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DS. Congreso de los Diputados, Comisiones, núm. 95, de 16/05/2012
 


CORTES GENERALES
DIARIO DE SESIONES DEL CONGRESO DE LOS DIPUTADOS
COMISIONES

Año 2012 X Legislatura Núm. 95
PARA EL ESTUDIO DEL CAMBIO CLIMÁTICO
PRESIDENCIA DEL EXCMO. SR. D. EMILIO OLABARRÍA MUÑOZ
Sesión núm. 3
celebrada el miércoles,
16 de mayo de 2012


ORDEN DEL DÍA:

Comparecencia de la señora exsecretaria de Estado de Cambio Climático (Ribera Rodríguez), para que informe a la Comisión sobre su opinión respecto del resultado de la Cumbre de Durban y sobre estrategias de lucha y mitigación ante el cambio climático en el nuevo escenario. A petición de los grupos parlamentarios Socialista y de IU, ICV-EUiA, CHA: La Izquierda Plural. (Número de expediente 219/000005). ... (Página2)

Proposición no de ley relativa a la etiqueta sobre consumo de combustible y emisiones de CO2. Presentada por el Grupo Parlamentario Mixto. (Número de expediente 161/000383). ... (Página12)


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Se abre la sesión a las cuatro y diez minutos de la tarde.

COMPARECENCIA:

- DE LA SEÑORA EXSECRETARIA DE ESTADO DE CAMBIO CLIMÁTICO (RIBERA RODRÍGUEZ), PARA QUE INFORME A LA COMISIÓN SOBRE SU OPINIÓN RESPECTO DEL RESULTADO DE LA CUMBRE DE DURBAN Y SOBRE ESTRATEGIAS DE LUCHA Y MITIGACIÓN ANTE EL CAMBIO CLIMÁTICO EN EL NUEVO ESCENARIO. A PETICIÓN DE LOS GRUPOS PARLAMENTARIOS SOCIALISTA Y DE IU, ICV-EUIA, CHA: LA IZQUIERDA PLURAL. (Número de expediente 219/000005).

El señor PRESIDENTE: Vamos a iniciar la segunda sesión plenaria para el estudio del cambio climático con la celebración de la comparecencia de doña Teresa Ribera, exsecretaria de Estado de Cambio Climático, para que dé a la Comisión su opinión respecto del resultado de la Cumbre de Durban y sobre estrategias de lucha y mitigación ante el cambio climático en el nuevo escenario. Sin perjuicio de pedir perdón a todos los comisionados por una demora de naturaleza estrictamente técnica, querría hacerle una indicación de naturaleza procesal a doña Teresa Ribero. La comparecencia se circunscribe a los problemas dimanantes de la Cumbre de Durban y le agradecería que, en la medida de lo posible, circunscriba sus reflexiones y valoraciones -más que nada para no abrir debates y otras cosas que suelen ocurrir en esta Cámara- a este elemento que legitima su comparecencia. Dicho lo cual, vamos a cederle la palabra, sin perjuicio de, primero, agradecerle su comparecencia, reconociendo su altísima cualificación profesional en esta materia y sabiendo que todos tenemos grandes expectativas de que su comparecencia va a ser muy ilustrativa para los trabajos de esta Comisión.

La señora EXSECRETARIA DE ESTADO DE CAMBIO CLIMÁTICO (Ribera Rodríguez): Sin perjuicio de la recomendación procesal del presidente, quiero empezar mi intervención saltándomela para agradecer expresamente a esta Comisión su invitación para venir a comparecer y compartir con ustedes la valoración de la Cumbre de Durban. Además quiero también desearles lo mejor en estos trabajos que inicia en este principio de legislatura esta Comisión, que tiene por misión estudiar el cambio climático y cómo abordar políticas adecuadas al respecto, que seguro alcanzará un máximo protagonismo tanto desde el punto de vista geopolítico, como económico y será del interés de los comisionados.

Ayer en el discurso de investidura François Hollande identificaba tres grandes cuestiones: los retos para la recuperación económica en Francia y en la Unión Europea, el compromiso de Francia para contribuir a la paz en el mundo y a la preservación del planeta y la equidad y la formación, señalando que es tiempo para la transición energética y ecológica y para abrir oportunidades al desarrollo tecnológico y a la innovación. No es un hecho aislado, es algo que ocurre también en el Reino Unido, donde el programa del actual del Gobierno y del Gobierno anterior identificaban líneas muy parecidas en su política exterior y en su política nacional; en Alemania, con guión distinto, pero centrado también en la industria, en la economía y en la geopolítica asociada al cambio climático; en los países nórdicos incluso en los aspectos que trata el Gobierno-20, ahora presidido por México. Este discurso tiene una directa relación con lo que ocurrió en Durban. Es pertinente esta asociación por distintas cuestiones. La primera de ellas es porque el equilibrio y la sostenibilidad ambiental son claves en la preservación de la paz y en los grandes retos de la seguridad global, entendida esta desde su perspectiva económica, social y ambiental, pero también desde el punto de vista de la política, de la capacidad de los gobiernos, de las instituciones de resolver los grandes problemas, los grandes retos a los que se enfrentan las sociedades. En un mundo interconectado se requiere un esfuerzo global suficiente y equitativo basado en cuatro grandes pilares. Primero, el de la gobernanza, establecer reglas conocidas y compartidas de antemano por todos los actores. Eso no significa que necesariamente todos deban quedar sometidos a un mismo contenido, las situaciones distintas hacen que cada cual deba asumir obligaciones diferentes, pero sí reglas conocidas y compartidas por todos. Debe darse una coordinación eficaz y flexible entre los gobiernos, debe darse participación y responsabilidad en compromisos, en obligaciones y derechos. Ha de impulsarse una oportunidad de actividad económica, la integración en las actividades productivas en la perspectiva de negocio para movilizar el cambio en los procesos económicos y en el desarrollo. Debe darse apoyo social, con una mejor comprensión del problema, con la credibilidad de las instituciones multilaterales, regionales y nacionales, y debe abordarse cómo dar respuesta a las necesidades de financiación de esa gran transformación económica y del modelo de desarrollo. Esto es lo que en grandes líneas se pretendía en Durban y en gran medida se consiguió orientar. A modo de resumen podemos decir que Durban fue un paso correcto en esa dirección. Esto no significa que a partir de ahora todo sea fácil, ni que todo esté resuelto -abordaremos inmediatamente después esa primera valoración de los contenidos-, pero sí que fue un paso correcto en esa dirección.

¿Cuáles eran los objetivos que se planteaban los representantes de los Gobiernos al acudir a Durban? Fundamentalmente, dos grandes aspectos: desarrollar todo el paquete de decisiones, de grandes principios adoptados en la cumbre del año anterior, celebrada en Cancún, y resolver aquellas preguntas para las que no fue posible


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encontrar respuesta un año antes. Dentro de estas preguntas identificaré cuatro: ¿Qué pasa con el Protocolo de Kioto? ¿Qué pasa con la voluntad de muchas partes de lograr un acuerdo global para afrontar el cambio climático? ¿Qué ocurre con la financiación de ese proceso de cambio, de ese proceso de construcción de resistencias, de mitigación de las vulnerabilidades de los más pobres? Y sobre todo, cuarta y última cuestión, ¿qué pasa con la diferencia entre los compromisos de reducción de gases de efecto invernadero anunciados por los distintos actores y la necesidad de incrementarlos para lograr el objetivo global de que la temperatura no suba más de 2 grados centígrados? Las posiciones de los grupos de negociación de camino a Durban pueden resumirse en la siguiente explicación, sin duda simplista, pero gráfica. Por un lado, países como Estados Unidos o las grandes economías emergentes consideraban que en grandes líneas lo resuelto en Cancún era suficiente y solo quedaba por contestar a aquellos que se sintieran inmiscuidos por la pregunta: ¿qué ocurría con el Protocolo de Kioto? Consideraban que no había margen político para incrementar la ambición en la reducción de emisiones y que esta ambición debía incrementarse una vez se adoptara el quinto informe de evaluación del panel intergubernamental de cambio climático. Un segundo grupo de países, los países pequeños insulares, los países menos desarrollados, los países en desarrollo, en general, consideraban que la cumbre del año anterior había sido un primer paso, pero era manifiestamente insuficiente. Debían identificarse nuevos márgenes de reducción y se necesitaba un compromiso, no ya de 2 grados centígrados sino de 1,5 grados centígrados, como incremento máximo de la temperatura promedia del planeta. Además se necesitaba un segundo periodo de compromiso del Protocolo de Kioto, un mecanismo de adaptación y acceso a recursos de forma inmediata, la rápida implementación del Fondo verde de cambio climático, y que este fuera dotado suficientemente desde un primer momento. La Unión Europea, por su parte, había anunciado su apoyo a la continuidad del Protocolo de Kioto, pero subrayando que el mismo, solamente con aquellos que habían mostrado su disponibilidad a adoptar un segundo periodo de compromiso, no resultaría suficiente. Por tanto, la Unión Europea consideraba que este segundo periodo de compromiso no era sino un instrumento de transición que debía llevarnos a la convergencia en un acuerdo común aplicable a partir de 2020 y que, mientras tanto, los países debíamos investigar e impulsar un incremento de la ambición colectiva para lograr esa reducción de emisiones que nos permitiera alinearlos con el objetivo de los 2 grados centígrados. Respaldaba también expresamente la Unión Europea la inmediata operatividad del Fondo verde y su dotación gradual de recursos con arreglo a los principios de solidaridad y de la integración del factor cambio climático en la actividad económica y en las inversiones, es decir, con carácter general, en el mundo de la empresa y los operadores, los agentes privados.

¿Cuáles fueron los resultados de Durban? En primer lugar, el Protocolo de Kioto sigue vivo. Hubo una decisión de respaldo unánime a la continuidad del Protocolo de Kioto, si bien hay algunos aspectos que deben ser completados a lo largo del año, como son la extensión que debe tener ese segundo periodo de compromiso, las cifras de ese compromiso cuantificado de reducción por parte de las economías industrializadas y las enmiendas que se puedan incorporar de manera adicional, incluyendo más gases o nuevos mecanismos de mercado. En segundo lugar, el respaldo, unánime también -quizás este es el dato más significativo-, a un acuerdo global aplicable a todos que debe estar en vigor, a más tardar, en 2020 y acordado, a más tardar, en 2015. En tercer lugar, el lanzamiento, el respaldo expreso, el inicio de operaciones del Fondo verde. Deben designarse 25 miembros para su consejo, debe elegirse sede y debe acordarse el establecimiento de una relación con la conferencia de las partes y la Secretaría de la Convención de Cambio Climático con independencia de su integración en los mecanismos financieros habituales en el ámbito internacional. Se incluyen también referencias a la creación de nuevos mecanismos de mercado y se adopta el compromiso de impulsar nuevas reducciones para cubrir ese diferencial entre la mitigación comprometida y los 2 grados centígrados como objetivo marco para el conjunto de los países.

¿Cuál es la valoración de conjunto de este acuerdo? Como decía al principio, creo que es un paso correcto, en la buena dirección; es un éxito por el que pocos daban crédito de antemano basado en varios elementos. Al principio en la fuerte voluntad de la comunidad internacional para mantener vivo el multilateralismo, para ejercer de forma activa compromisos y responsabilidades compartidos. Este es un dato tremendamente significativo, porque permitió que nadie quisiera verse aislado, separado del conjunto de las decisiones del resto de los países y, por tanto, asumir la responsabilidad de un elemento de quiebra. El conjunto de los países en desarrollo reclamó a los emergentes un compromiso en esta dirección, del mismo modo que se lo reclamaban a los países industrializados. Esto tiene mucho que ver también con el creciente interés de China en este proceso de cambio. Por razones geopolíticas le importa la opinión de la comunidad internacional al respecto, sobre todo de los países en desarrollo; por interés económico y comercial, como gran apuesta de su industria a medio plazo; y también como incentivos para favorecer un desarrollo más eficiente que reduzca otro tipo de problemas, de tensiones internas dentro de sus fronteras. El tercer elemento de éxito creo que tiene que ver con la Unión Europea, con la capacidad de liderazgo que demostró la Unión Europea recuperando ese perfil de actor político clave en materia de cambio climático. Quizás recuerden ustedes que, dentro del análisis que hace el Consejo Europeo de Relaciones Exteriores en torno a cuáles son las grandes políticas y la acción internacional de la Unión Europea, destaca año tras año el peso, la valoración


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positiva de la política exterior en materia de cambio climático como uno de los grandes ejes en los que mejor se valora la actividad de la Unión Europea. La Unión supo entender que aquí podía marcar un perfil político propio; de hecho debía recuperar ese perfil político propio, debía reorientar sus alianzas y consolidar respeto y claridad en los mensajes hacia fuera.

Quedan sin embargo algunos retos, preocupaciones por resolver después de Durban. En primer lugar, se mantiene ese diferencial entre las reducciones anunciadas y el compromiso de los 2 grados centígrados. En función del analista se calcula que los compromisos comunicados por parte de los países a la comunidad internacional nos mantienen en una senda de incremento de temperatura entre los 3 y los 6 grados centígrados, es decir, todavía manifiestamente lejos de los 2 grados centígrados máximos respaldados por todos; este es con diferencia el mayor problema y la mayor preocupación que tenemos por delante. La segunda cuestión que queda abierta es la dificultad objetiva de conciliar el proceso formal para garantizar el éxito de lo que se vino a llamar plataforma de Durban, es decir, el trabajo orientado a conseguir ese acuerdo internacional, a más tardar en 2015, con la evolución en paralelo de las negociaciones, de los perfiles de ese segundo periodo de compromiso del Protocolo de Kioto; si no, podríamos correr el riesgo de quedarnos con un segundo periodo de compromiso del Protocolo de Kioto sin acabar de afianzar esas reglas comunes y elementales compartidas por todos. La tercera cuestión o el tercer reto pendiente en la lista de preocupaciones o, por lo menos, de las cuestiones relevantes en la agenda presente, es la necesidad de una fortísima voluntad política para abordar las dos cuestiones previas, el proceso en paralelo en el seno de Naciones Unidas y el logro de identificar reducciones adicionales, así como el peso que tiene la Unión Europea para lograr el éxito en este objetivo en términos de credibilidad, en términos de perfil político hacia fuera y en términos de perfil económico hacia dentro. Es congruente con los objetivos marcados a 2020 y, sin embargo, el desfase que se ha producido en los últimos años hace que la propia Unión Europea se plantee preguntas importantes a las que debe dar respuesta con suficiente ambición, claridad y congruencia; congruencia en otras señales, en otros procesos que discurren en paralelo, algo que podríamos calificar -cuarto gran reto- como el modo en que se pueda hacer uso inteligente y coherente del resto de las herramientas económicas y políticas de las que dispone la propia Unión para mantener ese liderazgo.

Desde la cumbre de Durban hay algunas señales importantes que creo que se deben destacar. La primera de ellas es la continuidad de los trabajos, de las discusiones informales en el seno del grupo de las grandes economías, que por primera vez destacan expresamente en su reunión del mes pasado, de abril, en Roma, la necesidad de impulsar reducciones en el seno de la Organización de Aviación Civil Internacional y de la Organización Marítima Internacional, y recuerdan el efecto que tienen los subsidios a los combustibles fósiles, persiguen el análisis del efecto que tendría la inclusión de nuevos gases en la cesta de los compromisos internacionales de reducción de emisiones y buscan fórmulas para incrementar la disponibilidad de recursos financieros y asociaciones entre el sector público y el privado en la agenda internacional o para impulsar agendas propias de reducción de emisiones en el ámbito energético.

También en línea con esto, uno de los foros que procede de este grupo de las grandes economías, las reuniones ministeriales de energía limpia a principios de este mismo mes impulsan actividades que permitan reducir las emisiones del conjunto del ámbito energético, sabiendo que representan el 80% del consumo global de energía y dos tercios del crecimiento proyectado. Por tanto, como aborden esa reducción de emisiones en el seno de las grandes economías será fundamental para el éxito del desarrollo de las tareas de la plataforma de Durban, cómo escalar la ambición de colaboración internacional o cómo impulsar un reflejo del coste real de la energía, de la eficiencia energética, o acelerar la innovación y la I+D.

En el seno de la Unión Europea en estos meses también se abre una oportunidad de crecimiento asociado a la revisión del esfuerzo en la reducción de emisiones, a la revisión del contexto del sistema europeo de comercio de derechos de emisión o al impulso que pueda generar la adopción de nuevas opciones como los bonos verdes o el apoyo del Banco Europeo de Inversiones a infraestructuras de transporte y energía que permitan incrementar el nivel de ambición de la Unión Europea y, por tanto, comunicar los datos que todavía quedan pendientes para el segundo periodo de compromiso del Protocolo de Kioto con un nivel de ambición más alto.

También en estos últimos meses se observan movimientos muy interesantes en países como Australia, Corea o Nueva Zelanda, orgullosos de la implantación de nuevos sistemas de comercio de derechos de emisión, o de México, que aprueba una ley completa de cambio climático, y junto a esto, dos últimos referentes de lo que ha venido ocurriendo desde entonces. Uno, preocupante, es el estancamiento de los programas satelitales de seguimiento de observación de la tierra por parte de Estados Unidos en un momento electoral y ralentización por razones económico-financieras en la Unión Europea, y segundo, la celebración esta misma semana de reuniones de los órganos técnicos de la Convención marco de Naciones Unidas de cambio climático que deben, entre otras cosas, abordar el calendario de procedimiento de consecución de los objetivos de la plataforma de Durban, completar los trabajos encargados en Durban para la COP de este año a celebrar en Doha y la puesta en marcha de esos incrementos de la ambición declarada por parte de los países, sin olvidar por último que la cumbre de Río de Janeiro se celebra en menos de un mes.


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El señor PRESIDENTE: Damos las gracias a doña Teresa Ribera por su elocuente intervención y sin más preámbulos pasamos al turno de grupos, como es habitual en esta Comisión, de menor a mayor. El Grupo Mixto no tiene representación en este momento. (Pausa). Pasamos al Grupo de La Izquierda Plural y, a estos efectos, por un tiempo de diez minutos que se interpretarán con flexibilidad por esta Presidencia, tiene la palabra la señora Ortiz Castellví.

La señora ORTIZ CASTELLVÍ: En primer lugar, quiero agradecer a la señora Ribera su comparecencia, que desde nuestro grupo parlamentario entendíamos interesante, para explicarnos de qué escenario partimos después de Durban. De hecho, la legislatura empezó con un primer balance en la investidura del presidente del Gobierno, que tachó de decepcionantes los resultados de Durban, dijo que él tenía poca confianza en estas cumbres y que creía más en los hechos y en las políticas concretas de cada uno de los países.

No solemos coincidir con el presidente del Gobierno en estas valoraciones pero, aunque reconozco que usted ha puesto en valor el resultado de Durban y la bondad y la virtud de que después de Durban continúe un escenario de negociación, de que nos emplacemos a continuar negociando y de que no se haya desmoronado, a nuestro entender sí que fue -coincidimos con el presidente del Gobierno en ese sentido- un poco decepcionante. No porque no se hayan conseguido avances o, como mínimo, nos hayamos emplazado a seguir negociando, a mantener esos espacios multilaterales y a reconocer las posiciones de los distintos países, sino porque cada vez nos alejamos más de poder cumplir los objetivos o de aquello que debemos cumplir si no queremos ir al horizonte del aumento de la temperatura a más de 2 grados. De hecho, si continuamos tal como estamos en la situación actual, muchos expertos dicen que nos encontramos en la línea de llegar a esos 6 grados que serían catastróficos.

Si el presidente me permite, una vez situado el contexto de Durban, de lo que se ha conseguido y de la situación en la que estamos, creo que a estas alturas también nos interesaría saber cuál es el escenario de futuro que se plantea, y en este sentido nos gustaría conocer su opinión. Desde la perspectiva española nos preocupa que el escenario de crisis económica haya apartado el medio ambiente de la agenda política y presupuestaria en concreto. A nuestro entender, tanto la crisis climática como la económica se deberían abordar conjuntamente y de hecho hay países que así lo están haciendo. En muchos países de Europa está siendo así, la economía verde está siendo la palanca del cambio de modelo de productivo, de creación de puestos de trabajo y de recuperación económica. No es el caso español, como tampoco lo es de otros países, y nos preocupa que en las futuras cumbres -esta semana en Bonn también se está negociando, o en Río +20, así como en las futuras reuniones- se incremente esa falta de resultados, esa debilidad en las negociaciones muy marcada por las políticas de austeridad, esa falta de voluntad política para abordar la crisis climática conjuntamente con la crisis económica. Los déficits presupuestarios y la falta de voluntad para orientar presupuesto e inversión hacia la lucha y mitigación del cambio climático nos preocupan y nos gustaría saber su opinión al respecto.

También nos gustaría conocer su valoración sobre Kioto. Ahora nos encontramos en el escenario para aplicar Kioto 2 y nos gustaría saber su opinión sobre lo que ha funcionado y lo que no ha funcionado y que claramente debería ser mejorable en Kioto 2. A nuestro entender, objetivos que se habían planteado no se han cumplido, y un ejemplo claro también a nivel europeo e internacional es el mercado de derechos de emisión y cómo han bajado los precios, son incompatibles con los objetivos de reducción. Cómo cree que podemos encontrar nuevos instrumentos para mejorar la eficiencia en este sentido.

Sobre la implantación del Fondo verde, hasta ahora se ha vinculado mucho el Fondo verde a las políticas de cooperación internacional y de hecho se han cogido fondos dedicados a cooperación internacional para dedicarlos a políticas de lucha contra el cambio climático. A nuestro entender, ese no es el instrumento sino que debería ser un nuevo objetivo añadido que no se tendría que vincular a la cooperación; nos gustaría que nos dijera cómo cree que podría funcionar ese Fondo verde en un futuro. Por otro lado, cuál es su valoración sobre las negociaciones de Bonn esta semana y si cree que puede haber avances en este sentido.

Finalmente, usted es la primera persona que comparece después de que lo hiciera el ministro para explicar cuáles son las líneas de la legislatura en temas de cambio climático. A nuestro entender, cada vez hay menos exigencia para avanzar en este sentido y llevamos un balance muy negro en la legislatura en cuanto a energía y eficiencia energética; se han liquidado los recursos en temas de eficiencia energética; la mayor parte de los recursos se dedica a la compra de derechos de emisión; hay muy poca ambición en este sentido. Nos gustaría saber su opinión sobre cómo está ubicada ahora España a nivel internacional y en las futuras negociaciones en materia de medio ambiente y cambio climático y si España ha perdido liderazgo y posición en los últimos meses. Sobre todo nos gustaría saber cómo cree -ya que usted tiene conocimiento de qué están haciendo otros países en este sentido- que España debería abordar instrumentos en la lucha contra el cambio climático y como mínimo ponerse a la altura de Europa.

Nosotros hemos propuesto en reiteradas ocasiones cuestiones como la fiscalidad verde para avanzar y para financiar esa necesaria lucha y mitigación contra el cambio climático y cambiar la legislación sobre el sector energético, y aquí se mantiene un decreto sobre el carbón que a nuestro entender no tiene razón de ser. Por otro lado, nos gustaría saber su opinión sobre las medidas de movilidad. Creemos que el modelo de movilidad en


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España va en detrimento de esos objetivos de reducción de emisiones y nos gustaría saber su opinión sobre este tema. La principal contribución a las emisiones es precisamente desde los sectores difusos, especialmente la movilidad y el transporte privado. ¿Cómo cree que desde otros países se está abordando esto, que queda fuera del mercado de emisiones?

Nos gustaría ser más optimistas, o como mínimo ser optimistas en las próximas reuniones, y querríamos que nos diseñara cuál es el escenario de futuro. A nuestro entender son inaplazables las exigencias y las urgencias de nuevos objetivos de reducción. No vamos por el buen camino, yo creo que eso es objetivamente cierto. Es verdad que hay disponibilidad y parece ser que China ha empezado a trabajar con ese plan quinquenal para apostar por las reducciones. Nos gustaría que nos diera su opinión sobre los cambios de posiciones que haya en otros países desde Durban, especialmente Estados Unidos y China, que seguramente son los principales emisores, pues creo que alrededor del 50% de las emisiones vienen de estos dos países. Por tanto, es fundamental saber la posición que tienen actualmente y la que usted prevé que puedan tener en las futuras cumbres y si ha evolucionado esa posición en los últimos meses.

El señor PRESIDENTE: Como cuestión previa o de orden recordaría a los portavoces que vayan a intervenir a continuación que la petición de comparecencia se circunscribe a glosar los efectos o las consecuencias de la Cumbre de Durban, y yo pediría que en la medida de lo posible las cuestiones de política doméstica o de política interior no se incorporaran a las preguntas o a las invocaciones realizadas a la compareciente. Dicho lo cual tiene la palabra, en nombre del Grupo Parlamentario Catalán (Convergència i Unió), el señor Barberà i Montserrat.

El señor BARBERÀ I MONTSERRAT: Agradecemos toda la información y toda la experiencia que durante este tiempo ha podido vivir y que en Durban vivió, pero no vamos a hacer ninguna pregunta. Leeremos atentamente lo que ha descrito porque nos servirá para actualizarnos, porque nosotros no estuvimos en Durban.

El señor PRESIDENTE: Señor Barberà i Montserrat, muy agradecido por la elocuencia, pero sobre todo por la concisión de su intervención, a la que no estamos acostumbrados. A algunos, por nuestra condición de vascos, se nos atribuye una cierta propensión no a la exhuberancia verbal, sino a todo lo contrario, a la concisión en el uso de la palabra, y algunos más optimistas preconizan que a la largueza en los hechos.

El señor BARBERÀ I MONTSERRAT: Señor presidente, no serán todos.

El señor PRESIDENTE: No, todos no. Ese mito antropológico que se nos atribuye a los vascos me encargo yo de pulverizarlo sistemáticamente. (Risas). Dicho lo cual y con las invocaciones y reflexiones que he hecho anteriormente, cedo la palabra a la señora Narbona.

La señora NARBONA RUIZ: Permítame que en primer lugar manifieste mi satisfacción por contar hoy aquí con la presencia de la que ha sido secretaria de Estado de Cambio Climático, Teresa Ribera, que tiene una experiencia en la materia de la que ha venido a hablar muy anterior a su condición de alto cargo. Seguramente es la persona en la Administración española que durante más tiempo ha trabajado en las cumbres internacionales de cambio climático y hoy es reconocida fuera de nuestras fronteras como una experta de gran prestigio. De hecho, está presidiendo la task force sobre el futuro de los mercados de carbono en el Centro Europeo de Estudios Políticos. Por ello creo que su opinión aquí es muy valiosa para todos los diputados y para quienes tengan la ocasión de leer las actas de esta Comisión. Muchas gracias, por tanto, por su exposición, señora Ribero.

Si me permite, respecto de lo que ha sucedido en Durban y de cuál es el momento actual de la negociación internacional me gustaría hacerle preguntas relativas a dos aspectos. Uno, el propio liderazgo de la Unión Europea. Los liderazgos no se construyen si no hay resultados. Yo creo que hay que saber identificar cómo la Unión Europea desde la Cumbre de Río, hace veinte años, ha tenido la capacidad de liderar entre todos los países que la configuran y en sus propias instituciones la respuesta ante el cambio climático. Es verdad que las instituciones europeas han ido muchas veces por delante de la posición de muchos de los países que forman la Unión Europea, pero al final ha habido resultados, insuficientes, pero resultados. Una pregunta sería la siguiente. La evolución que han tenido las emisiones de gases de efecto invernadero en la Unión Europea durante los últimos años, que llevan a que hoy el conjunto de la Unión Europea esté cumpliendo con los objetivos del Protocolo de Kioto -es el único área geopolítica del mundo que puede decir esto-, ¿en qué medida se debe a la crisis económica y a la reducción en la actividad económica que se ha producido y cuánto cabe atribuir a las transformaciones en el sentido de una mayor eficiencia energética que ha llevado al desacoplamiento en algunos países europeos del crecimiento económico respecto de su consumo de energía o la propia expansión de las energías renovables? Porque hoy Europa está donde está como consecuencia de factores, algunos sin duda ligados a la crisis económica, pero otros que tienen mucho más que ver precisamente con esos elementos de liderazgo que, como usted señalaba, han llevado a que en la Conferencia de Cancún la Unión Europea sea un actor político relevante.


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Además de resultados en términos de emisiones de gases de efecto invernadero -quizá también se puede ver cuál ha sido la evolución en España, puesto que formamos parte de la Unión Europea y como país miembro en el escenario internacional al formar parte del bloque europeo, es oportuno que sepamos dónde estamos y dónde hemos estado a lo largo de estos años-, hay aportaciones muy importantes de la Unión Europea en términos de directivas, de reglamentos, de mecanismos de mercado y de un debate, inconcluso por cierto, sobre la fiscalidad. Ya la portavoz de La Izquierda Plural ha hecho mención a ello, estamos todavía en la antesala de que la Unión Europea adopte una decisión sobre la tasa internacional de transacciones financieras en la que cabe plantear que haya recursos dedicados a las políticas de cambio climático. En todo lo que se refiere a financiación a los países en desarrollo la Unión Europea ha sido un área que se ha caracterizado por avanzar incluso antes de que ello fuera estrictamente necesario, como ha sido el caso del Fondo verde, donde Europa ha comenzado a aportar, y también lo ha hecho dentro de Europa España, antes de que el Fondo verde esté plenamente constituido. Por lo tanto, respecto de los logros que ha conseguido la Unión Europea y que son sin duda todavía insuficientes, me gustaría preguntar sobre algo a lo que ya se ha aludido, que es la evolución de los mercados de carbón, donde se han producido sin ningún género de dudas elementos que no se contemplaban cuando se diseñó el régimen de derechos de emisión. Es preciso que entendamos por qué se ha producido esa desviación respecto de la perspectiva inicial de la fijación de un precio al CO2 y cómo eso se puede corregir en los próximos tiempos entendiendo que los mercados de carbono juegan un papel que es complementario y que es un estímulo precisamente a la transformación hacia una economía baja en carbono, donde la Unión Europea juega un papel relevante en términos de orientación. Pero además está el debate sobre la imposición sobre el propio CO2 como elemento central cara al futuro y cara a la transición. Aquí, no solo como parte de la Unión Europea sino precisamente por el papel que usted ha señalado de los debates en el seno del G-20 respecto a cómo financiar la transición energética que la Agencia Internacional de la Energía considera absolutamente urgente e imprescindible, me gustaría conocer también su opinión sobre el debate que va teniendo lugar a escala internacional desde hace unos años respecto de la eliminación de los subsidios a los combustibles fósiles como complemento a la fiscalidad activa, digamos que como la parte de desincentivo a los combustibles más contaminantes y por ello también de forma indirecta de incentivo a las energías renovables.

Usted ha mencionado cómo en este momento -y con esto paso al segundo bloque de preguntas- en la recuperación económica a escala europea juega un papel cada vez más importante esa orientación del cambio climático como vector de salida que ha formado parte del debate en Durban, que cada vez más está presente en las posiciones de países que no se han preocupado hasta fecha muy reciente por la economía del cambio climático pero que son cada vez más conscientes del coste de la inacción. En ese sentido, si Nicholas Stern volviera a escribir hoy un informe sobre el coste de no actuar en materia de cambio climático seguramente los resultados de ese informe serían todavía de mayor impulso a la adopción de medidas, puesto que en estos últimos años los sucesivos informes del IPCC -y lo que ya se prevé para el próximo- lo que nos están indicando es que el calentamiento global está yendo todavía más rápido y por ello el coste de la inacción desde el punto de vista económico es cada vez más importante. En ese sentido creo que toda orientación que entre Durban y la próxima cita en Qatar vincule la actividad y la recuperación económica con el avance en una economía baja en carbono va a tener una extraordinaria dimensión en el debate político y económico. Por ello, también me gustaría saber su opinión sobre el liderazgo que cabe atribuir a la Unión Europea a través de la estrategia 2020 y a través del debate que en estos momentos existe a nivel europeo sobre esa mayor ambición, que estaría incluso soportado por resultados en términos de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero en Europa más rápidos que los que se preveían hace algún tiempo.

Todo ello va por cierto muy ligado al debate sobre los mercados de carbono. Respecto a ello, como última pregunta, me gustaría que explicara ante esta Comisión qué efectos tienen las compras de créditos de carbono sobre los países terceros y sobre los propios países que hacen dicha adquisición. Es decir, cuál es el efecto, más allá del coste presupuestario, que tiene una actuación en los mercados de carbono porque me temo que en España en particular se vea esta actuación solo desde el punto de vista de un empleo de recursos públicos sin valorarlo en cuanto al estímulo que ello supone también para el desarrollo de determinadas actividades económicas y por supuesto para el impulso a un desarrollo en los países más pobres que no repita la pautas equivocadas del primer mundo.

El señor PRESIDENTE: Para finalizar este turno de intervenciones, en nombre del Grupo Parlamentario Popular tiene la palabra la señora Bajo Prieto.

La señora BAJO PRIETO: En primer lugar quiero dar la bienvenida a doña Teresa Ribera a esta Comisión para el Estudio del Cambio Climático, quien comparece en la misma por ser la representante del Gobierno español como secretaria de Estado en funciones durante la celebración de la Cumbre del Cambio Climático de Durban. Le quiero adelantar que no le voy a formular ninguna pregunta porque entiendo que venimos a hablar de un hecho que ya ha pasado, del informe que usted hace, y no le voy a pedir ninguna valoración ni que se posicione sobre nada de futuro porque entiendo que en este momento ocupa un puesto de funcionaria en la Oficina del Cambio Climático. Tampoco voy a extenderme


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ni voy a hacer ninguna valoración sobre la gestión que usted ha desempeñado en los últimos años.

En segundo lugar, quiero darle las gracias por el exhaustivo informe que nos ha presentado. Y antes de entrar a valorar el resultado de la Cumbre de Durban sí que me gustaría dejar clara la postura del Gobierno español. Siempre que se va a una cumbre, las posiciones se fijan en el Consejo Europeo; es decir, que la posición que mantienen los Estados miembros de la Unión Europea se negocia en su conjunto. En este sentido la posición para Durban fue objeto de análisis en las últimas reuniones que se celebraron en el Ecofin y en el Consejo de Ministros de Medio Ambiente. El Consejo Europeo de 23 de octubre de 2011 decía que es urgente convenir en un proceso hacia la consecución de un marco global jurídicamente vinculante y la fijación de unos plazos claros que garanticen la participación global incluso de las principales economías. El Consejo Europeo confirma que la Unión Europea está abierta a un segundo periodo de compromisos en virtud del Protocolo de Kioto como parte de una transición hacia dicho marco. Dicho esto, no creo que España fuera a Durban sin guión, como pudimos leer en algunos medios de comunicación, ni que la victoria del Partido Popular dejara la posición de nuestro país en el aire porque la opinión de la Unión Europea ya estaba adoptada y fijada y era muy dudoso, por no decir imposible, que el futuro Gobierno de España, liderado por un partido europeísta como es el Partido Popular, fuera a desmarcarse de las decisiones adoptadas en el seno de la Unión Europea.

Las valoraciones surgidas a raíz de la celebración de la Cumbre de Durban han sido muy dispares, desde los muy optimistas, como los organizadores, que la llegaron a calificar de éxito rotundo a los muy pesimistas, como ecologistas, sindicatos, ONG, que mostraron su decepción ante el fracaso que según ellos había sido la Cumbre de Durban. La virtud está en el término medio y a esa virtud me voy a acoger para valorar los resultados de la cumbre. En la celebración de la cumbre, como usted, señora Ribera, ha puesto de manifiesto, fue muy difícil llegar a acuerdos; además se prorrogó un día más porque las negociaciones y las deliberaciones fueron muy intensas. Creo que ha sido muy positiva la continuación del Protocolo de Kioto a través de un segundo periodo de compromiso que empezará el 1 de enero del año que viene y que se extendería, según el último Consejo de Ministros de Medio Ambiente, hasta el 31 de diciembre de 2020. También creo que será muy efectiva la puesta en marcha del Fondo verde para el clima. En la pasada cumbre se aprobó el diseño en la estructura del Gobierno. Se espera que el fondo sea uno de los principales canales para asistir a los países en desarrollo y recientemente el Gobierno español ha conseguido que nuestro país tenga una silla en la junta del Foro verde para el clima. Como bien saben sus señorías, el número total de sillas para los países desarrollados es de 12; cada silla cuenta con un miembro y un alterno y España se rotará con Italia de tal forma que España será miembro de la junta durante el primer y el tercer año e Italia será el alterno y el segundo año Italia será el miembro y España será el alterno.

Señora Narbona, sobre la financiación del Fondo verde le vuelvo a repetir, como en la anterior Comisión, que el dinero que se ha puesto ahora es de financiación inmediata porque lo que se ha aprobado en Durban es la composición del Gobierno y su diseño. Es decir, aún no está operativo. Igualmente considero, señora Ribera, que ha sido un avance teniendo en cuenta que la cumbre estuvo a punto de ser un fracaso por las diferencias entre la Unión Europea, Estados Unidos, China y la India en la creación de la plataforma de Durban para acción mejorada que tiene como objetivo desarrollar un nuevo instrumento legal antes de 2015 aplicable a todos los países e implementarse a partir de 2020.

En resumen, creo que la Cumbre del Cambio Climático de Durban más que un éxito de primer orden, como usted la calificó en su momento, constituyó un avance. Aunque hoy estoy más de acuerdo con la calificación que le ha dado usted de -no sé si recuerdo bien- un paso correcto. Yo estoy más de acuerdo con eso. Soy consciente de la complejidad de llegar a acuerdos internacionales, sobre todo cuando los objetivos que plantean cada uno de los países y grupos de interés divergen tanto. Se garantiza la continuación del Protocolo de Kioto a través de un segundo periodo de compromiso y se buscan compromisos legalmente vinculantes para todos los grandes emisores a partir de 2020, y eso es la primera vez que ocurre en las negociaciones. Pero la realidad es que la Unión Europea se ha quedado sola entre 2013 y 2020 con objetivos obligatorios frente al resto del mundo -el 85% de las emisiones, que no es broma-, que se ha quedado con objetivos voluntarios. Creo que Europa debe seguir liderando, de acuerdo con sus posibilidades, la lucha contra el cambio climático a nivel internacional, y creo que debe aprovechar ese liderazgo para mejorar su competitividad. Pero, lamentablemente, mientras países como Estados Unidos, Canadá, Rusia y Japón no estén en el segundo compromiso de Kioto, o países como China y La India no se comprometan a reducir sus emisiones, la partida hacia una verdadera transformación no estará completa porque faltarán jugadores, y los jugadores que faltan no son precisamente para estar sentados en el banquillo, sino que son para jugar un papel crucial en esta partida. Por último, solo me cabe desear que los trabajos, reuniones y negociaciones que se estén llevando a cabo para desarrollar los acuerdos adoptados en Durban vayan por el buen camino para que lo que ayer fuera un avance, mañana sea un éxito.

El señor PRESIDENTE: Señora Abajo, en todo caso quiero comentarle que si usted ha optado por no hacer preguntas es una decisión estrictamente personal, no porque reglamentariamente no proceda este trámite. Después de escuchar a todos los portavoces de los distintos grupos parlamentarios, la señora Ribera tiene la palabra para contestar lo que estime pertinente.


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La señora EXSECRETARIA DE ESTADO DE CAMBIO CLIMÁTICO (Ribera Rodríguez): Muchísimas gracias a todos los portavoces por su cálida acogida en esta Comisión y por las preguntas y comentarios que me dirigen. Intentaré contestar de manera sistemática, lo que supone que en algunos casos fusionaré algunos de los comentarios y preguntas que han hecho las portavoces de La Izquierda Plural y del Grupo Socialista, repasando cuestiones que son amplias y muy relevantes, no solo hasta Durban y después de Durban, sino que probablemente formarán parte del debate público de las próximas décadas.

En primer lugar, la cuestión de la valoración con respecto al proceso en sí mismo y si hay riesgo o no de incrementar la debilidad. Iniciaba mi intervención señalando la conexión que existe entre cambio climático y una nueva noción de seguridad y paz, como prevención de conflicto. Indicaba que hacía esta referencia porque en el momento de transición global en el que estamos, afianzar instituciones que permitan consolidar sistemas de gobernanza flexible, eficaz; coordinar una transición que requiere de algún modo integrar las preocupaciones de los más débiles y vulnerables y, al mismo tiempo, exigir de forma equitativa esfuerzo y responsabilidad por parte de todos, no es sencillo y, sin embargo, en la negociación de cambio climático en Naciones Unidas observamos cómo ha podido haber más o menos avances, pero nunca, a salvo del riesgo en Copenhague, que ahora comentaré, se ha producido una quiebra. Y digo a salvo del riesgo de Copenhague porque precisamente lo que ocurrió allí alimenta en la dirección correcta el multilateralismo. La oposición en el plenario no lo fue con respecto del fondo, sino con respecto de la forma, con respecto al hecho de que el presidente Obama, porque le iban a cerrar el aeropuerto, diera una rueda de prensa dando por hecho un éxito que todavía no contaba con el respaldo ni siquiera informal, o con respecto del hecho de haberse sentido excluidos los más pequeños, vulnerables y afectados por el proceso de negociación. Por tanto, creo que ese riesgo de debilidad no es tal; existe riesgo de complejidad, de lentitud. Comparto la preocupación con respecto a lo que cuesta abordar de manera integrada la respuesta y de manera razonablemente rápida. Ocurren muchas cosas, lamentablemente, no a la velocidad que se requiere.

Kioto. Creo que Kioto ha sido un paso definitivo que ha tenido como gran virtud el haber conseguido dos cosas. Una, haber trasladado la noción de coste por afección ambiental, reduciendo, por tanto, esa sensación intangible que vivíamos de antemano, en la que se socializan los costes, pero se privatizan los beneficios de asumir, de utilizar parte del capital natural, en este caso, esa parte del capital natural que afecta a nuestro sistema climático, Kioto ha sido tremendamente eficaz para ello; ha trasladado esa noción a los presupuestos públicos y a los presupuestos de las empresas, a las decisiones de inversión de todos aquellos que tenían obligaciones directamente en Kioto e indirectamente a través de la incorporación de la normativa en Kioto. Incluso aquellos que no tenían obligaciones para con Kioto entendieron que antes o después deben asumir e integrar -porque será la forma en la que funcione la economía en las próximas décadas- ese coste si no quieren perder una posición de razonable competitividad en los mercados globales. Por tanto, mi valoración de conjunto es extraordinariamente positiva. Otra cosa son ciertamente los detalles, como en todo, sobre todo cuando se valoran a toro pasado las cosas que se podían haber mejorado; que sea cuestionable si en el equilibrio de reparto de esfuerzos se podía haber apuntado más o menos en una determinada dirección. Pero me parece que la valoración de conjunto es extraordinariamente positiva. De hecho, si Kioto sigue vivo es porque representa el símbolo, el referente al que se acogen de manera clara la mayor parte de las sociedades del planeta. Entienden qué significa y entienden que es la manera de avanzar en la lucha contra el cambio climático y de reportar de manera transparente el cumplimiento de las obligaciones.

Se abordaba también la cuestión de los mercados de carbono y la reducción o la caída drástica de los precios del CO2 en el mercado europeo. Lo abordaban las dos portavoces con preocupación y ciertamente este es un elemento de preocupación. Y lo es porque el hecho de que se produzca una atonía mantenida en el tiempo hace que las decisiones de inversión que se tomen hoy no integren razonablemente ese coste de CO2 y, por tanto, fijen el perfil de las emisiones en el futuro sin haber optado necesariamente por las opciones más limpias. Es decir, la diferencia de coste entre una inversión que emplee tecnología limpia y, por tanto, fije un inmovilizado que resulta más bajo en emisiones en los años a venir, y el coste del desembolso inicial de las tecnologías convencionales en un momento en el que el acceso a crédito es complejo, hace que aquellos que hubieran estado animados a abordar una inversión empleando tecnología limpia, con un desembolso inicial más alto, pero a sabiendas de que a medio plazo le resulta rentable, puedan sentir la tentación de no hacerlo en esta dirección, sino consolidar un perfil sucio para los próximos años. Si a eso se suma la reducción de los estímulos para el apoyo, para la innovación, para asumir el riesgo de desarrollar nuevas soluciones tecnológicas más eficientes, observamos como se retrasa la acción, sin embargo no se reducen los costes en el medio plazo. Probablemente, al contrario; estamos cayendo en un incremento de costes en el medio plazo y es poco inteligente lo que está ocurriendo. Creo que quizá el dato más significativo, y es sobre el que el conjunto de las instituciones europeas deben reflexionar de una manera más intensa en estos meses, es que si esto ha sido posible hasta la fecha ha sido por la convicción que han trasladado la Unión Europea y sus instituciones a los ciudadanos, a los inversores, de su vocación de liderar ese proceso de transición, ese proceso de transformación, asumiendo que era algo que beneficiaba no solo al conjunto de la humanidad, sino también a Europa misma.


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La mantenía en un perfil más eficiente, más competitivo y generaba una movilización de recursos orientados al salto tecnológico, hacia la innovación. Sin embargo, la parálisis, la falta de reacción en los últimos meses con respecto de esta situación hace que muchos observadores se planteen si ciertamente esa voluntad es congruente, confiada en el tiempo; si van a tardar tiempo en recuperarse esas señales orientadas por la normativa comunitaria y, como digo, generen un efecto que no es neutro y que puede suponer un incremento de costes para el conjunto de la Unión Europea en el medio plazo. ¿Cómo se puede abordar esta cuestión? Ciertamente se requiere hacer uso de una batería de medidas que está siendo objeto de análisis por distintos actores, pero sobre todo se requiere un mensaje político muy claro por parte del Consejo Europeo: esta es la Europa que queremos a veinte años vista, este es nuestro compromiso como actor económico, industrial y energético en los correspondientes ámbitos sectoriales, y estas son las medidas que orientan esa senda de descarbonización de nuestra economía y de posición eficiente y competitiva a veinte, a treinta años vista.

Con respecto a la cuestión del liderazgo de la Unión Europea creo que en efecto, como indicaba en mi intervención inicial, esta es una cuestión clave. La Unión Europea ha sido capaz de trasladar el mensaje: esto es lo que queremos para nosotros y para el conjunto de la humanidad, y ha sido un mensaje entendido por las sociedades, entendido por los países más vulnerables, plenamente compatible con la esencia de los valores democráticos, participativos y de redistribución de la trayectoria europea. Creo que para resultar convincentes los hechos deben acompañar las palabras, y esas son las dudas que plantea la falta de respuesta o la lentitud en la respuesta ante la situación que estamos viviendo en estos momentos. Señalaba la Agencia Europea de Medio Ambiente esta misma mañana, cuando hacía público su informe sobre la base de indicadores ambientales, que la crisis económica y financiera probablemente está generando una respuesta cortoplacista por parte de las instituciones comunitarias, sin darse cuenta de que esa respuesta cortoplacista muy probablemente incremente los costes a medio plazo, y por tanto lo que deba hacer es buscar sinergias entre lo que se haga a corto plazo con lo que resulte coherente con los objetivos de medio y largo plazo.

Sí creo que la evolución de los gases de efecto invernadero en el conjunto de la Unión Europea -por cierto, primer ámbito o uno de los ámbitos donde se coordinaron políticas de austeridad de manera clara y temprana- tiene mucho que ver con transformaciones estructurales de gran calado, tiene mucho que ver con la voluntad de reducir nuestros costes en la balanza energética y de ganar posiciones competitivas en los mercados globales a medio plazo. Ha sido un vector orientador claro de la política industrial y de la política económica de la mayor parte de los países, y esto se plasma en esa valoración comparada entre la evolución del producto interior bruto y la valoración de la evolución de la intensidad energética o de las emisiones de gases de efecto invernadero en países como Reino Unido, Alemania, Francia, los países nórdicos, o incluso la propia España, que quizá es el ejemplo que conozco mejor. Se ha producido una reducción como en muy pocos países de nuestro entorno, principalmente en los ámbitos energéticos, fruto de esa apuesta por un perfil de electricidad limpia impulsando las energías renovables o unas medidas orientadas a la reducción de las emisiones del sector transporte, con una presencia creciente de biocombustibles -donde evidentemente hay que abordar otro tipo de cuestiones-, o con una fiscalidad propia para los automóviles que orientan las decisiones del comprador. De hecho, ejemplo de que no tiene una relación directa con la situación de crisis es que la única categoría del inventario de gases de efecto invernadero donde las emisiones se mantienen constantemente al alza es en el capítulo residuos, que por cierto tendría mucho que ver con los niveles de consumo y su caída en los casos de crisis económica. Y sin embargo probablemente ese incremento de las emisiones asociadas a los residuos tiene que ver con los modelos de gestión y no tanto con la crisis.

Sí creo que es importante que la Unión Europea lidere este proceso, y sí creo -que también lo han comentado ustedes- que probablemente al hilo de un mayor o menor ambicioso programa de recuperación del que ya se habla este será uno de los grandes vectores. Señalaba que forma parte de la agenda del Partido Socialdemócrata y del Partido Democristiano en Alemania; del Partido Laborista y del Partido Conservador en el Reino Unido; del Partido UMP y del Partido Socialista francés. Creo que estos van a ser cambios muy importantes que van más allá de la preocupación ambiental ciertamente existente, tienen que ver con seguridad energética, con seguridad económica, con la incidencia social en el reparto, en la garantía de acceso a las oportunidades que ofrece el capital natural.

Señalaban también otra cuestión importante al hilo de los mercados de carbono, y es la evolución de los mercados de carbono o la incidencia que pueda tener en países en desarrollo. Es verdad que se trata de una transformación global y forma parte intrínseca de los acuerdos y de esos elementos de éxito del Protocolo de Kioto. Si se ha de favorecer la gran inversión en el perfil energético de los próximos años -que va a tener lugar sobre todo en los países en desarrollo, que es donde más crecen las demandas de electricidad y energía en su conjunto- es importante que la diferencia entre el coste actual de invertir en energía sucia o invertir en energía limpia sea favorecido de algún modo, y los mecanismos basados en proyectos, las nuevas fórmulas de mercados de carbono, las nuevas herramientas que se pretenden impulsar a partir de Cancún y Durban van precisamente en esta dirección; generalizar modelos de energía limpia, procesos industriales sin emisiones de CO2 y a esto ayudan esas partidas destinadas a la compra de derechos de


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emisión, que por cierto han generado un incremento notable de la presencia de la demanda de la inversión asociada a estos sectores por parte de las empresas españolas, tanto de las industriales como de las del sector servicios.

Con respecto a la cuestión de la financiación que también han abordado ustedes comentaría varias cosas. En primer lugar, señalaba la portavoz de La Izquierda Plural la relación que existe entre las partidas presupuestarias destinadas a cooperación al desarrollo y la financiación internacional de cambio climático, fruto de la solidaridad con los países más pobres. Creo que hay dos matices que hacer a esta cuestión. El primero de ellos es que ciertamente para abordar una transformación del alcance del que se requiere no basta ni con las partidas de cooperación al desarrollo, ni las que se pudieran sumar, fruto de la decisión soberana de los Parlamentos nacionales. Se trata de transformar las reglas generales de inversión y del modelo de desarrollo en su conjunto, por eso es importante -y es uno de los pilares del Fondo verde- la participación del sector privado en este ámbito. Sin embargo también es cierto que en la medida en que está muy directamente vinculada al propio modelo de desarrollo debemos procurar que el modelo de desarrollo que se financie sea bajo en carbono y resistente al cambio climático. A partir de ahí los compromisos que cada uno de los países asuman en materia de solidaridad con el cambio climático deben ser sobre todo explicados de manera transparente, cuánto computa como ayuda oficial al desarrollo, cuánto asociado a esa ayuda oficial al desarrollo garantiza que sea limpio, resistente, que se incorpore razonablemente ese componente de cambio climático.

Comentaban dos cuestiones adicionales que también me parecen del mayor interés. Por un lado las cuestiones de la fiscalizad, y por otro lado la cuestión de los ingresos que pudieran ocasionarse con la desaparición de los subsidios a los combustibles fósiles. Con respecto a estas cuestiones se viene trabajando, tanto en el seno de Naciones Unidas como en el seno del G-20, de manera que se identifiquen nuevas fórmulas que permitan financiar esa transformación a gran escala. La cuestión de la fiscalidad es una cuestión clave que procede de todas las recomendaciones de todos los organismos internacionales al respecto, no solamente para el destino de parte de las tasas que se pudieran llegar a instaurar en materia de transacciones financieras, sino también una fiscalidad verde asociada al CO2 por distintas razones. Primero, por diversificación y solvencia del sistema fiscal en su conjunto, porque es mucho más equitativo desde el punto de vista de la manifestación de riqueza, que es a lo que atiende el sistema fiscal, que centrar exclusivamente en las rentas del trabajo -hablábamos antes de ese reparto desigual del capital natural-. Segundo, por solvencia con respeto a las señales que se envían, por tanto ese componente conductual hacia los actores que son objeto de tasación. Esta misma mañana de hecho la European Climate Foundation indicaba cómo probablemente forma parte de los elementos clave para recuperar el balance fiscal a nivel europeo, y desde luego resultaría mucho más equitativo y justo que basarlo exclusivamente en el incremento de la presión fiscal sobre las rentas del trabajo o la presión fiscal sobre el impuesto del valor añadido. Formará sin duda parte de las grandes reformas que se aborden, bien de manera coordinada a nivel de la Unión Europea, donde de hecho ya hay tres medidas en un paquete orientadas en esta dirección, en fiscalidad energética, en evolución del sistema de comercio de derechos de emisión, y en eficiencia energética, bien a través de la revisión de los sistemas fiscales nacionales.

Por último, la cuestión de los subsidios a los combustibles fósiles. Para que se hagan una idea, los últimos datos de los que yo dispongo, de la Agencia Internacional de la Energía, ponían de manifiesto cómo para poder abordar con éxito los objetivos de los 2 grados centígrados de aquí a 2020 se necesitarían movilizar 5 trillones de dólares. El equivalente en dólares del total de los subsidios a combustibles fósiles del mundo son 4 trillones de dólares. Es decir, solamente con la eliminación de los subsidios a los combustibles fósiles habría cuatro quintas partes de esos recursos que podrían ser movilizados en la dirección correcta. Se trata de hacerlo de una manera llevadera y razonable. Nosotros disponemos de un marco que nos orienta en esa dirección, y si por razones sociales, coyunturales y de gestión de ese proceso de cambio se han requerido determinadas limitaciones, determinadas medidas, me parece que sobre todo tenemos que estar seguros de que la coherencia en el objetivo final se mantiene.

Señalaba también la portavoz de La Izquierda Plural dos cuestiones más que voy a tratar rápidamente. La primera de ellas, que voy a contestar muy brevemente, es cómo se pueden abordar estas cuestiones en el conjunto de la comunidad internacional y cuál es la posición de España. Al respecto le diré que puedo decir poco porque ciertamente no sigo la posición oficial de España, no formo parte de las delegaciones oficiales de España en este momento. Creo que España tiene un peso específico, una reputación y una capacidad muy notables en todos los frentes, tanto desde el punto de vista institucional como desde el punto de vista de las empresas. No es casualidad que en efecto hayamos logrado una vez más una posición en el Consejo del Fondo verde, una persona que, por lo demás, venía de presidir el Fondo de adaptación, y contaba con la reputación ofrecida por la anterior directora general de Cambio Climático que formó parte de ese Fondo de transición o de ese Comité de transición al Fondo verde. Por tanto estoy plenamente convencida de que la acción concertada entre instituciones y empresas y sociedad es clave y permite mantener a España, que se juega mucho en este campo, en la primera línea del proceso de negociación formal e informal en materia de cambio climático y transformación del modelo energético. Es clave, eso sí, que las decisiones en estos dos espacios, transformación energética y transformación en cambio climático, sigan


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siendo lo más coherentes posible con respecto a los objetivos a medio plazo.

Señalaba también, por último, cuáles pueden ser los cambios de posición con respecto a algunos de los actores clave y la perspectiva de conjunto. Va a ser un año muy complicado. Creo que este año probablemente se centre exclusivamente en cerrar aspectos de forma, y sería un gran éxito si se lograran avances en reducción de emisiones sectoriales al margen del proceso formal de Naciones Unidas de cambio climático. Creo que China cuenta con un compromiso serio en esta dirección. Probablemente el debate en China no es tanto reducir emisiones o cambiar su modelo de crecimiento, sino hasta dónde se comprometen ante la comunidad internacional a hacerlo, pero como digo China deja claro que no quiere quedarse aislada de este debate. Por tanto mientras pueda asumirlo seguirá trabajando formando parte de aquellos que asumen responsabilidades ante la comunidad internacional. Es un año electoral en Estados Unidos, por tanto el margen para operar es limitado. India está en un momento complicado y sigue siendo un actor complicado. Japón, que ha sido un socio convencido y extraordinariamente avanzado en este terreno, está en un momento de redefinición de su política energética, como saben ustedes, como consecuencia de la catástrofe de Fukushima, que hace que se muestre más reticente con respecto a la posibilidad de absorber compromisos mayores a corto plazo. No cabe duda de que seguro que a medio y largo plazo va a seguir trabajando en esta dirección. Por tanto un año complicado; si no hay un liderazgo claro por parte de la Unión Europea, que me parece que tiene capacidad para consolidando esa alianza con los países en desarrollo arrastrar a los demás, va a ser difícil que se produzcan los movimientos que se requieren.

Por último, un comentario más para completar las preguntas formuladas por la señora Narbona. Sí creo que no actuar contra el cambio climático, como decía antes, no es neutro, genera un incremento de costes y así lo indican no solamente el señor Stern, sino que tenemos abundante literatura científica pasada, pero también muy reciente, en esta dirección, y como digo instituciones tan tradicionales como la Agencia Internacional de la Energía, como la OCDE y como el Banco Mundial señalan la necesidad -cito literalmente- de una revolución en este campo.

Con respecto a los comentarios de la señora Bajo Prieto nada tengo que decir, al margen del comentario ya hecho de la presencia de España en ese Consejo del Fondo verde. Me parece capital, importantísimo y yo creo que es algo de lo que nos debemos felicitar todos.

Un último comentario. No soy funcionaria de la Oficina de Cambio Climático, pero entiendo que no me han llamado para esto, así que me parece muy bien que usted no me haga preguntas, pero ni me han llamado en condición de funcionaria ni me han llamado por estar donde no estoy, que no estoy en la Oficina de Cambio Climático.

El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señora Ribera, por su segunda intervención. Se da por concluido este trámite, y le agradecemos la prolijidad y la ilustración de sus manifestaciones.

Dado que tenemos un segundo punto del orden del día, que es la tramitación de una proposición no de ley, vamos a suspender la sesión por cinco minutos para que los portavoces puedan ordenar sus enmiendas y para despedir a la compareciente. (Pausa).

- PROPOSICIÓN NO DE LEY RELATIVA A LA ETIQUETA SOBRE CONSUMO DE COMBUSTIBLE Y EMISIONES DE CO2. PRESENTADA POR EL GRUPO PARLAMENTARIO MIXTO. (Número de expediente 161/000383).

El señor PRESIDENTE: Señorías, iniciamos el debate de la proposición no de ley relativa a la etiqueta sobre consumo de combustible y emisiones de CO2. Para la defensa de la proposición tiene la palabra, por un plazo de tiempo entre siete y diez minutos, el señor Tardà.

El señor TARDÀ I COMA: Brevemente, puesto que tenemos que estar también en la Comisión de Defensa, en la que comparece el ministro Morenés.

La presente iniciativa pretende simplificar y clarificar, especialmente de cara al consumidor, la etiqueta de consumo de combustible y emisión de CO2. Se trata de convertir en obligatoria la etiqueta voluntaria, que tiene un formato similar al usado en electrodomésticos y con el que las personas consumidoras están más familiarizadas. Esta modificación no solo aportará una mayor y más clara información, sino que indirectamente incentivará el consumo y, por tanto, la fabricación de modelos más eficientes energéticamente. El ejemplo de las neveras es paradigmático. Gracias a la etiqueta se ha incentivado el consumo de modelos más eficientes, ya no solo por concienciación ecológica -que obviamente también- sino en muchos casos como medida de ahorro en la factura de la luz. Por eso, en un momento de crisis económica, pensamos que el ahorro energético traducido como ahorro económico en un combustible cada vez más caro supone un importante incentivo a la venta de coches más eficientes. Esto, por extensión, ayudará a reducir las emisiones de CO2 y a acercarnos al cumplimiento del Protocolo de Kioto, e indirectamente también tendrá otras dos consecuencias positivas. Por un lado, la reducción del combustible del que nuestro Estado es importador y, por tanto, con impacto en la balanza económica; y, por otro lado, el incentivo a la fabricación de coches más energéticos, favoreciendo la competitividad de nuestras empresas en una tecnología limpia y de futuro.

Aceptaremos la enmienda que ha presentado el Grupo Popular, razón por la cual creo que alcanzamos, más o menos, los objetivos perseguidos por nuestro grupo parlamentario presentando esta proposición no de ley.


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El señor PRESIDENTE: En principio se han presentado tres enmiendas a esta proposición no de ley. La primera, de Convergència i Unió. Tiene la palabra, el señor Barberà.

El señor BARBERÀ I MONTSERRAT: Cuando vimos la proposición no de ley presentada estuvimos de acuerdo en la propuesta. Sin duda, va más allá de lo que el Real Decreto 837/2002 constataba. El ejemplo puesto por el señor Tardà sobre las neveras y la etiqueta que era voluntaria ayuda a que el usuario tenga más información, cosa que es nuestro deber y nuestra obligación. Pero queríamos añadir en esta etiqueta -ya que había que cambiar la etiqueta voluntaria a obligatoria- la introducción de otras informaciones que tal vez no estén relacionadas con la producción o con la emisión de CO2, pero sí de otros contaminantes muy importantes que tienen las grandes ciudades y que son causantes de que la calidad del aire de estas ciudades no sea la correcta y que, por tanto, tienen afectación directa en la salud de las personas que viven en ellas. Creíamos que era un buen momento para incentivar la baja emisión de CO2 en los vehículos, ya que es un sector difuso el del transporte y muy importante, y con ello dar información. Perdemos una oportunidad para incentivar al Gobierno a que en esta etiqueta incorpore otros valores que son el dióxido nitroso y las partículas más pequeñas de 10 micras, que son las que producen efectos nocivos para la salud de las personas que viven en las ciudades. Es importante avanzar en este punto, por lo que nosotros también nos sumamos a la enmienda presentada por el Grupo Popular, porque el objetivo básico inicial de la proposición no de ley era evolucionar y cambiar en el real decreto la etiqueta que era voluntaria y hacerla obligatoria. En este sentido ya mejoramos la información, aunque nuestro grupo continuará trabajando para intentar que el Gobierno incorpore estos parámetros también. Hay vehículos que no son los que emiten menos CO2 los que menos emiten partículas nocivas para las personas que viven en la ciudad, con lo que puede ser contraproducente. Estamos dando una información al ciudadano respecto a las emisiones de CO2 y a la lucha contra el cambio climático, pero no les estamos dando la información necesaria para su salud. Recordemos también que las emisiones de CO2 podemos compensarlas en el territorio. En las ciudades, la cantidad de partículas menores de 10 micras y de dióxido nitroso no se puede compensar en el campo o con otros parámetros.

Nosotros continuaremos trabajando en este sentido, al igual que asociaciones automovilísticas alemanas, que tienen incluido -incluso para el uso del vehículo en las ciudades- estos parámetros, que no afectan directamente al cambio climático pero que complementan la información del consumidor y, en este caso, le dan información para mejorar su salud. Nos sumamos a la propuesta de enmienda del Grupo Popular.

El señor PRESIDENTE: Si he entendido bien su propuesta va a aceptar la transacción articulada a través de la enmienda del Grupo Popular.

El señor BARBERÀ I MONTSERRAT: Sí, señor presidente.

El señor PRESIDENTE: Se ha presentado una segunda enmienda a esta proposición no de ley por parte del Grupo Socialista, para cuya defensa tiene la palabra el señor Pradas.

El señor PRADAS TORRES: En primer lugar, creemos muy oportuna la propuesta que se plantea por parte de Esquerra, porque de aquí a un par de días seguramente conoceremos los niveles de emisión de CO2 derivado del transporte y también de otros gases. Las previsiones parece que no van a ser muy buenas, según declaraciones del propio ministro, y mucho nos tememos que ni las generales ni las que se refieren al transporte. Creo que la política que se ha iniciado en relación con el tema de las energías renovables y los recortes presupuestarios no va a ayudar en próximos ejercicios tampoco, pero esto no es lo que nos trae hoy aquí, sino el tema del transporte, y parece que ahí los datos tampoco van a ser muy prometedores. Curiosamente vemos que la crisis actúa con un doble filo. Por una parte se reducen las emisiones porque hay menos vehículos en circulación -vehículos destinados al transporte y a los servicios- y, por otra parte, tenemos un parque cada vez más obsoleto y menos eficiente. Por lo tanto, todo lo que sea mejorar ese parque de vehículos a través de la modificación de la etiqueta, que viene recogida en el Real Decreto 837/2002, nos parece una buena solución. Entendemos, al igual que Esquerra, que mejorar la información, hacerla más popular, más visible, simplificarla, es ir en el buen camino, es dar un paso más, al igual que la enmienda que ha presentado el Grupo Popular y que también vamos a aceptar para dar, al menos, un paso, aunque no demos los tres que pretendíamos desde el Grupo Socialista. Nosotros queríamos ir un poco más allá, porque después de esta referencia legislativa del año 2002 ha habido dos hitos normativos importantes, desde nuestro punto de vista. Por una parte, la Ley de Calidad del Aire, que modifica el impuesto de matriculación y que ya está dando sus resultados. Concretamente, ojeaba estos días unos datos de la propia patronal de concesionarios diciendo que las emisiones de CO2 se han reducido de 140 gramos el kilómetro a 135, y nos estamos acercando a los 130 que establece como objetivo la Unión Europea para el año 2015, por tanto, vamos en el buen camino; o el hecho de que cuatro de cada diez coches que se han vendido en el año 2011 ni siquiera hayan pagado el impuesto de matriculación porque no llegan a los 119 gramos por kilómetro, que es lo que se establece como norma para tener la exención del impuesto. Sin embargo, creemos que se puede utilizar ese camino no solamente para el tema de las emisiones


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sino también para limitar el acceso de vehículos a determinadas zonas. Creíamos que era pertinente y por eso hemos presentado esta enmienda.

Para terminar, quiero decir que hay otro hito importante en normativa, que es el propio Plan nacional de calidad del agua, aprobado por acuerdo de Consejo de Ministros en noviembre del pasado año. En este caso, como bien comentaba el compañero del Grupo Parlamentario Catalán, se extiende un poco más allá de lo que es el CO2 y habla ya del nitrógeno y de otro tipo de partículas en el aire, lo que se podría haber aprovechado porque también habla de etiquetado del uso de vehículos no solamente para la venta y comercialización sino también para el acceso a determinadas zonas que pueden estar protegidas. En cualquier caso, vamos a apoyar la enmienda del Grupo Popular con la idea, como decía antes, de que demos al menos un paso, ya que no podemos andar tres.

El señor PRESIDENTE: Si entiendo bien su exposición, también va a transar su enmienda con la presentada por el Grupo Popular.

El señor PRADAS TORRES: Exactamente.

El señor PRESIDENTE: A estos efectos, tiene la palabra la señora Carreño, en nombre del Grupo Popular, para explicar la enmienda que va a servir de soporte a las transacciones propuestas.

La señora CARREÑO FERNÁNDEZ: En primer lugar, quiero dar las gracias, en nombre de mi grupo, a todos los portavoces y a todos los partidos por apoyar esta enmienda que ha presentado el Grupo Popular, así como reconocer los argumentos tan interesantes que se han expuesto por parte de los distintos grupos.

El Grupo Popular ha presentado una enmienda de modificación que expone de manera más clara la proposición no de ley presentada por Esquerra Republicana de Catalunya. Mi grupo está de acuerdo en modificar el etiquetado de carácter voluntario recogido en el Real Decreto 837/2002 para que sea de carácter obligatorio en aras de una mayor transparencia e información a los consumidores, y sobre todo porque estamos convencidos de que redundará en mayores reducciones de gases de efecto invernadero en los sectores difusos. Estamos convencidos, señorías, de que va a permitir una mayor concienciación ecológica por parte de los consumidores y, por lo tanto, una mejor opción de compra, impulsando con ello a los fabricantes a una producción de vehículos más eficiente y con menores emisiones de gases de efecto invernadero. En segundo lugar, porque también nos consta la voluntad del Gobierno de proponer y llevar a cabo esta modificación al igual que otras actuaciones. No quiero dejar de manifestar que mi grupo es consciente de que se están llevando a cabo modificaciones en la legislación comunitaria que van a facilitar la puesta en marcha, de una manera sencilla y con un coste incluso más razonable, de una etiqueta única y homogénea a nivel europeo con la que poder informar adecuadamente al consumidor acerca del consumo energético y las emisiones de CO2 de su vehículo. Por tanto, señorías, conocer la realidad de la que partimos es una condición básica para avanzar en el camino correcto y por eso mi grupo considera adecuado, por el principio de economía legislativa, que debemos estar pendientes de su aprobación para adaptar la normativa española. Lo que sí ha quedado claro es que en la disposición final segunda del real decreto se preveía hacer esta modificación de la etiqueta obligatoria en los dos años siguientes a su aprobación y no se ha hecho.

El portavoz de Esquerra Republicana decía en su exposición que España incumple mucho el Protocolo de Kioto y que hasta ahora han sido singularmente objeto de poca atención las emisiones de origen difuso, como las del transporte. Estoy completamente de acuerdo. Hemos comenzado una legislatura en un año clave. Nos encontramos en la recta final del primer periodo de compromiso del Protocolo de Kioto y en las fases iniciales de la construcción del futuro régimen de cambio climático internacional, y el primer deber ineludible es el cumplimiento del Protocolo de Kioto. Tenemos por delante una labor ingente que debe traducirse en actuaciones en los tres niveles de decisión -nacional, europeo e internacional-, en los que se deben combinar medidas a corto plazo para cumplir con los compromisos inminentes, así como las actuaciones que sienten las bases para los compromisos a largo plazo.

Decía el portavoz del Grupo Socialista que con la aprobación de esta enmienda dábamos un paso. Ustedes conocen la hoja de ruta del Partido Popular porque la pasada semana tuvimos al ministro de Medio Ambiente aquí y pudimos ver cuál era. Esta hoja de ruta recoge un conjunto de iniciativas que son adecuadas a las actuales circunstancias económicas y compatibles tanto con el cumplimiento de nuestros compromisos internacionales como con los objetivos prioritarios de creación de empleo y reactivación económica a través de un crecimiento sostenible, que es uno de nuestros objetivos principales. Una hoja de ruta, señorías, que pudimos analizar con más de veinte medidas de reducción para sectores difusos: transporte, residencial, agricultura y residuos. Hago mención de ello pues es importante saber que nuestro grupo ha presentado esta enmienda no solamente porque cree conveniente aprobarla, sino porque tiene una serie de medidas que ya ha puesto en marcha o va a poner, como es el impulso en el cálculo de la huella de carbono para las empresas y las administraciones. Se va a utilizar el fondo de carbono para impulsar el desarrollo de proyectos de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero que se llevan a cabo en España y favorecer al mismo tiempo el desarrollo de la actividad económica baja en carbono en nuestro país; en la negociación de nuestra PAC 2014-2020 se tendrá en cuenta la variable climática en las ayudas a la hora de tomar decisiones en la nueva negociación comunitaria;


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se va a crear un sistema voluntario de compensación en la huella de carbono para las empresas; se va a impulsar el cálculo de la huella de carbono agroalimentaria, de manera que favorezca la competitividad de España y la marca España en el exterior; se va a promover la reducción gradual de los depósitos en vertedero, en línea con los países más desarrollados de la Unión Europea; vamos a avanzar en la certificación energética de edificios existentes y se va a impulsar la rehabilitación energética de viviendas, buscando mayor eficiencia energética; y se va a promover un plan de empleo en el sector forestal para activar la reforestación y el uso de biomasa con fuente energética renovable.

No voy a desglosar todas las medidas que el Gobierno del Partido Popular va a llevar a cabo, pero son muchas y están recogidas en esa hoja de ruta que estoy convencida de que va a ayudar a conseguir los objetivos que han manifestado todos los grupos y en los que estamos de acuerdo.

El señor PRESIDENTE: No habiendo ningún grupo en condiciones de fijar posición por no estar presentes, vamos a proceder a la votación, no sin preguntar a los grupos si están en disposición de proceder a la misma inmediatamente o tienen que recuperar alguno de los efectivos coyunturalmente ausentes. (Risas).

Votamos la proposición no de ley, no en sus términos originales sino una vez transada con la enmienda del Grupo Popular aceptada por los demás grupos parlamentarios.

Efectuada la votación, dijo

El señor PRESIDENTE: Queda aprobada por unanimidad.

Se levanta la sesión.

Eran las seis de la tarde.

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