Documentos Elecciones 4 de octubre de 1854


OBRAS DEL CANAL DE ISABEL II

El 18 de junio de 1851, Juan Bravo Murillo, presidente del Consejo de Ministros, presentaba a la Reina Isabel II un proyecto de decreto en el que se señalaba como primera y más urgente necesidad material del pueblo de Madrid el abastecimiento de aguas.

Desde mediados del S. XVIII se venía estudiando la forma de acometer esta empresa pero fue en 1848 cuando se presentó una Memoria elaborada por el ingeniero hidráulico Juan Rufo, en la que se preveía una conducción de más de 70 kilómetros por medio de un canal derivado del río Lozoya. El Real decreto presentado por Bravo Murillo daba luz verde a este proyecto.

Se calculó que la traída de aguas de un mínimo de 10.000 reales fontaneros supondría un coste de 80 millones de reales de vellón, creándose un sistema de suscripciones para satisfacer dicho gasto y estableciendo un Consejo de Administración encargado de las obras cuya dirección corría a cargo del Gobierno.

En 1851 se colocó la primera piedra en la presa de recepción denominada Pontón de la Oliva, pero no sería hasta siete años más tarde, el 24 de junio de 1858, a las seis y media de la tarde y en presencia de S. M. la Reina Isabel II, acompañada de su marido y de su hijo, el príncipe de Asturias futuro Alfonso XII, cuando el Canal fue oficialmente inaugurado abriéndose las compuertas del agua en el depósito de Campo de Guardias.

El acontecimiento fue anunciado al pueblo de Madrid con una salva de artillería y un repique general de campanas, tal como relata el Acta de la Solemne Inauguración, publicada en la Gaceta de Madrid del sábado 26 de junio.

Inauguración del Canal el 24 de junio de 1858 en presencia de S.M. La Reina Isabel IIInauguración del Canal el 24 de junio de 1858 en presencia de S.M. La Reina Isabel II

La empresa no fue fácil y a lo largo de esos siete años las obras se enfrentaron a numerosas dificultades. La compleja situación política que llevó a importantes cambios de Gobierno y la debilidad del Tesoro Público fueron factores que también dificultaron el proceso. En diciembre de 1854 se habían invertido ya sesenta millones en las obras de conducción y dos millones en las de depósito de recepción del agua, pero se calculaba que serían necesarios otros sesenta y cinco para concluir estas obras y llevar a cabo las de distribución en el interior de la capital. En esos momentos solo podía disponerse de unos quince millones, producto de los dividendos aún no pagados de los suscriptores, por lo que restaban otros cincuenta.

Esta era la situación relatada por el Ministro de Fomento, Francisco Luján, en el preámbulo de un Proyecto de Ley presentado a las Cortes Constituyentes en mayo de 1855 autorizando al Gobierno a levantar fondos con destino a las obras del Canal de Isabel II. El expediente seleccionado contiene además de este Proyecto otros documentos relacionados con su tramitación, como la Memoria del anteproyecto de distribución de las aguas en el interior de la capital o el plano de esta distribución.

El Proyecto fue debatido en las Cortes en la sesión de 18 de junio de 1855 y aprobado como Ley al día siguiente. Se autorizaba al Gobierno a emitir acciones de mil reales cada una y un interés anual del ocho por ciento. Para garantizar el pago de estos intereses y la amortización de las acciones se adoptaban tres medidas: destinar a este fin el producto de la venta del agua en el interior de Madrid y en las afueras, un crédito de cuatro millones para la sección de Fomento dentro del Presupuesto General del Estado y un recargo sobre los derechos cobrados a las puertas de Madrid en aquellos productos que no fueran de primera necesidad . Se disponía asimismo que este adelanto hecho por el pueblo de Madrid a través de dicho arbitrio sería reintegrado al Ayuntamiento en reales fontaneros puestos en las cañerías al precio de ocho mil reales de vellón.

En el expediente de la tramitación de este Proyecto de Ley consta una comunicación del Presidente del Consejo de Administración de las obras del Canal de Isabel II, considerando la importancia de trasladar a la Comisión encargada de la tramitación parlamentaria determinados documentos que faciliten los trabajos de la misma. Entre estos documentos figura una copia manuscrita del anteproyecto de distribución de las aguas en el interior de la capital firmada por José Morer . Se trata de un minucioso informe sobre las condiciones que se requieren para dotar de agua a una ciudad como Madrid estimando su población en unos 250.000 habitantes y contemplando además su futuro crecimiento. En el anteproyecto se detallan las cantidades que serían necesarias tanto para el uso particular como para el uso público (riego, alcantarillas, fuentes monumentales, incendios…), el tipo y número de cañerías, su distribución, longitud, diámetro y peso de las tuberías, así como los costes de todo ello.

El proyecto de distribución del agua contenido en esta Memoria se representó en un plano de Madrid con el trazado de las cañerías, distinguiendo las de primer, segundo o tercer orden y consignando además los diámetros recomendados en cada caso.

Proyecto de ley autorizando al Gobierno para levantar fondos con destino a las obras del Canal de Isabel 2ª. (A.C.D. Serie General 103 nº2)

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