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Homenajes y recuerdos

Del entusiasmo inicial al XXV Aniversario

 

Sin embargo, ninguna de las iniciativas descritas puede alcanzar toda su validez si no cuenta con la participación ciudadana. Esa participación entusiasta que daba calor y colorido a las primeras celebraciones del aniversario de la Constitución, cuando plazas y calles rebosantes traducían la alegría de la libertad recobrada. Como sucedió, por mencionar tan sólo una fecha, hace ya más de veinte años, el 6 de diciembre de 1981.

Aquel tercer aniversario, Sevilla lo festejó con una animada verbena en la Alameda de Hércules, en Valencia una asociación de colombófilos lanzó al aire tantas palomas (169) como artículos tiene el texto constitucional y los malagueños se congregaron. en la Plaza de la Constitución para participar en la inauguración de un monolito en honor de todas las constituciones democráticas de la Historia de España. La frescura de las conmemoraciones de aquellos primeros se iria perdiendo con el paso de los años.

En 1983, a los cinco años de su vigencia, se declara, por el Real Decreto 2964/1983, el dia 6 de diciembre de cada año como "Día de la Constitución", atribuyéndosele carácter festivo. Además, en el Decreto se ordenaba su conmemoración "con la mayor solemnidad" por las Instituciones, por las Fuerzas Armadas y en los centros escolares. Con ello se oficializaban más las conmemoraciones, propiciando que buena parte de las celebraciones cívicas se concentrasen en torno al 6 de diciembre.

Por entonces se inicia la costumbre de celebrar una recepción en el Congreso de los Diputados a la que se invita a las personalidades más destacadas de todos los ámbitos de la vida española. Las primeras recepciones constituían un espectáculo emotivo por inusual hasta entonces. Las más altas autoridades de la Nación, incluido el Rey y su familia en el Salón de los Pasos Perdidos con científicos, sindicalistas, políticos, artistas, diplomáticos, autoridades religiosas, deportistas y ciudadanos de toda condición, conmemorando la Constitución precisamente en la fecha del referendum constitucional.

Con el transcurso del tiempo la conmemoración del Congreso acabó por convertirse en una de las más significativas. Así, además de conmemorar el día de la Constitución de 1994, los Reyes inauguran la segunda ampliación del Congreso, proyectada ocho años atrás.

A partir de 1997 se inicia, también en el Congreso, la costumbre de celebrar en el més de diciembre unas jornadas de puertas abiertas. Aquel diciembre, en Madrid, fue meteorológicamente crudo pero las gentes que hacían cola para ver la Cámara por dentro, soportaron imperturbables las inclemencias del tiempo. Las primeras jornadas tuvieron tal éxito, que la costumbre se extendió a otras instituciones y ha continuado hasta ahora.

Inspirandose, en cierto modo, en las conmemoraciones de la Constitución, en junio de 2002, se celebró el vigésimo quinto aniversario de las elecciones de 1977. El Congreso organizó, entre otros actos, una exposición de fotografías "con el propósito de dejar constancia para la posteridad del ambiente en el que se ha desenvuelto durante estos veinticinco años la actividad parlamentaria". Muchas de aquellas fotografías se referían al período constituyente y, sin duda, fueron el germen de otra exposición, ésta en el XXV aniversario de la Constitución con numerosísimas fotografías del mencionado período. La referencia a los catálogos de ambas exposiciones parece aquí obligada.

No fue aquélla la primera conmemoración de las elecciones del 77. Con ocasión del vigésimo aniversario, el 15 de junio de 1997, tuvo lugar en el Hemiciclo del Congreso un Concierto del Orfeón Donostiarra. El Concierto se emitió por Radio Televisión Española y se editó en disco. Resultaba curioso el espectáculo del Hemiciclo convertido en auditorio, ocupando el Orfeón Donostiarra el lugar donde habitualmente se sitúa la presidencia y un gran piano de cola en el sitio de los taquígrafos. También este concierto fue precedente del que tuvo lugar con ocasión del XXV aniversario, si bien, en este caso se celebró en el teatro Real.

Transcurrido ya un cuarto de siglo, con el bagaje de una experiencia democrática posibilitada por el marco constitucional, ha podido organizarse una exposición interactiva y con todo lujo de audiovisuales como la que, en diciembre, ocupó el Centro Cultural de la Villa de Madrid. Mano a mano era su título y su propósito “crear una sucesión de ideas, objetos, imágenes y sonidos de nuestros últimos 25 años de historia, donde el visitante pueda encontrarse a sí mismo y reconocerse” Cinco documentales en torno a los valores básicos definidos en el preámbulo de la Constitución: Libertad, Diversidad Cultural, Convivencia democrática, Proyección Internacional y Desarrollo Económico, constituían uno de sus dos ejes expositivos. El otro, lo integraba una variopinta serie de objetos, testimonio del desarrollo cultural de la sociedad española en estos años. De la estatuilla del Oscar de Pedro Almodóvar a la raqueta con que Álex Corretja ganó una medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Sydney o la camiseta amarilla del pentacampeón del Tour de Francia Miguel Induráin; de una regla de cálculo de Severo Ochoa a la medalla del Premio Nobel de Literatura de Camilo José Cela; de las instrucciones para votar en 1977 al documento del Tratado de Adhesión de España a la Comunidad Económica Europea. Completaban el despliegue 2.500 portadas de periódicos y revistas, la proyección continua de 350 fotografías distintas, la emisión de la música de esos 25 años y la proyección de escenas de 48 películas que constituyeron hitos cinematográficos en el mismo periodo.

Fue el prólogo del intenso bombardeo informativo que rodeó el XXV aniversario de la Constitución de 1978: banderolas en las calles, publicidad institucional en los medios de comunicación, programas especiales en radio y televisión, ediciones conmemorativas en periódicos, páginas web, etc.

El Real Decreto 3/2003, de 3 de enero, por el que se creaba la Comisión Nacional Organizadora de los actos conmemorativos del 25º aniversario de la Constitución española fue el instrumento normativo para impulsar y canalizar las actividades de la Administración General del Estado y mantener la necesaria coordinación con el Congreso de los Diputados, el Senado, el Defensor del Pueblo, el Consejo General del Poder Judicial y otros órganos de naturaleza constitucional, así como con otras Administraciones públicas, universidades y demás organizaciones públicas, en relación con las actividades conmemorativas.

La conmemoración alcanzó un relieve sin precedentes. Los actos oficiales se sucedieron con la participación de todas las instituciones del Estado, un sinfín de iniciativas que trataron de recordar a los españoles, los valores y los logros del texto fundamental que ha posibilitado el más largo periodo de convivencia democrática de nuestra historia. Algunos de ellos han quedado aquí reflejados, además hubo recepciones, conciertos en varias ciudades de España, sesiones en los Parlamentos Autonómicos, conferencias, mesas redondas, presentaciones de libros, etc.

Por citar la que fue, sin duda, la actividad oficial más relevante, el sábado, 6 de diciembre de 2003, en el Palacio de las Cortes, a las doce del mediodía se celebró una sesión solemne del Congreso de los Diputados y del Senado a la que asistieron Sus Majestades los Reyes don Juan Carlos y doña Sofía y Sus Altezas Reales el Príncipe de Asturias y las Infantas doña Elena y doña Cristina. El acta taquigráfica de la sesión fue recogida en el Diario de Sesiones.

Tras 25 años, la euforia ante el nuevo tiempo de libertad que, en 1978, auguraba la aprobación de la Constitución ha pasado. El entusiamo se ha visto sustituido por el ejercicio normal de las libertades que la Constitución garantiza y la reacción de los jóvenes, un poco perplejos ante las conmemoraciones evidencia la normalidad de una sociedad que no hace de la magna carta, nada más y nada menos, que la ley fundamental que constituye España en un estado social y democrático de Derecho.

La Constitución en el Parlamento
La Constitución en el Parlamento
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