: votos emitidos, 322; a favor, 20; en contra, 293; abstenciones, 9.

El señor PRESIDENTE: Queda rechazada.

Propuesta del Grupo Catalán de Convergència i d'Unió. En primer lugar, puntos 1 a 4.

Comienza la votación. (Pausa).

Efectuada la votación, dio el siguiente resultado: votos emitidos, 321; a favor, 297; en contra, 9; abstenciones, 15.

El señor PRESIDENTE: Quedan aprobados.

Punto 5 de la propuesta del Grupo Catalán.

Comienza la votación. (Pausa).

Efectuada la votación, dio el siguiente resultado: votos emitidos, 320; a favor, 130; en contra, 184; abstenciones, 6.

El señor PRESIDENTE: Queda rechazado.

Propuesta de resolución del Grupo Socialista. En primer lugar, punto 1.

Comienza la votación. (Pausa).

Efectuada la votación, dio el siguiente resultado: votos emitidos, 322; a favor, 115; en contra, 179; abstenciones, 28.

El señor PRESIDENTE: Queda rechazado.

Punto 2 de la propuesta de resolución del Grupo Socialista.

Comienza la votación. (Pausa).

Efectuada la votación, dio el siguiente resultado: votos emitidos, 322; a favor, 299; en contra, 19; abstenciones, 4.

El señor PRESIDENTE: Queda aprobado.

Propuesta de resolución del Grupo Popular, que se vota en sus términos.

Comienza la votación. (Pausa).

Efectuada la votación, dio el siguiente resultado: votos emitidos, 322; a favor, 297; en contra, 20; abstenciones, 5.

El señor PRESIDENTE: Queda aprobada.

Se levanta la sesión.

Eran las cinco y veinticinco minutos de la tarde.

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