Intervención del presidente del Congreso, Jesús Posada, en el acto institucional por el Día de la Constitución

date 06/12/2015

Excmo. Sr. Presidente del Gobierno,

Excmo. Sr. Presidente del Senado,

Hace ya casi un año y medio, celebramos en este Palacio de las Cortes la sesión solemne proclamación de Su Majestad el Rey Felipe VI.Sin lugar a dudas el acontecimiento histórico más importante de la Legislatura que acaba de concluir.

En su primer mensaje a las Cortes Generales, el Rey nos alentó a mirar hacia el futuro, hacia los desafíos que se nos plantean a los españoles en esta nueva etapa de convivencia, y a afrontarlos desde el orgullo por lo que hemos conseguido, juntos en estas últimas décadas.

La Historia reciente de España nos enseña que los españoles hemos sido capaces de afrontar grandes retos y superar muchas dificultades.Y la mejor demostración de ello es, precisamente, la fecha que hoy conmemoramos.

Entonces, nuestro país iniciaba una etapa ardua e incierta, en la que los españoles albergábamos muchas incógnitas acerca de cómo sería nuestro futuro.El deseo de la inmensa mayoría de los españoles era dejar atrás las contiendas del pasado, y dotarnos de un nuevo marco de convivencia estable y pacífico, homologable al de los países de nuestro entorno.

Aquel impulso modernizador y democratizador del pueblo español fue haciéndose poco a poco realidad.Es oportuno sin embargo recordar, una vez más, que no fue un proceso fácilY que la expresión jurídico-política de nuestra concordia fue la Constitución española de 1978, a la que hoy rendimos nuevamente homenaje.

Con la Constitución de 1978, nos dotamos de un marco de convivencia en el que, por primera vez cabíamos todos los españoles, sin imposiciones ni exclusiones, y que daba solución a conflictos seculares que nos habían enfrentado en el pasado.

La Constitución de 1978 ha brindado a España el período de libertad, prosperidad y estabilidad democrática más prolongado de nuestra Historia.He querido hacer este relato histórico, no sólo para ensalzar las virtudes de la Constitución de 1978 - que sin duda merece ser calificada de gran éxito colectivo-, sino para poner de relieve que el espíritu constitucional sigue siendo el mejor camino para abordar los problemas que hoy se plantean.

Durante los próximos años, hemos de lograr que los avances conseguidos en materia económica culminen en la superación, definitiva, de la profunda crisis económica que hemos venido padeciendo durante más de un lustro.

Hemos de consolidar el Estado del Bienestar, de forma que se garantice la plena igualdad de oportunidades para todos los españoles, y se sea capaz de dar respuesta a las demandas y necesidades de los colectivos más vulnerables.

Hemos de llevar a cabo las reformas institucionales precisas para fortalecer nuestra Democracia, y lograr que los ciudadanos vuelvan a confiar en las instituciones políticas.Y hemos de recordar que una nación sólo progresa si está unida en la consecución de sus grandes metas colectivas.

Porque hoy - cuando algunos se empeñan en arrojar por la borda nuestro patrimonio colectivo, que es de todosresulta más urgente que nunca, expresar, en voz alta, esta convicción.Hace algunas semanas, durante la entrega de los Premios Princesa deAsturias, 
Su Majestad el Rey Felipe VI dirigía a los españoles este mensaje de unidad y de concordia:

"Reflexionemos y valoremos con sinceridad y honestidad lo que los españoles hemos construido juntos, lo que nos une y fortalece; alejemos lo que nos separa y nos debilita; y apartémonos, especialmente, de todo lo que pretenda señalar, diferenciar o rechazar al otro".

Y continuaba el Rey: "Cuando se levantan muros emocionales o se promueven divisiones, algo muy profundo se quiebra en nosotros mismos, en nuestro propio ser, en nuestros corazones.Las divisiones nunca hacen grande a un pueblo; solo lo empobrecen y lo aíslan"
.
Pienso, por tanto, que España debe renovar hoy la concordia que fue posible durante la Transición, y que se plasmó en la Constitución de 1978.

Y dar respuesta a insólitos propósitos, como el de los que pretenden romper España con la defensa de la Constitución y el Estado de Derecho, y utilizando todos los mecanismos que la propia Constitución nos brinda.

En otras palabras: 
Sabiendo transmitir, al mismo tiempo, a todos los ciudadanos ¿ y, muy especialmente, a los catalanes - que nuestro proyecto es también el suyo, que sus aspiraciones y anhelos tienen cabida en España, y que deseamos, fervientemente, que sigamos unidos pues España, sin Cataluña, no sería España.

Y lo hemos de afrontar desde el diálogo y el consenso entre los partidos políticos, muy especialmente entre los que defienden la unidad de España.

Al hablar hoy de desafíos quiero hacer una especial mención al terrorismo de nuevo signo que nos amenaza, el terrorismo yihadista. Para expresar la más rotunda condena de las acciones terroristas perpetradas las últimas semanas, y hacer llegar nuestra más sincera muestra de condolencia a todas las víctimas del terror y a sus familiares.

Pero también para subrayar la oportunidad del pacto contra el terrorismo yihadista suscrito, el pasado mes de febrero, por el Partido Popular, el Partido Socialista, Coalición Canaria, Unión del Pueblo Navarro y Foro Asturias, al que recientemente se han unido Unión Progreso y Democracia, UNIÓ, Ciudadanos, el PAR y Podemos, como observador.

Porque con este pacto "al que me gustaría se sumasen el resto de las formaciones políticas -, se pone de manifiesto la voluntad de responder al terror de la única manera posible; de la misma forma que lo hicimos contra el terrorismo de ETA: con unidad y firmeza. Se trata, en definitiva, de recuperar y actualizar los valores que hicieron posible la Constitución de 1978.

Por ello, creo que siempre resulta enormemente oportuna la celebración de hoy; porque cada 6 de diciembre nos brinda la ocasión de hacer una renovada llamada a la concordia.

El próximo Parlamento que los españoles están llamados a elegir dentro de dos semanas será, previsiblemente, todavía más plural que el actual.Deseo firmemente, que ello se traduzca también en más diálogo y en constante empeño por buscar acuerdos, que cuenten con el mayor respaldo posible.

Diálogo que, por supuesto, y permítanme insistir en ello, ha de ser siempre respetuoso con el Imperio de la Ley - que nos obliga a todos , conforme a la Constitución, que sólo puede ser reformada por los procedimientos que ella misma establece.

En definitiva, nuestra convivencia debe seguir basándose en la concordia, en el diálogo y en la lealtad al espíritu constitucionalY con ello una España libre y tolerante, con bienestar y prosperidad.

Muchas gracias.

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