Año 2008 IX Legislatura
Comisiones. Núm. 101
COMISIÓN DE COOPERACIÓN INTERNACIONAL PARA EL DESARROLLO
PRESIDENCIA DEL EXCMO. SR. D. JORDI GUILLOT MIRAVET
celebrada el lunes, 22 de diciembre de 2008
ORDEN DEL DÍA:
Comparecencia, a petición propia, de D.ª Soraya Rodríguez Ramos,
Secretaria de Estado de Cooperación Internacional, para informar sobre la
elaboración del proyecto del Plan Director de la Cooperación Española
2009-2012. (Número de expediente 713/000164). (Página 2)
Contestación del Gobierno a las siguientes preguntas: (Página 18)
-- De D. Dionisio García Carnero, del Grupo Parlamentario Popular en el
Senado, sobre los términos del acuerdo anunciado por el Presidente del
Gobierno con su homólogo de Venezuela para la compra de petróleo a cien
dólares el barril, a cambio de crear una agencia para proyectos de
desarrollo en aquel país. (Número de expediente 681/000482). (Página 18)
-- De D.ª Elvira Velasco Morillo, del Grupo Parlamentario Popular en el
Senado: (Página 18)
Sobre el estado en el que se encuentra la reforma de los créditos del
Fondo de Ayuda al Desarrollo (FAD). (Número de expediente 681/000036). (Página 18)
Sobre las previsiones del Gobierno con respecto a la reforma del Fondo de
Concesión de Microcréditos. (Número de expediente 681/000037). (Página 20)
Sobre los criterios que maneja el Gobierno para determinar lo que se
considera «nuevo instrumento» en la cooperación española. (Número de
expediente 681/000038). (Página 18)
Sobre las medidas adoptadas por el Gobierno para el control de los fondos
oficiales de ayuda al desarrollo que se destinan a organismos
multilaterales. (Número de expediente 681/000039). (Página 18)
Sobre las medidas que está adoptando el Gobierno para luchar contra la
corrupción en los países receptores de la ayuda oficial al desarrollo
española. (Número de expediente 681/000040). (Página 21)
Sobre los avances producidos en la reforma de la Agencia Española de
Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) desde su reforma.
(Número de expediente 681/000041). (Página 22)
Sobre el estado en el que se encuentra la reforma de la Agencia Española
de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID). (Número de
expediente 681/000042). (Página 22)
Sobre las previsiones del Gobierno con respecto a la reforma de la Ley
23/1998, de 7 de julio, de Cooperación Internacional para el Desarrollo.
(Número de expediente 681/000043). (Página 23)
Sobre las previsiones del Gobierno en orden a articular algún método para
la evaluación de los créditos del Fondo de Ayuda al Desarrollo (FAD).
(Número de expediente 681/000044). (Página 18)
Sobre los criterios que está siguiendo el Gobierno en la reforma de los
créditos del Fondo de Ayuda al Desarrollo (FAD). (Número de expediente
681/000045). (Página 18)
Sobre los avances producidos desde el año 2005 en las reformas de los
créditos del Fondo de Ayuda al Desarrollo (FAD) como instrumento de
cooperación. (Número de expediente 681/000046). (Página 18)
Se abre la sesión a las diecisiete horas.
El señor PRESIDENTE: Señorías, se abre la sesión.
En primer lugar, lectura y aprobación, si procede, del acta de la sesión
anterior. ¿Alguna observación al acta? (Pausa.) Queda aprobada.
COMPARECENCIA, A PETICIÓN PROPIA, DE D.ª SORAYA RODRÍGUEZ RAMOS,
SECRETARIA DE ESTADO DE COOPERACIÓN INTERNACIONAL, PARA INFORMAR SOBRE LA
ELABORACIÓN DEL PROYECTO DEL PLAN DIRECTOR DE LA COOPERACIÓN ESPAÑOLA
2009-2012 (Número de expediente 713/000164).
El señor PRESIDENTE: Antes de nada, quiero dar la bienvenida a la
secretaria de Estado de Cooperación Internacional, la señora Soraya
Rodríguez Ramos, que a petición propia ha solicitado la comparecencia
para explicarnos el Plan Director de Cooperación Española 2009-2012.
La segunda parte de la comisión consistirá en las preguntas de la señora
Elvira Velasco y, si no entiendo mal, señora portavoz, la primera
pregunta, del señor Dionisio García Carnero, queda retirada.
Si les parece bien, comenzamos con la comparecencia siguiendo el formato
habitual, esto es, una primera intervención de la secretaria de Estado,
turno de portavoces, respuesta agrupada de la secretaria de Estado y, si
hiciera falta, un segundo turno de portavoces.
Sin más, le agradezco su presencia y le doy la palabra, señora secretaria.
La señora SECRETARIA DE ESTADO DE COOPERACIÓN INTERNACIONAL (Rodríguez
Ramos): Gracias, señor presidente.
Buenas tardes, señorías. Es un placer volver a comparecer ante esta
comisión por segunda vez desde que fui nombrada secretaria de Estado de
Cooperación Internacional. Como recordarán, la última vez que lo hice, el
6 de octubre, me comprometí con todos ustedes a traer el proyecto del
Plan Director de la Cooperación Española 2009-2012 a esta Cámara a fin de
poder recoger sus sugerencias y observaciones antes de que siga el
proceso de debate y sea aprobado por el Consejo de Ministros.
Como ya dije en aquel momento, la creación de la comisión de cooperación
del Senado es una muy buena noticia para todo el sistema de la
cooperación española y un paso importante, junto con otros, como la
creación de la Comisión delegada del Gobierno para asuntos de
cooperación,
y forma parte de uno de los aspectos centrales del tercer Plan Director de
la Cooperación 2009-2012. Esto da una imagen clara de que a la vez que
avanzamos en nuestra visión general de las tareas que tenemos que
acometer, ya estamos construyendo lo nuevo, y la creación de esta
comisión dentro del Senado es expresión de esta apuesta de futuro de la
cooperación española.
Congruente con todo ello, no hemos querido limitarnos en esta ocasión a
remitir el Plan Director de la Cooperación Española 2009-2012 una vez
aprobado para su dictamen por esta Cámara, sino que hemos querido
presentarlo hoy cuando el documento está lo suficientemente avanzado pero
aún abierto, para poder integrar todas aquellas propuestas que puedan
mejorarlo y que nos sugieran los actores de la cooperación española y,
por supuesto, la Comisión legislativa de cooperación del Senado.
A la búsqueda de este consenso con todos los actores, responde el proceso
de elaboración del proyecto de plan director que hoy tengo la
satisfacción de poder presentar. Así, ya antes del verano existía un
primer documento preliminar que fue debatido en el seno de la
Administración General del Estado, lo que ha permitido integrar las
distintas visiones existentes con él relacionadas. Ello ha resultado
fundamental cuando queremos evolucionar desde una política de cooperación
a una política integral para el desarrollo que requiere la articulación
de todas las políticas y la coherencia entre todas ellas para buscar y
obtener la máxima eficacia y eficiencia en la reducción de la pobreza;
prueba de ello es que este plan también será discutido en la Comisión
Delegada del Gobierno para la Cooperación al Desarrollo que se reunirá en
la primera quincena de enero.
Señorías, fruto de este debate en la Administración General del Estado,
fue el primer borrador del plan que se remitió a todos los ministerios, a
las comunidades autónomas, a las entidades locales, a las organizaciones
no gubernamentales de desarrollo, a sindicatos, a organizaciones
empresariales, a universidades, así como a centros de investigación y
centros académicos.
Para canalizar toda esta participación, además de haberse analizado
aproximadamente las 120 aportaciones escritas provenientes de todos estos
actores, entre el 20 de octubre y el 11 de noviembre se celebraron 21
talleres para discutir los aspectos más relevantes del plan, en los que
participaron más de 425 personas, así como la celebración de todas
aquellas reuniones bilaterales que nos solicitaron distintos actores de
la cooperación española.
El resultado de este intenso proceso de participación y consulta es el
segundo borrador del plan, que es el que se está discutiendo actualmente
y el que ha sido remitido a todos ustedes junto con un documento mucho
más reducido que recoge lo que consideramos son las líneas maestras del
plan y que facilita la difusión de las principales directrices de la
política de desarrollo para los próximos cuatro años.
El plazo para que los distintos actores realicen aportaciones a este
segundo borrador concluirá el 9 de enero, y tras ello se elaborará la
propuesta definitiva del plan director, que será la que se someta a
informe de las comisiones interterritorial e interministerial y del
Consejo de Cooperación al Desarrollo antes de su definitiva aprobación
por Consejo de Ministros a mediados del mes de febrero y, por lo tanto,
de su posterior remisión a esta Cámara para su dictamen.
Como podrán comprobar, no hay política pública en la que se haga un
esfuerzo tan grande de participación y concertación. Este es, sin duda,
uno de los rasgos característicos, una de las señas de identidad de la
política de cooperación de la que nos sentimos especialmente orgullosos y
que estoy convencida de que junto a sus señorías vamos a seguir
fortaleciendo en la búsqueda de este consenso y de este mensaje común a
la sociedad de la política de cooperación al desarrollo como una
verdadera política de Estado.
En el período 2009-2012 se deberán intensificar los esfuerzos para
contribuir a los logros de los Objetivos del Desarrollo del Milenio, en
un momento en el que, además, se afrontan retos globales, como el cambio
climático, la crisis alimentaria, la crisis comercial o la crisis
financiera, que afectan de manera especial a los países más pobres.
Señorías, nadie puede poner en duda la voluntad del Gobierno de aumentar
el volumen de nuestra ayuda oficial al desarrollo. Como se ha puesto
recientemente de manifiesto, España es el país de la OCDE que más ha
hecho crecer su ayuda oficial al desarrollo en el año 2007. Por eso
seguimos avanzando de manera sostenida hacia el objetivo del 0,7 por
ciento con el hito intermedio del 0,56 por ciento de nuestro PIB dedicado
a la ayuda oficial al desarrollo en el año 2010.
No sirven excusas. La ayuda a los países más pobres no puede estar
condicionada por los problemas económicos globales. No podemos aparcar el
problema hasta que nos encontremos de nuevo en una etapa de bonanza
económica. España quiere demostrar al resto de los donantes que es
posible incrementar la ayuda oficial al desarrollo en las actuales
circunstancias, manteniendo e incrementando su calidad, pero es que
además estamos firmemente convencidos de que la crisis global abre
oportunidades y de que la reducción de la pobreza y los logros de los
Objetivos del Desarrollo del Milenio son también políticas contra la
crisis.
La humanidad no puede permitirse despreciar recursos tan importantes como
el que 2.000 millones de seres humanos vivan en el umbral de la pobreza,
ni se puede seguir permitiendo la destrucción sistemática de recursos
naturales para beneficios de unos pocos, que han convertido a países
ricos en recursos naturales en países empobrecidos por políticas erróneas
e injustas en la explotación de estos recursos.
España ha asumido un papel de liderazgo contra la pobreza, pero este
liderazgo, que ha hecho que en el año 2007 la ayuda oficial al desarrollo
española haya ascendido a 3.571 millones de euros, manteniendo una
tendencia importante de incremento en los últimos cuatro años, no puede
hacernos olvidar que la situación de la ayuda oficial al desarrollo
internacional no lleva la misma senda. En los
últimos años, precisamente desde 2005, la ayuda oficial al desarrollo
internacional ha disminuido.
Por tanto, en este esfuerzo importante de incrementar la ayuda al
desarrollo tenemos que demostrar también que el incremento de nuestro
presupuesto tiene que ser, al mismo tiempo, conjugado con una mayor
eficacia de nuestra ayuda oficial al desarrollo. Tenemos, por tanto, que
madurar en eficacia, mostrar a la sociedad española resultados y
aplicarnos una política de mejora continua.
Por ello, queremos que el presente plan director sea el plan director de
la eficacia y de la calidad de la ayuda, lo que supondrá la adaptación de
nuestra cooperación a los requerimientos marcados en la Declaración de
París, la Agenda de Acción de Accra y el Código de Conducta de la Unión
Europea.
También queremos, señorías, que sea el plan director de la gestión para
los resultados. Es un compromiso de la Declaración de París y de la
Agenda de Acción de Accra, que consiste, de forma directa y clara, en
lograr resultados que cambien la vida de la gente.
Somos absolutamente conscientes de que el desarrollo de los países es un
proceso complejo y multisectorial, y que la cooperación es una parte
importante de este desarrollo. Por tanto, queremos obtener indicadores
para poder medir y evaluar nuestra política de cooperación en clave de
resultados para el desarrollo en los países con los que trabajamos. Junto
a esto, la transparencia tiene que ser una constante de nuestra
actuación, siendo especialmente relevante la rendición de cuentas,
estableciéndose en el plan distintas medidas en diferentes niveles:
rendición de cuentas en cada país socio; rendición de cuentas a escala
internacional; y rendición de cuentas a la sociedad española.
Resulta, por tanto, fundamental avanzar y consolidar la política de
seguimiento y evaluación. Nos proponemos avanzar hacia un sistema
integral de gestión del conocimiento que proporcione la información
apropiada sobre el conjunto de la cooperación española, y que ello nos
permita tomar decisiones cada vez más ajustadas y eficaces incorporando
una cultura de mejora continua a nuestro sistema.
Señorías, se trata de un borrador de plan muy innovador y muy ambicioso.
Representa un desafío sin precedentes para un sistema al que el plan
propone objetivos, en ocasiones difíciles de alcanzar. El esfuerzo para
lograrlo va a tener que ser grande, y también van a ser grandes las
dificultades que vamos a encontrar para cambiar rutinas, culturas,
sistemas y procedimientos, que son a veces mucho más costosas que
incrementar nuestros propios presupuestos.
Además, en el presente periodo España va a reafirmar los distintos
compromisos adquiridos en la denominada agenda internacional de
desarrollo, manteniendo una postura clara por la apuesta de una nueva
arquitectura de gobernanza global, por un sistema más democrático y por
el fortalecimiento del enfoque multilateral en el tratamiento de los
problemas de desarrollo.
La cooperación española afronta, por tanto, retos de gran envergadura en
un entorno cambiante. Sin embargo, señorías, somos conscientes de que no
partimos de cero. La Ley de cooperación de 1998, aprobada durante el
Gobierno del Partido Popular, nos ha dado a todos un marco de referencia
que nos ha permitido seguir un rumbo adecuado más allá de las
coyunturas.
El Plan Director 2005-2008 ha contribuido decisivamente a reformar y
consolidar la política de cooperación como una política de Estado, y ha
sentado las bases para la actuación en los próximos años.
No tiene sentido por tanto, señorías, cambiar las prioridades, y menos aun
cuando todos estamos de acuerdo, tal y como quedó reflejado en el Pacto
de Estado contra la Pobreza, suscrito hace ya casi un año por todos los
partidos políticos con representación parlamentaria a iniciativa de la
Coordinadora de ONG para el Desarrollo de España. Sin embargo, somos
conscientes de que aun hay mucho que mejorar, y en ello nos vamos a
volcar en estos próximos cuatro años. Por primera vez, el plan director
incluye una evaluación del anterior e incorpora las lecciones aprendidas
y sus recomendaciones.
Las bases de una política común para el desarrollo están definidas en el
Plan Director 2009-2012, que parte de unos principios y enfoques desde
los que se aborda el desarrollo y la lucha contra la pobreza como un
proceso complejo y multidimensional.
Concibe el desarrollo como un derecho, lo que implica que se tengan
oportunidades para elegir y libertad para ejercer. Supone no solo su
reconocimiento sino también el empoderamiento de las personas. Cobra aquí
especial importancia el de las mujeres, un fin en sí mismo, además de un
medio para la realización de derechos. Es crucial también otorgar una
prioridad a los intereses de las personas excluidas y especialmente
vulnerables.
Por ello, en este plan se apuesta por el apoyo a las políticas públicas de
los países socios; además, el plan director establece como fundamento de
nuestra acción una serie de valores basados en el sistema de derechos
humanos.
El plan define siete ámbitos estratégicos para el logro de nuestros
objetivos. El primero de estos ámbitos estratégicos es la asociación en
el terreno como elemento clave para una ayuda eficaz y de calidad.
España entiende que la agenda de la eficacia de la ayuda debe ser un
proceso de liderazgo democrático y local en el que participen todos los
actores de los países socios de forma amplia. No hay desarrollo que pueda
ser impuesto o importado desde el exterior.
La asociación en el terreno supone la mejora de la concentración
sectorial, en diálogo con el país socio y con el resto de donantes; el
empleo de marcos de desembolso plurianuales; la utilización de la ayuda
programática con mayor intensidad y allá donde se den las condiciones
claras para hacerlo; el uso como primera opción de los sistemas
nacionales de los países socios; la aplicación de condicionalidades
basadas en avances en la reducción de la pobreza; el logro de avances en
la desvinculación de la ayuda; una eficaz división del trabajo entre los
donantes, y
el desarrollo y fortalecimiento de los sistemas de rendición de cuentas
mutuas.
El segundo ámbito estratégico tiene que ver con el multilateralismo activo
y eficaz. En el período 2009-2012, España continuará su apuesta
reforzando los recursos humanos y organizativos para la mejora de la
gestión, seguimiento y evaluación de los fondos.
Señorías, no es que queramos un control efectivo de los fondos que
aportamos, sino que estamos absolutamente convencidos de que podemos
aportar capacidades y criterios para una mejor eficacia de los fondos y
organismos multilaterales.
Para ello, mejoraremos la concentración y la selectividad de la ayuda
multilateral; reforzaremos la efectividad de los organismos
multilaterales mediante una ayuda más estratégica, menos marcada y más
previsible, pero con una mayor rendición de cuentas; potenciaremos la
complementariedad y las sinergias sobre el terreno de la ayuda bilateral
española y de la ayuda multilateral.
El plan, además, identifica entre sus prioridades en este ámbito colaborar
en la reforma del sistema de desarrollo de Naciones Unidades; estrechar
la relaciones con las instituciones financieras multilaterales; aumentar
la cooperación con los organismos regionales; y, por supuesto, reforzar
nuestra implicación en la política de desarrollo de la Unión Europea,
teniendo en cuenta que durante el período de vigencia de este plan,
España ejercerá la Presidencia de turno de la Unión Europea.
En aras de la transparencia y de la rendición de cuentas, el Gobierno
elaborará un informe anual de la acción multilateral, en el que se dará
cuenta de las actuaciones y desembolsos realizados, y que será presentado
y debatido en esta comisión.
El tercero de los ámbitos estratégicos hace referencia a la coherencia de
políticas para el desarrollo, que será uno de los retos prioritarios en
este período. Asumimos el compromiso del Consenso Europeo sobre
Desarrollo de que las políticas diferentes de la ayuda al desarrollo
contribuyan de manera decisiva a que los países socios alcancen los
Objetivos de Desarrollo del Milenio.
Somos conscientes de que la cooperación de políticas para el desarrollo es
un gran reto porque supone aunar intereses en ocasiones diferentes y
diversos. No nos debemos engañar: ésta es una de las tareas más difíciles
que se plantea este plan director, y no sólo en el marco de los diversos
ámbitos de Gobierno, en nuestra misma sociedad existen intereses que nos
siempre son congruentes con las políticas de desarrollo, y, por tanto, es
una tarea que nos compete a todos para poder conseguir y avanzar en una
política global coherente con la política de desarrollo; para ello, el
papel de la Comisión Delegada de Cooperación para el Desarrollo será
especialmente relevante. Asimismo, se impulsarán distintas medidas, como
la creación de grupos de trabajo específicos en la Administración General
del Estado y, de acuerdo con lo establecido en el propio Plan Director de
la Cooperación, crearemos durante el período de su vigencia la
conferencia sectorial para poder coordinar y establecer los principios
generales y las actuaciones de la política de cooperación española junto
con las comunidades autónomas, actores claves de la política de
cooperación al desarrollo del Estado español.
El quinto ámbito estratégico se refiere a la investigación, la innovación
y los estudios sobre desarrollo, porque uno de los requisitos esenciales
para poder llevar a cabo una política de desarrollo de calidad es
disponer de personal investigador y centros de investigación sobre
desarrollo. Por este motivo se desarrollará una política para la
promoción de la investigación e innovación y los estudios sobre
desarrollo que permita ampliar y consolidar nuestra base de personal
investigador y centros de investigación especializados y de calidad.
Como ya señaló el CAD, la dotación y adecuada gestión de recursos humanos
resulta imprescindible para mantener unos niveles de calidad adecuados.
Por este motivo, el sexto ámbito estratégico es el fortalecimiento de las
capacidades institucionales y humanas. En este ámbito se plantearán
medidas tendentes a lograr la profesionalización y estabilidad necesaria
de los recursos humanos de la cooperación española. Además, y en el plano
institucional, en el período 2009-2012 se consolidará la reforma de la
AECID iniciada en el anterior ciclo, promoviéndose medidas destinadas al
mejor desarrollo de su trabajo en el marco de la agenda de la eficacia,
así como a potenciar la descentralización, elemento decisivo de la
eficacia de la ayuda, y la puesta en marcha de un sistema de movilidad de
sus profesionales entre la sede y la red exterior. Todo ello dirigido a
mejorar y a flexibilizar la adopción de toma de decisiones en el
terreno.
Para concluir con los ámbitos estratégicos, me referiré a la coordinación
y complementariedad de actores. Señorías, de todos son conocidas -y así
lo señala el examen del CAD de 2007- las ventajas que conlleva la
pluralidad de actores de nuestro sistema de cooperación, pero también los
riesgos de dispersión de la ayuda que esto implica. Por este motivo, el
plan director apuesta por la construcción de una política pública común
de cooperación para el desarrollo sobre la base del consenso, lo que
exige avanzar en la coordinación y, por tanto, en la complementariedad de
las acciones.
En este marco se plantean medidas institucionales y políticas como la que
acabo de mencionar, la creación de una conferencia sectorial de políticas
de desarrollo que elevará al máximo nivel la discusión sobre la
cooperación y que permitirá tomar medidas e impulsar políticas que sean
un salto en la coordinación y complementariedad de nuestro sistema. Pero
donde vamos a pasar la prueba de fuego de esta voluntad común de
coordinación es en los países, es en el terreno, donde se comprobará la
apuesta por reforzar la coordinación en el marco de la estrategia común
de asociación con el país. Para ello, las oficinas técnicas de
cooperación serán un elemento clave para facilitar la coordinación y la
complementariedad, actuando como punto focal de la acción común de
todos.
En relación con las prioridades horizontales, sectoriales y
multisectoriales, el plan define las prioridades horizontales en las
siguientes: la lucha contra la pobreza; la gober-
nabilidad democrática y la promoción de los derechos humanos; el género en
desarrollo; la sostenibilidad medioambiental, la consideración de la
dimensión cultural y el respeto a la diversidad. Estos ejes transversales
están recogidos en convenciones, declaraciones y tratados
internacionales. El plan director establece pautas para lograr su
incorporación real y efectiva a las actuaciones de la cooperación
española.
En cuanto a las prioridades sectoriales, el plan director identifica un
total de nueve. Quisiera destacar las más importantes novedades con
respecto al plan director anterior.
En primer lugar, se incorpora el desarrollo rural y la lucha contra el
hambre. La crisis alimentaria ha puesto de relieve que es urgente
revertir una tendencia que ha llevado a que el porcentaje de recursos de
la ayuda oficial al desarrollo dedicados a la agricultura haya pasado de
un 18 por ciento en 1979 a un escaso 3,4 por ciento en 2006. Ello pone de
manifiesto que hemos de conseguir un importante cambio de la política
relacionada con la lucha contra el hambre, no solo incrementando los
recursos destinados a las políticas de seguridad alimentaria, sino
desarrollando un importante cambio de estas políticas.
El agua y el saneamiento vuelven a considerarse un sector social básico,
pues la meta número diez de los objetivos del Desarrollo del Milenio
-reducir a la mitad en 2015 la proporción de personas sin acceso al agua
potable y al saneamiento básico- está hoy muy lejos de conseguirse. La
cooperación española reconoce también como una prioridad sectorial la
relevancia del crecimiento económico para la reducción de la pobreza y
articula en este plan director una intervención seria en esta dirección,
dotándose de los instrumentos más adecuados para conseguir este objetivo.
Por primera vez, señorías, se incluye también el cambio climático como
prioridad sectorial. Como muy bien saben, son los más pobres del planeta
los más vulnerables en cuanto a la degradación medioambiental. La
ciencia, la tecnología y la innovación constituyen también una prioridad
sectorial en este nuevo plan director, pues somos conscientes de que la
ciencia, la tecnología y la innovación tienen un importante efecto
multiplicador en sectores como la salud, la agricultura, la lucha contra
el hambre o contra el cambio climático.
Por último, el plan director incorpora también por primera vez un apartado
dedicado a la migración y al desarrollo. La realidad del fenómeno
migratorio se ha hecho presente con enorme fuerza en un corto periodo de
tiempo. La cooperación ha logrado definir un discurso y una política que
le permiten abordar la migración como un proceso que puede tener
incidencia positiva, no solo en nuestro desarrollo, sino también en los
países de origen de la migración; desde este enfoque quiere trabajar el
plan director en los próximos cuatro años.
Otro de los sectores establecidos en el plan -que ya estaban presentes en
el anterior y aun vigente Plan Director de Cooperación- es el de la
gobernabilidad democrática. Como ya he dicho, figuraba en el segundo plan
director, aunque ahora cuenta con un peso y una capacidad articuladora
mayor que otras políticas, pues en muchos países prioritarios para la
cooperación española se convierte en pieza clave de las políticas de
desarrollo. Entre estas prioridades sectoriales también están presentes
los servicios sociales básicos, incluyendo la educación y la salud, la
cultura y desarrollo y género en desarrollo.
Señorías, no quisiera dejar de detenerme en el papel que el género tiene
en este plan director. Figura como prioridad horizontal y como prioridad
sectorial. Se identifica un alto compromiso presupuestario, porque se
parte de la firme convicción de que es una de las claves de la lucha
contra la pobreza y del desarrollo de los países socios con los que
trabajamos. La mujer es figura clave en las sociedades en vías de
desarrollo, tanto en relación con la familia como con la economía. Una
política adecuada de género es la mejor garantía para un resultado eficaz
de nuestra ayuda al desarrollo.
Un tercer grupo de prioridades multisectoriales lo constituye para este
nuevo plan la atención específica a aquellos grupos que se encuentran en
una situación de especial vulnerabilidad y que sufren los procesos más
acusados de exclusión y marginación social. Entre ellos se encuentran la
infancia y la juventud, los pueblos indígenas y la población
afrodescendiente.
Además de estas prioridades horizontales que he citado, sectoriales y
multisectoriales, el plan director dedica capítulos específicos a la
acción humanitaria en atención a las especificidades que presenta y a la
construcción de la paz, a la que se considera un pilar fundamental de las
actuaciones de la cooperación española.
En relación con las prioridades geográficas, para su determinación el plan
director parte, en primer lugar, de la necesidad de buscar la mayor
eficacia de la ayuda, lo que implica aplicar las pautas internacionales,
entre ellas las derivadas del código de conducta de la Unión Europea
sobre complementariedad y división del trabajo. Ello ha comportado cuatro
criterios. El primero es la progresiva concentración de recursos en
países menos avanzados. En segundo lugar, la concentración de la ayuda en
un número limitado de países y sectores, algo que ha motivado la
reducción del número de países priorizados por la cooperación española,
pasando de cincuenta y seis en el Plan Director 2005-2008, a cincuenta en
el que hoy presentamos. En tercer lugar, la orientación de la ayuda de
los donantes hacia aquellas áreas en las que presentan una ventaja
comparativa. En cuarto lugar, los compromisos con los Estados en
situación de fragilidad.
Por todo ello, el plan director define como criterios para la selección de
las prioridades geográficas los siguientes. En primer lugar, los
indicadores de desarrollo del país, orientando la ayuda hacia los países
y regiones con mayores niveles de pobreza y exclusión: países menos
adelantados, países de bajo ingreso y países de renta media baja. En
segundo lugar, la presencia y articulación de la cooperación española en
el país. En tercer lugar, el potencial del país como socio de desarrollo.
Y en cuarto lugar, la posición relativa de la cooperación española
respecto a otros donantes.
En función de estos cuatro criterios se establecen tres categorías de
países como prioritarios para la cooperación española. La primera
categoría, denominada Grupo A, está constituida por aquellos países que
denominamos de asociación amplia. Son un total de veintitrés países, en
los que las oportunidades existentes justifican el establecimiento de un
marco de asociación a largo plazo.
El segundo grupo, denominado Grupo B, son países de asociación focalizada.
Se trata de catorce países en los que se trabajará con una máxima
concentración sectorial y con un uso selectivo de instrumentos de
cooperación.
El tercer grupo, denominado Grupo C, de consolidación de logros de
desarrollo, está formado por trece países, con los que se trabajará
mediante el fortalecimiento de políticas públicas inclusivas, la
promoción de la cooperación sur-sur, de la cooperación triangular y de la
provisión de bienes públicos globales.
Además de la selección de estas tres categorías que he citado y de los
países que las integran, el plan director establece los siguientes
criterios de concentración de la ayuda oficial al desarrollo. Las dos
terceras partes del total de la ayuda oficial al desarrollo especificada
geográficamente se destinarán a países que se encuentran en el denominado
Grupo A, países de asociación amplia. En segundo lugar, el 85 por ciento
de nuestra ayuda oficial al desarrollo, como mínimo, se quedará
especificada geográficamente entre los dos grupos que he citado, en
primer lugar, el Grupo A y el Grupo B, es decir, en los países de
asociación amplia y en los países de asociación focalizada.
Señorías, este es el plan director que confirma a América Latina como
región prioritaria, a la vez que redobla su apuesta por África. Quiero
destacar que el plan director que hoy presentamos incluye a dieciocho
países menos adelantados, un 36 por ciento del total; que actúa en
catorce de los treinta países más pobres del planeta, el número más alto
de la historia de la cooperación española, y una muestra inequívoca de la
orientación de la lucha contra la pobreza.
Para concluir lo relativo a las prioridades geográficas, el plan director
entiende que algunas iniciativas requieren de un tratamiento sectorial o
regional, por lo que se establece el apoyo a organizaciones regionales en
América Latina y África, además de establecer por primera vez a África
Occidental como región prioritaria para la cooperación española.
Con el fin de concluir esta presentación del proyecto del plan director me
referiré brevemente al resto de los contenidos, entre los que me gustaría
mencionar, en primer lugar, el capítulo de instrumentos, donde figuran
algunos que podríamos denominar clásicos junto a otros más innovadores,
como la cooperación delegada, la cooperación triangular, la cooperación
sur-sur o las alianzas público-privadas. Para nosotros los instrumentos
son fundamentales, pero son eso, nada más que instrumentos, es decir,
debemos seguirlos, mejorarlos, adaptarlos, modificarlos si fuera
necesario, pero no mantenemos ninguna posición reverencial hacia ellos.
Simplemente queremos que sean útiles a los objetivos globales que este
plan busca.
He mencionado muchos a lo largo de mi intervención, pero quisiera
decirles, señorías, que hemos incluido también dentro de estos
instrumentos los denominados Fonprode y Fiem -o como finalmente decidan
que se llamen sus señorías en esta Cámara-, que serán finalmente los
instrumentos de cooperación que resulten de la modificación ya anunciada
del actual FAD. Sinceramente, nos parecía que estando ya en un proceso
avanzado de reforma del FAD, y habiendo anunciado en diferentes ocasiones
nuestra intención de traer cuanto antes estos dos proyectos legislativos,
no podíamos dejar de mencionarlos en un plan director con una vigencia de
cuatro años, dejando siempre claro que es un proyecto de ley y que
finalmente ambos fondos serán lo que surja del debate y de la aprobación
por ambas Cámaras legislativas.
Finalmente, acompañan al texto distintos anexos, entre los que debe
destacar el hecho de que por primera vez un plan director de la
cooperación española incluya un marco de resultados con metas e
indicadores para facilitar su seguimiento y evaluación.
Señorías, concluyo ya la exposición de las principales líneas del plan
director. Como habrán podido comprobar, se trata de un plan ambicioso,
sólido y elaborado con rigor técnico. Sé que muchas de las cuestiones que
en él se recogen necesitarían una exposición más detallada, pero ello
requeriría mucho más tiempo del que disponemos. Por ello, pienso que con
esta exposición podemos proceder a un debate, que es realmente el objeto
de la presentación de este plan director. Estoy a su total disposición
para responder a todas aquellas preguntas y dudas y atender a todas las
sugerencias que sus señorías puedan hacer al respecto.
Muchas gracias, de nuevo, por su atención.
El señor PRESIDENTE: Gracias, señora secretaria de Estado.
Comenzamos el turno de portavoces. Por el Grupo Parlamentario Mixto, tiene
la palabra el senador Sampol.
El señor SAMPOL I MAS: Gracias, señor presidente.
Muchas gracias, señora Soraya Rodríguez.
Tengo que empezar dándole la enhorabuena por la iniciativa de abrir este
documento a los agentes que participan de todo el proceso de cooperación
y a esta comisión. Sin duda, en la primera y única lectura que hemos
podido hacer hasta ahora se nota que es un documento muy elaborado, muy
participado, que a mi solamente me ha sugerido algún interrogante que le
voy a plantear en estos momentos. (El señor vicepresidente, Buen
Lacambra, ocupa la Presidencia.) Es verdad que estamos asistiendo,
afortunadamente, a un incremento de los recursos para la cooperación, y
la animo a seguir aportando un mayor porcentaje de los presupuestos, pero
también se están incrementando los presupuestos de las comunidades
autónomas y de los entes locales y aumenta el voluntariado. En este
contexto usted ha utilizado una expresión con la que estoy de acuerdo:
riesgos de dispersión. Veo que en el documen-
to se prevén distintos instrumentos para intentar evitar estos riesgos de
dispersión. Por una parte está la Comisión Delegada de Cooperación, la
Conferencia Sectorial, que seguramente será entre el Gobierno y las
comunidades autónomas, e incluso se plantea la posibilidad de
transformación de la Comisión Delegada de Cooperación en un consejo
consultivo de políticas del desarrollo. Me gustaría que el tiempo que
pensaba dedicarme lo concentrara en explicarme cómo piensa que ha de
funcionar, primero, la comisión delegada y, en su caso, el consejo
consultivo de políticas del desarrollo, especialmente en los mecanismos
de actuación y coordinación que se tienen que crear para situaciones de
emergencia, y nos referimos a catástrofes naturales o conflictos bélicos
que se escapan de la planificación que puedan tener las distintas
instituciones y entidades. Este es para mi el tema fundamental: la
coordinación de todas las actuaciones, naturalmente respetando el ámbito
competencial, respetando las iniciativas privadas, el voluntariado, que,
lógicamente, se tienen que potenciar.
Enhorabuena por su iniciativa y muchas gracias por darnos pie a
participar. No dude de que si estos días, a través de una lectura más
sosegada de estos documentos, se nos sugiere alguna propuesta, se la
haríamos llegar por escrito.
Muchas gracias.
El señor VICEPRESIDENTE (Buen Lacambra): Gracias, senador Sampol.
Por el Grupo Parlamentario de Entesa Catalana de Progrés, tiene la palabra
el senador Guillot.
El señor GUILLOT MIRAVET: Gracias, señor presidente.
Señora secretaria de Estado, en primer lugar, quiero reiterarle el apoyo
de mi grupo parlamentario a las políticas de cooperación del Gobierno.
Estas políticas de cooperación son, entre los aspectos de los que
hablábamos, uno de los más positivos, y todo el grupo parlamentario lo
valora favorablemente. De igual forma, para mí es positivo que se creen
estos marcos de participación y debate previos a la aprobación de este
tercer plan director. Hoy empezamos a tener en España no solo una
cantidad de dinero, sino políticas ya estructuradas, coherentes y
cohesionadas, y este es un elemento importante, en especial que exista
este marco de participación y de debate previo a la aprobación del plan.
Quisiera preguntar, señora secretaria de Estado, si antes de la aprobación
definitiva habrá un marco presupuestario sobre el plan director porque,
en grandes líneas, comparto todo lo que usted ha expuesto y lo que está
escrito en los documentos, pero sería también muy interesante conocer el
marco presupuestario y los recursos que se van a destinar a cada uno de
los esfuerzos que usted ha ido detallando en su intervención.
En la actualidad, uno de los principales problemas en las políticas de
cooperación para el desarrollo, y no solo para el Gobierno sino también
para los distintos grupos parlamentarios en nuestras propias relaciones
internacionales, es ver cómo frenamos el posible abandono de países ricos
de los esfuerzos en cooperación al desarrollo. Creo que esta es una
alarma justificada. Usted misma ha dicho -y comparto su opinión- que la
crisis no es excusa, pero sí que podemos estar ante una situación de
cierto abandono que habría que ver -insisto- cómo el Gobierno y cada uno
en su marco de relaciones se esfuerzan en evitar. Es también importante
que se reitere este esfuerzo en las grandes cantidades que España dedica
a la cooperación en el cumplimiento del objetivo del 0,7 por ciento, pero
comparto con usted que la asignatura pendiente ahora es la eficacia. Su
señoría ha hecho referencia a la agenda de la eficacia y la calidad, y me
gustaría conocer con qué instrumentos y con qué criterios vamos a ser
capaces de evaluar la eficacia y la calidad del ingente esfuerzo que
hacemos en las prácticas de cooperación.
Usted misma hacía referencia a la necesidad de que haya coherencia y
coordinación y apuntaba la posibilidad de crear esta conferencia
sectorial de políticas de cooperación. ¿Cuál es la opinión de las
distintas comunidades autónomas respecto a participar en este esfuerzo de
coordinación e intentar encontrar una amplia coherencia? Como usted ya
decía en su exposición, también creo que la multiplicación de actores no
es un hecho negativo, sino positivo. En definitiva, ¿cuál sería el grado
de aceptación o de implicación y la receptividad de las comunidades
autónomas, así como de la Administración local respecto a este posible
marco de coordinación?
Estoy de acuerdo en esta propuesta de un informe anual de acción
multilateral que nos permita ir evaluando la gestión del plan director.
Estoy totalmente de acuerdo en la incorporación del concepto del cambio
climático entre las grandes prioridades, al igual que el de la
inmigración, teniendo en cuenta la alarma que surgió -infundada o no- en
estos últimos meses, y sabiendo separar muy bien políticas de emigración
y políticas de cooperación sin crear confusión al respecto.
Quisiera terminar, señoría, pidiéndole que incorpore entre los grupos de
especial vulnerabilidad al pueblo saharaui. Creo que España tiene un
compromiso claro y responsabilidades históricas evidentes respecto a la
situación del Sáhara Occidental. Se podría decir que es un grupo de alto
riesgo por sus circunstancias tan especiales, que, por lo que parece, se
van agravando día a día. Quisiera pedirle, pues, que en este grupo de
especial vulnerabilidad y especial atención por parte de las políticas de
cooperación del Gobierno se incluyera el apartado del Sáhara Occidental y
la ayuda al pueblo saharaui.
Concluyo, señoría, felicitándola por tener ya el tercer plan director, un
aspecto importante para lograr coherencia, eficacia y cantidad en las
políticas de cooperación para el desarrollo internacional.
Gracias, señora secretaria de Estado. Gracias, señor presidente.
El señor VICEPRESIDENTE (Buen Lacambra): Gracias, senador Guillot.
Por el Grupo Parlamentario Socialista, tiene la palabra la senadora
Camacho.
La señora CAMACHO VÁZQUEZ: Gracias, señor presidente.
Buenas tardes, señora secretaria de Estado. Bienvenida de nuevo a esta
Comisión de Cooperación Internacional del Senado.
En primer lugar, quiero darle las gracias por su intervención, extensa y
bastante instructiva, y, cómo no, agradecerle que haya cumplido con el
compromiso de traer cuanto antes a esta Cámara el borrador del III Plan
Director de Cooperación Española 2009-2012, susceptible de ser mejorado,
como usted ha dicho, y alguna aportación quiere hacer este grupo
parlamentario.
También le agradecemos que se haya cumplimentado el compromiso de
facilitar con antelación a todos los grupos parlamentarios la
documentación pertinente.
Nos presenta usted hoy un borrador del tercer plan director, al que ha
calificado de antemano como el plan de una política para el desarrollo
humano; en segundo lugar, un plan director de la eficacia y la ayuda al
desarrollo; y, en tercer lugar, como plan del 0,7 por ciento, idea que
este grupo parlamentario comparte absolutamente. Es un plan que goza ya
de un amplio consenso, que es ambicioso y valiente, capaz de hacer frente
a los retos globales que nos acechan y que intentarán dificultar nuestro
trabajo y nuestros compromisos con la sociedad internacional, las
organizaciones y, sobre todo, con las personas, con esas personas a las
que el azar situó en áreas geográficas deprimidas, asoladas por el hambre
y la pobreza, consecuencia de la falta de previsión, la codicia de otros,
la ausencia de Estados o con Estados fallidos o las guerras, que, además
de dejar miles de muertos y vidas truncadas, también va dejando una
estela difusa en el horizonte de gente que camina sin retorno hacia no se
sabe dónde porque en su lugar de origen un hombre solo es un enemigo a
batir y donde una mujer no vale nada, y a los que la comunidad
internacional tiene que devolver sus derechos, porque los derechos son
para todos, vivan donde vivan, porque son personas y deben tener, como el
resto de los hombres que habitamos en este planeta, la oportunidad de
elegir y soñar con un mundo mejor.
Este plan, como decía antes, es ambicioso y valiente, porque cuenta con
las personas pero, también, porque es la columna vertebral de lo que será
la política de cooperación internacional en los próximos años; un plan
que tiene como referencia al anterior y que fue aprobado con el consenso
de todos los actores comprometidos con la cooperación española y que
estableció objetivos, criterios y prioridades sectoriales y geográficos
de la cooperación al desarrollo y que hoy, después de cuatro años de
experiencia, quedan reflejados en el nuevo plan dando continuidad a las
reformas ya iniciadas para consolidarlas de manera que la cooperación
española entre definitivamente en su etapa de madurez.
El Comité de Ayuda al Desarrollo de la OCDE, establecido en 1960 para
fomentar la eficacia de la ayuda internacional, aspira a ser el foro
clave donde se reúnan los donantes para hacer que la ayuda sea más
eficaz. Una parte fundamental de su labor consiste en el desarrollo de
políticas sólidas y enfoques prácticos basado en directrices para la
implantación de dichas políticas. España es miembro del CAD desde 1991 y,
aunque hasta hace poco tiempo ha sido un donante pequeño, se marcó como
objetivo ocupar el lugar que le corresponde en la comunidad internacional
participando en trabajos realizados por el CAD, como la red de evaluación
o atender a su vicepresidencia. España se ha fijado objetivos ambiciosos
para apoyar la agenda internacional para el desarrollo y sabe de los
grandes retos que implica alcanzar estos objetivos para su sistema de
cooperación. Hemos incrementado significativamente los fondos destinados
a la ayuda al desarrollo y, como octava potencia económica, aspiramos
también a ser un país donante importante, situando nuestra ayuda al
desarrollo en el 0,7 por ciento de la renta nacional bruta para el 2012.
Este es un objetivo apoyado por la mayoría de los ciudadanos y por todos
los partidos y grupos políticos con representación parlamentaria y
organizaciones de cooperación al desarrollo, como se demostró con la
firma del Pacto de Estado contra la Pobreza y los Objetivos del Milenio,
y ustedes están actuando para convertir la política de desarrollo en
política estatal.
Hace poco le oí comentar que la política de cooperación al desarrollo se
había convertido en el segundo pilar de la política exterior española,
vinculante para todos los agentes estatales interesados y capaz de
resistir los cambios políticos. Con la aprobación por parte de España de
la Declaración de París, nuestro país ha mostrado su entusiasmo a la hora
de llevarla a cabo, planificando y mejorando la eficacia de la ayuda
desde entonces. Con la reforma de la Agencia Española de Cooperación
Internacional y con otras reformas como la Ley de cooperación, a la que
también ha hecho usted mención esta tarde, España podrá solucionar los
problemas de limitación que afectan a diferentes actores del desarrollo y
una serie de cuestiones relacionadas con la gestión que afecta al
funcionamiento del sistema.
Este grupo parlamentario entiende que el Gobierno ha realizado un esfuerzo
coordinado para difundir y promover la Declaración de París en el sistema
español y la cooperación sobre el terreno; ha realizado grandes avances
en la aplicación de la eficacia de los principios de la ayuda, pero
también entendemos que hay que seguir trabajando y mejorando día a día
con tesón y empeño, porque este proceso de reforma aún no ha concluido y,
por lo tanto, debemos seguir adaptándonos a la exigencia de la ayuda.
Señora Rodríguez, como usted bien sabe, la cooperación al desarrollo
constituye, sin duda, un instrumento necesario para que los países, las
regiones y los colectivos pobres afronten el mayor coste que para ellos
siempre tienen todas las situaciones de escasez. Visto con una
perspectiva de futuro e incluso desde el presente, nuestro mundo, que
puede y debe ser competitivo, tiene que buscar también las fórmulas para
ser profundamente cooperativo y solidario. En apenas cuatro años hemos
duplicado nuestra aportación en porcentaje del PIB, y en los próximos
años -así lo han reiterado el presidente Zapatero, el ministro de Asuntos
Exteriores y usted misma- lo situa-
remos en el 0,7 por ciento. Entonces, estaremos entre los diez países del
mundo que mayor porcentaje destinan a ello y seremos el primer país de
entre las grandes economías en alcanzarlo, porque, como usted ha
mencionado, este plan es el plan del 0,7 por ciento.
Este plan director consolidará y hará viable el 0,7 por ciento pese a las
dificultades que puedan surgir en el contexto en el que nos encontramos
de desaceleración económica y en coherencia con lo que establecimos en el
Pacto de Estado contra la Pobreza firmado el pasado año. Señora
secretaria de Estado, ese es un reto valiente y decidido, porque todos
somos conscientes de la situación de crisis económica que vivimos en todo
el mundo: cierran bancos, se restringen y se anulan los créditos, hay
crisis financiera, cierran empresas, aumenta el desempleo, lo que quiere
decir que la crisis se ha instalado en la economía real.
La gravedad del infarto financiero ha empujado, en una carrera loca, a la
crisis alimentaria. Hoy se rompe el liderazgo y aparecen nuevos sujetos
en el escenario internacional, unas veces para bien, porque proponen
medidas justas y viables para salir de la crisis, y otras, de forma
demencial, porque, si no tuviéramos bastante con la que está cayendo, nos
sacuden violentamente tipos como Madoff, mago de la finanzas y sabio de
Wall Street, y también un auténtico estafador. Y todo sucede a una
velocidad de vértigo.
Por eso -y retomando el hilo de lo anterior-, quiero reiterar la valentía
y la sensibilidad de este Gobierno por seguir adelante con el compromiso
del 0,7 por ciento y no dar marcha atrás como otros, que ya han empezado
a hacer recortes drásticos, como, por ejemplo, el Gobierno de Berlusconi.
Porque, ciertamente, como se refleja en uno de los apartados del borrador
del plan director que hoy se presenta, la ayuda al desarrollo no es una
política para tiempos de bonanza económica; en los momentos difíciles es
más importante que nunca mantener la ayuda prevista.
Voy terminando, señora Rodríguez, porque es imposible abarcar la totalidad
del plan, tanto por su extensión como por su compromiso.
Para dar algunas pinceladas, debo decir que este grupo parlamentario
celebra también que se recoja en apartados lo referente a la migración y
el desarrollo, la acción humanitaria y la construcción por la paz, y los
esfuerzos que se están haciendo en esos aspectos. Y también, cómo no, el
esfuerzo en coordinar a los diferentes actores implicados en la
cooperación internacional, como son el Gobierno, las comunidades
autónomas y las entidades locales, lo que hasta ahora sigue siendo una de
las asignaturas pendientes de la cooperación española, tantas veces
recordada por el CAD y que, dicho sea de paso, es consecuencia de la
descentralización administrativa de nuestro país, circunstancia esta que
no se da en la mayoría de los otros, y de ahí quizá la falta de
comprensión por parte de los que nos lo dicen.
En cuanto a los países, el borrador establece 50 en las diferentes
categorías de priorización geográfica. Están ustedes haciendo un esfuerzo
de concentración muy importante. Por primera vez hay cuatro niveles de
esfuerzo en concentración dirigidos hacia una mayor calidad, eficacia e
impacto de la política pública de cooperación. También por primera vez,
14 de los 30 países más pobres están en el corazón de la prioridad de la
cooperación española.
Por último, debo comentar que este plan director confirma a América Latina
como región prioritaria, con 19 países, y reconfirma a la región
subsahariana como prioridad reforzada, con 14 países.
He comentado al principio que íbamos a hacer algún tipo de aportación al
documento, que nos parece serio, riguroso y, como he dicho antes,
ambicioso y valiente. La aportación va en el sentido de pedir que se
cuente con esta Cámara y con esta comisión, porque echamos de menos su
presencia en el capítulo de Gestión para resultados de desarrollo,
seguimiento, evaluación y gestión del conocimiento, en donde aparece
reflejado el papel del Congreso de los Diputados y su Comisión de
Cooperación Internacional en la rendición de cuentas a la sociedad
española, y en el que el Senado y su comisión brillan por su ausencia.
Quizá la omisión se deba a que esta comisión sea nueva en esta Cámara. Si
ha sido un olvido, como estamos en plazo para poderlo hacer, creo que eso
puede ser subsanado. De igual modo, y creo que ese será el sentir del
resto, reclamamos formar parte del intergrupo que se cree a tal fin.
Nada más, y muchas gracias.
El señor PRESIDENTE: Gracias, senadora Camacho.
Por el Grupo Parlamentario Popular tiene la palabra la senadora Velasco.
La señora VELASCO MORILLO: Buenas tardes. Muchas gracias, señor
presidente.
En primer lugar, debo dar la bienvenida a la secretaria de Estado de
Cooperación, que nos ha expuesto los principales aspectos que recoge el
segundo borrador del plan director 2009-2012.
Mi grupo parlamentario agradece que, con carácter previo a la publicación
en Consejo de Ministros, nos lo haya presentado en esta Cámara, tal como
solicitamos en su anterior comparecencia todos los grupos.
Estamos ante un texto muy amplio con respecto al anterior Plan Director
2005-2008, y que en algunas ocasiones resulta un tanto denso -son más de
300 páginas- y poco concreto. Es decir, parece que nos encontremos más
ante un libro blanco de la cooperación española que ante un plan director
que debería responder a la premisa de ser evaluable al final de su
período, cuestión esta que no es solo una apreciación del Grupo
Parlamentario Popular sino que me consta que ya han planteado diferentes
sectores de la cooperación. Así, aunque es el plan del 0,7 por ciento, no
cuenta con ninguna planificación presupuestaria salvo la de alcanzar el
0,56 por ciento del PIB en 2010 y el 0,7 por ciento en el año 2012.
Hemos de ser conscientes de que España va a tener difícil alcanzar este
reto si no se acometen medidas urgentes como, por ejemplo, la culminación
de la reforma de la Agencia Española de Cooperación al Desarrollo. En
este
sentido, hemos podido comprobar que en el año 2007, en lugar de alcanzar
el 0,42 por ciento del PIB, comprometido por el Gobierno, nos quedamos en
el 0,37 por ciento.
Asimismo, tampoco debemos pasar por alto el momento en el que se está
elaborando este plan director. Vivimos un momento de crisis económica
nacional e internacional, situación que puede impedir que se alcance el
objetivo de destinar el 0,7 por ciento del PIB español a la ayuda oficial
al desarrollo en 2012.
Este plan se presenta también en un momento en el que contamos con la
elaboración del informe del CAD, que a finales del año pasado sometió a
examen a la cooperación española y emitió un informe en el que se
planteaban una serie de recomendaciones. Entre esas recomendaciones,
algunas de las cuales se recogen en este borrador del plan director, se
menciona la pluralidad de actores de la cooperación española y se
reconoce la diversidad potencial y la riqueza de España como donante,
pero también se alerta de los riesgos de dispersión, descoordinación y
desorientación de la ayuda que todo ello conlleva.
En el plan director se menciona la presentación en el período de vigencia
del presente plan de un proyecto de ley de reforma de la Ley de
Cooperación Internacional para el Desarrollo, clarificando los mecanismos
de coordinación, la articulación entre ellos y el rol de cada actor. ¿Nos
puede adelantar qué tipo de mecanismos se van a poner en marcha para
mejorar la coordinación? ¿Deberían estar contemplados en dicho plan?
Con respecto a la gobernabilidad, el CAD hace otra recomendación al
afirmar que esta debe ofrecer resultados en la construcción de la
ciudadanía y en la reducción de la pobreza. En el plan director eso se
recoge hasta tal punto, que se menciona que el concepto de gobernabilidad
ha experimentado un proceso de maduración con respecto al primer plan
director. Si de verdad va a ser una pieza clave en las políticas de
desarrollo, permítame que manifieste ciertas dudas puesto que si lo
reflejamos en los Presupuestos Generales del Estado para el año 2009, los
fondos destinados al fortalecimiento de las capacidades de Gobierno han
sido reducidos y, por otro lado, la corrupción en los países receptores
de la cooperación española ha crecido, según el último informe elaborado
por Transparencia Internacional.
Si observamos el anexo 3, en el que se desarrolla un marco de resultados
para los sectores estratégicos, en el apartado de gobernabilidad no
figura ni un solo resultado; solo aparecen objetivos genéricos, aunque se
llamen específicos. ¿Sería más adecuado que no figurara la palabra
resultados y cambiarla por la expresión: líneas de actuación?
Con respecto a las prioridades geográficas y la dispersión de la AOD, en
el Partido Popular celebramos que el plan director haga énfasis en el
aumento de la concentración geográfica de la cooperación española. Esta
es una de las cuestiones que llevamos planteando tanto en la legislatura
pasada como en esta; aun así, el plan director incluye a 50 países, que
siguen siendo muchos. ¿Se podrían concretar aún más?
El CAD también miraba con cierta preocupación que 56 países se repartan el
71 por ciento del total de la AOD. Entre los países socios incluidos en
las tres categorías de países prioritarios están Nicaragua, Bolivia,
Guinea Ecuatorial, Venezuela, Cuba y Siria. ¿Cómo pretende el Gobierno
promover los derechos humanos en países en los que los primeros
violadores de derechos son los propios Gobiernos con los que
supuestamente se debe asociar para llevar a cabo su política de
cooperación? ¿Y cómo piensa el Gobierno promover la prioridad sectorial
de gobernabilidad democrática en países de partido único como Cuba,
Vietnam, Siria, Sudán, Angola o Guinea Ecuatorial?
Con respecto a la instrumentalización de la AOD, el informe del CAD
muestra su preocupación por la instrumentalización de la ayuda en lo
referente a las migraciones. En cuanto a la etapa de llegada masiva de
inmigrantes a nuestras costas y a la firma de acuerdos de repatriación de
inmigrantes a cambio de cooperación, ustedes nos han dicho en diferentes
ocasiones que las políticas de cooperación no iban ligadas a las de
emigración, pero hay un apartado en el plan director, relativo a
migración y desarrollo, en el que se expone como objetivo general el
codesarrollo para promover los efectos positivos recíprocos entre
migraciones y desarrollo. En este sentido, nos llama la atención que no
se mencionen los tres proyectos piloto de codesarrollo que han ido
apareciendo tanto en los planes anuales anteriores de cooperación como en
el anterior plan director con respecto a Marruecos, Ecuador y Senegal.
¿En qué han quedado estas acciones de codesarrollo, que en este plan ni
siquiera se mencionan? ¿Van a tener en cuenta ejemplos semejantes en el
desarrollo de este plan director?
Con relación a la cooperación multilateral, el CAD dice que sería urgente
establecer una estrategia que fijara sus motivaciones, objetivos y
modalidades con el fin de evitar que las donaciones de estos fondos
vengan destinados en función de las posibilidades de financiación en
lugar de obedecer a consideraciones estratégicas. Además, afirma el CAD
que España debería dotarse de capacidades suficientes para garantizar la
buena gestión de estos fondos. Pues bien, esta estrategia no se
contempla, y seguimos destinando más del 50 por ciento de nuestra
cooperación a organismos multilaterales sin tener, repito, una estrategia
definida respecto del destino de los fondos que transferimos a esos
organismos. Nuestra cooperación multilateral tiene una excesiva
dispersión: más de 67 organismos en el 2006, y si valoramos los boletines
del Consejo de Ministros veremos cómo permanentemente están saliendo
aportaciones de fondos FAD a organismos multilaterales. Cabe también
destacar, de cara a una posible concentración, que hay en torno a unos 14
para los que las aportaciones son insignificantes o muy por debajo del
resto, y no sabemos a qué obedecen esas aportaciones o qué fines se
persiguen con ellas. Podría ser una de las cuestiones a tener en cuenta
en la concentración multilateral.
También es importante definir qué tipo de organismos se van a apoyar y por
qué, con mecanismos de coordinación y trasparencia, porque muchas veces
vemos cómo
ciertos organismos multilaterales definen los mismos fines. Por ello,
pregunto si no se podrían concentrar en uno concreto; pongamos dos casos:
el Fondo Global y Unitaid.
Entre las prioridades generales de la acción multilateral está la mejora
de la selectividad y la concentración de esta ayuda. ¿Se va a reducir el
número de organismos receptores? ¿Va a aumentar la presencia de España en
esos organismos? Habrá que definir unos verdaderos mecanismos y una
verdadera cultura de seguimiento de la evaluación y rendición de cuentas
en la cooperación española, y no solo de los fondos y los programas
financiados por España en los organismos multilaterales.
Otro de los documentos que debemos tener en cuenta en la elaboración de
este plan director es el pacto de Estado contra la pobreza. Si hacemos
una valoración del contenido del pacto veremos que hay diferentes
apartados o puntos que no recogen una planificación presupuestaria,
salvo, como decía al principio, el 0,56 por ciento del PIB en el 2010 o
el 0,7 por ciento en el 2012. Tampoco se menciona ningún plan de
evaluación de los créditos FAD, y sería conveniente que se recogieran las
directrices para establecer los mecanismos de dicha evaluación. Y no se
recoge ningún calendario de actuación con respecto a la reforma del FAD
ni si los FAD para la internalización de las empresas van a computar como
AOD o no. Yo por lo menos no he visto nada de eso.
Otro de los apartados que tampoco se recoge en el plan es el estatuto del
cooperante. Debido a las lagunas que tiene dicho estatuto no se
contempla, por ejemplo, a efectos laborales el trabajo que realizan
médicos, enfermeras o sanitarios en países en vías de desarrollo. Y de
cara a que nuestros cooperantes, a su regreso tengan todas las garantías,
sería una de las líneas a contemplar en el plan. Tampoco acaba de quedar
claro cómo se va a combinar la cobertura de personal sanitario en España
con profesionales de países del sur con la política de fijación de
recursos humanos en el sur.
Con respecto a las orientaciones políticas del pacto de Estado, creemos
que el Gobierno destina demasiado dinero a organismos internacionales en
lugar de potenciar la capacidad de las ONG para la realización de
actividades de desarrollo y para la gestión de la ayuda española. El plan
director menciona mucho la cuestión de la coherencia de políticas, pero
luego no se ven los resultados esperados.
En cuanto a la iniciativa contra el hambre y la pobreza -ha sido una de
las cuestiones que usted ha mencionado, creo que en las prioridades
sectoriales-, creo que no podemos valorar el plan director al margen de
la situación que supondrá la dimensión humana de la crisis de precios
alimentarios que está teniendo lugar en el planeta a lo largo de este
año, puesto que tiene orígenes y factores aceleradores diversos tales
como el incremento de cereales por poblaciones de economías emergentes,
la restricción de la oferta, la presión sobre esta de los biodiéseles o
los efectos del cambio climático, con el aumento de desastres naturales
que afectan a la producción. Si bien causas, factores y medidas son
complejos, los efectos más agudos de ambos, la carestía de alimentos y
los fallos estructurales del sistema de seguridad alimentaria, se pueden
cifrar de forma muy simple. Más de 20 millones de niños sufren
desnutrición infantil aguda severa, con lo cual es importante que en el
plan director se recoja la desnutrición infantil aguda severa como una
urgencia médica -me consta que esta sugerencia se la han hecho ONG que
trabajan directamente en este tema- y que la alimentación terapéutica se
incorpore a la ayuda alimentaria y nutricional de la cooperación
española. En el capítulo de la lucha contra el hambre se deben incorporar
acciones de prevención y reducción del riesgo dirigidas a cambiar la
realidad del hambre y las causas subyacentes de la desnutrición infantil,
fortalecer capacidades para el diseño e implementación de las políticas y
programas de protección social y nutricional, definir una política de
seguridad alimentaria o, con respecto a los foros multinacionales,
revisar la calidad de las ayudas humanitarias que España, como país
donante, canaliza a través de las agrupaciones especializadas en
alimentación y en la infancia de las Naciones Unidas.
Creo que este plan director debería recoger un capítulo especial con
respecto al papel de España en la Presidencia Europea en 2010. Echamos de
menos en el Grupo Parlamentario Popular que este plan no recoja una
estrategia clara con respecto a nuestra cooperación para que esta sea una
prioridad en la Presidencia, se defina esa prioridad, y se busque una
coherencia de políticas en el marco de la Unión Europea, sobre todo en un
momento, como ha indicado usted, de incremento de la AOD española entre
los países de la OCDE.
Termino, señor presidente. Este plan también coincide con la elaboración
de un nuevo plan África, y echamos de menos alguna coordinación entre los
dos planes, pues el anterior Plan África 2006-2008 recogía aspectos que
afectaban a la cooperación, con dotaciones a fondos multilaterales o la
creación de algunas OTC. Esperamos que desde la coherencia que debe
existir, al afectar a zonas geográficas comunes, exista una coordinación
en este tema y se contemple en los dos planes, ambos en proceso de
elaboración.
El Grupo Parlamentario Popular en el Senado agradece el trabajo de todos
los implicados en la elaboración de este plan. Esperamos que en el plazo
que queda hasta su publicación se tengan en cuenta todas las aportaciones
que se hagan, tanto por parte de la sociedad civil como de las
comunidades autónomas o los grupos parlamentarios, con el fin de tener el
mejor plan.
Hoy, que es el día de la lotería en España, un día en el que muchos
españoles tenían puestas sus esperanzas, coincide con la presentación de
este plan director, en el que muchos países con los que España coopera
tienen puesta su confianza para luchar contra la pobreza. Esperamos que
esta lucha sea una realidad en coherencia, en transparencia y en
eficacia.
Muchas gracias.
El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señora Velasco.
Para contestar a los portavoces tiene la palabra la señora secretaria de
Estado.
La señora SECRETARIA DE ESTADO DE COOPERACIÓN INTERNACIONAL (Rodríguez
Ramos): Muchas gracias, señor presidente.
En primer lugar, quiero agradecer las intervenciones de todos los
portavoces de los distintos grupos parlamentarios, todas ellas demuestran
un importante trabajo tras la remisión de un texto largo, como se ha
dicho, con poco tiempo para analizarlo. Es de agradecer su interés, el
haberlo estudiado, y las valoraciones y aportaciones que han realizado
hoy en esta comisión. Les agradecería también que en el tiempo que queda
hasta el 9 de enero algunas de las aportaciones concretas que hoy han
realizado nos las hicieran llegar por escrito, así como cualquier otra
sugerencia o aportación que a lo largo de este tiempo, y fruto de un
estudio más sosegado, les parezca conveniente. Estaremos encantados de
poder recibirlas, estudiarlas y, finalmente, hacer una reflexión conjunta
con el resto de actores del consejo de cooperación.
Por tanto, les reitero las gracias por sus intervenciones y por su actitud
positiva en relación con el borrador que hoy hemos presentado.
Contestaré por el orden de intervención de los portavoces, intentando en
este turno responder en la medida que pueda a las preguntas que me han
formulado o a las dudas que haya suscitado mi intervención.
En relación con el portavoz del Grupo Mixto, el señor Sampol, ha hecho una
reflexión en torno a algo que le preocupa especialmente del plan: los
mecanismos de coordinación de los distintos y múltiples actores de la
cooperación española.
A este respecto, como muy bien han dicho sus señorías en sus distintas
intervenciones, la multiplicidad de actores en la cooperación española es
un valor. Desde el Gobierno decimos reiteradamente que la cooperación
española somos todos, todas las administraciones: la del Estado, las de
las comunidades autónomas, la Administración local, así como la sociedad
civil y las distintas asociaciones sociales y civiles que trabajan en la
cooperación al desarrollo. Pero, indudablemente, también comporta
riesgos.
Hasta este momento la cooperación española se ha dotado de instrumentos
que pudieran facilitar la coordinación y la eficacia. Pero, como muy bien
ha indicado el señor Sampol, el crecimiento importante de nuestra
cooperación no solo ha ido acompañado de un incremento importante del
presupuesto del Gobierno de España sino también del de las distintas
comunidades autónomas y las corporaciones locales. Eso hace que nuestros
esfuerzos por mejorar la coordinación tengan realmente que desarrollarse
a lo largo de los cuatro años de vigencia de este plan.
¿Cómo lo queremos hacer? Por una parte, con distintos instrumentos. La
Comisión Delegada del Gobierno para la Cooperación es un instrumento del
Gobierno para mejorar la coherencia interna. Y lo que queremos es que, en
cuanto instrumento del propio Gobierno, dicha comisión delegada para la
cooperación tenga un papel importante, relevancia política, por las
personas que la componen, así como un trabajo importante para poder
impulsar esta coherencia de políticas dentro del Gobierno. Además, en el
propio texto del plan director se recoge un mecanismo intermedio que
pueda facilitar el trabajo de dicha comisión delegada, como son los
grupos internos de trabajo de la Administración General del Estado para
estudiar determinadas políticas entre aquellos grupos de trabajo
interministeriales de los ministerios que puedan tener mayores
competencias en los países socios con los que trabajamos o en sectores
que consideramos prioritarios, con el fin de que esos grupos de trabajo
de la Administración General del Estado nos ayuden también a realizar un
trabajo más fluido en el ámbito político de la comisión delegada.
Pero aparte de eso está el consejo de la cooperación española, un consejo
que pensamos que, como el resto de órganos sectoriales, además de la
función de dar coherencia a lo que hacemos también tiene la de impulsar
políticas que se basen en el acuerdo y en el consenso de interlocutores
políticos, administraciones, comunidades autónomas, municipios, el
Gobierno y la sociedad civil. Por lo tanto, nuestro objetivo es llegar al
mayor número de ámbitos sectoriales existentes en la sociedad para
hacerles partícipes de la política de cooperación y de los objetivos de
desarrollo.
Sabemos -y lo he dicho al principio de mi intervención- que la coherencia
es posiblemente una de las asignaturas más difíciles de cumplir que
contempla el presente plan, pero también somos absolutamente conscientes
de que quienes tenemos que trabajar más por esa coherencia somos los
responsables de la política de cooperación.
Yo he dicho en reiteradas ocasiones que somos conscientes de que el
desarrollo social, económico, democrático y humano de un país es mucho
más complejo y va mucho más allá de lo que podemos hacer desde la
política de cooperación. Pero, desde luego, nosotros aspiramos a liderar
toda la política de desarrollo y, por tanto, queremos que lo que se haga
con la política de inversión pública y la política de inversión privada
en un país socio de la cooperación española se rija por los principios de
cooperación al desarrollo.
Desde esa perspectiva, hablamos de impulsar un consejo consultivo de la
política de desarrollo que no solamente sirva en el ámbito de la
coordinación y la coherencia sino también en el de impulso de esta
política, con estos principios generales.
El señor Sampol también ha preguntado por un tema más concreto: cómo
podemos abordar la coordinación de políticas ante situaciones de
emergencia que, por tanto, no responden a una programación anual ni
plurianual sino a la inmediatez del desastre, de la catástrofe o del
conflicto.
En este sentido, nosotros, que ya funcionamos en la Agencia de Cooperación
al Desarrollo a través de llamadas a comunidades autónomas y
organizaciones no gubernamentales que trabajan en la ayuda humanitaria
cuando tenemos que dar una respuesta de esas características, pensamos
que con la creación de la conferencia sectorial de cooperación, con todas
las comunidades autónomas, encontraremos también un cauce adecuado para
tener una estructura de respuesta de emergencia a través de las
comunidades autónomas, que tienen entre sus pro-
pias competencias e infraestructuras una importante, cada vez mayor,
capacidad de respuesta ante ese tipo de situaciones.
En cuanto a la intervención que ha realizado el portavoz de Entesa
Catalana de Progrés, me ha formulado una pregunta muy clara que tiene
relación con lo que acabo de decir. Me pregunta sobre la opinión de las
distintas comunidades autónomas en relación con la creación de una
conferencia sectorial. Pues bien, le tengo que decir que no se ha hecho
una consulta específica a todas y cada una de las comunidades autónomas
en relación con la creación de una conferencia sectorial, que hasta este
momento está en el terreno del anuncio, del propósito y de la intención
política de crearla. Y es así, porque el Partido Socialista, y por tanto,
el Gobierno socialista, se presentó a estas elecciones con un programa
electoral en el que figuraba como compromiso la creación de esa
conferencia sectorial, y el Gobierno lo ha plasmado también en este plan
director de cooperación.
Dicho esto, al margen de lo que sería una consulta formal a todas y cada
una de las comunidades autónomas en relación con la creación de esa
conferencia, lo que indudablemente se hará en el momento en el que se
inicie el proceso de su constitución, tengo que decirle que, tras los
contactos y reuniones que he tenido con distintos responsables de la
cooperación de las distintas comunidades autónomas, la opinión
mayoritaria de dichos responsables en cada una las comunidades -insisto
en que no ha habido una consulta formal- es positiva. En realidad no
encontramos ninguna causa que pudiera justificar que, ante una política
tan importante como es la de cooperación al desarrollo, en la que todas
las comunidades autónomas tienen competencias y también han incrementado
de forma importante sus presupuestos, no exista una conferencia sectorial
como en el resto de políticas donde hay competencias compartidas por
parte de la Administración General del Estado y de las comunidades
autónomas; no entendemos que haya alguna causa que no justifique la
existencia de esta conferencia sectorial en el ámbito de la política de
cooperación al desarrollo.
Como les dije en mi primera intervención, necesitamos dar una coherencia
al sistema y también necesitamos coordinar nuestras acciones, nuestra
programación y nuestra ejecución en los países socios, en el terreno
donde trabajamos. Por eso decía, y reitero ahora, que realmente la
conferencia sectorial va a ser un órgano muy positivo a la hora de
coordinar la política de cooperación al desarrollo de España, pero que,
desde luego, nuestra prueba de fuego estará en que los distintos agentes
de la cooperación española coordinemos y cooperemos en el terreno, en los
países socios, donde la multiplicidad de actores está presente con
acciones de política de cooperación al desarrollo. Ahora bien, entendemos
que sin la existencia de este órgano, que nos va a ayudar mucho en la
coherencia y en la coordinación de nuestras políticas en el ámbito de la
política española, no podríamos avanzar en la coordinación en el
terreno.
Me pregunta también sobre el marco presupuestario del plan. Efectivamente,
el Plan Director de la Cooperación Española, que traeremos a esta Cámara
una vez aprobado por el Consejo de Ministros para su dictamen, traerá
incorporada una propuesta presupuestaria para los cuatro años de su
vigencia. Sus señorías tienen que saber que no será una propuesta o ficha
presupuestaria exhaustiva puesto que el Plan Director de la Cooperación
Española es un plan que no puede prever el detalle, las actividades
concretas que a lo largo de los cuatro años de su vigencia se van a
realizar en la política de cooperación al desarrollo de España. ¿Por qué?
Si me lo permiten -aunque saltaría a una de las sugerencias o a uno de
los planteamientos que ha realizado la portavoz del Grupo Parlamentario
Popular, en el que establecía una denuncia con relación a que estamos
frente a un documento muy abstracto que más bien podría denominarse libro
blanco de la cooperación y no plan director, porque no baja a lo
concreto, no es capaz de concretar determinados programas, actuaciones o
planes de acción que se realizarán durante los cuatro años de vigencia
del plan-, quisiera decirles que la filosofía que marca el propio Plan
Director de la Cooperación 2009-2012 nos impide poder presentar planes de
acciones concretos, planes de actuación y, por tanto, una programación
concreta con cada uno de los países prioritarios de la cooperación
española o me atrevería a decir las propias áreas geográficas que
prioriza el plan. ¿Por qué? Porque, precisamente, como se especificaba al
principio, el Plan Director de la Cooperación para los próximos cuatro
años 2009-2012 parte de los principios que el Gobierno de España ha
adoptado como propios en las reuniones en las que hemos estado fijando,
en los últimos dos años fundamentalmente, la arquitectura de la ayuda
oficial al desarrollo.
La arquitectura de la ayuda oficial al desarrollo de esta nueva política,
compleja de poner en la práctica, fundamentalmente parte del principio de
que el desarrollo es una responsabilidad mutua y compartida por el Estado
donante y por el Estado socio con el que trabajamos, y, efectivamente,
para que podamos conseguir resultados sustanciales que constituyan un
avance en el desarrollo de este país tenemos que trabajar con este
principio de alineamiento, de responsabilidad y de apropiación de lo que
hacemos, para lo cual hay que hablar con el Estado socio, con el
Gobierno, con el Estado en el que vamos a trabajar. También tenemos que
llegar a un consenso sobre cuáles van a ser nuestras actuaciones, qué
sectores vamos a priorizar y cómo podemos trabajar mejor para conseguir
estos objetivos de desarrollo.
Señorías, estaríamos incumpliendo estos principios si fuéramos capaces hoy
de presentarles planes concretos de acción con determinados países, con
los que aún no hemos negociado un plan, con los que no hemos trabajado ni
avanzado en una comisión mixta paritaria entre ambos Gobiernos sobre los
objetivos, los sectores en los que vamos a trabajar en los próximos
años.
Estos son los principios que enmarcan nuestra política, en virtud de los
cuales vamos a ir acordando nuestras acciones, nuestros planes con cada
uno de los países socios. En este sentido, y dentro de este marco global
que enmarca la política de cooperación en los próximos cuatro
años, que se irá concretando con cada uno de los planes anuales 2009-2010
que iremos elaborando, habrá una estimación financiera que será global y
que nunca podrá ser tan concreta como la ficha financiera que acompaña a
los planes anuales de cooperación.
El portavoz del Grupo Parlamentario Entesa Catalana de Progrés me ha
preguntado cómo vamos a evaluar la calidad de la ayuda, puesto que
comparte el Plan Director 2009-2012 y el salto cualitativo que debe
abordar y afrontar ahora la cooperación española, que es la eficacia y la
calidad.
Efectivamente, el plan establece un esfuerzo muy importate para la
evaluación de los resultados. Existen cuatro objetivos específicos y 16
líneas de acción para poder ser capaces de evaluar los resultados que
hemos obtenido. Pero sobre todo el plan establece un esfuerzo muy
importante para que este trabajo por resultados no solamente se consiga
en la fase final de la evaluación, sino desde el primer momento del
proceso. Por tanto, debemos ser capaces de programar nuestras acciones
por los resultados que queremos obtener, de ejecutar nuestras acciones
por los resultados que queremos obtener y, finalmente, de efectuar una
evaluación de los resultados que hemos obtenido.
Queremos conseguir con cada una de nuestras acciones, de nuestro trabajo,
de nuestro programa con el país socio con el que trabajamos resultados y
avances concretos que sirvan -todos y cada uno de ellos- de pieza
importante para conseguir el salto al desarrollo social, democrático y
económico de ese país.
Indudablemente, la dificultad de la evaluación depende también de los
sectores en los que estemos trabajando. No es lo mismo hacer una
evaluación sobre el terreno si nuestra actuación prioritaria ha sido agua
y saneamiento, y nos hemos propuesto llevar agua potable a una
determinada zona o afrontar el saneamiento del agua potable en una
determinada región, y finalmente hacer la evaluación del resultado
obtenido que hacer una evaluación del resultado de una política de mejora
institucional, de fortalecimiento de la democracia, de transparencia, de
políticas públicas, etcétera. Pero el plan director hace el mismo
esfuerzo por la evaluación de estos resultados en todas las áreas y en
todos los sectores que establece como prioritarios para la cooperación
española.
Quiero agradecer a la portavoz del Grupo Parlamentario Socialista sus
palabras de apoyo al plan director que hoy presentamos. Ha hecho una
propuesta de incorporación de una carencia del plan cuando se ha referido
a la Comisión de Cooperación del Congreso de los Diputados y desconoce la
comisión del Senado. Señoría, indudablemente esto que nos ha comentado
será corregido. En nuestro ánimo no hay ninguna intención de minusvalorar
o de desconocer la existencia de esta Comisión de Cooperación
Internacional para el Desarrollo en el Senado. Lo demuestra que el pasado
jueves comparecí en la comisión del Congreso de los Diputados presentando
el borrador del plan y hoy estoy ante sus señorías en el Senado para el
mismo cometido. Por tanto, una vez presentada la propuesta,
inmediatamente será subsanado un error que no responde a ninguna
motivación, según la consideración de ambas comisiones parlamentarias.
La portavoz del Grupo Parlamentario Popular ha planteado muchas cuestiones
y posiblemente responderé a todas. En todo caso, como imagino que tendré
ocasión de intervenir de nuevo, espero que no quede ninguna sin
responder. En relación con la primera observación, he de señalar que ya
he aludido a ella. Efectivamente, se trata de un documento amplio que
quiere establecer los principios, las prioridades estratégicas, las
prioridades sectoriales, las prioridades horizontales y las prioridades
geográficas de nuestra cooperación a lo largo de cuatro años. Es verdad
que su amplitud también puede responder a que el plan satisface esta
plasmación de la nueva arquitectura de la cooperación al desarrollo, a la
que hemos llegado a través del consenso de estas reuniones
internacionales como la Declaración de París, la Agenda de Accra, la
Cumbre de Monterrey, la reciente reunión de Doha, y que quiere estar
presente para dar a conocer la guía de lo que tenemos que ser capaces de
hacer realidad en la ejecución de la política de cooperación desde las
distintas actuaciones, tanto en la ayuda bilateral como en la
multilateral.
En segundo lugar, la portavoz del Grupo Parlamentario Popular en el Senado
ha puesto de manifiesto las dificultades que tendrá conseguir el objetivo
del 0,7 por ciento del producto interior bruto que, indudablemente,
existen en una situación de expansión y de crecimiento económico y que
ante una situación de crisis real del sistema productivo pueden
colocarnos en peor situación.
En este sentido, estoy segura de que el Grupo Parlamentario Popular, como
el resto de fuerzas políticas, y así lo firmaron en el Pacto contra la
Pobreza, está convencido de que es preciso seguir insistiendo en
conseguir el objetivo del 0,7 por ciento -ya que en los momentos
actuales, es una cifra importante sin la cual no podemos acometer todas
las acciones- e intentar cumplir todos los objetivos del plan director,
en un contexto además de crisis económica y en el que hay importantes
actores en la escena internacional que intentan dar marcha atrás o
colocar en un paréntesis lo que pueden ser los compromisos
internacionales con los países más pobres o países en desarrollo, hasta
que pase el nubarrón en los países ricos. Hoy más que nunca el objetivo
del 0,7 por ciento del PIB es un compromiso político que ayudará al
Gobierno de España a colocar e impulsar en la escena internacional el
compromiso del resto de países y del resto de la comunidad de no
detenerse, de no dar ni un paso atrás en los compromisos en ayuda al
desarrollo con los más pobres, y que tenemos que cumplir. Además el
cumplimiento de estos objetivos y la ayuda al desarrollo de los países
empobrecidos, de los países más pobres del planeta, forman también parte
de una respuesta a la crisis en la que nos encontramos. Desde esta
perspectiva, estoy convencida de que como el 0,7 por ciento del PIB no
solamente es la parte del presupuesto del Gobierno de España, de la
Administración General del Estado, que se dedica a la ayuda oficial al
desarrollo, sino que es también la aportación conjunta que hacen las
comunidades autónomas y los ayuntamientos en la ayuda oficial al
desarrollo, el Partido Popular, al igual que el resto de fuerzas,
impulsará que ni estos presupuestos, ni los del Gobierno de España, ni
los de las comunidades autónomas y ayuntamientos disminuyan.
El Partido Popular sabe y conoce también las dificultades que hay para
incrementar esta ayuda oficial al desarrollo. Nos ponía de manifiesto que
en 2007, aun siendo el país de la OCDE que más incrementó su ayuda
oficial al desarrollo -por encima de países absolutamente tradicionales y
con políticas de cooperación muy maduras, como por ejemplo, Alemania o
Reino Unido; fuimos los primeros tanto en incremento relativo como en
incremento absoluto sobre nuestra renta-, efectivamente no cumplimos
nuestra estimación del 0,42. Y digo que el Partido Popular sabe lo
difícil que es este incremento constante, porque durante ocho años de
Gobierno del Partido Popular, no en situación de crisis económica, se
mantuvo el 0,23 por ciento, y todos participábamos de que había que
seguir incrementando ese impulso. Nosotros no obviamos las dificultades,
pero pensamos que más que nunca, y de forma más importante, y con el
apoyo de todos, tenemos que seguir trabajando por conseguir el objetivo
del 0,7.
En relación con las recomendaciones del CAD, la pluralidad de actores, la
riqueza y riesgo de dispersión, yo creo que he contestado antes: vamos a
intentar mejorar a través de estos instrumentos, aunque, indudablemente,
comparto con su señoría que la coordinación y la coherencia son de los
objetivos más difíciles de cumplir.
En cuanto a la gobernabilidad, le plantean dudas algunos objetivos que
establece el plan director con respecto a alguna de las políticas que
hemos venido realizando hasta ahora; concretamente, la gobernabilidad en
relación con la partida de fortalecimiento institucional en los
presupuestos para 2009. Para nosotros -y, por tanto, para el Plan
Director de la Cooperación que hoy presentamos- la parte correspondiente
a la gobernabilidad es fundamental porque, como he dicho también al
principio de mi intervención, en algunos países con los que el Plan
Director de la Cooperación establece una prioridad geográfica, es decir,
con los que vamos a trabajar de forma prioritaria, el eje fundamental van
a ser precisamente las políticas de gobernabilidad y de fortalecimiento
democrático e institucional en estos países. Y es que estamos
absolutamente convencidos de que desde el ámbito de la profundización
democrática y, por tanto, también de la participación de todos los
actores y del fortalecimiento de las instituciones democráticas hay que
abordar importantes mejoras en políticas internas. Es verdad que en la
parte de la cooperación al desarrollo y en el desarrollo de estos países
es muy importante la cooperación de la comunidad internacional y, por lo
tanto, también las políticas de cooperación y de desarrollo que los
terceros países tienen con ese país, pero hay una parte fundamental que
no podemos obviar y son las propias políticas internas de estos países.
Estas políticas internas tienen mucho que ver precisamente con la
democracia, democracia que se traslada a políticas justas de
transferencia de rentas y transferencia de impuestos, de participación y
de acceso a la riqueza y a la mejora económica de todas las capas de la
población de estos países. Por eso, efectivamente, la gobernabilidad, y
la política institucional se convierten en un factor y en un eje
fundamental de nuestra política de cooperación al desarrollo.
Tengo que decir que no comparto con su señoría que se haya disminuido la
partida de fortalecimiento institucional para el próximo ejercicio 2009 y
también que, según los datos de ejecución de la política de cooperación,
pues son fiables, son del PACI 2007, precisamente, el capítulo de
fortalecimiento institucional alcanzó el 18 por ciento de nuestra ayuda
oficial al desarrollo, cifra histórica desde el punto de vista de
ejecución de la política de cooperación dedicada a estas políticas.
Quiero decirle que en 2008 queremos incrementar este porcentaje, que lo
queremos incrementar en 2009 y que para poder abordar y cumplir el
objetivo del Plan Director de la Cooperación en el período 2009-2012, la
gobernabilidad, la profundización en la democracia y el fortalecimiento
institucional deben mantener un incremento sostenido y constante con esta
referencia de 2007 del 18 por ciento, que es una cifra histórica dedicada
en la ayuda oficial al desarrollo a este tipo de políticas.
En relación con las prioridades geográficas, la portavoz del Partido
Popular me formulaba una pregunta que me han hecho mucho durante la
redacción del Plan Director de la Cooperación: ¿se podría concretar aún
más?, ¿podríamos reducir algún país más? Y yo sinceramente le diría:
hágame una propuesta. (Risas) De los cincuenta que tenemos, hágame una
propuesta. A lo mejor podría concretarse aún más, señoría, pero estoy
absolutamente convencida de que a la portavoz del Partido Popular no se
le escapa la complejidad de establecer este marco de prioridad
geográfica.
Sí quisiera decirle que hemos intentado realizar un esfuerzo de
concentración, teniendo en cuenta que la concentración -tal y como
establece el informe del CAD- no es solo geográfica, sino también
sectorial. En este sentido, reduciendo el número de países prioritarios
para la cooperación española de 56 a 50, nos comprometemos a cumplir con
el principio de concentración sectorial que establece el CAD, con el
objetivo de que las dos terceras partes de la ayuda que dedicamos a los
países prioritarios -con los que se supone que, indudablemente, tendremos
una asociación y un programa amplio sobre el que trabajar- se concentre
en no más de tres ámbitos sectoriales.
Por lo tanto, y sabiendo que a lo mejor se podría haber llevado a cabo un
mayor esfuerzo de concentración geográfica, le diré que hemos realizado
un esfuerzo importante, y vamos a intentar continuar cumpliéndolo, en
relación con el principio de concentración, especialmente en relación con
el principio de concentración sectorial.
Su señoría manifestaba también sus dudas respecto a la coherencia y al
planteamiento que el plan director dedica al capítulo de cooperación y
migración. Señoría, el hecho de que establezcamos en el plan director de
la Cooperación Española un capítulo sobre cooperación y migración no
significa en absoluto que el plan director pueda caer en
la tentación de instrumentalizar la Ayuda de Cooperación al Desarrollo con
las políticas de inmigración. Como he tenido ocasión de decir en esta
Cámara durante mi primera comparecencia, la política de cooperación al
desarrollo no está vinculada a las políticas migratorias de España, pero
lo cierto es que este plan director realiza un esfuerzo muy importante
por incrementar su presencia en África. En África existen países que
ahora van a ser prioritarios para la cooperación española, países que
producen un importante flujo migratorio hacia España bien como país de
destino o como frontera de la Unión Europea; bien como país de origen,
bien como país de tránsito. Por lo tanto, repito que la cooperación
española se encuentra en países de África occidental y de África
subsahariana -tal y como recoge el documento que les he presentado- por
razones de índice de desarrollo y de lucha contra la pobreza, y porque es
necesario estar en África para poder abordar y conseguir los Objetivos de
desarrollo del Milenio. Señorías, no podremos conseguir el primero de los
Objetivos de desarrollo del Milenio, -la lucha contra el hambre y la
miseria extrema- si no trabajamos en África, donde se encuentran
veintiocho países de los treinta más pobres del mundo, algunos de los
cuales -otros no- pueden ser países de origen o de tránsito de
inmigración hacia España. No obstante, el hecho de que sean países de
origen o de tránsito de inmigración hacia España no condiciona nuestra
presencia, aunque también reitero y repetiré siempre que el que sean
países de origen, tránsito o destino de inmigración hacia España no va a
condicionar que no estemos presentes allí.
Indudablemente, donde estemos trabajando la cooperación española, como en
países de África, y en búsqueda de los objetivos autónomos de la política
de cooperación y se dé la circunstancia de este hecho de la migración
hacia España o hacia Europa, lo integraremos dentro de la realidad de ese
país, porque sería ridículo obviarlo, e intentaremos trabajar con esa
realidad, con ese país y con esa situación, siendo muy conscientes, como
lo somos, de que los procesos migratorios han existido siempre a lo largo
de la historia de la humanidad, que la migración tiene múltiples causas,
como la pobreza, la miseria y el hambre del que se huye, pero, desde
luego, la migración es un proceso positivo para los países origen, para
los países de tránsito y para los países de destino, y dentro de esos
factores, elementos y resultados positivos, una política de cooperación
al desarrollo debe trabajar e integrarlo. Por lo tanto, quiero manifestar
de nuevo que no existe vinculación ni instrumentalización, y que la
política de cooperación al desarrollo responde a sus propios objetivos
autónomos, pero no excluye a ningún país porque reúna esta circunstancia
de ser país de origen o tránsito de movimientos migratorios hacia España
o a la Unión Europea.
En relación con la cooperación multilateral, es verdad que España tiene
una parte muy importante de su política de cooperación al desarrollo a
través de lo que denominados ayuda multilateral. El propio plan director
establece esfuerzos importantes por seguir algunas de las recomendaciones
que el CAD hace a la política de cooperación española; en este sentido,
una política de mayor concentración en determinados fondos, también una
política que responda a una programación y, por lo tanto, a una
determinada estrategia. Para nosotros también es muy importante, tal y
como dice el plan, una política multilateral que sea capaz de ser
coherente en el terreno con nuestra política bilateral. Eso hace que
tengamos una mayor presencia en los organismos multilaterales en los que
España deposita una parte importante de sus contribuciones como parte de
su ayuda multilateral. Como dije al principio de mi intervención, no
queremos controlar las contribuciones que hacemos, pero sí pensamos que
tenemos la obligación y la responsabilidad de tener capacidad de decidir
o codecidir conjuntamente con el resto de donantes sobre la orientación
de las políticas que se hacen dentro de ese fondo. Por lo tanto, el plan
en este sentido, hace un esfuerzo importante por conseguir la eficacia de
la ayuda, teniendo en cuenta que la ayuda, a la cooperación española
tiene dos partes importantes, la bilateral y la multilateral.
En relación con la ausencia en el Plan Director de la Cooperación Española
de un programa de política exterior de cooperación en relación con la
Presidencia española durante el año 2010, precisamente por el concepto de
marco global de un plan que aspira a liderar la política de cooperación
durante cuatro años, no hemos bajado ni centrado nuestras prioridades o
nuestra política de cooperación en el ámbito de la Unión Europea en un
período, en el semestre que ocupa la Presidencia. Por lo tanto,
entendíamos que no era el marco.
También hace referencia a los dos instrumentos de cooperación a los que yo
he hecho mención en mi primera intervención, que son aquellos que den
como resultado final la modificación del FAD.
En relación con el nuevo instrumento que pueda sustituir a la parte de
política comercial de industria y comercio, y que por lo tanto sería un
único fondo, creo que la pregunta que me hace es que no se sabe, de la
lectura del plan director, si este instrumento que sustituye al FAD
comercio sería computable como ayuda oficial al desarrollo. En el plan
director, cuando hablamos del Fiem, que sería el que sustituiría al FAD
comercio, establecemos que precisamente esta política de industria y
comercio en la concesión de créditos comerciales con el objetivo de la
internacionalización de la empresa española puede ir dirigida la
concesión de créditos a países de renta media o baja que sean
prioritarios para la cooperación española, que estén dentro de los
objetivos que establece el plan director, y por supuesto, que respondan a
los requisitos que establece el propio CAD para que puedan ser
computables esos créditos como ayuda oficial al desarrollo. Pero,
insisto, deberán darse esos requisitos que establece el CAD; deben ir
destinados a países que contempla el plan director como de cooperación
española, y deben responder a objetivos establecidos en el plan director
de la cooperación. Y precisamente por este motivo están citados como
instrumentos de cooperación cuando reúnan estas condiciones.
Y por último su señoría hace una reflexión respecto de cómo podemos
trabajar por la defensa de los derechos humanos, cívicos y sociales de
los ciudadanos con sistemas políticos o con gobiernos que no permitan la
promoción de estos derechos o no los respeten. En este sentido, y sin
entrar a hablar de los países que señala su señoría, que, por cierto, no
son nuevos, sino que han estado siempre en el plan director, el gran reto
de la cooperación española en este momento es estar presentes en esos 14
países, que son de los más pobres del mundo y son prioritarios para la
cooperación española. Debemos saber hacer política de cooperación en
Estados muy frágiles y vulnerables, donde precisamente el mayor ataque a
los derechos humanos, a los derechos fundamentales, a la dignidad de los
hombres y mujeres para los que trabajamos no proviene de una amenaza
exterior o de una guerra, sino precisamente del propio Estado.
Creo que trabajar en los denominados Estados frágiles, que son muy
vulnerables, será un reto para la cooperación española durante los
próximos cuatro años. Son Estados donde no solo tenemos el objetivo de
trabajar por la satisfacción de necesidades básicas de sus ciudadanos,
sino también de construir las bases para un desarrollo institucional, y
por tanto, democrático.
Muchas gracias. Es posible que se me haya quedado en el tintero alguna de
las cuestiones que me han planteado; si es así, lo siento, señorías.
El señor PRESIDENTE: Gracias, señora secretaria de Estado. Como tendremos
oportunidad de volver a debatir sobre el plan 2009-2012, retomaremos los
temas que hayan podido quedar sin respuesta.
CONTESTACIÓN DEL GOBIERNO A LAS SIGUIENTES PREGUNTAS DE D.ª ELVIRA VELASCO
MORILLO, DEL GRUPO PARLAMENTARIO POPULAR EN EL SENADO:
-- SOBRE EL ESTADO EN EL QUE SE ENCUENTRA LA REFORMA DE LOS CRÉDITOS DEL
FONDO DE AYUDA AL DESARROLLO (FAD) (Número de expediente 681/000036).
-- SOBRE LOS CRITERIOS QUE MANEJA EL GOBIERNO PARA DETERMINAR LO QUE SE
CONSIDERA «NUEVO INSTRUMENTO» EN LA COOPERACIÓN ESPAÑOLA (Número de
expediente 681/000038).
-- SOBRE LAS MEDIDAS ADOPTADAS POR EL GOBIERNO PARA EL CONTROL DE LOS
FONDOS OFICIALES DE AYUDA AL DESARROLLO QUE SE DESTINAN A ORGANISMOS
MULTILATERALES (Número de expediente 681/000039).
-- SOBRE LAS PREVISIONES DEL GOBIERNO EN ORDEN A ARTICULAR ALGÚN MÉTODO
PARA LA EVALUACIÓN DE LOS CRÉDITOS DEL FONDO DE AYUDA AL DESARROLLO (FAD)
(Número de expediente 681/000044).
-- SOBRE LOS CRITERIOS QUE ESTÁ SIGUIENDO EL GOBIERNO EN LA REFORMA DE LOS
CRÉDITOS DEL FONDO DE AYUDA AL DESARROLLO (FAD) (Número de expediente
681/000045).
-- SOBRE LOS AVANCES PRODUCIDOS DESDE EL AÑO 2005 EN LAS REFORMAS DE LOS
CRÉDITOS DEL FONDO DE AYUDA AL DESARROLLO (FAD) COMO INSTRUMENTO DE
COOPERACIÓN (Número de expediente 681/000046).
El señor PRESIDENTE: Pasamos al segundo punto del orden del día, que es la
contestación del Gobierno a las siguientes preguntas.
Antes quisiera informar a sus señorías que la número 482, presentada por
el senador García Carnero, del Grupo Parlamentario Popular, se retira. Y
por indicación de la senadora Velasco quedarían agrupadas en cinco
bloques las 11 restantes.
Así, el primer bloque se compondría de las preguntas números 36, 38, 39,
44, 45 y 46; el segundo bloque sería la número 37; el tercer bloque sería
la pregunta número 40; el cuarto serían las preguntas números 41 y 42, y
el quinto sería la 43. El reglamento marca que tenemos en total 75
minutos para todas las preguntas. Por compañerismo espero que se haga en
menos tiempo.
Gracias, señora Velasco. Tiene la palabra.
La señora VELASCO MORILLO: Gracias, señor presidente.
En aras de ese compañerismo y como estamos en fechas navideñas y todos
queremos llegar a nuestras casas, intentaremos agilizar el debate,
siempre y cuando el hecho de reducir el tiempo no se entienda como que
los temas sobre los que voy a preguntar no son importantes. Tendremos
ocasión en próximas comparecencias de incidir sobre ellos.
El primer bloque de preguntas hace referencia al Fondo de Ayuda al
Desarrollo. La señora secretaria de Estado ha hecho algunas alusiones a
este plan director, pero para centrarnos, al margen del plan director y
del proyecto de ley que tendrá que llegar a esta Cámara que es importante
como instrumento en la cooperación española, le formulo esta relación de
preguntas.
El FAD constituye uno de los instrumentos más relevantes y, al mismo
tiempo, más cuestionado de la Ayuda Oficial al Desarrollo. Es el
instrumento estrella de la cooperación española, con más de 30 años; es
el más antiguo, el que ha dispuesto de mayor volumen de recursos y el que
ha canalizado la mayor proporción de AOD; pero, por otro lado, ha sido el
mayor instrumento generador de deuda externa en los países beneficiarios.
Cada vez se hace más necesario la reforma de los créditos FAD. El
Gobierno
lleva un cierto retraso en la presentación de dicha reforma, dando lugar a
un incumplimiento de la Ley 38/2006, de 7 de diciembre, de Gestión de
Deuda. En lo que llevamos de legislatura, tanto el ministro de Asuntos
Exteriores y Cooperación como usted misma nos han anunciado que dicha
reforma se presentaría antes de finalizar este período de sesiones, pero
se ha terminado y no conocemos ningún texto. Incluso, el propio ministro
avanzaba que en el mes de noviembre se presentaría al Consejo de
Ministros.
En el Grupo Parlamentario Popular reconocemos la complejidad de este
instrumento. Y así lo oímos en esta comisión en palabras de la secretaria
de Estado de Comercio, cuando nos decía con claridad que dicha reforma,
cada vez más necesaria, no está siendo tan rápida como desearíamos.
En el borrador del plan director hemos visto que se recoge, pero no se
desarrolla, aunque entendemos que no debe desarrollarse en este texto. Y
en el Pacto de Estado contra la pobreza se recoge la elaboración del
proyecto de reforma legal de FAD y CESDE, que se tramitará en el primer
año de legislatura. Ese sí es un compromiso de todos los partidos
políticos. En la primera reunión de seguimiento del Pacto por la Pobreza
incluso fue una de las principales reivindicaciones.
Los créditos FAD han sido la oveja negra de la cooperación española desde
hace décadas; siguen siendo los responsables de más del 50 por ciento de
la deuda que tienen contraída con España los países en desarrollo.
Además, en el año 2007 estos créditos fueron destinados en un porcentaje
del 21 por ciento a países altamente endeudados y menos adelantados. En
definitiva, creo que es un instrumento que necesita definir claramente
cuáles son los dos intereses para los que sirve: la internacionalización
de las empresas, por un lado, y la ayuda al desarrollo, por otro. Y ello
para evitar que créditos FAD para proyectos concretos -como ha sucedido
en algún anteproyecto de presupuestos generales- después se destinen a
otros fines. De ahí la necesidad de la transparencia y la claridad a la
hora de conocer los fines de la ayuda oficial al desarrollo, de modo que
no se destine a determinadas actuaciones y luego aparezcan en otras.
Por todo ello y en aras de la brevedad, rogaría que me contestara de forma
conjunta respecto de la situación, los objetivos, los criterios y el
sistema de evaluación, de cara a esa trasparencia que se va a ver
recogida en el FAD.
Muchas gracias.
El señor PRESIDENTE: Gracias, senadora Velasco.
Tiene la palabra la señora secretaria de Estado.
La señora SECRETARIA DE ESTADO DE COOPERACIÓN INTERNACIONAL (Rodríguez
Ramos): Gracias, señor presidente.
En primer lugar, es cierto que pensábamos poder presentar -y hemos estado
trabajando con ese objetivo- el proyecto de ley en el Congreso y en el
Senado antes de que finalizara este periodo de sesiones. Lamentablemente,
por las dificultades de concluir un texto en un estado de elaboración
francamente avanzadísimo, no hemos podido hacerlo. Por tanto, tengo que
reconocer aquí que no hemos podido presentarlo y que, desde luego, en el
próximo periodo de sesiones es nuestro deseo -y trabajamos para ello- que
esté en esta Cámara.
Como muy bien sabe y ha manifestado en la exposición de su pregunta, el
FAD es un instrumento muy antiguo, ya lleva 30 años en vigor. La política
de cooperación al desarrollo en este tiempo no solamente ha cambiado,
sino que de ser España un país receptor de cooperación ha pasado a ser
uno de los más importantes donantes de la comunidad internacional, lo que
pone de manifiesto la necesidad de su reforma.
Desde el año 2006, la Ley de Presupuestos Generales del Estado introduce
la posibilidad de financiar contribuciones a programas, fondos y
organismos internacionales a iniciativa del Ministerio de Asuntos
Exteriores y de Cooperación con cargo a este fondo, cuyo origen y
nacimiento tenía única y exclusivamente el objetivo de la
internacionalización de la empresa española. De acuerdo a esta Ley de
Presupuestos Generales de 2006 y a esta lógica, en la actualidad el Fondo
de Ayuda al Desarrollo está dividido en tres partidas presupuestarias,
cada una de ellas con una finalidad distinta: las contribuciones a
organismos e instituciones internacionales, a iniciativa del Ministerio
de Asuntos Exteriores y Cooperación; las operaciones relacionadas con la
gestión de la deuda externa y aportaciones a instituciones financieras
internacionales, a iniciativa del Ministerio de Economía y Hacienda; y
las operaciones de apoyo a la internacionalización española,
fundamentalmente créditos FAD, a iniciativa del Ministerio de Industria,
Turismo y Comercio. Esta situación hace absolutamente justificada y
urgente la reforma del instrumento.
La reforma del Fondo de Ayuda al Desarrollo se encuentra en un estado muy
avanzado de elaboración, como he dicho al principio, y trabajamos con el
objetivo de poder presentar esta reforma en el primer periodo de sesiones
legislativo de 2009. Las líneas principales de dicha reforma se refieren
a la creación de dos instrumentos distintos, separando así las
finalidades con las que inicialmente fue creado el Fondo de Ayuda al
Desarrollo: la internacionalización de la empresa española y, por otra
parte, la cooperación al desarrollo. Así, a través de sendos proyectos de
ley, se crearán dos instrumentos distintos: por un lado, el que
denominamos Fondo para la Promoción del Desarrollo, Fonprode, que se
configurará exclusivamente como un instrumento de cooperación al
desarrollo, gestionado por la Secretaría de Estado de Cooperación
Internacional, y que, por tanto, se regirá únicamente de acuerdo a
criterios de desarrollo y sus actuaciones tendrán carácter no ligado; y
por otra parte, el Fondo para la internacionalización de las empresas,
denominado Fiem, instrumento de apoyo a la internacionalización de la
empresa española, aunque plenamente coherente con la política de
cooperación al desarrollo, para lo que se preverán mecanismos de
coordinación y colaboración entre la Secretaría de Estado de Comercio,
órgano gestor del fondo, y la Secretaría de Estado de Cooperación
Internacional. ¿Por
qué? Porque el Fiem actuará fundamentalmente a través de la concesión de
préstamos y créditos a Estados, administraciones públicas regionales,
provinciales y locales extranjeras, así como a empresas públicas y
privadas y extranjeras para financiar proyectos de interés para los
países socios y nuestra política comercial. Debe tenerse en cuenta que
países en vías de desarrollo podrán ser beneficiarios de dichos créditos,
con especial referencia a aquellos de renta media con mercados
emergentes, pues en este caso el instrumento velará por la sostenibilidad
de la deuda externa. A pesar de ello, dichas operaciones no computarán
como ayuda oficial al desarrollo, salvo aquellas financiadas en estos
países que cumplan las directrices del CAD y encajen en las directrices y
principios de nuestra política de cooperación recogidos en el plan
director de la cooperación y del resto de documentos de planificación y
estrategia de la política de cooperación española.
En cuanto a las previsiones del Gobierno en orden a articular algún método
para la evaluación de los créditos del Fondo de Ayuda al Desarrollo, debe
señalarse que el proyecto de ley regulador del Fonprode establecerá la
necesidad de su evaluación y que esta se llevará a cabo de acuerdo con
los criterios establecidos en el plan director y el resto de documentos
de la política española de cooperación internacional para el desarrollo
sobre la política de cooperación.
En relación a la última pregunta, creo que le he dado cumplida respuesta
al principio sobre los avances producidos desde el 2005 en las reformas
de los créditos del Fondo de Ayuda al Desarrollo.
El señor PRESIDENTE: Gracias, secretaria de Estado.
Para réplica, tiene la palabra la señora Velasco. (Denegación.)
Gracias, señoría.
-- SOBRE LAS PREVISIONES DEL GOBIERNO CON RESPECTO A LA REFORMA DEL FONDO
DE CONCESIÓN DE MICROCRÉDITOS (Número de expediente 681/000037).
El señor PRESIDENTE: Pasamos a la siguiente pregunta, la número 37,
también formulada por la senadora Velasco.
Tiene la palabra su señoría.
La señora VELASCO MORILLO: Muchas gracias, señor presidente.
Con respecto a esta pregunta, que hace referencia a si el Gobierno tiene
entre sus previsiones una reforma del fondo de concesión de
microcréditos, sabemos que la Ley 23/1998, de 7 de julio, de Cooperación
Internacional para el Desarrollo, regula en su artículo 28.1 los
instrumentos bilaterales de cooperación gestionados por el Ministerio de
Asuntos Exteriores y de Cooperación dividiéndolos en dos campos de
actuación; por un lado, los instrumentos de carácter crediticio, como
microcréditos y créditos rotatorios, y por otro lado, las donaciones e
instrumentos de cooperación reembolsable.
En el año 2003 se establece el Real Decreto 741/2003, sobre el Fondo para
la Concesión de Microcréditos, para proyectos de desarrollo social básico
cuya finalidad principal es contribuir a la lucha contra la pobreza en
los países en desarrollo mediante el fomento de servicios financieros con
el propósito de que las prestaciones de servicios básicos respondan a las
necesidades de los sectores económicos y sociales que o bien no tienen
acceso al sistema financiero tradicional o no ven satisfechos
adecuadamente sus necesidades. En los Presupuestos Generales del Estado
de 2007 aparece una partida destinada al Fondo para la Concesión de
Microcréditos de cien millones de euros que se mantiene invariable desde
los presupuestos del 2005.
En el borrador del plan director se habla de una mayor eficacia de este
instrumento y de su adecuada inserción en las políticas de cooperación
para el desarrollo de los países socios. ¿Cómo piensa el Gobierno
incrementar la mayor eficacia del instrumento? ¿Considera que va a ser
oportuno modificar la actual normativa? ¿Qué es lo que piensa hacer el
Gobierno con respecto a los microcréditos?
Muchas gracias.
El señor PRESIDENTE: Gracias, senadora Velasco.
Para responder tiene la palabra la secretaria de Estado.
La señora SECRETARIA DE ESTADO DE COOPERACIÓN INTERNACIONAL (Rodríguez
Ramos): Muchas gracias, señor presidente.
El Gobierno ha decidido plantear la reforma del Fondo para la Concesión de
Microcréditos en el marco global del Plan Director de la Cooperación
Española 2009-2012. En este sentido, en el segundo borrador del
mencionado plan se recogen los elementos que, en base a las lecciones
aprendidas -es decir, a la evaluación realizada de años anteriores por
las entidades implicadas en la gestión del fondo, principalmente en las
de su órgano gestor: la Agencia Española de Cooperación Internacional
para el Desarrollo- y a las recomendaciones de la evaluación sobre el
Fondo de Concesión de Microcréditos realizada por la Dirección General de
Planificación, posibilitarán la consecución en el período de vigencia del
Plan Director 2009-2012 de una mayor eficiencia del instrumento y su
adecuada inserción en las políticas de cooperación para el desarrollo con
los países socios.
El Fondo de Concesión de Microcréditos no es la única actuación de la
cooperación española para el desarrollo que incide directa o
indirectamente en los mercados microfinancieros de los países socios;
otras actuaciones: fondos rotatorios en proyectos de ONG, por ejemplo,
tienen también componentes microfinancieros. En este sentido, deberán
definirse normas básicas que establezcan una mínima coherencia de la
cooperación española en este sector y que sustenten la definición de una
estrategia en microfinanzas global en el marco de la estrategia de apoyo
a la promoción del tejido productivo de la cooperación
Las actuaciones del Fondo de Concesión de Microcréditos respetarán los
principios y directrices establecidos por los principales donantes en el
sector, en el marco del grupo consultivo de ayuda a la población pobre,
que se sintetizan en los principios claves de las microfinanzas y sus
directrices para las buenas prácticas de los donantes.
El Fondo de Concesión de Microcréditos incrementará sustantivamente sus
actuaciones de cooperación técnica. El desarrollo de este frente en los
países socios es una de las asignaturas pendientes del Fondo de Concesión
de Microcréditos. Se priorizarán las actuaciones de cooperación
financiera y técnica del fondo en el África subsahariana, utilizando para
ello, por lo que a los préstamos se refiere, instrumentos que permitan al
fondo y a sus prestatarios manejar adecuadamente el riesgo cambiario.
Por último, se prestará especial atención a los eventuales efectos de la
crisis financiera mundial sobre las microfinanzas, apoyando actuaciones
que respondan adecuadamente al mantenimiento de su finalidad de fomentar
los servicios financieros dirigidos a la microempresa.
La Agencia Española de Cooperación al Desarrollo, después de analizar su
factibilidad, propondrá que, en el marco del fondo, puedan articularse
instrumentos que faciliten su actuación en países y con instituciones
microfinancieras vedados hasta la fecha como, por ejemplo, subvenciones,
participaciones de capital, prestación de garantías y cobertura de riesgo
de moneda. Se impulsará el fortalecimiento de la articulación de las
actuaciones del fondo con el resto de acciones de la cooperación española
conforme a las líneas directrices establecidas para cada país socio.
El desarrollo adecuado de estos elementos que acabo de citar requerirá
actuaciones en dos frentes. En primer lugar, modificando la normativa del
Fondo de Concesión de Microcréditos, que amplíe los instrumentos de
actuación del fondo -en la actualidad limitados a préstamos, consultoría
y asistencia técnica- y, en segundo lugar, incrementando la capacidad de
gestión de la propia Agencia en materia de microfinanzas, tanto en la
sede central como -muy importante- en las oficinas técnicas de
cooperación de la Agencia en cada uno de los países socios.
El señor PRESIDENTE: Gracias, señora secretaria de Estado.
-- SOBRE LAS MEDIDAS QUE ESTÁ ADOPTANDO EL GOBIERNO PARA LUCHAR CONTRA LA
CORRUPCIÓN EN LOS PAÍSES RECEPTORES DE LA AYUDA OFICIAL AL DESARROLLO
ESPAÑOLA (Número de expediente 681/000040).
El señor PRESIDENTE: Para la formulación de la siguiente pregunta, tiene
la palabra la senadora Velasco.
La señora VELASCO MORILLO: Con respecto a esta pregunta, que hace
referencia a la corrupción en los países receptores de la ayuda oficial
al desarrollo, hay que destacar que la corrupción afecta a la calidad de
la cooperación española. La lucha contra la corrupción es un aspecto
esencial para la ayuda oficial al desarrollo, porque esta afecta a la
credibilidad de las instituciones democráticas y las posibilidades reales
de erradicar la pobreza. La corrupción tiene, además, un impacto negativo
en las inversiones que pueden ayudar al desarrollo de dichos países y, si
hacemos una valoración del último informe de transparencia internacional
-que, en aras de la brevedad, no voy a detallar- en él se identifica la
relación de países que tienen el nivel más alto de corrupción y cuál es
su situación. Considero que es un informe que ha de tenerse en cuenta a
la hora de buscar calidad y coherencia en la cooperación española.
En la pasada legislatura se aprobó una proposición no de ley en el
Congreso de los Diputados en la que se instaba al Gobierno a que en las
distintas comisiones mixtas de cooperación se incluyeran medidas
destinadas al fortalecimiento de las instituciones democráticas y a la
lucha contra la corrupción, así como a que se elaborara un sistema de
indicadores que permitan conocer los avances de los países receptores de
la cooperación española en la democratización de sus instituciones y en
la lucha contra la corrupción. ¿Cuáles son los pasos que ha dado el
Gobierno con el fin de luchar contra la corrupción, que afecta tanto a la
calidad de la cooperación española?
Gracias.
El señor PRESIDENTE: Gracias, senadora Velasco.
Tiene la palabra la señora secretaria de Estado para responder a su
pregunta.
La señora SECRETARIA DE ESTADO DE COOPERACIÓN INTERNACIONAL (Rodríguez
Ramos): Muchas gracias, señor presidente.
Señoría, una de las principales vertientes de la ayuda oficial al
desarrollo española, como usted muy bien ha dicho, es aquella que
persigue mejorar el buen gobierno y luchar contra la corrupción,
permitiendo así que los países presten mejores servicios básicos a los
más desfavorecidos y generen oportunidades de crecimiento y empleo para
que los pobres puedan salir de dicha condición.
La ayuda oficial al desarrollo española ayuda a reforzar el buen gobierno
y aborda el problema de la corrupción a través de proyectos y programas
que mejoran la transparencia de la gestión de las finanzas públicas,
refuerzan la Administración fiscal y aduanera, mejoran el desempeño de la
Administración pública, apoyan las reformas del sistema jurídico y
judicial, luchan contra la corrupción en las adquisiciones, permiten que
los Gobiernos locales y centrales presten servicios y regulen la economía
de manera más eficaz.
A modo de ejemplo, le podría citar el decidido apoyo al CAD de la
Transparencia Internacional, llamada apoyo a la lucha contra la
corrupción en Centroamérica, a la que se dota de una partida de 120.000
euros. No debemos dejar de recordar que la lucha contra la corrupción es
una cons-
tante en el marco de la línea de apoyo a las administraciones públicas en
América Latina, impulso político que viene a sustentarse sobre un
formidable apoyo financiero; solo a la línea de Centroamérica se
destinaron 600.000 euros.
El Gobierno español considera que además de llevarse a cabo los programas
y proyectos para propiciar el fortalecimiento institucional, este va a
ser el mejor garante de un buen funcionamiento de las administraciones
públicas a todos los niveles. Tenemos que incrementar la colaboración con
los tribunales de cuentas y las contadurías, los programas de intercambio
de expertos con la Intervención General de la Administración del Estado y
el Tribunal de Cuentas del Gobierno español, así como seguir
incrementando los numerosos programas que ya existen de formación y
especialización de funcionarios.
El señor PRESIDENTE: Gracias, señora secretaria de Estado.
-- SOBRE LOS AVANCES PRODUCIDOS EN LA REFORMA DE LA AGENCIA ESPAÑOLA DE
COOPERACIÓN INTERNACIONAL PARA EL DESARROLLO (AECID) DESDE SU REFORMA
(Número de expediente 681/000041).
-- SOBRE EL ESTADO EN EL QUE SE ENCUENTRA LA REFORMA DE LA AGENCIA
ESPAÑOLA DE COOPERACIÓN INTERNACIONAL PARA EL DESARROLLO (AECID) (Número
de expediente 681/000042).
El señor PRESIDENTE: Las preguntas números 41 y 42, se van a formular de
forma agrupada.
Tiene la palabra la senadora Velasco.
La señora VELASCO MORILLO: Gracias, señor presidente.
La Agencia Española de Cooperación Internacional es un organismo autónomo
adscrito al Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación y, como
establece la Ley de Agencias Estatales, es el órgano de fomento, gestión
y ejecución de la política española de cooperación internacional para el
desarrollo. Por lo tanto, sus objetivos, destinatarios y finalidad son
los de la cooperación española, la lucha contra la pobreza y la promoción
del desarrollo sostenible en los países en desarrollo, particularmente
los recogidos en el plan director.
El Real Decreto 1403/2007, de 26 de octubre, aprobó el estatuto de la
Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo. Hace ya
más de un año y pocas son las cosas que conocemos del proceso de reforma
de la AECID. Sabemos que la Presidencia recae sobre la secretaria de
Estado de Cooperación y que, en lugar de haber un secretario general de
la Agencia, contamos con un director, pero aparte de los órganos de
Gobierno, que desconocemos en qué situación de constitución se
encuentran, es preciso conocer en qué momento se encuentra el desarrollo
de dicho real decreto en su conjunto.
Por otro lado, el CAD advierte de la necesidad de instaurar en la AECID, y
de manera urgente, un sistema de gestión de recursos humanos que defina
un marco profesional dentro de la agencia. Además, el CAD afirma que
debería ser una prioridad la puesta en marcha de una gestión orientada a
los resultados para favorecer la consolidación de una cultura de
evaluación.
Según el borrador del plan director, la reforma de la AECID representa el
principal apoyo institucional para la gestión de la calidad de la ayuda
en los próximos ejercicios. Por el contrario, el borrador apenas hace
mención a esta reforma ni a las recomendaciones que esta habría de
incorporar para que la AECID se convierta de verdad en el principal apoyo
en la gestión de la cooperación española. Desconocemos desde el Grupo
Popular si las reformas de la AECID van en la misma dirección que las
recomendaciones del CAD, y del presupuesto destinado para el 2009 no se
deduce si va a ser suficiente para afrontar dicha reforma.
Quisiera que la secretaria de Estado nos anunciara cuál es la situación en
la que se encuentra dicho real decreto de desarrollo de la Agencia
Española de Cooperación.
Gracias.
El señor PRESIDENTE: Gracias, senadora Velasco.
Tiene la palabra la secretaria de Estado.
La señora SECRETARIA DE ESTADO DE COOPERACIÓN INTERNACIONAL (Rodríguez
Ramos): Muchas gracias, señor presidente.
Señoría, en relación con los avances producidos desde la aprobación del
Estatuto de la Agencia tengo que decirle que en enero de 2008 se
constituyó el Consejo Rector y se aprobó su reglamento de funcionamiento
interno. El Consejo Rector en su primera reunión nombró al director de la
Agencia y se ha constituido su Comisión Permanente, integrada por la
presidenta, el director de la Agencia, el director general de Política de
Planificación y, con voz pero sin voto, la secretaria general de la
Agencia como secretaria de la comisión. Se ha constituido también la
Comisión de Control, integrada por vocales del Ministerio de Asuntos
Exteriores y Cooperación, del Ministerio de Economía y Hacienda y del
Ministerio de Administraciones Públicas.
En relación con la puesta en marcha de la nueva estructura, el proceso de
selección para puestos de personal directivo, previsto en el estatuto,
comenzó una vez celebrada las elecciones generales y en este momento se
han cubierto en su totalidad, incluyendo los correspondientes a la
Oficina del Fondo de Cooperación para Agua y Saneamiento.
En cuanto a la plantilla, se han comenzado a cubrir determinados puestos
aprobados con la memoria, cuya provisión era urgente, y se están
preparando las respectivas convocatorias para personal funcionario y
laboral. Por otra parte, se ha elaborado un plan de formación y han
comenzado las actividades formativas dirigidas a los distintos colectivos
del personal, entre las que destaca, en noviembre de 2008, el curso de
acogida destinado a los 83 responsables de programas de la red exterior,
en el que se dio una visión global de los objetivos, estructura y
actuaciones de la agencia y de los procesos de calidad en los que está
inmersa.
En relación con el impulso a la nueva cultura de organización, se han
puesto en marcha los primeros grupos transversales: el grupo de calidad y
eficacia de la ayuda, el grupo de autoevaluación de la agencia y el grupo
de cooperación multilateral.
En lo relativo a la constitución de las comisiones paritarias, se han
constituido tres comisiones paritarias previstas en el estatuto de la
agencia: la de acción social, la de prevención de riesgos y salud laboral
y la de formación.
En relación con la propuesta del contrato de gestión, la elaborada por la
agencia se basa en las directrices, líneas, orientaciones y criterios
aprobados por su consejo rector en la reunión de 9 de abril de 2008. En
la actualidad se está negociando con los ministerios de Economía y
Hacienda y Administraciones Públicas este primer contrato de gestión de
la nueva AECID. En paralelo, se está dando el proceso de participación de
los trabajadores de la agencia por medio de sucesivas reuniones entre la
dirección de la agencia y los representantes de los trabajadores. La
situación actual planteada por la agencia, a la vez realista y ambiciosa,
recoge un año como periodo de vigencia para este primer contrato desde su
aprobación, prevista para inicios de enero de 2009 hasta el final de ese
mismo año. Este primer contrato de gestión, por tanto, todavía no será un
contrato plurianual por la necesidad de adaptar su período de vigencia al
ciclo de planificación de la cooperación española y más concretamente al
Plan Director de la Cooperación Española. La propuesta de contrato de
gestión profundiza en mejoras que contribuirán al aumento de la calidad y
eficacia del trabajo de la AECID y, por otra parte, a las condiciones
laborales de sus trabajadores. Así, señoría, respecto al contenido,
incluye nueve objetivos estratégicos, con sus correspondientes planes,
objetivos específicos, actuaciones e indicadores.
El primer objetivo que recoge esta propuesta de contrato de gestión es
continuar la puesta en marcha de la nueva agencia; el segundo objetivo,
adaptar la AECID a la Declaración de París sobre eficacia de la ayuda; el
tercer objetivo, adaptar la AECID a los compromisos establecidos en el
Plan Director de la Cooperación Española; el cuarto objetivo, garantizar
una programación operativa en cada unidad dentro del marco del Plan
Director de la Cooperación Española y de los documentos de estrategia
geográfica y sectorial; el quinto objetivo, fomentar las relaciones de
colaboración y coordinación con los distintos agentes de la cooperación
española en España y sobre el terreno; el séptimo objetivo, reforzar la
acción humanitaria; el octavo objetivo, aumentar la transparencia en la
gestión y favorecer la rendición de cuentas al ciudadano y el noveno
objetivo, adaptar los sistemas informáticos a los nuevos compromisos de
la agencia, con especial atención a la administración electrónica.
En lo que respecta a la plantilla y a las condiciones laborales del
personal, se están negociando para este primer contrato de gestión cuatro
importantes asuntos: en primer lugar, la adaptación de los puestos de
apoyo administrativo y auxiliar, con la creación de un nuevo puesto
denominado auxiliar de cooperación, el puesto más adecuado para el tipo
de actuaciones que lleva a cabo la agencia, lo que ha de permitir una
mejora en las condiciones retributivas y facilitar la cobertura de
determinados puestos vacantes de la plantilla; en segundo lugar, la
creación de un determinado número de plazas en sede, necesarias para
poner en funcionamiento la estructura creada con la reforma, en
particular, en el departamento sectorial y de género, en el de África
subsahariana y en la secretaría general y gabinete del director; en
tercer lugar, la creación de un determinado número de puestos en el
exterior para cubrir la plantilla de cuatro órganos de cooperación en el
exterior, ya aprobados; y en cuarto lugar, la productividad, que ha de
servir para incentivar el logro de los objetivos que el propio contrato
de gestión contempla y que estarían vinculados al logro de resultados.
Gracias.
El señor PRESIDENTE: Gracias, señora secretaria de Estado.
-- SOBRE LAS PREVISIONES DEL GOBIERNO CON RESPECTO A LA REFORMA DE LA LEY
23/1998, DE 7 DE JULIO, DE COOPERACIÓN INTERNACIONAL PARA EL DESARROLLO
(Número de expediente 681/000043).
El señor PRESIDENTE: Pasamos a la última pregunta, la número 43.
Tiene la palabra la senadora Velasco.
La señora VELASCO MORILLO: Gracias, señor presidente.
Esta última pregunta hace referencia a la reforma de la Ley 23/1998, de
Cooperación Internacional para el Desarrollo. La ley vigente hasta ahora
ha permitido encajar los avances que se han tenido en España durante los
últimos años en cooperación. Aunque en el sector no existe una demanda
especial para su reforma, es verdad que el Gobierno la ha anunciado en
diferentes ocasiones, así como el propio ministro en esta comisión el día
6 de noviembre y hoy también hemos hablado de ello a consecuencia de la
presentación del borrador del plan director. En definitiva, existe una
cierta inquietud por presentar una nueva ley de cooperación.
Este no es un tema menor, sobre todo cuando partimos de que la ley
actualmente en vigor salió del consenso de todos los órganos políticos
junto a la sociedad civil. Luego, partiendo de este antecedente, debemos
definir -especialmente, el Gobierno- por qué se quiere cambiar esta ley,
cuáles son los objetivos que se buscan, en qué
aspectos se van a cambiar y, desde luego, se deben identificar todos los
actores que han de participar en el nuevo marco de cooperación.
Desde el Grupo Parlamentario Popular en el Senado le pedimos que tanto el
consejo de cooperación, como la comisión interministerial, la comisión
interterritorial o incluso la comisión delegada que se ha constituido
recientemente en este primer semestre, sean oídos antes de que se
produzca dicha aprobación, igual que debe recogerse en la ley la
participación de las comisiones de cooperación tanto del Congreso como
del Senado, para que, a la hora de elaborar los planes anuales de
cooperación o el propio plan director, pasemos de la buena voluntad de la
secretaria de Estado a que esté recogido en un marco legislativo.
Si observamos la cronología que aparece en el Plan director 2009-2012,
permítame que plantee unas ciertas dudas en que en esta legislatura nos
dé tiempo incluso a presentar el propio plan director. Pero en fin,
partiendo de las premisas que le he anunciado a lo largo de mi
exposición, es verdad que partimos de un nuevo marco en la cooperación
española y que, al igual que deberemos actualizar ese marco dentro de un
nuevo proyecto legislativo, es verdad que tampoco nos está sirviendo tan
mal el que tenemos actualmente.
Por tanto, dentro de estas premisas me gustaría saber cuál es la previsión
que tiene el Gobierno de modificación de esta ley.
Gracias, señor presidente.
El señor PRESIDENTE: Gracias, senadora Velasco.
Tiene la palabra la secretaria de Estado.
La señora SECRETARIA DE ESTADO DE COOPERACIÓN INTERNACIONAL (Rodríguez
Ramos): Gracias, señor presidente.
Entiendo que su señoría duda de que podamos presentar el proyecto de ley
de reforma de la ley de cooperación. Vamos a intentarlo.
Estoy de acuerdo con usted en que la ley actual, la Ley de cooperación de
1998, aprobada durante el Gobierno del Partido Popular, nos ha dado a
todos un marco de referencia que nos ha permitido seguir un rumbo
adecuado en la política de cooperación española más allá de las
coyunturas. La actual Ley de cooperación se basó en un consenso muy
importante de todas las fuerzas políticas y de las fuerzas sociales y
desde luego es este el mismo consenso al que aspiramos en la modificación
de la Ley de cooperación actual.
La reforma de la Ley de cooperación internacional responde al proceso de
maduración y avance que la cooperación española ha realizado en estos
últimos años y a las modificaciones fundamentales que se han producido en
la comunidad de donantes a partir sobre todo de la Declaración de París y
de la Agenda de Accra. Estamos, por lo tanto, ante una cooperación que ha
dado un salto importante en recursos, en calidad, en participación y en
compromisos, y el marco de la vigente ley tiene precisamente que
ampliarse para responder a esta nueva situación y a los nuevos retos que
la cooperación española se plantea para los próximos años.
Como usted ha dicho, y así se observa en el mismo borrador del Plan
Director 2009-2012, este plan, que tiene una mayor complejidad e intenta
responder a fenómenos nuevos, que no son simplemente coyunturales sino
que se dan en el nuevo periodo en el que va a estar vigente, un periodo
de tiempo cambiante, establece la necesidad de modificación de la ley
para poder tener una nueva ley que responda a una necesidad planteada por
el cambio de escenario nacional e internacional en el que se mueve la
cooperación al desarrollo. Pretendemos que la reforma de la Ley de
cooperación actual, y por lo tanto la nueva ley, responda a varios retos:
al incremento de la ayuda oficial al desarrollo, a los criterios de
calidad de la ayuda, a los principios de la Declaración de París, a la
presencia de nuevos actores en cooperación al desarrollo, a una nueva
arquitectura institucional que se va diseñando, a la superación de
algunas trabas o cuellos de botella en la gestión de la ayuda oficial al
desarrollo y a las exigencias de los acuerdos de asociación sobre el
terreno en los países socios en los que trabajamos. Todo ello, es decir,
la modificación de la Ley de cooperación y por lo tanto el compromiso de
acometer una reforma de la misma, tiene estos objetivos: la intención de
responder a los retos de la política de cooperación española.
Nuestro calendario es comenzar e iniciar el proceso de modificación de la
Ley de cooperación en el segundo semestre de 2009 y, desde luego, la
voluntad política de este Gobierno es hacerlo con el máximo consenso,
sabiendo que este consenso real sólo se obtiene si desde el momento del
inicio de la reforma comenzamos a actuar con todos los actores; y este es
nuestro propósito.
El señor PRESIDENTE: Gracias, señora secretaria de Estado.
Tiene la palabra la señora Velasco.
La señora VELASCO MORILLO: Gracias, señor presidente.
Simplemente quiero agradecerle su contestación a la secretaria de Estado a
todas las preguntas que le he formulado en su conjunto; quiero
agradecerle igualmente tanto su trabajo como el de su equipo por la
documentación que nos ha presentado hoy a la Comisión.
No me queda nada más que felicitar las Navidades a todos los miembros de
la Comisión, a usted y a su personal y, por supuesto, a los servicios de
la Cámara, a la letrada y a las taquígrafas que hacen posible que podamos
aportar un granito de arena en la lucha contra la pobreza, pues no sólo
hemos de hablar de la labor del Gobierno, sino que esta Comisión pone su
empeño en un único objetivo: luchar contra la pobreza y conseguir que la
cooperación española tenga esos logros que perseguimos.
La señora CAMACHO VÁZQUEZ: Gracias, señor presidente.
Como yo al principio la había también felicitado por el aporte de la
documentación no lo voy a hacer ahora. Pero sí quiero, como portavoz del
Grupo Parlamentario Socialista, desear una feliz Navidad a los
portavoces, grupos parlamentarios, personal de la Casa y a todos.
Nada más y muchas gracias.
El señor PRESIDENTE: Gracias, senadora Camacho.
Antes de levantar la sesión, quiero agradecer una vez más a la secretaria
de Estado su presencia y a los servicios de la Cámara que un día como hoy
hayan estado estas tres horas aquí, pero creo que la importancia del
asunto justifica la convocatoria de esta Comisión; y también quiero, como
todo el mundo, desearles felices fiestas y un buen año.
Se levanta la sesión.
Eran las diecinueve horas y cincuenta minutos.
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