De la pluma al teclado: Incorporación de las máquinas de escribir en las dependencias del Congreso de los Diputados


Los documentos archivísticos, como soportes de la información, son también testimonios de primer orden de los cambios tecnológicos habidos en la historia. Uno de ellos fue el paso de la escritura manuscrita a la mecanografiada.

La comercialización de las máquinas de escribir que empieza a cobrar vigor en los primeros años del S. XX traerá consigo una trasformación en la manera de elaborar el documento y por tanto en la tarea de los escribientes. A la rapidez en la escritura se unía una mejor legibilidad y la facilidad de hacer copias, ventajas que harán que en muy pocas décadas la escritura mecanografiada vaya ganando terreno a la pluma.

Máquina de escribir Remington, modelo nº 6Máquina de escribir Remington, modelo nº 6

La documentación conservada en el Archivo del Congreso de los Diputados es un ejemplo más de como este proceso se va reflejando en el tipo de escritura cambiando la apariencia de los expedientes.

Será entre 1900 y 1902 cuando el Congreso de los Diputados, a través de su Comisión de Gobierno Interior, estudia la adquisición de máquinas de escribir para algunas de sus oficinas. Las primeras solicitudes que se reciben son de los representantes en Madrid de las compañías Remington y Yost, ofreciendo sus sistemas a prueba a fin de que la Secretaria del Congreso los ensaye y elija la marca que considere más conveniente.

Entre la documentación conservada en la Serie de Gobierno Interior, en los legajos 66 nº 52 y 66 nº 53 podemos ver los pasos preliminares para la adquisición de estas primeras máquinas de escribir que fueron ensayadas durante meses por varios taquígrafos y personal de otras dependencias de la Secretaria del Congreso.

El secretario de la Comisión de Gobierno Interior, D. Tristán Álvarez de Toledo, duque de Bivona, además de consultar a estos empleados, solicitó testimonios de otras instancias como el Banco de España o el Credit Lyonnais, mostrando todos los consultados una cierta preferencia por la marca Remington, si bien, como se deduce por información de años posteriores, el Congreso adquirió máquinas de ambas casas.

Como se puede constatar en la documentación presentada fueron los taquígrafos los primeros en probar las máquinas de escribir llegadas al Congreso. Ello se debía a que su uso facilitaba considerablemente la traducción de las notas o "cuartillas" taquigráficas acelerándose así la impresión y la entrega de los diarios de sesiones. Pero enseguida las utilizaron otras secciones como la de proyectos y proposiciones de ley.

La compañía Remington envió, acompañando a su solicitud, una serie de catálogos con dibujos y fotografías que, más allá de su carácter propagandístico, resultan ahora claramente ilustrativos sobre la historia y las características de aquellas primeras máquinas y su utilidad en los diversos ámbitos profesionales. Encontramos así un folleto que informa sobre los distintos modelos, características de los teclados, mesas para apoyar la máquina, cintas, papel entintado…etc.

Sede de la Casa Remington en ParísSede de la Casa Remington en París

Un segundo folleto está dedicado a los diversos campos profesionales (centros oficiales, educación, comercio, periódicos…) en los que se usa la marca Remington y está ilustrado con fotografías del Capitolio, la Casa Blanca y otros departamentos ministeriales. No falta tampoco información sobre el Duplicador Remington o sobre las fábricas y suministros

En apenas dos décadas la utilización de estas herramientas se hizo imprescindible. En un escrito de 1921 el servicio de Redacción del Diario de Sesiones urgía a la Comisión de Gobierno Interior la adquisición de nuevas máquinas ya que no se le había podido asignar ninguna al nuevo taquígrafo añadiendo que "tal vez dentro de poco no sea éste el único que se vea en el caso de acudir a la escritura manual para la traducción de sus estenogramas".

Un expediente de 1930 guarda la solicitud del encargado del almacén a la Comisión de Gobierno Interior para que se proceda a la venta de las máquinas desechadas que por su peso estropean el suelo. En dicho expediente, además de las ofertas recibidas, consta la relación de máquinas declaradas inútiles con expresión de sus marcas, modelos y números.

Las máquinas adquiridas por el Congreso en esas primeras décadas fueron de compañías extranjeras: Remington, Yost, Underwood, Urania…En 1931 se propone la compra de nuevas máquinas Underwood por considerar que esta marca es la de mejor rendimiento, tanto para el trabajo mecanográfico como para la tirada de copias en cliché. Sin embargo, la compañía Hispano Olivetti, enterada de este proyecto de compra, cursa una instancia al Ministerio de Economía Nacional apelando a las normas recogidas en la Ley de 14 de febrero de 1907, sobre protección a las industrias nacionales.

En virtud de dicha instancia el Ministerio advierte al Congreso de la obligatoriedad de los organismos oficiales a observar esta ley y sus disposiciones complementarias.

El Legajo 488 nº 9 de la Serie de Gobierno Interior reúne documentación sobre este asunto incluyendo artículos sobre la normativa de protección a la industria nacional, correspondencia de la casa Hispano Olivetti dirigida al Congreso, ofertas y folletos de otras compañías…etc.

Esta incorporación de la mecanografía al trabajo de las oficinas exigió una nueva especialización en la profesión de los escribientes. En 1916 se creó una plantilla especial de siete escribientes mecanógrafos en el Congreso. El ejercicio que debían realizar los aspirantes consistió en mecanografiar al dictado durante unos minutos unas líneas de un diario de sesiones de 1903. Se trataba de evaluar de esta manera su competencia en la escritura mecanográfica y sus conocimientos de gramática castellana y ortografía.

Relacionadas con la máquina de escribir hubo otras herramientas que fueron también de gran utilidad como los duplicadores y multicopistas. El Congreso estuvo utilizando durante varios años el ciclostilo de la marca "Gestetner" sustituyéndolo en 1920 por la multicopista "Gammeter multigraph" de la casa Hammond.

En un expediente de 1906 referente a la oferta enviada por la compañía Roneo a la Comisión de Gobierno Interior del Congreso encontramos un vistoso catálogo sobre el duplicador de esta marca "apreciado en tan alto grado por el Jurado de la Exposición de París en 1900 que le otorgaron el Gran premio y medalla de oro"

Observando cronológicamente los expedientes conservados en el Archivo del Congreso de los Diputados durante esas primeras décadas del S. XX, asistimos a un paulatino pero constante cambio en su contenido en cuanto a escritura se refiere. Así, mientras que en los primeros años los documentos mecanografiados son todavía minoritarios en el conjunto del expediente, a partir de la tercera década serán los documentos manuscritos los que aparecen cada vez más aislados.

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