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DS. Congreso de los Diputados, Pleno y Dip. Perm., núm. 150, de 23/10/2013
cve: DSCD-10-PL-150
 


CORTES GENERALES
DIARIO DE SESIONES DEL CONGRESO DE LOS DIPUTADOS
PLENO Y DIPUTACIÓN PERMANENTE

Año 2013 X LEGISLATURA Núm. 150
PRESIDENCIA DEL EXCMO. SR. D. JESÚS POSADA MORENO
Sesión plenaria núm. 141
celebrada el miércoles,
23 de octubre de 2013


ORDEN DEL DÍA:

Debates de totalidad de iniciativas legislativas. (Continuación):

- Proyecto de ley de Presupuestos Generales del Estado para el año 2014. "BOCG. Congreso de los Diputados", serie A, número 63-1, de 2 de octubre de 2013. "BOCG. Congreso de los Diputados", serie A, número 63-3, de 3 de octubre de 2013. (Corrección de errores en "BOCG. Congreso de los Diputados", serie A, número 63-4, de 21 de octubre de 2013). (Número de expediente 121/000069) ... (Página3)

Avocación por el Pleno ... (Página35)

Debates de totalidad de iniciativas legislativas. (Votación):

- Proyecto de ley de Presupuestos Generales del Estado para el año 2014. "BOCG. Congreso de los Diputados", serie A, número 63-1, de 2 de octubre de 2013. "BOCG. Congreso de los Diputados", serie A, número 63-3, de 3 de octubre de 2013. (Corrección de errores en "BOCG. Congreso de los Diputados", serie A, número 63-4, de 21 de octubre de 2013). (Número de expediente 121/000069) ... (Página35)


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SUMARIO

Se reanuda la sesión a las nueve de la mañana.

Debates de totalidad de iniciativas legislativas. (Continuación) ... (Página3)

Proyecto de ley de Presupuestos Generales del Estado para el año 2014 ... (Página3)

El señor Azpiazu Uriarte, en nombre del Grupo Parlamentario Vasco (EAJ-PNV), defiende la enmienda a la totalidad de devolución presentada por su grupo parlamentario.

En nombre del Gobierno contesta el señor ministro de Hacienda y Administraciones Públicas (Montoro Romero).

Replica el señor Azpiazu Uriarte y duplica el señor ministro de Hacienda y Administraciones Públicas.

Los señores Larreina Valderrama y Bosch i Pascual, las señoras Fernández Davila y Oramas González-Moro, el señor Baldoví Roda, la señora Barkos Berruezo, y los señores Álvarez Sostres y Salvador Armendáriz, del Grupo Parlamentario Mixto, intervienen en defensa de sus enmiendas a la totalidad de devolución y en turno de fijación de posiciones.

En nombre del Gobierno contesta el señor ministro de Hacienda y Administraciones Públicas (Montoro Romero).

Vuelven a hacer uso de la palabra el señor Larreina Valderrama y el señor ministro de Hacienda y Administraciones Públicas.

En turno de fijación de posiciones interviene el señor Gallego Burgos, del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso.

Vuelven a hacer uso de la palabra los señores Bosch i Pascual y Gallego Burgos.

Cierra el debate el señor ministro de Hacienda y Administraciones Públicas.

Avocación por el Pleno ... (Página35)

Proyecto de ley de la acción y del servicio exterior del Estado ... (Página35)

Sometida a votación la solicitud del Grupo Parlamentario Socialista de avocación por el Pleno del citado proyecto de ley, se rechaza por 155 votos a favor, más 3 votos telemáticos, 158; 181 en contra, más 1 voto telemático, 182, y 1 abstención.

Debates de totalidad de iniciativas legislativas. (Votación) ... (Página35)

Proyecto de ley de Presupuestos Generales del Estado para el año 2014 ... (Página35)

Sometidas a votación las enmiendas a la totalidad de devolución presentadas, se rechazan por 156 votos a favor, más 3 votos telemáticos, 159, y en contra 181, más 1 voto telemático, 182.

Se levanta la sesión a la una y cinco minutos de la tarde.


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Se reanuda la sesión a las nueve de la mañana.

DEBATES DE TOTALIDAD DE INICIATIVAS LEGISLATIVAS. (CONTINUACIÓN):

- PROYECTO DE LEY DE PRESUPUESTOS GENERALES DEL ESTADO PARA EL AÑO 2014. (Número de expediente 121/000069).

El señor PRESIDENTE: Se reanuda la sesión.

Vamos a continuar con el debate de las enmiendas de totalidad presentadas al proyecto de ley de presupuestos.

Como se acordó en Junta de Portavoces, la votación de las enmiendas no será antes de la una, pero espero razonablemente que sea a esa hora. En este momento vamos a debatir la enmienda de totalidad presentada por el Grupo Parlamentario Vasco, PNV, y para su defensa tiene la palabra el señor Azpiazu.

El señor AZPIAZU URIARTE: Señor presidente, señoras diputadas, señores diputados, señor ministro de Hacienda y Administraciones Públicas, muy probablemente, desgraciadamente, estamos inmersos en un laborioso proceso de tramitación presupuestaria cuyo desenlace es conocido porque lo hemos visto los años anteriores, desde que ustedes accedieron al Gobierno, que y no es otro que el proyecto de presupuestos se convierta en ley sin modificación alguna o, al menos, sin modificaciones significativas. Los ciudadanos deben saber que los debates, las múltiples comparecencias, las horas y horas de discusión en Comisión para la defensa de las enmiendas supone, al final, solo un trabajo estéril con costes para los ciudadanos y poco más. Se cumple así con el ritual de la tramitación presupuestaria y los ímpetus parlamentarios, y los argumentos de la oposición se quedan en agua de borrajas cuando, a la hora de votar, el Grupo Parlamentario Popular saca su rodillo de la mayoría absoluta y todo se queda en nada. Estoy convencido de que a los ciudadanos les gustaría, a muchos de ellos además les vendría bien que el Gobierno en lugar de la imposición, apostara por el camino del diálogo y la negociación. Por eso, señor Montoro, hace apenas dos semanas le preguntaba en la sesión de control si el Gobierno estaba dispuesto o no a oír y escuchar a la oposición con la intención de mejorar el proyecto de presupuestos para el próximo año que, como argumentaré en mi opinión, en opinión del Partido Nacionalista Vasco es manifiestamente mejorable y sería bueno que lo hiciera por higiene democrática, por buscar lo positivo de lo que la oposición proponga para salir de la crisis y para transmitir una voluntad de consenso y esfuerzo compartido, tan necesario en estos momentos.

No quisiera pecar de ingenuo o de pardillo, como si no supiera cómo funciona habitualmente este trámite parlamentario, pero sinceramente, señor ministro, con ello se enviaría una señal positiva a la sociedad. Sabemos que su margen de maniobra es limitado, que la Unión Europea, el Fondo Monetario Internacional, el Banco Central Europeo, lo que se viene denominando la troika, así como el Ecofin, el Eurogrupo, la señora Merkel le obligan a cumplir los compromisos de déficit público, lo que le encorseta seriamente las posibilidades de actuación presupuestaria. La impuesta y equivocada política de austeridad a ultranza explica a las claras tanto los sucesivos recortes presupuestarios como los datos económicos que manifiestan la crudeza e intensidad de la crisis económica en la que nos encontramos.

Hace un año, en este mismo debate, el de la totalidad de los presupuestos para 2013, me extendí suficientemente en la crítica a la Unión Europea, al Banco Central Europeo por la nefasta gobernanza de la crisis económica en la falta de planteamiento global, en la falta de visión europea para afrontar la crisis, en los defectos de la Unión Europea para abordar una situación económica como la que padecemos, en la lentitud en el avance de la unión bancaria en el ámbito financiero. Hablé también de la ausencia de las políticas de impulso al crecimiento a través del Banco Europeo de Inversiones, del Banco Central Europeo y del presupuesto comunitario, del mayúsculo error de fijar la austeridad y el control de déficit, los recortes y más recortes como única guía de la política económica, todo ello aderezado con reformas que favorecen la precarización, el empobrecimiento y la marginación de amplias capas de la sociedad.

Hoy, por eso, no voy a extenderme en analizar detalladamente las claves de los fallos de la gobernanza europea a la hora de abordar la crisis económica, pero sí quisiera referirme a la idea de que esta política económica es la que ha determinado la intensidad y las características de la actual crisis económica, una crisis económica que según el consenso académico y el de la mayoría de las instituciones económicas, tanto internas como internacionales, será en el caso de la economía española de larga duración y de elevados costes. Hemos sufrido de momento cinco años de intensa crisis económica. El paro ha subido en este período de manera escandalosa y políticamente inasumible. Más de 6 millones de parados lo


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avalan, desgraciadamente, del 8 % de la tasa de paro en el año 2007 se ha llegado al 27 %. Más de 1 de cada 4 personas que quieren trabajar no lo pueden hacer. En el caso de los jóvenes, 1 de cada 2 no tiene trabajo y en muchos casos el empleo que consiguen es precario y mal remunerado. Todos conocemos en nuestro entorno jóvenes formados y altamente cualificados que toman la difícil decisión de dejar su familia, su entorno, sus amigos para ir a la búsqueda de una oportunidad en el extranjero, una oportunidad que en la mayoría de los casos les permite sobrevivir también bajo durísimas condiciones. Esta pérdida irreparable de capital humano no debe seguir produciéndose al margen del drama personal. Otra de las secuelas del paro es que afecta a gran número de mayores de cuarenta o de cincuenta años, cuyas opciones de regresar al mercado de trabajo son cada vez menores, siendo además por lo general personas que soportan elevadas cargas económicas de hijos y de mayores. Por no hablar de la reducción o la caída de los salarios y en muchos casos auténtica precarización, que han permitido en gran parte que los costes laborales unitarios hayan descendido y que muchos responsables políticos hablen de ganancias de competitividad, lanzando irresponsablemente campanas al vuelo como hizo usted ayer, señor ministro, hablando de las luces al final del túnel.

No cree falsas ilusiones. Usted sabe que en un contexto de crecimiento débil insuficiente para generar empleo, como el que se dibuja para los años próximos, el panorama no va a cambiar, o al menos no lo va a hacer de la forma que nos gustaría. Este año el PIB disminuirá el 1,3 %, según sus propias estimaciones, y el año próximo apenas subirá el 0,7 %, lo que hará que se siga destruyendo empleo. En el túnel del paro yo no veo las luces, y los parados tampoco las ven. Igualmente, a partir del año 2015 los crecimientos económicos no serán suficientes para crear empleo, y mucho menos para hacerlo a ritmos requeridos para paliar la situación de la tasa de paro. Posible y desgraciadamente, tendremos que atravesar un desierto económico del entorno de veinte años, es decir, situarnos en el año 2025 para ver una situación normalizada de la economía. No nos engañemos, superar la crisis es acercarnos a los 20 millones de empleos, bajar la tasa de paro claramente de los dos dígitos y crecer de forma considerable y sostenida para no volver a sufrir los costes en términos de empleo. Pero su Gobierno, señor Montoro, trata de hacer ejercicios malabares para huir de esta realidad y no reconocerla. Prefieren, a modo de estrictos analistas de coyuntura económica, dedicarse a ver si la economía sube una décima o dos en lugar de bajar una o dos décimas. En definitiva, como usted sabe, es prácticamente lo mismo. Así, con esos argumentos hablan de fin de recesión, de recuperación económica, de luces en el túnel, etcétera. En ese afán de buscar un indicador positivo caen a veces en errores de bulto. Usted, sin ir más lejos, no reconociendo que los salarios están bajando y la vicepresidenta del Gobierno con los datos de empleo, al considerar la lucha contra el fraude lo que es simplemente una corrección de errores administrativos.

No hay que confundir a la gente, que aunque les digan que la situación está cambiando ellos perciben que siguen sin empleo, con menor capacidad adquisitiva y con unos activos cuyo mayor valor está en descenso. En definitiva, que son más pobres y que no están mejor, sino peor porque incluso han agotado la caja de resistencia que suponían los pocos ahorros que pudieron acumular en el pasado. Díganles que no vamos a crecer porque el consumo privado no lo puede hacer. Con tantos parados, con sueldos bajos, pensiones congeladas, es imposible que el consumo aumente, lo lógico es que disminuya, y va a disminuir. Además, el consumo público y la inversión pública tampoco van a crecer, porque las administraciones públicas siguen recortando y recortando, especialmente en lo relativo a la inversión pública. Desgraciadamente tampoco la inversión privada, la que realizan las empresas, y mucho menos la de la construcción, van a tirar de la demanda; sí tirarán de ella, pero hacia abajo. El Gobierno tiene la fe puesta en el sector exterior, en la exportación; está bien, pero no es suficiente para compensar el resto de las variables macroeconómicas, máxime teniendo en cuenta la situación de atonía del entorno en que vendemos tradicionalmente nuestros productos. Reconozco, señor Montoro, que la histeria de los mercados se ha frenado, que la prima de riesgo se ha reducido sustancialmente -aunque todavía su nivel refleja una fragmentación financiera elevada en el ámbito europeo- y que la bolsa de valores está recuperando posiciones perdidas, seguramente impulsada también por especuladores que ven una oportunidad para obtener altas rentabilidades en un país que empieza a ser de saldo. Hasta Bill Gates -pudimos leer ayer- compra ya participaciones en empresas constructoras españolas; y ello, no es para estar contento, y no lo digo solo por Bill Gates, sino que son sacrificios internos para beneficios ajenos. El crédito sigue sin llegar a las empresas y a las familias; unas empresas y familias que continúan altamente endeudadas por motivo de la burbuja inmobiliaria y dicho endeudamiento va a limitar las posibilidades de crecimiento económico.


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Las reformas que el Gobierno está llevando a cabo, seudorreformas en muchos casos, tampoco están teniendo los frutos deseados, en nuestra opinión. La reforma laboral -ayer se dijo aquí en bastantes ocasiones- no ha permitido que se genere empleo; justo lo contrario, han bajado los salarios y los costes de despido y el paro y la destrucción de empleo han seguido aumentando. La reforma financiera va a costar más de 60.000 millones de euros a los ciudadanos, a unos ciudadanos que van a pagar, incluso, de no poner remedio, los sueldos millonarios e indemnizaciones de unos ejecutivos o presuntos ejecutivos de cajas de ahorros que han llevado a estas instituciones a la ruina por su nefasta gestión. Es una reforma financiera que lleva más de cuatro años, un período excesivamente largo, en nuestra opinión, en comparación con la de otros países europeos, que aún no ha acabado, que no sabemos si va a requerir de más dinero público, pero que lo que sí sabemos es que ha conseguido acabar con las cajas de ahorros, cuya función -estoy pensando en Euskadi- ha sido muy importante a lo largo de su historia, por su proximidad al cliente, por su compromiso a los proyectos locales y por su política social. Una reforma pues pagada por todos y que no ha permitido que el dinero fluya a familias y a pequeñas y medianas empresas que están necesitadas de ello.

El fin de la reforma de la Administración local no es estrictamente el de la sostenibilidad financiera, como se señala en el preámbulo del proyecto, sino el control de arriba a abajo con la consecuencia del deterioro, en nuestra opinión, de la calidad democrática de las instituciones públicas. Por no hablar de la reforma de las pensiones con el objetivo de reducirlas, tanto las de nuestros mayores como las nuestras y las de nuestros hijos; o la de la unidad de mercado; o la de utilidad fiscal independiente, etcétera. Lo que sí tienen todas ellas en común, señor ministro -lo hemos denunciado reiteradamente y lo seguiremos haciendo- es que se han instrumentado con la disculpa de la crisis económica, en muchos casos, y con la intención de dar un paso atrás en el desarrollo autonómico. Todas ellas alteran las reglas del juego; suponen intromisiones competenciales de gran calado y no sirven para superar la crisis. Son proyectos o leyes sobre los que, salvo raras excepciones, el debate no ha servido para incorporar las propuestas de la oposición. El Gobierno las ha aprobado haciendo uso de su mayoría parlamentaria alejado de cualquier voluntad de consenso; digo, salvo algunas excepciones.

Los presupuestos generales para el año 2014 se insertan en el contexto descrito en el marco de la profunda crisis económica, sobre la que se activan algunos indicadores parciales esperanzadores: la prima de riesgo -que decía- o el déficit exterior. Eso sí, donde el bajo crecimiento y el elevado paro conforman las variables económicas clave para los próximos años. Son unos presupuestos que siguen a pies juntillas los compromisos pactados en materia de déficit y endeudamiento públicos. Un déficit público cifrado en el 5,8 % del PIB para 2014 y que se situará, según las previsiones, en el 2,8 a finales de 2016. Bien es verdad que, a final del ejercicio, la realidad nos dirá si hemos sido capaces o no de cumplirlo; y es muy posible, al igual que ha ocurrido otros años, que a pesar de los ingentes esfuerzos y recortes el objetivo inicial de déficit se vea ampliamente superado. Aun a regañadientes, a la Unión Europea no le ha quedado más remedio que aceptar la cruda realidad de que en épocas de recesión económica es imposible reducir drásticamente el gasto público sin adentrarnos en una recesión más aguda. Bien es verdad, desgraciadamente, que desde el punto de vista de la ortodoxia del discurso aún no lo han reconocido explícitamente. Además, así lo exigía expresamente la canciller Merkel, con el ánimo de ganar votos en Alemania a base de cosechar parados en la periferia, especialmente en el Estado español.

Como les decía, el déficit público y las previsiones de crecimiento establecen el límite del gasto público dentro del cual han de caber todas las partidas y todas las políticas públicas, y no caben o al menos, si lo hacen, lo hacen a martillazos cortando por lo sano y afectando a multitud de políticas y partidas presupuestarias cuyo concurso es vital para superar la crisis económica. Si en los presupuestos de la Administración General del Estado, dejando al margen los de la Seguridad Social, descontamos el pago de los intereses de la deuda, que alcanzan los 36.590 millones de euros, un 30 % del gasto total, y el pago por desempleo cuyo porcentaje es próximo al 25 % con casi 30.000 millones de euros, lo que queda no permite hacer frente a los gastos sociales de manera adecuada ni instrumentar una política salarial de funcionarios, y mucho menos impulsar las inversiones en infraestructuras con el fin de dinamizar el crecimiento económico. Por ello, los funcionarios, los trabajadores de la Administración pública verán recortada por enésima vez su capacidad adquisitiva. Tras varios años de congelación salarial, este año, como usted sabe, han perdido incluso la paga extra, amén de la no reposición de efectivos y de tener que trabajar más horas. Pues bien, para el año que viene se les anuncia una nueva congelación salarial, es decir, una pérdida adicional de capacidad adquisitiva a añadir o a descontar, según como se mire, de todo lo que han perdido hasta el momento, sin ningún compromiso por parte del Gobierno de cara al futuro, sin


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ninguna estrategia ni planificación alguna. De esta forma, colectivos importantes de la Función pública (profesores, maestros, médicos, policías, incluso burócratas) observan que el Gobierno recorta por la parte fácil, por los sueldos de los funcionarios, a un colectivo que, como sabe, tiene muy limitado su poder de coacción. Sin lugar a dudas una política salarial de estas características prolongada en el tiempo afecta a las prestaciones públicas básicas como son la educación, la sanidad, la asistencia social.

Por otra parte, la poda, señor ministro, también se aplica sin piedad a las inversiones públicas, unas inversiones públicas que vienen disminuyendo desde hace cinco años, como si ello no tuviera efectos y como si fuera posible recuperar lo no invertido una vez que los recursos públicos empiecen a aflorar. Pues no, no es posible, señor ministro. En el año 2014 las inversiones reales del Estado bajarán un 16,6 % en relación con las del año anterior, que a su vez ya bajaron un 26 % en relación con las de 2012, situándose a niveles de un pasado ya muy lejano. Estos niveles de inversión no pueden permitir siquiera reponer el deterioro de las inversiones existentes y, como es de sobra conocido, la caída de la inversión afectará al stock de capital público, que viene disminuyendo desde hace años, y la caída del stock de capital afectará directamente al crecimiento económico: a menor stock de capital, menor productividad, menor crecimiento económico. Por lo tanto, la caída de la inversión va en detrimento de la economía y de las posibilidades de recuperación, justo lo contrario de lo que sería deseable en estos momentos y de lo que incluso preconiza el Gobierno.

Algo parecido, por sus efectos en el crecimiento económico, ocurre con las inversiones en el campo de la investigación, en el desarrollo económico o en la innovación. Nos venden la idea de que la partida de I+D+i aumenta ligeramente, cuando en realidad lo hace tras varios años de sucesivas caídas y además lo hace fundamentalmente en la variación de activos financieros y no en las subvenciones directas. Aparte de ello, tenemos que ser conscientes de que estamos muy lejos de los parámetros europeos en I+D+i y que esa distancia, que se está actualmente ampliando, dificultará también sobremanera la convergencia en términos de productividad, de convergencia real y de empleo. Esta es una política por la que hay que apostar con firmeza y no de manera intermitente en función de si hay más o menos recursos públicos. Las apuestas de futuro no pueden abandonarse alegremente porque el coste de hacerlo es excesivamente elevado.

Por otra parte, el proyecto de presupuestos contempla una pérdida real y efectiva de la capacidad adquisitiva de las pensiones. Antes incluso de que se apruebe la polémica reforma, se aplica ya un coeficiente de 0,25 % para actualizarlas, es decir, una subida, señor ministro, de apenas 2 euros al mes para aquellos que cobren una pensión de 800 euros; una actualización que más parece una tomadura de pelo. Esta es la manera en que el Gobierno hace frente al déficit surgido del sistema de Seguridad Social como resultado de la pérdida de cotizantes por la caída del empleo y por la reducción salarial. De un equilibrio de las cuentas de la Seguridad Social en el año 2011 se pasó a un déficit de 1 punto en el año 2012 y a 1,4 en 2013, según los datos proporcionados por su Gobierno. Pues bien, a unas pensiones ya muy bajas de por sí, y que en el pasado han visto perder poder adquisitivo, se les aplica esta ridícula subida comentada.

En nuestra opinión se podrían haber utilizado los recursos acumulados en el Fondo de reserva para al menos mantener las pensiones en términos reales. Esta es precisamente la idea del fondo, acumular cuando es posible y utilizarlo cuando es necesario. Otra cosa es, señor ministro, que de cara al futuro se establezca un criterio de actualización de las pensiones diferente o se varíen las cotizaciones o los impuestos con el fin de que nuestros pensionistas, e incluso nosotros cuando lo seamos, disfruten o disfrutemos por derecho propio de lo que nos corresponde. Por eso es un debate que el Gobierno debería realizar, señor ministro, con los grupos de esta Cámara, para buscar el deseado consenso en una cuestión que nos interesa a todos, aunque me temo que no se va a producir.

Si lo planteado hasta aquí, señor ministro, justifica sobradamente la presentación de la enmienda a la totalidad, esta cobra más sentido, si cabe, para el Grupo Vasco cuando nos adentramos en las cifras y el impacto que las cuentas económicas tienen en Euskadi. No me estoy refiriendo simplemente a una serie de partidas en el ámbito cultural, musical, etcétera -que disminuyen de forma drástica en algunos casos y simplemente desaparecen en otros, con las consecuencias que también de ello se derivan- porque siendo esto importante, quisiera centrarme en dos cuestiones que para nosotros son muy significativas y que reflejan a las claras la vulnerabilidad y el compromiso de este Gobierno con Euskadi. Si vamos al desglose de las inversiones reales del Estado por territorios, tenemos desgraciadamente que concluir una vez más que su Gobierno, señor Montoro, se olvida de Euskadi a la hora de considerar las inversiones públicas. Ningún proyecto cabe resaltar; la inmensa mayoría de los que aparecen en los tomos verdes son


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simplemente imputaciones automáticas de inversiones estatales que no se ejecutan ni siquiera en Euskadi. La ridícula cifra de 19 millones de euros apenas alcanza al 0,4 % de la inversión real del Estado, lo que, comparándolo con el índice que quiera usted, de población o de renta, de la Comunidad Autónoma del País Vasco está muy lejano. El año pasado también la inversión fue de apenas 14 millones, es decir, nada de nada. Si vamos a analizar las inversiones realizadas por organismos, entidades públicas y empresariales, etcétera, es decir, inversiones que no necesariamente se financian con impuestos, sino que en la mayoría de los casos son financiadas por ingresos propios, por tasas, etcétera, cabe resaltar una única inversión que para el Grupo Vasco, pero sobre todo para el futuro de Euskadi, es fundamental: me estoy refiriendo al ADIF y al proyecto de la Y ferroviaria vasca, un proyecto ideado hace más de veinticinco años, pero por el que tuvimos que esperar hasta el año 2005 para firmar un acuerdo con el Gobierno socialista para impulsarlo precisamente a través de este acuerdo, como les decía, mientras veíamos la construcción de la alta velocidad por otras partes donde apenas existía actividad. Una alta velocidad que es una auténtica necesidad para el desarrollo económico de Euskadi, para unir las capitales vascas con el puerto, con Europa, con la meseta, una infraestructura imprescindible para la vertebración económica y territorial.

Tras el acuerdo, el Gobierno se comprometía, como usted bien sabe, a ejecutar el tramo alavés y vizcaíno y el Gobierno vasco se responsabilizaba del tramo guipuzcoano mediante la firma de un convenio ad hoc y cuyos pagos los iba descontando del cupo, tal y como se prevé en la disposición adicional del concierto. Así las obras empezaron a marchar; inicialmente se fijo el año 2012 como el año de la finalización de las obras, posteriormente se hablo del año 2016 y ahora no sabemos ni aproximadamente cuando terminará definitivamente el proyecto. Falta aún gran parte de la infraestructura, toda la superestructura, los accesos a las capitales, las estaciones, etcétera. Con las cantidades presupuestadas por su parte para el año 2014, el interrogante, señor ministro, se retrasará en exceso. Tan solo 190 millones presupuestados por el ADIF, cifra similar a la del año pasado pero con el agravante de que este año 2013 apenas se ha ejecutado la mitad de lo presupuestado. Las obras están paralizadas en muchos tramos y el Gobierno vasco se ha ofrecido para impulsarlas y, una vez ejecutadas, descontarlas del cupo a modo del acuerdo firmado para el tramo guipuzcoano. Señor Montoro, ya que la Y ferroviaria vasca es el único compromiso inversor del Estado en Euskadi, denle el impulso necesario, el apoyo presupuestario que se merece, con el fin de vertebrar, a través de la alta velocidad, la conexión con Europa. La propia Unión Europea se lo pide y se lo solicitamos encarecidamente desde el Grupo Vasco, porque para nosotros es clave el impulso de este proyecto y es además una condición previa para cualquier acuerdo presupuestario que pudiera producirse.

Señor Montoro, no puedo concluir sin referirme a una cuestión que usted conoce perfectamente, sobre la que hemos hablado en más de una ocasión y que esperemos que esta vez sí se solucione. Llevamos ya dos ejercicios -el año 2012 y el año 2013- en los que a través de las leyes de presupuestos se prohíben expresamente las aportaciones institucionales a los sistemas de previsión social del sector público. Como bien sabe, intentamos desde el Grupo Vasco corregir lo que entendíamos que era un grave error y esperamos -insisto, señor Montoro- que a la tercera sea la vencida y que dicha restricción, que aparece una vez más en el proyecto de ley -creo que en el artículo 20.3- podamos enmendarla y corregirla antes de su aprobación definitiva. Como consecuencia de ello, y singularmente en aquellos sistemas en donde se comparte la aportación entre la institución pública y el trabajador, se está produciendo una reconsideración por parte de los empleados públicos concernidos que demandan la suspensión de su aportación y el abandono del modelo. Esta realidad se agrava cuando se ven afectados aquellos proyectos consolidados, como en nuestro caso el de Elkarkidetza, pero no solo, que comprometen prestaciones de renta vitalicia. Un informe de su Gobierno, de la Dirección General de Seguros, contempla la necesidad de estimular de manera decidida el desarrollo de la previsión social complementaria y propone para ello una serie de medidas concretas que usted perfectamente conoce. Mantener durante un año más la prohibición de realizar aportaciones a estos sistemas abocará, con carácter general para la previsión social complementaria en el sector público -y más concretamente en el caso de los socios, como decía, de Elkarkidetza o de otras entidades-, a una desconfianza absoluta y al abandono del proyecto iniciado hace ya casi treinta años. Los esfuerzos realizados todos estos años para concienciar y educar a los trabajadores socios de la necesidad y la importancia del ahorro previsión resultarán baldíos si no retornamos a la posición consolidada en 2011, permitiendo recuperar la confianza perdida y seguir construyendo poco a poco este compromiso de pensión que tan necesario va a ser.

Señor Montoro, presentaremos enmiendas para evitar que desaparezcan unas instituciones que han cumplido un papel crucial en el pasado, y que deben hacerlo también en el futuro, de canalización del


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ahorro a largo plazo tan necesario para el adecuado funcionamiento de la protección social y de la propia economía. Como le decía al inicio de mi intervención, nos gustaría que pudiéramos debatir estos presupuestos con ánimo constructivo. Espero, a pesar de todo, que la mayoría absoluta no se lo imposibilite. Ya sabe cuáles son los planteamientos de nuestro grupo, del Grupo Vasco, del Partido Nacionalista Vasco, los motivos por los que hemos presentado esta enmienda a la totalidad; se los acabo de transmitir en mi intervención. No son, a nuestro juicio, ni simples ni menores, son de calado. Unos de carácter más general, como la reorientación de la propia política económica, desde nuestro punto de vista necesaria para impulsar la economía, el crecimiento y el empleo; otros de carácter social y también económico, como la pérdida de capacidad adquisitiva de las pensiones y la congelación de los salarios de los funcionarios, medidas que además de deprimir a los afectados deprimirán la economía. Por último, hay unas más específicas relativas a Esukadi: la ausencia de inversiones, la insuficiente dotación de la Y ferroviaria vasca para finalizar el proyecto en un plazo razonable y el riesgo de supervivencia de unas entidades de previsión social voluntaria por la imposibilidad de que las administraciones públicas hagan aportaciones a las mismas.

Señor ministro, presentaremos las enmiendas correspondientes y veremos la actitud de su grupo parlamentario y del Gobierno. De momento, por todo lo argumentado solicitamos, a través de esta enmienda a la totalidad, la devolución del proyecto al Gobierno.

Muchas gracias.

El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señor Azpiazu.

Tiene la palabra el señor ministro de Hacienda y Administraciones Públicas.

El señor MINISTRO DE HACIENDA Y ADMINISTRACIONES PÚBLICAS (Montoro Romero): Muchas gracias, señor presidente.

Señor Azpiazu, agradezco y valoro el tono de su intervención, que desde el comienzo al final pretende ser constructiva, como yo solicitaba en mi discurso inicial, en el planteamiento inicial del debate parlamentario. Es importante que existan coincidencias, y creo que a lo largo de ayer se pusieron de manifiesto bastantes, por supuesto no las suficientes como para que se produzca la retirada de alguna de las enmiendas a la totalidad de los Presupuestos Generales del Estado. Yo entiendo que la propuesta que está haciendo el Grupo Vasco sí sería objeto de retirada de esta enmienda a la totalidad -quiero animar a ello al Grupo Vasco-, puesto que la disposición del Gobierno para abordar las propuestas que ha expresado su señoría es la mejor, la más abierta. Si la cuestión diferencial está en las aportaciones privadas a esos sistemas públicos de pensiones, tengo que decirle que ya flexibilizamos el año pasado esta cuestión y estamos dispuestos a seguir progresando en este tema para garantizar las prestaciones públicas de esta forma. Por otra parte, si a su señoría le preocupa la Y vasca, también al Gobierno, y estoy seguro que al Grupo Parlamentario Popular, ya que ambos consideran que esta es una infraestructura absolutamente fundamental para el desarrollo de la economía vasca, para que la misma funcione como un motor de crecimiento en la recuperación económica de España. Por tanto, podemos y debemos seguir progresando en el entendimiento. Por eso yo invito al Grupo Vasco a que retire la enmienda a la totalidad, no coincidiendo con el sustrato de lo que acaba de explicar el señor Azpiazu con relación a la evolución económica.

Insisto en la valoración que hacemos desde el Gobierno de España. No voy a reiterar los argumentos que expuse a lo largo del día de ayer, pero sí quiero añadir que en las bases del crecimiento, en la mejora de la competitividad, también la economía vasca está jugando un papel absolutamente primordial con el desapalancamiento financiero de sus empresas, como en todas partes de España, porque estamos viviendo esta nueva situación gracias a este desapalancamiento financiero de nuestros agentes económicos, familias, empresas y el propio sector público. Lo que es irrenunciable para el Gobierno es que en ese desapalancamiento tenemos que seguir reduciendo el déficit público -lo decía el señor Azpiazu-, porque nos lo exigen nuestras instituciones europeas, el propio Fondo Monetario Internacional y porque a España le conviene. No vamos a salir de esta crisis con más déficit público, con más deuda pública, y no vamos a ganarnos la confianza de los mercados en términos de financiación de la economía de nuestro país, que es lo que necesitamos para recuperar el crecimiento económico y financiarlo, si no somos capaces de seguir reduciendo el déficit público. ¿A qué ritmo? Al ritmo que sea compatible con la recuperación económica. Este es el límite de esa reducción del déficit público, y yo entiendo la posición política que usted define y que define el PNV desde el Gobierno actual del País Vasco, que está en la senda de consecución de los objetivos de déficit público, porque entiende, valora que precisamente la


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recuperación de la credibilidad, en este caso de la Comunidad Autónoma del País Vasco, es absolutamente fundamental para que pronto llegue el crecimiento económico y la creación de empleo.

En consecuencia, estos presupuestos están alejados de cualquier criterio de austeridad a ultranza; están cargados de la austeridad necesaria para superar la crisis económica y a partir de ello, con las bases de crecimiento ya establecidas, con la balanza de pagos que hoy tiene la economía española, con esa baja inflación que es una gran novedad porque permite la recuperación de capacidad adquisitiva de manera casi automática para millones de personas y de familias, y añado que también para las empresas y su competitividad, a partir de esa nueva situación económica, señor Azpiazu, podemos esperar -lo añado en la mañana de hoy- una recuperación de la demanda interna en España. Ya está en marcha esa recuperación a través de la inversión en bienes de equipo. Los indicadores son claros; son los indicadores disponibles relativos a este verano. Estamos viviendo una secuencia de recuperación económica que es la habitual y la normal de los ciclos económicos de España: sector exterior, recuperación de demanda interna a través de la inversión en bienes de equipo, que es exactamente lo que está pasando, y a partir de ello vendrá también una cierta recuperación, como también están mostrando ya los indicadores de la inversión en bienes de consumo duradero. Por eso desde el Gobierno estamos apoyando con nuestras políticas el consumo de bienes duraderos, como puede ser el consumo de automóviles, y estamos apoyado también la rehabilitación de viviendas para que ello suponga un incremento del valor del patrimonio de los millones de familias que habitan en edificios y en viviendas que hoy necesitan esa rehabilitación. Esta política viene expresada en los Presupuestos Generales del Estado y está dotada con más de 750 millones de euros para que podamos seguir promoviendo la recuperación del valor patrimonial de las familias españolas.

Voy a añadirle otro argumento para la salida de la crisis que vamos a ver si se materializa, que es la renta per cápita. La renta per cápita que hoy tiene España, esos casi 24.000 millones de euros, a pesar de los años que llevamos de retroceso en términos de generación de actividad económica, permiten aspirar a que haya una recuperación del consumo más pronta que en otras ocasiones de nuestra evolución económica, lo que es compatible con lo que hablábamos ayer. Es cierto que una parte de la sociedad española hoy tiene una renta extremadamente baja, lo que produce desequilibrios sociales inaceptables. Todo eso es cierto pero, insisto, lea las cifras de la renta per cápita y del ahorro de las familias en términos de renta familiar disponible; lea las cifras y verá su señoría cómo, efectivamente, hay capacidad económica en España para que se produzca una recuperación del consumo basada en el aumento de confianza. Por supuesto, eso no lo van a practicar las capas sociales más débiles, pero sí las otras capas de la sociedad, que son las que tienen la recuperación del valor patrimonial y el suficiente nivel de ahorro. Si la sociedad está convencida de que lo peor ha pasado, de que esa crisis tan amenazante que teníamos hace un año está completamente superada, los niveles de consumo pueden volver a la normalidad, porque los actuales no son niveles de consumo normales en un parís desarrollado como es España, o en el País Vasco, con el nivel de renta que tiene el País Vasco, que por cierto es superior a la media del Estado español. Por tanto, eso puede ocurrir perfectamente.

Citaré el ejemplo de los automóviles. En un ejercicio como este se venderán o matricularán en España algo más de 700.000 coches; sin el Plan PIVE hubieran sido muchos menos. 700.000 vehículos es una cifra que se materializaba en España a finales de los años ochenta, con una renta per cápita menor de la mitad que la actual, con un nivel de paro a comienzos de los noventa en nuestro país de un 25 %, con una población un 15 % menor, porque recordábamos ayer por la tarde que en toda España -por supuesto, en el País Vasco menos- ha habido un incremento muy importante de población. El único país desarrollado grande del mundo occidental que ha tenido ese incremento de población ha sido España. Por tanto, los niveles de consumo actuales no se corresponden con los niveles de renta y de disposición de esa renta en forma de ahorro y por eso el valor de la confianza es tan importante. Por cierto, también ocurre en bienes de consumo duradero que afectan a empresas vascas, como las que están teniendo problemas estos días, que fabrican bienes de consumo duradero. Por tanto, hay que fortalecer la recuperación del consumo de bienes de consumo duradero. Como estoy insistiendo desde el primer momento -no ahora en este debate, sino desde el inicio del mandato de Gobierno-, hay que sanear las empresas. Dicho esto, tampoco estamos en una situación donde los niveles de consumo se correspondan con la capacidad que tiene el país. Basta compararse con situaciones pretéritas -ya lo he hecho-, hace quince o veinte años; remóntense a esas épocas donde la renta per cápita era muchísimo más baja y había bastante menos población en nuestro país. Por eso le decía que está claro que hay posibilidades de que se recupere el consumo. La confianza es absolutamente fundamental, pero la confianza asentada en hechos objetivos,


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no la confianza asentada en valores quiméricos, sino en valoraciones objetivas, como son las que hemos explicado y seguiremos explicando a lo largo del debate de presupuestos. No estamos lanzando un mensaje de confianza a la sociedad sin base. La base la hemos explicado suficientemente. Con el cambio de la balanza de pagos, la apertura de los mercados financieros, la bajísima inflación, que aumenta la capacidad adquisitiva de los ciudadanos automáticamente, hay elementos más que suficientes para generar esa confianza.

También hay que tener en cuenta las reformas que está haciendo el Gobierno de España, reformas en las que en ocasiones hemos coincidido con grupos políticos en esta Cámara, hasta el punto de que ayer el señor Duran llegó a afirmar que la Ley de emprendedores la había hecho su grupo político. La estabilidad política que da la gran mayoría del Grupo Parlamentario Popular y el apoyo de UPN, que siempre lo ponemos en valor, está permitiendo hacer reformas estructurales de gran calado, reformas en las que cuanto más coincidimos con otros grupos políticos, señor Azpiazu, son más efectivas, más creíbles y más puestas en valor. Por esa razón tengo que insistirle al Grupo Vasco en que retire la enmienda a la totalidad. Eso facilitará el grado de entendimiento en las fases siguientes del debate parlamentario. En todo caso, añado que la voluntad del Gobierno es buscar coincidencias en el debate general de estos presupuestos del Estado y en las siguientes fases de su tramitación, pero no cabe duda de que la mejor expresión de la voluntad política sería que el señor Azpiazu utilizara el turno de réplica para decir que el Grupo Vasco considera innecesaria esta enmienda a la totalidad y, vista la apertura del Gobierno y estoy seguro que también del grupo parlamentario que lo sustenta, que allanara el camino para el entendimiento en la tramitación, e insisto, reitero y añado que tendremos la mejor voluntad en ese camino.

Gracias, señor presidente. (Aplausos).

El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señor ministro.

Señor Azpiazu.

El señor AZPIAZU URIARTE: Señor ministro, le agradezco su intervención, aunque me extraña un poco la petición de retirar la enmienda a la totalidad y le voy a decir por qué. Para nosotros es un instrumento importante para reflejar nuestra posición en relación con el presupuesto y en todo caso, señor ministro, en el supuesto de que hubiera alguna negociación posterior, también para hacerlo. Nosotros no podemos retirar en este momento la enmienda a la totalidad, pero me parece muy positivo su ofrecimiento al diálogo, a llegar a acuerdos sobre una serie de enmiendas que para nosotros son fundamentales. En ello seguramente trabajaremos y, si hay acuerdo suficiente y de verdad en esas cuestiones a lo largo del proceso, ya fijaremos la posición definitiva en relación con este proyecto de presupuestos, pero en este momento, con una promesa genérica -le creo, pero es una promesa genérica-, no lo puedo hacer. Como le decía, presentaremos enmiendas parciales relativas a ADIF ferroviaria, a los planes de pensiones y a temas de I+d+i, una serie de enmiendas que consideramos importantes; no se trata de un montón de enmiendas desperdigadas, sino enmiendas que consideramos importantes y sobre las que, según lo que usted ha comentado hoy, tendremos ocasión de debatir con ánimo constructivo y de llegar a un acuerdo. Si eso es así, bienvenido sea posteriormente el acuerdo. Para nosotros los temas que le he planteado, señor ministro, son realmente importantes.

Después de esto, meternos ahora a discutir con indicadores económicos es un tema menor y además sobre el que podríamos hablar bastante. Es cierto que en el año 2007 el empleo -aquí le hablo más o menos de memoria, usted lo podrá corroborar- estaba en torno a 20 millones de trabajadores, un empleo que había subido de forma muy importante, porque yo recuerdo cuando en el conjunto del Estado español había 11 millones de empleos. Efectivamente, la incorporación al mercado de trabajo a lo largo de trece o catorce años de crecimiento económico intenso, desde el año 1994 al año 2007, funcionó y se creó muchísimo empleo, pero con tasas de crecimiento muy elevadas. Lo que pensamos es que ahora las tasas de crecimiento de cara a los próximos años no van a ser tan elevadas y los analistas coinciden en que posiblemente habrá una larga recuperación, pero de baja intensidad y que no será suficiente, al menos durante mucho tiempo, para conseguir los niveles de empleo requeridos. Recuperar los empleos que simplemente se han perdido durante estos dos o tres últimos años va a costar tiempo y por eso consideramos que superar la crisis es volver a esas posiciones de tasas del 8 %, que incluso en países como Estados Unidos son escandalosas, pero que aquí nos parecen realmente magníficas. Volver a esa situación es complicado y creo que esa es realmente la cuestión de fondo. Otra cosa diferente es que haya indicadores que nos den una serie de alegrías -para entendernos- desde el punto de vista de la coyuntura económica, y es verdad. Usted ha hablado de la renta per cápita, que seguramente se está


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manteniendo o aumentando, pero lo está haciendo mientras que la renta de los grandes colectivos se está deteriorando, es decir, lo está haciendo aumentando la desigualdad de los trabajadores, de los ciudadanos. Usted decía que en todo caso la renta per cápita es un indicador que va a permitir basar el aumento del consumo. También se suele decir que la propensión al consumo es más de las rentas bajas y las rentas bajas son las que más deteriorada tienen la renta per cápita. Aunque lo recuperen las altas y globalmente la renta per cápita se mantenga, tampoco va a permitir que el consumo crezca en la medida que sería deseable.

Otra cuestión que nos parece importante -lo he dicho ya en mi intervención- se refiere al tema de la inversión pública y al de I+D+i. Son factores o elementos que deben estar fuera de las restricciones presupuestarias que se plantean por obligación, no por cumplimiento del déficit público. No invertir durante un montón de años en estas cuestiones nos va a pasar factura en cuanto a un crecimiento económico en el futuro, por lo que es importante seguir manteniendo este tipo de inversión para asentar las bases de un crecimiento potencial realmente relevante. Pero al margen de cuestiones económicas de las que podremos hablar en otra ocasión, en este caso, señor Montoro, le agradezco su voluntad, que ya la reflejó cuando le pregunté hace dos semanas sobre la voluntad de negociar. Espero que esa voluntad se concrete en aspectos que a nosotros nos parezcan importantes y cuando ello sea así, ya tendremos nuestra posición matizada en relación al tema de los presupuestos. Ahora tengo que seguir votando los presupuestos en la enmienda a la totalidad, puesto que todavía las promesas en este campo son bastante genéricas.

Muchas gracias.

El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señor Azpiazu.

Señor ministro.

El señor MINISTRO DE HACIENDA Y ADMINISTRACIONES PÚBLICAS (Montoro Romero): Gracias, señor presidente.

Señor Azpiazu, no le he convencido. Pero bien, seguiremos trabajando. Yo insisto mucho en que domine el espíritu constructivo en el debate, que no se pongan en cuestión los elementos esenciales de la recuperación económica en toda España, que es absolutamente fundamental. Porque lo que estamos presentando son más que indicadores, son las bases de este futuro de crecimiento económico y también las posibilidades de que nuestras administraciones públicas cumplamos los objetivos de déficit público que nos hemos marcado y que son los que convienen para fortalecer esa recuperación económica.

Al hilo de su intervención debo decirle, en primer término, que con los datos que tenemos en la mano y con lo que podemos estimar como cierre del ejercicio, el conjunto de las administraciones públicas puede conseguir perfectamente situarse en el 6,5 %, habida cuenta de que las comunidades autónomas de España están todas en la línea de conseguir sus objetivos, en este caso particularizados y por tanto muy cerca de la media del 1,3 %. Eso sería muy importante, que efectivamente cerremos ese ejercicio en esas circunstancias, en esas cifras, porque de esa manera estaremos fortaleciendo la recuperación de la credibilidad del Estado de las Autonomías de España y a su vez mejorando la financiación de la economía de nuestro país. Ya hay síntomas claros; hay ciertos síntomas, por ejemplo, de recuperación del crédito al consumo familiar -ese es uno de los elementos que ya está en las estadísticas y en las estadísticas del Banco de España-, lo que quiere decir que ya hay una cierta demanda por parte de las familias para consumir bienes de consumo duradero. Todo ello está en fase inicial, en fase de gestación, pero lo que tenemos que hacer desde esta Cámara con nuestros debates políticos es seguir auspiciando las condiciones objetivas para que ocurra no solo lo que ya está pasando, ese incremento, esa recuperación de la inversión de bienes de equipo, sino también la financiación de nuestras familias en la adquisición de bienes de consumo duradero que propicie una recuperación económica del conjunto de nuestro país. Tenemos las condiciones objetivas para ello y también las coincidencias políticas en términos de confianza, de valoración de la situación actual en clave de confianza que pueden ayudar efectivamente a esa recuperación.

Gracias, señor presidente. (Aplausos).

El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señor ministro.

Vamos ahora a las intervenciones del Grupo Parlamentario Mixto. Hay defensa de las enmiendas en muchos casos, pero también de fijación de posiciones cuando no hay enmienda a la totalidad. Les recuerdo que acumulamos en este turno el tiempo correspondiente a la réplica. En primer lugar, tiene la palabra el señor Larreina.


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El señor LARREINA VALDERRAMA: Muchas gracias, señor presidente.

Señorías, señor ministro, estamos ante unos nuevos Presupuestos Generales del Estado que son continuistas con los dos presupuestos anteriores. Han variado algunas de las circunstancias macroeconómicas; ha variado un cierto margen de maniobra debido a la bajada de los tipos de interés, por lo tanto las cargas financieras de la deuda son menores y eso da un cierto margen de maniobra, pero en lo esencial siguen la línea continuista de los presupuestos anteriores. Por tanto no dan respuesta a la realidad económica y social del Estado español, y tampoco dan respuesta a la realidad social y política de Euskal Herria, que son dos realidades diferentes, pero que tienen elementos de conexión. Y nosotros precisamente cuando enfocamos este presupuesto no lo enfocamos desde el punto de vista de si las partidas que van destinadas a Euskal Herria son más o menos, o si nos dan una partida por aquí y otra por allá, que al final no dejan de ser migajas; nos preocupa la globalidad del presupuesto, porque si el Estado español no va bien, Euskal Herria no puede ir como debería ir. Nuestro mercado está centrado en una parte muy importante en Europa, otra parte muy importante está en el Estado español, y otra parte está en nuestro propio mercado interior. Por tanto si una de esas tres patas falla, nos falla el conjunto del sistema, aunque la economía alemana y francesa vayan mejor y eso nos ayude, y aunque la situación de nuestro mercado interior vaya mejor. Por eso nuestro planteamiento no es un planteamiento mercantilista, sino que es un planteamiento global, y cuando en muchas ocasiones les hemos dicho que a pesar de que somos un partido independentista nos preocupa España -es verdad, nos preocupa-, es por esas razones y también por solidaridad con la ciudadanía del Estado español, sobre todo con las clases más populares.

Estos presupuestos nos preocupan, en primer lugar, porque son unos presupuestos que dan un nuevo impulso al desmantelamiento constante y progresivo del Estado del bienestar, y ese es un elemento negativo porque se está produciendo pérdida del poder adquisitivo de las pensiones, recortes en aspectos claves, especialmente en tiempos de crisis y mirando al futuro, como son el 36 % de recorte de la inversión en los servicios públicos, en los servicios sociales me refiero, o casi el 35 % de la inversión en la sanidad pública, o el 39 % en el ámbito de la protección familiar, o casi la mitad en el caso de los sistemas de dependencia. Ese es un elemento claro, pensando además en el futuro, de ese desmantelamiento progresivo del Estado del bienestar. Siguen incrementando, por otro lado, el endeudamiento que, sin ser consecuencia de la gestión de las instituciones de los territorios vascos, sin embargo lo vamos a pagar especialmente la ciudadanía de Euskal Herria, aproximadamente un 63 % más que el resto de la ciudadanía del Estado. Siguen impulsando la precariedad laboral y el recorte de derechos de las trabajadoras y de los trabajadores, siguen recortando los fondos destinados a la protección del empleo, que en estos presupuestos son un 7 % inferiores a lo realmente ejecutado en este año 2013. En el capítulo de ingresos se sigue sin dar respuesta al problema estructural español del fraude fiscal, y este es el elemento fundamental de nuestra preocupación por estos presupuestos. Pensamos que este Gobierno no está dando los pasos necesarios para abordar esta cuestión, que es estructural y que condiciona el conjunto del presupuesto. El problema de los Presupuestos Generales del Estado español no está en el gasto, está en el gasto por la insuficiencia del ingreso, y hemos dicho repetidas veces en esta tribuna que mientras este Gobierno no comprometa en esta Cámara y ante el conjunto de la ciudadanía una senda de reducción del fraude fiscal, con compromisos concretos y con plazos concretos, no va a tener credibilidad y desde luego no va a poder dar la vuelta a la situación socioeconómica.

En definitiva son unos presupuestos que también siguen sin dar pasos efectivos para abordar la competitividad basada no en el recorte laboral, en el recorte de derechos, en el recorte de salarios, que al final contribuye a una mayor atonía de la demanda interna, sino que esa competitividad tiene que estar centrada en la potenciación del valor añadido, con inversiones en I+D+i, y ese es otro capítulo también pendiente en estos supuestos que no se aborda con decisión ni en función de las necesidades de futuro que tiene el sistema de investigación, desarrollo e innovación. Por eso estamos ante unos presupuestos que van a seguir remando a favor de la crisis, porque siguen sin potenciar la demanda interna. Son unos presupuestos que siguen recortando el Estado del bienestar, que siguen confraternizando con el fraude fiscal, y que siguen castigando a los sectores más débiles de la sociedad, como son pensionistas, parados, autónomos, economía social y pymes.

Ustedes están haciendo un planteamiento global cuando dicen que son los presupuestos del crecimiento. Eso no es verdad. Dicen que son los presupuestos de la recuperación. Pues tampoco es verdad; que desaparezca técnicamente la recesión económica no significa que hayamos salido de la crisis. Desgraciadamente la crisis sigue, sigue en unos parámetros importantes, y no me valen esas cifras


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globales. Usted hablaba de la demanda exterior, usted hablaba de la renta per cápita, que es verdad, pero si pasamos de la macroeconomía a la microeconomía, que es lo que no hace por ejemplo el Fondo Monetario Internacional con sus medidas, cuando aplica las reglas teóricas en macroeconomía, pero si no se desciende a la realidad concreta esas reglas fallan, como han fallado las del Fondo Monetario Internacional. Al final, si descendemos a la microeconomía, a la realidad, vemos una realidad muy preocupante, y es que efectivamente hay una parte de la sociedad que cada vez es más rica, y ahí está el señor Botín con todos sus inversores y especuladores extranjeros, pero por otro lado tenemos cada vez mayor número de personas que viven bajo el umbral de la pobreza. Eso definitivamente es una sociedad muy insolidaria, es una sociedad que no tiene capacidad de seguir creciendo. Por eso es un elemento fundamental.

Decía que son los presupuestos de la solidaridad. Mire usted, no se puede hablar de solidaridad cuando se recortan las pensiones; no se puede hablar de solidaridad cuando las tasas de desempleo permanecen en unas cotas que son inasumibles socialmente. Se dice que en 2018 todavía vamos a estar en el 25 % de tasa de paro, y es una tasa socialmente inasumible. Luego hay un elemento, que es el elemento fundamental de falta de solidaridad, que es esa insuficiencia de ingresos fruto de esa falta de compromiso con la lucha contra el fraude fiscal, que es lo que lleva a un incremento de la desigualdad. En el último informe de Eurostat, que habla precisamente sobre la situación de todos los impuestos en el conjunto de la Unión Europea a Veintisiete, y lo que significa sobre el porcentaje del producto interior bruto, el Estado español ocupa el lugar vigésimo primero a la hora de fijar el porcentaje sobre del producto interior bruto que supone la recaudación de las administraciones públicas. El total de los ingresos públicos representó el 31,4 % del producto interior bruto, lo que supone 8,1 puntos menos que la media de la eurozona. Esta situación no es fruto de la actual coyuntura de recesión económica, sino que responde a un problema estructural, pues desde el año 1995 tan solo en tres ocasiones la recaudación del Estado ha superado la barrera del 35 %. Si analizamos dónde se producen esas insuficiencias crónicas del capítulo de ingresos vemos que fundamentalmente es en los impuestos indirectos. En el año 2011 de los veintisiete Estados de la Unión Europea el Estado español ocupó el puesto vigésimo séptimo en el porcentaje sobre el producto interior bruto que suponía la recaudación por este concepto. También radica esa deficiencia en los impuestos especiales y en el impuesto de sociedades, que ocupa el puesto vigésimo segundo de la Unión Europea. Tan solo en el IRPF, el impuesto de quienes están vinculados a una nómina, es decir, las clases populares, el Estado español ocupa una posición más normalizada, situándose en el puesto vigésimo primero de la Unión a Veintisiete. ¿Qué significa esto? Significa que hay un problema estructural de confraternización con el fraude.

Si analizamos además el impuesto de sociedades vemos que hay una diferencia tremenda entre la pequeña y mediana empresa y las grandes empresas. Las grandes empresas están teniendo una tasa efectiva de pago de impuestos inferior a la de las pymes, incluso en muchos casos inferior a la de los mileuristas. Esa es una situación profundamente injusta, eso significa que el Estado español es un paraíso fiscal, en el mal sentido de la palabra. Ese es el elemento fundamental que está en la base de estos presupuestos, de los anteriores y de los futuros. Mientras ustedes no aborden esa cuestión de comprometerse a que desaparezca el paraíso fiscal del Estado español no hay salida para la economía del Estado español. El Estado español será un Estado fallido desde el punto de vista económico y social, y ese es un elemento fundamental. Ahí hay un campo importante, los datos son también tremendos, mientras las empresas incluidas en el IBEX han incrementado este mismo año sus beneficios en un 9 % con respecto al año anterior; mientras la evolución de la Sicav sigue aumentando de forma escandalosa, a lo largo del pasado año tuvieron beneficios superiores al 8 %, y en la primera mitad de este año la rentabilidad media ha superado ya el 4 %, mientras eso siga así todas esas empresas no están contribuyendo de forma solidaria a la economía del Estado español, al empleo y a los fondos públicos para mantener y reforzar el Estado del bienestar.

A la luz de estos datos cobran importancia especialmente informes como el de Cáritas, por ejemplo, que señalan esa dualización de la sociedad del Estado español, que dice que el número de millonarios en el Estado español aumentó un 13 %, entre mediados de 2012 y la primera mitad de 2013, llegando hasta 402.000 personas, mientras que en el mismo período la tasa de pobreza ha pasado del 19,7 % en el año 2007 al 21,1 % en el año 2012, y eso lastra la recuperación de la economía. Por eso es un elemento fundamental que queremos subrayar. Esa sí que es una reforma estructural, no las reformas estructurales que usted ha abordado, que han significado un desmantelamiento progresivo del Estado del bienestar, un recorte de los derechos sociales, una incapacidad de mantener ese gasto público, que no es el problema


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del Estado español. Si lo comparamos con la Unión Europea el gasto público en los servicios sociales sigue estando por debajo de la media. El problema no es el gasto, es el ingreso. El problema de unos impuestos solidarios no es tal, porque además las cifras tampoco refuerzan esa posición en el gasto social. Usted decía ayer que era el 51 %. Efectivamente, pero los porcentajes engañan siempre. Lo importante es la cantidad que se está dedicando, y en términos reales esa cantidad cada vez es menor. El problema no está en el gasto social, el problema está en el ingreso. Es el elemento que tienen que abordar para dar respuesta a ese problema estructural de la economía española.

También le decía que estos presupuestos no responden a la realidad política, económica y social de Euskal Herria, tanto de la Comunidad Autónoma vasca como de la Comunidad Foral de Navarra. Desde ese punto de vista mostramos nuestro rechazo a estos presupuestos, porque al final están imponiendo un modelo socioeconómico, un modelo neoliberal que en el conjunto de Euskal Herria, de la Comunidad Autónoma vasca y la Comunidad Foral de Navarra, solo está respaldado por el 23 % de la población. Con las reformas estructurales de estos presupuestos se está imponiendo un modelo socioeconómico que no responde a la realidad política, económica y social de Euskal Herria. Por eso rechazamos estos presupuestos y nos reafirmamos en la necesidad de contar con los instrumentos propios soberanos para planificar nuestra propia economía. Nosotros queremos que ese cupo que ahora pagamos desaparezca, que en sus presupuestos no tenga que haber partidas que vayan a Euskal Herria, sino que nosotros mismos gestionemos todo nuestro sistema socioeconómico, nuestro sistema público, y decidamos a dónde van nuestros ingresos, cómo son nuestros ingresos, cómo son nuestros gastos, para reforzar ese modelo socioeconómico que queremos impulsar. Estos presupuestos también nos reafirman en la necesidad de seguir reclamando la soberanía para nuestro país.

Finalmente, acabo, señor presidente, vamos a mantener esta enmienda de totalidad y pedir la devolución de los presupuestos al Gobierno, porque son unos presupuestos que ni contribuyen a un crecimiento real y a una recuperación económica real, ni son unos presupuestos que contribuyan al incremento de la solidaridad; son unos presupuestos que siguen confraternizando con el fraude fiscal, que es el principal problema estructural en la economía del Estado español ahora mismo, y en definitiva son unos presupuestos que siguen castigando a las personas más débiles: a las familias, a las pymes, a los autónomos, a la economía social. Por eso pedimos la devolución de estos presupuestos al Gobierno.

Muchas gracias, señor presidente.

El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señor Larreina.

Tiene la palabra el señor Bosch.

El señor BOSCH I PASCUAL: Gracias, señor presidente.

Señor ministro, señorías, desde ayer estamos oyendo de usted, señor ministro, el relato del señor Montoro en el país de las maravillas; todos los prodigios que han conseguido con su política económica; incluso en algún momento nos pareció escuchar que estábamos ayudando a Europa, que estábamos salvando a Europa, saliendo de la crisis, la luz al final del túnel, que las cosas van bien. Pues, igual sí; usted debe tener información que no tiene nadie más en el Reino de España. O es eso o es que usted se refiere a su tesoro -su tesoro-, porque la gente mientras tanto en la calle está pasando un auténtico calvario, y las cifras del paro no mejoran, y las empresas siguen cerrando, y la deuda sigue subiendo. Ese país de las maravillas la verdad es que -y en eso creo que coincido con muchas señorías aquí en este hemiciclo- solo lo vemos en su imaginación, señor Montoro.

Después nos dice que tenemos que salir todos juntos, que de esta crisis tenemos que salir todos juntos, e incluso me pareció oír un canto de sirena a la voluntad y a las aspiraciones de los catalanes para sumarse a este esfuerzo común para salir de la crisis. Pero este esfuerzo de seducción del que usted nos habla no se refleja en las cifras, no se refleja en los presupuestos. Cataluña sufrirá este año un 29,5 % de recortes en comparación con el global del Estado español; es casi un tercio del total. ¿Y eso por qué? ¿Porque lo haya querido el Gobierno de Cataluña, porque los catalanes lo necesitan? No, señor; porque el techo de déficit no permite que Cataluña supere la crisis, por ejemplo, sobre la base del crédito porque ustedes no dejan; porque hay partidas que se deben y que no se pagan por parte del Estado español, algunas de ellas, como las becas, incluso con una sentencia del Tribunal Constitucional detrás, que dice que eso debe pagarse, y no se hace; por el déficit fiscal que arrastra Cataluña desde hace ya décadas, y que empobrece enormemente las finanzas públicas y por ende también la economía de Cataluña. Por una serie de razones la parte del pastel que se lleva Cataluña a la hora de recortar y a la hora de sufrir esas políticas de austeridad es muy superior a lo que le correspondería en términos de población o de


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share económico, de producción. Al mismo tiempo hay un descalabro enorme, que ya es crónico desde hace muchos años, entre las aportaciones, lo que se recauda en Cataluña y lo que se invierte en Cataluña. Se recauda en torno al 22 % y este año se invierte el 9 %. Es decir, menos de la mitad de lo que correspondería por las aportaciones en tributos, en tributación por parte de todos los catalanes. Además esto se agrava con respecto al año anterior, porque las inversiones bajan en un 25 %. Es decir, empeora la situación; no mejora, como usted parece dibujar o pintar, y al menos en el caso de los catalanes cada vez lo tenemos peor. Esa es su estrategia de seducción. Esa es su manera de convencer a la gente para que vayamos todos mejor unidos, juntos para salir de esta crisis.

Realmente usted se debe levantar cada mañana pensando: a ver hoy cómo podemos seducir a los catalanes. Un día se levanta y dice: pues los seduciremos aportando cero euros, cero, pero no cero centígrados, no, cero Kelvin, cero absoluto, que es ahí donde cesa toda actividad molecular; cero euros, por ejemplo, a la reforma de la estación de La Sagrera, que es una acción vital en los nudos ferroviarios en Cataluña, media ciudad de Barcelona patas arriba con las obras en curso, y ustedes deciden que no vale la pena, que no merece la pena invertir ni un solo euro en esa estación vital. Mientras tanto la otra estación, que sí que funciona desde hace tiempo, se desmorona, que es la estación de Sans. Y para seducir a los catalanes se levantan un día y dicen: ¿cuánto le vamos a dedicar a la estación de Sans? Cero euros, cero, cero absoluto. ¿O a la variante de Vallirana, que está pendiente desde hace mucho tiempo? Hay unas bocas de túnel que se ven perfectamente abiertas, y no avanza; hace años y años que no avanza esa variante, y por en medio del pueblo pasa una auténtica autopista, un río de coches, con todos los riesgos y peligros que eso supone. ¿Cuánto dedican a seducir a los catalanes, y en concreto a los vecinos del Vallirana? Cero euros en el presupuesto, cero. ¿O al tren Barcelona-Puigcerdà, que es un tren que va más lento que cuando se inauguró hace más de cien años, y que necesita mejoras urgentes? ¿Cuánto dedican a eso para seducir a los catalanes? Cero euros. Son unos seductores de raza, de raza; realmente su estrategia de hacer amigos no tiene parangón.

Corredor del Mediterráneo -sin duda el eje más importante, más potente de toda la península, donde están los puertos más importantes, ciudades importantísimas, una parte vital de la población, de los aeropuertos, de la industria, del turismo-: bajan las aportaciones, que no dan ni para cacahuetes, ni para un par de raíles en ese corredor básico, básico para toda la península. Accesos a los puertos de Barcelona y Tarragon: tres cuartos de lo mismo. La N-II: la N-II no se ha convertido en A-2 o en autovía porque ustedes no lo han querido, porque no le dedican partidas en el presupuesto, y es la carretera conocida como la carretera de la muerte, a su paso por las comarcas de Girona, por Figueras, etcétera. ¡Extraña estrategia de seducción!

Y esto se suma a lo que ya sabemos más allá del presupuesto cuando su estrategia de seducción pasa por expulsar a diputados de la tribuna porque hablan su idioma, o a imponer una ley de educación que quiere hacer saltar por los aires un modelo, el modelo escolar catalán, que es un modelo de éxito de muchos años, o cuando pasa por la asfixia económica y financiera en general.

También les vemos la cara de seductores cuando le dicen al presidente de Cataluña elegido en las urnas que cuando le visitan los mandatarios de fuera él debe estar castigado en un rincón, de cara a la pared y con un esparadrapo en la boca. Eso es lo que le dicen al presidente de Cataluña para seducir a los catalanes que votaron en las urnas para elegirlo. ¡Curiosa estrategia de seducción!

Lo peor es que a veces incluso, señorías del PP, ustedes consideran que es normal, que todo eso es normal, y que no deja de ser un castigo por la frivolidad, por las intenciones díscolas de una mayoría de la población catalana que en las elecciones vota por partidos que persiguen la autodeterminación, que persiguen que la gente se pronuncie sobre el futuro de Cataluña y que decida sobre su independencia. Yo no sé si les parece normal a ustedes, pero a mí no me lo parece. ¿Es eso lo que le hacen a sus hijos cuando les comunican que se quieren emancipar? ¿Les quitan el plato de la mesa? Cuando sus hijos les dicen: de aquí a tres años me quiero emancipar. Pues se acabó, no comes más, no tienes plato en la mesa. Eso es lo que han hecho con estos presupuestos. Y ahora, ¿qué pasará? ¿Qué opciones tenemos? Nuestra opción principal, como ustedes saben, es que entendemos cada vez mejor su mensaje, su mensaje último, y que lo vamos a aplicar. Usted ayer, señor ministro, en su discurso, insisto, con sus amplias facultades de seducción, nos dio a entender que en realidad comunicaban un rechazo, que contemplaban ya, ahora, la independencia de Cataluña, en dos ocasiones. Primero, cuando dijo que fuera de Europa no había vida, ergo, están haciendo entender que si nosotros optamos por la libertad nacional caeremos de Europa, de la Unión Europea; si ustedes dicen que caeremos de la Unión Europea están reconociendo la independencia de Cataluña, porque no expulsarán de la Unión Europea a una parte


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integrante del Estado español, ¿verdad? Para poder expulsar a alguien de la Unión Europea debe ser antes reconocido como independiente, tienen que reconocer de facto que ya no es parte del Reino de España. Cuando usted dice eso, cuando cualquiera de ustedes dicen que caeremos de la Unión Europea, de hecho están admitiendo que antes reconocerán la independencia de Cataluña. Muchas gracias.

En segundo lugar, cuando presentan los presupuestos, esas mismas cifras de los Presupuestos Generales del Estado, con esa caída dramática de las inversiones, son una declaración de independencia de Cataluña, ya no vale la pena invertir en Cataluña, que ya no existe para España, el dinero ya no tiene que ir a inversiones porque sería dinero perdido para el Reino de España. Bueno, si esa es su estrategia, lo único que le pediríamos en justa correspondencia es que también lo hicieran con la recaudación, porque no es lógico que el flujo de inversiones y de servicios del Estado del bienestar se interrumpa de Madrid a Cataluña, y que en cambio no se interrumpa en sentido inverso, de Cataluña hacia Madrid respecto de los impuestos y las aportaciones de todos los catalanes. Por tanto que se interrumpa en las dos direcciones, por favor; seamos lógicos.

El señor PRESIDENTE: Señor diputado, tiene usted que terminar.

El señor BOSCH I PASCUAL: Acabo ahora mismo, muchas gracias.

Ustedes, y usted concretamente, nos van diciendo que vivimos en el mejor de los mundos, que esto es una maravilla, y que los milagros que se han conseguido en los últimos años, gracias a ustedes y a su política, son portentosos. Pues sigan con su particular homenaje a Gianni Ferrio, que como ustedes saben es el autor de la pieza Parole, parole, parole, que murió ayer -pobre hombre, le dedicamos desde aquí también nuestro más sentido homenaje-; pues: parole, parole, parole; van hablando, van diciendo cosas que la gente en la calle no entiende, que no responden a lo que ustedes están haciendo. Sigan por ahí, y ya le diré lo que nosotros haremos y lo que pasará. Nosotros solucionaremos este problema en el único sitio en que se puede solucionar, que es en una urna, y muy pronto, en cuestión de semanas, ya lo verán, tendrán aquí la pregunta y la fecha de un referéndum de autodeterminación en Cataluña. La pregunta puede ser algo así como: ¿está usted a favor de la independencia de Cataluña, si o no? ¿Les parece bien esa pregunta, les gusta? Eso es lo que pasará y se convocará a la gente para votar, que es como se solucionan problemas gordos en democracia. Eso es lo que haremos. Gracias una vez más por su aliento, por su empuje y su coraje.

Muchas gracias. (Rumores).

El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señor Bosch.

Silencio, por favor. Tiene la palabra la señora Fernández Davila.

La señora FERNÁNDEZ DAVILA: Gracias, señor presidente.

Señorías, señor ministro, a pesar de sus esfuerzos de ilusionismo ayer en esta tribuna, no ha conseguido convencernos de las bondades de estos presupuestos, y mucho menos de que sean los presupuestos de la recuperación y la solidaridad. (La señora vicepresidenta, Villalobos Talero, ocupa la Presidencia). Y no ha podido, señor ministro, porque estos son unos presupuestos fraudulentos que suponen la prolongación de las políticas centradas en la contención del déficit y el pago de la deuda como prioridades absolutas, anteponiendo el objetivo de consolidación fiscal a los de la recuperación económica, la creación de empleo y la cohesión social. Son políticas que se han demostrado fracasadas para salir de la crisis y suponen llevar a más empobrecimiento. El Gobierno prevé que la recaudación de los impuestos se incremente en un 2,4 % en un contexto donde estima que el PIB crecerá un 0,7 %, y donde además reconoce que el empleo total descenderá en 2014. Así augura, señor ministro, mejoras en los ingresos y en casi todos los impuestos, como el de IRPF, el IVA o sociedades, pero al mismo tiempo también contempla que se siga destruyendo empleo, como ya he dicho, y que la demanda nacional, la demanda interna, caiga un 0,4 %. Además vaticina que las cotizaciones sociales de los ocupados bajan un 3,9 %, lo que hace más difícil de creer las estimaciones de recaudación en el IRPF. Cabe recordar cómo en los anteriores presupuestos estas previsiones no se cumplieron, lo que provocó consiguientes modificaciones en forma de recortes antisociales.

Con las contradicciones de las previsiones macroeconómicas expresadas en los presupuestos podemos decir que estamos ante unas cuentas públicas irreales, cuya ejecución será de imposible realización en los términos que se proponen y que llevarán a nuevos ajustes económicos que implicarán más sacrificios. Estos nuevos recortes ya los ha anunciado usted para los próximos años 2014 y 2015:


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más de 17.000 millones de euros. Como hemos señalado, el proyecto de presupuestos significará el empobrecimiento de las mayorías sociales. Por una parte se impone una devaluación interna de las rentas laborales, como la congelación, por cuarto año consecutivo, de los salarios de los trabajadores públicos y la práctica congelación de las pensiones, unas pensiones que ya en el presente año han perdido poder adquisitivo.

Asimismo el proyecto es claramente regresivo en lo relativo a políticas sociales, acorde con la concepción global de reducir el Estado del bienestar a la mínima expresión, señor ministro. Realiza recortes en materias sociales comenzando por la dotación para el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, que desciende nada menos que un 34,2 %. Otras partidas de importante contenido social ven también reducida su asignación. Algunos ejemplos los encontramos en la partida destinada a los servicios sociales y la promoción social, que se recorta en un 36 %. ¿Dónde están los presupuestos de la solidaridad, señor ministro? Además, se reduce el presupuesto destinado al subsidio de desempleo y a la atención de los inmigrantes. La cobertura de libros de texto desciende un 92 %. Mientras tanto, gastos de nula incidencia social o productiva se mantienen, como es el caso de la asignación a la Iglesia católica, que conserva la misma cuantía que en el año 2013 de 158 millones de euros, cuando en una sociedad laica y democrática lo lógico y normal sería diseñar un marco para que las diferentes confesiones religiosas se autofinanciasen.

En materia de impuestos, señor ministro, el Gobierno presentó las subidas en el IRPF y en el IVA como temporales, pero este proyecto consolida esas subidas en el año 2014. Además, incrementa el IVA en algunos servicios sanitarios del 10 al 21 %, así como en los actos notariales. Sin embargo, no hay medidas destinadas a gravar de manera más intensa los grandes beneficios empresariales, los grandes capitales o las rentas financieras especulativas. Tampoco se contemplan medidas destinadas a luchar de manera efectiva contra el fraude y la evasión fiscal, por lo que la consolidación de las subidas impositivas citadas anteriormente configuran un sistema fiscal menos justo y más desigual favoreciendo el empobrecimiento de amplias capas de población.

Ante las evidentes limitaciones del sistema productivo, estos presupuestos deberían hacer un especial esfuerzo para dotar adecuadamente las inversiones con mayor impacto en la recuperación económica y en el cambio de patrón de crecimiento como son las infraestructuras o la dotación relativa a la I+D+i. Sin embargo, la orientación es la contraria: el incremento del I+D+i civil solo supone un 1,3 %, por cierto, mucho menos que el incremento del I+D militar.

La partida para la educación secundaria, formación profesional y escuelas oficiales de idiomas desciende un 7 % y la formación para el empleo lo hace en un 14 %. Por el contrario, no existe ninguna iniciativa destinada a articular un plan de empleo, que debería ser la prioridad de un Estado con 6 millones de parados; cifra, dicho sea de paso, a la que usted no aludió en la mañana de ayer, olvidándose de la existencia de 6 millones de parados en el Estado español. El hecho de que el Ministerio de Industria, Energía y Turismo incremente considerablemente su dotación, desafortunadamente, no implica ningún compromiso mayor con las políticas industriales o con el impulso a la innovación. Simplemente es originado por una prioridad estratégica del actual Gobierno de beneficiar a las compañías eléctricas. Así, las transferencias a estas compañías disparan su cuantía, que asciende a nada menos que 4.153,7 millones de euros en la propuesta diseñada para 2014, lo que además demuestra que la reciente reforma del sector energético se realizó con el objetivo de favorecer a la gran industria energética, que comenzará a recoger frutos pagados con recursos públicos de forma inmediata.

Señorías, qué decir de la inversión territorializada en Galicia, que desciende a pesar de disimularse mediante un artificio presupuestario. Señor ministro, Galicia presenta un déficit histórico en materia de infraestructuras y padece un considerable retraso en la ejecución de las obras de alta velocidad ferroviaria con respecto a las previsiones iniciales. Para el BNG es necesario un esfuerzo inversor por parte del Estado en la dirección de corregir estos déficits estructurales. En este proyecto, señor ministro, se intenta compensar la reducción presupuestaria real de las inversiones en Galicia mediante un artificio presupuestario en la alta velocidad con una dotación económica no detallada e inejecutable en la práctica. Así, el AVE Olmedo-Lubián-Ourense se dota con 573,3 millones de euros, pero en el propio documento de los presupuestos se afirma que dejarán de ejecutarse 142 millones de euros del ejercicio 2013, nada más y nada menos que el 34,8 % sobre el total presupuestado. Es un reconocimiento que en los propios presupuestos se hace, señor ministro.

Por otra parte, cae fuertemente la inversión de todos los ministerios destinada a ser ejecutada en Galicia. La inversión total de los ministerios en Galicia es de 212,4 millones de euros, un 20,5 % menor a


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la contemplada para el año actual, con un recorte más intenso que en el conjunto de la inversión territorializada del Estado, cuyo descenso es de un 14,9 %. Así, actuaciones necesarias para dinamizar la economía gallega, como la prolongación del eje atlántico hasta Ferrol, el saneamiento de las rías gallegas o actuaciones de dinamización de sectores productivos básicos para la economía de Galicia como el naval, la agricultura, la ganadería o la pesca se quedan sin partida, señor ministro. Ustedes no optan por apoyar los sectores productivos y la dinamización económica del Estado español y, en este caso en concreto, de Galicia. Además, señor ministro, tendrá que reconocer un hecho irrefutable: el Fondo de compensación territorial desciende un 27,6 %, siendo Galicia la tercera comunidad donde el descenso es mayor. Por lo tanto, señor ministro, estos no son los mejores presupuestos para Galicia, ni son los de la recuperación ni los de la solidaridad como usted dijo ayer. Lo serán para aquellos que crean que existe el ilusionismo o que puedan creer en la magia, aunque no vean cómo se hace la misma, pero, señor ministro, ni contemplan las inversiones que Galicia necesita ni son las medidas que se precisan para dinamizar la economía y crear empleo. Por ello el Bloque Nacionalista Galego presenta esta propuesta de devolución de estos presupuestos para que hagan ustedes unos nuevos.

Muchas gracias, señora presidenta.

La señora VICEPRESIDENTA (Villalobos Talero): Gracias, señora Fernández.

Señora Oramas.

La señora ORAMAS GONZÁLEZ-MORO: Gracias, señora presidenta.

Señor ministro, señoras y señores diputados, tal vez esta sea la primera vez y probablemente la última que coincida con el ministro de Hacienda en que estos son los presupuestos de la recuperación, pero no de la recuperación que esperan los ciudadanos, porque lo que se recupera, lo que se vuelve a retomar en estas cuentas es lo que venimos padeciendo desde que ustedes gobiernan, más recortes y menos incentivos y, en el caso de Canarias, no contentos con los agravios acumulados en solo dos años, la defunción certificada de muchos de los derechos que tantos años nos costó consolidar como compensación por nuestra insularidad y lejanía. El presupuesto que pretenden imponernos da la espalda a los canarios y ratifica por tercera vez el desinterés, cuando no el desprecio, por los problemas y demandas de los más de 2 millones de ciudadanos que viven en las islas. Simulan ustedes actuar como eficaces contables, no como políticos, pero toman decisiones políticas, como demuestra precisamente su proyecto presupuestario, y las decisiones políticas tienen consecuencias políticas, una de ellas la creciente desafección de Canarias respecto al Estado español.

Ustedes se han empleado a fondo en quebrar la cohesión entre los diferentes territorios que conforman el Estado y estos presupuestos son la prueba. Suponen una involución en derechos sociales, en prestaciones públicas, en educación y sanidad y un nuevo revés para colectivos de especial sensibilidad como los que representan los pensionistas, los desempleados o los dependientes entre otros. No contiene ninguna de las medidas que debería contener un presupuesto en esta grave coyuntura y que son estímulos a la dinamización, inversión productiva, oportunidades de trabajo y una clara apuesta por la educación, las políticas de I+D+i, la sanidad y la atención social, como han hecho otros Estados europeos incluso en medio de la recesión.

Ustedes lo han fiado todo a una brutal devaluación interna y a unos recortes presupuestarios que no han respetado la inversión ni las políticas sociales. Ni son los presupuestos que Canarias merece ni tampoco los que España necesita. Podrá usted seguir defendiendo y haciéndonos creer que en 2014 saldremos de la crisis sin crear empleo, un milagro retórico con el que este Gobierno se deleita, pero que es ajeno a los millones de españoles desempleados, a una clase media devastaba, a los pequeños y medianos empresarios asfixiados, a sistemas públicos de sanidad y educación que se están quedando en los huesos; una retórica milagrera que es una burla para los cientos de miles de canarios en paro y para un pueblo, el mío, que ve hundirse las políticas y acuerdos entre Madrid y Canarias que posibilitaron responsablemente el desarrollo de nuestras islas en las últimas décadas.

Estos presupuestos, señor ministro, son catastróficos para todo el Estado, pero especialmente para Canarias. Reflejo de la distribución arbitraria es que con una participación del 4 % del PIB, un 4,5 % en población y un 33 % de desempleo, Canarias recibe el 3,2 del total de las inversiones. Por el contrario, otras comunidades con PIB y población similar y con una tasa de paro inferior a la canaria en casi 10 puntos perciben cerca del 14 % de estas partidas. Está claro el mensaje -y escúcheme- que nos quieren lanzar a los canarios: arréglatelas como puedas. Créame que ese mensaje nos está haciendo reflexionar sobre si es el momento de buscarnos la vida, porque el recadito que nos mandan continuamente dice: me


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dan igual tus problemas, yo tengo otros que son más importantes, como una despedida agonizante de quien quiere desentenderse de las responsabilidades compartidas; un ejercicio de irresponsabilidad e incumplimiento de las obligaciones del Gobierno del Estado con un territorio al que usted condena a más desempleo, más pobreza y menos cohesión territorial.

Canarias, señor ministro, no es el patio trasero donde puedan acumularse los resultados de su nefasta gestión sin que ocurra nada. La lista de incumplimientos con Canarias es bastante extensa y aún no hemos cruzado el ecuador de esta legislatura. Primero suprimieron la bonificación de las tasas aeroportuarias y dejaron a cero el presupuesto del Plan especial para la rehabilitación de los espacios turísticos obsoletos. Después redujeron año tras año las partidas destinadas a los convenios de carreteras, obras hidráulicas, vivienda, etcétera, hasta cifras tan reducidas que será inviable la ejecución de muchos de los proyectos programados y otros tendrán que ser paralizados, y para 2014 nos reservan una nueva y macabra sorpresa, la suspensión del Plan integral de empleo. ¿Suena duro, verdad? Pues intente por un momento ponerse en la piel del que lo vive. La extinción del Plan integral de empleo de Canarias, que puso en marcha el presidente Aznar cuando necesitó el voto de los nacionalistas canarios, es el abandono a su suerte de los parados de las islas -360.000 personas-, el abandono que lleva a cabo sin remordimiento quien no quiere entender que Europa sigue más allá de Cádiz y que hay 2 millones de ciudadanos que viven en unas islas y requieren políticas especiales acordes a las circunstancias del territorio.

Sus cuentas incumplen por tercer año los compromisos contraídos con el Archipiélago y suponen un paso más en la senda del desequilibrio territorial y de la injusticia social. A ello hay que sumar un larguísimo inventario de despropósitos como la reducción de la subvención al transporte de mercancías, el rescate del certificado de residente, la no inclusión de los núcleos canarios en la nueva Ley de Costas, el incumplimiento del REF, la apuesta por las prospecciones petrolíferas y la congelación de los proyectos de energías renovables. El presidente Rajoy ha tenido dos años para cumplir siquiera alguno de los siete compromisos que adquirió con Canarias en su discurso de investidura, dos años, pero pese a su supuesto conocimiento de la realidad insular, esta legislatura ya va camino de convertirse en el periodo más nefasto para las islas. Canarias ha asumido y cumplido -y lo seguimos haciendo- el objetivo de estabilidad y el rigor en el control del gasto público. Lo hemos hecho a costa de grandes sacrificios, de enormes esfuerzos encaminados a la defensa de los servicios públicos esenciales.

A esos sacrificios de los ciudadanos canarios el Gobierno central responde vulnerando un año más el Régimen Económico y Fiscal de Canarias convirtiéndolo en papel mojado. El caso del convenio de carreteras es especialmente significativo y ha supuesto un recorte de 462 millones de euros en tres años. Poblaciones de apenas 40.000 habitantes cuentan con una parada de AVE, mientras pueblos como La Aldea, en Gran Canaria, siguen sin contar con una carretera decente que les garantice su desplazamiento en condiciones aceptables. Se reducen las asignaciones destinadas a infraestructuras hidráulicas, turísticas y educativas. Otro elemento que acredita que este Gobierno da la espalda a los canarios es la disminución practicada en el Fondo de compensación. No se incluyen las ayudas del Posei, siguen sin dotar suficientemente las partidas de desaladoras y el Ministerio de Fomento, tras dos años cerrándonos las puertas, rescata las mismas bonificaciones a las tasas aeroportuarias que logramos que se aplicasen en 2010 y 2011 y que, según su compañero el ministro de Industria, eran una política perversa y bolchevique y pan para hoy y hambre para mañana y que, ahora, forzados por la caída de Barajas, se apresuran a aplicar para atraer a 4 millones más de pasajeros, porque para el Ministerio de Fomento, para su Gobierno un solo aeropuerto es más importante que toda una comunidad autónoma. Bienvenida sea la rectificación, pero estaremos atentos a la letra pequeña.

Canarias sigue estando a la misma distancia de la Península, pero las decisiones políticas nos separan más que el mar. Nos sitúan cada vez más lejos de un territorio inalcanzable para las empresas canarias y cada vez menos accesible para los propios canarios. Los canarios somos solidarios y respetuosos, no estamos aquí para pedir lo que no nos corresponde ni para exigir más ayudas en una etapa de fuertes ajustes presupuestarios. Estamos aquí porque es nuestra obligación denunciar y exigir que cumplan su palabra y respeten nuestros derechos a ser tratados igual que el resto de los españoles. Las cuentas para el próximo año representan una traición a las 1.500 personas que viven en condiciones lamentables en Las Chumberas -compromiso de su Gobierno- y que son una vez más olvidadas y postergadas.

El presidente Rajoy dijo aquí en el Congreso que la gente quiere que en España se restaure la verdad, el esfuerzo, la certidumbre, que se hable de ahorro, de responsabilidad y de trabajo. Lo dijo en la defensa de la enmienda a la totalidad de los presupuestos de 2011. Tengan ustedes, señor ministro, la valentía de


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restaurar la verdad -no su verdad- y actuar con responsabilidad y, si quieren que en este país se hable de trabajo, comiencen por hacer bien el suyo.

Termino con una cuestión, señor ministro. Le pido respeto a los portavoces políticos, a los ciudadanos y a esta Cámara. Mientras usted anunciaba nuevos recortes y en otros países cuando los ministros anuncian recortes hasta llegan a llorar, usted se ríe de algunos portavoces y de algunos ciudadanos. Un respeto, por favor.

Muchas gracias, señora presidenta. (Aplausos).

La señora VICEPRESIDENTA (Villalobos Talero): Gracias, señora Oramas.

Por el mismo grupo, señor Baldoví.

El señor BALDOVÍ RODA: Muchas gracias, señora presidenta.

Señor ministro, fe es creer en cosas que no se pueden demostrar empíricamente y ayer, señor Montoro, usted nos dio una buena demostración de fe, incluso recitó algún trozo del Credo: creo en la creación de empleo y creo en la recuperación económica. Le confieso que cuando acabó tuve ganas de soltar un entusiasta amén. La verdad es que su discurso triunfal de ayer me sugirió el título de una película, Tú a Boston y yo a California. Los ciudadanos, en Boston, en el mundo real, en ese mundo que refleja Cáritas en su octavo informe del Observatorio de la realidad social, ese mundo donde hay 3 millones de personas en estado de pobreza severa, que viven con menos de 300 euros al mes; un 6,4 % de la población, 1.900.000 personas atendidas; el aumento de la cronicidad de la pobreza, una de cada tres personas atendidas lleva ya más de tres años demandando ayuda. Existen necesidades básicas como alimentación, vivienda, ropa o calzado que no están cubiertas y hay un riesgo de desbordamiento de la familia, que junto con los servicios sociales hasta ahora ha hecho un efecto de contención de la crisis, pero ambos, familia y servicios sociales, se están debilitando. La desprotección social de los ciudadanos está agravada al restringirse las condiciones de acceso a derechos tales como la sanidad, la educación, los servicios sociales y la dependencia. El comisario de Derechos Humanos del Consejo de Europa en su visita de junio ha enviado un mensaje de atención a España, denunciando que los recortes efectuados en presupuestos sociales, educativos y de salud han conducido al preocupante incremento de la pobreza de las familias. Este es el Boston nuestro de cada día, el que reflejan instituciones tan fiables como Cáritas o el comisario de Derechos Humanos del Consejo de Europa.

Frente a este Boston, su California de Disneylandia, ese mundo mágico donde vive ese 13 % más de nuevos millonarios, 47.000 más entre mediados de 2012 y 2013, donde viven los que se acogieron a su amnistía fiscal, las empresas del Ibex 35 o las Sicav, ese mundo de Botín, que dice: vivimos en un mundo fantástico, llega dinero de todas partes. ¿A quién? ¿Para quién? Llegan fondos buitre para comprar a precios de saldo. ¿Dónde vive usted, señor ministro, cuando afirma que estos presupuestos son los del crecimiento, los de la creación de empleo y los de la solidaridad? ¿Cómo van a ser los presupuestos de la creación de empleo si usted afirma que seguiremos destruyendo empleo -30.000 parados más- en 2014? ¿Cómo van a ser los presupuestos de la solidaridad después de ver el informe de Cáritas? ¿Cómo van a ser los presupuestos de la solidaridad si el Estado se reserva un déficit del 3,7 % y obliga a un déficit del 1 % a las comunidades autónomas y del 0 % a los ayuntamientos, que son los que tienen competencias en sanidad, en educación y en servicios sociales? Cae un 13,6 % el dinero que el Estado transfiere a las autonomías. Contarán con 3.332 millones menos. Con este nuevo recorte las autonomías tendrán que hacer nuevos ajustes en sus presupuestos de 2014, sobre todo en sanidad, en educación, en dependencia, en gastos sociales, y usted nos habla de solidaridad.

Explicaba usted que hay tres síntomas del fin de la recesión, de la salida del túnel. En primer lugar, el superávit de la balanza por cuenta corriente y yo le pregunto: señor Montoro, ¿qué parte de ese superávit tiene que ver con la drástica bajada de las importaciones? En segundo lugar, el acceso a los mercados financieros, pero usted no ha hablado de las dificultades que tienen las familias, los autónomos o las pymes para acceder al crédito. Por eso a mí personalmente me causa sonrojo que su socorrista de guardia estos días, el señor Botín, afirme que las entidades están deseando prestar, aunque luego matiza que la demanda tiene que ser solvente. En tercer lugar, ha hablado usted de la baja inflación. ¿Esa baja inflación no es sobre todo la otra cara de la enorme debilidad del consumo privado en una economía que lleva en recesión cuatro años? Dos mundos, señor Montoro, dos mundos: el real y el del Gobierno.

Por último, como valenciano, como representante de una parte del pueblo valenciano, quiero decirle que estos presupuestos son una ofensa a Alicante, a Castellón y a Valencia, un nuevo atropello, y digo nuevo porque, desde hace treinta años, tanto los presupuestos del Gobierno del PP como los del PSOE


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castigan sistemáticamente a los valencianos, y no estoy haciendo victimismo, no estoy llorando, señor ministro. A los números me remito, cifras de la inversión de los presupuestos generales para 2014: caen por tercer año consecutivo. Llevan ustedes tres años gobernando y caen por tercer año consecutivo: 605 millones, un 8 % menos. La media española 212 euros; la media valenciana, es decir, cada valenciano, recibirá 121. Lo tengo aquí, es esto y esto (Muestra en euros la cantidad a la que alude), 91 euros menos cada valenciano y cada valenciana. Y si hablamos del Fondo de compensación interterritorial: 53 millones, 20 millones menos, también un descenso superior, un descenso del 26 % cuando la media es del 24 %. A los valencianos les parece esa caseta de feria donde siempre toca, siempre toca pero siempre toca de menos. Por no hablar de nuestra financiación que, como usted ya sabe, la comisión de expertos ha cifrado en 13.000 millones en los últimos diez años. (El señor presidente ocupa la Presidencia).

Después de oír de forma machacona que estos son los presupuestos de la recuperación, no saben cómo me recuerdan a los trileros: enseñan, enseñan, mueven y mueven y solo nos muestran las cifras que les convienen, sus cifras, pero al final siempre pierden los mismos, los ciudadanos. Después de dos presupuestos y viendo este, señor Montoro, dígale a Pep, uno de esos 1.230.000 parados más, fruto de su reforma laboral, que estos son los presupuestos de la creación de empleo. Dígale a Pura, una viuda valenciana, que las pensiones se revalorizarán cuando en enero tenga en su mano un euro y medio, ese 0,25 % de subida, y tenga que pagar el recibo de la luz. Dígale a Consol, profesora, que se consuele, que aunque ha perdido un 15 % de su sueldo, estos son los presupuestos de la recuperación. Pregunte a los trabajadores, a los estudiantes, al ciudadano medio si hay alguien que no se haya visto afectado por su frenética carrera de destrucción, si hay alguien que no haya sufrido en sus propias carnes el implacable castigo de sus políticas. Por eso hemos presentado nuestra enmienda a la totalidad, porque desde Compromís-Equo sabemos que con estos presupuestos no se va a crear empleo, no será posible la solidaridad, no habrá lugar para la esperanza ni para la pequeña felicidad de las personas.

Acabo. Ayer por la noche llamé a mi mujer y me dijo, por qué no dices una frase que dijo el otro día el Gran Wyoming -y que reciclo con el permiso del Gran Wyoming-. Decía así: Puede que España esté saliendo de la crisis; ahora solo nos falta saber cuándo saldrán los españoles.

Muchas gracias, señor presidente.

El señor PRESIDENTE: Gracias, señor Baldoví.

Tiene la palabra la señora Barkos.

La señora BARKOS BERRUEZO: Gracias, señor presidente.

Señorías, señor ministro, su proyecto de presupuestos se podría resumir a nuestro parecer en una sola expresión: son los presupuestos para unos pocos, y esta es la razón principal, la razón de base y el fundamento primero que explica y razona la enmienda a la totalidad que Geroa Bai presenta al proyecto de presupuestos que nos trae usted para 2014. Nos trae, por cierto, un proyecto de cuentas, de presupuestos que consolidan las políticas que ya inició su Gobierno hace ahora dos años y que, demostrándose incapaces, absolutamente inútiles frente a los problemas hondos que nos deja la crisis, ustedes no han sabido superar. Le digo, ministro, que quiero creer, y así lo expreso, que no saben o no se atreven, no que no quieren virar un rumbo que solo tiene un punto de llegada, lo estamos viendo y la realidad confirma esto que digo, solo tiene un punto de llegada: el empobrecimiento generalizado de nuestra sociedad, un empobrecimiento conceptual de la arquitectura del Estado del bienestar y un empobrecimiento raso y duro de la sociedad, de la ciudadanía y en definitiva, ministro, de las personas.

Hablamos de pobreza y de la lucha contra la pobreza y yo no sé si hoy -porque en la tarde de ayer tuvimos oportunidad de escucharlo por boca de un gran número de portavoces- tendrá usted la tentación de responder a la importancia que tiene incluir en este debate la realidad de pobreza que asola al conjunto de nuestra sociedad, no sé si tendrá la tentación de decirnos que esto no responde sino a la expresión de la izquierda clásica. Lo único cierto de momento aquí es que tenemos las cuentas, presentadas las cuentas de la derecha incapaz. Esa es la realidad. Son ya los terceros presupuestos, son presupuestos que no son capaces de hacer frente a los problemas más hondos de la crisis y son la expresión, repito, de la derecha incapaz.

Nos presenta unas cuentas que dice que son los presupuestos de la recuperación y de la solidaridad. Desde Geroa Bai le decimos que no, que son los presupuestos de la rendición, porque ustedes se han rendido, primero a las imposiciones de los mercados. Ustedes han cedido a abrir las puertas a la privatización de la sanidad y de las pensiones, que eso es lo que se está construyendo en estos momentos, no otra cosa. Nos dice, ministro, que empieza a verse la luz al final del túnel. Pues bien, esperamos que


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esa luz al final del túnel no sea, como en otras ocasiones, un tren que viene de frente, porque en ocasiones esto es lo que nos ha ocurrido en los últimos años, y estos presupuestos tienen todo el aspecto de ser un tren que viene de frente, y lo parecen porque son los presupuestos que someten las inversiones en dependencia a las inversiones en defensa. Esto no es demagogia: son sus números. Son los presupuestos que castigan educación y empleo, son especialmente injustos -quiero recordarlo- con las generaciones que nos han de relevar. Son los presupuestos que confirman que la última promesa de su Gobierno es incumplida: las pensiones. ¿Hay alguna razón para someter a las pensiones a unas actualizaciones por debajo del IPC? No la hay, no la puede haber. Eso es política, eso es no rendirse y eso es no resignarse. Y finalmente, y de manera muy especial, son los presupuestos que castigan a 6 millones de ciudadanos a seguir en paro, por lo menos un año más los de estas cuentas, seguramente muchos más los que estas cuentas construyen.

¿Y qué decir -porque tengo que hacer un breve y pequeño aparte- del capítulo de inversiones territoriales? En Navarra, señor ministro, hemos pasado en 2013 de una inversión de 35 millones de euros a una inversión, según nos traen sus cuentas para 2014, de 50 millones de euros. ¿Es eso una subida? No, en términos políticos serios no. Es, si acaso, una amortiguación del hachazo que sus cuentas le han pegado en los dos últimos años a las inversiones que al Estado le corresponde en Navarra. Quiero recordar, para poner los datos donde deben estar, que en el año 2011, ya inmersos en plena crisis, en Navarra las inversiones del Estado estaban presupuestadas en 140 millones de euros. Esa es la realidad. Hemos bajado de 140 a 50 millones de euros, habiendo perdido en inversiones durante estos años una cantidad más que importante. Y como sabe que el Grupo Mixto no tiene capacidad de réplica, le agradecería, aunque es su decisión, que, por favor, no nos diga que han incrementado las inversiones en Navarra porque esto ya no se lo cree nadie. Los números en eso -y usted lo sabe tan bien como yo- son muy tozudos. Ahora bien, si va a hacer, y tiene usted la tentación, bueno el refrán cuando dice dame pan y llámame tonto, por lo menos el pan también.

Estos son los argumentos -y lo he resumido con la exigencia que tiene los tiempos del Grupo Mixto- que explican una enmienda de totalidad y que explicarán a posteriori lógicamente en el trámite correspondiente las enmiendas destinadas a resistir el desguace del Estado del bienestar, que es la única estrategia que entendemos con estas cuentas que nos presentan, porque en estas sus terceras cuentas les falta una vez más a ustedes la valentía para ponerse al frente de los intereses generales de la ciudadanía.

Señor ministro, el otro día el presidente del Gobierno, el señor Rajoy, en este mismo salón de Plenos afeaba a esta portavoz en sesión de control que el año pasado en las cuentas para 2013 pidiéramos una inyección de 6.000 millones de euros para paliar precisamente el daño de la crisis entre los más afectados. Según dijo el señor Rajoy -y leo literalmente el "Diario de Sesiones"-, esta inyección era un disparate de colosales proporciones. Pues bien, unos meses después de aquella propuesta que nosotros les hacíamos su Gobierno, ustedes mismos han reconocido que el comportamiento de la prima de riesgo ha supuesto un ahorro de más de esos 6.000 millones de euros. Señorías, el disparate de colosales proporciones no era tal y si acaso, si es tal, ha habido falta de valentía, mirar al capítulo de ingresos con mayor ambición del que ustedes lo están mirando, incluso con el reconocimiento, que ya venía siendo además perfectamente previsible, de que el comportamiento de la prima de riesgo permite -insisto- buscar de dónde para ayudar en esa materia. (El señor ministro de Hacienda y Administraciones Públicas, Montoro Romero, hace gestos negativos). Los ajustes contables, señor ministro, porque me dice que no con la cabeza, lógicamente corresponderán en puridad técnica a los equipos correspondientes.

En cualquier caso, señor ministro -y voy terminando ya-, tomando referencias de la hemeroteca más cercana, de lo que hemos podido escuchar en estos últimos días todo se puede ver o bien bajo el prisma Botín o con perspectiva Cáritas y, como ustedes han elegido el primer camino, han decidido hacer presupuestos para unos pocos. Han decidido que las desigualdades sociales, que la crisis y sus propios presupuestos provocan, no les importan. Ustedes por lo visto se conforman abaratando los activos de esta sociedad y poniéndolos a precios de saldo para inversores de todo tipo. Si a usted le parece que salir de la crisis es que una empresa tenga que vender el 6 % de su capital y que al comprador apenas le suponga un esfuerzo del 0,2 % de su fortuna personal, es que hemos confundido, han confundido ustedes, no el resto, la recuperación económica con los saldos a bajo precio. Esa es una de las referencias más cercanas en la hemeroteca de lo que ha ocurrido estos días, que creo que debiera hacer saltar la luz de alarma para todos nosotros.


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Conclusión, a sus presupuestos les tienen sin cuidado los millones de personas que se están quedando fuera de esa recuperación económica de falsa macroeconomía que solo entiende de mayores beneficios para los más ricos y de gangas para el inversor extranjero. Es cierto que su Gobierno se está viendo beneficiado por el mejor comportamiento del euro, y con ello de la deuda, lo que le produce un ahorro presupuestario. Pero todo lo que no sea invertir dicho ahorro presupuestario en elevar las rentas de las familias medias en estos momentos es un ejercicio de profunda injusticia social. Haga posible, ministro, que los salarios crezcan para que el consumo se reactive y las pequeñas y medianas empresas accedan al mercado crediticio. Todo lo demás es vivir en el mundo de unos pocos. Como sé perfectamente que no van a tener mucho éxito las reflexiones que la portavoz de Geroa Bai hace en esta materia, para terminar solo le pediría una cosa -y coincido con alguna de las portavoces que han tomado la palabra esta mañana- un esfuerzo de decoro y de respeto para con los 3 millones de personas que viven todos los meses con 300 euros y no para con los 100 afortunados que acumulan, individualmente y cada uno de ellos, más de 1.000 millones de euros. Porque esta realidad es la consecuencia directa y real de las cuentas que su Gobierno nos ha presentado estos tres últimos años, que cada vez más son unos y cada vez más son los otros, que la brecha entre una parte castigada de la sociedad y la otra parte de la sociedad, la más ayudada, se está haciendo cada vez más amplia. Decida, usted, ministro, del lado de quién está.

Gracias, presidente.

El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señora Barkos.

Tiene la palabra el señor Álvarez.

El señor ÁLVAREZ SOSTRES: Gracias, señor presidente.

Señor ministro, hace un año se encontraba con once enmiendas a la totalidad que le pedían la devolución de los presupuestos, este año son también once, es decir, en términos educativos, progresa adecuadamente. Ya estamos al final del año 2013 y dijo ayer que estos presupuestos de 2014 son los presupuestos de la recuperación, de la creación de empleo y de la solidaridad. Sinceramente, tres fantasías, y me voy a explicar. No le voy a citar a usted datos macroeconómicos al uso propios de cualquier anuario, de cualquier tipo de estadística, pero le voy a hacer unas preguntas propias de Juan Español. ¿Cuándo voy a poder encontrar trabajo? ¿Cuándo dejarán de congelarme el sueldo o la pensión? ¿Cuándo encontraré un crédito bancario para crear o impulsar mi pequeño negocio? ¿Cuándo me llega la recuperación a mí, a mis amigos, a mis familiares, a la calle que me rodea?

Señor Montoro, año tras año sus palabras se contradicen con la realidad, sus palabras forman parte del paisaje de los sueños y de los delirios sociales. En realidad, pregúntese cuál es la barrera que separa lo real y tangible de la irrealidad, del simple pensamiento. Ninguna, señor ministro. En usted, aunque no lo sepa, como sí lo sabían personajes como Dalí, Picasso, Valéry, García Márquez o Cortázar, la irrealidad es la realidad disfrazada por una representación y una inventiva. Piensa, como el poeta, en un mundo confeccionado por usted, pintando y exponiendo en la galería del arte de la nada y por eso se expresa y, si me lo permite, canta feliz, sin importarle nada, porque todo le llega. Pero a Asturias y al resto de España no le llega lo mismo que predica martilleando. El 8 de septiembre del año 2009 en la escuela de verano del Partido Popular dijo: España estará en condiciones de dar lecciones a Europa y al mundo. Ayer volvió a confirmar, a ratificar, esa reflexión. ¿En qué, querido profesor? ¿Acaso en recortes y guadañazos sistemáticos de servicios sociales? El 9 de julio del año 2013, en la Universidad Complutense, dijo: Si el IVA se pagara, no habría que subirlo ni extenderlo. Ahora lo sube usted a sanidad y notarios. O refiriéndose a Asturias: En Asturias no sé quién quiere aumentar la inversión. Se necesitan medidas para fomentar la creación de empleo. ¿Cuáles, por favor, si anuncian los propios presupuestos el descenso de 30.000 empleos? O en respuesta a una diputada de esta Cámara, el pasado 9 de octubre: No vamos a salir de esta crisis económica incrementando la inversión pública. Y, más adelante, en la misma intervención: El sector público tiene que ser uno de los grandes trampolines para el crecimiento económico. ¿En qué quedamos, señor Montoro? Es lo que le digo, realidad, fantasía y contradicción, porque tiene adicción a las contradicciones como principio universal que aplica a la esencia de la realidad económica. Parece -se lo digo medio en broma- como si utilizase el materialismo dialéctico como instrumento de explicación de la realidad. Lo cierto es que son cuentas antisociales, muy agresivas con el Estado deL bienestar y los servicios públicos esenciales, en un cuadro de contracción y estancamiento real del consumo, con ingresos aumentados para disfrazar de quimera la recuperación. Según sus palabras laudatorias, el premio que recibe la sociedad española.


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Si eso lo trasladamos a Asturias, los presupuestos son sencillamente un duro castigo del Gobierno del señor Rajoy a Asturias. Los 291 millones consignados suponen un 3 % del total nacional, con un descenso de la inversión del 31,6 %. Fue noticia en toda la prensa nacional, no estoy diciendo ninguna novedad. Asturias vuelve a la inversión del siglo pasado en 1990, muy lejos de las consignaciones de otras autonomías. ¿Por qué? ¿Cuál es nuestra esperanza más allá de la retórica? Claro que sus correligionarios en Asturias no opinan lo mismo. Dicen: Salimos bien parados. Sencillamente, es provocador escuchar esto. Vamos hacia un trienio negro en Asturias. El castigo y el maltrato empezaron con la minería del carbón, siguió con la trampa de la escasa licitación y ejecución de obras en infraestructuras con 102 millones sin ejecutar en los presupuestos de los años 2012 y 2013. Se prolongó con el cierre de Santa Bárbara de armamento, los ciclomotores de Suzuki y ahora Tenneco, de Gijón, y se ve culminado con las ayudas agrícolas, el déficit a la carta y los presupuestos que aquí estamos debatiendo, con 114.000 parados en Asturias, señor ministro, y 100.000 asturianos por debajo del umbral de la extrema pobreza, en una comunidad con la tasa de actividad más baja de España.

Consecuentemente, las enmiendas de Foro van a incidir en los distintos sectores de actividad -minera, industrial, agrícola y cultural-, aunque, si quiere que le diga la verdad, poco esperamos del amigo de Asturias, don Cristóbal Montoro. Para entendernos, ¿son ciertos o no los descensos de inversión del Estado en Asturias? Yo también le pregunto como usted en un tono profesoral ¿son ciertos o no? ¿Cómo entender que su modo de recuperación nos llegue también a Asturias? ¿Cómo lo tenemos que entender? Lo cierto es que, según estas cuentas, estamos excluidos de las prioridades de este Gobierno y le aseguro que Asturias les excluirá de sus prioridades. Porque si ustedes creen que nuestro peso demográfico, económico o político es escaso, al que se suma la debilidad extrema y sumisa hasta la extenuación de nuestro Gobierno regional y de su presidente, señor Fernández, con su corte de felones pseudointelectuales, fabricantes de coartadas y blindajes, publicitados en algún medio editor de vulgares libelos, corrompido y corruptor de la información en Asturias y de la libertad en Asturias, también nosotros estimamos que este Gobierno del señor Rajoy, con referencia a Asturias y a los asturianos, es el campeón de los desequilibrios territoriales, donde, por cierto, el término moderno o arcaico se utiliza como ley del embudo, es decir, es moderno lo que se consigna para mí y es arcaico lo que se consigna para los demás. Es el líder de la insolidaridad entre las regiones; la esfinge, si me lo permite, ante la crisis política soberanista, el special one de los incumplimientos electorales.

Señor ministro, hasta ahora era costumbre en Foro Asturias no registrar enmiendas a la totalidad y no apoyar las presentadas por otros grupos, pero bien merece esta ocasión una excepción. Por ello, votaremos que sí a las enmiendas que aquí debatimos y votaremos que sí a todo aquello que beneficie a Asturias, lo presente quien lo presente, igual que sucedió otros años con otros presupuestos.

Muchas gracias, señor ministro.

El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señor Álvarez Sostres.

Tiene la palabra el señor Salvador.

El señor SALVADOR ARMENDÁRIZ: Gracias, señor presidente.

Señorías, señor Montoro, en estos días y semanas pasadas algunos miembros del Consejo de Ministros, también el presidente, repiten allá donde van una frase con la que entiendo que quieren expresar que las cosas en nuestro país, de alguna manera, van cambiando. Dicen y repiten aquello de que hemos salido de la recesión pero seguimos en la crisis. La verdad es que esta frase es una mezcla de cautela, realismo y voluntarismo. No se sabe si es un quiero y no puedo o un no bajemos la guardia que aún queda mucho toro por lidiar. Pero es verdad que expresa una cierta inteligencia o prudencia, como ayer dijo el señor Duran. Es cierto también que a esta misma idea sobre cómo estamos hoy se han unido con entusiasmo los mismos economistas, expertos internacionales, consultoras de nivel, entidades financieras y organismos reguladores que no hace más de dos años no daban por nuestra economía ni por nuestro futuro ni un duro.

Mi partido, señor ministro, Unión del Pueblo Navarro, y yo personalmente, deseamos que entre esa mezcla de realismo y esperanza predomine el realismo, que supondría tanto como asumir que gracias a todos los sacrificios asumidos por la ciudadanía, gracias a todas las reformas puestas en marcha o, incluso, si me apuran, a pesar de la acción de gobierno o gracias, precisamente, a la oposición al Gobierno, el futuro próximo de España va a ser mejor que nuestro pasado reciente. También esperamos que estos presupuestos, que siguen siendo unos presupuestos continuistas, unos presupuestos de guerra, de contención, de mínimos, condicionados por nuestros grandes desequilibrios, por la tutela europea por


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nuestros excesos del pasado, sirvan para poder recuperar toda la confianza y la fe en nosotros mismos que esta crisis se ha llevado por delante.

En todo caso, permítame una mínima reflexión sobre este trámite parlamentario, una reflexión procesal. Yo, como sabe, señor ministro, llevo ya un tiempo en esta casa para haber vivido y visto presupuestos de todos los colores; al menos, de dos colores, y en lo que se refiere a las cifras, de un solo color, siempre de color rojo intenso; un color rojo intenso con un gran déficit. Por eso, yo no entiendo las enmiendas a la totalidad, a todo, absolutamente a todo, unidas a esos discursos apocalípticos, a los maximalismos, a los adjetivos gruesos, a esas valoraciones que hablan de blanco y negro, negro y blanco, queriéndonos convencer de que si otros estuvieran en su lugar harían cosas muy diferentes, cosa que hoy, me temo -y con lo que hemos vivido algunos de los que estamos aquí- no se cree nadie. En todo caso, sería otro diputado y sería de otro partido si no pidiera una vez más a los dos grandes grupos un esfuerzo para pactar las grandes líneas de este presupuesto -pensiones, desempleo, interés de la deuda, exteriores, interior, energía, etcétera-, aunque solo fuera de modo parcial. Vuelvo a insistir en algo que he dicho alguna vez en Comisión, y es que debiéramos desideologizar aquello que el presupuesto pueda tener de desideologizable, de objetivos generales, de pura matemática, de decisiones actuariales, que no pongamos etiquetas de derechas e izquierdas a cualquier ingreso y a cualquier gasto, sobre todo si estos son indisponibles o inevitables; pensiones, 127.000 millones; políticas activas de empleo, 4.000; pago de prestaciones por desempleo, 29.000; Servicio Público de Empleo Estatal, 14.000; educación, 2.000; intereses de la deuda, 39.000. Señor ministro, señorías, es imposible en un presupuesto tan amplio, tan inabarcable, en algunos aspectos tan continuista, no de hace dos años sino de hace más tiempo, que no podamos encontrar un resquicio, una parte o varias partes de entre esas casi treinta o más de treinta secciones en las que pudiéramos ponernos de acuerdo, aunque solo fuera por error. En definitiva, nosotros -repito- abogamos por posibilitar un pacto a gran escala sobre las grandes cifras de ingresos y de gastos que, estoy seguro, nos darían más estabilidad y crédito como país. (La señora vicepresidenta, Villalobos Talero, ocupa la Presidencia).

Nosotros, como partido y como responsables, que lo somos, de muchas instituciones en Navarra, no podemos asumir, como aquí se ha dicho, que como la crisis va a seguir aunque la recesión vaya a acabar, que algunos se instalen en el tancredismo político, que nos saque el Gobierno que para eso está; eso a nosotros no nos parece responsable ni ahora, ni obviamente antes. Cuando la oposición se echa al monte o no comparece o se distrae en sus propias contradicciones o se atasca en un proceso de reconversión ideológica, sea el que fuere, o simplemente no se quiere corresponsabilizar de la gobernación en tiempos de dificultades, como ocurre especialmente en mi tierra, es verdad que la mayoría absoluta puede evitar que la sangre no llegue al río, porque, señor ministro, si quien gobierna se pone el mono de trabajo y acepta el ingrato papel de trabajar duro, de tomar decisiones ingratas, y las explica a la ciudadanía y pide humildemente su apoyo, a veces hasta se puede salir con mejor cara que con la que se entró en la crisis.

Usted sabe, señor ministro, que nosotros tenemos un acuerdo institucional expreso, Unión del Pueblo Navarro y el Partido Popular, para rechazar las enmiendas a la totalidad, y así lo haremos en esta mañana. Sabe, puede entenderlo, que no nos gustan las cifras por lo que se refiere a las inversiones de Navarra, porque como a cualquiera siempre nos gustaría una mayor atención presupuestaria en nuestra tierra, en mi tierra, en Navarra, y en esto obviamente no difiero mucho de las críticas que, por ejemplo, han hecho algunos de los líderes territoriales de su propio partido en relación con las inversiones que hace el presupuesto en sus comunidades autónomas. Es verdad que estamos estudiando qué enmiendas pueden ser más prioritarias y mejorar el proyecto, aunque sí le anuncio que al menos, con seguridad, presentaremos una de ayuda a las víctimas del terrorismo de ETA, con la que mi partido espera que, junto a nosotros el suyo y quien quiera apoyarla, nos ayuden en Navarra a mostrar la historia real de la violencia de ETA, las vidas que truncaron, las familias que partieron, todo el dolor que han generado, la libertad que nos han arrebatado, la paz que nos han robado a la mayoría de la sociedad durante más de cincuenta años y a impedir también que su historia criminal termine con algún tipo de honor o de impunidad. También le hago alguna sugerencia y es que no haga mucho caso a aquellos que le critican los presupuestos pero luego, cuando presentan enmiendas que los puedan corregir, lo que hacen es fiar a emitir deuda pública, en algunos casos por valor de más de 5.000 millones de euros, y decir que eso no deja de ser un problemilla, un ajuste contable de fácil solución.

Termino, señor ministro. Con todas las incertidumbres que quedan por despejar en esta crisis, con todas las carencias de estos presupuestos que, como le digo, intentaremos mejorar vía enmiendas, cada día también nosotros estamos más convencidos de que vamos a salir. Y si es así, y salimos, señor


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ministro, puede que algunos entonces tengan más problemas que usted ahora para explicarle a la ciudadanía su hoja de servicios, que seguirá blanca, vacía, vacía de ideas, de iniciativas, de compromisos, de propuestas, de renuncias y de un proyecto político vertebrador con el que poderle decir a la ciudadanía que de algún modo ayudaron o se corresponsabilizaron para volver a hacer de España ese país de éxito que hemos sido durante los últimos treinta años.

Gracias, señor presidente. Señor ministro, al tajo. Muchas gracias.

La señora VICEPRESIDENTA (Villalobos Talero): Muchísimas gracias, señor Salvador.

Señor ministro.

El señor MINISTRO DE HACIENDA Y ADMINISTRACIONES PÚBLICAS (Montoro Romero): Gracias, señorías.

El Banco de España acaba de publicar esta mañana que la economía española ha finalizado su etapa de recesión. Después de muchos y largos trimestres de caída de actividad económica, en tasa intertrimestral es ligeramente positiva, lo que significa que tras la recesión empieza la recuperación. El valor de esa cifra no está en la décima de crecimiento, está en que hace seis meses no existía el pronóstico económico de que a mitad del año 2013 España iba a finalizar con la recesión económica, pero hoy el Banco de España la está anticipando en su estimación. Esto significa que comienza la recuperación, que comienza suavemente la recuperación, pero también significa que existen bases para esa recuperación y, si hacemos lo que tenemos que hacer en España, hacemos lo que tenemos que hacer entre todos los españoles, podemos tener realmente un futuro de crecimiento económico y de creación de empleo ya para el año 2014. Por eso es por lo que refrendo que los Presupuestos Generales del Estado para el año 2014 son precisamente los presupuestos del crecimiento económico, del empleo y de la solidaridad.

He escuchado con atención los planteamientos de los portavoces del Grupo Mixto y, en primer lugar, quiero hacer una consideración política respecto de los portavoces de los grupos que se declaran independentistas. Después de escucharles esta mañana, les preguntaría, ¿para qué quieren la independencia? ¿Para que sus ciudadanos retrocedan en términos económicos, para que salgan de Europa, donde hace mucho frío? ¿Para eso quieren la independencia? Hay que hacer pedagogía con la gente y explicarle las consecuencias de las posturas políticas. La independencia puede ser un sentimiento, y lo es, y como tal es un sentimiento respetable, pero hay que hacerlo también en términos de traducción de su bienestar económico y la responsabilidad, no ya por ser de un Gobierno de España, sino la responsabilidad de quienes pensamos que la independencia de determinados pueblos de España sería un retroceso, primero, para esos pueblos y, después, para el conjunto de España y el conjunto de Europa. Y lo vamos a decir así porque es así lo que realmente amenaza.

La intervención del señor Larreina ha sido clara también. ¿Cuándo le ha ido bien a Euskadi, cuándo le ha ido bien a Cataluña, cuándo le ha ido bien a Canarias, cuándo le ha ido bien a Asturias, cuándo le ha ido bien a Navarra? Cuando España entera vivía su crecimiento económico y su creación de empleo. ¿O es que no se creaba empleo en Cataluña, en Euskadi, en Navarra cuando España entera estaba creciendo y creando empleo? La lógica es muy sencilla. El bienestar es compartido y por eso necesitamos recuperar ese bienestar, para que realmente todos los ciudadanos puedan llegar a acceder a ese bienestar y nunca al contrario. Si permanecemos en la crisis y si respondemos desde la división, desde la separación, desde la segregación entre ciudadanos, entre españoles a esa crisis, no nos espera más que más crisis y más pérdida de bienestar. Eso es lo que tenemos que decir claro y es lo estoy diciendo desde ayer en mi discurso de presentación. Quien quiera separarse que sepa que le espera un retroceso económico muy importante, le espera un retroceso fuera de Europa y está fallando a un progreso que está garantizado en las bases de una construcción europea, de una integración europea que, desde luego, ha resultado muy positiva para España. Eso es lo que quería decirles a todos y eso es en lo que, respetando por supuesto sus posiciones políticas, no encuentro coincidencia alguna.

Algunos se han referido a España y a los españoles, y eso sí que me ha parecido interesante también. Estoy aprendiendo mucho una vez más en este debate de presupuestos. Esto de diferenciar España de los españoles, caramba, no había sido capaz de hacerlo, pero por lo visto existe para algunos una identidad que es España y otra cosa que son los españoles. Magnífico. Los españoles no somos los que constituimos España, no; deben ser los franceses, los italianos o los alemanes, o acaso los suizos, pero no son los españoles los que constituimos esa entidad política, cultural, social, que llevamos seiscientos años juntos, seiscientos años, por cierto, constituyendo un país, que cuando se pone en marcha es un referente en el mundo. Lo ha hecho durante la historia de esos seiscientos años y después ha habido otra historia mucho


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más lúgubre de ese mismo país. Dicho sea de paso, cuando el país se hace más lúgubre los nacionalismos separatistas aumentan, automáticamente; esa sí que es la regla de oro de la historia de España. La forma, por tanto, de que no haya tanto separatismo es que haya prosperidad, crecimiento y bienestar para todos, y en eso se emplea el Gobierno. No hay técnicas de seducción; es el trabajo por la convivencia, por la tolerancia, por el respeto entre nosotros, los ciudadanos españoles, con independencia de dónde hayamos nacido y, por supuesto, también con el sentido de integración en un país que vale la pena, que se llama España y que realmente, como ha demostrado en su historia reciente, es un país que puede convertirse, como está pasando ahora otra vez, en una referencia para el mundo. Ayer quise consagrar este discurso de presupuestos a la valoración del esfuerzo que está haciendo la sociedad española, la sociedad en sus diferentes capas, también en las más desfavorecidas y por la que el Gobierno está preservando el sistema de protección social.

Señorías, vamos a ahorrar mucho en la carga de intereses de este año. Sí, respecto de lo que iba a ser el presupuesto del 2013, respecto de los 28.000 millones de euros largos vamos a ahorrar una importante cantidad en este año 2013. ¿Para qué va a servir esa cantidad? Para asegurar la protección social, para asegurar el crecimiento de nuestro sistema de bienestar, para asegurar que las pensiones están pagándose en nuestro país y que se está pagando el seguro de desempleo. Para eso vamos a utilizar ese margen que nos da la reducción de la carga de intereses, por eso era tan importante conseguir la credibilidad de España ante los mercados financieros, para bajar la carga de intereses. Todavía es pronto para hacer una estimación cuantitativa, pero no es pronto para avanzar a la Cámara y a los grupos que han intervenido esta mañana que el ahorro que vamos a conseguir de la carga de intereses es francamente importante y lo vamos a destinar a favorecer, a proteger nuestro sistema de bienestar social. Para eso necesitamos ese ahorro, y eso es lo que definen los nuevos Presupuestos Generales del Estado. Ya le decía que no son cifras, no son cifras. He escuchado atentamente a todos. En Asturias hay muchas pensiones, claro que las hay, y los pensionistas asturianos tienen que tener la seguridad, como los pensionistas de toda España, de que realmente hay una percepción cierta de sus pensiones en esta crisis económica que estamos atravesando. Eso es lo que hacen los Presupuestos Generales del Estado. Ojalá pudieran traer más inversiones territorializadas, pero las inversiones las estamos dedicando a los proyectos prioritarios desde la vertebración nacional, por tanto impulsores de la actividad económica -lo he dicho reiteradamente-, y estamos garantizando nuestro sistema de protección social. No hay que confundir lo que son planteamientos de ahorro en la gestión de los grandes servicios públicos. ¿Cómo vamos a renunciar a ahorrar en la gestión de los grandes servicios públicos, como hacen todas las administraciones modernas? ¿Cómo vamos a renunciar a eso y confundirlo con lo que ha sido un auténtico despilfarro en la aplicación de muchas políticas por parte de gobiernos anteriores de España? Entiendo a los grupos políticos y alguno de sus representantes hablaba de respeto a los portavoces, respeto máximo a las minorías que representan. Díganlo así; ustedes cuando hablan no están representando ni a Cataluña, ni a Euskadi, ni a Canarias sino a un porcentaje del voto en esas comunidades autónomas, en esos territorios de España. (Aplausos). Aquí hay muchos más representantes de esos territorios, aquí y allí, en ambos lados de la Cámara, pero ustedes suben a la tribuna a decir que son ustedes Cataluña, Euskal Herria, Canarias, etcétera, y que el miembro del Gobierno de España que les habla no está pensando en los vascos, en los navarros, en los asturianos, en los canarios o en los gallegos. No, lo están pensando ustedes, que tienen el privilegio y la capacidad de hacerlo. Es como si no fuéramos todos aquí gallegos, vascos, catalanes, andaluces, asturianos, canarios, etcétera. (Aplausos). Eso es lo que ustedes aducen en su discurso político en vez de tener la condición de lo que representan, que es una condición importante, pero también la condición del pasado.

Cataluña tiene hoy un gran problema en el acceso a la financiación de los mercados, igual que otras comunidades autónomas. Lo ha tenido Canarias, que ha estado en el FLA, en el Fondo de liquidez autonómica, y es voluntad del Gobierno de Canarias estar en él; además está bien que esté, es muy positivo para los canarios, puesto que estando en el FLA se ahorran lo que habrían tenido que pagar en sobrecarga de intereses. Repito, es muy bueno estar en el FLA, no sé por qué parece que es negativo. Ya he insistido en que no se está rescatando a nadie. Estamos financiando correctamente los servicios, pero lo estamos haciendo desde el Gobierno de España. El Gobierno de España está financiando los servicios públicos de todas las comunidades autónomas que no pueden acceder a esas condiciones financieras normales. ¿Sabe por qué Cataluña no puede acceder? Cataluña no puede acceder a esas condiciones financieras normales porque ha habido un tripartito -lo dije ayer-, un tripartido en el que cada vez que gobierna Esquerra deja su huella. Eso es lo que tienen que saber los catalanes ante el ascenso de


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Esquerra. Lo que les espera es lo que ya les dejaron; ya lo practicaron, ya demostraron cómo gobiernan ustedes, ya demostraron el agujero inmenso que dejaron en Cataluña. (Aplausos). Lo que tiene que hacer ahora el Gobierno de Cataluña es precisamente volver a recuperar la credibilidad sobre los ajustes presupuestarios absolutamente básicos, sin los cuales no puede tener una normalización. Esa es la realidad política. Ahora el Gobierno de Cataluña depende de ustedes, de Esquerra; la política es así. (Risas). Hubo quien adelantó elecciones en Cataluña y llevó a esta situación; así es la vida democrática, para eso está la libertad y la responsabilidad de quien toma esas decisiones, pero ahora no vayamos a ocultar la verdad a los ciudadanos de Cataluña. Si hay un problema en Cataluña no es por el problema endémico, puesto que ese problema endémico de financiación quedó resuelto en la financiación autonómica. ¿No se acuerdan de la rueda de prensa que dieron ustedes, los representantes de Esquerra Republicana de Catalunya, sobre lo que habían conseguido en la financiación autonómica del año 2009 para Cataluña? Yo si me acuerdo de aquel cartel que ponía: 3.800 millones de euros más para Cataluña. ¿Dónde están? Esa es la gestión política que hacen ustedes y que hicieron con el anterior Gobierno socialista. ¿Dónde están? La crisis está en Cataluña, y ahora Cataluña va a salir de esa crisis. Lo mismo ocurre con el País Vasco, que va a salir de la crisis cuando salga España de ella; y también Canarias, doña Ana Oramas lo sabe perfectamente. Doña Ana hizo una política de apoyo al Gobierno del presidente Zapatero que causó la crisis de Canarias y de toda España; eso es lo que usted tiene como responsabilidad propia, porque todavía recuerdo la escena que protagonizó su señoría desde aquí, cómo le compungió cuando el presidente Zapatero anunció elecciones anticipadas y su retirada. A mí no me compungió nada (Risas), absolutamente nada, porque realmente estaba deseando que hubiera un cambio de Gobierno en España; lo estaba deseando y creía que realmente lo necesitábamos.

Ahora ya estamos en una situación económica diferente. Le hemos pedido un esfuerzo muy grande a la sociedad, a todos -insisto-: a navarros, a canarios, etcétera. Estamos pidiendo ese esfuerzo y estamos trabajando con mucha lealtad con los gobiernos autonómicos de Canarias, de Navarra, de Euskadi y de Cataluña. Estamos trabajando con Asturias. Estamos trabajando con la máxima lealtad, que es la que corresponde cuando trabajamos entre gobiernos y por el interés general de los ciudadanos de esas comunidades autónomas. Me olvidaba de Galicia, aunque no puedo olvidarme de ella ni de lo que representa Galicia en el conjunto de España. Estamos trabajando con toda franqueza, con toda lealtad, que es lo que corresponde cuando trabajamos entre gobiernos. Estamos trabajando por el interés general, y me consta que los gobiernos de esas comunidades autónomas son los primeros que desean acabar con la crisis económica de España, igual que el Gobierno de España, coincidiendo con los objetivos del Gobierno de España, aunque a veces no coincidiendo con lo que dicen sus portavoces en esta Cámara. Yo les rogaría que hubiera mejor coordinación entre lo que dicen los portavoces y lo que dicen los gobiernos de esos mismos grupos políticos en términos de que estamos al final de la crisis económica.

Señorías, estamos al final de la crisis económica y para conseguirlo, para reforzar esa salida, tenemos que reforzar la credibilidad de España. Juntos vamos a salir, juntos podemos salir con más ímpetu, con más energía y con más fuerza. Separados no saldremos nunca. (Aplausos). Por tanto, tenemos que hacer esa reunión de voluntades y concitar los intereses generales de los españoles en momentos como los que estamos atravesando, haciendo cada uno los deberes en su territorio, asumiendo las responsabilidades de sus gobiernos y, haciendo algo fundamental, garantizando la estabilidad política de España. Esa estabilidad política es un valor primordial que también nos está aportando la crisis económica y genera una gran credibilidad y una gran confianza en nuestro país. Todos tenemos que seguir mejorando. Sin duda alguna en el futuro tendremos que traer mejores presupuestos en términos de más atención social, pero también mejores presupuestos en términos de mayores inversiones. Los que traemos hoy son presupuestos ajustados a una realidad, a una senda que está acabando con la crisis económica, como nos ha dicho el Banco de España al anunciar el fin de la recesión, que es el primer paso de la salida de esta crisis. Es seguro que es lo que estamos deseando todos, y si confirmamos el camino y no desviamos nuestras prioridades encontraremos la salida de esta crisis cuanto antes y volveremos a esa España creadora de empleo, de crecimiento económico, comprometida con lo que significa el proyecto europeo en términos, primero, de estabilidad económica y, segundo, de integración política. Europa es esa gran integración política a la que los ciudadanos que participamos en ella debemos aspirar como marco de nuestra convivencia y de nuestras libertades.

Gracias, señora presidenta. (Aplausos).


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La señora VICEPRESIDENTA (Villalobos Talero): Gracias, señor ministro.

En turno de fijación de posiciones, señor Gallego. (El señor Larreina Valderrama pide la palabra).

¿Sí, señor Larreina?

El señor LARREINA VALDERRAMA: Señora presidenta, en principio el Grupo Mixto no tiene turno de réplica.

La señora VICEPRESIDENTA (Villalobos Talero): Efectivamente.

El señor LARREINA VALDERRAMA: Pero también es cierto que el señor ministro nos ha hecho una pregunta directa e incluso me ha aludido por mi nombre. Querría tener un par de minutos para responder a su pregunta y a la alusión que me ha hecho.

La señora VICEPRESIDENTA (Villalobos Talero): Señor Larreina, es normal que les llame por sus nombres porque habla con ustedes, por tanto, entra dentro de la normalidad de lo que significa una réplica del señor ministro. Tiene usted un minuto para hacer una pregunta, pero solamente para eso.

El señor LARREINA VALDERRAMA: No, para responder a la pregunta.

La señora VICEPRESIDENTA (Villalobos Talero): Pero solo para eso.

El señor LARREINA VALDERRAMA: De acuerdo. Muchas gracias, señora presidenta.

El señor ministro nos preguntaba que por qué queremos ser independientes. Mire usted, queremos ser independientes porque queremos ser nosotros mismos, porque queremos decidir nuestro futuro, y eso no va contra nadie. Usted decía que si a España le va bien, a Euskal Herria le va bien, y es cierto; pero si a Alemania le va bien, a Euskal Herria le va mejor, y no somos parte de Alemania. Nosotros apostamos...

La señora VICEPRESIDENTA (Villalobos Talero): Gracias, señor Larreina.

El señor LARREINA VALDERRAMA: Acabo ahora mismo, señora presidenta.

La señora VICEPRESIDENTA (Villalobos Talero): Señor Larreina, no estamos en un debate de nacionalismo.

El señor LARREINA VALDERRAMA: No, es que me falta acabar el porqué queremos ser independientes.

La señora VICEPRESIDENTA (Villalobos Talero): Ya lo ha dicho.

El señor LARREINA VALDERRAMA: Me faltan treinta segundos. Le pido que tenga esa generosidad, porque no voy a alargar mucho el debate.

La señora VICEPRESIDENTA (Villalobos Talero): Finalice, señor Larreina.

El señor LARREINA VALDERRAMA: Muchas gracias, señora presidenta.

Queremos ser todos europeos, caminar todos juntos en Europa para que a todos nos vaya mejor. Mire usted, cuando a un padre y a una madre se les va un hijo de casa, para ellos es duro, pero a nadie se le ocurre decirle: si te vas de casa te voy a dejar en la calle, te voy a matar de hambre, te voy a echar de donde vivo. Ustedes están haciendo eso. ¿Cómo quieren que estemos con ustedes si nos quieren tan mal que nos amenazan con todo tipo de males si nos vamos de España?

Muchas gracias, señora presidenta.

La señora VICEPRESIDENTA (Villalobos Talero): Gracias, señor Larreina.

Señor ministro.

El señor MINISTRO DE HACIENDA Y ADMINISTRACIONES PÚBLICAS (Montoro Romero): Gracias, señora presidente.

Desde luego discrepo de la totalidad de su planteamiento, aunque haya sido en minuto y medio; discrepo en el sentido de que usted lo que no está valorando es lo que significa el proyecto europeo. El proyecto europeo es una cesión compartida de soberanía. Cuando ustedes piden marcharse de la casa


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de los padres llegan a destiempo, lo piden en un momento en que el mundo se mueve al revés. El mundo se mueve hacia la globalización, Europa se mueve hacia la integración, y esa es la única respuesta -también en términos económicos- que cabe darle. Por tanto, señoría, está usted desfasado en la historia. (Rumores). Cada uno defiende su posición, pero yo voy a trabajar para que los vascos se sientan orgullosos no solo por ser españoles sino por ser profundamente europeos.

Gracias, señora presidenta. (Aplausos).

La señora VICEPRESIDENTA (Villalobos Talero): Gracias, señor ministro.

Señor Gallego.

El señor GALLEGO BURGOS: Muchas gracias, señora presidenta.

Señores ministros, señorías, sí, este presupuesto va a marcar un cambio de ciclo, va a apuntalar la recuperación económica, nos va a permitir dejar atrás la recesión. Son unos presupuestos que nos van a permitir que la economía española vuelva a despegar y, desde nuestro punto de vista, son los mejores presupuestos posibles tras muchos años de crisis económica. Señorías, nosotros pensamos que estamos en la buena dirección, que hemos cambiado la tendencia, que hemos impulsado reformas que están generando confianza internacional, esperanza e ilusión. España ya no es el foco del problema. El debate sobre el rescate a nuestro país ya no se da, ya no existe. Nadie habla hoy de la prima de riesgo. Nadie teoriza sobre la Europa a dos velocidades. Lo del corralito de su admirado Krugman se quedó en una macabra predicción. Señorías, la situación económica se estabilizó y los agoreros de siempre se equivocaron. (Aplausos).

En el último año han mejorado muchos indicadores macroeconómicos, que se acabarán trasladando a las familias y a las empresas de nuestro país. La inflación está en mínimos, el desequilibrio de la balanza de pagos se está corrigiendo, la mejora de la competitividad está llevando a las exportaciones de nuestro país a cifras récord, se ha frenado la huida de capitales que sufrimos durante el primer semestre del año pasado, el déficit público ha sido reducido notablemente, la bolsa española está en máximos desde 2011 y la prima de riesgo está en mínimos también desde 2011. Todos esos elementos, que son muchos y muy importantes, nos hacen pensar que la economía española irá a mejor, y así lo destaca el cuadro macro que acompaña el proyecto de ley de Presupuestos Generales del Estado para el año 2014. El año que viene por primera vez desde que explotó la crisis económica -crisis económica que algunos tardaron tres años en asumir- volverá el crecimiento económico. Las cifras de crecimiento económico serán precedidas por un signo positivo, en vez de un por signo negativo. La economía no va a bajar, la economía va a subir. De hecho, en el tercer trimestre de este año, tal y como ha anunciado el ministro de Hacienda, ya crece la economía española, levemente es verdad, un 0,1 %, pero lo importante es ese signo positivo que marca el cambio de tendencia al que el Grupo Popular hace referencia. Nosotros en el cuadro macro marcamos un crecimiento del 0,7 % durante el año próximo, viniendo de una caída del 1,3; por tanto, estamos hablando de un crecimiento en muy pocos meses de 2 puntos del PIB, un crecimiento que me parece muy destacable. ¿Esa previsión es realista y prudente? Pensamos que sí. ¿Por qué? Porque está en consonancia con las previsiones de muchos organismos financieros internacionales, servicios de estudios que avalan esas cifras, que en sus predicciones hablan de un crecimiento de más 0,7. Pueden decir que el 0,7 es poco. Nos gustaría que fuera el 27,7, pero las cosas son como son, y para pasar al 27,7 primero hay que pasar por el cero, ponerle un signo positivo y luego ir incrementando esa cifra. Eso es un cambio de tendencia, es el punto de inflexión entre una fase de recesión y una de crecimiento. BBVA, Bankia, Caixa Cataluña, Comisión Europea, Cemex, Banco de España, CEOE, Funcas, La Caixa, Repsol, Santander, OCDE y Bankinter, entre otros, anuncian ese crecimiento del 0,7, del 0,8 o del 0,9 y algunos hablan de un punto. Por eso pensamos que las previsiones del Gobierno son razonablemente prudentes. Además, ese crecimiento económico es plenamente compatible con la reducción progresiva del déficit público.

El crecimiento y el control del déficit no son conceptos antagónicos sino complementarios. Nosotros seguimos pensando que el saneamiento de nuestras cuentas públicas es la piedra angular sobre la que descansa la recuperación económica, que se acabará traduciendo en la creación de empleo. Si no hay crecimiento económico, ¿cómo quieren ustedes que lleguemos a la fase que todos deseamos de creación de empleo? Primero se apuntala la recuperación económica, que es la condición necesaria para que luego se pueda crear empleo. El saneamiento de las cuentas públicas, además, garantiza la viabilidad de nuestro Estado del bienestar, porque si mantenemos unas cuentas públicas absolutamente desequilibradas no sé cómo vamos a pagar los servicios públicos fundamentales. También facilita el acceso de financiación


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al sector privado y nos permite proyectarnos en Europa como un socio fiable. El año que viene el déficit público será del 5,8 de nuestro producto interior bruto, que está muy lejos del 9,1 que dejó el Gobierno del que el señor Rubalcaba era vicepresidente. Parece, pues, bastante evidente que la política presupuestaria que lidera el ministro Cristóbal Montoro está empezando a dar sus primeros resultados. Subrayo que aún no hemos superado la crisis económica, pero hay muchos marcadores que nos hacen pensar que estamos en la buena dirección; como decía el ministro, empezamos a ver la luz al final del túnel. Efectivamente, todavía no hemos llegado a la cima. ¿Cuál es esa cima? La creación de empleo. El Gobierno del Partido Popular no va a quedarse con los brazos cruzados mientras en este país haya una tasa de desempleo tan insoportable como la que vivimos, pero todas las reformas que se están impulsando desde este Gobierno son con ese objetivo final, la creación de empleo. Por tanto, aunque en el año 2014 las cifras de desempleo mejoran muy levemente, es verdad que dichas cifras seguirán siendo elevadas, pero habremos parado la destrucción masiva de puestos de trabajo que venía acumulándose a lo largo de los últimos años de la crisis económica. (Aplausos). Lamentablemente, como todo el mundo o casi todo el mundo podrá comprender, no se puede pasar en veintidós meses de la bancarrota al pleno empleo. No se ha conocido economía, no se ha conocido país, nación en el mundo que haya logrado eso en tan poco tiempo. Estamos en una fase, este es un proceso y la creación de empleo llegará como consecuencia del crecimiento económico que -vuelvo a recordarlo- hoy el Banco de España ya marca en el tercer trimestre de este año. Por lo tanto el Partido Popular no se va a conformar con las mejoras macroeconómicas que no llegan a la calle. Nosotros queremos que los comerciantes, que las empresas, que los trabajadores noten la mejora de la economía. Todos esos señores, especialmente los parados, deben saber que este Gobierno, el Gobierno del Partido Popular, ha cogido con fuerza el toro por los cuernos y va a arreglar el desaguisado que dejó el PSOE; que nadie tenga ninguna duda. Aunque la tarea sea titánica, desde la seriedad, la tenacidad, la paciencia, lograremos sacar a este país de la crisis económica.

A este presupuesto, que no es la única herramienta que utiliza un Gobierno para hacer política económica, le acompaña un conjunto de reformas estructurales que también van en esa dirección, que tienen ese mismo objetivo, la creación de empleo (la reforma de las administraciones públicas, la Ley de Estabilidad Presupuestaria, la Ley de Educación, la reforma laboral, la lucha contra el fraude fiscal, la reforma de las pensiones, la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal, la Ley de Unidad de Mercado, la Ley de apoyo a los emprendedores, el Plan de pago a proveedores). Como se me acaba el tiempo, no sigo; pero se han hecho decenas y decenas de reformas para conseguir que la economía española crezca y pueda crear empleo. Además ha habido un cambio en la tendencia en la política presupuestaria con este Gobierno. Se acabó la política presupuestaria basada en el derroche, se acabó la política presupuestaria basada en el tirar de chequera. Estamos tratando de sacarle el máximo partido a cada euro. Hemos enterrado las políticas basadas en el aumento del gasto público a discreción que nos llevaban directísimos a la ruina. Este presupuesto es austero, está muy marcado, como todo el mundo comprende, por los intereses de la deuda y por las prestaciones de desempleo. Ya sé que al Grupo Socialista no le gusta que hablemos de herencia, pero es que la elevada partida que destinan estos presupuestos a pagar las prestaciones de desempleo viene de 2011, 2010, 2009... Igualmente la partida tan elevada que destinan estos presupuestos, de intereses de la deuda, también viene de 2008, 2009, 2010, etcétera. (Rumores). Eso nos obliga a reducir gastos corrientes prescindibles, el coste de la Administración, órganos burocráticos y simplifica procesos administrativos; por eso el gasto corriente de los ministerios se ve reducido un 4,7 %. En cambio en estos presupuestos se ven reforzadas algunas partidas que -creo que conviene recordar- producen un mayor retorno social y económico. El 52 % de estos presupuestos se destina a gastos sociales. El gasto de las pensiones sube un 4,9 % a lo largo del 2014, garantiza el cobro de las pensiones por desempleo, aumentan las partidas de fomento del empleo, educación -educación, ¿eh?, aunque hayan dicho durante doscientas mil veces estos dos días que baja no es así, lo pone en los presupuestos- sube un 10,6 %. Las becas exactamente igual, suben un 21,5 %, digan lo que digan; es la cifra que aparece en el presupuesto. Se sigue apostando además por infraestructuras que mejoran la competitividad y la cohesión de nuestra nación. Por cierto, desde el Grupo Popular pensamos que no es momento de decir: qué hay de lo mío. Se da la circunstancia de que en este debate el Grupo Parlamentario Catalán dice que todas las inversiones van a Galicia; los que dicen representar a Galicia señalan que todas las inversiones van a Asturias; los de Asturias que a Canarias... Bueno, esto no tiene ningún sentido. Ahora es momento de sacar a toda la nación hacia adelante, no de reclamar esa carretera que pase por mi pueblo porque me lo han pedido tres vecinos míos y es muy importante. (Rumores). Ahora no es ese momento sino el de apuntalar la recuperación y la fortaleza de


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la economía, así como de nuestro país. Además, señorías, suben las aportaciones al I+D+i, al igual que a la política industrial, a la ayuda al comercio, a las políticas de acceso a la vivienda, al teatro y a la música; garantiza los recursos suficientes a las comunidades autónomas y ayuntamientos, que son las administraciones encargadas de las políticas sociales. Estas son las cuentas, señorías, y lo demás son cuentos. Eso es lo que aparece en los Presupuestos Generales del Estado. No por repetir doscientas mil veces algo que sale en una pancarta va a ser creíble. Los presupuestos son los que son y marcan las cantidades que marcan.

Por cierto se ha hablado mucho también estos días sobre el incremento de la deuda pública en nuestro país. Efectivamente esa deuda pública rondará el 99 % de nuestro PIB, pero yo creo que conviene explicar por qué aumenta esa cifra o repetirlo -yo creo que el ministro ha dado muchas explicaciones sobre esta cuestión-. Nosotros pensamos que conviene volver a recordarlo. El Fondo de liquidez autonómica es una de las partidas que crece. No parece muy coherente quejarse del incremento de deuda y luego apoyar la ayuda financiera a comunidades autónomas que necesitan ese dinero para políticas sociales. También se incrementa la deuda por el Plan de pago a proveedores. ¿Eso qué permite? Permite que muchas pequeñas empresas puedan cobrar las facturas que algunas administraciones no les pueden pagar. (El señor presidente ocupa la Presidencia). Durante el debate decían que no hay políticas de estímulo, me parece una magnífica política de estímulo que las empresas de este país puedan cobrar las facturas que les deben las administraciones y la cifra que se dedica a esa política, a la del Plan de pago a proveedores, son cifras importantísimas. Muchas comunidades autónomas y ayuntamientos han recibido esa asistencia financiera y el Plan de proveedores. La suma de todas esas cantidades son 70.000 millones de euros para ayudar a que puedan levantar la persiana cada día. Por tanto, ¿se tiene que incrementar la deuda? Si queremos ayudar a esas comunidades autónomas parece razonable que sí. ¿Por qué aumenta más la deuda? Para financiar el propio déficit del Estado. Hay algunos que dicen: ustedes no deben combatir con tanta exigencia contra el déficit público y, en cambio, se quejan de que aumenta la deuda pública. Hay recursos también para nuestro sistema financiero. No llegará el empleo a nuestro país si no hay crédito y no habrá crédito si las entidades financieras en nuestro país no están saneadas, por tanto, nos parece una línea de trabajo acertada.

Señorías, esa deuda crece porque estamos pagando facturas que estaban en los cajones, porque estamos ayudando a comunidades autónomas y a ayuntamientos a recibir financiación necesaria para pagar sus servicios públicos, porque no queremos que se dispare el precio de la luz a las empresas y a los consumidores en nuestro país. En definitiva, estamos aumentando esa deuda porque la economía lo necesita. Estamos corrigiendo desequilibrios acumulados durante los últimos años. Estamos poniendo a cero el contador de las facturas que nos encontramos cuando accedimos al Gobierno. Si todo esto se hubiera hecho antes, desde luego, ahora no se tendría que hacer. Lo que no tiene sentido es quejarse de que aumenta la deuda después de haber dejado 738.000 millones de deuda pública y una pila de facturas en los cajones en los diferentes ministerios.

Quiero hacer alguna referencia a alguno de los comentarios que han hecho algunos grupos durante el debate estos dos días. El Partido Socialista decía que el presupuesto no era riguroso y que era falso. Me viene a la cabeza aquel refrán de que se cree el ladrón que todos son de su condición. Aquí no hemos venido a decir que estamos en la Champions League ni que tenemos el mejor sistema financiero del mundo. Aquí estamos diciendo que hay una serie de marcadores macroeconómicos que están mejorando, nada más, y que en esa mejora vemos que hay una luz al final del túnel y que vamos a salir de la crisis económica. Además me sorprende que cuando pasan a la oposición siempre encuentran la varita mágica para resolver todos los programas que tiene este país. Cuando ustedes gobiernan esa varita brilla por su ausencia; al revés, dejan la economía española como un solar cargado de deudas, de déficit y de paro, y resulta que cuando van a la oposición es cuando encuentran la clave filosofal para arreglar la situación económica. Tampoco pretendan endosarnos todos los lastres del pasado a nosotros. Nosotros llevamos veintidós meses gobernando y el PSOE debería recordar que su balance de gestión no fue del todo positivo. De hecho, hace un par de días hasta el mismo ex presidente del Gobierno, el señor Zapatero, reconoció que llegó tarde a reconocer la crisis y que ese fue uno de los motivos por los que España está como está. Por tanto, recuérdenlo siempre, estamos gestionando una economía que ustedes dejaron como dejaron: 5,3 millones de parados, 9,1 % de déficit público, una prima de riesgo de 450 puntos que decía el presidente del Gobierno que era el termómetro que mejor medía el estado de la economía en nuestro país -hoy afortunadamente está en 240 puntos- y una deuda impresionante.


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Me alegro de que hayan reconocido que España va a crecer el año que viene, aunque sí que tengo que decirles que el argumento que utilizaron durante el debate de ayer me pareció algo tramposo o, por decirlo de otra manera, un poco infantil. Si crecemos es porque Europa va bien, porque el viento europeo nos lleva hacia el crecimiento; si vamos hacia abajo, es porque el presidente Rajoy es malísimo, la culpa no la tiene Europa, lógicamente, la culpa es del presidente Rajoy. Me parece un discurso un poco infantil y supongo que algo habrá tenido que ver (Aplausos) el conjunto de reformas estructurales que se han hecho sobre la economía durante estos últimos veintidós meses; por lo tanto, no es justo que hagan eso. A lo mejor no tenemos la confianza del Partido Socialista, pero ya les digo, entre comillas: nos importa un bledo. Preferimos tener la confianza de los mercados que la confianza de Rubalcaba. (Aplausos). Para nosotros es más importante que los mercados nos presten el dinero cada vez a un precio más bajo que tener la confianza o el apoyo del Grupo Socialista que, por cierto, lo damos por perdido porque no han aprobado ni una sola reforma de las que ha impulsado este Gobierno a lo largo de estos veintidós meses.

Respecto a Izquierda Unida y su modelo anticuado, su estilo y sus recetas decimonónicas, ya hemos visto que en Andalucía dan un gran resultado; por eso hay la tasa de paro que hay, por eso tienen la necesidad de acogerse al rescate financiero, por eso tienen que sufrir también recortes muy agresivos. Ya vemos que esa política de Izquierda Unida de robar en supermercados, expropiar viviendas, etcétera, no da resultado. Nosotros no la compartimos, pensamos que ese no es el camino. Tampoco pensamos que sea el camino salir de Europa, romper con todo, salir del euro, dejar caer a todo nuestro sistema financiero; tampoco pensamos que sea el camino. Ustedes confunden sus sueños, sus deseos, con la realidad. El señor Lara ha llegado a decir que estos presupuestos nos llevan en dirección a Grecia, ha llegado a decir que estos presupuestos nos llevan a Grecia, a pesar de las previsiones de crecimiento económico positivas para el año que viene. Yo le digo a Izquierda Unida que revise su GPS, les veo demasiado despistados y, de verdad, los que van en sentido contrario a lo que opina todo el mundo son ustedes.

Respecto a algunos comentarios que hicieron ayer los diputados de UPyD, en cuanto al discurso de UPyD lo que he dicho al PSOE vale para UPyD, fundamentalmente es lo mismo. No encuentro ninguna diferencia entre lo que dijo el señor Rubalcaba y lo que dijo la señora Díez. Solo quiero decirles que la demagogia demoscópica y el populismo sin límite no sacan a un país de la crisis económica. Las reformas, la seriedad y el realismo son mejores consejeras. Esa es nuestra opinión. (Aplausos). Tampoco vemos que en Asturias, donde ustedes dicen ser tan influyentes -nosotros somos muy influyentes en Asturias, nosotros decidimos qué Gobierno y las políticas...- haya una especial mejoría con respecto a otras comunidades autónomas. Les pido que sus pócimas milagrosas las apliquen allí, en Asturias; si vemos que funcionan, de momento no lo vemos, no tendremos ningún inconveniente en aplicar esas pócimas a toda España.

A los grupos independentistas, es decir, a CiU y a Esquerra Republicana, en la misma línea de lo que comentaba el ministro esta mañana, quería decirles algunas cosas. Alimentar el victimismo desde luego no suma; buscar la bronca continua tampoco. El España nos roba es una mentira tan grande como la catedral de Barcelona. (Aplausos). Lecciones presupuestarias de Convergència i Unió y Esquerra Republicana tampoco aceptamos. De hecho, este año ustedes ni siquiera han presentado el presupuesto de la Generalitat; la Generalitat no tiene presupuesto, es de las pocas administraciones públicas del mundo que no tiene presupuesto, y vienen aquí y nos dicen cómo tenemos que hacer este presupuesto. También dicen que los presupuestos no son sociales, y eso lo dicen los mismos que cierran escuelas, guarderías, y todo lo que se ahorran se lo gastan en festines independentistas. Tampoco cuela. Cataluña es la comunidad autónoma que más ayuda financiera recibe del Estado, como recordó ayer el señor ministro. Hay 25.795 millones de euros que avalan esta afirmación. En veintidós meses 25.795 millones de ayuda financiera para pagar las nóminas de los profesores y de los médicos. -Y encima dicen que España nos roba-. Sembrar dudas sobre nuestra arquitectura constitucional dificulta la creación de empleo. La estabilidad política e institucional es mejor recibida en los mercados.

Les pido a los grupos de Convergència i Unió y de Esquerra Republicana que vuelvan al seny y que aparquen la rauxa. (Continúa su intervención en catalán). ¿Verdad, señor Bosch? Señorías, de esta situación no se va a salir ni con eslóganes ni con frases brillantes ni alentando manifestaciones ni enfrentando a españoles. El enfrentamiento entre españoles no es una buena medicina para salir de la crisis económica. La unión, las reformas, el esfuerzo colectivo, la perseverancia sin descanso son la llave de la recuperación económica. (Aplausos). Mienten aquellos que presentan soluciones fáciles a problemas difíciles. Tenemos que seguir luchando con agallas para poner a este país a trabajar. Este proyecto de presupuestos representa esta filosofía realista y valiente. Hoy estamos mejor que el año pasado y peor que el año que viene. Lo fácil ya lo hicieron otros. Ahora toca seguir perseverando en la defensa del interés general de los españoles. No


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son tiempos de partidismo fácil y de búsqueda del rédito electoral continuo. Son tiempos duros para ganarnos nuestro futuro colectivo y nuestro porvenir como nación. Saldremos de la crisis, que nadie tenga ninguna duda, y podremos decir con orgullo que España superó el reto más importante desde el inicio de la democracia. Que nadie tenga ninguna duda, señorías, saldremos de la crisis.

Muchas gracias. (Aplausos.-El señor Bosch i Pascual pide la palabra).

El señor PRESIDENTE: Señor Bosch, ¿para qué pide la palabra?

El señor BOSCH I PASCUAL: El señor Gallego ha hecho una alusión directa con mi nombre (Una señora diputada: A todos), y ha dicho una inexactitud sobre una frase.

El señor PRESIDENTE: Para eso a lo que se ha referido tiene dos minutos, y luego le daré la palabra al señor Gallego.

El señor BOSCH I PASCUAL: En diez segundos me sobra tiempo.

Señor Gallego, ha dicho que nosotros decimos la frase de España nos roba. Esa frase no la he dicho nunca ni la diré nunca. Ni España ni los españoles ni el pueblo español. Lo que sí he dicho, lo repito y me ratifico en ello, es que el Gobierno del Partido Popular nos roba. Eso es lo que he dicho. (Rumores).

El señor PRESIDENTE: Señor Gallego.

El señor GALLEGO BURGOS: Ha quedado bastante claro lo que he querido decir, señor Bosch. Usted, aquí, en el Congreso de los Diputados no dice lo de España nos roba, pero en Cataluña lo dice muy habitualmente y con mucha reiteración. Y si no lo dice usted lo dicen centenares de compañeros de su formación política. Es una afirmación absolutamente injusta y, como he dicho antes, es una mentira más grande que la catedral de Barcelona.

Muchas gracias. (Aplausos).

El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señor Gallego.

Señor ministro.

El señor MINISTRO DE HACIENDA Y ADMINISTRACIONES PÚBLICAS (Montoro Romero): Gracias, señor presidente.

Tengo que referirme inevitablemente a la situación y a lo que acaba de decir el señor Bosch. Cuando haga usted una afirmación de este tipo susténtela en alguna cifra, porque los catalanes son gente preparada y cualificada para entender exactamente a qué cifras se refiere. Si usted lo que niega es que, desde el comienzo de esta legislatura, el Gobierno del Partido Popular ha apoyado a la Generalitat y a todas las administraciones de Cataluña para hacer frente a la crisis de acceso a su financiación ordinaria, niéguelo pero ahí tiene esos 25.000 millones de euros expuestos delante de usted en dos años; niéguelos. (Aplausos). Sin embargo, no acaba ahí, porque ha habido un rescate bancario de una importantísima entidad bancaria en Cataluña. Solo ese rescate ha implicado 12.000 millones de euros más. A partir de ahí, tiene todo el elenco de inversiones que el Estado está realizando en Cataluña, que ya he dicho que me gustaría que fuera más, pero que están ahí en esas conexiones ferroviarias, con la finalización del tren de alta velocidad con la frontera francesa. Por eso, cuando se hacen afirmaciones vacías, señor Bosch, luego ya no se pueden sustentar. Le pido seriedad y responsabilidad cuando haga una afirmación de ese calibre y de esa envergadura. Pero, insisto, seriedad y responsabilidad asentada en cifras. Las cifras, si se refiere a las que ha solicitado la Generalitat de Catalunya como una deuda pendiente del Estado, las vamos a responder con el documento correspondiente, y verá y entenderá su señoría que las partes de reivindicación no tienen mayor sentido la gran mayoría de ellas, por no decir la totalidad. Lo haremos con toda la naturalidad y evitando expresiones como la que su señoría ha hecho uso esta mañana, porque son expresiones fuera de lugar que descalifican a quien las hace, señor Bosch. (Aplausos).

Quiero dar las gracias al Grupo Parlamentario Popular por el apoyo que presta a los Presupuestos Generales del Estado, por el discurso político sobre el que sustenta ese apoyo. También quiero extenderlo al representante de UPN, señor Salvador, y agradecerle expresamente el apoyo que supone la posición de Unión del Pueblo Navarro, que sabe que también está siendo correspondida con la lealtad del Gobierno de España con el Gobierno de Navarra, con el Gobierno de Unión del Pueblo Navarro, en todo momento, coadyuvando a los objetivos de superar la crisis económica en Navarra y facilitando los recursos y los medios, para que la Administración pública de Navarra cumpla los objetivos de déficit público.


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El debate llega a su término, pero a continuación empieza el trámite parlamentario de sustentar y defender las enmiendas al proyecto de ley de Presupuestos Generales del Estado. A este respecto, quiero pedir responsabilidad y compromiso a los diferentes grupos políticos; responsabilidad y compromiso con lo que es la esencia de este presupuesto; un presupuesto de austeridad, un presupuesto que sigue exigiendo esfuerzos a los ciudadanos, pero un presupuesto de solidaridad y un presupuesto que abre las puertas al crecimiento económico de España. Es un presupuesto que, como en el debate ha quedado suficientemente patente, trata de reconocer el esfuerzo de una sociedad entera, con independencia de las ideologías políticas de los ciudadanos. Es un reconocimiento al esfuerzo que han hecho los ciudadanos, que han hecho los españoles en el trayecto de esta crisis. Un esfuerzo que, debo añadir, les será devuelto. Ese es el compromiso del Gobierno, devolver los esfuerzos que han realizado; esfuerzos que han sido acordes con sus posibilidades económicas, pero esfuerzos que hacen que estemos entrando en nuevas etapas de evolución económica de nuestro país, y también de acción de gobierno que devolverá a los ciudadanos esos esfuerzos y, por tanto, redundará en beneficio de todos la superación de esta crisis en términos de crecimiento económico y de creación de empleo.

Gracias a todos por el contenido del debate. Ha quedado claro que en esta Cámara hay una amplia coincidencia sobre la certeza de una recuperación económica; España necesita eso, necesita confianza; los ciudadanos nos piden que respaldemos esos mensajes de confianza, y en este debate parlamentario ha quedado suficientemente expuesto.

Gracias, señor presidente. (Aplausos).

El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señor ministro.

Como ya he anunciado esta mañana, a la una procederemos a votar. (Pausa).

AVOCACIÓN POR EL PLENO:

- DEL PROYECTO DE LEY DE LA ACCIÓN Y DEL SERVICIO EXTERIOR DEL ESTADO. (Número de expediente 121/000051).

El señor PRESIDENTE: Se reanuda la sesión.

Como indiqué esta mañana, vamos a proceder a las votaciones. En primer lugar, vamos a someter a votación, aunque no tenga relación con el debate que hemos tenido ayer y hoy, la solicitud de avocación por el Pleno del proyecto de ley de la acción y del servicio exterior del Estado, presentada por el Grupo Socialista. Se han emitido 4 votos de forma telemática.

Comienza la votación. (Pausa).

Efectuada la votación, dio el siguiente resultado: votos emitidos, 337, más 4 votos telemáticos, 341; a favor, 155, más 3 votos telemáticos, 158; en contra, 181, más 1 voto telemático, 182; abstenciones, 1.

El señor PRESIDENTE: No se avoca a Pleno.

DEBATES DE TOTALIDAD DE INICIATIVAS LEGISLATIVAS. (VOTACIÓN):

- PROYECTO DE LEY DE PRESUPUESTOS GENERALES DEL ESTADO PARA EL AÑO 2014. (Número de expediente 121/000069).

El señor PRESIDENTE: Votamos ahora las enmiendas a la totalidad presentadas al proyecto de ley de Presupuestos Generales del Estado para el año 2014. Como son de devolución, se votan todas conjuntamente. Se han emitido 4 votos telemáticamente.

Comienza la votación. (Pausa).

Efectuada la votación, dio el siguiente resultado: votos emitidos, 337, más 4 votos telemáticos, 341; a favor, 156, más 3 votos telemáticos, 159; en contra, 181, más 1 voto telemático, 182.

El señor PRESIDENTE: Quedan rechazadas las enmiendas de totalidad al proyecto de ley de Presupuestos Generales del Estado para el año 2014.

Se levanta la sesión.

Era la una y cinco minutos de la tarde.

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